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martes, 28 de noviembre de 2017

Pablo Auladell, entre el cómic y el cine


Galardonado con el Premio Nacional de Cómic el pasado año por su revisión del poema de John Milton El paraíso perdido, Pablo Auladell será el próximo invitado a las cenas literarias del ciclo de autores alicantinos «El sabor de las palabras», que se celebra el viernes a las 21.30 horas en el hotel Abba Centrum.

De esta y otras obras de la treintena de cómics, novelas y álbumes que ha ilustrado este alicantino charlará con el periodista Rafa Burgos y con el público que desee ir a la cena.

Auladell se encuentra ahora enfrascado en un trabajo con el director de cine Gonzalo Suárez, quien pidió al ilustrador su colaboración para su próxima película tras detenerse en una librería ante el ejemplar de El paraíso perdido y convencerse de que algo así quería para su proyecto, El sueño de la Malinche.

«En eso estoy, básicamente, desde que me llamó en el mes de abril. Me encargó que hiciera unos dibujos interpretando el guión con ese aire del libro que hice de Milton. Es una película un poco experimental porque no es animada, sino dibujada o, como él dice, con dibujos no animados», explica el ilustrador alicantino, que aunque apenas ha visto imágenes montadas y sin querer desvelar mucho más, avanza que «si sale como yo me imagino en la cabeza, será una película muy onírica, muy chula».

Auladell, al principio, se sorprendió de la propuesta del cineasta «porque cuando me llamó no entendía bien qué quería de mí», pero después de armar la estructura con una veintena de dibujos, la película va avanzando. Un reto para el ilustrador en su debut en el cine, que de la obra de Suárez destaca, especialmente, «los guiones tan bien escritos, la ambientación y el planteamiento de las escenas».

Con permiso de Gonzalo Suárez, Auladell trabaja desde hace años en un cómic con texto propio, del que ya tiene el guion escrito, Tres descensos, tres historias «que funcionan exclusivamente en tebeo, sin pretender hacer ninguna novela», indica. El autor sitúa esta obra en la línea del cómic más poético, del estilo de La torre blanca pero más oscuro, alejado de esa tendencia de ver el cómic como novela gráfica. Yo quería alejarme de eso y crear cosas que solo funcionen dibujadas en un tebeo, incluso acercarme más al teatro».