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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Carlitos y Snoopy se adaptan al siglo XXI con una mezcla de animación 3D y arte 2D


Antes del boom de la novela gráfica, antes de la expansión del maga y el anime, antes de que el cómic llegar a las masas y mucho antes de la animación por ordenador, los dibujantes tenían su gran bastión en las tiras cómicas de los periódicos. Allí nació Popeye, Garfield, la incisiva Mafalda, los entrañables Calvin y Hobbes. En ese mundo nacieron también, hace ya 65 años de la mano e imaginación de Charles Schulz, el pequeño Charlie Brown y su carismático perro Snoopy.

Este peculiar beagle, que marcó la infancia y la juventud de varias generaciones, se asoma ahora al siglo XXI en busca de nuevos fans, niños acostumbrados a películas de animación frenéticas que encontrarán en Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts, que se estrena el 25 de diciembre, un estilo y un ritmo muy alejado de lo habitual hoy día. Con el objetivo de gustar a los pequeños de hoy día pero sin decepcionar a aquellos que crecieron con Snoopy, Steve Martino, el director de la película (Horton, Ice Age 4: La formación de los continentes) ha optado por mezclar la tradición con elementos más propios de estos tiempos, incluso en el apartado artístico, donde se utilizan personajes y entornos modelados en 3D con trazos dibujados en 2D, como los rostros de los personajes.

"Cuando empecé a trabajar en la película, ante la mesa de trabajo de Schulz en el Museo Charles M. Schulz, vi un vídeo de él dibujando a los personajes. Había algo mágico en la forma en la que ponía el lápiz sobre el papel, y yo quería tener esa mezcla: sus trazos —como el de la sonrisa de Charlie Brown— unidos a la riqueza y el detalle que podemos conseguir con la animación por ordenador. Poniendo estas dos cosas juntas, terminamos creando un estilo de animación totalmente diferente al de cualquier otra película", explica Martino a 20minutos. El ritmo es mucho más pausado que el de la mayoría de las películas de animación actuales. No llega a la lentitud de los largometrajes especiales para televisión que se hicieron en los años 60 y 70, pero sí conserva mucho del espíritu de aquellos, desde el peculiar movimiento de los personajes (cuando andan, cuando bailan, cuando gritan...) hasta la voz de los adultos, que no es más que ruido de trompeta. Incluso se ha hecho un esfuerzo por recuperar la voz original de Snoopy. También la historia y el tono parece venido de otra época. Aquí los niños no juegan a la consola ni tienen teléfono móvil. Sus pasatiempos pasan por volar cometas, jugar al béisbol y patinar sobre hielo. "Es una historia en la que no hay un villano y en la que el mundo no está amenazado de nuevo por la destrucción. Esto es un gran escenario para que Charlie y Snoopy dirijan la acción. Tampoco hay niños enganchados a los dispositivos digitales. Eso sería muy aburrido desde el punto de vista de la animación", asegura el director. "El corazón y alma de la película es el tema. Vemos a Charlie Brown de un modo con el que todos podemos identificarnos. Es una inspiración, un chico que lucha por conseguir lo que se propone. Decide que va a ser un ganador: intenta cambiar, intenta ser diferente, intenta ganar una medalla, alguna evidencia tangible de que él es un triunfador. Pero, al final, lo importante no es el triunfo sino sus virtudes: es generoso, es amable, es constante, nunca se rinde. Para mí ese es el mensaje más maravilloso", añade Martino. Snoopy y sus amigos Charlie es la pieza central de la película, del mismo modo que solía serlo en las historietas y en los especiales de televisión, pero su universo está constituido por muchos otros personajes. El segundo en importancia —aunque primero en popularidad— es el propio Snoopy, un perro soñador al que le gusta imaginar que es un gran piloto de la Primera Guerra Mundial, un escritor o un músico. "Snoopy tiene que adentrarse en su mundo fantástico para poder sobrevivir. De otra manera, llevaría una vida monótona, miserable. Yo no envidio a los perros por la clase de vida que tienen que llevar", contaba su creador, Charles Schulz en una entrevista en 1997, tres años antes de morir.

Aunque al principio era similar a un perro de verdad, ya que andaba a cuatro patas y era completamente mudo, pronto fue humanizado: comenzó a caminar sobre dos patas y a comunicar sus pensamientos al lector, además de comprender todo lo que decían los humanos. En 1968, Snoopy se convirtió en la mascota oficial de la NASA. Hace poco más de un mes, el personaje recibió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. El compañero inseparable de Snoopy es Woodstock, un pajarito amarillo que se comunica de un modo que solo el can puede entender. El resto de personajes importantes son los amigos de Charlie Brown: la manipuladora Lucy, el tranquilo Linus y su mantita, la pequeña Sally Brown, la comprensiva Marcia, el melómano Schoroeder y su piano y la deportista y algo "chicazo" Paty Pecas, un personaje que Schulz introdujo a mediados de los 70 y que por aquel entonces era una rareza. El hecho de introducir chicas que practican deporte en el mismo equipo que los chicos se adelantaba en casi una década a su tiempo. Unos pocos años después, en 1968, Schulz introdujo en su tira cómica al primer personaje de raza negra, Franklin, compañero de clase y de equipo de Pecas Patty y Marcie.