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domingo, 27 de mayo de 2018

The Fade Out: la oscuridad del Hollywood dorado


Hollywood es metáfora de la luz, del color y de la ilusión. Pero igualmente puede serlo de la oscuridad, las sombras y el blanco y negro. La meca del cine que durante su época dorada consiguió hacer creer en muchos sueños, también se convirtió en el espejo de la cara oculta de la ciudad de las estrellas. En los años 40 los poderosos estudios cinematográficos llenaron las salas de gánsteres, detectives y siluetas de cadáveres marcadas en el suelo, pero es precisamente en el seno de la propia industria del celuloide donde las historias noir traspasaron la pantalla.

El cómic The Fade Out, recién editado en España por la editorial Panini, explora ese rincón de Hollywood oculto tras los focos del glamour, adentrándose, además, por una de las puertas más oscuras de la historia americana: la caza de brujas del macartismo. En plena Guerra Fría, la psicosis ante el enemigo comunista derivó en una persecución implacable contra todos aquellos directores, actores y guionistas sospechosos de simpatizar con el terror rojo. El mundo del cine convivió en aquellos años con listas negras, delaciones, recelos y denuncias falsas.


Es en este contexto histórico real de desconfianza y autocensura en el que se desarrolla The Fade Out, un título con clara vocación alegórica que utiliza la expresión que define en inglés el recurso cinematográfico conocido como fundido a negro. "Había algo en el aire que hacía que fuera más fácil creer en las mentiras". Esta frase, que ilustra una de las viñetas del prólogo de la historia, adelanta lo que se va a encontrar el lector durante todo el relato, situado por sus autores concretamente en otoño de 1948. "El mundo no quería saber la verdad de nadie. Siempre preferían un cuento".

Un hombre trajeado despierta aturdido dentro de una bañera, destrozado por una descomunal resaca. Al salir del baño se encuentra con la escena de un crimen. Con este punto de partida arranca una historia en la que se van destapando sórdidos secretos al tiempo que el protagonista trata de recomponer las lagunas mentales sobre la noche anterior.En la búsqueda de respuestas surgen nuevas sombras en un relato en el que el humo del tabaco es una constante y donde el alcohol y el sexo circulan sin pudor. En este ecosistema carente de límites intentan adaptarse diferentes personajes de vidas espesas.

Ed Brubaker (guion) y Sean Phillips (dibujos) firman este cómic que forma parte de su amplio catálogo de colaboraciones. De hecho, este tándem se ha convertido en los últimos años en el principal referente del género negro en el mundo de la viñeta. Desde que comenzaran a trabajar juntos en La escena del crimen (1999) la pareja ha sumado otros títulos dentro de esta línea entre los que destaca por encima de todos la magistral saga Criminal, así como Sleeper, Fatale o Incognito, todos ellos herederos de un estilo creativo absolutamente reconocible y que se ha convertido en fórmula de éxito.


The Fade Out fue publicado originalmente en EEUU entre agosto de 2014 y enero de 2016 en 12 entregas, pero hasta ahora permanecía inédito en España. Panini ha apostado directamente por el formato integral de casi 400 páginas que recopila toda la obra, en el que además se incluye un amplio anexo de material extra. Además de las habituales portadas, biografías y agradecimientos, el tomo incluye documentación sobre la época, artículos sobre el proceso creativo; así como dos relatos literarios ambientados en el viejo Hollywood y diversas ilustraciones de clásicos del cine. Entre este contenido adicional destaca El trailer de The Fade Out: tres páginas de cómic a modo de resumen emulando la costumbre cinematográfica.

La estructura narrativa de The Fade Out responde al modelo clásico utilizado por Brubaker y Phillips en sus anteriores colaboraciones: páginas divididas sin excepción en estricta rejilla de tres franjas, donde ningún recurso estilístico desvía la atención del lector. Todo el peso del relato queda en la narración secuenciada en 12 capítulos organizados en sí mismos como un guion de cine. La trama lineal queda, no obstante, interrumpida en algunas ocasiones por momentos de recuerdos y flash-backs -recurso habitual de Brubaker- en los que más que resolver misterios se acentúan las dudas del lector. 


Los personajes que pueblan The Fade Out son fieles al género noir. Almas torturadas, desencantadas con la vida que buscan refugio en los excesos. Personas dispuestas a todo y en las que la ambición insatisfecha ha dejado heridas incurables. Supervivientes de su turbio pasado. Espíritus tan amargados como para que nada nuevo les pueda atormentar. Antiguos ingenuos reconvertidos en cínicos convencidos. Testigos del horror humano, indiferentes a todo tras lo presenciado -o incluso cometido- en lugares como Vietnam...

En la introducción de The Fade Out, el propio Brubaker cuenta el secreto de su pasión por las historias de los bajos fondos de las ciudades que precisamente nace vinculada a la industria del cine. El escritor revela que es sobrino de John Paxton, un guionista de la Edad de Oro de Hollywood, y rememora cómo siendo niño despertó su curiosidad una hilera de libros encuadernados en cuero en aquella casa. "Mis tíos conocieron a muchos hombres y mujeres cuyas vidas quedaron destruidas en aquellos años por negarse a reconocer sus propias ideas políticas, o por negarse a dar nombres, a delatar a amigos perseguidos por sus creencias personales", confiesa Brubaker.


Esta historia, que aparentemente encajaría en blanco y negro, cuenta en cambio con el color como uno de sus máximas virtudes. La labor realizada por Elizabeth Breitweisern dota de gran personalidad a un relato gracias a una paleta de tonos fríos que favorece los juegos de luces y abren la posibilidad a distintos grados de penumbra. Los flashes de las cámaras de fotos de los reporteros con sombrero fedora o las persianas a medio abrir en cuartos lúgubres ayudan a recrear la atmósfera noir del relato. El blanco y negro sólo aparece de forma testimonial en los momentos en los que algunas películas, a modo de homenaje, ocupan plano en las viñetas.

Una estrella en ciernes truncada de forma abrupta, la enigmática aspirante a ocupar su puesto... un magnate tan rico como amoral, su corrupto jefe de seguridad... un galán sin escrúpulos, un guionista en decadencia, un representante cínico, un fotógrafo con sórdidos negocios, una secretaria solícita... Todas estas vidas confluyen en las páginas de The Fade Out. El descubrimiento de cada uno de estos seres imperfectos capítulo a capítulo es el auténtico núcleo de este relato. Al final, el crimen que hilvana sus destinos es un mero macguffin para guiar al lector en un viaje en medio de la oscuridad cuya meta aparece antes del fundido a negro.