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viernes, 22 de noviembre de 2019

ABC:Sole Otero: «El cómic se extiende como idea más allá del soporte»


Rocío, una joven de diecinueve años, pierde a su abuela Vilma y, tras el entierro, se muda a la casa que ésta le deja. Mientras repasa la vida de Vilma, Rocío descubre que muchas de las historias de su familia están firmadas por la tragedia. No sabe muy bien qué hacer con su vida, pero es consciente de que el camino que sus padres le proponen no la satisface. Tras repasar detalladamente las razones que llevaron a su abuela a volverse una mujer aislada y resentida, descubre qué debe hacer para que la historia no se repita.

Esta es la historia que cuenta la ilustradora Sole Otero (Buenos Aires, 1985) titulada Naftalina y que ha sido galardonada con el Premio Fnac-Salamandra Graphic dotado con 10.000 euros. Bajo el trasfondo histórico y dramático del año 2001 en el que Argentina estaba sumida en su mayor crisis económica y social; el jurado del Premio ha calificado el proyecto como una «historia que se proyecta sobre un entorno urbano que se eleva como protagonista, todo ello apoyado en un brillante planteamiento gráfico donde el cromatismo se convierte en herramienta fundamental».

Sole Otero tiene ya una dilatada carrera como ilustradora infantil, y autora, ya que ha trabajado para editoriales de todo el mundo desde el año 2006. Como historietista, comenzó publicando webcomics, hasta que, en 2015, se editó en España su primera obra, «La pelusa de los días». Naftalina será publicada por Salamandra Graphic en noviembre de 2020.

Acaba de recibir el Premio Internacional de Novela Gráfica Fnac-Salamandra Graphic por el proyecto «Naftalina» ¿Qué supone este galardón para su carrera y sobre todo a nivel personal?

Lo siento como una señal de que estoy moviéndome en la dirección correcta y que tengo que dejar de dudar y seguir avanzando. No puedo dejar de trabajar en mis historietas, lo siento como algo vital para mí, pero a veces me planteo si lo que hago sirve, interesa, y creo que este premio me está ayudando mucho a descubrir que sí.

El jurado le concedió el premio por «la calidad de una propuesta que construye un retrato de la realidad argentina desde la memoria personal y familiar». ¿Por qué eligió contar esta historia? ¿Cómo surgió la idea?

Todos los libros para adultos en los que trabajé hasta ahora surgieron desde cuestionamientos que me planteo en relación a los vínculos. Especialmente a los vínculos afectivos. Cómo se constituyen, cómo se desarrollan, de qué manera cambian, por qué se rompen. En mis libros anteriores trabajé más que nada sobre las relaciones de pareja pero con «Naftalina» quise complejizar la propuesta y trabajar con las estructuras que se generan dentro de una familia, los hábitos que se repiten, las costumbres que se cambian pero se llevan al extremo opuesto, etc. Es una exploración parecida a la de las constelaciones familiares. Incluye prácticamente cinco generaciones y si bien el libro se centra en dos personajes, todos forman parte de la historia.

¿Fue difícil conseguir la originalidad? ¿Cuánto tiempo le llevó escribir y dibujar esta obra?

Vivo encontrando ideas parecidas, estilos parecidos, formas de contar parecidas en muchas cosas que veo. Me inspiro de todo lo que puedo. En todo caso creo que lo único que puede ser original es la manera en la que selecciono cuales de esas cosas que me inspiran pasan a formar parte de mi trabajo y cómo. El libro es una idea que tengo anotada y a medio desarrollar desde el año 2015. La dejé un tiempo de lado cuando me puse a trabajar en mi libro anterior «Intensa», porque sentía que todavía habían algunas situaciones que tenía que acomodar, procesar. Empecé formalmente a trabajarlo a mediados del 2018. Dibujé las primeras páginas tres veces hasta que di con el estilo gráfico que más me gustaba. Y llevo tres meses trabajando en esta última versión. El libro todavía no está terminado pero lo estará para fines de abril

¿Qué ha buscado transmitir al lector al contar dicha historia, y qué es lo más importante para generar su interés?

Creo que lo que más me interesa plantear en el libro es algo que trato de defender constantemente, y es la idea de que lo que le funciona y le hace bien o mal a una persona no necesariamente tiene el mismo efecto en otra. Todos somos parecidos, pero todos somos diferentes, y siento que en esta era de fanatismos y redes sociales que permiten la posibilidad de dar voz a todos los discursos hay una idea muy fuerte de que existe la manera «correcta» de ser, y se busca imponerla, siempre desde la perspectiva de quién emite el dictamen. Yo no creo eso.

¿Es más importante la idea que se cuenta o el dibujo con el que se acompaña el relato?

La idea siempre es más importante para mí. Es el corazón del proyecto. Todo lo demás se desarrolla a partir y en función de la idea. Intento que el dibujo sea lo más atractivo posible. Trabajé mucho en perfeccionar las cosas que no me salían bien, pero siempre lo veo como algo funcional a la historia.

Háblenos de usted. ¿Cuándo y cómo surge su interés por el dibujo y el cómic?

A mis quince años por una situación muy casual, redescubrí que tenía un poco de talento para dibujar y decidí ponerme a estudiar historieta, mientras me acercaba a la lectura del manga. Anteriormente, en mi infancia, dibujaba y sobre todo leía mucho. Pero a los quince años me reconecté con ambas cosas y nunca más pude parar.

¿Cómo han sido sus inicios en el mundo de la ilustración?

Mis inicios fueron muy graduales. Todavía me acuerdo la alegría que tuve cuando recibí mi primer encargo. En ese momento pensé que tenía mucha suerte y que el editor se debería haber confundido. Pero poco a poco los encargos se fueron repitiendo y se volvió mi trabajo. Las historietas siempre las mantuve de forma paralela, primero en fanzines y luego las publicaba en blogs. Me tomó diez años publicar mi trabajo en papel.

Defina el cómic

Es una secuencia de imágenes y texto. Pero hay tantas maneras de que el cómic se aleje de esta definición que no creo que sea correcta. De todas formas no me interesa qué etiqueta vaya a tener, me interesa poder contar la historia que quiero.

¿Qué no soporta ver en un cómic?

Me gustan todos los tipos de cómics. Desde los más mainstream, americanos, al ritmo rápido del manga, a los cómics más artísticos e independientes. Quizás solo puedo quejarme cuando encuentro errores de narrativa graves, como poner los globos en el orden equivocado. Y por supuesto hay cómics que no me gustan pero siempre son por razones muy personales y diferentes entre sí.

¿Y en una ilustración?

Tampoco hay algún tipo de ilustración que no me guste. Quizás puedo ver errores técnicos, como falta de contraste entre los colores, pero no creo que haya algo «mal».

¿Cómo definiría la figura y qué requisitos considera necesarios para ser un buen ilustrador?

Creo que para ser un buen ilustrador hace falta balancear lo mejor posible el esfuerzo y la dedicación, tener un poco de autocrítica y un poco de autoindulgencia (no es bueno irse para ninguno de los dos extremos) suerte y quizás talento.

Y usted ¿cómo se define? ¿Cuál diría que es su mayor habilidad y cómo la ha ido perfeccionando?

Creo que mi mejor manera de definirme es como alguien cambiante. Puedo compenetrarme por completo en algo pero cuando lo termino quiero cambiar de tema, de técnica, de forma. Mis inquietudes a nivel ideas son parecidas, les encuentro un hilo conductor pero siempre avanzan. Me gusta sentir que no estoy atada a nada.

¿Tiene ilustradores de referencia que puedan llegar a inspirarle? ¿Quiénes son?

Claro que sí. De los que recuerdo ahora y quizás son los más presentes en este momento: Charlotte Ager, Peihsiu Chen, Molley May, Abbey Lossing, Lea Murawiec, JooHee Yoon, Catalina Cartagena, Eleanor Davis, Powerpaola, María Luque, etc.

Tiene un estilo de gran expresión colorida. ¿Cómo llegó a el? ¿Por qué esa utilización del color en su obra?

El color es algo que vengo estudiando hace años, al punto que tengo un seminario de color en el foro de Domestika.org y estoy armando un segundo seminario para complementarlo. Descubrí el valor del color entre mis clases de diseño textil en la universidad, un seminario que hice con la ilustradora Rebeca Luciani y mi aproximación al color como elemento narrativo en el cine. Desde mi primer libro quise que forme parte del lenguaje comunicacional, y si bien en cada proyecto intento cambiar la manera en la que lo abordo, siempre forma parte de la propuesta.

¿Cómo afronta el papel en blanco? ¿Cuáles son las estrategias creativas que adopta cuando trabaja?

Tengo tantas ideas por anticipado, y voy con tanta antelación pensando en cómo desarrollarlas, que mi encuentro con el papel en blanco suele ser muy rápido y poco escabroso. La dificultad para mí siempre se encuentra en la ansiedad que me da cargar con tantas ideas, pero a la vez si trabajara solo un proyecto al mismo tiempo me agobiaría demasiado. Necesito diversificarme. Ahora, además de este libro tengo otras tres historietas en diferentes instancias del proceso entre manos. Quizás no las pueda avanzar durante meses pero me ayudan a aliviar la presión de trabajar solo sobre una historia.

¿Qué herramientas de trabajo utiliza para componer sus ilustraciones? ¿Prefiere, técnicas tradicionales o digitales?

Pasé muchos años trabajando digitalmente hasta que cansada de la computadora me mudé al papel. Con este proyecto me volví a acercar a la técnica digital después de estar alejada durante años. Mis libros anteriores, y todo mi último trabajo de ilustración infantil los desarrollé con lápiz y acrílicos, o con marcadores. De hecho las dos primeras versiones de este libro fueron hechas con técnicas tradicionales pero este año conseguí una tablet, pensando en usarla para otras cosas, y con un poco de timidez decidí probar hacer las páginas en digital y me convenció la idea automáticamente.

¿Qué es lo que más le cuesta dibujar?

No sabría decir si me cuestan pero para dibujar fondos uso muchas referencias porque sino tiendo a simplificarlos demasiado pero me encanta dibujarlos. Ahora mismo me he propuesto hacer imágenes de naves espaciales para el desafío Inktober, intentando forzarme a dibujar algo que nunca hice antes.

¿Por qué la narrativa visual del cómic es atractiva para usted?

Creo que es algo que me nace natural, porque siempre leí historietas, porque tengo una imaginación muy visual cuando leo o escribo, porque siempre me interesó la narrativa del cine, pero en las historietas las puedo manejar a mi antojo sin necesidad de tener un equipo y un presupuesto detrás de mí, y sobre todo, porque amo los recursos propios de la historieta.

¿En una sociedad como la actual en que todo es imagen, debería estar más reconocida la labor de los ilustradores por parte de esta? ¿Qué papel juega la ilustración en la cultura visual actual?

Sin duda. Creo que el «ciudadano de a pie» no suele tener en cuenta que para realizar una ilustración hay una persona detrás que trabajó muchísimo para lograrla, no solo el tiempo que lleva hacer la ilustración en si, sino el que le habrá tomado para desarrollar su técnica y su forma de trabajo. Es algo que mucha gente no considera a la hora de ofrecer trabajo a ilustradores, compartir sus imágenes o utilizarlas para lo que sea. Y las imágenes están por todas partes.

¿Cree  que sin libro en papel habría cómics? ¿Desaparecerá en un futuro el papel?


Sí. El cómic se extiende como idea más allá del soporte y muchos hemos hecho cómics para internet durante años. Si bien creo que la existencia de las revistas es un poco más endeble, los libros no van a desaparecer. El libro como objeto es algo hermoso y cuándo tiene el valor gráfico de una historieta más aún.

¿Qué opinión tiene del cómic en España?

Entiendo que hay más mercado y más publicaciones que en Argentina, por lo que, para mí es un lugar con mayores posibilidades, pero no tengo una opinión formada mucho más allá de eso.

¿Qué meta le gustaría alcanzar en el mundo del cómic en los próximos años?

Creo que estoy muy satisfecha con lo que conseguí hasta ahora, pero si me pongo a fantasear lo que más me interesa es sortear las barreras idiomáticas. Me gustaría que me puedan leer más allá de los países de habla hispana. Y también me gustaría mucho lograr un proyecto que tengo hace mucho entre manos; una serie de historietas para chicos.