Banner

viernes, 31 de enero de 2020

El País:El cómic le da el "Sí, quiero" al videojuego


A pocas viñetas del final, exactamente a catorce, nos encontramos con una doble página. Ambas plasman la misma imagen, el halo solar que bordea un eclipse total. Ambas van acompañadas de su texto. La primera dice: "Solo existen dos posibilidades aquí. O bien nos encontramos ante la mayor coincidencia de la que se tiene noticia en la historia de la literatura mundial". Y en la opuesta: "O bien no es una coincidencia".

El tebeo en cuestión se llama El secreto del salmo 46. Mensajes escondidos en el arte (Diábolo Ediciones, 2016) y la coincidencia de la que habla, y que da título al libro, es el secreto tras el nombre de Shakespeare y cómo dicho nombre se entreteje con dicho salmo. Pero este tebeo es también el ejemplo más insólito de una tendencia creciente y que en Ka-BOOM hemos querido explorar: la oferta, amplia, variada, y profunda de las editoriales del tebeo español sobre el videojuego. Y no meramente libros que aborden el videojuego como un ensayo convencional o que ofrezcan aventuras paralelas para héroes y heroínas de los píxeles. No. Hablamos de cosas tan insólitas como este cómic, que es la adaptación a las viñetas del gallego Iván Sende de una conferencia universitaria del diseñador de videojuegos de LucasArts y académico del medio Brian Moriarty.

"El interés por los videojuegos es cada vez mayor. No ya por jugar a ellos, sino por conocer su origen, el proceso creativo, sus influencias. Todos aquellos que comenzaron a jugar hace ya varias décadas a los primeros videojuegos quieren saber de dónde surgieron. Teniendo en cuenta esto y que algunos lectores de cómic vienen de este mundo, es lógico que tanto autores como editoriales decidan unir estos dos medios", explica Lorenzo Pascual Sobrado, editor de Diábolo Ediciones. Hay, en fin, un feliz maridaje entre el hambre de saber y el deseo de comprar.

Hoy, a eso de las de las seis y media, en La Casa del Llibre, Rambla de Cataluña 37, Barcelona, Norma Editorial presentará un libro, de espectacular formato, de título Gris. Los acompañará su autor, Conrad Roset, un artista que junto a dos diseñadores con callo, Roger Mendoza y Adrián Cuevas, hizo historia del videojuego español el año pasado con el título Gris; un juego que ganó innumerables premios, incluyendo un Oscar del Videojuego, los Game Awards, y un premio Annie, los principales galardones del cine animado que concede Hollywood.

El volumen en cuestión es un artefacto singular. Se presenta como libro de arte del juego, pero no ofrece para nada las convenciones de tal género. Es más bien un cómic mudo, un storyboard gigantesco, dividido entre capítulos, que permite apreciar al lector, sin necesidad de usar ni una palabra, el viaje de exploración seguido en el videojuego. Sus enormes dimensiones (30x35 centímetros) permiten transmitir la misma escala paisajística presente en la obra interactiva.

Luis Martínez Guereño, director editorial de Norma Editorial, habla del placer de "volver a trabajar con Conrad tras el libro Muses" y de que el volumen ofrecido ahora es "un placer para la vista". También habla del asunto en cuestión, esta apuesta creciente por la hibridación entre noveno y décimo arte más allá de lo convencional. Y lo hace usando una palabra que cada vez suena más: transmedia. "El cómic y el videojuego transitan por mundos análogos. Son dos lenguajes narrativos que se complementan. La ficción contemporánea explora cada vez más el formato transmedia y permite que los fans puedan explorar sus historias preferidas desde diferentes lenguajes."

Poniéndole números a la cuestión, está claro que el maridaje tiene razones comerciales. El sector en España, extrictamente ateniéndonos a la facturación de las empresas afincadas en este país, no a las ventas de videojuegos, factura 713 millones de euros; el cine español no ha llegado ni a los 100 en el último curso. El cómic, que al menos sí está en crecimiento, para sus números anuales en torno a los 60 millones.

Aunque es matizable la comparación —hablamos de cine español y videojuegos afincados en España versus a editoriales españolas publicando exportación e importación—, la diferencia es, evidentemente, muy grande. Hasta el punto de que editores como Vicente García, editor de Dolmen Editorial, que publica la revista más longeva del tebeo en activo, no duda en calificar que "el editor de cómics sabe que se asegura unas ventas mínimas" apostando por esta línea.

Coinciden todos los editores en que la palabra para definir a los compradores de sus libros que tocan el videojuego no es solapamiento; es convergencia. "El buen lector de libros/cómics que juega a videojuegos busca la ampliación de la historia que ha jugado. Además, quien sabe algo de videojuegos, sabe que todo ha cambiado mucho, que ahora hay verdaderas historias detrás de cada juego, a veces con una hondura superior a la de una novela", apunta García.

Ayuda también el contexto cultural. Las palabras del ministro Guirao, que este periódico llevó a su portada, calaron hondo. El apasionado debate, que pude presenciar activa y pasivamente, del último Congreso de Periodismo Cultural organizado por Fundación Santillana, también. Pero editores como Martínez, de Norma, creen que el maridaje viene de largo y ha ido consolidándose poco a poco: "La aceptación del cómic y el videojuego por parte de la crítica cultural han ido de la mano, pero las sinergias ya estaban desde hace años. Por ejemplo, los mangas de Zelda llevan tiempo en el mercado. El mercado del cómic siempre ha apostado por el del videojuego y se han complementado, aunque es verdad que la oferta ha crecido mucho en los últimos años." 

Pero esta sinergia no es solo una cuestión de arrimarse al sol que más calienta. Desde el otro lado, las editoriales especializadas en publicar ensayos de videojuegos, también se da el caso de adentrarse en el tebeo. El ejemplo, Héroes de Papel, la editorial española más prolija del presente en publicar ensayos de videojuegos que se desmarcó con un tebeo, nominado a los Eisner (los Óscar del cómic), que ahonda en la biografía del creador de Tetris y en todo el fascinante proceso que llevó al videojuego más vendido de todos los tiempos a salir de Moscú y conquistar el mundo. "Casi podríamos hablar de un ensayo histórico a través de las viñetas", explica Isaac López Redondo, editor de Héroes de Papel. "Hay muchas anécdotas reales, una trama muy interesante con un trasfondo político muy potente. Nos enamoramos de este cómic a primera vista".

Un amor, este del tebeo y del videojuego, que parece que va para largo.

Ángel Luis Sucasas es director narrativo del estudio de videojuegos Tequila Works y novelista en sellos como Planeta, Dolmen Editorial y Nevsky Books.

jueves, 30 de enero de 2020

El País:Cómo la ansiedad se hizo cómic


Tradicionalmente algunas enfermedades y trastornos, especialmente los mentales, han sido tabú en la sociedad. Por fortuna, cada vez son más las voces públicas que reconocen atravesar alguna dolencia y los medios de comunicación que apuestan por tratarlos en sus páginas para contribuir a su normalización. Así lo hace la sección Verne de EL PAÍS, que continuando con la lista de temas publicados a este respecto, ha lanzado un proyecto con la ayuda de sus lectores y de la ilustradora Sara Caballería: ¿Qué sientes cuando sientes ansiedad? Su concreción es un cómic animado que recoge cómo diferentes personas experimentan la ansiedad.

La responsable de Verne, Mari Luz Peinado, explica que la escucha activa en redes sociales forma parte del ADN de la sección, ya que es “una posibilidad maravillosa para hablar y conocer a los lectores”. Hace un par de años comenzaron a notar que los temas sobre ansiedad despertaban mucho interés: "Hay muchas personas -de todas las edades, pero especialmente jóvenes- que quieren hablar sobre ello. Además, también lo vemos en nuestro entorno”, cuenta. Así que decidieron dedicarle más esfuerzos.

A través de sus redes preguntaron a los lectores “¿Qué sientes tú cuando sientes ansiedad?”. “Dijimos que estábamos haciendo un proyecto, pero no que lo convertiríamos en ilustraciones. No queríamos condicionar las respuestas. Queríamos que fuera real y natural”, explica Peinado. Recibieron unas 200 respuestas en las que se compartían síntomas y metáforas sobre los episodios de ansiedad. La responsable de Verne destaca la coincidencia entre muchas de las respuestas a pesar de ser una proceso muy diferente según el individuo.

Aunque la lectura de las respuesta "revuelve mucho”, como reconoce la periodista, no encararon el proyecto desde la angustia. “Continuamente nos parecía que estábamos trabajando en algo bonito, que iba a ser útil y estamos muy agradecidos de que la gente compartiera algo tan personal con nosotros”, abunda. Añade además que, consciente de que estaban trabajando con algo muy íntimo, lo trataron “con mucho cariño”.

Para llegar a poner imágenes a la ansiedad, el objetivo final del proyecto, recurrieron a Sara Caballería, una ilustradora “con una sensibilidad especial” hacia el tema, ya que lo trata muchas veces en su trabajo. A la diseñadora le pareció “todo un reto” porque, más allá de la relevancia de la temática, se trataba de un formato nuevo y a todo color. “Trabajo en blanco y negro, así que desde el principio me pareció interesante”.

Comenzó a hacer los primeros bocetos con las metáforas de los lectores. Algunas repetidas, otras totalmente opuestas. “Nos pareció brutal cómo para una persona era una puerta y para otra un reloj de arena o un trampolín, el mundo interior de cada uno es muy heavy”, expresa. Trasladar las respuestas a imagen no siempre era fácil, ya que muchas explicaciones eran cortas, aludían a objetos sin movimiento -como una jaula- o a situaciones abstractas.

La ilustradora reconoce que no esperaba que el artículo tuviese tanta repercusión, pues incluso ha recibido correos de agradecimiento. "Ha sido bonito poner estética a lo que ellos sentían”, concluye.


Enlace articulo original:https://elpais.com/elpais/2020/01/29/el_pais_que_hacemos/1580296882_998360.html

 

miércoles, 29 de enero de 2020

‘Pedro Pico y Pico Vena’, el cómic de Azagra, prepara su salto al cine


Pedro Pico. Pico Vena. Si durante los años 80,90 y primeros 2000 compraba la revista El Jueves, les sonarán los nombres. Y si encima le interesaban las causas políticas, sociales y la música punk, habrán formado parte de una parte de su vida. En 1984 el dibujante Carlos Azagra creó estos personajes. Varias décadas estuvieron saliendo a la calle. Ahora, ya sin publicarse en la revista desde hace cerca de 15 años, sus historias podrán verse en forma de película de animación 3D. El proyecto, de momento, está en fase de tercera generación de los modelos, haciendo pruebas y preparando un crowdfunding que saldrá entre marzo y abril.

“El proyecto surge por la necesidad de este tipo de animaciones, con un tono más gamberro y qué mejor que homenajeando a estos personajes. Todos los héroes de los cómics ya pasaron por las pantallas, ¿por qué no hacerlo con estos subversivos personajes?”, explica Arcadio Garrido, productor de la película en conversación con cuartopoder. La idea surgió hace ya bastantes años y contó desde el primer momento con el apoyo de Azagra. Por cuestiones económicas y la crisis el proyecto se tuvo que paralizar durante un tiempo. Ahora, vuelve decidido a que se convierta en realidad.

Para llevarlo a cabo, es importante la financiación. “Siendo animación 3D es un proyecto más complicado. Queremos no perder la esencia de los personajes, que la gente tenga trabajo retribuido y que el proyecto salga adelante”, explica Arcadio. Para ello, aparte del mencionado crowdfunding, ya han empezado a buscar colaboraciones cercanas de locales como La Tavernaire, El Corb, Makinavaja pub, Bodega Saltó, Pamparius y otros que se están sumando. También destaca el empujón de la distribuidora Barrio Obrero. Para el próximo 14 de febrero se ha organizado un concierto en el pub Terra de Castellón con la participación de bandas como 1ª Komunión, Aerotuerto y Kristalmina.

El elenco de colaboraciones de la película promete si todas llegan a buen puerto. De este modo, para los doblajes de los personajes están confirmados los nombres de Fray (Decibelios) y Mamen (Las Vulpes). Y se barajan otros como Evaristo Páramos (La Polla), Tonino Carotone o Manolo Kabezabolo. En cuanto a la banda sonora, muchos grupos enviaron sus canciones para incluirlas, algunas de ellas inéditas. Sonarán bandas como Distorsión, Código Neurótico, Luis punky & Putoniño o Josetxu Piperrak entre otros. “Hemos conseguido fichar gente interesante, gente que vivió en los 80 y 80 han encontrado motivación por el proyecto”, destaca Garrido. En la parte técnica destaca la participación en el concept art para la adaptación a animación de Víctor Monigote, que fue el encargado de adaptar Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo para la gran pantalla. Fue nominado a los Goya en la categoría de mejor dirección artística.


¿Quiénes eran Pedro Pico y Pico Vena?

Los personajes de Azagra eran un punki y un red-skin. Ambos pasaban mucho tiempo en los bares, en manifestaciones, en conciertos, etc. Y están basados en personas reales. Así lo explica el propio Azagra a este medio: “Cuando entré en El Jueves quería meter a un borracho de la barra pero el director me dijo que metiera punkis. Menos mal que vivía en Santa Coloma y debajo de mi casa tenía un bar, el 1981, donde tocaba un grupo que se llamaba Olor Insoportable, que luego fueron Pisando fuerte. El cantante se llamaba Pedro Pico y el batería Pico Vena. Les pedí prestado el nombre y se pusieron muy contentos. Y desde entonces”.

martes, 28 de enero de 2020

Angoulême 2020: un (posible) nuevo punto de partida para el cómic valenciano


Desde unos años tras la posguerra hasta el inicio de la década de los 60, València fue -junto a Barcelona-, la capital nacional de cómic. Editorial Valenciana por un lado, y Maga por otro, demostraron que la región podía posicionarse como una referencia en todo el Estado. Aquella es la única época en la que se puede hablar de industria del cómic, pero durante todo este tiempo, el talento ha permanecido. Hablar de la relevancia del sector en la Comunitat es ya una perogrullada: solo en 2019 cuatro autores y autoras valencianas han recogido un Premio Nacional de Cómic y otro de Ilustración, y la influencia estas disciplinas forman parte -sin duda- de la carta de presentación de València Capital Mundial del Disseny 2022.

Con todo esto, la intención de unos años a esta parte, tanto desde el sector privado como desde las instituciones culturales, ha sido la de poner en valor la ilustración (en el sentido más amplio del término) como un bien cultural estratégico. Así lo demuestran la entrada del cómic en el discurso museístico del IVAM, la creación de los premios València (organizados por la Institució Alfons el Magnànim y la Diputación de Valencia), la creación de la cátedra y el aula de cómic en la Universitat de València... El objetivo es claro: ya tenemos a los autores, ahora solo falta la industria. Y es que, tal y como ha recordado Mac Diego en la presentación del Inventario del Tebeo Valenciano 2018-2019, "aunque València tiene a muchísimos autores de cómic, Barcelona acaba editando una aplastante mayoría de cómic en nuestro país, seguido de Madrid y la Comunitat siempre está en séptimo u octavo lugar".

Ya pensando en el objeto de la presentación de ayer, la Generalitat ha editado el Inventario del Tebeo Valenciano 2018-2019, un almanaque que recoge las fichas individuales de cada autor, autora, iniciativa e institución que ha trabajado en o por el cómic valenciano durante estos dos años. Son 132 nombres propios que sirven como un catálogo no solo representativo, sino funcional, en tanto en cuanto sus fichas también sirven para conocer parte de su trabajo y ponerse en contacto directamente. El trabajo de recolección ha sido coordinado por Álvaro Pons, con la ayuda de Mac Diego, Eduardo Guillén y la colaboración de la Associació de Editors del País Valencià y otros organismo e iniciativas que han aportado información y nombres al catálogo. De paso Pedro Porcel, Cristina Chumillas, Óscar Gual y el propio Pons se encarga de contextualizar, en cuatro artículos, el minuto y resultado del cómic en la Comunitat.

Este inventario nace para ser distribuido en el Festival Internacional del Cómic de Angoulême, que se celebra este fin de semana. Se trata de la feria más importante del mundo del noveno arte, tanto a nivel de novedades como a nivel industrial. Una parte muy importante de las ventas internacionales de autores españoles tendrán su origen en Angoulême, y la Comunitat Valenciana quiere poner toda la carne en el asador.

Y es que, por primera vez en su historia, la Comunitat participa con un 'stand' propio para promocionar a editoriales valencianas que publican cómics y autores ilustradores valencianos. Un "hito", en palabras de Àfrica Ramírez, presidenta de la Associació d’Editors del País Valencià, que estuvo ayer presente entre el público de la rueda de prensa de ayer, y que no pudo evitar el entusiasmo del sector con la iniciativa.

Algunas de los autoras que representarán al cómic valenciano serán Ana Penyas, Cristina Durán, Miguel Angel Giner, Nuria Tamarit o José Fonollosa, que el día 30 de enero realizan una presentación colectiva en el Festival que lleva por título El cómic valencià. También estarán presentes ocho editoriales valencianas: Fandogamia, Grafito, Babylon, Anillo de Sirio, Desfiladero, Andana, Aleta Edicions y El Nadir.

Si la semana pasada, este diario recogía el esfuerzo de la Generalitat por posicionar los festivales en FITUR, Angoulême se deviene como una fecha imprescindible para el sector del libro ilustrado valenciano. Este puede ser un nuevo punto de partida para volver a sincronizar el talento con la industria. Que no solo se cree (y se crea) desde la Comunitat, sino que además se edite, se distribuya, y se crea un tejido empresarial que sea capaz se sostener más la creación. Lo que tan obvio suena en otras disciplinas, aún no se ha alcanzado en el cómic.

Y este que quedan algunas tareas pendientes: el protagonismo de las mujeres en la ilustración no se ha trasladado al mundo del cómic, y la precariedad con la que vive el sector en la Comunitat sigue siendo motivo de reivindicación (más aún en la tierra de tantos premios nacionales y reconocidos autores), algo que aún toca más fondo si nos referimos al cómic en valenciano En este sentido, el camino está empezado: "la Comunitat siempre ha sido una tierra donde el cómic ha sido relevante, tanto dentro como a nivel nacional", recordaba Álvaro Pons, llegando a pormenorizar los grandes éxitos por décadas. "No queremos ser más ni menos que los otros géneros del libro, queremos estar en igualdad de condiciones", decía también, tras una pregunta a la Directora General de Cultura y Patrimonio de la Generalitat Valenciana Carmen Amoraga sobre si era conveniente crear una línea específica de ayudas al cómic.

Sea como fuere, tras unos años en los que la creación ha desbordado todas las expectativas, ahora el cómic valenciano quiere corregirse para tomar el control de los otros oficios del libro y el cómic. Ya ocurrió en el pasado, la semilla está plantada, Tenderete, los salones de cómic, las editoriales... Todo está allí, solo hace falta germinar. Tal vez el stand propio en Angoulême sea el principio de algo.

lunes, 27 de enero de 2020

"El diccionario de Astérix" contiene un millar de términos incluidos en las aventuras del pequeño galo


Astérix es, sin exagerar, uno de los mayores símbolos de la cultura francesa y europea. El personaje nació un 29 de octubre de 1959, de la mente del guionista René Goscinny y la mano del dibujante Albert Uderzo, en las páginas del número 1 de la revista Pilote, que ambos habían fundado junto a otros autores.

60 años después, el resultado de meses de lectura, recopilación y redacción es finalmente El diccionario de Astérix, publicado recientemente por Editorial California. El libro contiene casi un millar de entradas, unas 950 definiciones que lo que han intentado es dar cuenta de la enorme riqueza y la gran erudición, sobre todo en lo referente a las cuestiones del lenguaje, que contienen las aventuras del pequeño galo.

Su autor, el periodista Tomás Crespo, tuvo la idea de elaborar el diccionario en su más tierna infancia, cuando leía con fruición los libros de Astérix. Muchos años después, sus aventuras le siguen divirtiendo porque “lo increíble de los cómics de Astérix son sus múltiples niveles de lectura”, asegura. “A los más pequeños les gustan los dibujos y la aventura en sí. Y los mayores se fijan más en los rebuscados juegos de palabras (sobre todo en los libros que escribió Goscinny), en las innumerables referencias históricas que contienen, y en las caricaturas de personajes famosos”.

El formato de diccionario fue el escogido por el autor porque “en las aventuras de Astérix, todos los nombres tienen un significado, sobre todo en el original francés. Y todo es todo: los nombres de los personajes, pero también los de lugares como los campos fortificados romanos, como Aquarium (evidente) o Laudanum (el láudano es una antigua medicina opiácea)”.

También es muy divertida la regla que se impusieron los autores de que, según su nacionalidad, los nombres de los personajes tengan siempre la misma terminación: los galos acaban todos en “ix” como Astérix, los romanos en “us” como Caius Bonus, los egipcios en “is” como Numerobis, los bretones en “ax” como Jolitorax (que quiere decir “bonito tórax” en francés), etc.

Lo que se propone El diccionario de Astérix es explicar el significado de todos estos nombres y lugares, pero también de otros conceptos que se citan en los libros, desde la poción mágica que les hace invencibles o las diferentes tribus que corrían por Europa en esos tiempos, hasta ciudades como Lutecia (la actual París) o Hispalis (Sevilla), o naturalmente, los personajes reales que aparecen en las aventuras, como Julio César, Cleopatra o su hijo Cesarión.

“El aficionado a las aventuras de Astérix puede leer El diccionario de Astérix si se anima por orden alfabético -desde Abraracourcix hasta Zurix- o si lo prefiere de forma desordenada, como obra de consulta”, asegura Tomás Crespo. “Lo importante es que lo disfrute, y también que aproveche la ocasión para aprender muchos datos curiosos, no siempre muy conocidos, sobre cómo era el mundo en los alrededores del año 50 a.C., cuando toda la Galia estaba ocupada por los romanos. ¿Toda? ¡No!”

Tomás Crespo (Annecy, Francia, 1978)

Licenciado en Comunicación Audiovisual y Periodismo, amante de las letras, el cine, los cómics y la música, trabaja en la agencia de comunicación y marketing edeon.net y es el responsable del blog “Bailar sobre arquitectura”. Tras publicar varios libros sobre cine y música, El diccionario de Astérix es su primera aproximación al mundo del cómic.

sábado, 25 de enero de 2020

La Batalla de Bailén 'se libra' en cómic


La colección Historia de España en viñetas de Cascaborra Ediciones había dedicado ya algunas de sus publicaciones a las más significativas hazañas bélicas del pasado hispánico, pero entre ellas no figuraba todavía la batalla que significó la primera derrota de las fuerzas de Napoleón en campo abierto durante la Guerra de la Independencia. 

Eso hasta el pasado lunes, 23 de enero, cuando la editorial lanzó al mercado su último título de la serie, 1808: Bailén, una originalísima forma de divulgar la célebre contienda en uno de los formatos más ágiles para los lectores, el cómic. Escrito por el historiador y escritor manchego Carlos Peinado y con dibujos del vasco Kepa de Orbe, las sesenta y cuatro páginas del libro se adentran en uno de los episodios trascendentales de la resistencia española al ejército galo, en julio de 1808.

Peinado (Talavera de la Reina, 1981) es licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid. Compagina su actividad como profesor en el colegio Adalid Meneses de su localidad natal con la actividad literaria y su participación en la Asociación de Autores de Cómic y en la Asociación de Escritores Insomnes. Entre sus obras se encuentran relatos cortos en publicaciones periódicas y antologías, así como adaptaciones de clásicos de la literatura al cómic.


Por su parte, De Orbe es un dibujante de larga trayectoria, que empezó en 1989 en el mundo de los dibujos animados, primero como animador, después dibujante de layouts y diseñador de caracteres y finalmente especializado en storyboard. Con los años ha extendido su experiencia realizando storyboard para publicidad y cine no de animación, ilustración publicitaria, editorial e institucional y diseño comercial. 1808: Bailén es su tercera incursión en el mundo del cómic, tras el éxito de 1415: Ceuta. La llave de África, también publicado por Cascaborra Ediciones.


Enlace articulo original: https://lacontradejaen.com/comic-batalla-bailen-jaen/

viernes, 24 de enero de 2020

RTVE:'La confesión', sexo, secretos y viñetas


Todos tenemos secretos inconfesables y cuidamos la imagen que damos a los demás aunque, a veces, tengamos que ocultar nuestra verdadera identidad. Un juego de máscaras sobre el que gira el interesante cómic La confesión (The Rocketman Project), del guionista Fernando Llor y el dibujante Román López-Cabrera, protagonizado por una joven que tiene su propia webcam erótica.

“La confesión surge de una premisa sencilla: todos tenemos secretos –asegura Fernando-. Lo que más me interesaba tratar es cómo gestionamos esos secretos, hasta qué punto somos capaces de retorcer la realidad o construirnos una máscara social tan fuerte como para salvaguardar todo aquello que podría avergonzarnos, comprometernos o que simplemente preferimos mantener en la intimidad”.

“No hay quien no guarde un secreto –añade Román-. En una sociedad, con convenciones sociales y códigos de conducta, son inevitables, pero también traen consecuencias. El tema de los secretos y las dobles vidas siempre me ha parecido tremendamente interesante, e incluso ha sido el leitmotiv de alguna de mis obras anteriores. Este fue otro de los puntos que me atrajo del guion, ya que era como retomar un viejo interés, desde un prisma distinto”.

Una trepidante combinación de géneros

Fernando nos resume el argumento del cómic: “Bárbara tiene un secreto: se dedica a hacer sesiones de webcam erótica en su habitación y necesita contarlo de algún modo, liberarse de la carga de no poder expresarlo por lo que pudiese pasar. Para ello crea un sistema: una libreta en la que quien quiera puede anotar sus secretos de forma anónima. El problema llega cuando alguien cuenta algo tan difícil de asumir que hace que todo salte por los aires”.

Un cómic que es una trepidante combinación de temas y géneros. “Yo creo que sí que existe cierta mezcla de géneros –afirma Fernando-, por un lado tendríamos un costumbrismo actual, algo así como un slice of life de una chica de instituto, pero luego se convierte en un thriller que recurre a tropos clásicos del género”.

Esa mezcla de géneros atrajo al dibujante, Román López-Cabrera, pero también otras cosas: “Para empezar, porque era un guion de Fernando. Llevamos años haciendo dossieres y colaboraciones y, aunque le he rechazado alguna propuesta que no terminaba de encajarme, sus guiones siempre tienen algo que te pica. En este caso, que es un cómic que juega a despistarte y, cuando crees que le tienes tomada la medida, te da esquinazo y te manda a otro sitio. Además, y esto también es habitual en sus guiones, me sacaba de mi elemento de confort, y eso, para mí, suele ser un aliciente. En cuanto a los temas, sin hacer spoilers, solo podría destacar los secretos, las cams eróticas, y la vida de instituto. Pero no son los únicos”.

Y sexo…

El sexo también es parte fundamental de la trama. “Bárbara vive su sexualidad -y en realidad todo lo demás- de dos formas casi contrapuestas –asegura Fernando-. Por un lado es desenfadada, atrevida y disfruta mostrándose y mostrando su sexualidad en un entorno que ella considera controlado y seguro. Por otro lado es insegura y vive con miedo a ser descubierta por todo lo que podría pasar en su vida si algo así saliese a la luz. Todo ello mezclado con los impulsos propios de la edad que tiene”.

“No sé si refleja o no a las jóvenes actuales –añade-, puede que sí a una parte, pero en cualquier caso nunca entra entre mis pretensiones la de crear un personaje que enarbole la bandera de representar a todo un colectivo, y menos a uno tan extenso y llenísimo de matices”.

En cuanto a si el sexo sigue siendo un tema tabú, en pleno Siglo XXI, Román asegura que: “Es una pregunta compleja. Estamos en un momento en que no falta el sexo ni la sexualización y la cosificación en nuestro día a día, a todas horas, en prime time, en anuncios de perfumes y desodorantes, en videoclips de Reggaeton, sin que a nadie le moleste, mientras se pone el grito en el cielo porque se hable de sexualidad y de salud sexual en los centros educativos. Dentro de esa paradoja puede jugar este cómic”.

“Hay formas más sanas de afrontar el erotismo y otras más tóxicas -continúa el dibujante-. Aquí no utilizamos una fórmula sana, pero tampoco es la intención, ya que se supone que el que nuestro personaje haga cams eróticas debe ser algo lo suficientemente turbio e inconfesable como para que su secreto le queme por dentro. Ahora bien, también plantea una reflexión interesante: ¿hasta qué punto son censurables ciertas prácticas (sexuales, en este caso), siempre y cuando haya consentimiento y control de la situación? Yo no tengo la respuesta, ni me atrevería a aventurarla, y el cómic, en este respecto juega a darte una de cal y otra de arena, te explica las razones por las que Bárbara hace lo que hace, y te pone argumentos en contra y, al final, sea cual sea la decisión de la protagonista, creo, te permite mantener tu propia postura al respecto. Lo que sí puedo asegurar es que, de no ser por la mojigatería actual, la libreta de confesiones estaría mucho más vacía”.

El lado más oscuro de nuestra alma

Todos esos temas (sexo, internet…) sirven a Fernando Llor para indagar en el lado más oscuro del alma humana, en nuestros sueños y pesadillas. “Creo que todos tenemos partes dentro de nosotros mismos que hemos de reprimir en algún momento para evitar que todo se descontrole –afirma-. Basta con leer la prensa un día cualquiera: a nuestro lado, en nuestro bloque, en el trabajo, en el bus, en el metro o en el súper, en cualquier parte hay hombres y mujeres que caen en episodios de violencia extrema, que se unen a sectas, que se dejan guiar por falsos gurús o que simplemente pierden la cabeza y todo estalla”.

Destacar también la reflexión que nos propone sobre el papel de Internet en la imagen que queremos dar o la que la gente tiene de nosotros. “Internet nos está permitiendo construir una imagen de lo que queremos ser y a la vez un refugio para ser quienes en realidad somos sin ser señalados por ello. Son dos caras exageradas y fuera de todo equilibrio” –asegura el guionista-.

“Por un lado somos esclavos de la dictadura de las sonrisas: hemos de ser felices, ser exitosos, demostrar valía, fuerza de voluntad, mostrar lugares maravillosos...Toda esa filosofía entrepeneur que antes se orientaba a tiburones de las finanzas, ahora se ha extendido a toda la sociedad hasta el punto de hacer creer a chavales de 15 años que han de construir su imagen personal y tratarla como una marca”.

“Por otro lado –añade- está todo lo que no queremos ver: grupos en los que se explican las mejores maneras para suicidarse, otros que te dan trucos para disimular tu bulimia, grupos fascistas, racistas, machistas, tránsfobos, venta ilegal de medicamentos, sectas… Toda una sociedad que no está a la vista.

“En cualquier caso creo que nuestra identidad real no es lo uno ni lo otro, es algo mucho más complejo, lleno de matices, el problema es cuando queremos abrazar demasiado fuerte nuestras sombras o nuestras luces” –concluye el guionista.

“Cómic salpimentado con manga”

Preguntamos a Román López-Cabrera si el estilo de La confesión es una mezcla de cómic y manga “No diría que haga una mezcla. En todo caso hago cómic salpimentado con manga (que, al final, se reduce a unos pocos recursos y unas expresiones faciales aquí y allá). Desde el principio, y como si la idea sobrevolara nuestras cabezas, Fernando y yo tuvimos claro que necesitábamos un estilo limpio, claro, desenfadado y juguetón para contrarrestrar lo turbio que rezuma el guion en algunos puntos. Pero no era sencillo, porque había que lograr, además, un equilibrio, para que el estilo no banalizara según que escenas de la obra. Tuvimos como punto de partida el estilo de Charls Burns, pero, de ahí, la cosa fue evolucionando hasta encontrar su estilo propio, que resultó ser más cartoon y desenfadado. Además, lo más importante era que el estilo parecía funcionar bien para la clave de la obra: la dualidad; encajaba con el aspecto pícaro y juguetón de la Bárbara que hace sex cam, y con la Bárbara inocentona que nunca ha roto un plato”.

En cuanto a los otros desafíos gráficos que le ha supuesto este cómic, Román nos comenta que: “Quizá, como he dicho antes, el de representar y remarcar bien esa dualidad del personaje de Bárbara: poder mostrar dos Bárbaras bien diferentes sin que dejen de ser el mismo personaje. Otro punto conflictivo fueron las escenas en que salía el propio chat erótico: diseñar la interfaz del chat, dónde iba cada elemento... Escenas en que debía verse la imagen de la cam, con Bárbara haciendo algo concreto que debiera verse, más los comentarios del chat, sonidos (u onomatopeyas, claro), bocadillos con texto... y todo eso debía verse en una misma viñeta, y cada elemento debía tener su espacio y ser legible... Esas escenas fueron las que más tiempo me llevaron, tanto de planificación como de ejecución”.

Sus proyectos

Como siempre acabamos la noticia con los proyectos de guionista y dibujante, empezando por Fernando Llor: “Pues en 2020 tienen que ver la luz diferentes cómics: Korubaku que es una space opera con mucho humor dibujada por Alex Muñoz y editada por Kramiek para el mercado francobelga. 1936, el Alcázar no se rinde, que sale dentro del Universo 36 de Carmona en Viñetas y que cuenta la Guerra Civil Española incluyendo superhéroes y que realicé junto a Raúl Orte al dibujo y Jorge Hov al color. Con el mismo equipo estamos terminando Los últimos de Filipinas para la editorial Cascaborra dentro de su colección Historia de España en viñetas. Ya para el Salón del cómic de Barcelona saldrá Subnormal, una historia de acoso escolar con dibujo de Miguel Porto y editado por Panini y que cuenta la terrible historia de bullying que sufrió el ex jugador de la ACB Iñaki Zubizarreta”.

“Y ya en fecha sin determinar pero dentro del mismo año saldrán Humor artificial, una historia de cyberpunk costumbrista dibujada por Miguel Ángel Hernández para Dolmen, y Plot point una comedia con toques de thriller junto a Esteban Hernández para Nuevo Nueve en español y Retranca Editora en galego. Por último estamos haciendo un pequeño libro colectivo con espíritu de fanzine en el que recuperamos el personaje de Octobriana y que saldrá con The Rocketman Project y que arrancará con páginas dibujadas por Román”.

En cuanto a Román López-Cabrera, nos avanza que: “Estoy a punto de entregar mi primera obra en solitario en años, una obra de 128 páginas a color sobre el mundo de la canción protesta durante el franquismo, titulado Memoria de una guitarra, y saldrá a finales de marzo, bajo el sello “Evolution” de Panini”.

“Tan pronto entregue este cómic, tengo esperándome una colaboración en la obra colectiva Octobriana, también con guion de Fernando, y para The RocketMan Project, y ya, a partir de ahí, tengo algunos frentes abiertos que iré contando según se confirmen” -concluye el dibujante-.


Enlace articulo original:  http://www.rtve.es/noticias/20200124/confesion-sexo-secretos-vinetas/1996134.shtml

jueves, 23 de enero de 2020

París inaugura una estatua en honor a René Goscinny, padre de Astérix


La estatua ya está instalada en una plaza del distrito 16 de París, justo frente al edificio donde residió René Goscinny (1926-1977) los últimos diez años de su vida. Allí se alza la escultura de bronce de 1,74 m del guionista de Astérix, Lucky Luke, Iznogoud o El Pequeño Nicolas, con estos cuatro célebres personajes esculpidos sobre el cuerpo.

“Me imaginé como una transmisión al revés”, cuenta su escultor Sébatien Langlöys. “Le puse en la mano a Astérix ofreciéndole la posición mágica, Lucky Luke a sus pies, Iznogoud en el bolsillo de su traje y sobre su hombro un Pequeño Nicolás que le ofrece su peluche”, explica el artista de Toulouse.

La estatua será inaugurada este jueves por el ministro de cultura Franck Riester, la alcaldesa de París Anne Hidalgo, así como por Anne Goscinny, la hija del guionista.

La obra es la primera dedicada al mundo de la historieta en París y marca el inicio del año del cómic en Francia.

Prueba de la vigencia de Goscinny, su obra más universal, Astérix, creada junto al dibujante Uderzo, sigue publicándose con éxito por nuevos autores. El último volumen de la saga, La hija de Vercingétorix, fue el libro más vendido en Francia en 2019.

miércoles, 22 de enero de 2020

RTVE:'El Vecino', el superhéroe de barrio que triunfa en los cómics y la televisión


La primera serie española en triunfar en Netflix este año ha sido El Vecino, la adaptación que Nacho Vigalondo (y otros directores) han hecho del famoso cómic de Santiago García y Pepo Pérez. Un superhéroe de andar por casa al que veremos hacer pocas heroicidades.

Lo mejor es que gracias a la serie Astiberri ha reeditado todas sus aventuras en el cómic en dos estupendos integrales: El vecino: Origen (que reúne sus tres aventuras largas) y El vecino: Historias (que recoge todas sus aventuras cortas, algunas inéditas). Y los autores trabajan ya en dos historias con las que concluirán sus aventuras.

Lo primero es preguntarles qué les ha parecido la serie de televisión interpretada por Quim Gutíerrez, Clara Lago y Adrián Pino: “Creo que la serie cuenta con un equipo técnico y artístico excepcional, no podría pedir más –asegura Santiago García-. Son profesionales extraordinarios que me consta que han trabajado con mucho compromiso e ilusión. El casting es brillante, también. Javier, Lola, José Ramón... los veo representados en pantalla”.

“Es una versión diferente de El vecino pero mantiene los conceptos esenciales del cómic. –añade Pepo Pérez-Creo que les ha quedado muy simpática, relevante en su comentario social, con personajes entrañables. Es más sitcom “pura”; en el cómic vamos cambiando los tonos. La actualización de algunos elementos, como el tipo de empleos precarios actuales, me parece muy acertada. También la elección de actores, que en el caso concreto de Javier (Quim Gutiérrez) y José Ramón (Adrián Pino) ha tenido muy en cuenta el parecido físico. Lo mismo con los decorados y localizaciones exteriores... hay un respeto evidente por el espíritu de las viñetas originales”.

Un superhéroe de barrio

Creado por Santiago y Pepo en 2004, El vecino narra la amistad de dos vecinos, José Ramón, un opositor, y Javier, alias Titán, un superhéroe bastante cutre. Un serie excelente con la que estuvieron nominados en los Premios del Salón del Cómic de Barcelona en los años 2005 (Mejor Obra Española) y 2009 (Mejor Obra Española y Mejor Guion).

Aunque la serie apueste por la comedia romántica, el cómic es bastante diferente, como nos confiesa Santiago: “No había un plan determinado. Supongo que es una expresión de inquietudes personales y generacionales que Pepo y yo compartimos y que filtramos a través de nuestra pasión por los cómics de superhéroes que hemos leído desde niños y que seguimos leyendo hoy en día. Queríamos hablar de nosotros y la forma más fácil de hacerlo nos pareció utilizando a los superhéroes”.

Y es que hay que apuntar que, aunque pueda parecerlo, el cómic no era una parodia: “Nunca nos propusimos hacer una parodia de superhéroes -afirma Pepo-. Más bien quisimos hablar de cosas reales, cotidianas, solo que desde otra perspectiva, metiendo superhéroes porque es un género de ficción que a Santiago y a mí nos fascina. También porque ese elemento fantástico, pensamos entonces, le daría personalidad a nuestro particular “slice of life”. Es un mecanismo que facilita la comedia y el drama, y permite usar metáforas fantásticas para tratar cuestiones reales; la intención era hablar más de la vida ordinaria que conocemos que del mundo extraordinario del superhéroe. Por eso también lo ambientamos en una barriada popular de una ciudad contemporánea española, inspirada en Madrid y Málaga”.

El vecino vs. Spider-Man

Santiago siempre ha confesado que Spider-Man les inspiró para El vecino: “Sí, es obvio y lo hemos repetido muchas veces. El amistoso vecino Spiderman es una de las referencias fundamentales para nosotros. No la única, pero sin duda es una lectura formativa. Me refiero, claro, al de nuestras lecturas juveniles, que son las que te marcan, desde sus orígenes con Lee y Ditko hasta sucesivas etapas hasta los años 70”.

Por eso su traje: “Se inspira en la Marvel de los sesenta –asegura Pepo-, como los uniformes de la primera Patrulla X, con calzón “largo” y botas de “pirata”, que ya eran actualizaciones de los trajes de superhéroes de los cuarenta... Los círculos del pecho son una cita a los diseños de Jack Kirby, y la capa remite a los superhéroes que vuelan (como el primero de todos, Superman). A menudo exagero las arrugas del traje para que se vea más “vecinal”, menos apolíneo”.

Un traje que ha sufrido algunas modificaciones en su paso a la TV, como cambiar la máscara del personaje por un casco: “Me gusta que hayan mantenido la combinación de colores, porque en su día le dimos muchas vueltas para que el traje de Titán tuviera personalidad y no remitiera a un superhéroe concreto –afirma Pepo-. Los cambios televisivos han sido sobre todo, me parece, para evitar que en imagen real quedara un pijama colorido de tela, porque eso remitiría de manera directa a la parodia de superhéroes. Pero El vecino es otra cosa. El traje de la serie televisiva es más “complejo”, también extravagante, y para el tono que buscan creo que funciona muy bien. Los efectos visuales, muy buenos, acompañan igualmente”.

Un cómic tan cambiante como la vida misma

Ese interés de Santiago por que el vecino hablara de la vida hace complicado definir a los personajes: “No te podría decir cómo son, porque son personajes mutables, cambiantes, en transformación y crisis permanente, que van siendo personas diferentes a medida que avanzan en la vida”.

La historia también fue evolucionando, pero siempre hablaba de temas contemporáneos. “No tengo ninguna conciencia de ir potenciando temas ni evolucionando en la serie –asegura Santiago-. En cada momento, uno hace lo mejor que puede hacer. Cada entrega del Vecino es, en cierta medida, nuestro Vecino definitivo en ese momento, el mejor que podíamos hacer. Es como si estuviéramos repitiendo un borrador hasta que demos con la versión buena y definitiva. Vamos, un poco como en la vida misma. Improvisando en busca de un ideal que desconocemos. Los temas se analizan a posteriori”.

“Sin duda es un reto colaborar con Santiago porque le gusta cambiar mucho el tono narrativo, de la comedia al drama, lo melancólico, lo patético, etc –confiesa Pepo-. La vida es un poco así, no siempre tiene el mismo tono, y tampoco es lo mismo vivirla uno que contemplar la vida de los demás. Todo eso requiere ir cambiando igualmente el tono visual, que en el cómic se consigue modificando el estilo de planificación, dibujo y color. Haciendo ‘El vecino’ aprendí a perderle el respeto al concepto de “estilo”, incluso de una escena a otra”.

Un cómic como este, que no se circunscribe a un género ni a unas reglas es todo un desafío para un dibujante, como confiesa Pepo: “Supongo que sí. No hay una “hoja de ruta” clara y tienes que ir tanteando conforme vas haciendo. Algo que nos quedó claro pronto es que, de un libro a otro, queríamos probar cosas que no hubiésemos hecho ya. De hecho El vecino no siempre fue bien acogido en su día, sobre todo el segundo álbum (2007), donde dimos un giro más oscuro a la historia, con escenas bastante sórdidas que no son fáciles de resolver precisamente”.

Las historias cortas de El vecino

Pepo Pérez nos comenta lo que vamos a encontrar en cada uno de esos dos integrales que os comentábamos: “En Origen los tres primeros álbumes de El vecino, arropados por abundantes extras y un prólogo de Nacho Vigalondo. En Historias, un montón de experimentos que hicimos en historietas cortas para revistas como El Manglar y NSLM, junto a historias inéditas, nuevas, realizadas expresamente para este tomo. En todas ellas se trata de jugar con el universo “vecinal” y sus personajes secundarios, pero también con los formatos y convenciones del cómic”.

Destacar que esas historias cortas sirven a los autores para experimentar con la narración y el dibujo, como nos describe Pepo: “Forma parte del concepto de esas historietas cortas, cada una tiene su propio tono, su ritmo, su ambientación... se trata de cambiar el estilo para conseguir diferentes efectos narrativos. En algún caso el mismo concepto pedía imitar un estilo “clásico” de dibujo, como en la historieta que está contada como si fuera una tira de prensa”.

Sus proyectos

En cuanto a sus proyectos, Pepo nos avanza que actualmente trabaja en: “El cuarto tomo de El vecino, que espero que esté listo para 2020 o 2021 como muy tarde. Está bastante avanzado, de hecho te contesto mientras coloreo otra página. Además trabajo en otros dos libros. Pero ese cuarto tomo “vecinal” tiene prioridad.

Santiago también está muy ocupado: “Este año publicaré dos títulos nuevos: La cólera, con Javier Olivares, que es la primera novela gráfica que hacemos juntos desde Las meninas, y que saldrá en marzo. Y también saldrá ¡García! 3, con Luis Bustos, continuando con las aventuras de García y Antonia, todavía sin fecha decidida”

Os recomendamos el cómic de El vecino porque habla, de forma divertida y original, de temas universales que nunca pasan de moda y también podéis echar un vistazo a la serie de Netflix, porque leer y ver la tele son compatibles.


Enlace articulo original:  http://www.rtve.es/noticias/20200122/vecino-superheroe-barrio-triunfa-comics-television/1996001.shtml

martes, 21 de enero de 2020

«Zumbi», mucho más que un cómic de zombis


Monstruos, artes marciales y una historia muy bizarra en la novela gráfica de José Antonio Gallego

“Zumbi” no es el clásico cómic de zombis, aunque claro está que encantará a los amantes de este género. Sangre, tripas, muertes absurdas, mucho humor y una historia loca y bizarra son algunos de los ingredientes de esta novela gráfica. En ella, los lectores van a encontrar una inyección de “zumo” que hace de motor de la acción y una ciudad ocupada por una horda de zombis sanguinarios. Pero la amenaza no se queda ahí. El ejército contraataca con un plan no menos macabro.

La historia está salpimentada con mucho humor, que no le falta a su autor. José Antonio Gallego, no solo ha ilustrado la obra sino que también ha realizado el guión de la misma. Zumbi es, para Gallego, el resultado de la influencia que ha tenido en él “ese subgénero de la serie b, cine cutre y cómic underground”. Este libro ha sido posible gracias a un proyecto de financiación de crowdfunding. Así que es un libro muy “de todos” los que han apostado por este fresco proyecto, de este joven andaluz apellidado Gallego.

Sinopsis del libro.- Una forma diferente de leer historias de zombis, donde no faltará sangre, tripas y muertes absurdas. Una historia tan fresca como el ZUMO que hace de motor en la acción. Ninjas, monstruos, talibanes, zombis… ¿Qué más buscas?


CIUDAD VILLAGE es ocupada por una horda de zombis sanguinarios, pero quizás no sean la única amenaza que existe. El ejército tiene un macabro plan, y los personajes se verán en medio de toda una carnicería, eso sí, con humor y algo de mal gusto.

El autor.- José Antonio Gallego Medina; ¡36 veranos! Más conocido cómo «El Gallego», es un dibujante de cómics, músico, cinéfilo, gamer y demás frikadas juntas. Nacido, criado y formado en Olvera, municipio en plena sierra gaditana. Creció absorbiendo cultura en casa de sus abuelos; junto a sus tíos, en una corriente de música, cine, literatura y dibujo. Desde muy ‘criajo’ andaba haciendo garabatos, todo relacionado con el cine y series de la época. Bebiendo de los clásicos Marvel, Zona84, Creepy… Consigue un estilo propio influenciado por el manga y el underground a partes iguales de los años 80 y 90. Con numerosos cómics hechos, todo muy amateur, consigue centrarse en la creación de ZUMBI. Una colección de situaciones rocambolescas y violentas, repletas de humor que definen a la perfección todo lo que ha ido aprendiendo y disfrutando. Todo enfocado a un género de zombis, el cual mezcla con todo lo anteriormente citado. Ha sido colaborador en el Fanzine Digital New Ideas, donde comenzó a publicar ZUMBI, por capítulos, y dibujó NAVAJA, historia postapocalíptica. Ha colaborado en FANZIPOTE, y algunas revistas culturales. Fan absoluto del gore, serie b, z, cine casposo y de zombis muy mal hecho. Tiene un canal en YouTube de animación cutre, hecha a mano alzada con un móvil y sentado en el water. Con vistas a un futuro se embarca en esta aventura para dar a conocer su estilo y obra.

lunes, 20 de enero de 2020

Tintín, uno de los máximos personajes de las historietas de aventuras


Es el héroe que todos los jóvenes de 7 a 77 años quieren ser, o son cuando se sumergen en las aventuras de Tintín. Su autor, Hergé, lo definía de esta manera: “Tintín soy yo cuando desearía ser heroico, perfecto. Tintín, soy yo... ¡Son mis ojos, mis sentidos, mis pulmones, mis entrañas!... Creo que soy el único en poderlo animar, en el sentido de dar alma”.

Tintín tiene su fecha oficial de nacimiento el 10 de enero de 1929, es decir, ya tiene más de 91 años, pero en sí, el personaje tiene dieciséis, diecisiete años, máximo dieciocho, manteniéndose idéntico tras el paso de tantas décadas.

Tintín nació de la pluma de su padre, Georges Remi, llamado Hergé, ilustrador belga mundialmente conocido. Hergé es categórico: “Le he criado, protegido y alimentado como un padre cría a su hijo”. A lo largo de sus aventuras, Tintín se rodea de muchos personajes que terminan haciéndose muy familiares para él, siendo uno de los más importantes el perro Milú, que indudablemente es un animal pero es por encima de todo el fiel compañero de Tintín, primero de palabra y luego de pensamiento y de corazón. Y más adelante Tchang, que se convierte en un amigo de por vida, casi un hermano. Luego el capitán Haddock, que está dispuesto a dar su vida por su joven amigo. Y todos los demás, la Castafiore, el profesor Tornasol, los Fernández y Néstor.

Tintín es reportero, iniciando su trayectoria en el periódico Le Petit Vingtième para el que escribe su primer y último gran reportaje, aunque a lo largo de su vida siempre mantendrá esa curiosidad y esa voluntad de hacer aflorar la verdad. De hecho, la primera publicación se titula: “Tintín en el país de los soviets”, una sátira del gobierno de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Una seña, pero muy especial de Tintín es su tupé legendario, sin embargo, no siempre ha existido. En Tintín en el país de los soviets, el héroe va peinado hacia delante durante ocho planas. En la última viñeta de esa octava página, Tintín arranca de golpe en un coche descapotable. Su tupé se yergue entonces y ya nunca se vendrá abajo.

Los lamas tibetanos lo bautizaron “Corazón Puro” y no hay forma mejor de describir el alma de nuestro personaje. Tintín es quizás el héroe que todos querríamos ser, pero es ciertamente el amigo que todos quisiéramos tener, ese amigo que va hasta donde haga falta por sus seres queridos.

En los tiempos en que no existían la televisión ni las revistas de grandes reportajes y mucho menos el internet, las andanzas del pequeño reportero abrieron para los jóvenes una ventana sobre los paisajes y los fenómenos naturales más espectaculares de un mundo todavía muy mal conocido: la Tierra. De las arenas del Sahara a los glaciares del Himalaya, pasando por las selvas amazónicas y las tierras altas escocesas, las viñetas a color de Hergé rebosan detalles y revelan un planeta lleno de sorpresas y de peligros, por lo tanto, apasionante. Incluso Steven Spielberg realizó una película al ser Tintín uno de sus personajes favoritos.

sábado, 18 de enero de 2020

"ALIEN": Dark Horse publicará un cómic basado en el guión original de Dan O´Bannon


Recordaréis que el pasado año Dark Horse Comics convertía en  un cómic el guión que escribió William Gibson para Alien 3 que finalmente fue descartado.

Ahora Dark Horse va a realizar lo mismo con el guión original que escribió O´Bannon para Alien: El Octavo Pasajero, la obra maestra dirigida por Ridley Scott.

Este guión fue posteriormente reescrito por Walter Hill y David Giller quienes añadieron cosas como el personaje del androide Ash que no estaba en el original. Además el personaje de Ripley no estaba en lo escrito por O´Bannon. En su lugar el héroe de la función era Martin Roby.

Esta adaptación correrá a cargo de Cristiano Seixas y Guilherme Balbi en un total de cinco números. El primero de ellos se publicará en Estados Unidos el próximo 22 de abril.

viernes, 17 de enero de 2020

RTVE:'Ser amado', El amor y sus consecuencias


El amor es el tema sobre el que más ha fabulado el hombre. Y aun así, seguimos siendo novatos en sus misterios. Una de las últimas grandes obras que indaga en ese sentimiento es Ser amado (Fulgencio Pimentel), de Javier Lozano, que fue Mención Especial en los Puchi Award, los premios que otorgan dicha editorial y La Casa Encendida a "las propuestas de libro más brillantes y renovadoras”

“Podría decir que el amor es gozar sufriendo y sufrir gozando –asegura Javier Lozano-. También podría decir que es un tsunami devastador que arrasa con toda la prudencia, racionalidad y normalidad del sujeto enamorado. En realidad, el amor, como el dolor y otros misterios, es por definición indefinible”.

Y sobre su relación con la creatividad humana, Javier asegura que: “Creo que tanto la creación como el amor producen en quien los experimenta una arrebato por parte de fuerzas superiores que no parecen de carácter humano, sino divino”.

Pero, como apuntábamos al principio. ¿Se puede decir algo nuevo sobre el amor? “En realidad no creo que se pueda decir nada nuevo sobre ningún tema importante, solo hay nuevas formas de decir lo mismo –afirma Javier-. El amor “de pareja” como ideal, surge en el s XII con Tristán e Isolda y los romances medievales, donde el amor sustituye por fin a la religión, revelándose como otra vía posible de transcendencia espiritual a través de la superación del propio ego”.

Un libro “Intenso”

Preguntamos a Javier cómo definiría esta novela gráfica: “Si tuviera que elegir un adjetivo calificativo para el libro, creo que sería el de intenso, o al menos esa fue la sensación que yo tuve tras leerlo por primera vez del tirón, ya en papel, en el autobús que te lleva de Heathrow al centro de Londres”.

“En lo narrativo –añade-, el libro sigue una estrategia poco convencional, basada en lo circular, la fragmentación, la acumulación y las repeticiones, que busca transmitir no una idea inteligible, sino una emoción. Estas decisiones también condicionaron al libro en lo formal, tanto que acabó convertido en una especie de homenaje al fragmento”.

En cuanto a su título: “Ser Amado, surgió de repente, cuando ya había realizado algunas páginas para un futuro proyecto indeterminado. Cuando se me ocurrió, este resultaba perfecto tanto para las historias que ya existían, como para marcar la dirección de las que todavía estaban por hacer, y por lo tanto, de todo el libro”.

Literatura, cómic y poesía

Podríamos decir que el libro es una mezcla de literatura, cómic y poesía, aunque Javier asegura que: “He de confesar que no leo poesía, ni casi novelas o teatro. El 90% de mis lecturas son ensayos de autores ya muertos, pero me fascina el lenguaje escrito, que al igual que la imagen contiene infinitos matices, siendo capaz no solo de afirmar, sino también de sugerir, aparentar, divertir, evocar…”

En cuanto a los tipos de amor que vamos a encontrarnos en este libro, javer asegura que: “Hay mucho enamoramiento y también mucho desengaño. En toda relación siempre se produce una situación de desequilibrio entre uno, que es el que más ama, y otro, que recibe ese superávit de amor. Ser Amado está lleno de ejemplos de esta trágica asimetría”.

Javier lleva toda la vida viajando y estudiando en países de lo más diverso, algo que le ha influido en este libro: “Viajar y emigrar ha sido muy enriquecedor sobre todo a nivel vital, y desde esa perspectiva, sin duda ha permeado y permea mi trabajo. Viajar me ha servido sobre todo para tener la mente abierta y vivir experiencias de todo pelaje, pero por lo general, siempre procuro que mis cómics no sucedan en un lugar o momento histórico determinado”.

Una perfecta mezcla de imágenes y textos

Destacar que esta novela gáfica consigue un perfecto equilibrio entre el texto y las imágenes. “Normalmente –cofiesa Javier-, cuando hago cómics todo surge a la vez, texto e imagen. No planeo casi nada, siempre voy improvisando. Creo que mi dibujo tiende a sintetizar, pero la austeridad saltó por los aires con este libro, lanzándome a adornar de forma bastante gratuita la totalidad de la página”.

“Creo –añade- que concibo los cómics como si fueran escenas de pelis. Además, me aburre sobremanera hacer siempre lo mismo y me divierte horrores subvertir los códigos del cómic o de la imagen. Espero que mis libros no se parezcan entre sí más allá de lo imprescindible”.

En cuanto a su método de trabajo, Javier nos comenta que: “Cuando hago un cómic voy creando viñeta a viñeta sin un plan predeterminado, las ideas me llegan a borbotones y yo me dejo llevar. Luego solo hay que pasarlo a limpio”.

“El proceso de Ser Amado ha sido algo más particular –añade-. En primer lugar, por la temeraria decisión de intervenir todos los márgenes a la manera de mosaicos o mandalas, que convirtió el proceso en algo larguísimo y arduo. Otra particularidad fue que muchas de las historias fueron concebidas en un principio como mudas, añadiendo el texto a posteriori, al ver que la cosa no acababa de funcionar. Al final creo que el libro tiene la cantidad de texto imprescindible, ni más ni menos”.

"Buscaba que el libro fuera exuberante"

Javier también concibe la página como un todo, de forma que no hay casi blanco en sus planchas. “En realidad presto bastante atención al ritmo visual y me gusta que el formato de las páginas vaya cambiando, porque además, es tan fácil aburrirse hoy en día… La decisión de llenar todo el libro de color, además de comulgar con la idea ya citada, de acumulación, buscaba que el libro fuera exuberante”.

Destacar que casi todas las páginas tiene una misma estructura de seis viñetas. “La estructura de 6 viñetas –confiesa- responde a una razón tan banal, como que tenía un montón de folios con esas viñetas impresas, que sobraron de un taller de cómic colectivo que impartí en Expo Manga hace algunos años.

Todo parece indicar que le da miedo el vacío, algo a lo que Javier contesta que: “¿Me da miedo el vacío? Me da miedo tener miedo”.

Sus proyectos

Después de esta novela gráfica tan especial, preguntamos a Javier Lozano por sus próximos proyectos: “Tengo siempre un montón de proyectos en marcha. Muchos fanzines, que voy sacando por entregas, tienen vocación de acabar recopilados en sendos libros. Así, el fanzine de cómics protagonizados por mis sobrinos, las fotonovelas en colaboración con Ángela Losa o el cómic del Paria tendrán nuevos y refrescantes números esta primavera”.

“También tengo 2 cómics largos –añade-, uno a falta de pasarlo a limpio y otro bastante avanzado con los que espero tentar al señor Pimentel. Los dos están llenos de desternillantes aventuras”.

“Y además de todo este trabajo por delante, en otoño 2020 estaré disfrutando de la residencia de artistas visuales de Matadero, también con la objetivo de hacer un libro de cómic, de tema sorpresa. Afortunadamente, trabajar es lo que más me gusta en este mundo” –concluye Javier-.


Enlace articulo original:  http://www.rtve.es/noticias/20200117/ser-amado-amor-consecuencias/1995695.shtml

jueves, 16 de enero de 2020

Un lugar para Tintín


Las palabras de Hergé antes de iniciar una nueva aventura de Tintín eran: "Tengo una idea, o mejor aún, como siempre, tengo un lugar". Así lo revela Eduardo Martínez de Pisón, geógrafo y trotamundos de pro, en su curiosa aproximación al universo del reportero más famoso de todos los tiempos, centrada no en lo que cuenta, sino en dónde. Y, en efecto, quien conoce las eternas historietas no tendrá más remedio que concederle la razón: porque, como muestran las propias portadas, las peripecias y los personajes que las encarnan están ya como contenidos en los paisajes, desiertos, junglas, glaciares, por los que se desplazan, de modo que, más que un decorado para la trama, muchas veces éstos parecen constituir la trama misma y su tuétano. Que, más allá de un rato inolvidable de entretenimiento y un viaje a los paraísos perdidos de la nostalgia, Tintín ofrece un primer acercamiento a la geografía, humana, física, espiritual para los no iniciados: ese es el punto de salida de Martínez de Pisón.

La cartografía tintinesca constituye un catálogo de todos los escenarios de aventuras que fatigó con fortuna la novela del siglo XIX y principios del XX. Los mares de Stevenson, la India de Kipling, la convulsa Europa central de El prisionero de Zenda son los combustibles últimos de esas peripecias donde el sempiterno héroe del flequillo busca tesoros en las profundidades, persigue gángsteres o se enfrenta a perversas sociedades secretas de capuchones violetas. En sus historias importa más la mitología que el verismo, a pesar de que (como muy bien refrenda de Pisón) su autor, Hergé, se tomara un ímprobo trabajo de documentación antes de emprender cada una de ellas.

Así, tenemos que la URSS de Tintín en el País de los Soviets, denostado durante décadas como un panfleto anticomunista de trazo grueso, debe más a la propaganda católica que al reportaje hecho y derecho, y que en Tintín en América (por no hablar de la también vergonzante incursión en el Congo) los decorados alternan entre rascacielos y praderas con una sospechosa falta de escrúpulo topográfico. Esta astrosa manera de proceder, de cualquier modo, daría un vuelco con el que se considera el primero de los álbumes capitales de la serie, donde su protagonista se viste de largo, el justamente memorable El Loto Azul.

Otros títulos de prosapia más o menos periodística le seguirían en el curso de los años, como Stock de coque, donde se denuncia el comercio esclavista en el Mar Rojo, o Tintín en el Tíbet (el favorito de Martínez de Pisón), minucioso y sutil en la descripción casi antropológica de la vida en el Himalaya, pero El Loto Azul sigue constituyendo el hito fundador, como sabe todo tintinólogo que se precie. El Shanghai de los años 30 aparece retratado en sus páginas con una nitidez que ya querrían muchos folletos turísticos de la época, y lo mismo la coyuntura sociopolítica: asesorado por su amigo Chang (sosias del Chang de la ficción), escultor chino residente en Bruselas con quien compartió horas de paseos y confidencias, Hergé llegó a cubrir sus viñetas de cartelas con ideogramas donde se leen, en mandarín, proclamas de libertad y protestas de odio al ejército japonés de ocupación. Este álbum, como los otros citados más arriba, constituyen el contrapunto realista a esa barra libre de la imaginación que son los países imposibles: Syldavia y Borduria, en una vaga Europa del Este; San Theodoros, el Nuevo Rico, en Sudamérica; el Khemed, en la Península Arábiga.

El librito de Martínez de Pisón, altamente recomendable tanto para tintinófilos de solera como para quienes aspiren a serlo, propone un recorrido por la bibliografía del héroe, título a título, recalando en sus ubicaciones y las características que son propias a cada uno: clima, vegetación, orografía, paisajismo. Dotado de un sólido bagaje crítico (no han de faltar las referencias a Peeters, Farr, Baudson, y, en nuestro idioma, a la obra puntera de Fernando Castillo), el autor se complace en encontrar juguetonas semejanzas entre detalles de algunas de las historias con películas, iconos y también héroes de tebeo del pasado que podrían serle vecinos, siempre con el encuadre geográfico como fondo. Aprendemos así, por ejemplo, que la vegetación abedular en ciertas viñetas de Tintín en América traiciona a la ciencia, pero que sin embargo la sombra de los roquedales de Tintín en el Tíbet merecerían el aplauso de las academias. El epílogo contiene, por cierto, una de las iluminaciones más certeras que sobre el personaje se ha dado en su larga literatura: "Podemos preguntarnos dónde estaban los ejemplos universales de las selvas, los desiertos, los ríos, las ciudades, hasta que Hergé los seleccionó". Sin ninguna duda, estamos de acuerdo.

miércoles, 15 de enero de 2020

El antiguo cómic de Superman que intuyó al racismo como un problema de 2020


A la hora de imaginar el 2020 los cómics, el cine y la televisión soñaban con autos voladores, gigantescas incursiones espaciales y un montón de elementos que aún permanecen en el terreno de la ciencia ficción en nuestra vida cotidiana. Pero, sorprendente, a veces algunas creaciones del pasado lograron apuntar correctamente a ciertos elementos de nuestro presente.

Eso último parece ser el caso de un antiguo cómic de Superman publicado en 1980 y que a propósito de una historia titulada “Superman 2020” intuyó un elemento que hoy forma parte de nuestro día a día. Lamentablemente no se trata de un invento genial o un avance tecnológico, sino que de una de las peores caras de los seres humanos.

La historia de “Superman 2020” está ambientada en el futuro de ese entonces, en un mundo donde Superman y su hijo, Jorel Kent, se preparan para pasar el manto del hombre acero a una tercera generación con Kalel Kent, quien asumirá el rol de Superman III.

Pero lo que parecía un bello momento familiar se ve amenazado cundo Kalel nota que está siendo vigilado por nada más ni nada menos que un grupo racista cuya representación obviamente evoca a los nazis.

Dicho grupo se opone a las relaciones entre kryptonianos y seres otros planeta con humanos y, en su ira por las familias que han formado las distintas generaciones de Superman, planea destruir la nueva versión flotante Metrópolis e inculpar a Superman III.

Por supuesto tres generaciones de Superman bastan para salvar el día, pero no deja de ser llamativo que, pese a los obvios matices entre la ficción y la realidad, esta historia creada por Cary Bates, Curt Swan y Joe Staton para Superman #354 y Superman #355 lamentablemente aún tenga relación con nuestro presente y nos muestre un mundo donde ciertas personas absurdamente se sienten superiores a otras solo por apariencia o lugar de origen.

martes, 14 de enero de 2020

'El vecino', el superhéroe de cómic que vive al lado


Santiago García, hoy brillante guionista de ‘Las Meninas’ (Premio Nacional de Cómic 2015, con Javier Olivares), lo tenía claro cuando hace 15 años plantara el embrión, junto al dibujante Pepo Pérez, de ‘El vecino’ (Astiberri): “Nunca veríamos a nuestro superhéroe ejerciendo de superhéroe. Solo lo veríamos cuando fuera una persona normal". Porque Javier López, su protagonista -que el 31 de diciembre ha debutado en la pequeña pantalla encarnado por Quim Gutiérrez en una serie de Netflix-, no vive en Gotham ni en Metrópolis sino en una urbe que podría ser cualquier ciudad española. Y es, señala Pérez, un “jeta desastroso al que, sin embargo, no puedes evitar tenerle cariño”, un treintañero extrovertido e informal que trabaja en el periódico ‘Cosmos’, a quien una noche su vecino, José Ramón –tímido y disciplinado estudiante de oposiciones-, descubre enfundado en su traje de Titán tras enfrentarse a villanos como el Doctor Tentáculos.   

“'El vecino' no es más que una forma de expresar sentimientos, emociones, intuiciones y miedos a través del filtro con el que llevo viendo el mundo desde que era pequeño, que son los superhéroes. No lo considero un tebeo de superhéroes, sino un tebeo con superhéroes”, explica García (Madrid, 1968) desde Nueva York, donde reside ahora. De ahí surgen temas sociales y de denuncia, como los sintecho, las crisis de madurez, la depresión, las inseguridades y contradicciones interiores, la amistad, las relaciones de pareja, la legitimidad de la violencia y el poder o la muerte del padre.

Le secunda desde su Málaga natal Pepo Pérez (1969), crítico y divulgador de cómic además de profesor de Derecho (aunque el protagonista de su tesis doctoral es Frank Miller). “Era 2004 y era mi primer proyecto ambicioso porque venía de dibujar historias cortas. Nos apetecía hacer algo costumbrista, con gente corriente, pero con el elemento superheroico, que te hace ver la cotidianidad desde otro punto de vista y facilita el punto de comedia [evitando la parodia del admirado Superlópez de Jan, puntualizan]. Y Santiago tenía una idea para una obra de teatro con dos vecinos, uno de ellos, superhéroe…”. Y a la complicidad entre ambos sumaron referentes comunes que impregnan ese “universo vecinal”: la vida privada de Peter Parker en el Spiderman de los 60 y 70, el cómic ‘Locas’ de Jaime Hernandez o la película de Billy Wilder ‘El apartamento’.  

Y a ‘El vecino 1’ (por el que en el 2004 apostó sin dudar Fernando Tarancón, editor de una Astiberri en sus primeros años) le siguieron el volumen 2 (2007) y el 3 (2009), ahora reunidos en ‘Origen’, que incluye un buen puñado de extras, como el prólogo de Nacho Vigalondo, que dirige la serie para Netflix. El cómic tendrá cinco entregas, la cuarta prevista para antes de fin de año, y para la última García tiene claro el final, aunque no da pistas. 

Casi en paralelo, también en Astiberri han lanzado ‘El Vecino: Historias’, que ofrece 16 historietas, algunas inéditas, otras publicadas en la desaparecida revista ‘El Manglar’ (que editó Dibbuks). Una ilustró la sección de cultura de EL PERIÓDICO para el Salón del Cómic del 2007 y en otra visitan, en plan metaficción, el rodaje de la serie de Netflix. 

Visibilidad para un nuevo público
El salto audiovisual en la plataforma, celebran, implica una publicidad que ayuda al cómic, también internacionalmente, pues ha llevado a Dargaud a publicar en breve la versión francesa de ‘Origen’. “Significa la oportunidad de que ‘El vecino’ tenga nueva vida, nuevo público, nuevos lectores, lo cual es muy emocionante. Al fin y al cabo, cuando uno trabaja tanto en una obra quiere que haya ojos puestos sobre ella”, considera el guionista.

“Había habido otros proyectos para llevarlo a la pantalla pero no nos convencieron. El beneficio no es económico, porque te llevas un porcentaje muy pequeño. Lo importante es la visibilidad que da a la obra y que te lleva a otro nivel de público que quizá no te conocía”, apunta Pérez.       

Para García, divulgador de cómic (‘Panorama. La novela gráfica española hoy’, ‘Supercómic’, ‘La novela gráfica’ o ‘Cómics sensacionales’) y sólido guionista de ‘Beowulf’ (con David Rubín), ‘Fútbol. La novela gráfica’ (con Pablo Ríos) o ‘Museomaquia’ (con David Sánchez) este 2020, mientras la serie se prodiga en televisión, verá publicados nuevos títulos:  ‘¡García! 3’ (con Luis Bustos) y ‘La cólera’, de nuevo con Olivares.        

lunes, 13 de enero de 2020

RTVE:Matt Kindt, uno de los mejores guionistas del cómic norteamericano


Matt Kindt es uno de los mejores guionistas del cómic norteamericano (además de dibujante). Ha sido nominado a cuatro premios Eisner y seis Harvey (y ganado uno de ellos). Destaca su labor en el Universo Valiant, del que fue uno de sus principales arquitectos en series como Unity, Ninjak, Rai, y Divinity. Hablamos con él en la reciente Heroes Comic Con, donde coincidió con algunos de sus dibujantes (Trevor Hairshine, Tomás Giorello).

Kindt confiesa que trabajar con Valiant fue un desafío para él: “Al editor de Valiant le gustaba mi trabajo y me comentó si me gustaría hacer algo con Bloodshot, empezando por el origen del personaje. Así que le pregunté que cual era su origen. A lo que me contestó que no lo sabía, que yo tendría que crearlo”.

“Al principio dudé en aceptar el trabajo –confiesa- porque no me gusta trabajar por contrato, prefiero los cómics en los que el propio autor conserva los derechos. Y también me daba miedo el control editorial. Pero probé y fue bastante divertido, de hecho es uno de los trabajos de los que me siento más orgulloso”.

Kindt compagina los guiones para otros artistas con los que ilustra el mismo. Le preguntamos si escribe de forma distinta en ambos casos: “Sí. Cuando trabajo para mí mismo apenas hago una especie de esbozo del guion, añadiendo notas para los diálogos, en vez de redactarlo entero. Mientras que si escribo para otros son guiones completos con descripciones para cada viñeta, todos los diálogos completos… Personalmente prefiero tener esa idea general y que el guion crezca conmigo según voy avanzando la historia”.

X-O Manowar

Uno de sus trabajos más destacados en Valiant es el reboot de la colección X-O Manowar (Medusa Cómics). “Quise crear algo completamente diferente a lo que se había hecho con el personaje hasta entonces. Es un guerrero inmortal con una armadura todopoderosa que lo convierte en una especie de Superman. Por eso decidí hacerle vulnerable”.

“Por eso –continúa- le quité la armadura dejando al personaje en su esencia, la de un bárbaro. Y luego reintroducimos la armadura poco a poco, casi como un antagonista con el que mantenía una lucha interna, como si fueran dos personajes distintos, dos caras de la misma moneda”.

También indagó en el pasado del personaje: “Contamos la historia del origen del personaje pero al revés, porque ya sabíamos cómo consiguió la armadura. Por eso quise recordar quién era, darle un comienzo fresco y nuevo. Le presentamos como un granjero que no quiere luchar y vemos cómo, poco a poco, le fuerzan a volver a la lucha, a volver a ser el héroe de la armadura”.

“Y contamos como pasa de granjero a soldado a general y, finalmente, a emperador. Somos testigos de esa evolución del personaje” –añade-.

Ninjak

X-O Manowar no es su único éxito con Valiant porque tuvo la oportunidad de trabajar en otras grandes series como Ninjak (Medusa Comics), junto al ilustrador Clay Mann. Las aventuras del principal agente de inteligencia del mundo, experto en armas y maestro asesino. “Era una de mis series favoritas de los 90 –asegura-. Pero quise hacer algo nuevo con ella, reinventarla para el público moderno y jugar con este personaje que es una mezcla de James Bond y Batman. Quería dar un trasfondo triste a la historia y jugar con esa idea de los orígenes trágicos de los superhéroes a los que les suelen matar a los padres y tienen que encontrar a los asesinos”

“Por eso –añade- el protagonista de esta serie no pierde a sus padres sino que tuvo unos progenitores que eran despreciables que casi no le hicieron caso durante su niñez y juventud. Y quería comprobar cómo iba superando eso. Me parece un desarrollo más real y habitual que la pérdida de los padres y la consiguiente búsqueda de la venganza, de la que tanto se ha abusado en el mundo del cómic”.

“Desgraciadamente –continúa- conozco a mucha gente que tiene unos padres lamentables. Todos tenemos una relación compleja con nuestros padres y creo que eso termina definiendo quién eres. Y por eso quería profundizar en esa relación, que es algo muchísimo menos habitual en los cómics”.

Rai

Otra de sus grandes series con Valiant es Rai (Medusa Cómics), una historia futurista ambientada en un Japón postapocalíptico dirigido por una inteligencia artificial que responde al nombre de “Padre”. El encargado de mantener la paz es un misterioso superhéroe conocido como Rai, que es como el fantasma de Japón.

“Lo que quise con este personaje fue divertirme –confiesa Kindt-. Crear un mundo de ciencia ficción. Me basé en Westworld, la película de los 70. Me gustaba la idea de poder jugar con la idea de un Japón futurista que pudiera combinar con el salvaje oeste, con superhéroes, dinosaurios… y cualquier cosa que se me ocurriese”.

“Básicamente –añade- el protagonista es un sheriff encargado de mantener la paz. Y que también tiene que lidiar con su padre. Reconozco que estoy un poco obsesionado con el tema de las relaciones paterno-filiales, que me parecen muy interesantes. Pero básicamente la idea era divertirme con un mundo en el que no hubiera límites, en el que pudiese usar cualquier cosa que se me ocurriese”.

“Preferí que ‘Ether’ lo dibujara David Rubín”

En Heroes Comic Con Madrid había varios dibujantes que han trabajado con Kindt y nos comentaron que les mandaba numerosos bocetos, dibujos preliminares y otros materiales gráficos. “Depende de cada caso –asegura-. Por ejemplo, la serie Ether (Astiberri), la iba a dibujar yo mismo y ya tenía muchos diseños de personajes. Así que cuando apareció David Rubín le pasé todo el material por sí le servía, aunque dándole total libertad para plasmar su propia visión. David si lo quiso, pero soy muy cuidadoso con ese tema porque me gusta dar libertad a los dibujantes y no imponerles una visión, porque una vez que ves algo es difícil quitarte la idea de la cabeza”.

“Otras veces –añade-tengo ideas que son difíciles de explicar con palabras y en esos casos sí me gusta dibujarlo para que puedan ver lo que quiero decir. Pero siempre dejando esas ideas abiertas a las sugerencias de los dibujantes, que tienen la palabra final del arte”.

No pudieron elegir mejor dibujante para Ether porque el arte de Rubín es espectacular. “Era un gran fan de su trabajo. Amaba su libro El Héroe (Astiberri). Y cuando Dark Horse me dijo que estaba disponible le mandé el guion y los bocetos, porque prefería que lo dibujase él, porque es muchísimo mejor dibujante que yo. Así que ahí me despedí del trabajo. Y el resultado fue increíble”.

Ether habla de temas sobrenaturales con los que Kindt confiesa tener una relación de amor-odio: “No me gustan la magia ni los fantasmas porque no se rigen por las reglas del mundo real y es muy fácil usarlos para justificar cualquier cosa. Prefiero hacer cosas más realistas. Por eso el protagonista de la historia es un personaje que no cree en lo sobrenatural y piensa que hay una explicación lógica para todo. Me gusta explorar ese conflicto que tengo, enfrentando al protagonista a cosas imposibles como un gorila morado. Pongo su mundo patas arriba para enfrentarme yo también a esos desafíos como escritor sin buscar el camino fácil de la magia”.

Kindt ha trabajado para las editoriales más importantes del cómic norteamericano menos para una, algo que solucionará este 2020: “Si, voy a trabajar para la que me faltaba, Image, pero todavía no puedo dar detalles, salvo que es un proyecto completamente nuevo. Si puedo comentar que también vuelvo a colaborar con Dark Horse, para los que estoy preparando la serie Bang!, con el premiado dibujante Wilfredo Torres”.

Enlace articulo original: http://www.rtve.es/noticias/20200113/matt-kindt-uno-mejores-guionistas-del-comic-norteamericano/1994871.shtml

sábado, 11 de enero de 2020

El País:Alan Moore: “Mucha gente ha intentado aprovecharse de mi talento”


En el despacho del director le esperaba un detective. Estaba claro que la cosa no pintaba bien para Alan Moore. Era 1969, tenía 16 años y había colmado todos los vasos de la paciencia ajena: parecía generar problemas con la misma rapidez con la que crecía su laberíntico pelo. Tanto que el instituto, harto de su rebeldía, recurrió a la policía. Él debió de olerse el peligro: cuando le sacaron de su clase de arte por última vez, aprovechó el camino para deshacerse de la marihuana que guardaba en los bolsillos. Era tarde, sin embargo, para liberarse de su historial de precoces flirteos con el LSD. El veredicto del responsable de la brigada local antidrogas resultó inapelable: expulsión. Así, el pequeño Moore volvió a Los Boroughs, el barrio pobre de Northampton (Reino Unido) donde vivía, y les contó a sus padres las nuevas. Para ellos, fue “el fin del mundo”. Nada más lejos de la realidad. Era el comienzo.

Si las instituciones le daban la espalda, buscaría el éxito lejos de ellas. Entonces y para siempre. Se lanzó, pues, a escribir y dibujar tebeos. Pronto abandonó los lápices y se centró en las letras. Más que una prueba, Watchmen, V de Vendetta o From Hell suponen la sentencia incontestable de un talento revolucionario. Moore es hoy uno de los autores de cómics más venerados de la historia. A sus 66 años mantiene su imaginación abrumadora, su espíritu contracorriente, su ideal “anárquico” y un cabello que las décadas han vuelto más gris pero no menos caótico. Aunque algo también ha cambiado: por un lado, confirma que su relación con los tebeos está acabada. Y, por otro, Los Boroughs ahora es también el título del primer tomo de Jerusalén, la segunda novela de Moore, que hace unas semanas al fin se publicó en español (Minotauro). La tierra que un día le marginó hoy presume orgullosa de su vecino más célebre —el autor reside en Northampton—. Y él ha dedicado al kilómetro cuadrado donde se crio su obra “más ambiciosa”.

El propio autor ofrece por email un resumen de lo que Jerusalén pretende: “Quería centrarme en Northampton, en el tiempo y la muerte, exponer los rincones más extraños de la existencia de mi familia, hablar del desarrollo del idioma inglés, de los pobres y la historia no escrita de la clase trabajadora, cuya voz apenas está presente en la literatura. Y deseaba crear una narrativa para jóvenes lejos del boom post Harry Potter de libros lucrativos presuntamente para niños”. El esfuerzo le ha costado una década. Y el resultado es titánico: desborda las 1.000 páginas, suma 652.041 palabras (más que Guerra y paz) y convirtió la traducción española de José Torralba en una hazaña. Sin moverse de Northampton, el libro viaja por los siglos, los formatos y los lenguajes, mezcla a Dickens, Dos Passos y Beckett. Hasta incluye un capítulo escrito en un idioma a lo Joyce que Moore reconoce que puede ser incomprensible. “El lenguaje está ahí para jugar con él y avanzar”, defiende. En una reseña, The Guardian celebra los momentos deslumbrantes de Jerusalén, aunque también avisa: “Es una novela en la que todo se dice por lo menos dos veces”.

“Representa un intento de ir hacia una nueva narrativa que no esté ligada a ninguna norma, pero que sea a la vez altamente accesible”, agrega el autor. Además de la osadía, Jerusalén conserva también la empatía con la que Moore trata a sus personajes. “Siempre he intentado sentir algo de compasión incluso por el más desagradable”, asegura. Resuenan aquí los ecos de la gran lección que le legaron sus padres: por encima de todo, debía ser “un individuo decente”.

A ratos, eso sí, Moore llega bastante más lejos. “Escribir puede ser exigente, pero los momentos de progreso compensan de sobra. Cuando creamos, siento que estamos a solo un milímetro de lo divino”, explica. Desde luego, el pequeño Joshua Chamberlain estaría de acuerdo. Este niño, también residente en Northampton, le envió al autor una carta en 2016, cuando tenía nueve años. “Eres el mejor escritor de la historia de la humanidad. Por favor, contéstame”, le decía. El autor respondió agradecido, aunque discrepando. Pero su influencia sobre la cultura contemporánea es gigantesca. Ahí están las máscaras de Guy Fawkes de V de Vendetta llenando las plazas, los superhéroes dominando estanterías y taquillas o las adaptaciones millonarias de su obra. La última, la serie Watchmen, ha sido la alegría del año para HBO.

Pero hace décadas que Moore perdió su propiedad intelectual y no recibe nada por ello. Tanto que, en sus respuestas, omite la pregunta al respecto. Ya dejó claro que tampoco quiere hablar de DC Comics. “Cuando empecé en el tebeo, era un medio creado para la clase trabajadora, y sobre todo para sus hijos. Se producía y distribuía de forma barata para un amplio público adolescente, la edad en la que el público está más hambriento de ideas nuevas y radicales. Ahora, casi todos los cómics son para la clase media, y sobre ella. Mucha de esta audiencia literariamente moribunda es gente de mediana edad motivada por la nostalgia de su infancia y de tiempos más simples”, asevera Moore. Paradójicamente, el autor es consciente de que él contribuyó a esta desolación. En los ochenta, a la vez que Art Spiegelman y Frank Miller, demostró que el cómic podía ser para adultos, estar a la altura de la novela u optar al Pulitzer. “Lo que fue nuestra forma artística hoy es una pasión en vía de desaparición para gente que se ha detenido en la adolescencia”, insiste.

Y no solo. Moore siempre chocó con sus empleadores. Acumuló peleas, marchas adelantadas y acabó todo lo lejos posible de Marvel y DC Comics. “Son como el Infierno de Dante, mientras que la escena independiente se parece a 1984. Estoy cansado de la industria del cómic. Ya se han llevado demasiado de mi tiempo. He repudiado el 80% de mi trabajo en los tebeos, ya que no me permiten ser su dueño. Me han alienado completamente. No conservo copias en casa, y no volveré a leer esas obras”, aclara. Porque su lista de disputas es casi tan larga como su currículo: Moore siempre discrepó de las adaptaciones fílmicas y de la explotación masiva. Donde él abanderaba riesgo y complejidad, le proponían “parques temáticos”, por citar una e presión que utilizó antes que Martin Scorsese para referirse al cine de superhéroes. Hoy lo considera “una plaga”. Pero fue privado de la última palabra sobre sus criaturas. Ni tampoco vio nunca los beneficios que generaron. “A menudo me ha resultado imposible mantener la libertad de mis creaciones. Y me he encontrado a mucha gente que ha intentado aprovecharse de mi talento. Volvería a tomar todas mis decisiones morales, pese a su coste. No tengo remordimientos. El único, a veces, es el mismo hecho de que me dedicara a los cómics”, añade Moore. A los lectores, en cambio, les parece una decisión más que acertada.