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viernes, 29 de junio de 2018

Cómo crear relatos lésbicos en el cómic y la ilustración sin apenas referentes


Lobezno era uno de los referentes habituales que encontraba Carla Berrocal (Madrid, 1983) cuando soñaba con ser ilustradora y dibujante de cómic. Nada que ver con ella. "Me adaptaba. Quizá por eso fue tan tardío mi despertar en la reivindicación lésbica y feminista", admite a Verne. Ahora, se encarga de visibilizar las realidades lésbicas, en plural, en la mayoría de sus trabajos.

Antes de nada... Así es Carla Berrocal, dibujada por sí misma para responder al reto de la ilustradora Flavita Banana. Invitó a principios de 2018 a publicar un autorretrato recalcando aspectos banales o avergonzantes de uno para tratar de normalizarlos.

Desde Verne le hemos preguntado a Berrocal, que es presidenta de la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid (APIM) y una de las impulsoras del Colectivo del Autoras del Cómic, que nos cuente cómo crear historias lésbicas y sin apenas referentes.

La ilustradora lamenta que no hayan cambiado mucho las cosas en el mundo del cómic desde los tiempos del Lobezno de los años 90: "Los ilustradores LGTB+ optamos a menudo por contar relatos más universales, así que seguimos sin tener referentes. Somos nosotros, en especial las mujeres del colectivo, los que deberíamos recuperar la cultura y la historia de las mujeres homosexuales, sin necesidad de encasillarnos. Lo están haciendo hasta hilos de Twitter sobre mujeres que empotraban a mujeres", dice

Esa reivindicación de la cultura e historia lésbicas de la que habla Berrocal aparece en uno de sus libros. Las ilustraciones de Epigrafías se inspiran en los poemas y la figura de Natalie Clifford Barney. Estadounidense expatriada en París, se atrevió a declararse feminista y abiertamente lesbiana a finales del sigo XIX y principios del XX. "Ella vivió en libertad, con la valentía de decirle al mundo 'me importa todo un bledo'. Aunque lo hiciera desde una situación de privilegio económico, su actitud ayudó mucho".

La ilustradora mira  aJapón como ejemplo de lo que la industria española debería hacer. "Es curioso que en una sociedad tan machista como la japonesa exista un subgénero llamado yuri con protagonistas que son abiertamente lésbicos. Además, no refleja las relaciones amorosas entre mujeres desde el punto de vista masculino", dice Berrocal.

Uno de los más conocidos es Shōjo Kakumei Utena, manga y anime que se lanzó entre 1996 y 1997. Habla de una joven huérfana que, tras ser salvada por un príncipe, decide que de mayor ella será uno también. Cuando crece, mantiene con naturalidad relaciones con otras mujeres.

Han existido algunos intentos en Europa de mostrar historias lésbicas en formato ilustrado, pero en opinión de Berrocal, no han llegado a ser exitosos. Esta novela gráfica de Julie Maroh editada en 2010 dio lugar tres años después a la película La vida de Adèle. "El libro fue un triunfo para el colectivo, aunque no considere que sea buena desde un punto de vista artístico. Es ñoña y se queda en la superficie en aspectos que son importantes. La película sí que profundiza algo más, aunque solo atrajera la atención de la gente por las escenas de sexo. Aun así, se valora la visibilidad que han aportado ambas"

Como apenas hay relatos lésbicos en el cómic y la ilustración, Berrocal aconseja exportarlos de otras ramas de la cultura. Esta es una de sus creaciones, que reproduce una escena de Carol (2015), filme de Todd Haynes. "Es una de las pocas películas de temática lesbia que aúnan calidad artística y buen gusto a la hora de retratar el amor entre mujeres. ¡Y no es bollodrama! Por fin hay un final feliz en un relato y el amor lésbico no es sinónimo de amor maldito. La promoción en España jugó en su contra, porque la vendió como su fuera un drama, que es el tópico al que tienen que enfrentarse siempre los personajes lésbicos en la cultura pop".

"Me irrita que, cuando se trata de lesbianas, todo se centra en sus vidas personales y en asuntos trágicos, como si fueran asuntos femeninos, en un sentido peyorativo. Los personajes gays son más diversos, no están tan encasillados. No hay apenas lesbianas en el cine de género. ¿Cuántas aparecen en las películas de Star Wars? Estaría bien que ellas fueran también superhéroes o que aparecieran en historias cómicas. Y que su sexualidad fuera solo un aspecto más de su vida, no lo más importante".