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lunes, 16 de mayo de 2016

El País:El italiano Zerocalcare revisa con humor y melancolía una juventud de frustraciones en el cómic


En el cómic que le ha lanzado a la fama en Europa, el fumettista Zerocalcare dibuja junto a su protagonista (un álter ego de sí mismo), como amigo imaginario, un armadillo de gran tamaño. De ahí el título, La profecía del armadillo (Penguin Random House). ¿Por qué un armadillo? “Es el animal que se repliega sobre sí mismo, el animal sociópata por excelencia, me pareció que representaba muy bien el aspecto más cerrado de mi conciencia”, explica. Estamos en una enorme habitación de la Fira de Montjuïc durante el pasado Salón del Cómic, desierta excepto por una larga mesa, unas sillas y un incongruente pastel de boda de yeso, residuo del salón Alimentaria. El armadillo de Zerocalcare no es realista. “No tanto, no lo he copiado de un armadillo real, tiene el morro de oso hormiguero”.

Zerocalcare, seudónimo literario de Michele Rech (Arezzo, 1983), es un dibujante, ilustrador y bloguero italiano que ha triunfado con esta historieta que revisa de manera agridulce su propia juventud en Roma, poniendo el acento, a la vez con humor y melancolía, en las frustraciones, decepciones y penas propias de esa fase de la vida. El artista tiene un aspecto muy juvenil y contracultural, más aún porque viste una sudadera con capucha y zapatillas deportivas. Es evidente que su personaje (el dibujante de cómics Zero, no el armadillo) está inspirado físicamente en él mismo. “Sí, soy yo, y lo que aparece son todo cosas que me sucedieron a mí. Es una historia muy personal, aunque mucha gente de la misma generación puede haber vivido cosas muy parecidas”.

El protagonista, que se mueve en un ambiente alternativo —el autor publicó una crónica dibujada de las manifestaciones contra la reunión del G8 en Génova en 2001—, revisa en sucesivos flashbacks su juventud, un proceso que se desencadena al conocer la muerte de una amiga, Camille, su primer amor. Hay un gran contraste entre el tipo de dibujo, muy fresco, y la historia, que tiene ese elemento tan triste de la pérdida de un ser muy querido. “Efectivamente, mi dibujo viene de que tengo una formación muy clásica y he hecho mucho Disney, por ejemplo. Y una de las cosas que quiero narrar es ese episodio triste de mi vida. El álbum en realidad nace de ese descubrimiento de la muerte de mi amiga, su ausencia repentina. Intenté hacer algo que la retuviera. Reconstruir momentos y fijarlos para que permaneciera”. ¿Catarsis? “No, pero si no fuera por el libro tendría miedo de no recordar lo importante que ella fue para mí”.

Los flashbacks nos llevan a etapas de la relación: la fiesta de final de colegio de verano del 97 cuando se conocen (él lleva una camisa de Kurt Cobain, a ella, en abierta oposición, le gusta la canción que suena, Yo quiero bailar, de Sonia y Selenia); cuando la acompaña en tranvía, cuando Zero comienza a hacerse popular dibujando a Son Goku o cuando la pandilla mata las tardes en el garito de los recreativos, ellos ante los videojuegos y ellas fumando. O el momento en que el chaval Zero espera que Camille se le declare, pues —según su profético armadillo— todos los indicios apuntan a ello, y en realidad lo que hace es presentarle a su novio. Los momentos divertidos se cruzan con otros nostálgicos y al menos con una viñeta absolutamente espeluznante: cuando se sientan juntos el armadillo de Zero y el amigo imaginario de Camille: un monstruoso y lobuno ser hirsuto que alude a la muerte prematura de ella.

Zerocalcare (el seudónimo lo tomó del anuncio televisivo de un producto de limpieza anti cal) considera que el éxito de La profecía del armadillo tiene que ver con el retrato de una generación. “Hay elementos comunes como la fragilidad, la inseguridad y el miedo al ridículo, y muchas citas de la cultura popular de los años ochenta, un background colectivo en el que mucha gente se reconoce”. Destaca en el cómic la técnica surrealista de dibujar a algunos personajes como animales o seres fantásticos (la madre como gallina clueca, el novio de la amiga como Jar Jar Binks). “He usado mucho ese sistema, connota al personaje sin necesidad de que tengas que explicarlo”. De sus influencias, el artista señala que empezó con Topolino y el dibujo popular de humor italiano, luego descubrió los superhéroes de Marvel, Dragonball, el cómic independiente, “y el de autor mucho más tarde”. Un dato curioso es que su abuela intimó con Hugo Pratt. “Tuvo una vida muy aventurera y preparo una historia sobre ella”.

Entre otros trabajos, Zerocalcare ha publicado Kobane Calling, crónica dibujada de sus viajes a la frontera turco-siria y testimonio del conflicto entre los kurdos y el estado Islámico.