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lunes, 20 de enero de 2020

Tintín, uno de los máximos personajes de las historietas de aventuras


Es el héroe que todos los jóvenes de 7 a 77 años quieren ser, o son cuando se sumergen en las aventuras de Tintín. Su autor, Hergé, lo definía de esta manera: “Tintín soy yo cuando desearía ser heroico, perfecto. Tintín, soy yo... ¡Son mis ojos, mis sentidos, mis pulmones, mis entrañas!... Creo que soy el único en poderlo animar, en el sentido de dar alma”.

Tintín tiene su fecha oficial de nacimiento el 10 de enero de 1929, es decir, ya tiene más de 91 años, pero en sí, el personaje tiene dieciséis, diecisiete años, máximo dieciocho, manteniéndose idéntico tras el paso de tantas décadas.

Tintín nació de la pluma de su padre, Georges Remi, llamado Hergé, ilustrador belga mundialmente conocido. Hergé es categórico: “Le he criado, protegido y alimentado como un padre cría a su hijo”. A lo largo de sus aventuras, Tintín se rodea de muchos personajes que terminan haciéndose muy familiares para él, siendo uno de los más importantes el perro Milú, que indudablemente es un animal pero es por encima de todo el fiel compañero de Tintín, primero de palabra y luego de pensamiento y de corazón. Y más adelante Tchang, que se convierte en un amigo de por vida, casi un hermano. Luego el capitán Haddock, que está dispuesto a dar su vida por su joven amigo. Y todos los demás, la Castafiore, el profesor Tornasol, los Fernández y Néstor.

Tintín es reportero, iniciando su trayectoria en el periódico Le Petit Vingtième para el que escribe su primer y último gran reportaje, aunque a lo largo de su vida siempre mantendrá esa curiosidad y esa voluntad de hacer aflorar la verdad. De hecho, la primera publicación se titula: “Tintín en el país de los soviets”, una sátira del gobierno de la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS).

Una seña, pero muy especial de Tintín es su tupé legendario, sin embargo, no siempre ha existido. En Tintín en el país de los soviets, el héroe va peinado hacia delante durante ocho planas. En la última viñeta de esa octava página, Tintín arranca de golpe en un coche descapotable. Su tupé se yergue entonces y ya nunca se vendrá abajo.

Los lamas tibetanos lo bautizaron “Corazón Puro” y no hay forma mejor de describir el alma de nuestro personaje. Tintín es quizás el héroe que todos querríamos ser, pero es ciertamente el amigo que todos quisiéramos tener, ese amigo que va hasta donde haga falta por sus seres queridos.

En los tiempos en que no existían la televisión ni las revistas de grandes reportajes y mucho menos el internet, las andanzas del pequeño reportero abrieron para los jóvenes una ventana sobre los paisajes y los fenómenos naturales más espectaculares de un mundo todavía muy mal conocido: la Tierra. De las arenas del Sahara a los glaciares del Himalaya, pasando por las selvas amazónicas y las tierras altas escocesas, las viñetas a color de Hergé rebosan detalles y revelan un planeta lleno de sorpresas y de peligros, por lo tanto, apasionante. Incluso Steven Spielberg realizó una película al ser Tintín uno de sus personajes favoritos.