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martes, 7 de febrero de 2017

Cuando la Desbandá dio el salto al cómic



Hoy hace ochenta años comenzó el que por entonces fue el mayor éxodo de población civil de Europa. España estaba inmersa en su Guerra Civil. El 7 de febrero de 1937 gran parte de la población abandonó Málaga ante la llegada del bando nacional y huyó hacía Almería por la carretera. Al éxodo se le dio un nombre, la Desbandá. Lo que muchos no pensaban es que dos buques, el Baleares y el Canarias, además de numerosos aviones les masacrarían durante su recorrido. Miles de personas perdieron la vida en un suceso que hasta hace unos años permaneció solo en el recuerdo de las víctimas. En nuestro país apenas se hablara de ello porque era una mancha para ambos bandos. Ese silencio motivó a que el extremeño licenciado en Historia Carlos Guijarro reviviera lo ocurrido al enterarse de los hechos. Eso sí, en forma de viñetas.

En 2015 la editorial alicantina Edicions de Ponent publicaba `Paseo de los canadienses', un cómic que muestra la Desbandá de forma retrospectiva. Todo comienza con un viaje del autor a Torre del Mar hace unos veranos, donde observa el paseo homónimo. Pregunta a unos compañeros por el motivo del nombre, pero ante su desconocimiento, un anciano que se encontraba por las inmediaciones responde que en una placa cercana tiene la respuesta. La observa y lee: “Paseo de los canadienses: En memoria de la ayuda que el pueblo de Canadá, de la mano de Norman Bethune, prestó a los malagueños fugitivos en febrero de 1937”.

Portada y varias imágenes del cómic 'Paseo de los canadienses'.Portada y varias imágenes del cómic 'Paseo de los canadienses'.Portada y varias imágenes del cómic 'Paseo de los canadienses'.

Portada y varias imágenes del cómic 'Paseo de los canadienses'. / Carlos Guijarro
La extraña inscripción llamó la atención del autor, quien comenzó a documentarse sobre lo ocurrido hasta el punto de relatarlo en una novela gráfica. En ella cuenta todo este proceso inicial y mediante las declaraciones de una 'testigo' recupera lo sucedido en 'La carretera de la muerte' y lo adapta al formato tebeo.

El peso del cómic recae en su narrativa y en la innovadora propuesta de contar el hecho. Su aspecto visual denota que tras él se encuentra un dibujante novel, pero aun así cualquier lector podrá reconocer las principales localizaciones y calles malagueñas. Es más, mediante filtros, aparecen en sus páginas algunas fotos históricas.

Aunque 'Paseo de los canadienses' intenta ser más o menos objetivo, se decanta en su mensaje por el apoyo al bando republicano, sobre todo teniendo en cuenta que narra una de las mayores masacres cometidas por sus rivales. Desde su salida desde Málaga hasta recibir la ayuda del médico canadiense Bethune y sus colaboradores.

Pero además de la huida, donde se relata cómo la vivieron diferentes personas, la novela gráfica recoge otros sucesos. La demolición de los puentes para que a los nacionales les costara más llegar a la capital, las torturas a las mujeres, los fusilamientos a los milicianos o las amenazantes locuciones de Queipo de Llano que se escuchaban cada noche son algunos de los hechos narrados que sirven para entender lo que vivieron los malagueños en los inicios de la Guerra Civil.

El cómic se convierte así en una estupenda herramienta que sirve para poder entender uno de los episodios más fatídicos de nuestro país. Y, sobre todo, para que los jóvenes recuerden y tengan presente el pasado.