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jueves, 10 de septiembre de 2020

Spirou sigue con la esperanza


Hace unos meses dejamos a esa pareja intrépida de amigos en la estación de tren de Bruselas, en la que uno de ellos, Fantasio, se disponía partir hacia la ciudad de Berlin donde poder trabajar. Desde el andén, su amigo Spirou intenta convencerlo de que es una locura. Después de todo lo que les pasó en la primera parte de «La esperanza pese a todo» (Dibbuks). Su autor Émile Bravo (1964, París) a través de «su» Spirou, hizo un recorrido por el momento previo a la invasión alemana y los bombardeos sobre Bruselas. Trazando un retrato de un Spirou antihéroe que busca ayudar, y que sin querer se mete en problemas, eso si, en su mayoría por la culpa de su despistado amigo Fantasio.

La aventura continua en la segunda parte de «La esperanza pese a todo». En la que sigue esa lucha por no perder la fuerza por vivir, por la lucha de la supervivencia envuelta en un cómic más profundo que el anterior, en el que el poso de la guerra está en continuo movimiento a lo largo de toda la historia. Es otoño de 1940. El frio ha llegado y el hambre empieza a hacer mella en nuestros protagonistas. Spirou consigue convencer por fin a Fantasio para que se quede con él y no se vaya a trabajar a Alemania. Pero los tiempos son difíciles y el sacerdote que le alquila a Spirou la habitación amenaza con echarle. Por lo que Spirou y Fantasio tienen que ingeniárselas para poder seguir sobreviviendo y deciden montar un teatro ambulante en el que hacen un retrato de la situación de hambre y desesperación que están pasando. Todo ello tratado por su normalidad mediante unas manioretas que hacen de altavoz y crítica de la situación que están viviendo, todo ello envuelto en un espectáculo que hace las delicias de los niños y que los mayores llegan a interpretar como quieren, unos como una crítica a los nazis y otros como una crítica a los judios.

Esta segunda parte es más introspectiva que la primera, sin dejar de lado las pinceladas de humor que se transmiten a través de Fantasio, Bravo logra hilar una trama efectiva y en ocasiones dantesca sobre cómo empezaron a ser tratados los judios a través de la aparición de los niños amigos de Spirou, en los que algunos representan ese enfrentamiento y pensamiento que llegan a tener sus mayores.

Bravo desde su experiencia y habilidad continúa mostrando un trabajo excepcional, describiendo un momento de la Historia Universal de lo más oscuro y difícil para aquellos que tuvieron que vivirlo. Muchos dicen que están cansados de que les cuenten historias de las guerras, pero creo que es un tema que nunca se debe dejar atrás, para no olvidar lo que pasó y para así intentar que no se vuelva a repetir.

En la visión de Bravo vemos al autor retratar una Segunda Guerra Mundial desde varios puntos de vista, otorgando a la historia una conducta humana de manera reconocible. Los dibujos son reflejos en un espejo que ayudan a visualizar la idea del autor en la que se mezcla el humor, la reflexión humana y una realidad histórica contundente y complicada, lo que hace convertirla en un proceso rápido que requiere las participación del lector mediante su memoria provista de un buen caudal de inteligencia y reflexión.

La simplicidad, el detalle, el color y la franqueza del dibujo crean una intimidad y una tensión constante -por el contexto histórico en el que se desarrolla la historia-, con el lector, que correría peligro con un estilo más espectacular o cargado, siendo el estilo de la línea clara la elección más acertada para contar este tipo de historias en este soporte cómic. Una lectura que para los más jóvenes les abre esas ventanas del conocimiento, en las que poder explorar y estudiar más a fondo qué pasó y qué pudo llevar a algunas personas a pensar de una forma y a actuar de otra forma tan odiosa sobre sus semejantes. Pero Bravo en esos momento difíciles deja hueco para la esperanza, el compañerismo, la amistad, la ayuda entre los necesitados, y para el amor, a través del enamoramiento de Fantasio, y de la esperanza de Spirou de poder volver junto a su mamada que tiene lejos, pero esto último tendremos que esperar a la siguiente entrega.

En definitiva, un cómic ejemplar que una vez compiladas todas las partes, se convertirá (si no lo ha hecho ya) en uno de los cómics de calidad -sin dejar de lado el entretenimiento- que se ajustan bien a las cosas que representan y en cuanto el lector las lea, asimilará y pensará en ellas, y en los habitantes que pueblan sus páginas y la andadura a la que han tenido que hacer frente.

Fuente: https://abcblogs.abc.es/fahrenheit-451/comic/spirou-sigue-con-la-esperanza.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F