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jueves, 15 de enero de 2015

El Mundo:Spirou repite curso


En Francia, Spirou es un superventas y un icono cultural comparable a Astérix o Tintín. En España, es ese personaje que viste parecido al Botones Sacarino. Dependiendo de la edad, unos recuerdan aquella revista a caballo entre los 70 y 80 que fue Spirou Ardilla, otros las tiras de 'El Pequeño Spirou' que editaba un suplemento de 'El País' y los más jóvenes la serie de dibujos animados del Marsupilami, secundario de lujo de las aventuras del botones belga. Pero está lejos de ser un personaje popular.

Parte de la culpa la tienen las calamitosas ediciones que ha tenido a lo largo de los años, que ahora la editorial Dibbuks trata de arreglar. Si Astérix y Tintín -incluso iconos menores, como Blake&Mortimer- ven publicadas sus nuevas entregas al español casi de manera inmediata, lo de Spirou es un rosario de inéditos que se saltan la numeración francesa y al que la casa madre, Dupuis, quería poner fin. El proyecto de Dibbuks, que con este fichaje celebra su décimo aniversario a lo grande, fue el que más les atrajo.

"Quizás Spirou no funcionó hasta ahora en España porque llegó tarde y en un momento en que existía una versión más adaptada a nuestra forma de entender los cómics entonces, que era el Botones Sacarino", valora Ricardo Esteban, editor en jefe de Dibbuks y ahora máximo responsable de traer el personaje a nuestro país. "En los 50 y 60 el mercado español estaba saturado de revistas y ya había personajes más populares, así que Spirou lo tuvo muy difícil desde el principio".

Sacarino, por cierto, fue el homenaje de Ibáñez a Franquin, el autor del Spirou clásico de los 50, y se parece más a otra creación de este, Gaston Lagaffe, conocido en España como 'Tomás El Gafe'. La influencia de Franquin, de hecho, se nota en Mortadelo y Filemón con obras como 'El sulfato atómico'. La propia personalidad de Filemón, sin perder su esencia de jefe cascarrabias, coge algunas características del trepa y calavera Fantasio que da la réplica Spirou como él se la da a Mortadelo.

Este febrero saldrá a la venta 'El botones de verde caqui', de Yann y Schwartz, una aventura ambientada en la Bruselas ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, publicada originalmente en 2009. Forma parte de un programa editorial que incluye recuperar este mismo año los integrales 12 y 13 de la edición francesa, que reúnen las etapas de últimos 70 y primeros 80, con los autores Nic y Cauvin y posteriormente sus sustitutos, Tome y Janry. Igualmente antes de que acabe 2015, Dibbuks publicará el primer tomo de la etapa moderna completamente inédito, el número 51 de la colección, Peligro, Zorkons, de Vehlman y Chivard.

Ricardo Esteban, editor jefe de Dibbuks, explica que el personaje "se adapta muy bien a nuestra editorial, que sobre todo se centra en aventuras clásicas. Además, creo que nos escogieron porque al ser una editorial pequeña no íbamos a perder al personaje entre las novedades de cada, sino que le íbamos a dar mucha importancia en nuestro catálogo. Para Dupuis es su buque insignia, su personaje más señero, así que querían una edición en España que respetase la manera en que se ha hecho en Francia previamente".

Sí eligen arrancar por la aventura de Yann y Schwartz, que está fuera de la continuidad de la serie canónica, es "porque sabemos que en España existe un gran público que desconoce al personaje. Nuestro plan editorial es recuperar los álbumes 'one-shot', que en Francia se titulan 'Una aventura de Spirou y Fantasio por...', y ofrecen una aventura nueva y desde cero que sirve para familiarizarse con los personajes sin necesidad de coger la serie desde el número 51. Poco a poco queremos ofrecer más material, en los integrales van a ir alrededor de 100 páginas de extras, porque también existe un grupo de fans del personaje que quieren esa clase de contenidos".

Después de meses de trabajo previo -se sabe del 'fichaje' de Spirou con Dibbuks desde octubre del año pasado-, y con una campaña muy activa a través de redes sociales para llamar la atención de los 'fans', este febrero llegará el momento decisivo para el botones de rojo y sus lectores españoles.