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domingo, 26 de junio de 2016

La generación que volvió a la casilla de salida


“A los ventipocos años, yo tenía trabajo fijo, un buen sueldo y novia de toda la vida. A los treinta y bastantes, era freelance y no tenía pareja”. Un día de no hace tanto tiempo, el escritor y guionista Carlos García Miranda (36 años) descubrió que a la edad a la que sus padres tenían la vida resuelta, él se había vuelto más adolescente que a los 15. Pero también se dio cuenta de que no era el único, que a su entorno más cercano, a sus amigos, a sus conocidos y a los contemporáneos que se iba encontrando les sucedía lo mismo. De esa ‘crisis de los 30’ surgió la idea de ‘Treinteenagers'’ (Lunwerg), una reflexión generacional en tono de humor sobre cómo sobreviven los nacidos en torno a 1980 en un mundo que no se parece en nada al que conocieron cuando eran niños ni al que les prometieron que llegarían si estudiaban mucho y se portaban bien.

“‘Treinteenagers’ es un libro-manifiesto”, subraya García Miranda; “un libro para una generación que se pregunta qué ha pasado con su vida para haber dado un paso atrás y haber vuelto a la casilla de salida”. La respuesta obvia es la crisis económica más devastadora desde la Segunda Guerra Mundial, que arrasó cualquier plan a medio plazo y obligó a una generación entera a reinventarse. Porque no es que los ‘treinteenagers’ no quieran madurar, sino que no han podido hacerlo, y se han tenido que adaptar. “Yo lo viví en mis propias carnes. Era guionista de televisión (El internado, Los protegidos, Vive cantando) y ganaba una pasta, pero no era el trabajo de mi vida y encima, al final me acababan pagando menos que al principio”, recuerda el escritor. En ese punto, como tantos de sus conocidos, García Miranda decidió cambiar de vida. “Si me van a pagar mal, voy a hacer lo que me gusta”. Y entonces, claro, se produjo un efecto dominó y comenzaron también los recortes vitales que se explican con ironía, pero también con buena dosis de optimismo, en ‘Treinteenagers’. “No te llega para ir a todos los festivales de música a los que quieres ir, ni para viajar todo lo que quisieras, ni para vivir solo en la zona que te gustaría, pero a cambio, sabes aprovechar el tiempo y has superado los complejos”, explica García Miranda.

El libro, que se completa con las ilustraciones de Juan Díaz-Faes, invita a ver las ventajas de esta situación y hasta sirve como guía para “darle la vuelta a lo malo”. “En realidad, creo que escribí ‘Treinteenagers’ para que mis padres, que como los de todos nosotros, son nuestros grandes héroes y nos siguen echando una mano cuando lo necesitamos, se dieran cuenta de que no estaba solo en la vida”, bromea el autor.

Pero ¿cuáles son las ventajas de ser ‘adultescentes’ (otra palabra que define a la generación? Para Carlos García Miranda, los ‘treinteenagers’ “saben lo que les queda bien y van a lo seguro. Tampoco le echan horas a un libro que no les convence porque saben lo que vale su tiempo. Y lo mismo pasa con la gente que quieres que esté a tu lado, que seleccionas”. El trabajo, el amor, la vida social, la familia y el sexo son algunos de los asuntos sobre los que el libro plantea preguntas y también ofrece respuestas.

Lo curioso del asunto es que, pese a todos los obstáculos que se ha encontrado esta generación, o quizá por esa misma razón, dos ‘treinteenagers’ optan a la presidencia del Gobierno: Pablo Iglesias (37 años) y Albert Rivera (36) son dos protagonistas principales de la vida política de la España del 2016. García Miranda bromea sobre ellos. “A Pablo Iglesias lo veo como un ‘treinteenager’ desfasado, el que se viene arriba y te llama un martes para darlo todo. Rivera también es un ‘treinteenager’, aunque a veces parezca que va a cumplir 86 años. Pero sin duda, el más ‘treinteenager’ de todos es Alberto Garzón”.