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lunes, 10 de abril de 2017

'Adelaida y Coco', un cómic para llevarse mejor con los gatos


La ilustradora Irlanda Tambascio (Caracas, Venezuela, 1977) ya nos sorprendió con el divertido y original, Aves metropolitanas (Alianza editorial) en el que comparaba a los viajeros del metro de Madrid con pájaros. Y ahora narra su relación con su gato en Adelaida & Coco (Grijalbo)

“Adelaida –nos cuenta Irlanda- es una joven freelance que trabaja mucho en casa y pasa demasiadas horas delante del ordenador, pero su gato Coco la intenta desenganchar. Mientras, ve a su novio, trabaja sin parar desde casa y recibe visitas de unos amigos muy peculiares. En resumidas cuentas esta novela gráfica cuenta el día a día del clásico binomio chica-gato, salpicado de algunos momentos disparatados y surrealistas, pero siempre con humor”.

Un divertido cómic que tiene bastante de autobiográfico, como confiesa Irlanda: “Bueno, no soy exactamente yo, pero sí una parte de mí de la que quería reírme y que he exagerado en este libro. Adelaida, como yo, se pregunta todo y a veces complica las cosas innecesariamente”.

“Y su gato –continúa la ilustradora-, esa mancha negra que hay en cada página, podría simbolizar su ovillo de pensamientos, pero a la vez es como un agujero negro de sus preocupaciones. Podría decirse que el gato Coco ayuda a Adelaida a no comerse tanto el coco”.

“ Y sí, hacer el cómic ha tenido en mí un efecto terapéutico –añade-, pero sobretodo me ha ayudado a llevarme mejor con mi propio gato. Mi gato antes de hacer el cómic casi no ronroneaba y ahora no para. Esto es porque comprendí que no le hacía el suficiente caso”.

Adelaida y Coco
Pero… ¿cómo son estos dos simpáticos personajes? “Adelaida es un poco insegura y tiene miedo al futuro –nos cuenta Irlanda-. Se pregunta por cuestiones existenciales y no comprende que sólo tiene que fluir y confiar. A Adelaida le gusta estar con su novio y charlar con sus amigos. Le gusta fantasear y hacerse preguntas filosóficas. Odia la incertidumbre y que se le acumule el trabajo. También odia cuando su pelo se vuelve indomable y no sabe qué hacer con él”.

“Adelaida -continúa Irlanda- no se lleva demasiado bien con Coco, hay un constante tira y afloja para ver quién manda en la casa. Pero cualquier gatófilo sabe que los gatos son los reyes del territorio. Su relación con su gato va mejorando a lo largo del cómic. Sobre todo cuando comprende que tiene que aprender de él, relajarse y hacerle más caso, algo que será beneficioso para ambos”.

“En cuanto a Coco –añade la dibujante- es un gato muy territorial y dominante. Tiene mucho carácter y es muy independiente. Es sociable y aunque no es muy cariñoso, tampoco es arisco. Odia que Adelaida pase horas delante del ordenador y no le haga caso ni juegue con él”.

“A Coco –añade- le gusta asomarse por la ventana y mirar a la gatita de enfrente. Le gusta comer plástico y beber los restos de agua de la bañera -incluso con restos de shampoo-. Le gusta lamer a Adelaida cuando sale de la ducha y peinarla. Le gusta dormir durante horas y hacerse grandes carreras por toda la casa. Coco mira con suficiencia a Adelaida, no entiende por qué se comporta como se comporta ni por qué pasa tantas horas pegada a una pantalla”.

Como humanos y gatos
Desde Krazy Kat a Garfield, los gatos siempre han dado mucho juego en los cómics. “Yo creo –explica Irlanda- que se debe a que ponen en evidencia a sus dueños y eso siempre es divertido y fuente inagotable de humor. Son los testigos silenciosos de nuestras miserias y ridiculeces, y lo hacen sin perder un ápice de dignidad. Además, como sus "dueños" en realidad somos sus esclavos. Es gracioso ver cómo podemos llegar a perder los papeles cuando buscamos su aprecio. Pero cualquier gatófilo sabe que eso nunca funciona con un gato. Ellos hacen lo que quieren cuando quieren”.

En cuanto a si es posible llegar a entenderse con un gato, Irlanda piensa que: “Hay tantas diferentes personalidades de gatos como de personas, así que depende. Me imagino que algunos serán más compatibles con algunas u otras. Yo creo que sí es posible llevarse bien con ellos, sólo hay que saber aprender su lenguaje, que no es tan complicado. Así sabrás cuándo quieren que te acerques y cuando no, cuándo están contentos y cuándo no. Y pasa como con los humanos, ellos quieren que se les trate con respeto, amor y atención. Ese lenguaje es universal”.

Dibujos gatunos
Para este cómic, Irlanda Tambascio ha cambiado un poco su estilo: Tardé mucho en dar con la forma –confiesa- porque soy bastante versátil dibujando y se me abrían posibilidades infinitas. Además, no me gusta repetir estilo. Es más caricaturesco que el anterior (Aves Metropolitanas) porque aquí era muy importante la expresividad y el humor, así que la caricatura era perfecta para eso. Pero tenía claro que debía suavizar ese expresionismo con un trazo fluido y orgánico, hecho con pincel, y sombreado en acuarela”.

“Para mí –continúa- era importante que el libro tuviera un acabado muy artesanal, pues ya hay demasiada digitalización en nuestras vidas. Porque al final hay una mirada tierna hacia estos personajes del libro. Adelaida ama a su gato y a todo lo que tiene a su alrededor. También hay una intención evocadora y soñadora en algunas de las viñetas. A todo esto ayuda lo bien que está editado el libro por la editorial, con un papel maravilloso. Y a mi amiga y artista Itzíar Goñi, que consiguió hacer una tipografía para los globos del cómic que amalgama muy bien con el dibujo por su acabado manual (se inspiró en el trazo del dibujo) y que a la vez tiene una excelente lectura, ambas cosas muy difíciles de lograr”.

También es una novedad, los toques de color naranja de algunas viñetas: “En principio –asegura la artista- quería blanco y negro, pero le faltaba algo al pelo de Adelaida, así que probé a rellenarlo de "naranjocre", como he bautizado ese tono. Pero entonces había que equilibrar y poner color a Coco también. Lo vi clarísimo, el mismo tono para los ojos de Coco, pues ambos son como el yin y el yang. También me gustaba la idea del duotono y un amigo me animó a ponerle algo de color. Creo que está muy bien que lo único que tenga color sean los ojos del gato, que todo lo ven, y el pelo de Adelaida, que es como una extensión de su alocada cabeza”.

Un cómic para todo tipo de lectores
Aunque los cómics sobre gatos son un género, Irlanda asegura que este libro no es sólo para los amantes de los mininos: “Yo creo que es para todos los lectores, porque va más allá del tema gatófilo y trata cuestiones universales, como el miedo al futuro, la adicción a las redes sociales, y nuestra necesidad de espiritualidad y de conectar con la naturaleza en un mundo cada vez más tecnológico. Pero sin duda los amantes de los gatos van a reconocerse en un montón de viñetas y se sentirán doblemente identificados”.

En cuanto a sus proyectos, Irlanda nos cuenta que: “Llevo 5 años escribiendo un guion de largometraje, aunque dedicándole sólo los ratos libres que tengo. Escribir un guion es algo muy complicado, a veces hay que dejarlo reposar y macerar. Pero este año le estoy dando un buen empujón. Además, tengo ya dos libros en la cabeza, muy distintos entre sí y a los anteriores, y que ya pronto comenzaré”.