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viernes, 16 de febrero de 2018

«‘El corto maltés’ nos hizo amar los cómics para adultos»


No tiene pudor en afirmar que fue el que le hizo «amar los cómics para adultos» y que cuando se les propuso retomar el personaje que Hugo Pratt sintieron tanto él, Juan Díaz Canales como Rubén Pellejero «una responsabilidad». Lo dicen en un diálogo que acaba derivando sobre cuál sería el mejor volumen para introducir a alguien en el universo de El corto maltés antes de que ambos coincidan que mejor por sus primeras obras porque, al final, «Pratt no tenía ya muchas ganas de seguir con la serie». Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero recibieron ayer en la librería Milcomics.com de Zaragoza el premio Zona Cómic (otorgado por las librerías especializadas españolas) a la mejor obra nacional por El corto maltés. Equatoria (Norma).

Se trata del segundo volumen de los autores sobre la serie de El corto maltés que han recuperado: «Hay una responsabilidad de tener una herencia brutal por lo que supone, es un icono del cómic mundial, un referente que abarca muchas generaciones de lectores, que supone el comienzo de muchas cosas que vinieron después en el cómic», explica el guionista Díaz Canales a lo que el dibujante Rubén Pellejero añade: «Tenía cierto punto de temor porque sé que el personaje crea expectación... Ocurre en muchas series pero en El corto maltés es más importante sentirte aceptado».

Y el resultado no ha podido ser mejor en la aceptación entre el público llegando además a nuevas generaciones, algo que no tenía el éxito asegurado antes de su publicación: «No creo que sea algo tan obvio... El tiempo desde la última publicación del álbum de Pratt al nuestro es bastante largo, han pasado más de 20 años. El mundo ha cambiado muchísimo, la manera de leer y de hacer cómic también y si se ha conseguido llegar es más mérito del personaje que nuestro», razona Díaz Canales que desgrana las características de la serie del personaje: «Tiene muchísimos valores pero tiene también sus hándicaps. Es un personaje que tiene mucha carga literaria con lo cual en un mundo como el actual que es más visual que literario es un lastre. Además, es exigente a nivel de lectura porque tiene mil referencias históricas, geográficas, culturales en general, con lo cual en un mundo de consumo rápido sabes que va a ser una barrera que va a frenar a muchos lectores que lo que hacen es consumir de una manera voraz y sin mucha reflexión. Y ahí, la misma manera de narrar de Pratt, que hemos seguido nosotros también, es muy pausada y peculiar. Entonces hay que respetar todas estas señas de identidad y que no es tan claro que vayan a funcionar con los lectores de hoy en día».

Con respecto al dibujo, Pellejero cree que la mayor dificultad ha estado en «conservar ese espíritu prattiano de narrar y a nivel visual, conservar ese espíritu y a la vez transmitirlo de una manera diferente hasta cierto punto. No hemos roto con el personaje de manera radical, no hemos hecho una renovación total, hemos intentando aproximarnos a su universo conservando sus pautas más reconocibles y eso ha sido la parte difícil, llegar a este nexo, por un lado, nosotros sentirnos libres como autores y por otro lado que el lector que ya conoce al corto maltés se vuelva a enamorar de las nuevas historias».

En Equatoria, segundo trabajo por el que recibieron ayer el premio, han tomado más protagonismo los personajes femeninos: «Nos decían que había poca presencia femenina en el primer álbum que hicimos que por otro lado era en aras de una coherencia, sucedía en la fiebre del oro en Alaska en un territorio ajeno a la presencia femenina, y por eso no había mucho personaje femenina y aun así sí había cierta presencia. En esta ocasión, quisimos poner el acento en los personajes femeninos. No me gusta romper la coherencia histórica que es una seña de identidad de El corto maltés. Hemos tratado de buscar personajes femeninos que fueran creíbles en el sentido de que tuvieran roles que a principios del siglo XX que empezaba la emancipación de la mujer fueran creíbles, y, a pesar de ese hándicap, que sean mujeres fuertes, que tengan algo que decir y un papel destacado en la historia, que pasan al final el test que nos habíamos propuesto, que es que cada una de ellas merecería una historia», concluye Juan Díaz Canales. El tercer volumen ya está en preparación.