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martes, 26 de enero de 2016

Lucky Luke: 70 años disparando más rápido que su propia sombra


Lucky Luke cumple 70 años, pero no ha perdido reflejos y sigue siendo más rápido que su propia sombra. El Festival Internacional de Cómic de Angoulême homenajea la semana próxima al mito de la bande dessinée creado en 1946 por el dibujante Morris, que verá una exposición sobre la vida del autor, varias reediciones de material clásico y una nueva aventura con un nuevo autor, Mathieu Bonhomme, que abraza directamente la referencia a los clásicos del western cinematográfico con un título de referencias fordianas: L'homme qui tua Lucky Luke (El hombre que mató a Lucky Luke), en cuya portada Luke luce un poncho muy similar al que caracterizaría a Clint Eastwood en los spaghetti western de Sergio Leone.Aunque hace tiempo que cambió el cigarro por una espiga de trigo en aras de la corrección política, que perdió a su padre -el genial Maurice de Bévère, Morris, que no dejó de dibujarlo hasta el último día de su vida- y mucho antes a su padrino -René Goscinny, el guionista de la etapa más clásica del personaje-, Luke no ha perdido ni a sus fieles Jolly Jumper y Rantanplán ni la visión caústica de la historia de los EEUU que lo caracteriza, y sigue siendo un referente del tebeo francobelga. Su debut sería en el Almanaque de 1947 de la revista Spirou con la historia Arizona 1880, y Morris se encargaría en solitario del personaje durante casi 10 años. Cuando en 1956 se le uniese René Goscinny, el célebre creador de Astérix o El pequeño Nicolás, comenzaría la etapa clásica del personaje. Tras la muerte del guionista, Morris prefirió contar siempre con escritores como Bob de Groot o Claude Guylois.La influencia de Luke se ha dejado sentir hasta el punto de inspirar bromas políticas en Francia, como la del líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon, que compararía las peleas internas de troskistas o lambertistas con las de los O'Hara y los O'Timmin, dos familias de paletos de la América profunda tan endogámicas como parecidas que se retratan en el álbum Les Rivaux de Painful Gulch, de 1962 -por cierto, para la que Goscinny se inspiró en la conocida rivalidad de los Hatfield y los McCoy que provocó una masacre con más de una docena de muertos en Virginia Occidental en 1878-.Si Lucky Luke nació en los años 40 como una parodia del cine del Oeste de la época clásica que inundaba las salas europeas tras la Segunda Guerra Mundial, con John Ford y John Wayne en todo su apogeo, por el camino se contagió del sentido caústico de la vida de René Goscinny y fue multiplicando sus guiños a un género al que acabó influyendo directamente. No en vano, la primera adaptación al cine de imagen real la protagonizaría y dirigiría en 1990 otro vaquero de parodia: Terence Hill. Por el camino, los Dalton, esos villanos tan entrañables como inseparables del héroe, se han vuelto tan populares que el apellido es sinónimo de cuatrero, y han compartido el título con Luke de algunas de sus adaptaciones, compitiendo con él en popularidad.La celebración del aniversario comenzó oficialmente el pasado mes de diciembre con actos en París y Bruselas y se prolongará todo 2016, con la exposición El arte de Morris como acto estrella. Dicha muestra abrirá Angoulême y permanecerá seis meses en la capital del tebeo francés antes de viajar por el resto de Europa. En abril, el nuevo álbum de Bonhomme traerá la que promete ser una de las aventuras más metatextuales de un personaje que ha pasado de parodia de la etapa clásica del western cinematográfico a una influencia más. Este año verá también varias reediciones tanto de sus series de animación clásicas, así como de los tomos más conocidos del personaje.La exposición El arte de Morris: El hombre que creó a Lucky Luke reúne más de 150 planchas originales y aguantará en Angoulême hasta septiembre de este año. Las mismas obras han sido reunidas en un libro de idéntico título que vio la luz el pasado diciembre en librerías francesas y belgas. Maurice de Bévère, el hombre tras el pseudónimo, arrancó su carrera como caricaturista de estrellas de cine para revistas humorísticas belgas antes de lanzarse a la que sería su gran creación.El veterano autor belga se despidió de su criatura con un álbum póstumo, La Leyenda del Oeste, publicado en 2002 con guiones de Patrick Normann, un tomo que ya tenía el aire a despedida crepuscular que parece desprender, aún con su argumento por detallar, la nueva entrega que llegará este abril de la mano de Bonhomme. En el interín desde la muerte del padre de la criatura se había encargado de revisitar el Oeste en viñetas el dibujante Achdé, colaborando sobre todo con el guionista Laurent Gerra, pero también con autores como Daniel Pennac.La elección de Bonhomme para retomar al personaje no es casual, ya que se ha destacado como dibujante de western en Texas Cowboy, colección en la que colaboró con el prestigioso Lewis Throndheim a los guiones. Aunque el estilo de Luke es más paródico que el que Bonhomme utilizase en aquella otra serie, la querencia de este dibujante por las aventuras clásicas y la línea clara -también se puede apreciar en El marqués de Anaon o El viaje de Esteban- y su conocimiento del género y la historia del Viejo Oeste parecen asegurar respeto por las bases del veterano personaje.