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miércoles, 30 de octubre de 2019

Una peluquera de cómic


ORTIZ de Urbina (Piedad según su DNI pero Pi para todo lo demás) es una mujer de su tiempo. Guionista y dibujante de cómics, aunque también peluquera, ha decidido contar su oficio “que a veces puede ser traumático y otras maravilloso” a través de viñetas. Demostrando que las novelas gráficas también son cosa de chicas, esta creadora de historietas de Barakaldo se lanza a narrar las aventuras y desventuras de dos peluquerías rivales, a través de sus oficialas, jefes y clientes. Basado en su experiencia profesional, en su obra y sus dibujos se habla de la crisis, de responsabilidades, de reducción de jornada, y de multitud de problemas cotidianos. Eso sí a todo color.

Viñetas plagadas de anécdotas y en las que Ortiz de Urbina vuelca su experiencia laboral y “momentos que se dan en el trabajo que, a veces, son delirantes”. “Esa maquinilla que no funciona cuando toca cortar, ese chico que se va con una calva porque sufre un trasquilón, esas clientas que te piden imposibles o la señora que quiere que le marques mucho para que el peinado le dure ¡quince días!”... Y un sinfín de sucedidos que convierte a las peluqueras en superheroínas de cómic. “Tiene un punto autobiográfico, pero también cuento cosas que he transformado para volcarlas en una novela gráfica”, señala Pi Ortiz de Urbina, que lleva cerca de 20 años currando en la pelu, casi el mismo tiempo que dibujando.

Con una larga trayectoria en la autoedición con obras como Historias de un cangrejo Siamés, Manos, Musa, Otra historia de Mierda o El niño de la fogata, Pi fue también ganadora del 1º premio KMK-Deia Rekalde de cómic con Maitasun Gozoa.Ahora,en Peluqueras,la barakaldarra corrobora que la revolución de las mujeres en el cómic no solo afecta a las temáticas, también abraza la forma con trazos diferentes. “Me apetecía algo pop porque el tema se presta, tintes, coloraciones... A veces hago cosas en blanco y negro, o doy solo una tinta y hago un cómic más realista. Pero aquí pega el color porque es una historia más caricaturesca y como va de dos peluquerías, hay una más in, de fondos amarillos y, otra, venida a menos, de fondos rosas”, aclara.

Y aunque sea un mundo en que las mujeres tienen más difícil hacerse notar, Ortiz de Urbina no solo dibuja sino que también escribe. “En este cómic hay capítulos, como uno titulado Un mal día lo tiene cualquiera, pero entre capítulo y capítulo también meto aspectos técnicos y hablo de cómo se hace un desrizado o una decoloración”, asegura esta mujer de tebeo que lleva dos décadas combinando tijeras y secadores “que es lo que me da el pan de cada día”, con el dibujo “la gran pasión de mi vida”.

Para hacer posible esta novela gráfica, Ortiz de Urbina ha decidido abrir una campaña en Verkami y se ha inclinado por el crowdfunding que se inició el pasado martes 22 y que estará activa unos 40 días hasta finales de noviembre. “El objetivo es llegar a 1.500 euros para poder imprimir unos cien ejemplares de 160 páginas a todo color. El cómic ya está en internet y ahora se trata de poder imprimirlo. Por eso busco mecenas que pongan su granito de arena y apoyen este trabajo”, dice resuelta Pi desde su peluquería en Barakaldo.