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lunes, 1 de mayo de 2017

Se busca el 'Dragon Ball' español


A principios de los años ochenta una ola nipona invadió España. A través de distintas cadenas de televisión se empezaron a difundir unos dibujos diferentes. Ojos grandes, expresiones exageradas, animales y objetos superhumanos y un humor nuevo cautivaron a algunos jóvenes para incorporarse a la tradición de tebeos de Bruguera, productos Disney, cómics europeos y superhéroes americanos. Era el manga, la cara japonesa de las viñetas.

En los tiempos de 'Bola de Dragón' (Dragon Ball), 'Doctor Slump' o 'Campeones' (Captain Tsubasa) algunos chavales se engancharon a las ediciones en cómic o a las versiones animadas y pensaron que su futuro podría emparentarse con los dibujantes de Extremo Oriente. Jesús García Ferrer es uno de ellos. Hoy firma como 'Jesulink' y es uno de los pocos autores españoles de manga frente a las tradiciones europeas y norteamericanas. «Yo no decidí. Veo 'anime' (dibujos animados japoneses) desde que era chiquitito, juego a juegos japoneses desde siempre. Me he criado con ese tipo de contenidos. No es que lo eligiera, yo es que siempre he dibujado así», explica el también profesor de informática. Ha asumido la expresión y la forma de narración nipona, pero eso no significa que sus personajes y tramas beban de la fuente oriental. «En '5 elementos' no creo que haya un enfoque japonés. No soy japonés. Puedo tener interiorizados unos vagos elementos de la cultura que haya podido vivir desde aquí y a través de productos de entretenimiento, pero cualquier cosa que haya podido expresar ha sido involuntariamente y por algo interiorizado. Tendría que venir un japonés para decir si es o no es», avisa.

Jesulink llamó la atención de los aficionados con 'Raruto', la versión paródica del popular 'Naruto'. Después empuñó sus lápices para iniciar el proyecto de '5 elementos', un manga que mantiene sus seguidores desde hace siete años. Con esfuerzo ha logrado un hueco en un panorama problemático. «Es muy complicado vivir sólo del manga en un sentido estricto. Creo que es bastante difícil porque si contamos solo lo que puedas generar por tus obras veo que es algo duro que puedas conseguir un sueldo así», explica sin lamentos. «Es más posible, aunque más complicado si lo compaginas con algo más como podría ser hacer ilustración o lo que yo elegí, que fue ser el editor de mi trabajo. Me añado tareas, pero gano más», reconoce.

«Sí hay mercado», asegura Pedro Kat, entusiasta promotor de Fandogamia Editorial. «Lo que pasa es que la promoción se tiene que hacer adecuadamente porque como dice el dicho 'Nadie es profeta en su tierra'. En España siempre habido un poco de animadversión, no con los autores nacionales porque ahí están Ediciones B o Dibbuks, pero sí hacia el producto que intenta ser japonés porque siempre se ha pensado que se queda a caballo entre lo que viene de Japón y los 'fanzineros' (autores de publicaciones autoeditadas), gente que no es profesional», analiza un joven que se dedica a financiar nuevos proyectos patrios.

La realidad es que en 2016 salieron al mercado 686 tomos en España, pero casi ninguno español. En cuanto a las ventas, hay fenómenos impulsados por otros estímulos. El manga más vendido es 'Virtua Hero', pero porque está muy asociado a su autor (El Rubius, un 'youtuber' con millones de seguidores). Otro es 'Corazón de Melón', una versión del videojuego de citas francés dibujada por una pareja de granadinas bajo el nombre de Xian Nu Studio y distribuida en España por Fandogamia. Son casos especiales.

Autores y editores coinciden en que de momento los mangas que superan los 3.000 ejemplares vendidos son aquellos respaldados por grandes promociones o figuras mediáticas. «Hice un cómic ('El humano es retrasado y no tiene cura') para un 'youtuber' (8cho) y me pagaron más que en toda mi vida porque las ventas estaban garantizadas», reconocía la autora pucelana Henar Torinos, en una charla sobre el manga en España en la convención Heroes Manga Comic de 2017. Años atrás, Nacho Fernández y Álvaro López con 'DragonFall' (la parodia de 'Dragon Ball' con guiños a cualquier rincón del cómic) lograron sobrevivir durante un tiempo a la matriz de Akira Toriyama.

El futuro resulta incierto. «No es un gran momento, no hay editoriales fuertes», reclamó el autor Kenny Ruiz en una mesa redonda en el Heroes Madrid Comic. «Estamos a niveles previos a la crisis económica», le recordó Kat -en 2007 se publicaron más de 700 tomos- y reconoció: «Dependemos de las licencias extranjeras para hacer caja. Es una realidad del lector español». Pero el editor cuenta con una vía optimista. «Es importante que los autores salgan fuera y que vuelvan con un producto licenciado y que sea un producto español o pseudoespañol para impulsar a nuestra propia industria en España. Si simplemente vivimos de las licencias extranjeras, al final habrá un momento en el que se va a cerrar el grifo. Necesitas generar esa carrera o ese nombre con autores patrios y eso es lo que se está construyendo. Ahora hay un mercado porque se está reconociendo ese trabajo que detrás», aventura con su habitual pasión. Autores y editores sueñan con encontrar un 'Bola de Dragón' o un 'Naruto' español, pero por el momento los aficionados pueden descubrir '5 elementos', de Jesulink; 'Dos espadas', de Ruiz; o 'Tragedy', de Torinos.