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jueves, 19 de julio de 2018

Auguste Piccard, el científico inmortalizado en los cómics de Tintín y en la serie Star Trek


Antes de nada, fíjense bien en el hombre de la foto ¿No les suena? Pues si son aficionados a las aventuras de Tintín admitirán su parecido con uno de los personajes, el profesor Tornasol. Pero no es sólo cuestión de similitud física; si miramos su nombre, Auguste Piccard, vemos que se apellida igual que el capitán del USS Enterprise-D, de la serie Star Trek. La nueva generación. No son coincidencias sino homenajes a un inventor suizo que alcanzó los límites de nuestro planeta, tanto exteriores como interiores.

Hergé contó en una entrevista que una vez tuvo ocasión de ver en persona a Piccard y, aparte de impresionarle su gran altura, le sirvió de inspiración para Silvestre Tornasol (Tryphon Tournesol, en la versión original). Aparece en muchos álbumes: Las siete bolas de cristal, El templo del sol, El Asunto Tornasol, Objetivo: la Luna, Aterrizaje en la Luna, El tesoro de Rackham el Rojo, Tintín en el país del oro negro, Las joyas de la Castafiore y Tintín y los Pícaros.

En cuanto a Star Trek. La nueva generación, el creador de la serie, Gene Roddenberry, quiso rendirle un homenaje al científico llamando Jean-Luc Piccard al protagonista que interpretaba el actor británico Patrick Stewart. Roddenberry falleció en 1991, durante el rodaje de la quinta temporada, así que no tuvo tiempo de ver al capitán Piccard en las películas rodadas posteriormente: Star Trek VII: La próxima generación, Star Trek: primer contacto, Star Trek: insurrección y Star Trek: némesis.

Vamos con el emérito. Se llamaba Auguste Antoine Piccard y nació en 1884 en Basilea (Suiza). Para ser exactos habría que decir “nacieron”, ya que llegó a este mundo acompañado de un hermano gemelo, Jean-Felix, que también sería un ilustre científico y además en el mismo campo, pues sus estudios de química e ingeniería le sirvieron para diseñar globos aerostáticos con los que también se hizo un hueco en la Historia; de hecho, ambos hermanos sirvieron en el ejército suizo en el cuerpo aerostático.

El caso es que los gemelos mostraron desde niños un especial interés por los estudios y la ciencia, de manera que se matricularon en el ETH (Escuela Politécnica Federal) de Zúrich, una universidad pública de renombre donde también estaría Einstein y de la que salieron nada menos que veintiún premios Nobel, lo que da una idea de la calidad de su enseñanza. Auguste era un genio. Publicó su primer trabajo científico en 1904 (es decir, con sólo veinte años de edad), titulado Nouveaux essais sur la sensibilité géotropique des extrémités des racines (Nuevos ensayos sobre la sensibilidad geotrópica de las extremidades de las raíces), y en 1910 (con veintiséis) obtuvo el doctorado.

Cuando se licenció, pasó a ser profesor de Física en la Universidad Libre de Bruselas, otro centro que acredita cinco premios Nobel. Era el año 1922, el mismo en que nació su hijo Jacques, que también tiene su currículum, como veremos. El nacimiento de Jacques no fue su única alegría ese curso porque, asimismo, se convirtió en miembro del Congreso Solvay, un ciclo de conferencias científicas que reunía a los mayores expertos mundiales de cada especialidad desde su fundación en 1911. Los congresos no eran anuales pero Auguste tomó parte en cinco, los de 1922, 1924, 1927, 1930 y 1933, algo indicativo del prestigio académico que había alcanzado.

Ahora bien, lo verdaderamente destacado de su historia empieza en 1930, al interesarse por volar en globo hasta más allá de la atmósfera. No era una idea nueva porque ya le había dado vueltas desde que inició su vida profesional. Para ello diseñó una góndola de aluminio presurizada para un globo de helio que construyó con financiación del FNRS (Fonds de la Recherche Scientifique), institución gubernamental belga de apoyo a la investigación científica.

Auguste y su asistente, Paul Kipfer, despegaron de Augsburgo (Alemania) el 27 de mayo de 1931 y alcanzaron un récord de altitud de 15.971 metros, reuniendo datos sobre la estratosfera y midiendo la magnitud de la radiación cósmica (partículas subatómicas del espacio exterior muy potentes debido a que viajan casi a la velocidad de la luz), prosiguiendo así el trabajo de un predecesor: el austríaco Victor Hess, que también estudió los rayos cósmicos desde un globo en 1912 (y ganó el Nobel de Física en 1936).

Un año más tarde, Piccard hizo un segundo vuelo desde Dübendorf (Suiza), esta vez acompañado de Max Cosyns (físico y espeleólogo belga) y batiendo otra vez el récord de altitud con 16.201 metros. La medición de la radiación cósmica era importante porque servía para explicar y completar las teorías de un joven sabio llamado Albert Einstein, a quien Piccard conoció en las Conferencias Solvay. Por eso abundaron las ascensiones aerostáticas en esa época; Piccard llevó a cabo un total de 27 (logrando una cota máxima de 23.000 metros), pero no fue el único.

Para empezar, su propio ayudante, Cosyns, protagonizó un vuelo en agosto de 1934 que no llegó a tanta altura pero recopiló importantes datos sobre aquel tema y hoy se le recuerda con un monumento en Ženavlje (actual Eslovenia), donde aterrizó. Pero es que Jean-Felix Piccard, el hermano de Auguste, también se sumó a aquella fiebre aerostática y fue copiloto de un globo a cuyo mando estaba su esposa, la primera mujer con licencia de piloto de globos que, de facto, se convirtió también en la primera en alcanzar la estratosfera. No obstante, Jean-Felix se centró más en el trabajo de diseñar cápsulas; muchos de sus conceptos serían adoptados por la NASA.

Volvamos al otro gemelo. En la segunda mitad de la década de los treinta su interés dio un curioso giro, pasando del borde exterior del planeta a las profundidades marinas. En realidad eran temas relacionados porque las góndolas presurizadas de los globos servían de modelo para las batisferas, las campanas sumergibles para la exploración abisal que habían empezado a desarrollar los naturalistas estadounidenses William Beebe y Otis Barton, quienes hicieron la primera inmersión en 1930 alcanzando 183 metros y batieron esa marca en 1934 con 923.

Beebe perdió el interés por el asunto una vez que consiguió ese segundo récord y se dedicó a la entomología tropical. Piccard le cogió el relevo diseñando en 1937 el primer batiscafo, un sistema más evolucionado porque ya no era una simple esfera colgando de cables sino una góndola esférica de acero que gozaba de cierta autonomía merced a un piloto automático. No obstante, el estallido de la Segunda Guerra Mundial obligó a posponer el proyecto hasta 1945. Entonces lo retomó, adosando a la góndola un gran tanque lleno de gasolina, líquido de baja densidad que facilitaba la flotación, ya que ésta no se ve afectada por la presión.

El aparato fue bautizado con el nombre FNRS-2 y se probó en aguas de Cabo Verde en 1948. Se hicieron varias inmersiones alcanzando hasta 1.080 metros de profundidad, entregándose la nave a la Armada Francesa en 1950 para someterla a varias mejoras que permitieran introducir un tripulante. Sin embargo, quien dirigiría aquellos trabajos sería otro Piccard, su hijo Jacques, que en septiembre de 1953, con un nuevo batiscafo al que llamaron Trieste (porque se construyó en Italia), consiguió descender a 3.150 metros y al año siguiente batió su marca alcanzando 4.176, que en 1959 pasaron a ser 5.486.

Auguste, retirado ya, asistió al éxito de su vástago, que en 1960 pulverizó el récord al doblar la profundidad, con 10.916 metros, en el Abismo Challenger de la Fosa de las Marianas. Tenía motivo para estar orgulloso no sólo de él sino también de su nieto Bertrand, el hijo de Jacques, que hizo la primera circunvalación de la Tierra sin escalas en globo y batió el récord de permanencia en vuelo con 19 días, 21 horas y 47 minutos. Asimismo, su hermano Jean-Felix y su cuñada Jeannette habían alumbrado a Don, piloto de globos de la US Navy (se nacionalizó estadounidense).

Plena satisfacción, pues. A los 78 años, el 24 de marzo de 1962, expiró pero quedó inmortalizado con letras de oro en el libro de historia de la Ciencia.. y en el cómic, y en el cine.

miércoles, 18 de julio de 2018

El cómic español, al asalto de los Premios Eisner






“Sí se puede”, asegura con vehemencia David Rubín. “Sí se puede hacer rentable una obra española en el siglo XXI. Sí se puede hacer cómic de autor que sea comercialmente rentable sin dejar de ser una obra de peso a nivel de crítica”. Sus nada menos que cuatro nominaciones, junto a las de otros siete autores españoles, a los cotizados Premios Eisner, que la noche del próximo viernes se entregarán en la Comic Con de San Diego (Estados Unidos), la cita con la historieta más importante junto con la de Angulema (Francia), son, afirma el dibujante, “un premio para todo el cómic español y un aviso para autores y autoras y editores de aquí”, porque tres de los títulos aspirantes a los galardones -‘Beowulf’, ‘Las Meninas’ y ‘El fantasma de Gaudí’- han sido primero publicados en España para luego conquistar al público estadounidense.  

Con ‘Beowulf’, fiel y a la vez rompedor con el poema épico, Rubín, junto al guionista Santiago García, opta a Mejor adaptación de otros medios; a Mejor dibujante entintador y Mejor colorista por ‘Black Hammer’, ‘Ether’, ‘Sherlock Frankenstein’ (recién publicado aquí) y ‘Beowulf’, y a Mejor serie con ‘Black Hammer’ (todas en Astiberri).

García, junto al dibujante Javier Olivares, con ‘Las Meninas’ (un insólita visión de la poliédrica obra de Velázquez, Premio Nacional de Cómic 2015 y Premio del Salón del Cómic de Barcelona) aspira a Mejor edición estadounidense de material internacional, una categoría en la que compite con ‘El fantasma de Gaudí’ (una historia misteriosa y detectivesca alrededor del genio y de Barcelona, Premio del Salón del Cómic 2016, en Dibbuks), de El Torres y Jesús Alonso Iglesias.

También estarán pendientes de la Comic Con (que empieza este jueves hasta el domingo) el dibujante Ricard Fernández (Efa), nominado como Mejor Pintor/Artista Multimedia por ‘Monet. Nómada de la luz’ (Norma), con guion de Salva Rubio; y Marcos Martín, que con ‘Barrier’ (Panel Syndicate) opta a Mejor cómic digital. Martín ya sabe lo que es ganar un Eisner: en el 2015, por ‘The private eye’ (ahora publicado en Gigamesh), también con guion de Brian K. Vaughan, y por la serie ‘Daredevil’. Eso sin olvidar a Carlos Ezquerra, cocreador del Juez Dredd, propuesto por segunda vez para el Hall of Fame a toda una carrera.
Interés del lector de EEUU

“En EEUU –cuenta García- hay un lector que se interesa por la novela gráfica, y eso implica tener interés por el cómic internacional. Les gustan las propuestas nuevas, personales, originales, y están siempre atentos a lo que pueda venir de Europa o de otras partes del mundo”. De hacerles llegar y promocionar esos trabajos, presentándolos a editores extranjeros en ferias como Angulema o Fráncfort, tras haberlos publicado en España, se están ocupando editoriales como Dibbuks y, sobre todo, Astiberri, que en el 2017 contó con nominaciones a los Eisner de la antología de cómic español ‘Panorama’ (también de Santiago García) y de ‘Arrugas’, de Paco Roca, quien ya ha vendido en EEUU a la prestigiosa Fantagraphics ‘Los surcos del azar’, ‘El invierno del dibujante’ y ‘La casa’, y que siempre ha querido editar primero aquí. 

Las nominaciones, señala Laureano Domínguez, editor de Astiberri, además de significar más visibilidad y repercusión internacional que va acompañada de un repunte de las ventas (‘Beowulf’ agotó la primera edición en EEUU, van a reeditarla y ya hay otros países interesados), “son el resultado de todos los años que llevamos apostando por la venta de derechos, que está creciendo mucho. En lo que va de año llevamos vendidos fuera tantos títulos como en todo el 2017. También hemos aumentado la apuesta por los autores españoles, de un 20% al 55%, y la producción propia”.
"Calidad excepcional"

Para su colega de Dibbuks, Ricardo Esteban, las nominaciones “son un indicador de que fuera empiezan a ver y valorar lo que se produce aquí con ojos golosos”. Sin embargo, lamenta, “en España aún no hay industria capaz de absorber al artista español, que tiene una calidad excepcional por metro cuadrado muy superior a otros países”. Es necesario, añade, que las editoriales asuman “un porcentaje de riesgo para generar producto aquí y venderlo fuera”.

“El único camino para tener una industria fuerte en España es apostar por producir obras aquí porque eso no se consigue solo con traducciones”, coincide Rubín, cuyos trabajos para el mercado de EEUU le permiten realizar obras que primero lanza aquí, como ‘Cuaderno de tormentas’, ‘Gran hotel Abismo’ o ‘El héroe’. Esta última fue, precisamente, “su puerta de entrada” a EEUU, pues llamó la atención de Tom King, que le buscó para ‘Ether’, y de Paul Pope, que hizo lo propio para ‘Aurora West’.

“El autor español -considera García- debe entender que en España se pueden hacer cómics excelentes, tan brillantes como los mejores de cualquier parte del mundo, y que, de hecho, se están haciendo. Los mercados internacionales son permeables a esas obras de calidad que es pueden producir en España. No hay que tener miedo a asomarse a escenarios mundiales y hay que quitarse complejos. También debemos valorar el mercado español, mucho más vital de lo que oímos”.

Esta explosión de talento coincide con un momento en que “el cómic de autor”, explica García, “es un movimiento internacional que cada vez salta más las fronteras, y eso se refleja en la actividad editorial de cualquier país interesado por el cómic”. A su internacionalización contribuye “la deslocalización de internet y el abaratamiento de los viajes, que permite visitar festivales de cómic antes inaccesibles”, con lo que “la difusión ya no tiene fronteras. Y los editores y los lectores que buscan este tipo de cómics no tienen prejuicios contra obras que vienen de otros países. Al contrario, muchas veces es un aliciente, porque se trata de un lector curioso que quiere descubrir otras voces y perspectivas. Y eso también está ocurriendo en Estados Unidos.

“Tenemos un talento y unas obras impresionantes, pero el lector español, en general, lee poco -avisa El Torres, de quien Dibbuks ya ha vendido también a EEUU ‘Goya. Lo sublime, terrible’-. No hay suficientes lectores para soportar la industria en España y que los autores puedan vivir de ello. Hace falta además un plan nacional de fomento de la lectura para luchar contra la glorificacion de la ignorancia”. Para el guionista, las nominaciones, prueban “lo maravilloso del cómic como medio para contar historias, como lenguaje universal capaz de hacer llegar un relato creado aquí a un lector como el estadounidense”.  

Independientemente de si ganan o no, algo que en años anteriores lograron autores como David Aja (‘Ojo de halcón’), Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido (‘Blacksad’) o, el año pasado, Gabriel Hernández Walta (‘La Visión’), para todos la nominación ya es un premio.

martes, 17 de julio de 2018

El País:Emil Zátopek también corre entre viñetas de cómic


Las hazañas deportivas del atleta checo Emil Zátopek son bien conocidas entre los aficionados al deporte olímpico. Especialmente, por una gesta de la que este verano se cumplen 70 años y que aún no ha sido igualada: la obtención, en los Juegos de Helsinki 1952, de tres oros en 5.000 metros, 10.000 y maratón. Aquello le valió a Zátopek el apodo de La Locomotora Humana y supuso la consolidación de un mito que se había comenzado a forjar cuatro años antes en Londres, cuando se había hecho con el oro en los 10.000 y la plata en los 5.000 metros. Con 18 récords mundiales y 69 victorias seguidas en diferentes pruebas, Zátopek se convirtió en héroe nacional en Checoslovaquia y en ídolo mundial del atletismo.

Un palmarés abrumador que contribuyó a la gestación de una leyenda de la misma forma que lo hicieron la propia trayectoria personal de Zátopek –trabajó en una fábrica de calzados en la ciudad de Buta antes de ingresar en el Ejército–; su método de entrenamiento, innovador y brutal –basado en el esfuerzo y en la repetición de series–; o su carisma personal. Aunque la historia de este atleta ya había sido llevada a la literatura en 2010 en la novela Correr (Anagrama) de Jean Echenoz, seis años después ve otra visión en cómic en su país natal con guion de Jan Novák e ilustraciones de Jaromír 99 gracias a la novela gráfica Zápotek, que ahora se edita en castellano a través del sello riojano Aloha! Editorial. En sus viñetas, Jaromír 99 imprime su característico trazo, de gran poder visual, con un estilo a medio camino entre el expresionismo y la cartelería comunista. Un álbum donde se narran aspectos más desconocidos de este deportista, como su relación con Dana Ingrová, jugadora de balonmano y lanzadora de jabalina olímpica que se convertirá en su esposa; o el apadrinamiento de otro atleta, Stanislav Jungwirth, por quien Emil arriesgó su propia trayectoria militar y deportiva.

La responsable de Aloha!, Adriana Bañares, define a Zátopek como “el ejemplo perfecto del corredor de fondo, un tipo de atleta que no corre contra sus adversarios, si no contra sí mismo. Y si en esa carrera se le interponen los sistemas y los clichés, ya sean deportivos, sociales o políticos, sabe que con su simple resistencia, corriendo más allá de donde llegan sus límites, los terminará venciendo”. Bañares ilustra el compromiso que caracterizó todas las facetas de Zátopek con un episodio sucedido tras su retirada del atletismo: “Era un gran patriota, y cuando vio en peligro el proyecto de socialismo con rostro humano de la Primavera de Praga –de la que se conmemora ahora el 50 aniversario– con la invasión de los tanques del Pacto de Varsovia, el viejo atleta, ya retirado y con un cómodo puesto de coronel del ejército checoslovaco, decide salir a la calle y apoyar públicamente los deseos de su pueblo. Fue degradado, primero enviado a las minas de uranio, y después, como barrendero en Praga. Cuando la gente le reconocía barriendo por la calle, no le permitían coger la escoba y hacían el trabajo por él”.

Esta editora reconoce haber llegado al proyecto “de una forma muy casual. El pasado otoño, de vacaciones en Praga, nos cruzamos con una pequeña librería donde tenían destacada esta novela gráfica. Tomamos nota de la referencia para comprarlo a la vuelta en España, pero no se había publicado en castellano”. Y así surgió la idea de editarlo en nuestro país. Una empresa para la que este sello ha contado con el apoyo tanto de la editorial original como del Ministerio de Cultura checo. Y donde también ha sido fundamental el empuje de Juan Carlos Traspaderne, padre del chico de Bañares y exmaratoniano, con un récord nacional conseguido en los mundiales de 1983, precisamente en el mismo estadio en el que Zátopek logró su gesta heroica de los tres oros olímpicos. Por eso, Traspaderne firma el prólogo del libro, donde ensalza a Zátopek haciendo suyas las palabras del checo: “Si quieres correr, corre la milla. Si quieres cambiar tu vida, corre la maratón”.

lunes, 16 de julio de 2018

Gabriel Hernández Walta: "El cómic como medio es joven y está desaprovechado"


Al dibujante Gabriel Hernández Walta le pasa como a Javier Bardem. Cuando ganó un premio Eisner, el denominado Oscar los cómics, vio cómo le ocurría lo mismo que al actor cuando ganó la estatuilla: que todos los sitios en los que había vivido lo hacían "suyo". Si el menor de los Bardem era "canario" y "madrileño" cuando ganó el premio a Mejor Actor de Reparto por No es país para viejos, Hernández Walta fue reclamado como "melillense", "malagueño" y "granadino" cuando fue galardonado por su trabajo en La Visión.

"Bueno, está bien", dice con una sonrisa de oreja a oreja en un descanso de su participación en la Comic Con del Festival Metrópoli de Gijón. "En realidad, lo de Melilla fue fugaz. Mis abuelos vivían allí, mi padre vivió allí... Pero yo sólo fui a nacer. Básicamente, he vivido en Málaga hasta los 17 años. Pero lo cierto es que con lo del Eisner, como citaban siempre mi ciudad de origen, provocó que me invitaran a la Melilla varias veces, pero aún no he podido ir. Antes íbamos los veranos, pero ahora hace fácilmente 30 años que no vamos. Y en Málaga sí es verdad que estuve hasta los 17 años, pero en realidad donde más tiempo llevo viviendo es en Granada: mi mujer es granadina, mis niñas también... Pero yo encantado. Si la gente me dice que soy melillense, yo contento. Si me dicen que soy malagueño o granadino, también", confiesa modestamente.


En Melilla precisamente compró un cómic que le marcó intensamente. El Daredevil #11 de Forum. Aunque realmente lo adquirió su hermana: "Yo compré otro que no recuerdo, pero me gustó más el suyo y... lo hice mío rápidamente", dice con sorna. Era el año 1984 y en el tebeo, Daredevil y Elektra se lanzaban hacia el lector con un ninja de La Mano a sus espaldas, todo ello con el trazo de Frank Miller embellecido con las tintas de Klaus Janson. Nacía así una pasión que a día de hoy se mantiene tan intensa como alejada de la nostalgia.

"Creo que se mitifica mucho el pasado", reflexiona entornando sus ojos azul celeste. "Es normal que si tú has experimentado un contacto con los cómics y los quioscos lo extrañes ahora. Pero en realidad, cada generación tiene su forma de acceder a los cómics. A mí me ocurrió con mi hija pequeña que tiene ahora 13 años. Se enganchó mucho con el cómic Dos Espadas de Kenny Ruiz, que había comprado para leérmelo yo. Pero ella desde muy pequeña, cómic que vía sobre la mesa, cómic leía. Y cuando no sabía leer, lo miraba. Lo hacía hasta con Persépolis. Pero Dos Espadas fue el primer cómic por el que mi hija sentía ilusión porque saliera el siguiente. Una vez fui a buscarla con el cómic al colegio y cuando le dije "ha salido el cuarto" se puso tan emocionada como yo cuando era pequeño y salió el primer número de Excalibur, que era un tomo prestigio con el que incluso soñé", recuerda feliz. "Así que a ella le gustan muchos los cómics aunque nunca los ha comprado en un quisoco. Además, en Granada tenemos muchas tiendas de cómics que si yo las hubiera conocido de pequeño ¡habrían sido para mí el paraíso!", asevera.


Abandonar Marvel


Con el éxito de La Visión, Walta se ha convertido en un dibujante muy cotizado por el mercado norteamericano. Pero ahora que está en lo más alto de la industria, y coincidiendo con el ascenso del cazatalentos que lo ficho, C. B. Cebulski , a Editor Jefe de Marvel Cómics... Gabriel Hernández Walta ha dedicido dejar la compañía. "Cebulski me hizo una nota sobre mi trabajo en Doctor Extraño y quería que continuara con ellos, pero hace tiempo que llevaba dándole vueltas a otros tipos de proyectos. De alguna forma, después de acabar La Visión... Es el proyecto que más he disfrutado de todos los que he hecho, junto con El Velo. No sólo por el resultado, sino por lo que ha supuesto para mí. Pero, como autor, si lo pienso fríamente, nunca pensé que me vería en una situación así: pudiendo hacer una serie compacta -aunque un número no lo hice yo- , que fuera una historia cerrada, que todos estuviésemos en sintonía, tanto el editor, como el guionista, como Jordie [Bellaire] la colorista, el rotulista... Fue el proyecto soñado. Entonces, de la misma forma que subes mucho, al momento te das cuenta de que es casi imposible que se vuelva a repetir algo así. Así que pensé que para volver a sentirme igual tenía que buscar algo fuera de lo que era el calendario típico de los superhéroes. Y no sólo por las fechas de entrega, también por los planes editoriales que en cualquier momento te introducen un evento, un cambio de guionista. Sentía que tenía que buscar en otro sitio. Si Marvel o DC me ofrecen un proyecto, yo encantado. Pero mi idea es trabajar en proyectos propios. Con guionistas que me gusten y exclusivos", confiesa.

El Torres, Tom King, Cullen Bunn... Son algunos de los escritores con los que el melillense-malagueño-granadino ha trabajado. Y con quienes le gustaría volverlo a hacer, al menos, hasta que se atreva él mismo con los guiones. "Siempre me ha dado mucha inseguridad dar ese salto. Impone un poco hacer un guion y que no acabe siendo ridículo. Y además, mi mercado es el americano. Aunque en ese sentido no debería haber problema porque el dibujante Declan Shalvey me iba a poner en contacto con un director de cine que conocía traductores de primer nivel que traducen guiones de películas. Por luego surge el problema del tiempo. Mi idea ahora mismo, como paso intermedio entre mis trabajos en Marvel y mi paso a autor completo es elegir guionistas que me gusten y trabajar y aprender con ellos, influyendo en la historia desde el principio, pero sin encargarme de ella al 100 por 100". Y entre los nombres que quedan sobre la mesa, destaca el de Jeff Lemire. "Es un guionista del que me gusta mucho todo lo que hace", añade con una sonrisa maliciosa.


Inquietudes como autor

Dejar Marvel significa dejar los superhéroes, el género que más vende en Estados Unidos y en España. Pero a Walta no le preocupa. O al menos no más que lo abandonada que tiene la pintura, su otra gran pasión. Ya sólo hace un cuadro al año, aunque en su próximo cómic, aún secreto, lo está coloreando con acuarela, lo que le permite "un contacto directo con la parte plástica de manejar el color". "El cómic como medio es joven y pienso que está muy desaprovechado", sentencia al respecto. "A veces porque quizá no nos exigimos los suficiente los profesionales, a veces porque... ¡queda tanto por hacer! Pero el cómic no es un medio sólo para hacer superhéroes, en el cómic puedes contar cualquier tipo de historia, en muchos tipos de formatos". En principio, sus intereses, más que en un género en sí, están en la atmósfera de las historias. "Es algo que he descubierto a posteriori, viendo las novelas o el tipo de cine que me gustan. Lo que me atrae mucho es el ambiente cotidiano que tiene algún elemento que chirríe, como un muchacho con mucha fantasía o el terror que surge en un ambiente normal en el que se introduce algo que se sale de la norma. Esa es la forma en la que a mí me gusta asumir los proyectos de superhéroes. Volver a recuperar un poco la extrañeza de que un personaje pueda volar. De alguna forma creo que las claves de esos cómics se han terminado convirtiendo en un género cuando en principio no lo eran. Los tebeos de superhéroes eran adaptaciones de los cómics de aventuras o románticos, como el caso de Spiderman, que no sabía con quién quedarse. Luego peleaba con el Doctor Octopus, pero la dura real era "¿Mary Jane o Gwen Stacy?". La pelea le daba esa nueva dimensión, pero el hecho de que Peter Parker estuviera todo el rato en ropa de calle hacía que cuando se vestía de Spiderman llamará más la atención. O que de repente él estuviera hablando con su Tía May y apareciera Octopus rompiendo una pared... Si estuviera hablando con otros superhéroes no habría nada que desentonara. En ese sentido, más que un género en concreto lo que me atrae son las novelas de Julio Cortazar, de Borges o de Ray Bradbury,donde su realismo mágico es contar lo de siempre de otra manera".

No obstante, en Estados Unidos los editores con los que han trabajado han respetado su forma de ver el cómic, con proyectos que se han ajustado a sus gustos. Eso incluía no tener que dibujar muchas vestimentas superheroicas. "Los editores me han dado proyectos que se ajustan a eso. En la serie de Magneto, él no estaba todo el rato vestido de uniforme. En La Visión todos estaban el 90% o 95% del tiempo vestidos de calle. De hecho no me he aprendido el uniforme que diseñó Daniel Acuña. Se lo dije cuando lo vi en Barcelona: '¡No lo he dibujado lo suficiente para aprendérmelo! Siempre iba en corbata'", comenta divertido este fiel seguidor de distopias comoBlack Mirror.


Laboratorio de ideas


Y hablando de distopias... ¿Qué piensa Walta de quienes aseguran de que el final del cómic de los superhéroes está cerca?. "Como autor he notado que de alguna forma Marvel como empresa se ha liberado del compromiso de vender mucho, porque el beneficio ya lo tienen", afirma rotundo. "Y no sólo por las películas. Ellos sacan 90 cómics al mes. Si hay un dibujante y un guionista por cada cómic son 180 personas teniendo ideas de forma muy baratas. Y eso todos los meses. Es un laboratorio de ideas muy barato. Y es de la propia empresa, así que no tienen que pagar por esas ideas. En cuanto yo me invento a la hija de La Visión, ella ya es de su propiedad". Tras descubrir en su móvil un juego donde aparece ella -"me produjo una mezcla entre orgullo y extrañeza", dice contrariado- su idea de qué es lo que ofrece a una compañía como Marvel ha cambiado. " He descubierto que la materia prima que yo ofrezco no son mis dibujos como en principio pensaba, ni mi forma de narrar una historia. La materia que prima que realmente piden de nosotros son las ideas. En ese sentido, por un lado te produce orgullo y por otro lado dices: 'No estoy sacando nada por ello y lo he cedido graciosamente'. Lo cual es algo que no te pilla de sorpresa, porque cuando firmas el contrato lo sabes".

Aún así, la fuerza del Universo Cinematográfico de Marvel Studios, los dueños actuales de la taquilla mundial, no ha afectado su trabajo. Sí es cierto que la serie de La Visión nació porque el personaje iba a salir en la película Vengadores: La Era de Ultrón. Pero más allá de eso, no influyó en su desarrollo. "No me dieron ninguna lista de aspectos por los que tuviera que parecerse a la película. En ese caso yo nunca he sufrido ningún tipo de presión. Ni en Magneto, ni en La Visión ni en nada", comenta. Lo que acabó sucediendo fue que Paul Bettany, el actor que interpretó al héroe en el cine, acabó aficionándose a la susodicha serie. "Cuando nos dieron el premio nos felicitó. Y quedó de lo más surrealista. Él está casado con Jennifer Connelly, que es la protagonista de Dentro del Laberinto, una película que me gustaba mucho de pequeño a mi, a mi mujer, a mi hija... Y entonces piensas 'puede que mi cómic esté la mesilla de noche del cuarto que Bettany comparte con Connelly...'. En ese sentido resulta extraño, pero en el día a día esto no es ni el 0,1% de mi vida", recalca con modestia.

Pese a la cercanía entre el cómic, el cine y la televisión, Hernández Walta no se plantea moldear su arte para que sea del gusto de los productores. "A mí me gustan los tebeos. De hecho, ahora mismo muchos dibujantes empiezan en los cómics, al igual que hacen muchas editoriales, pensando en la adaptación. Porque ahora mismo es una salida económica. Netflix, por ejemplo, ha comprado Millarworld. Es una burbuja, que seguramente acabará estallando. El guionista Juan Torres y yo hemos tenido muchísimos contactos para hacer una película de El Velo, incluso alguna oferta. Y también por El bosque de los suicidas, aunque esta ya sufrió un extraño plagio", dice en referencia a la polémica película británica The Forest (El bosque de los suicidios), que presentaba sospechosas similitudes con el tebeo. Sea como fuere, Walta tiene una cosa clara: el cómic siempre irá por delante en su arte. "Nunca haré un cómic pensando en su adaptación. Me parece una pena desaprovechar las posibilidades del medio pensando en su traducción. Es más, yo en el mercado estadounidense he dado el paso de estar fuera de un contrato en exclusiva. Pero lo cierto es que el mercado allí es suficiente como para mantenerme, así que tampoco necesito buscar otras vías de ingreso" concluye.

sábado, 14 de julio de 2018

María Zambrano comparte cómic con otras 49 heroínas secretas de historia de España


La filósofa malagueña María Zambrano es una de las cincuenta mujeres que integran el cómic «Heroínas secretas de la historia de España», obra del ilustrador Juan de Aragón, quien bajo su alter ego El Fisgón Histórico, ha buscado acercar al lector «unas vidas formidables que siempre debimos tener presentes».

El cómic, que se ha presentado hoy en el Museo de Vélez-Málaga, constituye un intento «por rescatar a todas esas mujeres que han quedado un poco olvidadas en nuestra historia», según ha explicado De Aragón.

Ha indicado que la filósofa, nacida en Vélez-Málaga en 1904, no podía faltar en esa recopilación, al igual que otras mujeres andaluzas y españolas que, a su juicio, «han hecho cosas interesantes o muy importantes».

Así, la obra recupera la historia de María Bernaldo de Quirós, hija de unos aristócratas nacida en Madrid, que fue la primera mujer en España en obtener la licencia de vuelo, y que curiosamente, «no solo fue pionera en el asunto de volar», sino que fue una de las primeras en acogerse a la Ley del Divorcio de 1932, en la Segunda República.

Otro ejemplo es el de Isabel de Barreto, una dama española de mediados del siglo XVII que tras la muerte de su marido en una expedición hacia las Indias asumió el mando de una flota de galeones.

De esta forma, De Aragón va descubriendo las peripecias de la primera enfermera de la historia de España, la primera cirujana, de mujeres aventureras y de otras que se disfrazaron de hombre para luchar con las armas de su padre y así evitar que éste fuese a la guerra.

«Se trata de poner al lector al corriente de los secretos y grandes hazañas de las reinas, princesas o artistas de este país y descubrir quiénes son sus heroínas secretas», ha añadido.

Formado en la Escuela de Artes de San Telmo de Málaga, el autor ha aunado su pasión por la historia y la ilustración a través de la marca «El Fisgón Histórico», un proyecto con el que empezó a compartir en redes sociales curiosidades de la historia universal, siempre con un matiz de humor y dibujando a sus personajes con narices rojas.

De Aragón ha definido esta iniciativa como «una forma divertida y rápida de conocer la historia y sus curiosidades y vericuetos mediante ilustraciones, cómics e infografías, la mar de coloridas y simpáticas, para así quedar de culturita delante de sus amigos».

Por su parte, la concejala de Cultura de Vélez-Málaga, Cynthia García, ha agradecido al autor el trabajo de investigación que ha realizado sobre «esas cincuenta heroínas secretas de la historia de España, que, gracias a él, ya no serán tan secretas».

viernes, 13 de julio de 2018

RTVE:Pumby, el gato más famoso del cómic español


Los que ya tenemos una edad recordamos con cariño a Pumby, un gato valiente y decidido creado, en 1954, por José Sanchis Grau (Valencia 1932 -2011), que fue uno de los personajes preferidos de los niños durante casi 30 años (1955 -1981). Pero la práctica desaparición de los tebeos infantiles en los 80, la lucha de su autor por los derechos del personaje y el desinterés general por nuestra cultura tebeística, ha abocado a este felino casi al olvido.

Afortunadamente ahora la editorial Dolmen ha empezado a recuperar las mejores aventuras del personaje, dentro de su línea de clásicos Fuera Borda, con un primer volumen titulado Pumby: El origen de super Pumby y otras historias. En el que podemos leer la primera aparición de Pumby, cuando no tenía nombre, y sus primeras aventuras junto a sus amigos Blanquita y el profesor Chivete, su transformación en Super Pumby y sus viajes al centro de la Tierra, al Reino del Reloj y a otros mundos de fantasía como Matematicolandia o Paraguaburgo.

Historias en las que destaca la imaginación desbordante de su autor, con escenas casi surrealistas, y un humor alocado; pero siempre dentro de historias de aventuras que nos recuerdan a los grandes clásicos del cómic que Sanchis devoraba como aficionado.

Destacar la calidad de la edición, escaneada de las páginas del coleccionista Javier Torres Herrera, que han sido restauradas, viñeta a viñeta, para respetar al máximo la versión original. Y los extras del cómic, con interesantes artículos y numerosas ilustraciones y documentos sobre Pumby y su creador.

Influenciado por Mickey Mouse


El tomo se abre con la primera historieta de Pumby, titulada Un Perrero con Mucha Vista, que solo tenía una página y en la que el gato si siquiera tenía nombre. Apareció en el número 260 de Jaimito (1954). A partir de abril de 1955, sus aventuras vieron la luz en su propia revista, Pumby, que compartía con otros personajes.

Desde su primera aventura, Pumby ya muestra sus características casi definitivas: "Es un gato negro con hocico blanco de grandes ojos y orejas puntiagudas. Lleva un gran cascabel colgado del cuello y pantalones cortos, que en su primera aventura eran verdes pero que a partir de entonces serían rojos. Su aspecto recuerda mucho al Mickey Mouse original. Y es que Sanchis era un gran admirador de la obra de Walt Disney.

De hecho, las primeras aventuras del gato fueron historietas cómicas de una sola página, muy parecidas a las de Disney. Pero enseguida Sanchis se dejó llevar por su admiración por los clásicos del cómic de aventuras y metió a Pumby en historietas de ese tipo, cada vez más largas y en las que demostraba una imaginación desbordante.

Pumby vive en Villa Rabitos, una ciudad poblada por animales de todos los pelajes Y sus mejores amigos son Blanquita (un personaje femenino fuerte e independiente, muy avanzado a su época) y el Profesor Chivete (un gran inventor). Y durante sus aventuras viajarán a lugares a cual más fantástico, como Jauja, la Corte del Rey Canguro, el Reino Musical, el Mundo de los Sueños... Y se enfrentará a temibles villanos como el Doctor Mekano, el Generalito de la Antipodesia, o el Doctor Chirivía, que al final no serán tan malos y en muchas ocasiones acabarán haciéndose amigos de Pumby.

De 'Alicia en el País de las Maravillas' a 'Superman

En estas primeras aventuras también son patentes las influencias de clásicos de la literatura como Viaje al centro de la tierra (Julio Verne, 1864) o Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll, 1865), obra de la que Sanchis imitará su humor surrealista que acabará convirtiéndose en una de las constantes de la colección. Lo que la hacía su lectura muy atractiva también para los adultos.

Una de las historias se llama incluso Surrealandia, dejando muy claras sus intenciones. Y en otra de ellas, El reino del reloj, Pumby seguirá los pasos de Alicia internándose en un mundo que nos recuerda mucho al de Carroll y en el que acabará convertido ¡en un timbre! (por no mencionar a esos soldados romanos ¡numerados con números romanos!)

Lo más sorprendente es que, a pesar del inocente aspecto de sus aventuras, Sanchis se las arreglaba para meter alguna crítica velada a la situación de España, en un momento en que la censura era todopoderosa.

El enorme éxito del personaje hizo que en 1959 se publicara Super Pumby, una de las primeras parodias de Superman, que contaría con su propia revista. Pumby adquiría sus poderes cuando tomaba zumo de naranja, como no podía ser de otra manera. Este volumen también recoge la primera aventura de Super Pumby.

Sanchis llegó a realizar 1204 números de la cabecera principal de Pumby, casi cincuenta almanaques y números extraordinarios y otros tantos libros ilustrados. Miles de páginas que son un auténtico tesoro del cómic español y que  prácticamente no habían vuelto a reeditarse; lo que nos da una idea de la importancia de esta edición que podemos calificar de "histórica".

En el prólogo del libro, el periodista y crítico de cómics Álvaro Pons dedica estas acertadas palabras a la reedición de Pumby: "El único calificativo posible para el Pumby de José Sanchis es el de obra maestra. De las grandes, de las universales, de esas que exceden su tiempo para resultar inmortales. Aunque, por desgracia, también se le puede poner el adjetivo de olvidada y desconocida. Recuperarla es reivindicar no solo una época de nuestra historia y a un autor descomunal, es apostar por la presencia continua de un patrimonio cultural que nunca se debe perder, por unos tebeos que forman parte no solo de la educación sentimental de un país: son nuestra cultura".

Un creador inolvidable

Nacido en Valencia el 12 de junio de 1932, con sólo 12 años Sanchis entró en la Escuela de Artes Aplicadas y Oficios y enseguida presentó muestras a la editorial Valenciana, para la que colaboraría durante 30 años

Para esa editorial creó personajes como El soldadito Pepe y El Capitán Mostachete (para la revista 'Jaimito'). Y posteriormente Pumby, Super Pumby, Record Boy y Don Esperpento. Otra de sus creaciones más recordadas es Robin Robot (1972-1986), ya para la editorial Bruguera.

A finales de los 70, con el declive del cómic infantil y juvenil, serializó conocidas películas como Mazinger Z, el robot de las estrellas, o Supersonic Man.

En 1997 recibió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona por su producción global y objeto de estudio en las últimas décadas por su influencia en generaciones posteriores de dibujantes.

Por cierto que, como otros grandes autores de la época (Ibáñez, por ejemplo), Sanchis tuvo que pelear en los tribunales por los derechos de Pumby, ya que la editorial registró el personaje a su nombre sin pedirle permiso. No fue hasta 1999, cuando el tribunal le dió la razón frente a los herederos de Editorial Valenciana.

Cuando murió, en 2011,  el también valenciano Javier Mariscal reivindicó su importancia como uno de los grandes referentes de la historieta: "El Pumby de José Sanchis es uno de los mejores tebeos que se ha hecho en la historia de España", aseveró.

Para saber más sobre Sanchis, os recomendamos el único estudio serio que se ha hecho sobre el autor: Pumby. La fantasía Infinita escrito por Antonio Busquets y editado por la Diputación de Valencia con motivo de la gran exposición del mismo título, que se celebró en 1988 y que recorrió, con gran éxito, varias poblaciones valencianas.

Como guinda de esta noticia os recomendamos el programa de la serie Humoristas gráficos y dibujantes de historietas (2007) dedicado a José Sanchis, con una larga entrevista en la que el autor recuerda cómo nacieron sus principales personajes y veremos curiosidades como imágenes de los dibujos animados de Pumby, de los que casi nadie se acuerda ya.

jueves, 12 de julio de 2018

Autoras destacan la apertura del cómic por irrupción de mujeres en el género


La irrupción de las mujeres como creadoras de cómic ha abierto el género a una mayor diversidad en la estructura y en la narrativa tradicional, según han afirmado hoy autoras de España e Iberoamérica que participan en la Semana Negra de Gijón.

En los últimos años se ha hecho visible una "nueva subjetividad femenina" en la producción de relatos y novelas gráficas gracias a la "constancia y tenacidad" de las mujeres autoras, según ha asegurado la creadora y estudiosa del género Marika Vila.

Vila ha coordinado el libro catálogo "Derrumbado estereotipos", que analiza la obra de las autoras Ana Penyas, Antonia Santolaya, Laura Pérez Vernetti y Laura Fernández, que también se expone en el recinto del festival cultural y literario de Gijón.

Estas creadoras de cómic han mantenido hoy un encuentro con periodistas en la Semana Negra de Gijón, que este año, en la XXXI edición, ha dedicado un "capítulo importante" al feminismo.

"Tradicionalmente el sujeto del cómic ha sido siempre un varón que reproducía el discurso y las formas de una sociedad patriarcal, pero ahora por fin ha aparecido una subjetividad nueva", ha asegurado Vila.

Se han producido cambios en el lenguaje con nuevos códigos, pero aún queda mucho "camino por recorrer" para romper definitivamente con los estereotipos que etiquetan a la mujer, ha añadido.

La ilustradora Laura Pérez-Vernetti, que comenzó su carrera como colaboradora de la publicación "El Víbora" y ha ganado el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, ha reconocido que una mujer debe demostrar tener más calidad y vender más ejemplares que un hombre para que le publiquen sus obras.

La autora, que experimentó con el cómic erótico y ahora se dedica a la "poesía gráfica", ha dicho que a pesar de los premios que ha obtenido y de su trayectoria le sigue costando encontrar editores que apuesten por su trabajo.

La argentina Laura Fernández, que alterna su trabajo como ilustradora con los ensayos sobre la historieta, ha indicado que hasta 1978 el género en sudamérica respondió a cánones absolutamente machistas.

A partir de ese momento se fue dando un apertura paulatina, aunque persiste el discurso patriarcal dominante en la mayor parte de la producción y también en la distribución y la comercialización, ha explicado.

Fernández, que ha publicado un estudio sobre la obra del historietista argentino Héctor Germán Oesterheld, desaparecido y asesinado por los militares en 1977, ha dicho que en 2005 "empezó el mestizaje" del género en su país.

Antonia Santolaya, que según Marika Vila ha introducido un cambio en el lenguaje incorporando a la mujer en la naturaleza, ha admitido que se ha producido "un cambio de paradigma" en el cómic.

La creadora, que alterna la ilustración con la historieta, lo ha atribuido a "la tenacidad" de las mujeres que han entrado al género y tuvieron que enfrentarse a múltiples dificultades.

La joven Ana Penyas, ganadora del premio Autor Revelación del Salón del Cómic de Barcelona, ha dicho que "falta mucho por hacer" para romper con los estereotipos de la cultura machista.

Penyas, que obtuvo el galardón por su libro "Estamos todas bien", ha indicado que con esta obra ha querido "dar voz" a todas las mujeres que "desde la sombra de sus casas" han contribuido en la lucha contra el franquismo.

La ilustradora y guionista ha explicado que se inspiró en sus abuelas para hacer visible la lucha silenciosa de estas mujeres que, sin estar en la primera fila de la causa ni ser represaliadas por el régimen, contribuyeron a la democracia.

Ha destacado que estas mujeres "son una carencia de la memoria histórica" y por tanto "era necesario que fueran visibles".