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martes, 19 de junio de 2018

La Vanguardia:El cómic "El jugador de ajedrez" llena de belleza el duro relato de Zweig


Pese a considerar que no se trataba de una historia "muy visual", el historietista francés David Sala ha hecho de "Novela de ajedrez" de Stefan Zweig una adaptación al cómic que, bajo el nombre "El jugador de ajedrez", consigue que la belleza estética dulcifique la dureza de la narración.

"Es un libro que he mantenido siempre en un rincón de mi cabeza a pesar de no tratarse de una historia muy visual. Me parecía que era un hermoso desafío gráfico y narrativo", cuenta a Efe Sala (Décines, Francia, 1973) el origen de esta obra publicada en España por Astiberri.

Un cómic que narra la historia escrita por Zweig poco antes de su suicidio en 1942 y que detrás de una partida de ajedrez entre un campeón de este deporte, Czentovic, y el misterioso señor B, hace una crítica contra el nazismo, el exilio forzado o la incomunicación.

Una historia que, pese a haber sido llevada al cine en varias ocasiones, llegó a la vida de Sala en su época de estudiante y así se quedó en su mente, porque huyó de "mirar" ninguna de las adaptaciones cinematográficas que se han hecho sobre ella. Por lo que, según advierte, el lector no encontrará en estas páginas ninguna referencia creada por el mundo del celuloide.

Según sus palabras, adaptar esta obra fue "un deber" que tenía que afrontar dada "la resonancia" y cercanía que tiene con la actualidad; así como por "el lazo" que existe entre el relato y la propia vida de Zweig.

"Se trata de un texto que resuena en el contexto político actual por el tema del triunfo de la barbarie y de la brutalidad frente a la cultura, el humanismo y la imaginación", destaca al tiempo que afirma que "aun estando lejos de lo que ocurría en 1930, vemos resurgir una atmósfera particular que desgraciadamente recuerda las ideas inquietantes y nauseabundas de aquel periodo", cuenta.

Y contra la barbarie de las palabras de este libro publicado un año después del suicidio del autor, el francés ha usado la belleza como única herramienta. Porque, como demuestra, el arte en mayúsculas se ha convertido en el arma más poderosa contra la fealdad del mundo que describió el escritor austríaco.

A través de dibujos llenos de expresividad, detalles y ambientes recién sacados de un cuadro de Degás o Toulouse Lautrec las viñetas mudas, sin texto, van dando forma a esta intensa trama. Porque a veces, como es el caso, cuando habla el pincel se calla la pluma.

"Mi intención siempre fue hacer una historieta y no un libro ilustrado, así que me parecía indispensable contar a través de la imagen", asevera.

"El desafío más importante en este libro -continúa- no era realmente el dibujo sino la puesta en escena. No soy realmente guionista, no tengo método, trabajo por instinto. Re escribir este libro de manera visual me ha permitido ir a buscar soluciones para contar lo que las palabras de Zweig hacen especialmente bien".

Por eso, algunas viñetas huyen de la narrativa clásica de la viñeta y se instalan en un lenguaje concreto y puntillista que lleva al detalle del momento que describe.

En este sentido, según agrega, buscó el "contraste" entre el mundo del "lujo, belleza y refinamiento" del relato de Czentovic y el "dramatismo" que ofrece el Señor B, el representante de "ese mundo de ayer al borde del abismo".