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lunes, 13 de abril de 2020

"La cólera", el cómic sobre el origen de Europa que lucha contra la pandemia


La "primera historia de la civilización europea" contada por el guionista Santiago García (Madrid, 1968) y el dibujante Javier Olivares (Madrid, 1964) ganadores del Premio Nacional del Cómic de 2015 por su obra Las Meninas (Astiberri). La cólera (Astiberri de nuevo), una narración que habla de Troya pero también de las calamidades del presente, es uno de los cómics más esperados de 2020, fruto de varios años de trabajo, cuyo lanzamiento ha coincidido... con el estado de alarma por la pandemia mundial del coronavirus."Se lo decía el otro día a Santiago, estamos acuñando el nuevo término alegríapena. Por un lado sí es verdad que estamos viendo que la aceptación del libro es fabulosa. Y dices 'qué bien'. Pero también 'qué mal', porque es una recepción en vacío. No porque a la gente no le guste, sino porque no lo pueden comprar", explica Olivares, uno de los ilustradores más respetados de España, desde su casa en Madrid. Santiago García se encuentra en Nueva York. Antes que exitoso guionista (la serie de Netflix El vecino se basa en otra obra suya) fue un reconocido articulista (Trajano Bermúdez era su pseudónimo) que derivó en una de las voces más respetadas del medio, con estudios como Cómics sensacionales (Larrouse) o La novela gráfica (Astiberri). Mientras, continúa traduciendo mes a mes cómics para Panini, editora de Marvel en España, entre ellos la colección principal de Spiderman. "Lo recordaremos siempre como la elección de lanzamiento más brillante de nuestra vida. Ha sido como lanzar tu cómic nuevo el día del ataque de Pearl Harbor", bromea."Hay días en los que me alegro mucho de haberlo hecho ya, de no tener que estar haciéndolo ahora... Lo ideal-ideal es que no hubiera salido. Es todo tan surreal y con tanta incertidumbre. Está claro que con la realidad no puedes, así que espero que pase con el cuento de Monterroso y cuando despertemos de esto, el libro siga ahí", reflexiona Olivares, quien hace un llamamiento a que quien desee el ejemplar lo reserve en las librerías pequeñas para cuando acabe el estado de alarma. "El consejo sería eso: compradlo en librerías pequeñas, que os lo guarden y cuando salga la gente a la calle otra vez, ir a por él". "Es lo que hay", refrenda García. "A mi al principio me dio rabia, me frustró, te deprime... Pero ahora ya estoy resignado y lo he aceptado, porque esto es algo más grande que nosotros contra lo que no se puede luchar. Y los problemas son enormes para todo el mundo".

UNA LECTURA IDEAL... E IMPOSIBLE

La cruel paradoja es que se trata de una lectura que perfecta para el confinamiento, capaz de captar el zeitgeist de este momento oscuro para Europa, tal y como refleja el momento en el que Ulises expresa "la guerra es una cosa, pero morir víctimas de una enfermedad...". A lo que Aquiles le responde un lacónico: "Eso es lo peor". "Ha sido completamente aleatorio y casual", dice al respecto el dibujante, habitual en las páginas de El Mundo. "Sí es verdad que hicimos un libro un poco profético en lo social, en lo que está pasando... Eso lo vimos venir hace dos años: lo que estaba pasando en Europa, hacia dónde iba, la deriva... Es una cosa de lo que se sigue hablando ahora. Hay muchísimos artículo, libros... Digamos que se veía venir. No algo como la pandemia, pero sí el entorno de problemática social, de preguntarte cómo iba a terminar Europa, de dónde venía... Ese fue un poco el origen del libro. Reflexionar sobre eso. Pero el resto de alegorías. Esto que no está pasando no podíamos pensarlo".En otro momento, Ajax, Diomedes, Patroclo y compañía reflexionan sobre quién había matado a Anfímaco, al que no saben sin situar con los tracios o con los carios, ni cuál es el recuerdo que se tendrá de ellos en el futuro. "Toda la raíz de lo que es el nacionalismo o el patriotismo se ha exaltado entorno al heroísmo bélico viril. Y claro, al final quiénes te están contando eso no son los que lucharon en el frente: son quiénes lo utilizan para convertirlos en bellos relatos que nos resulten fascinantes e inflamen a los demás. El culpable no es Aquiles, el que dicen padre de Europa. El padre de Europa es Homero, que es el que lo cuenta. Si Aquiles se hubiese limitado a luchar y morir en una playa delante de Troya no hubiera pasado nada. El problema es cuando eso lo conviertes en un relato ejemplar. Y esa es la esencia de los que nos moviliza en esta historia: el revisar y reconstruir todos esos relatos heroicos que han construido nuestra identidad colectiva como estado y sociedad", reflexiona García. Olivares coincide: " Esa parte de Ajax y el resto parece la humorística, pero es por el tono. Es una parte fundamental porque ahí se reflexiona sobre eso de 'da igual lo que hagamos, somos una panda de bestias... Pero nos van a pintar como héroes'".Pese a estar separados por un océano de distancia, se nota el grado de unión alcanzado por ambos autores. Santiago García no se corta a la hora de alabar el trabajo de su compañero. "Cada dibujante tiene su idiosincrasia, sus propias características. Con Javier estoy encantado. Es maravilloso trabajar con él, es una persona con la que da gusto tratar, la considero un gran amigo. Y tenemos una cosa en común: cuando nos ponemos a trabajar lo único que nos importa es el cómic, no hay ningún ego o competencia. Estamos muy en sintonía. Si hay algo que tenemos que decirnos lo hacemos sin complejo. No hay desconfianza. Es muy fluido. Me encanta hacer libros con él. Me gustaría que no acabáramos los trabajos que hacemos juntos, porque el proceso en sí es un placer. Yo sé que cada cosa que le pasa me la va a devolver multiplicada por mil".

LA SUMA DE LAS PARTES
Olivares, por su parte, se quita méritos cuando se le destaca la impresionante sucesión de páginas dobles que suponen una tercera parte de la obra. "Eso ya estaba en el guión. Queríamos hacer un libro más visual, la información no iba a estar tanto en los diálogos, la íbamos a repartir. La gente nos dice que yo tengo más peso en el libro, pero no. Lo único que pasa es que lo visual llega antes. Pero esas ideas las ha pensado él "quiero que esta doble esté ahí y diga esto". Esa potencia es un poco compartida. Es normal que el dibujante reciba más palmadas en la espalda porque el dibujo es algo que se ve: el esfuerzo, el trabajo. Es una cosa muy directa. Pero debajo de todo eso está Santiago. Es el que imagina todo eso. Luego yo soy el que lo dibuja. Pero me gusta que esté todo eso porque hace del libro una amalgama, que de alguna manera estemos los dos ahí juntos y hagan una obra indivisible"."Esto es una vieja batalla: dividir entre el guionista y el dibujante, como si uno pusiese solos las palabras y el otro los dibujos", añade García. "Es todo un trabajo conjunto. Yo no escribo unas historia para que la haga el dibujante. Yo no hago eso. No escribo historias, hago cómics, igual que Javier. Cuando pienso lo hago en páginas, en imágenes. Par mi el cómics es eso: son palabras y dibujos, pero es una cosa tercera que surge de la conjunción de ambas combinadas en cierta manera. Y si no puedes pensar eso, no estás pensando un cómic, sino una historia cualquiera que alguien ha ilustrado. Pero podría ser una película, una novela, una ópera o cualquier otro medio.La confianza mutua hace que ambos se arriesguen con propuestas arriesgadas, como el momento en el que el lector debe dar la vuelta al ejemplar para adentrarse en un sueño de Aquiles que supone a su vez un salto temporal al futuro con muchas reminiscencias a la adaptación que hizo Jack Kirby para Marvel Comics de 2001, la película de Stanley Kubrick. "Yo soy superfan de Jack Kirby, especialmente de los 70", confiesa el escritor, ensayista y traductor. Y cuando la gente habla de Javier muchas veces le cuesta mucho encontrar referencias o puntos de comparación que sean válidos y al final se acaba tirando por el arte con Picasso, por ejemplo. Pero a mí hay un elemento en él que me recuerda a Kirby, esa potencia primigenia, esa forma casi geométrica de describir a los personajes y su movimiento. Y, concretamente, en La cólera sí creo que hay una referencia consciente al 2001 de Kirby. Yo estoy convencido de que esto ha sido una influencia directa. Porque al final La cólera no es un cómic histórico. Yo lo veo como un tebeo contemporáneo cuya parte griega sucede en un tiempo mítico, no en el pasado. Para mí es muy kirbyano".En cuanto a lo de darle la vuelta al ejemplar, Olivares atribuye la idea a Santiago. "Se le ocurrió a él. Lo pusimos a prueba y al principio era muy abstracto. Girar el libro, leerlo al revés... Nuestra preocupación era que el lector llegara de forma natural. Y aunque cuesta un poco, eso a nosotros nos beneficia como narradores, porque al entrar en un sueño hay una narrativa más espesa, más complicada. No estás claramente en el camino, de pronto te dudas, te puedes equivocar... Todo eso, que puede parecer un pero o un inconveniente yo creo que viene a nuestro favor. Que cueste leer esa parte lo hace más interesante: ese sueño brumoso que no sabes cómo se desarrolla y qué está pasando. Luego ya lo pillas, descubres que se lee de forma japonesa, y es más fluido. Lo que me parece fascinante es que cuando vuelves a girar el libro tu mente está como procesando algo. El hecho de que tengas que coger un libro, a girarlo, a darle al cerebro una orden diferente, hace que la lectura sea más intensa", apostilla.

INCOMODIDAD BUSCADA

"Ese sentimiento de incomodidad creo que es lo que nos pasa cuando soñamos, que sabemos que estamos viviendo algo pero sabemos que no acabamos de sentir que pisamos en tierra firme. Estamos como un poco desorientados. Como que vemos algo que no acabamos de entender del todo. En ese sentido pensábamos sería útil", apunta García. "Se lee como un manga. Fue un poco locura. Aquí nos la jugamos porque podíamos perder lectores. Al hacerlo nos dimos cuenta de que no era un truco ingenioso formal, aportaba algo al libro, le daba significado. Si tú te imaginaras el libro sin eso, creo que pierde, que notarías algo que falta".Lo que no faltan son las listas de guerreros, de tribus, de nombres y apellidos tan presentes en Homero. "Al final me di cuenta que las había interiorizado y, en las páginas dobles con un montón de personajes, no quería clonarlos. Era una tentación. Pero quería que cada uno fuese diferente. Me tomé el tiempo de dibujar a cada uno, porque se merecían ese tiempo".Pero por el momento, el arte combinado de ambos autores no podrá ser degustado por la gran mayoría de los lectores. Aunque Olivares no tira la toalla. "Es una pena que esto no podamos estarlo diciendo en una mesa redonda, con más gente. Sería un libro con un eco, más de lo que podríamos imaginar, hablan de cosas que están pasando y que van a pasar. Confío en que cuando esto acabe podamos hacerlo. Yo quiero pensar que cuando pase esto vamos a tener tantas ganas de hacer cosas que, aunque sea por el amor al arte, lo haremos. No por ganar pasta, sino por vernos. El tapón ese cuando se abra vamos a querer cogernos un tren y... ¡Es de las cosas que buenas, que cuando estés en una playa podrás decir ¡joder, lo que vale esto!", concluye