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sábado, 31 de agosto de 2019

"Misterio en la aldea", las viñetas que avanzan la nueva aventura de Astérix


Un nuevo misterio se cierne sobre la aldea de Astérix y Obélix. Alguien ha llegado y el rumor se extiende entre el jefe Abraracúrcix, el bardo Asuranceturix o los dos protagonistas de las aventuras creadas hace 60 años por René Goscinny y Albert Uderzo.

No es una nueva aventura de los galos, es "Misterio en la aldea", un avance del que será el trigésimo octavo libro de la saga, "La hija de Vercingétorix" (Anaya), que se publicará en todo el mundo el 24 de octubre y que los fans esperan, como siempre, con gran expectación.

Poco se sabe de la historia que contará "La hija de Vercingétorix", más allá de que tendrá una fuerte presencia feminista, con el protagonismo de esa hija del legendario jefe galo, que llegará a la aldea acompañada por dos jefes arvernos.

El avance, al que ha tenido acceso en exclusiva Efe en su versión en español, son seis pequeñas tiras en las que los principales personajes de las aventuras de Astérix se hacen eco del rumor de la llegada de un personaje conocido a la aldea.

Nadie quiere decir en voz alta quién es y hay quien hasta asegura que es la hermana de Cleopatra. Y es solo Idefix, en su lenguaje canino, el que se atreve a gritar que se trata de la hija de Vercingétorix.

Unas pocas viñetas que sirven de aperitivo para el nuevo álbum de la serie, realizado por el dibujante Didier Conrad y el guionista Jean-Yves Ferri, que se encargan de dar vida a los habitantes de la irreductible aldea desde hace cuatro números.

Traducida a más de 20 idiomas y adaptada en más de 120 países, el título y la cubierta de la nueva aventura fueron presentados el pasado mes de abril en el Parque temático Astérix, en las afueras de París, por sus creadores, que avanzaron pocos elementos sobre el argumento.

De lo poco que se sabe, que con el personaje femenino que da título al libro, se busca representar y "reivindicar el rol de la mujer", según explicó Ferri en declaraciones a Efe tras la presentación del libro.

Y de la protagonista, los autores han dado solo un par de pinceladas. Es una adolescente en plena época rebelde porque "no es nada fácil llamarse Vercingétorix", aseguran en declaraciones en la web oficial de Astérix.

Por la sombra que se refleja ante los ojos de Astérix y Obélix en la cubierta provisional del álbum, también sabemos que tiene una larga trenza que se recoge en un lazo, que lleva un puñal colgado a la cintura y que muestra una postura desafiante.

Frente a ella, Astérix, Obélix cargado con un menhir, e Idefix, que la miran con curiosidad.

Es la cuarta vez que una mujer tiene un papel protagonista en las aventuras de los galos, tras "Astérix y Cleopatra" (1965); "Astérix, la rosa y la espada", (1991), con la bardesa Magistra, y "Astérix y Latraviata" (2001).

Junto a la joven, aparecerán nuevos personajes, como Selfix y Blinix, dos adolescentes que regresan a la aldea tras finalizar sus estudios y que se harán amigos de la hija de Vercingétorix.

Así como los arvernos que la acompañan, miembros de las FARC, en un guiño a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, aunque en este caso las siglas responden al Frente Arverno de Resistencia Checreta.

Un nuevo álbum que se une a los 37 anteriores, de los que se han vendido 380 millones de ejemplares en el mundo.

De la nueva entrega se imprimirán 4,5 millones de ejemplares en sus distintas versiones linguísticas.

Y en cierta forma es un homenaje a los creadores de Astérix y Obélix, que se inspiraron en Vercingétorix para idear al pequeño galo que se sirve de una poción mágica para vencer a los romanos.

Vercingétorix (un líder galo que vivió en el siglo I antes de Cristo) ya apareció en el primer álbum de la serie, "Astérix y los galos", entregando sus armas (más bien lanzándoselas) a Julio César, algo que no sucedió en la realidad.

Una escena que se recuperará en "La hija de Vercingétorix". Pero para saber cómo, habrá que esperar al 24 de octubre.

viernes, 30 de agosto de 2019

Milo Manara: los comienzos del rey del cómic erótico


En la época del Me Too, lo políticamente correcto y el miedo a moverse para no quedar fuera de la foto, tenemos a Milo Manara, el rey del cómic erótico, que celebra este año cinco décadas haciendo lo que mejor saber hacer: escribir y dibujar cómics con grandes dosis de sensualidad. Manara, cuyo nombre real es Maurillo Manara (Luson, Bolzano, 1945) es mucho más que un viejo verde, como le calificarían algunos. En el erotismo (que no pornografía) ha encontrado una vía para explicar todo tipo de historias, bellamente dibujadas y con diferentes subtextos. Y es que tal y como él mismo afirma: «Yo no digo que el erotismo sea importante, pero sí que ocupa el sesenta por ciento de nuestras vidas».

Sus inicios en el mundo del cómic se deben en cierta medida al escultor español, afincado por aquella época en Italia, Miguel Ortiz Berrocal. Mientras el italiano trabajaba en el estudio de Berrocal, Manara descubrió en su biblioteca un cómic que le «cambió» su vida para siembre: «Barbarella». Barbarella era la protagonista de una historia de ciencia-ficción francesa creada por Jean-Claude Forest, cuya protagonista se convirtió en una de las más destacadas heroínas del género fantaerótico. Estos cómics tuvieron su época de mayor popularidad en los años 60 y 70. Por su parte, el cómic de Forest tuvo una adaptación cinematográfica en 1968, a cargo de Roger Vadim y protagonizada por Jane Fonda, y un musical en 2004. Para Manara fue descubrir un nuevo universo lleno de posibilidades, lo que le llevó a enfocar su carrera en esa dirección.

Codearse con los mejores
Al principio de su carrera tuvo que ilustrar muchos guiones ajenos, pero fue en la revista «Playmen» –una especie de «Playboy» italiana– donde tuvo la oportunidad de dar rienda suelta a su creatividad. Entró sustituyendo al también dibujante italiano Guido Crepax. En esta publicación nació serializada su obra más conocida: «El clic». El resto es historia.

Manara es una de las grandes estrellas del cómic mundial. Títulos como «Caravaggio», el mencionado «El Clic» y «Verano Indio» le han convertido en una referencia en el mundo de la historieta. En su trayectoria ha sabido codearse con los mejores guionistas de su época. Desde Hugo Pratt, con quién realizó «El gaucho», hasta Alejandro Jodorowsky en «Los Borgia». Pero también ha tenido la oportunidad de colaborar con el guionista norteamericano Chris Claremont en un cómic de «La Patrulla-X». Aunque, sin duda, el creador que más le ha influenciado y con quien compartió una fructífera amistad fue el cineasta italiano Federico Fellini. Ambos compartían su afición por el cómic (Fellini había trabajado como dibujante en su juventud), su pasión por las mujeres y un cierto modo de ver la vida. Para el director de «La dolce vita» realizó los carteles de «Entrevista» y «La voz de la luna» y se encargó de trasladar al cómic dos guiones que Fellini no llegó a llevar al cine, «Viaje a Tulum» y «El viaje de G. Mastorna». Además, para el también cineasta Pedro Almodóvar ilustró su novela «Fuego en las entrañas».

Con más de 70 años, Manara sigue dedicado a su pasión, que es la ilustración en todos su géneros y formatos. Entre sus trabajos más recientes se encuentra el diseño de una estatua de Brigitte Bardot, inaugurada en Saint Tropez en 2017 y este mismo año, la segunda y última entrega de «Caravaggio», la biografía sobre uno de los grandes pintores del Barroco.

jueves, 29 de agosto de 2019

Serendipia busca mecenas para publicar un cómic sobre Hernán Pérez del Pulgar


La editorial Serendipia y Manchacomic buscan mecenas que se comprometan con la financiación del proyecto editorial de un cómic sobre ‘Hernán Pérez del Pulgar, el de las hazañas', nombre por el que se conocía a este personaje histórico nacido en Ciudad Real en el siglo XV. Esta novela gráfica es obra del ilustrador Roberto García Peñuelas y la periodista Marta Castro

El cómic ‘Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas’ narra la biografía de este épico personaje ciudadrealeño. La editorial Serendipia sigue buscando personas que financien su edición e impresión de esta representativa obra. Ángel Serrano, director del sello editorial Serendipia, y José Luis Sobrino, otro de los responsables, son los responsables del proyecto.
1.607 euros de los mecenas

El proyecto comenzó el pasado 20 de agosto y ya se han recaudado 1.607 euros con los mecenas que ya se encuentran inscritos. Durante el mes de septiembre la plataforma crowdfunding de la compañía Verkami estará activa para la “captación de fondos entre aquellos que deseen formar parte de esta historia”, según se indica en una nota de prensa.

La editorial Serendipia y Manchacomic buscan mecenas que se comprometan con la financiación del proyecto editorial de un cómic sobre ‘Hernán Pérez del Pulgar, el de las hazañas', nombre por el que se conocía a este personaje histórico nacido en Ciudad Real en el siglo XV. Esta novela gráfica es obra del ilustrador Roberto García Peñuelas y la periodista Marta Castro

El cómic ‘Hernán Pérez del Pulgar, el de las Hazañas’ narra la biografía de este épico personaje ciudadrealeño. La editorial Serendipia sigue buscando personas que financien su edición e impresión de esta representativa obra. Ángel Serrano, director del sello editorial Serendipia, y José Luis Sobrino, otro de los responsables, son los responsables del proyecto.


1.607 euros de los mecenas

El proyecto comenzó el pasado 20 de agosto y ya se han recaudado 1.607 euros con los mecenas que ya se encuentran inscritos. Durante el mes de septiembre la plataforma crowdfunding de la compañía Verkami estará activa para la “captación de fondos entre aquellos que deseen formar parte de esta historia”, según se indica en una nota de prensa.

La cifra máxima es de 180 euros, por el que el mecenas se situará en la categoría ‘El de las hazañas’, con derecho a una página original del cómic, un dibujo del propio Roberto García, una taza exclusiva, una lámina firmada por el autor, sendos lienzos sobre La Alhambra y Ciudad Real y el correspondiente ejemplar gratuito.


Autores del cómic de ‘Hernán Pérez del Pulgar’

Roberto García Peñuelas es dibujante e ilustrador y se ha encargado de realizar los dibujos del cómic. El guión pertenece a Marta Castro, periodista y licenciada en Teoría de la literatura, siendo la autora de ‘El de las hazañas’, su primera novela, en la que está inspirada la obra gráfica.

Ángel Serrano y José Luis Sobrino son los responsables editoriales del proyecto.

Los asesores técnicos de este proyecto son los arqueólogos Honorio Javier Álvarez García, Manuel Molina Cañadas y José Ignacio de la Torre Echávarri.

Por otro lado, el proyecto cuenta con el apoyo de Manchacómic, Salón del Cómic, ilustración y ocio cultural.

Historia de ‘Hernán Pérez del Pulgar’

Hernán Pérez del Pulgar nació en torno al año 1451 en Ciudad Real y fue capitán del ejército del Reino de Castilla. Sus aventuras se conocían por todos los reinos peninsulares, llamándole por ello ‘El de las Hazañas’ con su lema ‘Quebrar y no Doblar’.

Los Reyes Católicos le nombraron gentilhombre y obtuvo importantes y heroicos éxitos militares como en Alhama (1482), el castillo de Salar (1486), el sitio de Baza (1489), Salobreña (1490) y destacando de manera significativa la toma de Granada (1490).

Concluida su etapa militar, se dedica a la redacción de tratados históricos como su ‘Breve parte de las hazañas del excelente nombrado Gran Capitán’, publicado en Sevilla en el año 1527 por encargo del emperador Carlos V. Murió con ochenta años el 11 de agosto de 1531 en Granada, y se encuentra enterrado en la catedral, como ordenaron los Reyes Católicos en recompensa por sus servicios.

viernes, 23 de agosto de 2019

‘The BOYS’ el cómic de la serie del momento, de Garth Ennis


La nueva serie de Amazon es una de las series de moda y no solo por la recepción positiva que está causando entre el público, sino por el aplauso que está recibiendo de la crítica. Esto no es nada sencillo dado el nivel de exigencia y la cantidad de productos que llenan las pantallas con el tema de los superhéroes. La serie está basada en el cómic de Garth Ennis y Darick Robertson, una obra polémica, ácida y muy macarra que ofrece un giro de tuerca a los mitos de Superman, Batman y toda La liga de la justicia.

Ya solo con abrir las primeras páginas nos podemos retrotraer a ese impacto que produjo, por ejemplo, otro gran cómic como Kick-Ass. Esa sensación de estar leyendo algo realmente novedoso y rupturista dentro del género de las capas aquí también lo respiramos. Superhéroes corruptos, crítica social y personajes con muy mala uva. Ah y viñetas subidas de tono. Lo mismo que la serie, que traslada, con sus diferencias, perfectamente el espíritu del cómic a la televisión.

El punto de arranque para ambos productos es el mismo: el asesinato de la novia de Hughie, aunque en la serie no vemos ni rastro de un villano. En el cómic esto es ligeramente diferente y sí vemos el enfrentamiento entre el héroe velocista y un criminal y, como resultado de la contienda, la brutal muerte de la novia del protagonista. Billy, el carnicero, también aparece en este primer número, más salvaje que su homólogo televisivo y acompañado de su perro, Terror. En la obra original vemos a Billy junto a Susan Rayner, la jefa de la CIA, y encargada de dar forma oficial a The BOYS. En la serie este aspecto no es tan así y son, más bien, un grupo completamente clandestino, al menos de inicio.

En conclusión, tras la lectura del primer número vamos a ver ese toque callejero propio de Kick-Ass, héroes crepusculares, entramados políticos, intereses económicos y violencia sin remilgos. Si miramos el primer episodio encontraremos mucha parodia, esa atmósfera Watchmen, mucha corruptela, sangre, actores carismáticos y un mundo a la deriva. Agiten la coctelera y sale The BOYS. El cómic arranca bien, pero la serie lo hace aun mejor.


¿Quién es Garth Ennis?

Los que no conozcan al guionista del cómic ya pueden ir corriendo a buscar algo de su material, ya que Garth Ennis es uno de los escritores más recomendables del panorama. Un escocés aficionado a crear personajes fuera de la órbita de lo formal, sin lugar a dudas. Allí está su fantástica versión de John Constantine, una etapa para enmarcar, así como Predicador, una obra que tiene que leer cualquier aficionado al medio de las viñetas. Personajes desbordados, humanos, sorprendentes, adictos, oscuros y mucho humor negro son solo algunos de los ingredientes que se van a encontrar en, prácticamente, cualquier obra del guionista escocés y, como ya saben, The BOYS no es ninguna excepción.


¿Quiénes son Los 7?

En la serie se hace alusión a este grupo, los grandes protectores del mundo. Una referencia clara a La liga de la justicia de DC. Los 7 grandes: Superman, Batman, Aquaman, Flash, Linterna Verde, Wonder Woman y el Detective

Damon Lindelof busca ampliar el cómic original con Watchmen


En la pasada Comic Con de San Diego tuvimos nuestro primer vistazo a “Watchmen”, la adaptación televisiva que Damon Lindelof ha creado para HBO y que aprovechará el mundo de la novela gráfica homónima de Alan Moore y Dave Gibbons para continuar la historia en nuestra época.

En una reciente entrevista con TV Insider, Lindelof ha hablado de su posición respecto la obra original, que supuso su punto de partida para crear su propia historia. Lindelof define la serie como “una especie de remix”.

No estoy creando este mundo, estoy añadiendo cosas a algo preestablecido… todo lo que puedo hacer es mantenerme fiel al espíritu de “Watchmen” y rezar para que todo salga bien. Le debo todo a “Watchmen” y es un honor poder pagar mi deuda de forma oficial.

Lindelof asegura, como ya sabíamos, que todo lo que sucede en el cómic ha sucedido en el mundo de la serie. “No podemos replicar lo brillante que fue, pero la podemos honrar intentando hacer algo original”, ha declarado respecto a la historia que veremos.

Todo parece apuntar a que Jeremy Irons interpretará a una versión más adulta de Adrian Veidt, alias Ozymandias, quien ejerció de enemigo en el cómic original. Lindelof reconoce que “técnicamente es un villano” pero que ahora, con el paso de los años, lo ve más como un personaje con muchos más matices.

Finalmente, le plantean a Lindelof el caso de que alguien ajeno al cómic vea la serie primero, a lo que el productor asegura lo siguiente:

Si hemos hecho bien nuestro trabajo, los espectadores deberían poder ver la serie sin saber nada de lo que había antes.

Sin embargo habrán guiños a Rorschach, algo que ya hemos podido ver en los diferentes avances.

“Watchmen” llegará este octubre a HBO.

jueves, 22 de agosto de 2019

El cómic valenciano se da un paseo por el museo


Aunque ha pasado la ola de calor, no puede ser únicamente la climatización la única razón que nos empuje a un museo en verano. Si la programación, la colección permanente o el simple impulso de conocer y descubrir algo nuevo no te es suficiente, el cómic valenciano aún saca fuerzas para darte un último empujón y llevarte por las galerías de las pinacotecas.

Museos como el IVAM, o el MuVIM (en el que uno de sus pilares es la ilustración), están incorporando el cómic como una de las narrativas contemporáneas a las que atender sin duda alguna. Es popular, es arriesgado, es diferente, es fresco, y tiene profundidad en sus historias y margen en su narrativa. A esto se le suma que los nombres valencianos siempre han resonado con mucha fuerza -y así sigue siendo así- en el panorama nacional y europeo.

El museo de la Diputación de Valencia llevó dos muestras durante el pasado 2018 bajo la marca MuVIM Comic On, que ha descontinuado y que, con las obras que se llevarán a cabo durante el curso que viene, no pueden asegurar cuál va a ser la apuesta del centro para esta narrativa.

Pero dos proyectos con sellos valencianos destacan sobre el resto. El primero ha sido una de las muestras más comentadas de esta temporada del IVAM, sin duda también una de las más populares y visitadas. Se trata de El dibuixat, una producción del Premio Nacional de Cómic Paco Roca, comisariada por Álvaro Pons. La exposición trascendía la narrativa del cómic, y cuando se esperaba, como habitualmente se hace, bocetos e ilustraciones enmarcados en una sala, Roca y Pons idearon una historia que empapelara literalmente la Galería 6. El cómic ya no se leía en libro, ni en una revista, ni en digital, ahora lo hacía en unas paredes que demostraban que el poder discursivo no se limita a las "artes mayores".

El cómic planteaba un debate sobre la relación entre el creador y la creación, en cómo sobreviven la una a la otra y cómo el arte tiene la capacidad de diferenciarse y tener una vida propia más a allá del artista, incluso evocando al "Dios ha muerto" que Nietzsche proclamó en La ciencia jovial. El personaje cobra vida y se pone a la misma altura que el propio dibujante. El dibujado ahora es el que coge los mandos de su propio relato, ante la imposibilidad del creador de seguirlo, aunque continúe incompleto. También ponía a la misma altura al espectador, que tenía que formar parte activa en el relato plasmado en la pared, y asumía el control del orden narrativo que planteaba Roca. Se trata de una verdadera revolución en el mundo del cómic.

Esta muestra fue completada en junio de este año, cuando el mismo IVAM, que no había editado catálogo de la exposición, presentaba un cómic de pequeño formato que Roca había ilustrado en homenaje a los 30 años del museo. En él, un joven estudiante, fascinado por su primera visita al IVAM en 1989, recibe inesperadamente a un fantasma del futuro, que le relata cómo él mismo expondrá en las paredes del centro cultural 30 años después. A través de esa revelación, Roca hace un alegato didáctico y emocional de los trabajadores y trabajadoras del centro y del proceso de creación y montaje de El dibuixat.
Sento y las historietas del Museo del Prado

La segunda pata de la ecuación este curso ha sido el encargo del Museo del Prado para el dibujante saguntino Sento. Desde hace cuatro años, la pinacoteca más importante del país le pide a un dibujante diferente que diseñe un tebeo a partir de la exposición más relevante de la temporada. Este año, el centro cumplía 200 y quiso celebrarlo haciendo un álbum que doblara el tamaño habitual y que fuera a partir de esta efeméride.


José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas y promotor del proyecto de los cómics, explica a este diario que la iniciativa no responde a buscar una manera didáctica de contar aquello que sucede en el Prado, sino que lo hace debido "a la apuesta del museo de integrar la creación contemporánea con la colección". Se ha hecho con la fotografía, con la música, con las artes escénicas, y ahora también con el cómic.

"Aunque el artista acaba creando libremente la obra, nosotros ponemos ciertas condiciones: la primera es que el cómic no ha de tener un objetivo pedagógico, sino una línea narrativa propia. La historia no puede resumir una biografía o explicar un cuadro, sino que ha de establecer un nuevo punto de partida que reflexione sobre la creación", explica Matilla.

Historietas del Museo del Prado responde a estas exigencias y construye ochos ficciones que responden, en realidad, a ocho momentos importantes del historia del museo o de España que vale la pena contar con el cómic. El resultado final es una carta de amor de las personas que habitan el museo, una historia no oficial que nunca abandona su tono amable.

El propio Sento habló hace unos meses sobre el proyecto en una extensa entrevista a la Revista Plaza.

— ¿Qué aportación se le puede hacer desde el cómic a una institución de la envergadura de El Prado?
— Creo que es muy interesante que el cómic tenga ese sentido humilde, asociado a un producto infantil, siendo históricamente más industria que arte... Todo esto está cambiando, y desde que van surgiendo otros géneros, como la novela gráfica, se le empieza a dar otra importancia. Eso nos permite a los dibujantes hacer las cosas con mayor profundidad. Al principio de mi carrera, como mucho te daban ocho páginas en una revista gráfica, que no estaba mal, pero te obligaba a contar solo cosas ligeras.

— Esa relación entre estas artes mayores y menores, ¿llega tarde?
— Es que hasta ahora no había sido muy posible. No quiero decir que los dibujantes y los profesionales no fueran muy interesantes, pero eran mundos diferentes. La industria del cómic estaba muy destinada al puro entretenimiento, no había más allá. Que ahora una de las principales pinacotecas del mundo, que está especializada en la pintura y la escultura anterior al siglo XX, apueste por el cómic es estupendo.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Snoopy salta del cómic al escenario


Snoopy, el icónico perro que la cultura pop ha hecho suyo, llega a las tablas del teatro convertido en un musical. 'Snoopy, el musical', una obra producida y adaptada por la compañía malagueña Crea+Teatro, recreará en escenas las viñetas del famoso cómic creado por Charles M. Schulz. La obra, que se representará el domingo 25 de agosto, el sábado 31 y todos los fines de semana de septiembre en los Teatros Luchana de Madrid, trata temas de actualidad, como el medioambiente o el respeto a los animales, a través de divertidas escenas y números musicales y siempre con un enfoque positivo.

Snoopy, interpretado por Andrés Navarro, llega a la cartelera madrileña vestido con una americana blanca y con la elegancia con la que Schulz lo creó. Compartirá hazañas con sus amigos Charlie Brown (Israel Trujillo) y su hermana, Sally Brown (Laura Marchal), «el niño de la manta», Linus (Armando Téllez), el pájaro amarillo, Woodstock (Pablo López), «la repelente» Lucy (Claudia Sierra) y la insegura Peppermint Patty (Caterina Stanley).
Se trata de una adaptación del musical británico, cuya estructura comparte. Los colores primarios de la decoración y vestuarios también se mantienen, pero las coreografías son propias, gracias a la libertad que les otorgaron desde Londres, aunque siempre con coherencia entre la personalidad de los protagonistas y la trama. Además, las traducciones de los textos y las canciones han sido lo más fieles posibles.

Es un musical de pequeño formato acompañado por un único piano, tocado por Jorge Niño Lana y Greta Perón. El público podrá ver a Snoopy corretear por encima de su casa y dialogar, aunque de forma superficial, pues no deja de ser un perro, con sus compañeros. Es la obra del «perro que no quiere ser perro», pues tiene mayores ambiciones como la de ser escritor.

Bajo la dirección de Raúl Báez, 'Snoopy, el musical' regresa a Madrid tras 34 años, cuando se estrenó en el Teatro Alcázar. Ese año, 1975, estuvo en el cartel hasta junio y fue dirigida por Emilio Aragón, con Carlos Gómez al mando de la orquesta. También se representó en 1991 en Barcelona, en el Teatro Goya, de la mano de Ricard Reguant, Jordi Doncos y Coco Comín.

martes, 20 de agosto de 2019

El País:Las viñetas del cómic rompen las reglas de la tele


Los superhéroes llegarán este año donde ninguna producción televisiva ha llegado jamás. Seis series distintas construirán el próximo diciembre una misma trama que será imposible de entender sin ver alguna de las partes. La cadena The CW adaptará así el clásico cruce editorial Crisis en tierras infinitas, que afectó a todos los cómics de la editorial DC durante 12 meses a mediados de los ochenta para reestructurar sus marcas y personajes.

Este evento pionero en televisión es un experimento que vive del más puro cómic. Porque no todos los superhéroes actuales son adultos, corrosivos y sorprendentes. La madurez del género ha llevado a que su faceta más clásica también abrace la más colorista falta de complejos. Por el simple hecho de existir, el cruce a seis entre Flash, Legends of Tomorrow, Supergirl, Arrow (en su última temporada), Batwoman (en la primera) y Black Lightning hace historia. Un componente estructural que se vuelve más complicado en España, donde se emiten en distintos canales y a destiempo.

Pero las series producidas por Greg Berlanti no se conforman con romper los mimbres de su ficción. La trama se presenta como un homenaje a la historia audiovisual de los tipos con traje, con apariciones y cameos por doquier. Allí estará, por ejemplo, el septuagenario Burt Ward, que interpretó a Robin en el Batman de 1966. Brandon Routh, el Superman de Bryan Singer en 2009, también se enfundará su capa, y John Wesley Shipp, Flash en la efímera serie de 1990, su malla. Incluso el Batman animado, Kevin Conroy, encarnará por primera a Bruce Wayne tras décadas cediendo sus laringes. Smallville o la Wonder Woman de los setenta (Lynda Carter era presidenta de EE UU en Supergirl) contarán con guiños propios.

Marvel tampoco quiere quedarse atrás, y su objetivo es que la televisión sea indispensable para entender su multimillonario universo cinematográfico. Sus nuevas series se estrenarán en la plataforma Disney+, entretejidas entre los estrenos de las películas, de modo que obligue a su fiel espectador a saltar de una pantalla a otra. Así, para entender por qué la Bruja Escarlata aparece en Dr. Strange in the Multiverse of Madness habrá que seguir al personaje de Elizabeth Olsen en la serie Wandavision (2021), y para saber qué pasó con el Halcón tras recibir el escudo del Capitán América al final de la película más taquillera de la historia, Vengadores: Endgame, habrá que contratar el servicio y ver Falcon and the Winter Soldier (2020). Loki y Ojo de Halcón, fundamentales hasta ahora en pantalla grande, contarán en 2021 con series personales. Un entramado comercial único que apunta que la televisión ya no es hermana pequeña.

lunes, 19 de agosto de 2019

El granadino que saca los colores a Batman y Superman


Las sombras negras de Gotham y los pájaros azules y rojos de Metrópolis se pintan en Albolote, en el estudio de Alejandro Sánchez (Granada, 1984). Quién le iba a decir a Superman, hace casi 30 años, que aquel niño que pedía sus tebeos al salir del colegio terminaría pintándole la capa. Aél y al resto de la Liga de la Justicia. Ya saben, Batman, WonderWoman, Green Lantern... Los héroes más importantes de la editorial DCCómics.

Alejandro es colorista. Hasta hace relativamente poco, en la portada de un cómic aparecían dos nombres:el dibujante y el guionista. Ya no. El color es, por derecho, una disciplina artística muy valorada en el mercado, la banda sonora del cómic americano. «Una película sin música cuenta una historia. Con música, te puede hacer llorar. Eso es el color: si está bien hecho, vibras». Y ese color, el color que se vende por las librerías de todo el mundo, se hace aquí, en Granada. En un rincón de Albolote.

Las paredes y estanterías del estudio de Alejandro están llenas de viñetas y figuras. Hay dos personajes que destacan, dos héroes de estilos aparentemente dispares pero con ciertas similitudes biográficas: Superman y Goku. «Mis favoritos de toda la vida», dice. Alejandro creció dibujándolos y, llegado el momento, no tuvo más que escuchar el consejo de su madre: «Estudia Bellas Artes». Curiosamente, durante sus estudios en la Universidad de Granada, dejó de lado el mundo del cómic para profundizar en otras áreas artísticas. Entre ellas, claro, el color.

¿Por qué el color? «Siempre me ha gustado. Desde que tengo 15 años he tenido curiosidad por colorear con el ordenador. Buscaba imágenes de artistas que me gustaban y empezaba». Como decíamos, el colorista, hasta hace poco, era considerado poco más que un técnico. Con la entrada de los medios digitales, a finales de los 90, la forma de expresión cambió y el color dejó de ser sólo una forma de ganarse la vida para convertirse en una expresión artística. «El color ayuda a llevar la narrativa a su máxima expresividad. Ayuda a favorecer la lectura, le da belleza, encanto... le da vida».

Cuando terminó la carrera le propusieron que intentara meter cabeza en el mundo del cómic, a lo que él respondía diciendo que tampoco era tan bueno dibujando. ¿Y colorista?, le preguntaron. «¿Pero eso es un trabajo?», respondió. Resultó que sí, que era un trabajo, concretamente el que le ofreció la agencia Infinitoons en editoriales como Classical Comics, Kickstar Comics o IDW, en la que puso color a 'Robocop' y 'El Zorro'.

«Hasta que un día consiguieron que trabajara en el cómic del videojuego 'Batman Arkham City', lo que me abrió las puertas a otros artistas». Uno de esos artistas fue Jorge Jiménez, dibujante granadino: un amor a primera vista:«Dejé la agencia y me fui con él. Esto fue en 2015. Desde entonces trabajamos juntos con 'Superhijos' y 'La Liga de la Justicia'».

Jiménez & Sánchez


Por aquello de que quede por escrito, permitan que subraye:el dibujante y el colorista de uno de los cómics más relevantes del mercado mundial son granadinos. «Todos los días, Jorge me manda una página para que la coloree. Y lo hago desde aquí, en Albolote. En la gloria». Jorge Jiménez es uno de los dibujantes de referencia del momento. «Trabajar con él es un reto. Somos muy exigentes. Siempre estamos proponiendo cosas nuevas, intentado encontrar nuevas formas de expresar. Los primeros años era un poco manta –dice mientras echa la vista atrás– y ahora veo el salto de calidad que ha tomado mi trabajo, y eso, en parte, es gracias a él pro enseñarme tantas cosas. Por motivarme todos los días».

Esa gloria de trabajar desde Granada supone una gran concentración que, a veces, viene acompañada de auténticas contrarrelojes:«La idea es que hagamos un cómic al mes. Los editores nos suelen dar un mes de margen, si hay suerte, dos. Y para proyectos más gordos, tres meses». Tres meses, precisamente, es lo que DC le ha dado a Alejandro para colorear las páginas de David Márquez (americano con abuelos españoles), que hasta hace nada era uno de los dibujantes estrella de Marvel ('Iron Man', 'Los Vengadores', 'Spider-Man', 'Los Cuatro Fantásticos'...). «No sólo trabajo con Jorge. Voy a hacer con Márquez una nueva serie:'Batman Superman'. Me gusta mucho su estilo, es sencillo y realista, encajo muy bien con él». La serie, llamada a ser uno de los buques insignia del reinicio de DCCómics, saldrá a la venta en agosto en Estados Unidos. Seis meses después, aquí, en España.

Vestido con su camiseta de Superman, se sienta a trabajar frente a la tableta con una amplia sonrisa en la cara. Frente a él, Superman vuela hacia el lector lanzando un golpe de gracia. La imagen, guiño a una escena mítica de Bola de Dragón, es espectacular. «Cuando me paro y pienso que mi trabajo es colorear a los superhéroes que me han gustado de toda la vida... me siento afortunado siempre. Cuando voy a empezar me digo 'estoy aquí, estamos haciendo algo importante. Vamos a currárnoslo'».

Quién le iba a decir a Alejandro, hace casi 30 años, que terminaría pintando los tebeos que le regalaba su abuelo al salir del colegio. «Mi abuelo», dice, «mi abuelo es el culpable. Él fue el primero». Tebeos con tres nombres en la portada. Dos de ellos, de Granada: Jiménez & Sánchez.

sábado, 17 de agosto de 2019

Cómics, del quiosco al coleccionismo millonario


En los quioscos estadounidenses de 1962 valía 12 céntimos de dólar. Y los hoy míticos Stan Lee y Steve Ditko hicieron debutar en sus páginas a Spider-Man. Era en ‘Amazing Fantasy #15’, uno de cuyos ejemplares se vendió en el 2011 en subasta por casi un millón de euros, alzándose como el tercer cómic más caro del mundo y uno de los más codiciados por los coleccionistas. Esta semana, hasta el 11 de agosto, otro ejemplar del, en origen, humilde tebeo de grapa con la primera aparición completa del Hombre Araña está siendo objeto de puja en la plataforma holandesa de subastas ‘on line’ de objetos únicos Catawiki. Al margen de la cifra final que pueda alcanzarse, esta venta es una prueba más del creciente interés de compradores y de importantes casas de subastas, como Sotheby’s, Christie’s o Artcurial, por el mundo del cómic, que poco a poco revaloriza la etiqueta injustamente menospreciada de cultura popular cotizando al alza la de noveno arte.

“La gente necesita distancia, contexto y retrospectiva para interpretar el verdadero significado y valor de los artículos y creaciones del pasado. Por ejemplo, Van Gogh no era popular en su época como pintor, se le podía comprar un cuadro por unos pocos francos. Cada nueva generación mira hacia diferentes objetos del pasado y comienza a considerarlos como arte”, opina Patrick Vranken, director de subastas y experto en cómics de Catawiki, sobre las razones que están convirtiendo los tebeos en codiciados y valiosos objetos, a la par con otras piezas del arte considerado tradicional.


Batman y Superman, los más cotizados

En el ‘ranking’ mundial de ‘comic books’ vendidos por más dinero, a ‘Amazing Fantasy #15’ lo supera, ‘Action Comics #1’ (la primera historia de Superman, de Jerry Siegel y Joe Shuster), por el que se pagaron 3,2 millones de dólares (más de 2.850.000 euros), y le sigue ‘Detective Comics #27’ (la primera aparición de Batman, de Bob Kane y Bill Finger), vendido por casi un millón de euros. Todos, señala Vranken, comparten el hecho de ser el debut de un personaje que se convertirá en icónico, y eso hace que suba su precio. “Al ser el inicio de una serie aún no se sabe si será un éxito o un fracaso, por lo que el número de ejemplares impresos siempre tiende a ser bajo [aunque las cifras modestas para el estándar estadounidense podían ser de 100.000 o 151.000 copias) y la mayoría no se conservan en buen estado. Si luego se convierte en un ‘million-seller’, como en estos casos, hay sucesivas reimpresiones, pero los coleccionistas buscan sobre todo las primeras ediciones”.

Otras dos razones que inciden en el valor de un cómic es si está firmado por el artista y su estado de conservación. El ejemplar de ‘Amazing Fantasy #15’ que subasta Catawiki (del que solo ha trascendido que forma parte de la colección USA Comics Collection de I-AM Foundation), “no está en excelentes condiciones”, valora el experto, pero “algunos cómics de EEUU son tan únicos y buscados por los coleccionistas, que incluso una copia en condiciones menos buenas puede tener un altísimo valor”.  


El universo de Tintín

Si en Estados Unidos históricamente ha existido más tradición de subasta de tebeos, básicamente de ‘comic books’ de superhéroes, y los más valorados son los de Superman, Batman y Spider-Man, en Europa, con el mercado franco belga en cabeza, se palpa un auge de pujas, con Hergé y el ‘universo Tintín’ como estrellas. En Catawiki, por ejemplo, su récord es una edición alternativa de Tintín de ‘La isla negra’ que sirvió a Hergé de borrador (68.000 euros); subastaron también uno de los siete ejemplares existentes de un prototipo solo con ilustraciones de ‘Tintín en el Congo’ (39.000 euros), y para antes de final de año ofertarán, avanza Vranken, uno de los mejores lotes tintinófilos.

A 2,5 millones de euros, el récord en Europa para una pieza ligada al cómic, han llegado por ahora dos obras, ambas también sobre Tintín: una doble página de Hergé de 1937, subastada en el 2014 en la también casa ‘on line’ Artcurial, una de las veteranas en ofertar tebeo, y, un año después, en la feria Brafa de Bruselas, el original para la portada de ‘La estrella misteriosa’. Por el camino, una plancha de ‘Aterrizaje en la Luna’ (de 1954) por 1,55 millones, el original de la portada de ‘Tintín en América’ por 1,39 millones -ambas también en Artcurial-, una doble plancha original de ‘El cetro de Ottokar’ (de 1939) por 1,56 millones, y un conjunto de cartas de felicitación firmadas por Hergé por 1,2 millones, estas dos últimas vendidas en una de las dos grandes subastas del 2015 en Sotheby’s, que reunió tanto cómic europeo (Hugo Pratt, Peyo, Moebius, Enki Bilal o el catalán Josep Homs) como norteamericano (Winsor McCay, Milton Caniff, Steve Canyon, Will Eisner, Frank Miller…).        


Apuesta de Christie's

Gracias a la colaboración del galerista y coleccionista Daniel Maghen, la última grande en subirse al auge tebeístico fue Christie’s, que en el 2014 rozó los 4 millones en ventas con 370 piezas y, en el 2015 recaudó 5,3 millones con 456 lotes. En ellos había piezas de Uderzo, Moebius, Eisner y también de españoles como Miguelanxo Prado, Ana Miralles, Juanjo Guarnido, Carlos Giménez y Enrique Corominas. Según afirmó entonces Maghen, esos éxitos, “refuerzan el hecho de que los cómics son un área artística de primer orden y ayudarán a revalorizar tanto los tebeos como las ilustraciones al tiempo que promocionarán a los dibujantes del noveno arte”. 

En Catawiki empezaron a ofertar cómics en Estados Unidos en el 2015. Desde entonces, explica Vranken, han visto “un crecimiento importante en la calidad de los artículos ofrecidos y en el número de compradores y vendedores”, que se traduce en un aumento de un 20% anual en las subastas, que duran de tres a 15 días. El perfil del vendedor, constata, no suele ser un coleccionista de cómic sino “una mezcla de coleccionistas privados activos en el mundo del arte y vendedores profesionales”.

En los últimos tres años esta plataforma 'on line' viene realizando subastas exclusivas de cómics. Hasta diciembre, desvela Vranken, organizará varias especiales con lo que califica de “la madre de todas las colecciones”, reuniendo múltiples ediciones raras y valiosas de cómics de los últimos 100 años. 

viernes, 16 de agosto de 2019

"El cómic está cambiando, hay más mujeres jóvenes"


Empezó como historietista en varios periódicos hasta que publica su primera obra larga. Sus personajes femeninos son complejos y profundos, lejos de los roles a los que están relegados tradicionalmente. Así lo demuestra en una de sus últimas obras, Las 100 noches de Hero.

Es joven, mujer y de éxito. ¿Hay menos prejuicios en el mundo del cómic?

Sí, definitivamente está cambiando. Cuando voy a los festivales, la mayoría de los artistas son hombres, sobre todo los mayores de 45 años. En la generación más joven hay más mujeres que en otras. Hay mujeres jóvenes. Poco a poco.

La mujer en el cómic suele estar hipersexualizada. Sus personajes femeninos están desarrollados y escritos en profundidad ¿Hay cabida en el mercado para estas tendencias?

No lo sé. No estoy segura del género de la gente que lee mis novelas, espero que sean más mujeres, pero si son más hombres, no lo sé. No quiero generalizar pero quizás las mujeres están más habituadas a leer libros en los que todos los personajes son hombres. Crecí leyendo El Señor de los Anillos y solo había un personaje femenino en todo el libro y no vivía aventuras. A veces me dicen: ¡en tus libros casi no hay hombres! Ya, pero ¿cuántos ha habido ya?

Las 100 noches de Hero reinterpreta Las mil y una noches, pero son dos mujeres las que se ayudan para sobrevivir. ¿Qué quería reivindicar con esto?

Me encantan las historias tradicionales, la magia, el folk, y muchos de los personajes femeninos de estas historias no necesariamente terminan bien, no se salen de un rol. Simplemente quería contar historias con la magia y la simplicidad de los cuentos de hadas, pero con personajes femeninos poderosos, bien escritos, complejos.

Ha adaptado a cómic la vida de las hermanas Brönte. Tras haber dibujado únicamente historias de ficción, ¿le costó ilustrar la vida real?

Es más sencillo dibujar lo que es puramente ficción, pero en este último tuvo que hacer una búsqueda más exhaustiva de su vida y su obra, y me gustó mucho. No es puramente una biografía, recoge el mundo imaginario de las hermanas Brönte cuando eran pequeñas y lo mezcla con sus vivencias. Lo disfruté mucho.

jueves, 15 de agosto de 2019

La nueva familia de Gabriel H. Walta


Una docena de niños miran al horizonte a bordo de la nave USS Montgomery en la primera imagen del reportaje. Es la 'nueva familia' en la que Gabriel Hernández Walta ha estado trabajando durante año y medio para su próximo tebeo. El dibujante melillense afincado en Granada ilustra la historia de esta pequeña tripulación en Sentient (Tko Studios), un ambicioso cómic de ciencia ficción con guión de Jeff Lemire que llegará al mercado estadounidense este mismo año.

"Me puse en contacto con Jeff cuando aún estaba trabajando con Marvel. Le comenté que me gustaba su trabajo. Él me animó a hacer algo juntos. Me mandó la historia y cuando avanzó la cosa, me dijo que tenía editor", relata Walta. Conocido por su trabajo como guionista en DC y en series como Black Hammer, Lemire está considerado uno de los mejores guionistas del cómic norteamericano. "El tema de la familia aparece bastante en sus tebeos. La mayoría de las veces tiene que ver con la ausencia de ésta. Es un asunto que le preocupa mucho", explica.

Sentient cuenta la historia de la tripulación de la nave USS Montgomery en el espacio. "Se ambienta en un futuro bastante cercano, en 2105. La tierra se vuelve inhabitable -una de las premisas canónicas de la ciencia ficción- y construyen naves para transportar las familias a colonias en nuevos planetas", precisa. La peculiaridad de la ficción radica en que un sistema de inteligencia artificial llamado Valerie se hace cargo de los jóvenes pasajeros cuando todos los adultos mueren.

La IA hará de padre y madre de esta docena de chiquillos durante las cinco entregas de esta mini serie. ¿Se dará una visión negativa o positiva del dispositivo inteligente encargado de cuidar de los 12 niños? "Un imprevisto al principio del tebeo hace que la personalidad del ordenador sea aún más elástica, y no sigue los protocolos. La IA es toda la nave. Ni siquiera hay una figura humanoide que la represente. Hacemos hincapié en la humanidad de la máquina, mucho más que en La Visión -serie ilustrada por Walta con guión de Tom King ganadora de varios Premios Eisner-. Es bastante más cariñosa", cuenta entre risas.

¿Qué es lo que más le atrae de este cómic? "En relación con mis series abiertas de los superhéroes -La Visión, Doctor Extraño, Vengadores Indignados-, ésta es una historia que empieza y termina, lo cual es un aliciente. Empezar un tebeo sabiendo cómo termina te cambia completamente", admite. Además, Walta prefiere dibujar "la pequeña historia de una familia como la de Sentient a la de los 100 superhéroes que hay en el universo; en concreto en ciencia ficción siempre me ha atraído más alumbrar una historia así que una batalla al estilo Dune". Por último, "el hecho de crear un mundo que no existía hasta que lo dibujé yo también suponía un acicate; estaba deseando dibujarla", concluye.

¿Se ha encariñado con alguno de los personajes? "Los protagonistas son los niños de más edad de esta tripulación. Dos de ellos, bebés, no interactúan apenas. He intentado que todos tuvieran su personalidad. Jeff me daba claves de cada uno. Me he encariñado del grupo. Incluso de la propia nave. He estado un año y medio dibujándolos. Cuando estás tanto tiempo con una historia vives con esos personajes", reconoce el dibujante, que señala que los niños "no son tan aventureros como la panda de Los Goonies".

Entre las próximas metas de Walta está sacar un tebeo con un guión suyo. "Tengo varias cosas hechas. Me da mucho respeto empezar como guionista porque no tengo experiencia en ese campo. Mi plan, por ahora, es un paso intermedio, es decir, hacer un proyecto completamente mío con un guionista", declara. De su nuevo proyecto, el artista no puede hablar demasiado: "Ya he empezado. Es una mini serie. Se centra en un personaje concreto. También tiene ese carácter digamos doméstico de Sentient. Si es seguro que se publique en España", adelanta.

El dibujante, acostumbrado a trabajar para el mercado estadounidense, cree que "cada vez hay más interés por el cómic europeo y español". Pone de ejemplo a Paco Roca, que recibió en julio un premio en la Comic-Con de San Diego por su trayectoria. "Ellos no hacen distinción. Son ultracapitalistas, pero creen en el sueño americano. A mí no me han preguntado nunca si soy español o si tengo el título de Bellas Artes. No tienen una idea geográfica del talento, sólo piensan en el individuo", afirma.


Paul Bettany, fan de 'La Visión'

La Visión no sólo le ha dado alegrías y premios, sino también anécdotas. "Tengo constancia de que al actor Paul Bettany, que hizo de Visión en Avengers: Age of Ultron, le gusta nuestro tebeo, y en algún momento nos lo ha comentado personalmente. Kevin Feige en su día le dio nuestro tebeo y le mando leérselo para prepararse el personaje", cuenta entusiasmado.

Respecto a su profesión, dice, "la gente tiende a separar la labor del dibujante de cómic de la del guionista, cuando en realidad uno transmite emociones con las palabras y el otro con dibujos. Mi principal interés es contar historias, no dibujar coches, caballos o árboles".

miércoles, 14 de agosto de 2019

RTVE:'Krazy Kat', el mejor cómic de la historia, en una edición espectacular


Hace dos años el Museo Reina Sofía nos sorprendió con la exposición Krazy Kat es Krazy Kat es Krazy Kat, la primera que dedicaba a un cómic. Pero es que la inmortal creación George Herriman (New Orleans, 1880 - Los Ángeles, 1944), es mucho más que un tebeo. Es una de las obras más innovadoras e inclasificables de la historia, que más de cien años después sigue siendo tan fresca, surrealista, hipnótica, divertida y actual como en su momento.

Lo podemos comprobar gracias a la edición definitiva de sus tiras dominicales, a color, en una edición de lujo: Krazy Kat: The complete color sundays (1935-1944) (Taschen). Una auténtica maravilla que, desgraciadamente, solo está disponible en inglés.

Un lujoso volumen, de gran tamaño, que presenta todas las historias en color de Krazy Kat de 1935-1944 y una introducción pormenorizada, de 100 páginas, firmada por el experto en cómic Alexander Braun, quien arroja luz sobre el origen multiétnico de Herriman (era afroamericano) y sobre lo que hace que esta obra de arte atemporal protagonizada por un gato andrógino sea tan extraordinaria. Un completísimo análisis de la obra y la vida de Herriman, con un montón de fotografías y documentos de la época.

Alexander Braun (1966) es un artista visual que también es historiador de arte y que en las últimas dos décadas ha recopilado una de las colecciones más extensas de la historia del cómic. Desde 2008 ha comisariado varias exposiciones museísticas relacionadas con el mundo del cómic, incluida una exhaustiva retrospectiva de la obra de Winsor McCay (el creador de Little Nemo) en 2012-2013. En 2011 fundó la German Academy of Comic Art.

Una historia de amor y ladrillos

El 20 de junio de 1910, en el New York Evening Journal, Herriman presentó su serie The Dingbat Family. Un mes después, el 26 de julio de 1910, un ratoncito blanco arrojaba un objeto a la cabeza de un gato negro en la franja inferior de la tira. Fue la primera aparición de los personajes que acabarían convirtiéndose en Krazy e Ignatz. Su tira diaria comenzó el 28 de octubre de 1913 y la primera historia semanal a toda página el 23 de abril de 1916. Aunque no se publicarían en color hasta 1935, que son las publicadas en este volumen.

La premisa del cómic es muy sencilla: al gato negro (Krazy Kat) le encanta el intrigante ratón blanco (Ignatz), que no para de lanzarle ladrillos a la cabeza. El policía canino Pupp, que alberga en secreto un amor apasionado por el gato, intenta evitarlo.

Locurioso del cómic es que Krazy Kat es una figura ambigua, sin sexo definido, que está enamorada del ratón Ignatz, a pesar de que este se dedique a tirarle ladrillos a la cabeza. Y, encima, Krazy reacciona a esa agresión queriéndolo más. Reacciona al odio con amor. Y el perro se dedica a proteger al gato y a meter al ratón en la cárcel. Un cómic en el que, como vemos, los roles están cambiados.

Un trío que permitió al autor explorar libremente, durante años, innumerables variaciones absurdas y melancólicas del tema del amor no correspondido.

Un amor... ¿interracial y homosexual?

Además, el amor entre el gato negro y el ratón blanco podría considerarse interracial. Y es que George Herriman era negro, aunque no lo aparentaba. Solo eso explica que, en aquella época en la que el racismo imperaba en Estados Unidos, pudiera publicar su trabajo en los principales periódicos. De hecho, solo se descubrió que Herriman era afroamericano 30 años después de su muerte.

Si no hubiese podido hacerse pasar por blanco, debido a la palidez de su piel, nunca habría podido publicar su obra. Pero gracias a eso consiguió ganarse la vida mucho mejor que cualquier afroamericano de la época.

Por eso Krazy reacciona al odio del ratón con amor, porque Herriman plasmaba en su obra un mundo utópico en el que expresaba sus deseos de igualdad frente al racismo congénito de la sociedad de la época.

Y no es el único tabú que rompió Herriman, por eso que comentábamos de la ambiguedad sexual de Krazy Kat (su autor decía que era como un elfo). Basándonos en eso, su relación de amor-odio con el ratón Izgnat podría interpretarse como una relación homosexual".

Se adelantó al surrealismo

Otra curiosidad de este cómic es que nunca tuvo el favor del gran público, que no terminaba de comprender el surrealista sentido del humor de la página. Con un grandísimo nivel de analfabetismo, en esa época los cómics fueron fundamentales para que mucha gente aprendiese a leer, y Krazy Kat no era lo más indicado para eso.

El personaje solo sobrevivió tantos años gracias al empeño personal del magnate de los medios de comunicación William Randolph Hearst, fan declarado de Herriman.

Herriman aprovechó la libertad que le dio Hearst para explorar el potencial del cómic y ampliar sus límites formales. Así, los lectores se enfrentaron a paisajes surrealistas y dadaístas, a un lenguaje que jugaba con jerga, neologismos y ortografía fonética, a referencias académicas y a esos roles de género difusos. Herriman se adelantó en muchos aspectos al surrealismo de los años 20, con sus paisajes desérticos, la fascinación por el arte aborigen o el amor por las figuras antropomórficas.

Y el cómic ejerció una gran influencia en un amplio número de artistas, intelectuales y escritores, como Willem de Kooning, Öyvind Fahlström, E. E. Cummings, T. S. Eliot, Gertrude Stein, F. Scott Fitzgerald, James Joyce, Jackson Pollock, Charlie Chaplin, Frank Capra, P.G. Wodehouse o Willem de Kooning. Jack Kerouac  nombró a Herriman progenitor de la Generación Beat e incluso Pablo Picasso era un gran fan de Krazy Kat, ya que pedía a sus amigos norteamericanos que le mandaran las páginas dominicales.

Por supuesto, su influencia también alcanza a otros mitos del cómic como Charles M. Schulz, Chris Ware o Art Spiegelman (que dió una charla con motivo de la exposición de Herriman en el Reina Sofía).

Este lujoso tomo es una auténtica joya para cualquier aficionado al cómic y al arte. Aunque algunos seguimos soñando con una edición en español de las obras completas de Herriman. 


Enlace articulo original: http://www.rtve.es/noticias/20190805/krazy-kat-mejor-comic-historia-edicion-espectacular/1976359.shtml

martes, 13 de agosto de 2019

Tintín en la cara oculta


A mediados del siglo XIX, predio del Positivismo y las ciencias exactas, la Luna ha dejado de ser un mundo de misterio para pasar a convertirse, como la jungla del Indostán o la meseta del Far West, en una excusa para el colonizador. Así, todo lo que en épocas anteriores existía de poético o alucinante en el viaje a la Luna se vuelve aquí dato contrastable, afán de contabilidad, albarán, compás y escuadra.

Si el barón de Münchhausen, ya en las postrimerías del XVIII, se había servido de un navío con las velas henchidas para ascender al astro, los héroes de Julio Verne, que escribe en 1865, recurren al expediente bastante más drástico de la pólvora y una bala de obús. Los proyectiles harán fortuna en la carrera espacial: con la salvedad de H. G. Wells, quien en Los primeros hombres en la Luna (1901) emplea la socorrida cavorita, un material desconocido con el poder de anular la fuerza gravitatoria, es con un cohete con la inconfundible fisonomía de los V-2 nazis que Friede Velten, protagonista de La mujer en la Luna (1929), de Fritz Lang y Thea von Harbou, arriba a las alturas. Igual que lo hará el reportero más famoso de todos los tiempos, en otro vehículo jaquelado en blanco y rojo que se ha convertido en uno de los mayores emblemas de la exploración espacial.

En los países francófonos se sabe bien que, a pesar de lo que proclamen los noticiarios, Neil Armstrong no fue el primer hombre en pisar la Luna: antes estuvo Tintín. De hecho, en julio de 1969, los rotativos belgas publicaron una viñeta, de mano del propio Hergé, en donde el asombrado astronauta americano era recibido, en pleno Mar de la Tranquilidad, por sus personajes de cómic (Tintín, Milú, el capitán Haddock, el profesor Tornasol), acampados allí al menos desde 1950, cuando comenzó la publicación en entregas de la crónica de su odisea, Objectif Lune.

Georges Remi, conocido como Hergé, llevaba dibujando los avatares del perenne aventurero del jersey turquesa desde hacía 21 años; durante ese lapso, había tenido ocasión de hacerle visitar la Rusia soviética, la China invadida por los japoneses, un meteorito plantado en el Polo y el fondo de los océanos. Su apetito de nuevos horizontes le impulsaba aún más lejos: y así fue a poner rumbo al destino más remoto que la imaginación de la época permitía, en otra excursión inaudita que iba a convertirse en un sendero de espinas para su propio creador.

Los dos álbumes en que Tintín proyecta y ejecuta su viaje espacial, en castellano Objetivo la Luna y Aterrizaje en la Luna, forman una suerte de gozne, de punto de inflexión, en el conjunto de las correrías de su protagonista: precisamente el momento en que Hergé, acosado desde temprano por depresiones y tormentos nerviosos que a menudo interferían en su labor, alcanza su madurez como artista. Si bien llevaba barajando la posibilidad de enviar a sus criaturas a las estrellas al menos desde los años de la guerra, el prurito de verosimilitud (una de las constantes de su carrera), la manía casi patológica por respetar al milímetro los pormenores de cada localización, le impidieron ponerse manos a la obra antes de 1950: sólo una vez que hubo considerado suficientemente gruesas las carpetas en que almacenaba sus recortes de prensa y otros materiales gráficos.

El hombre que diseña las primeras escenas del viaje interplanetario, donde el profesor Tornasol se decanta por la energía atómica, está exhausto. Lleva décadas de producir páginas sin tregua, tanto de Tintín como de sus adláteres Jo, Zette y Jocko o Quick y Flupke, torturado siempre por la dolorosa escrupulosidad en los detalles, obsesionado por la redondez de su obra; para colmo, lleva sobre sí la ansiedad por haber sido acusado de colaboración con el régimen de ocupación nazi y la reciente muerte de su madre. Un día de 1950, el lápiz se detiene: justo en una viñeta donde, convaleciente, Tintín yace en una cama de hospital.

Seguramente, el díptico de la Luna es la entrega más oscura, adulta y casi solemne que hasta la fecha habían conocido las aventuras del reportero. Los comentaristas suelen celebrar su realismo, pero hay otras cosas: el color negro dominante en los encuadres de la segunda parte, los paisajes desolados de un mundo sin hollar, el suicidio del personaje de Wolff, crean en torno a la acción una atmósfera de recogimiento y duda, como un halo de presagios funestos que retrata el ánimo del hombre que lo concibió.

Perseguido por el derrumbe emocional, Hergé necesita huir a las montañas suizas y contemplar la leña de la hoguera o el temblar del sedal al rajar las aguas del lago de Ginebra antes de reconciliarse consigo mismo y su creación. En el mismo emplazamiento en que, más de un siglo antes, Mary Shelley fraguó la historia de un ser que amenaza con aniquilar a quien le dio la vida, Hergé comprende, igual que le sucedió a Conan Doyle en las cataratas de Reichenbach, que el objeto de su imaginación es mayor que él mismo y que ha de defenderse de su influencia, de su voracidad, si no quiere verse engullido por su sombra. Es como si hubiera puesto un pie en la cara oculta de la Luna.

El impasse se demora un año completo y la mitad de otro. Cuando Tintín regresa a la revista que lleva su nombre para retomar sus andanzas por la superficie menos luminosa de nuestro satélite, ya no será el mismo. Su creador habrá delegado parte de su carga en los Estudios Hergé, una franquicia que le proveerá de nuevos dibujantes, guionistas, diseñadores, asistentes varios que le impedirán quedarse a solas con su hijo putativo y evitarán así todo chantaje o amenaza futuros que le puedan sobrevenir.

Los Estudios Hergé, encarnados en el eficacísimo Bob de Moor, trazarán los paisajes febriles de la Luna, construirán un modelo a escala del famoso cohete bicolor, tomarán sobre sí la tarea de galeote de rellenar con las filigranas necesarias cada una de las viñetas. Hergé se hallará a salvo, al menos de momento, de los fantasmas que pretenden envolverle: será sólo con Tintín en el Tíbet cuando, bajo la forma del blanco espectral de la nieve y el sudario, vuelvan a fustigar sus pesadillas. Entonces se iniciará un viaje a la muerte, pero ese es otro tipo de excursiones del que es mejor que nos ocupemos en semanas venideras.

lunes, 12 de agosto de 2019

RTVE:Tres jóvenes autoras españolas entre lo mejor del cómic del primer semestre de 2019


Se vuelve a demostrar el creciente peso de las mujeres en los cómics, uno de los ámbitos culturales que más está luchando por conseguir la igualdad real de género. Por eso queremos destacar las tres obras de esta lista realizadas por mujeres españolas que, además, se han ocupado tanto del guion como del dibujo. Y que, a pesar de ser completamente diferentes entre sí, las tres figuran entre los cómics más originales del año: Ocultos (Astiberri), de Laura Pérez, Dos monedas (La Cúpula), de Nuria Tamarit, y Carne de cañón (La Cúpula), de Aroha Travé.

'Ocultos', de Laura Pérez

Laura Pérez (Valencia, 1983) es una de las ilustradoras más solicitadas del mundo y trabaja habitualmente para grandes medios internacionales como The Washington Post, National Geographic, The Wall Street Journal, Vanity Fair, El País, Penguin Random House... Ocultos (Astiberri), es su primera novela gráfica. Una sorprendente recopilación de relatos en los que los protagonistas son esos mundos que sentimos pero no vemos, esas otras realidades que nos atraen irremisiblemente y que nos empeñamos en negar racionalmente, porque de lo contrario peligraría nuestra cordura. Esas fuerzas que negamos, pero que no dejan de fascinarnos.

Un inquietante cómic de sensaciones, en el que la magia planea sobre cada una de sus viñetas, y en el que el misterio es uno de los grandes protagonistas. En el que los sueños de la joven autora se convierten en imágenes para mostrarnos otras realidades. Y en el que temas tan amnidos como los ovnis o las máscaras cobran una nueva dimensión. Y en el que la oscuridad cobra vida. Un cómic que pone en duda nuestra definición de la realidad y lo que nos muestran nuestros sentidos.

Y lo mejor es que Laura no deja de experimentar gráficamente en cada una de estas historias, usando todos los recursos gráficos a su disposición y combinando el lenguaje del cómic con el de la ilustración, de forma que consigue imágenes realmente impactantes. Y otras en las que aparentemente no sucede nada extraordinario pero que no podemos dejar de mirar, como si ocultaran algún misterio. Un universo en constante trasformación, que logra transportarnos a otras realidades. Y en el que las máscaras pueden no ser lo que parecen. Un prodigio de imaginación narrativa y visual, que no deja de sorprendernos. Y que nos deja imágenes realmente inquietantes.

'Dos monedas', de Núria Tamarit

Descubrimos a Núria Tamarit (Vila-Real, 1993) cuando formaba equipo con Xulia Vicente (Cariño, 1993), para ilustrar la sorprendente mezcla de tebeo y novela juvenil El misterio de la mansión quemada (Andana Editorial), escrita por Miguel A. Giner Bou; y en el no menos sorprendente cómic Duerme pueblo (La Cúpula), una fábula donde la magia de las historias y las relaciones humanas eran las protagonistas. Y en su nueva obra, Dos monedas (La Cúpula), Nuria se lanza en solitario con una historia, con tintes autobiográficos, basada en un viaje que hizo a Senegal, donde descubrió una cultura totalmente diferente a la nuestra y que le valió el primer Premi València de Novela Gráfica.

Un relato sorprendente sobre el choque cultural que experimentó en su viaje y las diferentes formas de vivir, y de disfrutar de la vida, entre gente que no tiene casi nada y, aún así, es capaz de pasarse la vida bailando; y gente que lo tiene todo y se limita a estar pendiente del móvil olvidándose de vivir la vida real. Un cómic en el que, a pesar de su juventud, Nuria demuestra una clarividencia que ya quisiéramos muchos a la hora de distinguir entre las cosas realmente importantes de la vida. Y en el que se deja de miradas paternalistas para enseñarnos la auténtica África, en la que el deseo de vivir se enfrenta a todas las dificultades posibles.

Un relato en el que narra el viaje de una adolescente europea a Senegal para acompañar a su madre, que trabaja en el proyecto de construcción de una biblioteca y una emisora de radio. Y que, a medida que se adapte a la vida allí, descubrirá una cultura fascinante y hospitalaria, en la que sobran casi todos los excesos del mundo moderno. Destacar los dibujos de Núria y su excepcional manejo del color, con el que logra transmitirnos la belleza del paisaje de Senegal y de sus gentes. Un cómic que nos deja con las ganas de viajar, aunque de una forma responsable, olvidándonos de los prejuicios y prestando atención a las relaciones humanas y a las cosas realmente importantes de la vida.

'Carne de cañón', de Aroha Travé

En diciembre se cumplirá el 40 aniversario de la revista El Víbora, la más importante, influyente y longeva del boom del cómic adulto de los 70 y 80. Y Carne de cañon (La Cúpula), de Aroha Travé (Terrassa, 1985), recupera el espíritu underground de la mejor etapa de esa mítica publicación. Un cómic con un estilo de dibujo que la propia autora describe como "sucio y recargado", que parece contemporáneo de Makoki, Anarcoma o Peter Pank y que supone un auténtico soplo de aire fresco en el panorama actual.

Una historia protagonizada por los niños de un "barrio" (como los de antes) y que están curados de espanto. En la entrevista que nos concedió cuando se publicó el cómic, Aroha describía así la historia: "Cuando la empecé a escribir una de las primeras cosas que pensé fue: "tienen que pasar cosas chungas, pero siempre acabar bien desde el punto de vista del crío", porque quería que se viera que estos niños viven cosas muy fuertes día a día, pero lo llevan bien. Para ellos la vida es así y ríen y juegan rodeados de lo peor del ser humano. Esto lo he vivido yo con mis amigos más cercanos, que fueron auténtica carne de cañón, y sus infancias fueron un desastre pero eran los graciosos del grupo y te venían y te contaban sus desgracias y te morías de risa. Quería contar algo así".

Un barrio en el que el tiempo parece haberse detenido en la década de los 90 y que es otro de los grandes protagonistas del cómic. Un barrio de trapicheos, de drogas legales e ilegales, de padres que llevan a sus hijos al bar hasta que sus hijos tienen hijos demasiado pronto y los llevan también al bar. Un barrio donde los críos se ven obligados a madurar, por mucho que algunos, como los protagonistas del cómic, quieran seguir viviendo en su mundo de fantasía.

viernes, 9 de agosto de 2019

El País“Los autores de cómic debemos dar la batalla por el libro de papel”


Ella tiene 31 años y con solo dos obras ya es una exitosa autora de novela gráfica en un país, Reino Unido, sin gran tradición en el arte de la historieta. Él nació hace 46 y lleva dos décadas triunfando en Francia, meca europea de la viñeta. Y ambos, Isabel Greenberg y David Sala, habitantes de un planeta invadido cada vez más por las pantallas, coinciden en que sin libro de papel no hay cómic. “Me interesan las posibilidades de la tecnología para incorporar sonido o movimiento, pero eso ya no es una novela gráfica, es otra cosa”, apunta Greenberg. “Los autores y la sociedad deberíamos dar la batalla para defender el libro, el trabajo en papel. La supervivencia de este medio tan rico pasa por que los adultos les enseñemos a los más pequeños las capacidades que tiene”, añade Sala.

Greenberg y Sala son dos de las figuras que han aterrizado esta semana en A Coruña para participar en la 22º edición del salón Viñetas desde o Atlántico, la gran feria de la historieta que promueve el ilustrador gallego Miguelanxo Prado todos los meses de agosto desde 1998. No se conocían en persona pero EL PAÍS los ha reunido para dibujar los desafíos que afronta un oficio por el que confiesan haberse sentido atraídos desde que eran niños.

Sala sostiene que el cómic “está mucho más valorado hoy” que cuando él empezó, y ha ganado peso en las escuelas de arte: “Estamos en el buen camino”. Los jóvenes caen en brazos cada vez más de esta disciplina, como autores y como lectores, concuerda Greenberg, pero alerta del “peligro” de que “se convierta solo en un acercamiento visual y que se olviden de la narrativa”. Sala se muestra optimista: “El cómic puede coexistir con los vídeos o los videojuegos porque es un medio rico que sigue creciendo y que tiene todas las posibilidades para sobrevivir”.

Su promoción en las aulas, insisten ambos, es la tabla de salvación. Greenberg señala que en Reino Unido el "respeto" y la afición a los cómics está creciendo pero "ayudaría mucho que se incluyera en los currículos escolares". "En mi país está considerado más un género que un medio para transmitir", lamenta. "En las tiendas de libros están todos [los cómics] juntos, los de superhéroes al lado de las biografías, por ejemplo. No tiene sentido, un cómic sobre [una obra de Stefan] Zweig debería estar con todo lo de ese autor".

El ejemplo puesto por Greenberg se refiere a la obra más aclamada de Sala, publicada en 2017: la adaptación al cómic de El jugador de ajedrez, el grito contra el nazismo que escribió en 1941 el escritor austríaco Stefan Zweig antes de suicidarse junto a su esposa en Brasil. El dibujante francés cuenta que en este trabajo fue donde comprobó las amplias posibilidades expresivas del cómic, ya que fue capaz de encontrar en las viñetas “respuestas narrativas a problemas literarios”.

Se perciben movimientos tectónicos en la base del sector que la industria aún no refleja. Greenberg, que con Las cien noches de Hero le dio la vuelta en 2017 al elenco tradicional de personajes femeninos dominado por princesas guapas y estúpidas, imparte clases de ilustración con un 90% de alumnas y dice codearse habitualmente con colegas de ambos sexos. Esos avances en paridad, recuerda Sala, no impidieron que en 2016 el festival más prestigioso de Europa, el de Angulema, presentara una lista de 30 nominados en la que no había ni una sola mujer. Tuvo que dar marcha atrás ante el escándalo.

Tanto Greenberg como Sala darán un giro a su travesía por el universo del cómic con sus próximas obras. La británica ya la tiene terminada, pero todavía no la ha podido acariciar con sus manos. Y lo está deseando. Tras sus dos primeras creaciones sobre mitos y leyendas, esta vez aborda una historia basada en hechos reales: la infancia de las hermanas Brrontë y el mundo imaginario que ellas inventaron. “Es mi libro más ambicioso tanto desde el punto de vista narrativo como gráfico”, avanza.

Sala tiene en mente “un proyecto aterrador”, según sus palabras. Se adentrará en la creación autobiográfica, relatando la huida de sus abuelos españoles de la dictadura franquista: “Tengo ganas de contar esta historia, pero confieso que me genera mucho respeto”.

jueves, 8 de agosto de 2019

RTVE'Killraven', el cómic que continuó 'La guerra de los mundos' de H.G.Wells


A principios de los años 70 (del siglo XX) el éxito de los cómics de Marvel hizo que Stan Lee y compañía se fijaran en la literatura y el cine para buscar nuevas ideas para sus cómics. Así surgieron colecciones como 2001, El planeta de los simios o los cómics de terror protagonizados por El hombre lobo, Frankenstein o Drácula. Uno de los casos más curioso fue el de Killraven (Panini/SD distribuciones) un cómic que planteaba una continuación de La guerra de los mundos, de H.G. Wells y que estaba protagonizado por un grupo de supervivientes que luchaban contra los marcianos, comandados por el héroe que daba título al cómic.

Aunque lo cierto es que la colección mezclaba elementos de la novela de Wells (como los famosos trípodes de los marcianos), con otros propios de autores como R.E.Howard (Conan era el éxito del momento) e incluso otras novelas del propio Wells (La isla del Dr. Moreau).

Así, al principio el protagonista solo era un musculoso luchador con una espada, aunque enseguida desarrollaría unos curiosos poderes.
Una serie creada por Roy Thomas, principal guionista de la época y el fantástico dibujante Neal Adams (Batman), aunque el gran artista apenas dibujó unas páginas, siendo sustituido por otros como Howard Chaykin, Herb Trimpe, Rick Buckler o Gene Colan. 

Sin embargo los que hicieron grande esta colección fueron el guionista Don McGregor (Pantera Negra) y el joven dibujante P.Craig Russell, que se iniciaba en el negocio y que no tardaría en convertirse en uno de los mayores artistas de la historia del cómic norteamericano.

Este tomo incluye todos los episodios de la serie de los años 70 y la novela gráfica que McGregor y Rusell publicarían en 1983 (Donde mueren los sueños), en la que el artista ya había alcanzado un nivel artístico alucinante. Además de estupendos extras, como es habitual en esta colección; como artículos de sus creadores, ilustraciones, páginas del guion original... 

La continuación de 'La Guerra de los Mundos'
Ya sabéis que, en la novela de Wells, los humanos fracasaban a la hora de detener a los marcianos que, curiosamente, acabarían siendo derrotados por los microbios, con lo que nuestra civilización acababa salvándose.

Pero en Killraven los marcianos regresan a la tierra, el 29 de junio de 2001, y esta vez traen la cartilla de vacunación al día, con lo que los humanos no pueden hacer nada frente a su superioridad tecnológica, siendo derrotados en un abrir y cerrar de ojos. 

Los marcianos procuraron matar al menor número posible de humanos porque los consideraban una delicia gastronómica para servir en banquetes especiales. Además, también usaban a los científicos para que investigaran para ellos y les obligaban a hacer experimentos con otros humanos. Como a los que convertían en cazadores, para acosar a los supervivientes.

Pero cuando la conquista parecía haberse completado, en 2018, un grupo de humanos liderado por Killraven, "Los hombres libres", promete liberar a la humanidad del yugo de los marcianos. Así comienza nuestra historia.

Un guionista que rompió moldes
Los primeros episodios de la colección presentaron un continuo baile de guionistas y dibujantes que se solucionó con la llegada de Don McGregor, un escritor famoso por su etapa en La Pantera Negra (en la que se basaba la película de Marvel de hace un par de años). Un cómic en el que todos los protagonistas eran negros (algo insólito para la época) y en el que se atrevió, incluso, a enfrentar al protagonista contra el Ku Klux Klan (lo que terminó en protestas del Klan y en el cierre de la colección). Os recomendamos la entrevista que nos concedió el año pasado en Heroes Comic Con Madrid.

Pero, como veis, Mcgregor era un guionista que se atrevía con todo. Y aquí también hizo historia. Primero busco una motivación para el personaje. Y como no podía vencer a los marcianos (se acabaría la serie), decidió que Killraven buscase a su hermano, que había sido hecho prisionero cuando los marcianos mataron a su madre. Y después añadiría un personaje femenino fuerte al grupo de los hombres libres, Carmilla Frost, una bióloga molecular que trabajaba para los marcianos y que desertaba para unirse a "Los hombres libres".

Pero el despegue definitivo de la colección fue con la llegada de P. Craig Russell, un joven dibujante muy influenciado por el art noveau, que consiguió dotar a esa tierra ocupada por los marcianos y a los protagonistas, de una imagen realmente espectacular (aunque todavía no era el gran artista en el que se convertiría en los años siguientes)
El primer beso interracial del comic book
Otro de los hitos de esta serie es que incluyó el primer beso de una pareja interracial del comic book comercial norteamericano. Algo que ahora nos puede parecer una tontería pero que en los 60, en plena lucha por la igualdad racial, fue todo un hito.

Los protagonistas fueron dos de los hombres libres de Killraven, la mencionada Carmilla y M'Shulla, un guerrero afroamericano que es el mejor amigo de Killraven.

De hecho, cuando McGregor se lo propuso a Stan Lee, este se asustó. Pero el guionista le convenció diciéndole que DC Comics (la distinguida competencia) estaba preparando una escena similar. Finalmente Lee accedió, pero a cambio de que la viñeta donde los personajes se besaban se colorease de un modo monocromático. 

Así que así se decidió. Pero cuando se publicó el cómic la viñeta no estaba coloreada con un solo color y se veía perfectamente a los dos protagonistas besándose. Afortunadamente al final no hubo grandes escándalos. Pero hicieron historia.

La metamorfosis de P. Craig Russell
En la serie de Killraven la evolución de P.Craig Russell hacia un dibujo cada vez más elegante y armonioso, con una marcada del Art Noveu, fue brutal. Hasta el punto de que otros guionistas se fijaron en él y lo reclamaron para colecciones más importantes de Marvel. Pero Russell se mantuvo fiel a McGregor. 

A pesar del talento de estos dos creadores, la colección cerró en 1976. Pero, en 1983, Marvel les propuso retomar la historia y McGregor decidió cerrar la trama que había sido el epicentro de la colección y Killraven finalmente encontraría a su hermano en la novela gráfica Donde mueren los sueños. Aunque ese encuentro no fue lo que Killraven esperaba. 

Una autentica obra de arte donde P. Cragig Russell da rienda suelta a su creatividad y a su imagineria visual, con páginas realmente hermosas, y llenas de alucinantes experimentos gráficos. Pero que nunca estorbaban a la narración. Una muestra de que el artista estaba ya entre los más grandes dibujantes del cómic norteamericano.

McGregor cuenta en la introducción de este tomo que tenía escrita un historia con la que finalizaría la trama y la serie. Y que se la propuso a Marvel en 1988. Pero querían imprimirla en el mejor formato que Marvel pudiese permitirse en esa época. Y eso echó a Marvel para atrás. Así que ese final, que el guionista califica de sorprendente sigue esperando a ser dibujado.

miércoles, 7 de agosto de 2019

El País:Miguelanxo Prado: “El cómic se ha hecho mayor”

Miguelanxo Prado (A Coruña, 1958) es uno de los historietistas españoles más sólidos y reconocidos. Ganador del Premio Nacional de Cómic 2012 por su obra Ardalén, dirige desde su creación el salón Viñetas desde o Atlántico, que se celebra todos los meses de agosto en A Coruña desde 1998. La edición de este año, que empieza el próximo lunes, rinde homenaje a Tintín.

¿Qué le llevó a la historieta? La fascinación por el dibujo, la pintura y la narrativa. En definitiva, ser consciente de que podía contar historias con imágenes.

¿Cuál es el último título de cómic que le ha impresionado? Pinturas de guerra, de Ángel de la Calle.

¿Su personaje favorito de todos los tiempos? En esta pregunta suspendo… Son personajes con los que entablé relación ya como adulto, y no hay tanta pasión como para enamorarte de uno solo. Calvin & Hobbes podría servir.

¿Qué obra ajena le gustaría haber firmado? Píldoras azules, de Frederik Peeters.

¿Qué obra literaria le gustaría convertir en viñetas? Difícil escoger solo una… Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas, de Álvaro Cunqueiro, podría ser una.

¿Algún tipo de cómic que no le guste o incluso aborrezca? Puede no gustarme y supongo que podría llegar a aborrecer una obra en concreto, pero jamás “un tipo” de cómic.

Dirige el salón Viñetas desde o Atlántico desde su creación en 1998. ¿En qué ha cambiado esencialmente el cómic en todo este tiempo? Nos hemos hecho mayores como medio, hemos perdido la pujanza del primer siglo de vida, pero nos hemos librado de muchas de sus limitaciones. Creativamente, estupendo; económicamente, para los autores, más apretado.

¿Y cómo ve el futuro? Inevitable. Las mutaciones son constantes. Mejor preocuparnos de manejar correctamente el presente. Vale… Soy de natural optimista.

Recomiéndenos una película de animación. ¡Qué manía con el “una”! Los diez primeros minutos de Up, Coco, El viaje de Chihiro, 101 dálmatas… Cuatro “unas” por el mismo precio.

¿Qué canción escogería como autorretrato? Blackbird, de los Beatles. Me hubiese gustado que alguien hubiese hecho el equivalente al Mediterráneo de Serrat con el Atlántico.

¿Qué está socialmente sobrevalorado? Lo “más”. Lo más vendido, lo más nuevo, lo más retuiteado, lo más grande…

¿A quién le daría el Premio Nacional de Cómic?

A quien firme la mejor obra del año. Las bases del premio son claras. No es un premio por los servicios prestados. Si un desconocido publica la mejor obra del año a juicio del jurado, se lleva el premio. Si un autor incuestionable, de los que han hecho grande el medio, ese año no publica una obra mejor que la del recién llegado, no se lo lleva. El premio busca promocionar el medio, no ser una medalla al mérito.

martes, 6 de agosto de 2019

Viñetas desde o Atlántico recorre las vías más alternativas del cómic


El salón del cómic de A Coruña, Viñetas desde o Atlántico, ha jugado siempre entre la apuesta por los nuevos talentos del medio y el reconocimiento a los grandes maestros, entre el riesgo de la innovación y el homenaje a los clásicos. Pero en esta edición, la 22.ª, que se inauguró ayer en el Kiosco Alfonso, parece que han querido dar un paso al frente e intentar mostrar los derroteros por los que se moverá el cómic en el futuro más inmediato a través de las arriesgadas propuestas de una serie de autores que se mueven en las vías más alternativas del noveno arte. Y todo sin olvidar el carácter eminentemente popular del certamen, al que su director, Miguelanxo Prado, ha preferido siempre denominar feria antes que salón. Por el Kiosco Alfonso -que ayer acogió el acto inaugural de Viñetas- pasarán hasta el domingo autores como el francés David Sala, con su adaptación de El jugador de ajedrez de Stefan Zweig, cómic de complicada ejecución que, sin embargo, se ha convertido en todo un fenómeno editorial; o la británica Isabel Greenberg, quien, con tan solo 25 años, sentó las bases de lo que se puede esperar en el futuro de la novela gráfica con su primer trabajo, The Encyclopedia of Early Earth.A estos hay que sumarle un nombre conocido por el gran público, como es Albert Monteys, que viene con ¡Universo!, serie de ciencia ficción alejada diametralmente de las piezas de humor pegado a la actualidad a las que ha acostumbrado al público. Un cómic digital que ha encontrado una segunda vida en el papel.

El plantel de invitados lo completan el mexicano Tony Sandoval, el gallego Abel Alves y su A tumba de Breogán o la poeta Yolanda Castaño, que ha conseguido establecer con O puño e a letra un puente entre poesía y cómic con la colaboración de un total de cuarenta ilustradores.Y no se puede dejar de citar a un clásico de la historieta de los años ochenta como Antonio Navarro, ni tampoco a uno de los ilustradores de moda, el portugués Jorge Coelho, que triunfa en el siempre competitivo mercado americano con sus trabajos para Marvel con personajes como Venom o Rocket Raccoon, que serán los encargados de abrir los encuentros con los autores esta tarde en el Kiosco Alfonso (a las 18.15 horas el español y a las 19.30 el portugués). 90 años de tesorosOtro de los platos fuertes de esta edición del salón es la exposición que se puede ver en el Palacio Municipal de María Pita, dedicada a Tintín en el 90.º aniversario de la edición de Tintín en el país de los Soviets: «Temos en Galicia un dos coleccionistas de Tintín máis importantes de España e probablemente de Europa, Pedro Rey. Cedeunos moito do seu material para montar unha exposición que é un deses pratos que a todo o mundo gusta, porque os máis furibundos tintinófilos atoparán pezas estrañas que non se ven todos os días, e os non expertos tamén a gozarán porque é case imposible atopar alguén que non coñeza a Tintín, aínda que sexa como un recordo de infancia ou de adolescencia», asegura Miguelanxo Prado. Aunque la feria Viñetas se despedirá de los aficionados al cómic el próximo domingo, las exposiciones permanecerán abiertas a las visitas del público hasta el 8 de septiembre.