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domingo, 15 de enero de 2017

Los soviets cogen color


Los coleccionistas de Tintín pueden frotarse los ojos. 88 años después de su primera publicación, las aventuras de su querido reportero en Moscú se han reeditado en color gracias a una nueva edición de 'Tintín en el país de los soviets'. No será un trabajo descubierto 24 años después de la muerte del autor, Georges Remi 'Hergé', sino una actualización tardía porque fue obstaculizada por su creador.

El encargado de llevar a cabo la nueva apariencia ha sido Michel Bareau, director de arte del proceso de coloreado de la editorial Casterman. Su mano se nota en el espectro visual de la nueva obra, puesto que el inicio en al ciudad de Berlín muestra un cielo más azulado que se va modificando con el avance hacia Moscú para intentar mostrar «una atmósfera más pesada» junto a la característica línea clara de Hergé. En el aspecto técnico tuvo que superar los obstáculos del tiempo, ya que se prefirió localizar las planchas originales de la impresión porque los ejemplares publicados en papel se habían degradado después de casi un siglo.

No obstante, el retraso de 88 años se había debido a los deseos de su creador. Las tiras se publicaron en 1929 con periodicidad semanal en 'Le Petit Vingtième', un suplemento infantil y juvenil del diario belga ultracatólico y conservador 'Le Vingtième Siècle'. Cuando se intentó reagrupar en un único volumen años después, Hergé, que habitualmente colaboraba con propaganda anticomunista, se negó a que fuera publicado porque consideró aquel ejemplar «una transgresión» propia de la juventud. Algunos críticos han señalado que sería una excusa porque no quería que se mostraran las deficiencias en el dibujo propias de los primeros trabajos. Al fin y al cabo, sus obras posteriores, incluida la polémica 'Tintín en el Congo', fueron redibujadas y coloreadas por él mismo desde 1942 para Casterman, la editorial que ahora ha podido completar la tarea inicial que ya fue acometida en ediciones 'piratas' por algunos aficionados.

Mejora la legibilidad de la historia, la claridad de los dibujos y sorprende por su modernidad"

El coloreado de 'Tintín en el país de los soviets' supondrá que la primera aparición del peculiar aventurero será la última en completarse, con lo que se observa como otro paso histórico de uno de los principales héroes belgas. «Mejora la legibilidad de la historia, la claridad de los dibujos y sorprende por su modernidad, como si se tratara de un nuevo disco», señaló en un comunicado la sociedad Moulinsart, gestora de los derechos de explotación de la obra del belga y de la que es titular su viuda, Fanny Rodwell.

Curiosamente, la idea de Hergé para empezar con el reportero viajero había sido enviarle a Estados Unidos para mezclarse con los nativos norteamericanos, pero su editor prefirió asignarle una tarea de propaganda anticomunista más acorde con la época. La historia de Tintín no cambiará con su revisión por lo que la ausencia de grises se mantendrá en su argumento. En la entrega inicial el reportero viajó con su perro Milú hasta Moscú para escribir sobre las políticas de Stalin y durante su estancia descubrió las malas prácticas del dictador y frenó una amenaza al resto de capitales europeas por un agente soviético.

La decisión de enviar a Moscú a Tintín ayudó a popularizar rápidamente al personaje del rubio tupé antes de que se incorporaran personajes como el capitán Haddock, el profesor Tornasol o los agentes Hernández y Fernández al mundo del dibujo belga que se convirtió en universal con sus 24 entregas (aunque 'Tintín y el Arte-Alfa' no llegó a ser completado debido a la muerte de Hergé). En España, además de la edición traducida, se podrán comparar las versiones en la exposición '¡Al Oeste, más hacia el Oeste!' que se ofrecerá en el Salón del Cómic de Barcelona desde el 30 de marzo al 2 de abril y que recorrerá todos los viajes del periodista aventurero. Para entonces, los soviets ya habrán cogido color.