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sábado, 30 de septiembre de 2017

EL PAÍS gana el premio Gabo a la Innovación con un cómic sobre pandilleros de Honduras


La Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) ha reconocido este viernes con el premio Gabriel García Márquez a la Innovación el trabajo de Germán Andino, un reportaje sobre pandilleros de Honduras narrado en forma de cómic publicado en EL PAÍS. Alrededor de 100 metros de tiras relatan la violencia en Tegucigalpa a través de la historia de Isaac y abordan, en palabras del autor, “el método del reporteo" aplicado al cómic, "que es un género que ha sido menospreciado, pero a la vez es muy potente”. 

Según el jurado, El hábito de la mordaza "ofrece una visión renovada de las pandillas en Honduras al combinar las imágenes de un enorme cómic con pequeños audios". "Su autor", prosigue el fallo, "invirtió dos años de su vida y visitó barrios peligrosos para concretar una verdadera aventura periodística". "Con este trabajo, el tema conocido de la violencia y de las drogas en Centroamérica cobra una nueva fuerza al utilizar un encuentro entre los dibujos de un artista de la calle y los tatuajes de personajes que nunca desnudaron con tanta franqueza su sufrimiento y el de sus víctimas", concluye el jurado.

La historia de Farah, una homosexual cubana que en los ochenta empezó lo que su autor, Jorge Carrasco, define como un “periplo dantesco” por las cárceles de ese país. La cobertura de 15 años de violencia condensada en un especial sobre Cali, la ciudad colombiana donde entre 2001 y 2015 murieron 26.687 personas por la criminalidad heredada del narcotráfico. Y Buscadores, un proyecto documental sobre las desapariciones en México, donde cada dos horas hay una nueva familia que busca a un allegado: más de 30.000 en una década. Estos son los otros trabajos distinguidos por la quinta edición los Premios Gabo, las mejores historias de Iberoamérica según la  FNPI, que ha galardonado también a Jorge Ramos, presentador del Noticiero Univisión, con la distinción a la excelencia.

Carrasco, que no pudo viajar a Medellín -donde se celebra el Festival Gabo- para recoger el premio, según el jurado logra que, a través de la historia de un paria, publicada en la revista El Estornudo, el lector conozca “las costuras de la sociedad que lo excluye”. “Este premio es importante porque la tragedia de desaparecidos de México tiene que saberse”, ha señalado Daniela Pastrana, del equipo ganador en la categoría Imagen.

El mapa de la muerte de la tercera ciudad de Colombia, realizado a lo largo de dos años por cinco periodistas de El País de Cali, demuestra para el tribunal “que, en medio de un contexto social complejo, la crisis de la prensa y de los retos de la transición tecnológica, el periodismo se reafirma como un espacio de reflexión y comprensión de los ciudadanos”.

“Quiero vivir”, decía Gabo, “y donde más se vive es en la redacción de un diario”. Esta celebración de la vida es la que la FNPI quiere impulsar entre los periodistas y medios de lengua española y portuguesa. En definitiva, en palabras de Jaime Abello Banfi, director de la Fundación, se trata de promover “la aspiración de hacer el mejor periodismo del mundo”. Y, como ha recalcado Jorge Ramos, el valor de “desobedecer”. Ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el venezolano, Nicolás Maduro, el cubano, Raúl Castro, o el mexicano, Enrique Peña Nieto. Porque, ha insistido, este no es un oficio para quedarse callados.

viernes, 29 de septiembre de 2017

El Salón del Cómic de Zaragoza reivindica a la mujer


El Salón del Cómic de Zaragoza presentó ayer el cartel para su XVI edición, que ha sido diseñado por la ilustradora y guionista Mamen Moreu, colaboradora habitual de la revista satírica El Jueves, autora de la novela gráfica Resaca, y nominada a mejor artista revelación en los últimos Premios del Cómic de Barcelona. El acto de presentación de las jornadas, que tendrán lugar el 15, 16 y 17 de diciembre, estuvo además presidido por los responsables de programación de Centros Cívicos, Antolín Terés y Azucena Altarribas.

«Con este cartel he querido hacer algo diferente a lo de siempre, ya que los únicos personajes que tienen presencia en este tipo de carteles son Mortadelo y algún superhéroe» indicó la ilustradora, que ha realizado un cartel sobre el empoderamiento femenino en la industria del cómic situando a una mujer anónima ondeando una gran página repleta de viñetas. «Las mujeres tienen una representación muy minoritaria en este tipo de carteles, como mucho aparece alguna superheroína, y siempre embutida en trajes ajustados. Con este diseño he querido dar representación a todas las autoras, dibujantes y guionistas del sector» indicó Moreu.

Este cartel, inspirado según la artista en la propaganda revolucionaria rusa, presenta además de la mujer anónima portando la página, una marea de personajes de los cómics muy reconocibles como la protagonista de Persépolis de Marjane Satrapi, o la Moderna de Pueblo, creada por Raquel Córcoles entre otras. Todas ellas ondean al aire ejemplares de cómics firmados por mujeres, en lo que Moreu definió como «una marea mainstream que busca empoderar a las mujeres».

Por otro lado, Terés y Altarribas quisieron destacar los esfuerzos de la organización por poder traer este año un Salón del Cómic «un poco mejor que el año pasado», y anunciaron una serie de actividades previas a la cita, que se desarrollarán entre noviembre y diciembre en lugares como el CaixaForum, la biblioteca para jóvenes Cubit, o el Centro de Historias.

jueves, 28 de septiembre de 2017

Un cómic inédito de Tintín se subasta por 68.000 euros


Uno de los ejemplares del cómic más raro que relata las aventuras de Tintín en La Isla Negra (“L’ Île Noire”) ha sido recientemente subastado por 68.501 euros en Catawiki (www.catawiki.es), el portal de subastas online de artículos singulares.

Se trata de una edición alternativa de 1943 que narra las experiencias vividas por el joven periodista en la Isla Negra del cual solo se conservan tres ejemplares en la actualidad. El que ahora ha sido subastado en Catawiki se distingue por ser el más raro y excepcional de los tres. Éste fue impreso a petición de Hergé, su autor, que solicitó 10 copias que serían destinadas a distintos periódicos para su publicación.

Pero el ejemplar ahora subastado por más de 68 mil euros nunca fue enviado a ningún periódico. Éste acabó siendo utilizado por el propio Hergè como herramienta de trabajo para la preparación de una versión más moderna del libro original. Por ello, en él se observan anotaciones manuscritas del mismo autor y recortes de 31 imágenes, que lo hacen un ejemplar único y excepcional en el mundo y que sirvió de borrador para la nueva versión de las aventuras de Tintín en La Isla Negra que se publicó en 1.965.

“El álbum es tan raro y especial que es prácticamente imposible de encontrar otro similar en el mercado y su valor sería difícil de establecer para el mundo del coleccionismo. Sin embargo, se han pagado más de 68.000 euros por él, lo que consideramos que ha sido una fantástica oferta la que ha ganado y con la que estamos muy satisfechos”, ha comentado Patrick Vranken, experto de Catawiki en cómics.

En Tintín y La Isla Negra, el protagonista emprende un nuevo viaje con su compañero Milú, en esta ocasión a Escocia siguiendo la pista de unos malhechores. Allí descubre los secretos que esconden los muros del castillo de Ben More y a su misterioso monstruo.

El álbum fue editado por primera vez en blanco y negro a finales de 1938. En el año 1965, al realizarse la traducción inglesa, el editor británico señaló a Hergé un gran número de errores que debía corregir desde el punto de vista inglés. El dibujante aprovechó el libro que ahora se ha subastado en Catawiki para señalar los cambios y las correcciones necesarias para que sus ayudantes rejuvenecieran y autentificaran la historia.

Sobre las imágenes recortadas del ejemplar subastado, se dieron por perdidas hasta que un experto holandés en cómics de Tintín recordó haber visto una copia en el archivo de la editorial Tinterman Casterman que incorporaba las fotografías cortadas. Como se trataba de algo muy raro tomó fotografías de las mismas, que posteriormente demostraron que realmente esos recortes correspondían a las imágenes faltantes del cómic subastado.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

20 minutos:Frank Miller se convierte en el mayor reclamo de la próxima Comic Con de Madrid



Superman, Batman y Wonder Woman se han convertido en los nuevos vecinos del edificio Metrópolis de Madrid de la mano de Frank Miller, autor del cartel de la segunda edición de Heroes Comic Con Madrid y estrella invitada de esta cita en la que la viñeta convivirá con el cine o la televisión. Encaramados a este emblemático edificio de la Gran Vía madrileña, estos tres iconos del cómic mundial serán algunos de los protagonistas de esta nueva convocatoria que traerá a Miller durante sus tres días de celebración -del 10 al 12 de noviembre- al pabellón 5 de Ifema, donde firmará autógrafos y atenderá a sus seguidores. Organizada por Easyfairs Iberia, esta feria dará un salto "cualitativo y cuantitativo", en palabras de la directora general de esta empresa, María José Navarro, con la presencia de otros nombres de la industria del cómic nacional e internacional; un reclamo con el que esperan superar la cifra de 50.000 asistentes.

En este sentido, a Miller le acompañarán otros nombres como Bill Sienkiewicz, Brian Azzarello, Phil Jiménez, Kevin Maguire, Olivier Coipel o Paul Renaud; así como los españoles David Rubín, Juan Díaz Canales o Pedro Vera. Además, en este encuentro los nuevos valores de la viñeta española tendrán la posibilidad de poder mostrar sus trabajos a editores como Olivier Jalabert (Glenat), Elsa Sztulcman (Dupuis), Rickey Purdin (Marvel Comics), y Lawrence Ganem (DC Entertainment). De la mano del Ayuntamiento de Madrid, durante estos tres días el cómic estará presente en la ciudad de Madrid con una exposición de originales de algunos de los autores internacionales invitados al salón en el Centro Daoíz y Velarde, así como de talleres de cómic y sesiones de cuentacuentos para niños en diversas bibliotecas de la ciudad.

Pero Heroes Comic Con, y su afán por convertirse en la feria de este sector referente en España, hará que la viñeta conviva con otras industrias del entretenimiento como el cine, las series de televisión (de la mano de Netflix y FOX), la música o el cosplay. Así, durante el certamen, el pabellón 5 contará también con la presencia del actor Stefan Kapicik (Coloso en la película Deadpool) y la actriz Ingvild Deila, cantante y actriz que dio vida a la princesa Leia en la película Star Wars: Rogue One. Además, a lo largo de la feria se realizarán desfiles y pasacalles relacionados con Star Wars y Star Trek. En el escenario principal se celebrará tanto un concurso de cosplay (disfraces de sus personajes preferidos) como uno de cante y baile K-pop. Durante el acto, el coordinador general de la Alcaldía de Madrid, Luis Cueto, ha subrayado que esta cita "refuerza" las iniciativas que se están llevando a cabo "para hacer de Madrid una ciudad lectora".

martes, 26 de septiembre de 2017

La Razón:La trinidad del cómic corona el Metrópolis


Batman, Superman y Wonder Woman han conquistado la fachada del Edificio Metrópoli, al menos en el cartel que el guionista, cineasta e ilustrador estadounidense Frank Miller ha diseñado para ser la cara visible de la decimonovena edición de la Heroes Comic Con de Madrid. La cita, que los responsables prometen será «un hito en sí misma», será del 10 al 12 de noviembre en el pabellón 5 de Ifema.

Miller es solo el cabeza de un cartel que promete no dejar a nadie indiferente. Nombres como los de Bill Sienkiewicz, Bruce Timm o Fabian Nicieza prometen hacerle sombra al hombre cuya pluma ha firmado algunas de las ilustraciones más famosas de Batman o Daredevil. «Llevamos dos años y medio proyectando esta edición, ha sido un trabajo ingente», explicó la directora general de Easyfairs Iberia, empresa organizadora de la actividad, María José Navarro, en el acto de presentación de la edición, que se celebró el miércoles en la terraza del Palacio de Cibeles.

El compromiso de Miller con el certamen se ha mantenido desde el primer día, tanto que no dudó en prestar su talento para la confección del cartel promocional. ¿Su exigencia? Que el color lo pusiera un artista local. El afortunado que ha podido darle vida a las figuras de los icónicos superhéroes que coronan el Edificio Metrópoli ha sido Santiago Arcas. Miller estará firmando copias de los carteles durante los tres días de salón, que durará una jornada más que en la edición anterior.

Y es que, la relación del cómic con España, y en concreto con Madrid, viene de lejos. Como los organizadores han decidido no dejar de lado la historia, el recuerdo del fallecido Alfonso Azpiri, creador de personajes como Lorna y Mot, estará presente en los días que durará el certamen, aunque los promotores aún no han decidido de qué manera. La primera edición de los premios Carlos Giménez, con los que la industria reconocerá los mejores trabajos en las categorías de rotulista, traductor, dibujante o guionista, es otra de las novedades.

En total, 10.500 metros cuadrados de puro cómic compondrán el mayor salón del género organizado en Europa hasta la fecha, un evento que los responsables esperan que congregue a más de 50.000 aficionados. Grandes productoras televisivas como Netflix o Fox compartirán pabellón con editoriales nacionales. «En España hay una cantera de talento importante, tanto que lo estamos exportando», indicó Navarro. Hasta 77 jóvenes ilustradores tendrán la oportunidad de dar a conocer sus obras en la convención.

Tanto María José Navarro como todo el equipo detrás de la Heroes Comic Con esperan que Madrid se vuelque con la cita. «Es un evento abierto a la ciudad», matizó la responsable. Los aficionados ya han iniciado la cuenta atrás.


lunes, 25 de septiembre de 2017

El cómic español llega al mundo árabe con una exposición



El cómic español contemporáneo puso este fin de semana su primer pie en el mundo árabe con una exposición que recogió trabajos de diez artistas en el marco de la tercera edición del festival CairoComix de El Cairo, en el que España fue el país invitado.

La muestra “Sendas del cómic español”, que ocupó una de las salas del festival, pretendía ser “una oportunidad para conectar dos mundos”, el español y el árabe, “que más allá de la retórica de una historia pasada común, tienen mucho que compartir”, aseguraron sus organizadores.

El proyecto ha sido llevado a Egipto por la fundación Al Fanar, que ya organizó en 2015, en España, la exposición “Cálamos y Viñetas”, en la que se expuso el trabajo de varios autores de cómic árabes.

Ahora, Al Fanar realizó el proceso inverso, pero con un aliciente adicional: utilizar el panorama actual del cómic español para inspirar a una industria de la novela gráfica en Oriente Medio que comenzó a florecer al calor de las primaveras árabes y que ahora se encuentra en plena efervescencia. El director de la fundación, Pedro Rojo, cree que la evolución del cómic español hacia el “magnífico nivel” que ahora tiene “es un espejo del cual los autores egipcios pueden tomar ideas”.

Según explicó Rojo, el cómic árabe se encuentra actualmente en una situación con “bastantes paralelismos” con respecto a la época fundacional del español: la movida madrileña posterior a la transición, un período de libertad creativa similar al que el mundo árabe vivió a partir de 2011.

Y, precisamente, para mostrar algunas de las posibles “sendas” a seguir, la fundación Al Fanar ha seleccionado a un plantel de 10 autores que “no necesariamente representan al ‘top ten’” del cómic español, pero que son los que resultan “más útiles para el mundo árabe”, aseveró. Es por esto que la exposición contó con la participación tanto de premios nacionales y autores alabados por la crítica como Paco Roca o Alfonso Zapico, como de otros menos conocidos como José Luis Munuera, Cristina Florido o Francisco Ruizge.

domingo, 24 de septiembre de 2017

El País:La gran aventura del pintor de aves Audubon, en cómic


El ornitólogo más famoso que ha existido, J. J. Audubon (1785-1821) , naturalista y artista en la época de la frontera y la colonización del Oeste en los Estados Unidos (de origen francés se llamaba Jean Jacques, pero como estadounidense se le conoce como John James), afrontó el inmenso reto de dibujar todas las aves del nuevo país en formación recorriéndolo lápiz, pinceles y cuaderno en mano como un pionero y explorador más y viviendo las mismas grandes aventuras y peligros (en la otra mano llevaba el rifle).

Tras una vida de esfuerzos y penalidades en la que el birder se mezclaba con el trampero, Julian Huxley con Daniel Boone, la realidad con el mito, Audubon produjo el asombroso The birds of America, un libro colosal en el que se dejó prácticamente la vida, consistente en 435 grandes láminas (el tamaño se denominó folio “elefante”) con dibujos de pájaros a escala natural coloreadas a mano. Es la obra ornitológica más famosa que se ha hecho jamás: de la primera edición, publicada por partes entre 1827 y 1838 y de la que se realizaron solo 200 ejemplares, algunos incompletos, se vendió uno en 2010 por la friolera de 12 millones de euros. Las láminas muestran 497 especies de aves de Norteamérica, incluidas seis actualmente extintas, como la cotorra de Carolina, la paloma migratoria y el alca gigante. Audubon bautizó 91 especies de pájaros (es verdad que en algún caso hasta cinco veces la misma).

Ahora, el guionista Fabien Grolleau y el dibujante Jérémie Royer han acometido otro reto aparentemente igual de descabellado que es el de llevar la vida y la empresa de Audubon al cómic. Y lo han hecho maravillosamente en una novela gráfica, Audubon, sobre las alas del mundo (Norma editorial) cuya publicación coincide muy pertinentemente (y ahí se celebrará) con el Delta Birding Festival, la gran cita ornitológica que abre hoy viernes sus puertas en el Delta del Ebro (hasta el domingo), con numerosas propuestas científicas y de ocio.

Dibujar la biografía de Audubon no implica solo reconstruir y plasmar su compleja personalidad, (con aspectos de visionario) y su época y los grandiosos paisajes naturales en los que se adentró buscando sus aves, sino dibujar los propios pájaros, y, para complicarlo aún más, las láminas que Audubon pintó. Someterse a la comparación con la maestría artística de Audubon es meterse en un buen embolado.Añadamos que la vida del naturalista, sembrada de leyendas, es de todo menos fácil de reconstruir y ha sido tradicionalmente un quebradero de cabeza para sus biógrafos.

Nacido en la entonces colonia francesa de Saint-Domingue, hoy Haití, como resultado de la relación entre un capitán de la marina francesa y una criada que murió al poco de nacer él, Jean-Jacques fue llevado a Francia y a los 18 enviado a Pensilvania, donde su padre tenía una plantación, para evitar que lo reclutaran en los ejércitos napoleónicos. El chico sin embargo tenía la cabeza llena de pájaros (no lo podríamos decir mejor) y se consagró a realizar dibujos de aves, su gran obsesión.

El cómic, que mezcla el realismo con algunas imágenes de tinte surrealista como alucinaciones de la mente de Audubon, nos muestra parajes virginales, los vapores de palas de Nueva Orleans, indios, osos, bisontes, y sobre todo, claro, pájaros, con momentos sublimes.

El relato sigue a Audubon en varios momentos de su vida y flash backs arrancando con una expedición ornitológica al Misisipi en 1820. Lo primero que vemos, incluso antes que a él, es una bandada de gansos del Canadá. Su tesón aparece muy bien retratado, así como su entusiasmo, su valor y su testarudez en conseguir su propósito, aún a costa de su vida familiar, y en lograr que la comunidad científica se interese por su trabajo considerado demasiado artístico.. Asistimos a momentos que dieron pie a algunas de sus grandes estampas, como el de los cuitlacoches rechazando el ataque de una cascabel a su nido o los halcones peregrinos despedazando a una presa,. Aparece también el famoso flamenco. Las viñetas plasman toda la complejidad y la ambiguedad de Audubon, un hombre que no solo no dudaba en matar las aves que le fascinaban para dibujarlas (era lo lógico en una época en la que no existían cámaras de fotos capaces de captarlas al natural) sino que opinaba que cuantos más ejemplares cazaras mejor. El pasaje del cómic en que dispara sobre una pareja de carpinteros reales (picamaderos picomarfil) y luego los exhibe muertos pone los pelos de punta a cualquier birdwatcher con corazón....Pero, en fin, es el santo patrono, era Audubon.

jueves, 21 de septiembre de 2017

El País:“El cómic no es literatura, es un arte donde lo esencial es la imagen”


Bandes designes. Tebeos. Fumetos. Graphic novels. Se llamen como se llamen, todos describen lo mismo: la narración en viñetas. ¿Y qué es una viñeta? Una vidriera a un espacio y un tiempo que el lector puede completar en su propio tempo. Esa vidriera se compone de dos facetas, el guion y la ilustración. Pero el guion de un cómic no es meramente la escritura del relato, sino la disposición y relación entre esas ventanas a un espacio y un tiempo concreto. 


Sobre cuáles son los engranajes que hacen girar un guion de cómic departieron una nutrida mesa la semana pasada en las XXII Jornadas del Cómic de Avilés. Larry Hama, como representante de la industria de Estados Unidos, Matz y Morvan, guionistas de la viñeta francesa, y José Manuel Robledo y Antonio Altarriba por parte del tebeo español. La meta, describir su arte, que, como no podía ser de otra manera, adquiere matices muy personales.


Larry Hama, que firmó 155 guiones consecutivos de G.I. Joe para Marvel, describió con humor por qué se convirtió en guionista. Fue una cuestión de lo más mundana, llegar bien a fin de mes: "Como dibujante, en los 70, cobraba 23 dólares por página. Y como mucho daba hecho una página al día. Me enteré de que los guionistas cobraban 50 dólares por página. Así que me pasé 10 años pidiéndoles a DC y Marvel que me dejaran escribir. Al final, me ofrecieron 'G.I. Joe', porque todos los demás guionistas de la industria habían rechazado escribirla".


Una de las claves que definen el tipo de narrador que uno es se halla en el proceso de trabajo. Se dice que, a grandes rasgos, hay dos tipos de escritores: de brújula y de mapa. Y lo que se quiere decir con esto es que los de brújula no saben adónde van, no van por delante de su trama, y los de mapa lo planifican todo previamente y luego lo escriben.


En esta mesa se vio ejemplos de ambas metodologías. Hama, por ejemplo, siempre ha trabajado con brújula. "No sé si compartiréis conmigo esa desagradable sensación de empezar a ver una película o leer un tebeo y saber a las pocas páginas y minutos como va a acabar. Eso es algo que siempre he querido evitar. Mi método consiste en no saber qué va a pasar. En los cómics de G.I. Joe no había jamás un continuará precisamente por esto, porque ni yo, ni el editor, ni nadie sabíamos cómo continuaba la historia".


Pero hay otros guionistas que sí tienen un método concreto. Robledo, que se considera dibujante antes que guionista, describió el suyo al detalle: primero, unas semanas de documentación; luego, un storyboard general; luego algo más detallado para escenas con "cohesión", trascendentes, que desarrollen una idea en tres o cuatro páginas. Y lo último que se ponen son los diálogos y cartelas. La pereza tiene también mucho que decir en ese proceso. El francés Morvan decide cada día si va a escribir en la ducha: "Funciono por inspiración. Así que si durante la ducha veo que no tengo ganas, pues ese día no escribo. Ahora bien, cuando me entran las ganas me puedo pasar horas y horas y olvidarme hasta de comer".


Altarriba destacó, por lo variopinto de la mesa, que si bien en el método y en las reflexiones sobre el cómic había puntos en común, España es diferente por tener una industria menos profesional: "En España, el guionista tiene que ser un poco el motor de todo. Tú no te sueles presentar a un editor con una idea, como podrías hacer en Francia, y que él te busque el dibujante. Tú te presentas con todo atado, unas páginas dibujadas y el guion completo para vender el proyecto. Creo que esta es la gran diferencia, que aquí todo es menos profesional. Un guionista en Francia o Estados Unidos está trabajando simultáneamente en varias series, sin descanso. Aquí, en España, yo iba guion a guion. Y entre tebeo y tebeo me he pasado meses sin guionizar nada de cómic". 


Otro punto clave en escribir tebeos es que es, muchas veces, un baile a dos. Bien agarrado. El dibujante y el guionista tienen que convivir en sus egos artísticos y ambiciones creativas. A veces, esa convivencia es compleja. "Con el dibujante de Asesino [Luc Jacamon] siempre le hacía el mismo castigo cuando nos peleábamos. Odiaba dibujar coches. Así que después de un cabreo, le mandaba diez o doce páginas de persecución sobre ruedas", apuntó Matz, entre risas. Hama cree que "a mayor talento, más pesado el equipaje", en el sentido de que los dibujantes que más merecen la pena, los que hacen "vibrar el alma", suelen ser bastante impresentables profesionalmente. "Hay un caso del que siempre me acuerdo, porque estos genios suelen pasar de coger el teléfono. Lo llamaba, dejaba que sonara una vez, colgaba y luego lo rellamaba. Me cogía siempre, porque ese era el código secreto de su novia". Hama tuvo que adoptar estrategias extremas con otro de sus ilustradores, también para hacer posible la comunicación al auricular: "Había dejado de pagar a la compañía telefónica para no recibir llamadas. Así que la pagué yo por él para que tuviera línea".


Pero el tebeo tiene también mucho de catarsis. Antonio Altarriba la vivió en primera persona con el cómic El arte de volar. "Fue mi manera de reconciliarme con el suicidio de mi padre. Creo que, aparte de ese runrún de fondo en el que percibes cómo influye la biografía en un guionista, los cómics pueden tener un efecto catártico para reflexionar o incluso superar un trauma". Hama describe la escena del tebeo norteamericano como una gran familia y recuerda que tanto en su caso como en el de un colega, que afrontaban la lenta muerte por enfermedad de sus madres, el resto de escritores asumieron las tareas pendientes que tenían con las editoriales.


Hay una cuestión mayor en el candelero desde la recuperación cultural del cómic. La manía de llamarlo novela gráfica para que la literatura, de alguna manera, fagocite el medio. Altarriba no está de acuerdo con esta tendencia: "No son literatura. El cómic, es ante todo, un medio visual. Cuenta con imágenes. Esto no lo hace ni mejor ni peor que la literatura. Lo hace distinto, con sus fortalezas y también con alguna debilidad", explica. De esa concepción del cómic como arte de las imágenes sabe mucho Hama, que en los 70 llevaba la contraria a casi todos los guionistas coetáneos prescindiendo de los diálogos y de las cartelas para expresar los pensamientos de los personajes. "Por entonces me consideraban un loco por hacer esto. Recuerdo en una ocasión que escribí una historia de Lobezno completamente visual y me dijeron que no se podía, que había que meter cartelas. Y lo hice, pero en vez de hablar Lobezno, hablaba Electra, con lo que el cómic era una yuxtaposición entre las imágenes que contaban una historia y los textos que contaban otra. Por supuesto, nadie se dio cuenta. Lo que me reconforta es que hoy en día se considera que los cómics deben de prescindir del texto cuando no es necesario. Que deben narrarse en imágenes".


miércoles, 20 de septiembre de 2017

El País:‘Imagine’, de John Lennon, se convierte en libro infantil ilustrado


Imagine, de John Lennon, la canción que quizás mejor simbolice el deseo de un mundo en paz, se convierte en libro infantil. En formato de álbum, ilustrado por el francés Jean Jullien y prologado por la propia Yoko Ono, saldrá a la venta en todo el mundo el próximo 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz. "Es una buena forma de que la canción perdure en las siguientes generaciones", afirma Patricia Martín, directora editorial de Flamboyant, que ha comprado los derechos del libro para España.


La letra de la canción, en el inglés original y en castellano o catalán, según la edición, acompaña el viaje de una paloma que vuela por el mundo con una rama de olivo y lleva su mensaje de concordia a pájaros de todo tipo. "Nos gustó el álbum por sus valores de paz y tolerancia, porque admiramos al ilustrador y nos gusta la canción", dice Martín para explicar por qué se embarcaron en el proyecto, iniciado por Amnistía Internacional en Reino Unido con la editorial británica Frances Lincoln. Los derechos de autor derivados de la venta de cada ejemplar se donarán a la ONG, que cuenta con la canción como himno oficial.


Aunque el álbum, de 33 páginas, está dirigido a la franja de edad de 4 a 12 años, "evidentemente, un niño no conoce a Lennon", dice Martín. "Es el típico libro para que los tíos lean a sus sobrinos", bromea, y así conozcan una canción emblemática que ya cumple 46 años. "Es una apuesta, y creemos que va a funcionar", asegura la responsable de Flamboyant, la pequeña editorial barcelonesa que lanzó en 2012 El monstruo de colores, un fenómeno que lleva vendidos en sus distintos formatos más de 300.000 ejemplares. Para la primera edición de Imagine, se han impreso 7.000 copias en inglés / castellano y 3.000 en inglés / catalán.

El autor de las coloridas ilustraciones es el diseñador gráfico Jean Jullien, que creó la popular imagen que fusionaba el símbolo de la paz con la Torre Eiffel tras los atentados de París de 2015. También ha publicado los álbumes infantiles ilustrados Esto no es un libro (Phaidon) y Ralf (Editorial Juventud). El lanzamiento del libro en España está acompañado de un concurso de dibujo, Los pájaros del mundo, dirigido a alumnos de Infantil y Primaria. Los colegios interesados se pueden inscribir aquí. Los ganadores recibirán un ejemplar de Imagine y un lote de libros de Flamboyant.

"Este libro es muy especial para mí. El texto lo escribió John, mi marido, y me alegra mucho verlo ilustrado en este hermoso álbum", escribe en el prólogo Yoko Ono, que será acreditada como coautora de la canción. "Con Imagine, compuso una canción que reclamaba la paz en todo el mundo. Hoy en día necesitamos la paz más que nunca, por lo que creo que sus palabras siguen siendo muy importantes. Deberíamos tratar igual a todas las personas, sin importarnos de dónde sean o si hablan otro idioma. Como la paloma de este libro, que acepta a todos los demás pájaros: le da igual el color de sus plumas o la forma de su pico. De ese modo, todos podemos poner nuestro granito de arena a diario. Todas las cosas buenas que hacemos pueden contribuir a mejorar el mundo. Tú puedes hacerlo, yo también, todos podemos hacerlo", afirma la artista.

martes, 19 de septiembre de 2017

El cómic Strangers in Paradise se convertirá en película


Puede que Strangers in Paradise sea uno de los mejores cómics de temática lésbica que existen, no sólo por su estética más que cuidada, sino que también por su hilo argumental que consigue mantenerte enganchada durante toda la historia; por algo ha sido ganador de varios premios no sólo el cómic, sino también su creador Terry Moore.

Si aún no lo has leído, te recomendamos que comiences a disfrutar de esta historia que se publicó desde 1993 hasta 2007 y que se puede encontrar fácilmente en muchas librerías, pero la gran noticia para las actuales y futuras seguidoras de Strangers in Paradise es que dará el salto a la gran pantalla.

Desde hace tiempo Terry Moore ha intentado adaptarlo a la televisión, sin tener suerte a la hora de encontrar un estudio que quisiera producir una serie ambientada en el cómic; pero no hay mal que por bien no venga y la noticia de que sea una adaptación al cine lo que finalmente se hará es algo mucho mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que la encargada de colaborar con el creador de Strangers in Paradise no será ni más ni menos que Angela Robinson, quién ha trabajado en The L Word y True Blood entre otras cosas.

Ambos han comentado al respecto que están encantados e ilusionados de poder llevar a cabo este proyecto juntos; ahora sólo falta esperar que se pongan manos a la obra para que pronto podamos saber algo más sobre la película basada en Strangers in Paradise.

lunes, 18 de septiembre de 2017

El cómic 'La voz que no cesa' da vida al drama del Miguel Hernández preso


Fruto de las casualidades, el recuerdo de Julio Oca Petete, el hijo de uno de los presos que estuvo junto al poeta Miguel Hernández en la cárcel, ha hecho que el cómic La voz que no cesa, de Ramón Pereira y Ramón Boldú, tenga un "testimonio de viva voz" que lo enriquece respecto a su primera edición. Con motivo del 75 aniversario de la muerte del poeta de Orihuela (Alicante), la editorial Astiberri ha publicado esta nueva edición, un nuevo volumen de 140 páginas revisadas y ampliadas respecto al que en 2013 sacó la desaparecida editorial EDT, que se despidió con este título, por lo que conseguir un ejemplar se convirtió en tarea imposible para los seguidores del cómic y del poeta. Pero ahora ha regresado con varias novedades que lo engrandecen, como un cambio en el color -se ha suavizado el negro- y una ampliación del contenido: el testimonio de Julio Oca Petete, hijo de Eugenio Oca, compañero de cárcel de Miguel Hernández, además del autor de los dibujos que acompañan los dos cuentos que el poeta escribió a su hijo y del dibujo del propio Hernández muerto.

"'Petete lo conoció cuando era niño y visitaba a su padre en la cárcel y me contó una serie de historias que dibujé por si en el futuro había una segunda edición del cómic", cuenta Boldú sobre este encuentro que cuatro años después se ha visto reflejado en viñetas. "La última parte del primer cómic, la de su estancia en la cárcel, quedaba muy corta, pero conocí de viva voz todo el drama que vivía dentro, sobre todo porque no le dejaban ver a su hijo por no estar casado con su mujer", ha destacado el dibujante catalán.

Pero en La voz que no cesa Boldú lleva a las viñetas también la recreación de otros instantes de la vida de Hernández que guardan similitud con la suya propia. Como el hecho de que su padre no quería que su hijo fuera poeta. "Mi padre no le veía futuro a que me dedicara al cómic, no creía que pudiera ganar dinero con este oficio, y esas conversaciones que tuve con él las he utilizado porque creo que no se diferenciaban mucho con las que Miguel tuvo con su padre", confiesa.

Con esta biografía, el cómic vuelve a dejar claro que se ha convertido en una de las mejores disciplinas para afrontar el género biográfico, tal y como lo han demostrado otras obras recientes que han abordado la vida de Federico García Lorca o Frida Kahlo. En este sentido, según Boldú, la explicación está en que como los dibujantes de cómic se "parecen mucho" a los escritores, pintores o cineastas son capaces de ver la "lucha" que han tenido que librar para pasar a la Historia.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Un artista fallero impulsa el primer Museo del Cómic en España


Un artista fallero valenciano, Alfred Chuliá, temporalmente residente en Benavente (Zamora) por motivos familiares, se ha integrado con su actividad artística en la vida social y festera de aquella ciudad, y entre otros proyectos que está impulsando está la creación del primer Museo del Cómic de España, que tendrán su sede allí. Explica que: «Somos un grupo de profesionales pertenecientes a distintos ámbitos de la sociedad a los que nos une la pasión por la lectura, el arte, el dibujo y la ilustración, que concretamos de manera especial en los cómics y tebeos. Desde hace dos años acariciamos y estamos trabajando en un proyecto singular, para el que nos hemos preparado aportando cada uno su bagaje cultural y experiencia, que hemos completado con continuas visitas a ferias, certámenes y exposiciones de cómics en España y Portugal». «El objetivo central –detalla Chuliá- de nuestras acciones es la creación de un Museo del Cómic, cuya base sería, en principio, los aportes de materiales de cada uno y aquellos que nos han sido confiados por expertos y coleccionistas a instalar en Benavente (Zamora), con la peculiaridad de comenzar su creación por el método del Crowdfunding, de la suscripción económica entre todos y todas quienes admiran y valoran el mundo del cómic». «El Museo del Cómic quiere convertirse en un espacio de referencia nacional e internacional en el mundo de la ilustración, un lugar de culto y veneración para los amantes del Tebeo, un templo dedicado a los Cómics.

Pretendemos convertirnos en el primer y único museo del cómic de España y el más grande de Europa, para lo que buscaremos unos locales dignos, espaciosos, suficientes, en los que instalar talleres de lectura y dibujo, zonas de firmas y presentaciones para autores e ilustradores, tienda de merchandising y souvenirs? y, cómo no, un gran quiosco donde poner al alcance de los visitantes una amplia gama de novedades de las obras de los principales autores e ilustradores

«Son muchos los profesionales de la ilustración y del sector del cómic en general, que han brindado al proyecto del Museo del Cómic su inestimable contribución y respaldo. Los principales y más destacados talentos de la ilustración a nivel nacional han contribuido con sus trabajos desinteresadamente a la concreción de este diseño dando lo mejor de sus lápices y que con sus diseños hemos conformado una de las mejores ofertas», acota Chulià.

Contará el Museo con un restaurante temático y para dar consistencia al proyecto «vamos a crear la Fundación Museo del Cómic, en la que se darán cabida a patrocinadores, expertos y amantes del sector, motor impulsor de los que se pretende, abierto a profesionales de la ilustración, editoriales, librerías especializadas, asociaciones de profesionales de ilustradores, instituciones o a cualquier lector».

sábado, 16 de septiembre de 2017

El País:El diario dibujado de Ana Frank


La protagonista, dibujada, parece más verdadera que la de las viejas fotos en blanco y negro. Por momentos parece de carne y hueso, parece que la conozcamos desde siempre, una vecina o una familiar. El cineasta y guionista Ari Folman y el ilustrador David Polonsky han conseguido, en su adaptación gráfica de El diario de Ana Frank, traducir en el formato de la novela gráfica un texto que es un clásico de la literatura contemporánea y un documento histórico sobre la persecución de los judíos en Europa.


Los israelíes Folman y Polonsky, autores también del documental gráfico Vals con Bashir, recuperan con trazo claro y estilo directo la historia extraordinaria y a la vez costumbrista de ocho judíos escondidos en un piso secreto en el Ámsterdam bajo la ocupación nazi.

No hay sangre en el diario original de Ana Frank, publicado en 1947, ni en el diario gráfico, que el 19 de octubre publicará en castellano por Debolsillo. No aparecen trenes cargados de deportados ni cámaras de gas. Es casi minimalista. Ana Frank cuenta el Holocausto sin contarlo. La parte más ominosa —la detención y los siete meses de peregrinación por campos de concentración exterminio y muerte de la adolescente— no aparece en el texto original —Ana Frank dejó de escribir el diario antes de ser descubierta— y en el diario gráfico es un breve epílogo escrito por los autores.

La Ana Frank de Folman y Polonsky es real, es cotidiana. En sus dibujos se hace presente.

"Es una historia de cada día: qué significa estar escondido durante dos años", dijo hace unos días Folman a EL PAÍS en París. Junto a él se sentaba Polonsky. "Y esperamos de verdad que los lectores puedan conectarlo con nuestro tiempos. Aunque soy un poco escéptico".

"Esto ocurrió hace 75 años. Y sigue ocurriendo", prosigue Folman. "En las zonas de guerra. En Oriente Próximo. En Sudán del Sur. En Burundi. [El diario de Ana Frank] parece historia antigua. Pero sigue ocurriendo".

Uno de los efectos de la lectura del nuevo Diario de Ana Frank es desmitificar el icono, acercarlo a lectores jóvenes que pueden sentirse intimidados por una obra que es canónica y de lectura obligatoria en muchas escuelas, o a lectores que desconocen la historia de Frank y la Historia del Holocausto.

Los propios autores explican que leyeron el libro de adolescentes, y que no captó su interés. "Lo leímos en la escuela. Cuando tienes 14 años no entiendes su potencial", recuerda Folman. "Lo volví a leer cuando la Fundación Anne Frank me contactó [para ofrecerle encargarse de la novela gráfica], y me chocó la calidad del libro. Solo de adulto entendí que era una obra maestra".

"Es una gran escritora. Esto es lo que me chocó cuando la leí de adulto", asiente Polonsky.

Trasladar las 330 páginas de las que consta en diario en formato libro a las 148 ilustradas y con poca letra de la novela gráfica obligó a los autores a "pensar de manera cinemática", dice Folman.

Folman y Polonsky se prohibieron traducir al lenguaje del cómic la primera persona del texto original. Es decir, no intentaron imaginar cómo Ana Frank hubiera ilustrado su diario. Trasladar palabra por palabra todo el diario hubiese dado una novela gráfica de 3.500 páginas y unos diez años de trabajo. Tuvieron que seleccionar, sintetizar, narrar con dibujos, y a veces imaginar. Por ejemplo, la treintena de páginas dedicadas a la relación entre Ana y su hermana, Margot, se resumen en una sola en la que una serie de retratos yuxtapuestos de ambas, sin texto, muestran las diferencias abismales de carácter entre ambas.

Otra peculiaridad del diario gráfico de Folman y Polonsky es que conserva en algunas páginas fragmentos enteros del diario. "Eran [fragmentos] extraordinarios, no había manera de tocarlos. Debían mantenerse intactos como pura literatura. Y creo que, cuando haces lo que hicimos, debes recordarle al lector: 'Eh, este es el original, debes leerlo'", explica Folman.

Polonsky creció en la Unión Soviética, donde no había oído hablar de Ana Frank. Folman, hijo de supervivientes del Holocausto, creció en Israel. Sus padres llegaron a las puertas de Auschwitz el mismo día que la familia Frank.

"Cuando hablamos del Holocausto, hablamos de símbolos", explica. "El holocausto era monocromo, blanco y negro, la fotografía del niño en el gueto de Varsovia, la hambruna, las ejecuciones, la tuberculosis. Y, para las personas que estuvieron allí, trataba de todo esto, pero también de hacerse adulto, de mi primera novia y de mi primer beso: de la vida".

Y así era Ana Frank, como escribe el novelista francés Eric-Emmanuel Schmitt en una edición reciente del diario, alguien que "cultiva la alegría más que la tristeza, aquella alegría que Spinoza [otro judío de Ámsterdam] definía como 'el paso hacia una perfección más grande'. "No puedo evitar pensar que Ana Frank, escandalosamente aplastada por la Historia, tuvo éxito en lo que dependía de ella: su vida".

viernes, 15 de septiembre de 2017

Cels Piñol cuenta este viernes los entresijos de su serie de cómic ‘fanhunter’


El dibujante catalán Cels Piñol (Barcelona, 1970) desvelará este viernes algunos de los secretos que se esconden tras su longeva serie Fanhunter, en el marco del VIII Salón del Cómic de Navarra/ Nafarroako Komikiaren VIII. azoka que organiza la Asociación Tiza.

El creador de carismáticos “narizones” –que definen su característico estilo de dibujo– firmará libros a las 18 horas en El Corte Inglés y ofrecerá una charla con formato de entrevista a las 19.30 horas en el Palacio del Condestable.

Piñol muestra además en Pamplona, en el Condestable, la exposición Fanhunter: la última línea defensiva. Se trata de, como describe el propio autor, “un buen puñado de ilustraciones originales que abarcan veintisiete años” y que permiten conocer el proceso creativo y los entresijos del universo Fanhunter desde sus inicios en fanzines auto editados hasta su fichaje por Planeta de Agostini. La exposición se completa con una variada selección de juegos, figuras, cómics y productos de merchandising que refuerzan la experiencia “epicodecandente”.

La carrera de Cels Piñol arrancó al participar en un concurso de diseño de superhéroes.

Aunque no ganó, su estilo fue bien recibido y le contrataron para hacer las tiras Fan con Nata / Fan Letal que se incluían en los cómics de Marvel-Forum. Simultáneamente, Piñol auto editaba los fanzines Kiusap y Fanhunter en Gusa Cómics, su propia faneditorial.

Gracias al éxito de Fanhunter, distopía en la que los fans de los cómics, los juegos de rol, los videojuegos y otras manifestaciones de ocio y “subcultura” son perseguidos como delincuentes por el malvado Papa Alejo I, Cels se convirtió en el primer autor español que disponía de una serie regular en Planeta-DeAgostini.

Desde entonces, Cels Piñol ha trabajado como articulista, editor, empresario del mundo del cómic o, incluso, novelista. Este año, el creador de carismáticos “narizones” como Konstantin, Don Depresor, Ridli Scott o Killer Dog entre otros fue homenajeado con una retrospectiva en el Salón del Cómic de Barcelona. También, recientemente, el remake de su Drácula (1992) ha sido elegido cómic oficial del Festival de Cine Fantástico de Sitges y la versión inglesa del juego de miniaturas Urban Warfare ha sido lanzado en Estados Unidos. A este lanzamiento seguirán,dentro de poco, otros juegos de cartas, rol y cómics.

El VIII Salón del Cómic de Navarra/Nafarroako Komikiaren VIII. Azoka está organizado por Tiza. Asociación para la promoción del cómic y actualmente cuenta con el apoyo del Gobierno de Navarra/Nafarroako Gobernua, el Ayuntamiento de Pamplona/Iruñeko Udala, Fundación Caja Navarra, Obra Social La Caixa, El Corte Inglés, el CAP (Centro de Apoyo al Profesorado) y Diario de Navarra.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Cómic. Arquitectura narrativa


“Existe una diferencia fundamental entre dibujar y hacer cómic. Cuando dibujo estoy intentando reproducir el mundo, lo que veo. Mientras que cuando hago cómics estoy intentando reproducir mis memorias, mis fantasías, es una actividad de síntesis […] cuando dibujo es solo una actividad de reproducción”. (Cris Ware, 2014)

La controversia sobre si el cómic es un subproducto cultural, si es o no literatura o arte, es vieja y un tanto aburrida. Menospreciar o negarle valor al cómic no parece tener ningún sentido a día de hoy y además es fácilmente refutable con ensayos como este del arquitecto, profesor y estudioso de las artes visuales, sobre todo los cómics, Enrique Bordes, que ahora tenemos en nuestras manos. Empecemos por decir que el cómic como tal nació en el siglo XIX pero que como manifestación que es de una narración a través de imágenes se puede rastrear su origen en las más tempranas muestras humanas surgidas de la necesidad de dejar constancia de una historia a través del tiempo. Cómic. Arquitectura narrativa nace de la tesis doctoral de Enrique Bordes y en su primera parte se ocupa precisamente de ese tipo de representaciones donde la tradición figurativa del cómic hunde sus raíces. Narraciones de hechos y personajes singulares dignos de ser recordados o tenidos en cuenta por los humanos las encontramos, por ejemplo, en los jeroglíficos egipcios, en las victorias militares de la Columna de Trajano o en las visiones apocalípticas de los Beatos… En todas estas manifestaciones artísticas se representan secuencias en las que tiempo, espacio y sonidos son emitidos en una acción simultánea.

Pero la idea principal que articula todo el libro (que es, como señala Antonio Bonet Correa en su prólogo, un compendioso volumen…) es la de relacionar el cómic con la arquitectura y los arquitectos. A lo largo de los capítulos en los que se divide la publicación, se van analizando las forma de la construcción del campo visual de las viñetas, sus tamaños, dimensiones y escalas. También a lo largo del libro descubrimos cómo el dibujo une a creadores de narraciones gráficas y edificios y es que el objetivo de Bordes es mostrar cómo dibujar arquitectura y narrar en un papel tienen un origen común y un desarrollo paralelo y nos propone un paseo cronológico por casos que ayudan a visualizar hasta qué punto el lenguaje narrativo visual ha estado vinculado con las formas arquitectónicas y su representación. En el apartado “El cómic y los arquitectos” explora esta relación desde varios puntos de vista: se dibuja un pequeño recorrido por aquellos autores que han estado en contacto directo con la arquitectura, intentando descifrar hasta qué punto han profundizado en la concepción de la historieta como estructura espacio temporal o como objeto de diseño arquitectónico. Dos casos únicos: Le Corbusier y Windsor McCay. Pero Rem Koolhaas y Yona Friedman tampoco escapan al análisis por su uso de la comunicación visual cercana al cómic.

Se ocupa en sus páginas de la representación arquitectónica: las secciones verticales, pero también las plantas, que por su visión cenital poco frecuente no son tan utilizadas; elementos arquitectónicos como la ventana; o la descripción de espacios desde la habitación a la ciudad. Y como no, también de las personas, la inclusión necesaria del ser humano en las historias.

No se olvida Bordes en el capítulo correspondiente a “Construcciones narrativas contemporáneas” de un título muy español, a pesar de su nombre, 13 Rue del Percebe, del maestro Ibáñez. Su estructura, su encuadre y sus personajes son analizados al referirse el autor a ejemplos en los que lo que vemos no es solo la sección de un edificio sino una enorme escenografía teatral abierta.

El libro es casi una minienciclopedia temática, llena de referencias teóricas y visuales, con menciones a los más importantes creadores de cómic, desde los más clásicos a los más innovadores. La evolución de la viñeta, sus aspectos técnicos, cómo se construye el cómic desde su unidad más básica. Cómo lo leemos y cómo lo interpretamos. Tampoco falta un capítulo dedicado al color como mecanismo narrativo, en el que encontramos curiosos estudios como el presentado en 2013 por Tim Leong, que revela que los colores primarios son utilizados (como norma) para los “buenos”, mientras que para los villanos suelen emplearse los complementarios. Como broche final, el volumen se completa con once páginas dedicadas a bibliografía, dividida en cuatro bloques: Historia y teoría; Arquitectura y cómic; Obras y Fuentes en línea.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Grandes maestros de la pintura, en versión cómic


Más de 70 ilustradores de cómic han reinterpretado una colección de grandes obras de la historia de la pintura universal para la exposición El Arte en el Cómic, que el próximo viernes día 22 se inaugurará en la sede de Afundación. La muestra contará con tres espacios. El primero se dedica a la presencia del noveno arte en los museos y de estos en el cómic; el segunda a autores gallegos, y el último recoge los homenajes que los dibujantes han realizado a algunas piezas emblemáticas como La Gioconda o El Guernica.  La relación que museos como el Louvre o el Prado pueden guardar con las viñetas queda plasmada en esta exposición producida por la Fundación Telefónica y comisariada por el historiador Asier Mensuro.

martes, 12 de septiembre de 2017

El País:Miguel Francisco: “Mi cómic contacta a mi hijo con su abuelo”


Cuando murió su padre y nació su hijo, el dibujante Miguel Francisco (Badalona, 1968), única intersección entre ambos, sintió que la vida era demasiado miserable si todo lo acumulado por su padre no podría llegar a su hijo. Así forjó Espacios en blanco (Astiberri), un cómic autobiográfico que sacó adelante en los recreos de su trabajo como diseñador de personajes de videojuego (Angry Birds, Best Friends). Vive en Helsinki, donde encontró una oportunidad, un hijo y el frío.


¿Qué hace un mediterráneo en Helsinki? Pasar frío por supuesto y, entre tiritón y tiritón, trabajo como diseñador de personajes para Seriously, una empresa de juegos de Helsinki donde estoy haciendo los personajes del juego Best Fiends. Vivo en una casa de madera con mi hijo y me quito horas de sueño para hacer cómics y otros proyectos que van apareciendo.


¿Se dibuja mejor con frío? No se dibuja mejor, pero estás más tiempo en casa para evitar 20 grados bajo cero. Te ves dibujando más horas porque no puedes ir de tapas, primero porque no hay y segundo porque te congelas en la parada del autobús.

¿Para vivir de la cultura: España o Finlandia? Para vivir de las ayudas a la cultura, desde luego Finlandia. Para vivir la cultura, para mí, y quizás sea muy subjetivo y desde la visión del inmigrante, España.

¿Quién o qué le hizo dibujante? Me empujó a dibujar la soledad por la enfermedad y por lo divertido que era inventar mundos y personajes y soñar aventuras... por jugar en definitiva. Un poco más mayor ya, me hizo dibujante la inercia y continué en esta profesión para seguir sintiendo, muy de vez en cuando, la misma sensación que tenía de crío cuando dibujaba piratas y pistoleros en el suelo de mi habitación. Y no es fácil conseguirla.

¿Qué tiene en su mesilla de noche: libros o pantallas? Ambos. No me gusta leer en digital, pero desde que vivo en Helsinki he tenido que acostumbrarme. Es más sencillo y rápido comprar libros que me interesan y que son totalmente imposibles de encontrar en Helsinki, que pedirlos a alguna librería en España y esperar a que lleguen por correo. Aún así, lo hago, pero la mayoría de veces no tengo la paciencia suficiente y acabo cayendo en el digital. Ahora tengo, en digital y en la mesilla, No llorar, de Lydie Salvayre, y en papel, Rabos de lagartija, de Juan Marsé.

¿Cuál ha sido el último libro que le ha gustado? Cielos de barro, de Dulce Chacón.

Cite su santa trinidad del cómic. Will Eisner, Hugo Pratt y Moebius, probablemente, aunque como no tengo nada de católico, creo que más que santísima trinidad tengo un panteón de dioses en los que entran desde Carlos Giménez a Josep M. Beá o de Franquín a Spiegelman. Está lleno de dioses este mundo del tebeo.

Su videojuego favorito. Debe parecer raro esto porque pago mi alquiler trabajando para videojuegos, pero no juego a ninguno. Hace bastantes años que me empezaron a aburrir y tuve una sensación terrible de pérdida de tiempo cuando jugaba, así que los dejé a un lado sin más y uso ese tiempo para hacer otras cosas. Sigo el arte que se hace para juegos esos sí. Los diseños de Yoshitaka Amano para Final Fantasy, Takayoshi Sato en Silent Hill o Aymeric Kevin para Rayman me parecen geniales aunque no juegue.

¿Qué cómic detesta? Ninguno. Hay cómics que me gustan más y otros menos, pero no detesto ninguno. Cualquier dibujante que tiene los suficientes redanyos para sentarse delante de una mesa y hacer un cómic ya me merece un inmenso respeto. Lo que no me gusta simplemente no lo leo.

Si no fuera lo que es, ¿qué le gustaría ser? John Silver el Largo, ¡por supuesto!

¿Qué está socialmente sobrevalorado? En mi opinión el dinero, la fama, la falsa aceptación social, la belleza física, las opiniones de ciertos personajes y medios de comunicación... vivimos en una sociedad tan superficial y mediática que la lista de cosas sobrevaloradas sería larga, muy larga.

¿Qué encargo no aceptaría jamás? La vida y las decisiones personales te ponen a veces en situaciones muy jodidas en las que has de aceptar trabajos simplemente para cubrir necesidades básicas, pero por ahora nunca me he visto obligado a aceptar encargos de corte racista, fascista o discriminatorio. Espero no verme obligado a hacerlo nunca. (dedos cruzados)

¿Por qué ha necesitado contar su autobiografía? Era una historia que llevaba rondando mi cabeza desde hacía tiempo y que, al llegar a Finlandia, quizás por el distanciamiento, más mental que físico, se empezó a concretar en algo que ha acabado siendo autobiográfico sin pretenderlo. El punto de inflexión fue el nacimiento de mi hijo y la muerte de mi padre, algo que me hizo poner los pies en el suelo de repente y que me hizo sentirme en una cola vital en la que al final simplemente te mueres y toda tu experiencia vital, todas tus vivencias e historias que has oído y escuchado desaparecen contigo y eso me pareció muy miserable y carente de todo sentido. Por otro lado, quería que mi hijo tuviera la posibilidad de saber cosas de su familia en España si es que algún día se interesa por ella. En cierto modo, no quería que la historia oral que mi padre me contaba se perdiera, y haciendo el libro, contactaba de algún modo a mi hijo con su abuelo. Cosas así. Cosas que te da por pensar cuando se muere tu padre y afuera hay veinte grados bajo cero.



lunes, 11 de septiembre de 2017

El País:Muere Len Wein, legendario creador de Lobezno y La cosa del pantano


El guionista Len Wein (Nueva York, 1948) es responsable de algunos de los héroes y villanos más reconocibles de la mitología del cómic —de los más adaptados al cine y la televisión—, y, sin embargo, nunca se le acreditó lo suficiente por ello. "La historia moderna del cómic sería completamente diferente si no fuera por Len. Que nadie lo aplauda por ello es una desgracia". El guionista Chris Claremont, responsable de la etapa más icónica de la Patrulla X, tenía claro lo que la industria del cómic estadounidense debía a uno de sus nombres más infravalorados. Wein creó a Lobezno, a la generación de mutantes de Tormenta, Lobezno o Rondador Nocturno y a la Cosa del Pantano; había escrito para los títulos más famosos de las dos grandes editoriales, y allí además había editado títulos como Watchmen. Wein, guionista clásico que comenzó en el terror, era, al fin y al cabo, un trabajador, uno lleno de imaginación que nunca perdió su entusiasmo como fanático de los tebeos. El creador ha muerto este domingo a los 69 años tras varias operaciones de corazón, que había contado los últimos días por Twitter.

Es fácil pasar por alto a Len Wein. Aunque pocos escritores tienen en su currículum etapas en El Increíble Hulk, Spider-man, Batman, Wonder Woman (donde rediseñó al personaje junto a George Pérez), Thor, Iron Man, Los Cuatro Fantásticos y la JLA, era tal su generosidad que cedía el protagonismo a quienes llegaron después. Además de López, sin él ni Alan Moore, que se dio a conocer por su brillante etapa en La cosa del Pantano, ni Chris Claremont, que comenzó como ayudante editorial de Wein en Marvel, tendrían una carrera. Pero su pluma para escribir cómics era tan poco estridente, que no llamaba la atención entre el gran público, si bien dominaba la estructura y la idiosincrasia de las viñetas como nadie.

Wein era un trabajador feroz y compaginó su tarea de escritor con sus labores editoriales en una de las épocas más complicadas y competitivas de la industria. En Marvel se erigió como editor en jefe tras la salida de Roy Thomas y desde allí lanzó toda una nueva manera de entender a los superhéroes, con la creación la nueva y diversa Patrulla-X en Giant Size X-men 1, junto al dibujante Dave Cockhrum, uno de los títulos más legendarios de la historia. En sus páginas, Charles Xavier reunía a un nuevo equipo de mutantes encabezados por Lobezno (heredado de la etapa de Hulk de Wein, en la que le habían pedido un cupo de canadienses), Tormenta, Rondador Nocturno y Coloso. Su trabajo editorial evitó que Wein siguiera en la serie, así que en 1975 pasó las riendas a un joven y entusiasmado Claremont, que había asistido a todas las reuniones como su ayudante. Así comenzó su leyenda, una etapa que duraría décadas. "Para mí era un trabajo más. No era diferente de Hermano Voodoo", contaba Wein en Las historias jamás contadas de Marvel cómic.

Las cancelaciones de títulos en aquella época eran constantes, y lidiar con una treintena de equipos creativos no era una tarea sencilla. De hecho, acabó tan cansado por su trabajo como editor que decidió probar un soplo de aire fresco y aceptar la oportunidad de escribir a Batman en Detective Comics. Pero Stan Lee no se tomó bien su paso a la competencia, y decidió que no podía estar en ambos sitios a la vez. DC no tardó en darle un puesto como editor en algunos de los títulos más reconocibles. Su nombre siempre estará ligado en esa casa a Watchmen, de Alan Moore y Dave Gibbons, si bien sus desavenencias con el guionista por su final fueron públicas desde el momento de su publicación. Tanto fue así que cuando en 2012 la editorial lanzó los polémicos cómics de Before Watchmen, que ahondaban en los personajes de la legendaria serie innecesariamente, Wein era cabeza de cartel: "Iba siendo hora. Moore ha tenido estos personajes durante un cuarto de siglo y decidió no hacer nada con ellos".

Pero Wein para entonces ya tenía el título de leyenda, un autor al que la industria le debía algo que nunca le entregaría. No solo los mutantes o la Cosa del pantano (al que adaptó Wes Craven al celuloide), Wein también ha visto traslados al audiovisual personajes como Lucius Fox, con el rostro de Morgan Freeman en la trilogía del Batman de Christopher Nolan; Amanda Waller, a la que ahora interpreta Viola Davis en el universo DC; Cottonmouth, al que encarnó Mahershala Ali en Luke Cage, o Blanco Humano, que contó con su propia serie de televisión. Aunque, en realidad, todo lo que recibía por ello era el honor de verlos en pantalla: "Nunca vi un duro de las películas Marvel, ni siquiera tengo crédito en alguna de las películas de Lobezno. Hugh Jackman es un hombre encantador y en el estreno de X-men orígenes: Lobezno dijo al público que me debía toda su carrera y me abrazó. Fue muy gratificante, pero hubiera preferido un cheque".

Por eso no es extraño que Wein, que comenzó queriendo ser dibujante, considerara uno de sus grandes logros ser de los pocos de su generación que había logrado superar al tiempo: "Tengo una carrera en este negocio tras 45 años. Eso es algo que no pasa mucho. Soy el hombre con más suerte en el mundo", exclamaba en 2012 en una entrevista en Collider: "He pasado toda mi vida haciendo lo que me gusta ¿Cuántos pueden decir eso?". Ese entusiasmo por los cómics de los que se enamoró de niño con Batman le siguió hasta el final.

domingo, 10 de septiembre de 2017

«Para los de fuera, Avilés es la ciudad del cómic, una etiqueta divertida»


A Jorge Iván Argiz (1974), avilesino nacido en Monforte, se le podría considerar perfectamente como un hombre del Renacimiento. Un amante de la cultura en todas sus vertientes de expresión, pero por encima de todo, de aquella que se ha convenido en llamar popular, desde el cómic al cine, pasando por la literatura, de la fantasía a la ciencia ficción. Y sobre todo, con una férrea vocación para la divulgación, hacerla accesible a todos. «Esto nos lo tomamos como un servicio público», confirma. De su trabajo e imaginación han salido propuestas que sitúan Avilés como referencias nacionales: en julio, el festival Celsius, y a partir de pasado mañana, dirige la XXII edición de las Jornadas del Cómic, que convierten a la ciudad, durante casi una semana, en la capital nacional del noveno arte. Autores nacionales e internacionales, editoriales y aficionados así lo reconocen año tras año.

-¿Cómo recuerda los comienzos de las jornadas?

-Recuerdo cuando el atentado en las Torres Gemelas, el 11S. Estábamos comiendo con autores americanos, viéndolo por la tele, parecía una película. Y uno nos decía, 'pues en esa torre trabaja mi hijo'. Es una manera complicada de empezar, con los aeropuertos cortados, los americanos viendo morir a su gente... Adversidades. A partir de eso, ¿qué más puede pasar?

-Consiguen que una ciudad pequeña sea la capital nacional del cómic.

-Todo depende de la voluntad. Que haya un grupo de personas que queramos hacerlo, que la Administración quiera apoyarlo, y contar con una idea clara que conecte con la gente a la que va destinada. Todo esto nos lo tomamos como un servicio público, y cobra sentido cuando llega al receptor. Siempre nos hemos sentido apoyados y la gente lo ha acogido bien.

-¿Por qué se decidieron a lanzar el festival?

-Hace un poco más de esos 22 años hacíamos un programa de radio en Radio Activa, que se llamaba 'Dentro de la viñeta', y también teníamos un fanzine del mismo nombre. Recuerdo conversaciones de entonces, «qué bien si hubiera en Avilés un algo relacionado con el cómic...». Pero, ¿quién le ponía el cascabel al gato? «¿Por qué no lo hacemos nosotros?», nos preguntamos. Y Andrea Parissi, Ángel de la Calle, que estaba en la Semana Negra, y yo, hicimos un proyecto, lo presentamos al Ayuntamiento, y el resto ya es historia. Nunca he llevado bien que digan aquello de «no se puede». Al menos no sin intentarlo.

-¿Se basaron en algún ejemplo?

-En aquella época había pocos modelos. Sí teníamos claro cómo queríamos que fuera y cómo no. El modelo lo fuimos creando nosotros. No queríamos las típicas charlas, y sí una cercanía entre el público y los autores, que fuese una convivencia. Parámetros que no encontrábamos en otros sitios, y mostrarlos aquí como un camino real.

-¿Costó?

-Si lo pienso ahora, supongo que fue difícil. Tuvimos mucha suerte. Vino Larry Hama, que repetirá este año, y eso facilitó mucho trabajo, porque nos dio prestigio. Hay que tener en cuenta que nosotros vendíamos una idea, un proyecto, a gente importante, y hubo una sucesión de casualidades afortunadas, como que no fallara nadie de los invitados. Y al final, ellos son nuestros principales embajadores.

-¿Cómo consiguieron entonces convencer a los autores a venir?

-Con ingenio. Internet no era como ahora. Contábamos con el servicio telefónico de información internacional. No eran máquinas, sino personas, a las que tratábamos de convencer para que nos dieran un teléfono, de un apellido, en una ciudad concreta... Casi como en 'CSI'. Teníamos el contacto con algunos autores, pero con otros... Recuerdo con George Pérez, sabíamos que vivía en un pueblo de Florida, y fuimos llamando a los Pérez de allí; a la cuarta o quinta llamada, lo conseguimos.

-¿Hay algunos autores que les haya costado conseguir estos años?

-A J. M. De Matteis lo invitamos por primera vez en el 97, y lo intentamos después todos los años, y al final vino. A John Romita jr también llevamos invitándolo desde aquellas fechas. Es uno de los autores más interesantes de superhéroes. Y él nos dice que hasta que no venga a Avilés, no va a ir a otros sitios. Es cuestión de tiempo.

-¿Cuáles son las premisas para organizar las Jornadas?

-Los tres organizadores, Germán Menéndez, Ángel de la Calle y yo, somos muy diferentes, y abiertos a todo lo que cae en nuestras manos. El cómic, su riqueza... Hacemos un acercamiento lo más amplio y global posible, no solo geográficamente, también en los argumentos, el público, desde infantil a adulto; la temática, obras que nos parecen interesantes.

-¿Y a usted qué tipo de cómic le gusta más?

-Soy raro, leo de todo. He tenido una evolución lógica, de lo que se lee de críos, superhéroes, manga, a más de adulto, novela gráfica... Puedo disfrutar de una novela gráfica sobre el conflicto de Siria tanto como de la 'Patrulla X', manga de terror...

-¿Ha cambiado mucho el cómic en estas dos décadas?

-Ha crecido en diversidad. Hay cómic accesible para todos lo públicos y gustos. Ahora está reconocido como un medio de expresión. Nosotros siempre procuramos ir un paso por delante de las tendencias, y este año no es una excepción.

-¿Es el mejor momento del cómic?

-Si eres lector, no ha habido un momento con tanta riqueza y variedad, artística y narrativa en la historia. Los autores españoles son de los mejor valorados. Corto Maltés lo están haciendo dos españoles; Batman, Lobezno. En los premios Eisner, que son como los Oscar, cada vez hay más nomidados y ganadores españoles. Y nuestra industria, si bien mejora, aún no puede sostenerlo.

-¿Los formatos digitales son competencia?

-En España se publican muchas cosas y muy diferentes, por fortuna. Para mí el formato ideal es el papel, pero procuro no caer en ese estilo dinosaurio. Lo importante es que se lea, en el formato que sea.

-¿Cómo está el cómic en Asturias?

-Para lo pequeño que es, hay muchos eventos que lo incluyen: nosotros, Celsius, la Semana Negra, Metrópoli... Desde el punto de vista creativo, hay autores muy interesantes. Creo que estamos un poco peor organizados en movimiento de base, en fanzines, asociaciones de autores jóvenes, en comparación con Galicia o el País Vasco.

-Las Jornadas son parte de Avilés.

-Notamos que en Avilés hay un interés creciente, y el que no es aficionado, tiene una familiaridad con las Jornadas. Pensamos que se puede hacer todavía más. Y para la gente de fuera, Avilés es la ciudad del cómic. Es divertida esa etiqueta. Pero es la ciudad del cómic y muchas cosas más. Nos sirve de identificativo.

-Aparte de los invitados, ¿cuáles son las principales novedades?

-Vamos a intentar ganar las mañanas para un modelo de encuentro con el autor diferente. Otra novedad es que hemos puesto mucho el ojo en los guionistas. El cómic es un medio visual, pero se cuenta una historia. Los autores que últimamente más mueven a los aficionados son los guionistas. Y vamos a analizar ese fenómeno. Otra cosa que no habíamos hecho es que ahora las editoriales contratan a estrellas de Youtube para conectar con los jóvenes, y vamos a tener dos chicas que participan de este fenómeno, Lolita Aldea, para El Rubius, y Henar Torinos, para 8cho. Lo analizaremos sin prejuicios.

-Muchos autores ya tienen reservada esta semana en su agenda.

-Al principio nos lo tomábamos con sorpresa, y es un orgullo. Es por la propia dinámica de cercanía del festival, que permite que pasen cosas que en otros sitios no, la convivencia... Aquí se han formado equipos creativos entre gente que no se conocía. Les preguntan, y dicen, «estábamos en Avilés». Eso es marca de ciudad también. Por un lado, los que ya han venido hacen presión para volver, pero como se suele decir, hay que mover banquillo. Otros me dicen que un colega les comentó para venir a Avilés... Aparte de la lista oficial, tenemos autores voluntarios, que enriquecen el evento, vienen por sus medios y es un lujazo.

-¿Como están en lo económico?

-No tenemos el presupuesto de los mejores años, pero nos hemos recuperado gracias al Ayuntamiento y Asturiana de Zinc, y nos sentimos muy apoyados por ellos. Su aportación es fundamental. Teníamos claro que la cultura hay que pagarla, pero su acceso tiene que ser gratuito. Y aquí puede ser así por el dinero que aportan ambas instituciones.

-¿Habrá festival en otros espacios?

-Me gusta hacer ciudad. Hemos hecho exposiciones en el CMAE, en Valdecarzana, en la Escuela de Arte... Se han ido moviendo. ¿Alguna vez en el Niemeyer? Todo es posible.