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martes, 19 de septiembre de 2017

El cómic Strangers in Paradise se convertirá en película


Puede que Strangers in Paradise sea uno de los mejores cómics de temática lésbica que existen, no sólo por su estética más que cuidada, sino que también por su hilo argumental que consigue mantenerte enganchada durante toda la historia; por algo ha sido ganador de varios premios no sólo el cómic, sino también su creador Terry Moore.

Si aún no lo has leído, te recomendamos que comiences a disfrutar de esta historia que se publicó desde 1993 hasta 2007 y que se puede encontrar fácilmente en muchas librerías, pero la gran noticia para las actuales y futuras seguidoras de Strangers in Paradise es que dará el salto a la gran pantalla.

Desde hace tiempo Terry Moore ha intentado adaptarlo a la televisión, sin tener suerte a la hora de encontrar un estudio que quisiera producir una serie ambientada en el cómic; pero no hay mal que por bien no venga y la noticia de que sea una adaptación al cine lo que finalmente se hará es algo mucho mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que la encargada de colaborar con el creador de Strangers in Paradise no será ni más ni menos que Angela Robinson, quién ha trabajado en The L Word y True Blood entre otras cosas.

Ambos han comentado al respecto que están encantados e ilusionados de poder llevar a cabo este proyecto juntos; ahora sólo falta esperar que se pongan manos a la obra para que pronto podamos saber algo más sobre la película basada en Strangers in Paradise.

lunes, 18 de septiembre de 2017

El cómic 'La voz que no cesa' da vida al drama del Miguel Hernández preso


Fruto de las casualidades, el recuerdo de Julio Oca Petete, el hijo de uno de los presos que estuvo junto al poeta Miguel Hernández en la cárcel, ha hecho que el cómic La voz que no cesa, de Ramón Pereira y Ramón Boldú, tenga un "testimonio de viva voz" que lo enriquece respecto a su primera edición. Con motivo del 75 aniversario de la muerte del poeta de Orihuela (Alicante), la editorial Astiberri ha publicado esta nueva edición, un nuevo volumen de 140 páginas revisadas y ampliadas respecto al que en 2013 sacó la desaparecida editorial EDT, que se despidió con este título, por lo que conseguir un ejemplar se convirtió en tarea imposible para los seguidores del cómic y del poeta. Pero ahora ha regresado con varias novedades que lo engrandecen, como un cambio en el color -se ha suavizado el negro- y una ampliación del contenido: el testimonio de Julio Oca Petete, hijo de Eugenio Oca, compañero de cárcel de Miguel Hernández, además del autor de los dibujos que acompañan los dos cuentos que el poeta escribió a su hijo y del dibujo del propio Hernández muerto.

"'Petete lo conoció cuando era niño y visitaba a su padre en la cárcel y me contó una serie de historias que dibujé por si en el futuro había una segunda edición del cómic", cuenta Boldú sobre este encuentro que cuatro años después se ha visto reflejado en viñetas. "La última parte del primer cómic, la de su estancia en la cárcel, quedaba muy corta, pero conocí de viva voz todo el drama que vivía dentro, sobre todo porque no le dejaban ver a su hijo por no estar casado con su mujer", ha destacado el dibujante catalán.

Pero en La voz que no cesa Boldú lleva a las viñetas también la recreación de otros instantes de la vida de Hernández que guardan similitud con la suya propia. Como el hecho de que su padre no quería que su hijo fuera poeta. "Mi padre no le veía futuro a que me dedicara al cómic, no creía que pudiera ganar dinero con este oficio, y esas conversaciones que tuve con él las he utilizado porque creo que no se diferenciaban mucho con las que Miguel tuvo con su padre", confiesa.

Con esta biografía, el cómic vuelve a dejar claro que se ha convertido en una de las mejores disciplinas para afrontar el género biográfico, tal y como lo han demostrado otras obras recientes que han abordado la vida de Federico García Lorca o Frida Kahlo. En este sentido, según Boldú, la explicación está en que como los dibujantes de cómic se "parecen mucho" a los escritores, pintores o cineastas son capaces de ver la "lucha" que han tenido que librar para pasar a la Historia.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Un artista fallero impulsa el primer Museo del Cómic en España


Un artista fallero valenciano, Alfred Chuliá, temporalmente residente en Benavente (Zamora) por motivos familiares, se ha integrado con su actividad artística en la vida social y festera de aquella ciudad, y entre otros proyectos que está impulsando está la creación del primer Museo del Cómic de España, que tendrán su sede allí. Explica que: «Somos un grupo de profesionales pertenecientes a distintos ámbitos de la sociedad a los que nos une la pasión por la lectura, el arte, el dibujo y la ilustración, que concretamos de manera especial en los cómics y tebeos. Desde hace dos años acariciamos y estamos trabajando en un proyecto singular, para el que nos hemos preparado aportando cada uno su bagaje cultural y experiencia, que hemos completado con continuas visitas a ferias, certámenes y exposiciones de cómics en España y Portugal». «El objetivo central –detalla Chuliá- de nuestras acciones es la creación de un Museo del Cómic, cuya base sería, en principio, los aportes de materiales de cada uno y aquellos que nos han sido confiados por expertos y coleccionistas a instalar en Benavente (Zamora), con la peculiaridad de comenzar su creación por el método del Crowdfunding, de la suscripción económica entre todos y todas quienes admiran y valoran el mundo del cómic». «El Museo del Cómic quiere convertirse en un espacio de referencia nacional e internacional en el mundo de la ilustración, un lugar de culto y veneración para los amantes del Tebeo, un templo dedicado a los Cómics.

Pretendemos convertirnos en el primer y único museo del cómic de España y el más grande de Europa, para lo que buscaremos unos locales dignos, espaciosos, suficientes, en los que instalar talleres de lectura y dibujo, zonas de firmas y presentaciones para autores e ilustradores, tienda de merchandising y souvenirs? y, cómo no, un gran quiosco donde poner al alcance de los visitantes una amplia gama de novedades de las obras de los principales autores e ilustradores

«Son muchos los profesionales de la ilustración y del sector del cómic en general, que han brindado al proyecto del Museo del Cómic su inestimable contribución y respaldo. Los principales y más destacados talentos de la ilustración a nivel nacional han contribuido con sus trabajos desinteresadamente a la concreción de este diseño dando lo mejor de sus lápices y que con sus diseños hemos conformado una de las mejores ofertas», acota Chulià.

Contará el Museo con un restaurante temático y para dar consistencia al proyecto «vamos a crear la Fundación Museo del Cómic, en la que se darán cabida a patrocinadores, expertos y amantes del sector, motor impulsor de los que se pretende, abierto a profesionales de la ilustración, editoriales, librerías especializadas, asociaciones de profesionales de ilustradores, instituciones o a cualquier lector».

sábado, 16 de septiembre de 2017

El País:El diario dibujado de Ana Frank


La protagonista, dibujada, parece más verdadera que la de las viejas fotos en blanco y negro. Por momentos parece de carne y hueso, parece que la conozcamos desde siempre, una vecina o una familiar. El cineasta y guionista Ari Folman y el ilustrador David Polonsky han conseguido, en su adaptación gráfica de El diario de Ana Frank, traducir en el formato de la novela gráfica un texto que es un clásico de la literatura contemporánea y un documento histórico sobre la persecución de los judíos en Europa.


Los israelíes Folman y Polonsky, autores también del documental gráfico Vals con Bashir, recuperan con trazo claro y estilo directo la historia extraordinaria y a la vez costumbrista de ocho judíos escondidos en un piso secreto en el Ámsterdam bajo la ocupación nazi.

No hay sangre en el diario original de Ana Frank, publicado en 1947, ni en el diario gráfico, que el 19 de octubre publicará en castellano por Debolsillo. No aparecen trenes cargados de deportados ni cámaras de gas. Es casi minimalista. Ana Frank cuenta el Holocausto sin contarlo. La parte más ominosa —la detención y los siete meses de peregrinación por campos de concentración exterminio y muerte de la adolescente— no aparece en el texto original —Ana Frank dejó de escribir el diario antes de ser descubierta— y en el diario gráfico es un breve epílogo escrito por los autores.

La Ana Frank de Folman y Polonsky es real, es cotidiana. En sus dibujos se hace presente.

"Es una historia de cada día: qué significa estar escondido durante dos años", dijo hace unos días Folman a EL PAÍS en París. Junto a él se sentaba Polonsky. "Y esperamos de verdad que los lectores puedan conectarlo con nuestro tiempos. Aunque soy un poco escéptico".

"Esto ocurrió hace 75 años. Y sigue ocurriendo", prosigue Folman. "En las zonas de guerra. En Oriente Próximo. En Sudán del Sur. En Burundi. [El diario de Ana Frank] parece historia antigua. Pero sigue ocurriendo".

Uno de los efectos de la lectura del nuevo Diario de Ana Frank es desmitificar el icono, acercarlo a lectores jóvenes que pueden sentirse intimidados por una obra que es canónica y de lectura obligatoria en muchas escuelas, o a lectores que desconocen la historia de Frank y la Historia del Holocausto.

Los propios autores explican que leyeron el libro de adolescentes, y que no captó su interés. "Lo leímos en la escuela. Cuando tienes 14 años no entiendes su potencial", recuerda Folman. "Lo volví a leer cuando la Fundación Anne Frank me contactó [para ofrecerle encargarse de la novela gráfica], y me chocó la calidad del libro. Solo de adulto entendí que era una obra maestra".

"Es una gran escritora. Esto es lo que me chocó cuando la leí de adulto", asiente Polonsky.

Trasladar las 330 páginas de las que consta en diario en formato libro a las 148 ilustradas y con poca letra de la novela gráfica obligó a los autores a "pensar de manera cinemática", dice Folman.

Folman y Polonsky se prohibieron traducir al lenguaje del cómic la primera persona del texto original. Es decir, no intentaron imaginar cómo Ana Frank hubiera ilustrado su diario. Trasladar palabra por palabra todo el diario hubiese dado una novela gráfica de 3.500 páginas y unos diez años de trabajo. Tuvieron que seleccionar, sintetizar, narrar con dibujos, y a veces imaginar. Por ejemplo, la treintena de páginas dedicadas a la relación entre Ana y su hermana, Margot, se resumen en una sola en la que una serie de retratos yuxtapuestos de ambas, sin texto, muestran las diferencias abismales de carácter entre ambas.

Otra peculiaridad del diario gráfico de Folman y Polonsky es que conserva en algunas páginas fragmentos enteros del diario. "Eran [fragmentos] extraordinarios, no había manera de tocarlos. Debían mantenerse intactos como pura literatura. Y creo que, cuando haces lo que hicimos, debes recordarle al lector: 'Eh, este es el original, debes leerlo'", explica Folman.

Polonsky creció en la Unión Soviética, donde no había oído hablar de Ana Frank. Folman, hijo de supervivientes del Holocausto, creció en Israel. Sus padres llegaron a las puertas de Auschwitz el mismo día que la familia Frank.

"Cuando hablamos del Holocausto, hablamos de símbolos", explica. "El holocausto era monocromo, blanco y negro, la fotografía del niño en el gueto de Varsovia, la hambruna, las ejecuciones, la tuberculosis. Y, para las personas que estuvieron allí, trataba de todo esto, pero también de hacerse adulto, de mi primera novia y de mi primer beso: de la vida".

Y así era Ana Frank, como escribe el novelista francés Eric-Emmanuel Schmitt en una edición reciente del diario, alguien que "cultiva la alegría más que la tristeza, aquella alegría que Spinoza [otro judío de Ámsterdam] definía como 'el paso hacia una perfección más grande'. "No puedo evitar pensar que Ana Frank, escandalosamente aplastada por la Historia, tuvo éxito en lo que dependía de ella: su vida".

viernes, 15 de septiembre de 2017

Cels Piñol cuenta este viernes los entresijos de su serie de cómic ‘fanhunter’


El dibujante catalán Cels Piñol (Barcelona, 1970) desvelará este viernes algunos de los secretos que se esconden tras su longeva serie Fanhunter, en el marco del VIII Salón del Cómic de Navarra/ Nafarroako Komikiaren VIII. azoka que organiza la Asociación Tiza.

El creador de carismáticos “narizones” –que definen su característico estilo de dibujo– firmará libros a las 18 horas en El Corte Inglés y ofrecerá una charla con formato de entrevista a las 19.30 horas en el Palacio del Condestable.

Piñol muestra además en Pamplona, en el Condestable, la exposición Fanhunter: la última línea defensiva. Se trata de, como describe el propio autor, “un buen puñado de ilustraciones originales que abarcan veintisiete años” y que permiten conocer el proceso creativo y los entresijos del universo Fanhunter desde sus inicios en fanzines auto editados hasta su fichaje por Planeta de Agostini. La exposición se completa con una variada selección de juegos, figuras, cómics y productos de merchandising que refuerzan la experiencia “epicodecandente”.

La carrera de Cels Piñol arrancó al participar en un concurso de diseño de superhéroes.

Aunque no ganó, su estilo fue bien recibido y le contrataron para hacer las tiras Fan con Nata / Fan Letal que se incluían en los cómics de Marvel-Forum. Simultáneamente, Piñol auto editaba los fanzines Kiusap y Fanhunter en Gusa Cómics, su propia faneditorial.

Gracias al éxito de Fanhunter, distopía en la que los fans de los cómics, los juegos de rol, los videojuegos y otras manifestaciones de ocio y “subcultura” son perseguidos como delincuentes por el malvado Papa Alejo I, Cels se convirtió en el primer autor español que disponía de una serie regular en Planeta-DeAgostini.

Desde entonces, Cels Piñol ha trabajado como articulista, editor, empresario del mundo del cómic o, incluso, novelista. Este año, el creador de carismáticos “narizones” como Konstantin, Don Depresor, Ridli Scott o Killer Dog entre otros fue homenajeado con una retrospectiva en el Salón del Cómic de Barcelona. También, recientemente, el remake de su Drácula (1992) ha sido elegido cómic oficial del Festival de Cine Fantástico de Sitges y la versión inglesa del juego de miniaturas Urban Warfare ha sido lanzado en Estados Unidos. A este lanzamiento seguirán,dentro de poco, otros juegos de cartas, rol y cómics.

El VIII Salón del Cómic de Navarra/Nafarroako Komikiaren VIII. Azoka está organizado por Tiza. Asociación para la promoción del cómic y actualmente cuenta con el apoyo del Gobierno de Navarra/Nafarroako Gobernua, el Ayuntamiento de Pamplona/Iruñeko Udala, Fundación Caja Navarra, Obra Social La Caixa, El Corte Inglés, el CAP (Centro de Apoyo al Profesorado) y Diario de Navarra.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cómic. Arquitectura narrativa


“Existe una diferencia fundamental entre dibujar y hacer cómic. Cuando dibujo estoy intentando reproducir el mundo, lo que veo. Mientras que cuando hago cómics estoy intentando reproducir mis memorias, mis fantasías, es una actividad de síntesis […] cuando dibujo es solo una actividad de reproducción”. (Cris Ware, 2014)

La controversia sobre si el cómic es un subproducto cultural, si es o no literatura o arte, es vieja y un tanto aburrida. Menospreciar o negarle valor al cómic no parece tener ningún sentido a día de hoy y además es fácilmente refutable con ensayos como este del arquitecto, profesor y estudioso de las artes visuales, sobre todo los cómics, Enrique Bordes, que ahora tenemos en nuestras manos. Empecemos por decir que el cómic como tal nació en el siglo XIX pero que como manifestación que es de una narración a través de imágenes se puede rastrear su origen en las más tempranas muestras humanas surgidas de la necesidad de dejar constancia de una historia a través del tiempo. Cómic. Arquitectura narrativa nace de la tesis doctoral de Enrique Bordes y en su primera parte se ocupa precisamente de ese tipo de representaciones donde la tradición figurativa del cómic hunde sus raíces. Narraciones de hechos y personajes singulares dignos de ser recordados o tenidos en cuenta por los humanos las encontramos, por ejemplo, en los jeroglíficos egipcios, en las victorias militares de la Columna de Trajano o en las visiones apocalípticas de los Beatos… En todas estas manifestaciones artísticas se representan secuencias en las que tiempo, espacio y sonidos son emitidos en una acción simultánea.

Pero la idea principal que articula todo el libro (que es, como señala Antonio Bonet Correa en su prólogo, un compendioso volumen…) es la de relacionar el cómic con la arquitectura y los arquitectos. A lo largo de los capítulos en los que se divide la publicación, se van analizando las forma de la construcción del campo visual de las viñetas, sus tamaños, dimensiones y escalas. También a lo largo del libro descubrimos cómo el dibujo une a creadores de narraciones gráficas y edificios y es que el objetivo de Bordes es mostrar cómo dibujar arquitectura y narrar en un papel tienen un origen común y un desarrollo paralelo y nos propone un paseo cronológico por casos que ayudan a visualizar hasta qué punto el lenguaje narrativo visual ha estado vinculado con las formas arquitectónicas y su representación. En el apartado “El cómic y los arquitectos” explora esta relación desde varios puntos de vista: se dibuja un pequeño recorrido por aquellos autores que han estado en contacto directo con la arquitectura, intentando descifrar hasta qué punto han profundizado en la concepción de la historieta como estructura espacio temporal o como objeto de diseño arquitectónico. Dos casos únicos: Le Corbusier y Windsor McCay. Pero Rem Koolhaas y Yona Friedman tampoco escapan al análisis por su uso de la comunicación visual cercana al cómic.

Se ocupa en sus páginas de la representación arquitectónica: las secciones verticales, pero también las plantas, que por su visión cenital poco frecuente no son tan utilizadas; elementos arquitectónicos como la ventana; o la descripción de espacios desde la habitación a la ciudad. Y como no, también de las personas, la inclusión necesaria del ser humano en las historias.

No se olvida Bordes en el capítulo correspondiente a “Construcciones narrativas contemporáneas” de un título muy español, a pesar de su nombre, 13 Rue del Percebe, del maestro Ibáñez. Su estructura, su encuadre y sus personajes son analizados al referirse el autor a ejemplos en los que lo que vemos no es solo la sección de un edificio sino una enorme escenografía teatral abierta.

El libro es casi una minienciclopedia temática, llena de referencias teóricas y visuales, con menciones a los más importantes creadores de cómic, desde los más clásicos a los más innovadores. La evolución de la viñeta, sus aspectos técnicos, cómo se construye el cómic desde su unidad más básica. Cómo lo leemos y cómo lo interpretamos. Tampoco falta un capítulo dedicado al color como mecanismo narrativo, en el que encontramos curiosos estudios como el presentado en 2013 por Tim Leong, que revela que los colores primarios son utilizados (como norma) para los “buenos”, mientras que para los villanos suelen emplearse los complementarios. Como broche final, el volumen se completa con once páginas dedicadas a bibliografía, dividida en cuatro bloques: Historia y teoría; Arquitectura y cómic; Obras y Fuentes en línea.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Grandes maestros de la pintura, en versión cómic


Más de 70 ilustradores de cómic han reinterpretado una colección de grandes obras de la historia de la pintura universal para la exposición El Arte en el Cómic, que el próximo viernes día 22 se inaugurará en la sede de Afundación. La muestra contará con tres espacios. El primero se dedica a la presencia del noveno arte en los museos y de estos en el cómic; el segunda a autores gallegos, y el último recoge los homenajes que los dibujantes han realizado a algunas piezas emblemáticas como La Gioconda o El Guernica.  La relación que museos como el Louvre o el Prado pueden guardar con las viñetas queda plasmada en esta exposición producida por la Fundación Telefónica y comisariada por el historiador Asier Mensuro.