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sábado, 29 de agosto de 2015

Vuelven a editar los cuentos de María Pascual,creadora del cómic femenino


La España de los años 60 y 70 empezaba a salir del blanco y negro, olvidaba los grises y el color asomaba a las vidas de los españoles. La cultura popular tuvo un papel fundamental en esa evolución social y en el cambio de las costumbres. La televisión y el cine comenzaban a colorearse y los cuentos clásicos perdían «su patina viejuna para llenarse de vida», así lo señala Josune Muñoz especialista en literatura y cómic femenino. María Pascual fue una de las mujeres ilustradoras que entraron a formar parte de las industrias de entretenimiento en aquellos años. Fueron ellas quienes, con sus ilustraciones, eliminaron los aspectos decimonónicos de los cuentos más tradicionales.

La editorial Planeta Agostini recupera una colección que reúne una selección de los cuentos infantiles ilustrados por María Pascual en la década de los 60 y 70. Una cuidada selección de adaptaciones de los clásicos de Andersen, Perrault o los hermanos Grimm, entre otros.

«Recuperar el trabajo de María Pascual es reconocer la importancia de la cultura popular en la educación emocional de las mujeres. Mostrar cómo las autoras de cómic e ilustración han dado forma a ese imaginario que ha marcado a generaciones», afirma la Asociación de Autoras de Cómic. La misma Josune Muñoz recuerda que «entre los regalos de su comunión estaban los cuentos ilustrados por María Pascual. En realidad, todas las mujeres que superen los 30 años han crecido con los dibujos de María».

En los últimos años el mundo del cómic ha ido ganando adeptos y reconocimiento gracias a que autores y temáticas han sabido crecer y adaptarse al gusto del público, cada vez más numeroso. Pero la asignatura pendiente es que el público vuelva a descubrir a las ilustradoras españolas de cómic, todavía olvidadas pese a su importante trabajo. «Aquellas mujeres tenían una notable capacidad artística, y una gran versatilidad para adaptarse al mercado. Además poseían un alto concepto estético», destaca Muñoz.

María Pascual «creó un espacio propio, una obra con personlidad propia, un intento reflexionado de eliminar los aspectos decimonónicos a los cuentos tradicionales».