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viernes, 26 de diciembre de 2014

Noticia El País:El cómic coquetea con el arte


Algo se mueve en el cómic. No hablamos de números (o no solo), sino de valoración social. En la agenda de Madrid se observa un signo de ese fenómeno: dos instituciones culturales, el Círculo de Bellas Artes y la Fundación Telefónica, han abierto sus puertas a dos autores de historietas para mostrar su proceso creativo. Francisco Ibáñez y Paco Roca. Dos generaciones separadas por algo más que la mera cronología —sus creaciones se sitúan en las Antípodas: el humor gamberro y el retrato de inadaptados— que, sin embargo, están emparentadas por el éxito.

Hace décadas que Ibáñez se ganó un lugar en el Olimpo de los creadores de iconos originales (Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio son 100% marca España, aunque tal vez la marca rehuya esos antihéroes de la chapuza, el mamporro y el disparate). Roca, por su parte, es el triunfador de esta nueva hornada de autores de novelas gráficas que bucean en lo social, lo autobiográfico o lo histórico para construir libros sobre seres corrientes que han captado a nuevos públicos que hasta entonces habían ignorado el cómic por considerarlo limitado al manga, al superhéroe o a la viñeta infantil.

Uno arrasa con la agencia de información más alocada del mundo y con un cutre edificio de vecinos en la rue del Percebe, otro con su retrato del alzhéimer o la odisea de republicanos que contribuyen a liberar Francia, el país que les repudia. Por encima de sus diferencias estilísticas, hay un puente, el que une a la generación del tebeo, que arrasó en los quioscos durante el franquismo —Ibáñez es uno de sus exponentes junto a otros como Escobar, Vázquez o Purita Campos—, con la generación de la novela gráfica (o cómic de autor, como prefiere denominarlo el crítico Álvaro Pons), donde se apelotonan poderosas firmas (Miguel Gallardo, Juan Berrio, Sonia Pulido, Felipe Hernández Cava o Gabi Beltrán, por citar solo algunos), con más o menos fortuna comercial. Un cordón umbilical que, pese al hundimiento del mercado editorial de tebeos tal y como se popularizó en la posguerra, no se ha roto. Como tantos miles, Paco Roca, que homenajeó a los más osados de aquella generación en El invierno del dibujante, creció leyendo mortadelos y otros productos de Bruguera. “Soy de esos raritos a los que no le gustaba el fútbol. Yo me sabía la alineación de los dibujantes”, recordaba el autor de Arrugas durante la inauguración de su exposición Paco Roca. Dibujante ambulante (hasta el 15 de febrero en la segunda planta de la Fundación Telefónica).

Puede que sea fruto de la casualidad que ambas muestras hayan coincidido (habría que sumar una tercera que permaneció hasta el pasado 16 de noviembre en el Museo ABC: Dibujar Las Meninas, dedicada al proceso creativo del ambicioso álbum de Santiago García y Javier Olivares), pero no solo. “El cómic empieza a traspasar sus fronteras”, sostiene Roca. “Nos falta el bombazo de un gran museo nacional que lo reconozca, pero llegará”, confiaba el comisario de su exposición, McDiego. “Existe un claro interés hacia el cómic como medio de comunicación”, observa Antoni Guiral, que ha comisariado junto a Elena Vergara Francisco Ibáñez. El mago del humor para el Círculo de Bellas Artes (se expone en la sala Goya hasta el próximo 18 de enero). “Es evidente que hay un interés por redescubrir tanto el pasado como el futuro”, añade.

Lo curioso de Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936) es que encarna el pasado, el presente y, hasta dónde le den las fuerzas, el futuro: a día de hoy sigue dibujando tres álbumes de Mortadelo y Filemón (120 páginas) al año. Su público es igual de versátil: “Puedes encontrar gente desde 70 a cinco años porque acuden abuelos que llevan a sus nietos. Una serie que se publica de forma continuada desde 1958 deja una huella. Mortadelo y Filemón siempre han estado ahí”, defiende Guiral.

La primera ocupación de Ibáñez fue de botones en un banco, pese a que todo su entorno sabía de su talento artístico: su dibujo fundacional fue un ratón que trazó en la esquina de un periódico y que su padre conservó en su cartera durante años. Pero le fue bien. Dos años después de ingresar en el Banco Español de Crédito, publicó su primera historieta, Mucho ruido y pocas nueces (1952), en la revista Nicolás. En 1955 entra en plantilla en la editorial Marco y, tres años después, nace la primera historieta de los agentes de la T.I.A. ya en Bruguera.

Aquellos personajes tendrían tan largo recorrido que acabarían adaptados a la televisión y el cine (Javier Fesser acaba de estrenar la versión animada en 3D, Mortadelo y Filemón contra Jimmy El Cachondo, después de su anterior incursión en el tebeo en un filme con actores reales) y popularizados en merchandising, que va de las tradicionales tazas a singulares ajedreces. La serie, que se ha traducido a seis idiomas, vende en Alemania tanto como Astérix. Todo ello se cuenta en la muestra, donde se aprecia la evolución de los personajes: Mortadelo acaba perdiendo el paraguas y el bombín larguirucho con el que nace, mientras que Filemón dejará atrás la americana, la pipa y el sombrero.

Pero Ibáñez, aclara el comisario de la exposición, es más que Mortadelo y Filemón. “Es parte básica de la historieta de humor de nuestro país, uno de los autores que ha sentado las bases de un estilo muy concreto”. La fórmula Ibáñez aúna, según Guiral, “el grafismo ágil y expresionista que refuerza la elasticidad del personaje y la viveza de los rostros” con “el humor gamberro”.

Mientras que Ibáñez es el forjador de personajes que se perpetúan, adaptados a los nuevos tiempos, Paco Roca (Valencia, 1969) explora continuamente técnicas y argumentos. Nada tienen que ver el color de las narraciones del solitario Telmo (El faro) con la aventura fantástica de Las calles de arena, las peripecias cotidianas autobiográficas de Memorias de un hombre en pijama o el relato histórico de Los surcos del azar, que con casi 20.000 ejemplares vendidos desde su publicación en noviembre de 2013, lleva camino de repetir el éxito de Arrugas (más de 50.000 y llevada al cine). Aunque la opinión del dibujante es algo distinta después de ver sus trabajos en la exposición: “Te acabas dando cuenta de que eres un autor de un único tema: personajes que no encajan en un contexto. Siempre acabas hablando de lo mismo”. Roca bromea: “Te sorprende que la gente no se dé cuenta de que estás contando la misma historia”.

Paco Roca. Dibujante ambulante. Fundación Telefónica. Hasta el 15 de febrero.

Francisco Ibáñez. El mago del humor. Círculo de Bellas Artes. Hasta el 18 de enero.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Feliz Navidad desde el Festival de Cómic Europeo de Úbeda y Baeza


Desde la Organización del Festival de Cómic Europeo de Úbeda y baeza os deseamos una Feliz navidad y un prospero año nuevo!

sábado, 6 de diciembre de 2014

Así están quedando los trofeos


Así están quedando los trofeos de los Premios de cómic Europeo de Úbeda y Baeza realizados por "Alfarería Tito" ....gracias a Juan Pablo y Elena por su trabajo,

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Las águilas de Roma IV


El cuarto tomo de Águilas de Roma , la aventura épica de dos hermanos unidos por el destino, continúa su camino sangriento en tiempos de rebelión. 

En este nuevo episodio, el guionista y dibujante Enrico Marininos muestra a los dos hermanos, Marco y Arminio, al borde del enfrentamiento tras una infancia compartida al amparo de la gran capital de la Antigüedad. Camuflado entre las tropas romanas destinadas en Germania, Marco traicionará al Imperio mediante una llamada a la unión de todas las tribus germanas para defender al pueblo de sus padres. La acción está servida.

martes, 2 de diciembre de 2014

Noticia IDEAL:Buen Ambiente en el Festival de Cómic Europeo celebrado en Úbeda y Baeza


Los personajes del cómic, la industria, sus autores e incluso la música aparejada a este noveno arte fueron protagonistas durante el fin de semana en Úbeda y Baeza con la celebración del Festival de Cómic Europeo. Una cita organizada por Semer Turismo y Cultura, la asociación Cero Culture y la asociación de empresarios de Baeza, con el patrocinio de los ayuntamientos de ambas ciudades y la Diputación de Jaén.
Tras una clase magistral que ofreció en la mañana del viernes la dibujante Eve Mae para alumnos de la Escuela de Arte Casa de las Torres de Úbeda, la apertura oficial del evento tuvo lugar por la noche en el Teatro Montemar de Baeza con el concierto titulado 'Del cómic al cine' que rindió homenaje a las viñetas y a la gran pantalla. La banda de música baezana, dirigida por Martín Morales, deleitó al público que llenaba el recinto con obras como 'El puente sobre el rio Kwai' de Malcolm Arnold, 'La vida es bella' de Nicola Piovani, 'Los chicos del coro' de Bruno Coulais, 'El inspector Gadget' o 'La máscara del Zorro' de James Horner.
La mañana del sábado se dedicó, además de a la zona comercial instalada en el citado teatro, a la presentación del 25 aniversario de Viñeta 6, asociación de dibujantes de cómic de Jaén que trajeron bajo el brazo el número especial de su revista y un documental. Juan Carlos Quesada, Arturo Melero, José Santiago Aguilar, Francisco Javier Surre, Yuyi Fuentes, Ángel María Martínez, Ángel Guerrero, Juan Pérez, Manuel Lendínez y Manuel Beltrán contaron cómo fue el origen del colectivo y su historia. Narraron que nació porque les unía el amor al cómic. Eran dibujantes, y lo que al principio empezó como una reunión de amigos acabó convirtiéndose en un medio para intercambiar técnicas de trabajo y abordar proyectos en común, sacar a la luz sus obras, asistir a salones del cómic, organizar exposiciones y promocionar el cómic en Jaén.
Después, Rafael Ruiz Dávila y Nacho Tenorio, guionista y dibujante, respectivamente, presentaron su obra '1900', una ucronía que parte de una Armada Invencible que no pierde contra los ingleses sino que, al contrario, ganan en Trafalgar y el país termina anexionándose a Inglaterra. El cómic se sitúa en el año 1900 y cuenta que las Islas Británicas son españolas y están en rebelión para conseguir su independencia del imperio. Tiene muchos guiños con la Guerra de las Galaxias.
El mercado
En el debate con el público, además de sobre el método y técnicas que utilizan en su trabajo, se habló del mercado del cómic. Rafael Ruiz afirmó que «en España hay muy buenos dibujantes que se van a trabajar a Francia y a Estados Unidos, donde hay un gran mercado». Sobre el nacional dijo que apenas les ha afectado la crisis «porque ya antes estábamos en ella en este sector, desde siempre». Y contó que el mercado alemán es emergente «porque ha aumentado mucho la demanda de cómic y no hay dibujantes».
Por la tarde del sábado las presentaciones se trasladaron a Úbeda, a la sala Julio Corzo del Hospital de Santiago. Abrieron el fuego los representantes de Área 51 y Killer Toons presentando sus publicaciones. Más tarde el dibujante José Antonio Sollero hizo a los presentes volver a las hazañas bélicas usando como escenario histórico la Guerra Civil española, pero llena de superhéroes, gracias al cómic '1936, la batalla de Madrid', el primero de cuatro episodios que recorrerán las batallas más importantes de aquella guerra de la que el autor se declara «neutral», «porque hemos visto que hubo barbaridades por los dos bandos», «y los superhéroes los hay en ambas partes, con sus poderes y enfrentándose, pero sin cambiar los resultados de esos hechos históricos».
Mesa redonda
El día lo cerró una mesa redonda con Nacho Tenorio, Rafael Ruiz, Diego Galindo y José Antonio Sollero, moderada por Juanma Aguilera, para debatir si terminará desapareciendo el cómic en papel debido al cómic digital. Todos coincidieron en que terminará imponiéndose el digital por el ahorro de tiempo en su elaboración, aunque actualmente es más una exigencia del mercado norteamericano que del franco belga, que sigue demandando el papel. Así, entendieron que las ediciones en papel terminarán siendo un artículo de lujo, de coleccionistas, que ahora por la crisis han vuelto a la grapa como en sus inicios, aunque a ella no le ven futuro. Curiosamente ahora se publica todo en formato digital en primer lugar y después aparece en papel. Diego Galindo decía que «el cómic es un lenguaje y da igual el soporte, lo mismo que con los libros, que son literatura, se lea en digital o en papel».
Por la noche se desarrolló la 'Cena con el TBO' en gastro bar Moos de Úbeda, que reunió a artistas y público degustando platos relacionados con los cómics. Y el festival finalizó el domingo por la mañana en Baeza con Eve Mae y Rafael Ruiz, dibujante y guionista, respectivamente, realizando una dinámica actividad de creación de personajes de cómic en comunión entre ambos y con la participación del público.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Diario Jaén:El mundo del cómic, el gran protagonista en Úbeda y Baeza

Ubeda y Baeza se han convertido en un referente del mundo del tebeo este fin de semana, gracias al Festival de Cómic Europeo. Unas jornadas que comenzaron con el concierto “Del cómic al cine” en el Teatro Montemar de Baeza y han contado con diferentes ponencias, clases y música, siempre referentes al mundo de la viñeta y los tebeos, a través de los cuales los dibujantes desgranaron los secretos de esta disciplina artística. La cita pone su punto y final hoy.

La segunda jornada se desarrolló en el Hospital de Santiago de Úbeda, en la que los encargados de abrir el acto fueron los miembros de dos importantes revistas especializadas “Area 51” y “Killer Toons”. Una presentación que comenzó de forma tímida por parte de los asistentes y que terminó con una interesante discusión entre ponentes y público, en la que salieron temas como el cómic actual o las salidas profesionales dentro del sector. Los artífices de “Area 51” abrieron la ponencia hablando de esta nueva publicación que intenta hacerse un hueco dentro del mercado de este tipo de revistas especializadas, con una “apuesta firme· —como ellos mismos dijeron— por la calidad y los autores, que no saben o no tienen donde ofrecer sus historias.  A este nuevo proyecto le siguieron unos veteranos que cuentan con veinte años de historia a sus espaldas, “Killer Toons”. Una revista ya conocida dentro del mercado y que, tras dos años de duro trabajo, han presentado su número 5, más extenso de lo habitual y que los guionistas y dibujantes mostraron al público que acudió al festival como un tomo especial. Un último número que —como comentaron durante su ponencia— supone un punto de encuentro entre el cómic y el cine. Una serie de historias en las que se hace homenaje a películas clásicas del género fantaterror, gracias a distintos autores que han hecho su peculiar enfoque de cada obra. Un esfuerzo titánico que “ofrece a los lectores una de las ofertas más frescas del terror en España en este momento” como afirmaron los miembros de “Killer Toons”. Jose Antonio Sollero dibujante del cómic “1936” fue la siguiente presentación de la tarde. Un giro en lo que respecta al cómic histórico, ya que combina la Guerra Civil en España con elementos fantásticos y superhéroes. Unas viñetas que, a pesar de contener elementos de ficción, mantienen su fidelidad a la historia. Sollero explicó que detrás de la obra hay un gran trabajo de documentación a sus espaldas y mucho esfuerzo para cuidar los detalles del dibujo y del guion realizado por su compañero Rafael Jiménez.  

Cierre. El último acto corrió a cargo de los dibujantes Nacho Tenorio, Diego Pérez Galindo, Jose Antonio Sollero, Juanma Aguilera y el guionista Rafael Ruiz, quienes realizaron una mesa redonda en la que debatieron sobre los pros y contras del cómic digital y del cómic tradicional. El punto y final de las actividades programadas para Úbeda, fue una cena temática en la que aficionados e invitados al festival pudieron disfrutar de forma distendida del cómic, que como han repetido los invitados durante todo el fin de semana, “no es solo para niños”.