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viernes, 3 de enero de 2020

ABC:Charles Forsman: «A veces me bloqueo pensando quién me va a leer»


Las plataformas de «streaming» están abriendo la puerta a autores de cómics alternativos para llevar sus ideas a la pantalla. Lisa Hanawalt no ha adaptado (aún) ninguno de los suyos, pero se ha hecho famosa como la creadora de « BoJack Horseman». Gerard Way y Garth Ennis han visto triunfar « The Umbrella Academy» y « The Boys». Y Charles Forsman (Pensilvania, 1982) ya dio la campanada con la adaptación de « The End of the Fucking World» (Sapristi, 2018) y puede repetir cuando llegue a las pantallas la de « Esta mierda me supera», que ha sido publicado en España por esa misma editorial.

¿Creció leyendo cómics? ¿Cuáles fueron sus influencias?

Sí. Empecé leyendo tiras de prensa como «Blondie», «Peanuts» o «Garfield». Luego, mi hermano mayor me enseñó los tebeos de los X-Men y Spiderman y me enganché. A medida que fui creciendo descubrí a Robert Crumb y a autores estadounidenses de cómic alternativo como Daniel Clowes o Peter Bagge.

Muchos de sus cómics tienen como protagonistas a adolescentes. ¿A qué se debe esto?

De adolescente estaba muy deprimido, así que pensé regresar a ese momento de mi vida para darle vueltas a esos sentimientos. Es lo que me atrae. Estoy seguro de que hay alguna razón más profunda, pero eso lo haría menos divertido.

Otro rasgo común de varias de sus historias es que los protagonistas se convierten en asesinos. ¿Por qué?

¡Uf! No lo sé. Recuerdo que mi primer relato lo escribí con 9 o 10 años y en él ya había un asesino. Creo que me fascina la muerte. Mi padre murió cuando yo tenía 11 años, así que hube de enfrentarme a esa realidad siendo aún muy joven. Eso tuvo mucha influencia en quién soy y en lo que escribo.
Los finales de sus historias rara vez son felices. ¿No siente la tentación de darles un respiro a sus personajes?

[Se ríe]. Sí, sí la siento. Hace tiempo, uno de mis mentores intentó inculcarme la idea de dejar un rayo de esperanza al final de las historias y creo que, a mi manera, lo hago. A veces. Quizá no sea del tipo que la gente suele desear, pero así es la vida.

Da la impresión de que sus cómics están ambientados en una época un tanto indeterminada: podría ser la actualidad, podrían ser los años 90... ¿Es algo intencionado?

Sí, generalmente no especifico el año en el que están ambientadas mis historias. Pienso que causaría demasiada nostalgia al lector si lo hiciera. Me gusta que sea algo ambiguo, así los lectores pueden formar más fácilmente sus propias conexiones.

Se ha autopublicado cómics, otros los ha sacado con editoriales pequeñas y algunos con grandes. ¿Con qué sistema se siente más cómodo?

Empecé autopublicándome hace más de diez años y sigue siendo mi manera preferida de trabajar. Me gusta lo íntimo que resulta, y hace que sea más sencillo experimentar a pequeña escala. Puedo tener éxito o puedo fracasar y no siento que hay un millón de ojos mirándome. Es algo psicológico. A veces me quedo bloqueado pensando quién va a leer mis historias. Me gusta mantener las cosas a pequeña escala cuando estoy haciendo una serie.

Su estilo de dibujo ha variado bastante de libro a libro, pero los dos que han dado pie a adaptaciones televisivas comparten un estilo de línea clara, limpio y «sencillo». ¿Cree que eso ha sido un factor?

Sí, creo que tiene que ver con que la gente puede superponer mejor su idea de cómo sería una adaptación sobre estos personajes más sencillos. Están menos definidos, pero la narrativa sigue estando ahí.

¿Le sorprendió que le ofrecieran adaptar «The End of the Fucking World»?

Sí y no. Jonathan Entwistle [director y productor de la serie] me lo sugirió en 2012. Él aún no había realizado ningún proyecto importante, así que no fue como tener a algún pez gordo de Hollywood llamando a mi puerta. Tengo que reconocerle a Jonathan que nunca se rindió. Hubo muchas idas y venidas. Pero estoy muy satisfecho con el resultado. Me siento muy afortunado de que saliese algo así de esa historia.

Según su propia experiencia, ¿cree que las plataformas de «streaming» son una ocasión para que los autores de cómic independientes ganen reconocimiento (y dinero)?

No creo que sea algo de lo que depender. Yo nunca lo busqué, así que no puedo hablar por quienes dedican su tiempo a intentar que su cómic sea llevado a la pantalla. Me parece una lotería: por cada serie que se hace hay cientos de fracasos, aunque desde la llegada del «streaming» hay muchas más plataformas y más oportunidades. Pero nunca fue algo que me preocupase. Ahora que he ganado algo de dinero me doy cuenta de lo pobre que era. Pero el dinero es algo pasajero, sé que se puede ir muy deprisa. Intento ser cuidadoso con él para poder seguir haciendo cómics cuando sea viejo.

¿Cómo fue el proceso de adaptar «The End of the Fucking World»? ¿Tuvo mucho que decir en él?

No mucho, más allá del propio cómic. Pero confiaba en Jonathan Entwistle para lograr algo bueno y me alegro de haberlo hecho. Tiene un gran talento para hacer que todo encaje.

¿Y qué tal la adaptación de «Esta mierda me supera»?

Esta vez es una producción estadounidense y se ha rodado enteramente en Pensilvania –mi estado natal–, lo que he de decir que me causa cierto orgullo. Creo que el éxito de «The End of the Fucking World» ha hecho que esta vez tengamos más recursos. Tengo muchas ganas de ver cómo queda. Por lo que he visto, creo que me va a hacer llorar, en el buen sentido.