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martes, 30 de enero de 2018

El País:El coraje de las víctimas del accidente de metro de Valencia, en cómic


Los creadores valencianos Cristina Durán y Miguel Ángel Giner llevan décadas ilustrando cómics. Han firmado un sinfín de novelas gráficas, la última sobre el accidente de metro más grave de España, el ocurrido en Valencia el 3 de julio de 2006, donde 43 personas perdieron la vida y otras 47 resultaron heridas. En El día 3, título del libro editado por Astiberri, ambos dibujantes plasman la tragedia y la incansable lucha de los familiares de las víctimas por que este amargo episodio no quedara impune. 

La portada del libro es la estación de metro de Jesús, en la capital valenciana, testigo del descarrilamiento de un vagón de la Línea 1 del suburbano y en el interior, 200 páginas de viñetas firmadas por Giner y Durán a partir de un guión de la periodista Laura Ballester, que siguió minuciosamente el suceso durante una década. El cómic es un homenaje a unas familias que no desfallecieron en la búsqueda de la verdad.

A Miguel Ángel le hizo falta leer solo cinco páginas del libro Luchando contra el olvido. El largo trayecto de las víctimas del metro de Valencia (Sembra Llibres, 2015), donde la periodista valenciana reconstruye e investiga el suceso, para decidir que lo adaptaría al cómic. El padre de una de las víctimas, a la que el ilustrador conoció, fue el punto de partida de la historia pero los protagonistas de El día 3, que se editará en castellano y valenciano, son una familia ficticia, lo único inventado del libro, que sirve de hilo conductor para explicar esta tragedia.

El tándem creador de Una posibilidad entre mil y La máquina de Efrén explica, viñeta tras viñeta, la desolación de los familiares de las víctimas los años siguientes al siniestro; cómo la Administración autonómica [entonces en manos del PP] intentó echar tierra sobre el accidente, el archivo judicial del caso pese a la existencia de multitud de interrogantes sin respuesta. Años de olvido, de concentraciones casi en solitario de la asociación de familiares AV3J el tercer día de cada mes para pedir justicia. Luego llegó el programa Salvados, de Jordi Évole, que rescató el caso y lo resucitó para la actualidad, las concentraciones multitudinarias, la reapertura judicial del accidente, la rectificación y disculpas del nuevo Gobierno valenciano a los afectados, y el fin de las manifestaciones cada día 3. Fue una década de cruda lucha.

La tarea de los ilustradores ha sido ingente hasta poder plasmar una equilibrada combinación de hechos y sentimientos. Se zambulleron en el exhaustivo trabajo de Ballester y aprendieron de trenes, de infraestructuras, de pruebas judiciales. Recurrieron a otros trabajos sobre el accidente; los de la productora Barret Films, los de la web 0 responsables y el documental La estrategia del silencio, así como al asesoramiento de la Asociación de Víctimas del Metro 3 de julio. “Al principio fue un poco costoso entenderlo todo, había muchos frentes. Pero nos empapamos de información para entender qué pasó, por qué luchaban los supervivientes y los familiares”, agrega Cristina Durán. “Lo más difícil es la parte de las víctimas, la de decidir qué enseñar y qué no. Al final decidimos no ser explícitos en la escenas más duras por respeto a las víctimas”, continúa la ilustradora valenciana.

Miguel Ángel Giner tiene claro que el punto fuerte de este cómic es la defensa del activismo, de una sociedad que necesita ponerse las pilas para que no la engañen ni la manipulen como se intentó con el accidente de metro de Valencia. O con otros casos igualmente polémicos como el del Alvia o el Yak-42. Hay mucho escrito y filmado sobre el vuelco del convoy a su entrada en la estación valenciana de Jesús pero el episodio “aun duele e indigna y cuantos más medios pongamos para darlo a conocer, mejor. No queremos que se repita”, apostilla el historietista.

El día 3 es otro cómic para la reivindicación. Todas las artes han vivido sus etapas de lucha, de denuncia, de reivindicación… Y el cómic también lo tiene, “ha salido del gueto”, opina Giner. “Antes era un arte más reducido y minoritario y gracias a historias como Arrugas, de Paco Roca, o Maus, de Spiegelman, se ha extendido”, añade. Durán valora que se hable del cómic como de narrativa o poesía. “Por suerte, las cosas han cambiado”.

Laura Ballester, periodista del rotativo valenciano Levante-EMV y coguionista del cómic, recuerda cómo conoció a Miguel Ángel y Cristina: Vinieron a una presentación del libro que hicimos en Benetússer [Valencia] y quedaron tan impactados que salieron de aquella charla con la idea clara de que el libro Luchando contra el olvido podia convertirse en un cómic".

Una semanas después los dos ilustradores valencianos le hicieron una propuesta a Laura. "Me sorprendió porque se trata de un tema árido, por las cuestiones técnicas que entraña, y delicado pero no tuve la menor duda. Acepté enseguida, incluso antes de leer su libro Una posibilidad entre mil ,  que me dejó impactada.", añade la periodista.

Según Ballester, las posibilidades del cómic para adultos sobre temas de concienciación social son infinitas y muy potentes para hacer llegar historias o mensajes a todo tipo de públicos. "En el caso concreto del accidente de metro de Valencia, la novela gráfica puede hacer llegar a un público diferente este capítulo de la democracia valenciana tan lamentable y pésimamente gestionado", concluye.

La editorial Astiberri, una de las editoriales dedicadas al cómic, lanza El día 3 el próximo 8 de febrero.

RTVE:Un cómic recrea la revuelta contra los franceses y los fusilamientos de mayo de 1808


Sin duda uno de los acontecimientos clave de nuestra historia fue la revuelta popular contra los franceses del 2 de mayo de 1808 y los fusilamientos del día siguiente inmortalizados por Goya. Ahora el guionista Julián Olivares y el dibujante Juan Aguilera recrean esos hechos en 1808 Madrid (Cascaborra ediciones), un interesante trabajo que se enmarca dentro de una colección de cómics sobre la historia de España.

Julián Olivares nos resume el argumento de 1808 Madrid: "Usando como viñeta final de la historia el cuadro Los fusilamientos del 3 de Mayo de Goya, se narran los acontecimientos de la jornada del 2 de Mayo. Mediante Mejías (personaje central de la pintura) y Alfredo Moreno, discurre la historia entre las escaramuzas entre españoles y franceses. Desde La Plaza Mayor hasta el parque de artillería de Monteleón, dónde resisten hasta el final de la jornada junto a los capitanes de artillería Daoíz y Velarde la envestidas de las tropas de infantería francesas".

"Con estos dos personajes ficticios -afirma Julián- se cuentan las motivaciones del pueblo para revelarse contra la fuerza invasora. Tanto en primera persona, como con los personajes que van encontrando a lo largo de la historia".

En paralelo a la historia de Mejías y Alfredo -añade Julián-, transcurren las andanzas de Pedro Velarde durante la misma jornada. Hasta que ambas historias se unen en el Monteleón. Mediante Velarde, queda retratada la situación política y militar en la que se encuentra España. También el dilema de algunos militares españoles, que se debaten entre unirse o no a la revuelta del pueblo, puesto que las ordenes del Ministerio de Defensa son de no agresión al ejército francés".

"A través de las páginas -concluye el guionista-, el lector podrá conocer de forma fideligna los acontecimientos de la jornada. Y disfrutar mediante la trama ficticia de una historia de intereses particulares, odio visceral, violencia en toda su crueldad, estrategia militar y algún guiño a episodios poco claros para los historiadores como la participación de Manuela Malasaña".

Los protagonistas
"La historia -afirma Julián- se va tejiendo entre cuatro protagonistas. Daoiz y Velarde, para abordar la resistencia del parque de artillería de Monteleón. Y Mejías y Alfredo para unir los diferentes acontecimientos desde primera hora de la mañana a la madrugada del tres de mayo. Estos dos últimos personajes nos permiten dar mayor profundidad al relato. Ambos simbolizan al pueblo de Madrid desde dos perspectivas. Mejías, a la gente que salió a luchar y dejó su nombre en la historia. Alfredo, al pueblo anónimo del que no se sabe nada".

El cómic logra combinar lo didáctico y lo ameno, como nos comenta Julián: "La narración de la jornada, ya de por sí es amena. Pero a la hora de plantear el guión para el cómic, había respuestas que buscar. ¿Por qué alguien decide salir a la calle a enfrentarse a un ejército sin más medios que una navaja, un palo o a guantazo limpio? ¿Por qué el ejército español no se unió a la revuelta? ¿Como encajaron las tropas francesas la revuelta?"

"En contestar estas preguntas y narrar los hechos, creemos que hemos entrelazado la trama de forma que quede un texto didáctico, pese a la subtrama de ficción".

Inspirado por las Pinturas Negras de Goya
A pesar de su corta trayectoria, Juan Aguilera es un estupendo dibujante especializado en cómics históricos como el imprescindible Espadas del fin del mundo (junto al guionista Ángel Miranda), en el que narraban la batalla de Cagayán (1582) en la que 40 españoles derrotaron a un millar de piratas japoneses en las Filipinas.

"Mi trayectoria en el mundo del cómic -confiesa Juan- es corta y todo lo que hago es ensayo y error. La técnica elegida para esta obra fue la tinta aguada, casi sin lápiz previo y color digital entonado en sepia, quizás un tanto sucia y poco pulida en ocasiones. Con esto pretendía acercarme página a página a las pinturas negras de Goya. Y cumplir los plazos de entrega".

Destaca la labor de documentación que enriquece el cómic. "Documentarse es siempre una aventura -comenta Juan-. En cine y Tv, ya sean pequeñas o grandes producciones, se toman muchas licencias y siempre encontraremos anacronismos, errores de vestimenta o escenario. Lo mejor es, por tanto, recurrir a libros de uniformología, asociaciones de recreación histórica y pinturas de la época. Aun así, son tantos los regimientos napoleónicos y tan variados sus uniformes, divisas y armas que sin la ayuda de un experto nunca acabas de acertar del todo".

Un homenaje a Goya
Como comentábamos al principio, el cómic finaliza con los fusilamientos de 3 de mayo. "El cuadro de Goya supone el punto final para la trama de este cómic -comenta Julián-. Y no por casualidad. A la hora de plantear el guión, era muy tentador rematar todo el argumento en el cuadro de Goya, Los fusilamientos del tres de mayo. Era divertido mirar al cuadro y plantearse quienes fueron aquellas personas, como habían llegado hasta allí. De ahí surge la idea de Mejías, teníamos el final de su historia, en el lienzo de Goya, y un cómic por delante para darle un pasado".

Julián es de los que piensan que el cómic puede ser un instrumento de aprendizaje en las aulas: "El cómic es una herramienta tan válida como cualquier otra como material didáctico en las aulas. Se pueden narrar pasajes de cualquier época con las particularidades de recreación gráfica que nos ofrecen las viñetas. Si se considera que la novela o el cine, pueden ser útiles para el aprendizaje en las aulas, el cómic también debe ser considerado como tal, puesto que suma lo bueno de ambos formatos".

La historia de España a través del cómic
Julián está muy implicado en la colección de cómics de Cascaborra Ediciones sobre la historia de España, a la que pertenece este libro. "Es una colección -asegura-pensada para adaptar al formato cómic diferentes pasajes de la historia de España. Narrados con objetividad y sin ningún transfondo más allá que el entretenimiento y el rigor en los hechos. La principal caracteristica de esta colección es que no se usa el pasaje histórico como escenario para narrar una historia, sino que el pasaje en sí es la historia que queremos narrar".

"Hasta la fecha hemos publicado tres tomos. Bernardo de Gálvez, Pensacola 1781, 1805 Trafalgar y 1808 Madrid. Y este año publicaremos La conquista (Sobre la conquista de México). Será el primer y de momento único cómic que no producimos desde Cascaborra ediciones, sino que compramos los derechos a otra editorial. En fase de dibujo y previstos para este año, tenemos 1544. La batalla de Tucapel, de Galvarino Ibaceta, 1898. Cuba de Javier Yuste y los hermanos Nieves Suárez, 1539 Castelnuovo de Daniel Torrado y 1643 Rocroi de Roberto Corroto y Román López-Cabrera"

También tenemos varias historias en fase de guión, que deberán estar listas para publicar durante 2019. La toma de Ceuta, María Pita, Numancia, La batalla de Nordlingen, y La toma de Granada.

'1805 Trafalgar'
Julián también es el guionista de 1805 Trafalgar, que dibuja Daniel Torrado. El guionista nos comenta el argumento del cómic: "En Octubre de 1805 las tensiones entre las tres potencias de Europa han desembocado en una guerra. Francia y España luchan contra Inglaterra. Tras varios enfrentamientos y maniobras de despiste, la flota combinada (España y Francia), dirigida por el almirante Villenueve, está fondeada en la bahía de Cádiz, aviando los barcos, mientras la flota inglesa espera en alta mar".

"En este contexto -añade Julián- comienza a gestarse lo que será la batalla naval moderna más grande de la historia, frente al cabo de Trafalgar. Los hechos, los protagonistas, los barcos, los detalles de la batalla, los acontecimientos heroicos, el drama humano… Un episodio de nuestra historia, contado desde dentro por los autores de este cómic (© Netcom2 Editorial 2011)"

"A través de los protagonistas, Nelson, Villeneuve, Churruca, o el almirante Gravina, en una historia documentada de forma excelente, nos acercaremos a los actos heroicos de nuestra flota a bordo de barcos míticos como el San Juan Nepomuceno, el Príncipe de Asturias o el Victory. Todo, en un estilo gráfico europeo muy actual, agresivo y sobrio -concluye Julián-.

En cuanto a sus proyectos, Julián nos comenta que: "El principal proyecto a corto plazo es continuar desarrollando la colección de Cascaborra Ediciones. A nivel particular, como guionista, estoy documentando un par de pasajes que me gustaría abordar más pronto que tarde. El tratado de las tres vacas y Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias. También hay sobre la mesa la posibilidad de adaptar varias novelas de aventuras al cómic en una colección nueva para Cascaborra Ediciones. Cienfuegos y Zalacaín el aventurero serían las primeras novelas de esta colección, que a día de de hoy está muy verde, pero que esperamos avance a corto plazo".

lunes, 29 de enero de 2018

El País:Muere Mort Walker, creador del popular cómic ‘Beetle Bailey’, a los 94 años


El dibujante estadounidense de cómics Mort Walker, cuyo personaje Beetle Bailey, de la popular serie de tebeos homónima, sobrevivió a décadas de vida militar sin realizar ningún trabajo real, ha muerto este fin de semana, según ha informado en su web la Sociedad Nacional de Dibujantes. Walker perdió la vida este sábado a los 94 años de edad en su casa de Stamford, en Connecticut, tras complicarse la nuemonía que sufría desde hacía días.

Walker creó la tira cómica Beetle Bailey en 1950. Originalmente, Bailey fue diseñado como un estudiante universitario vago, pero con el estallido de la Guerra de Corea se alistó en el ejército y nunca abandonó la institución. Walker aseguró en varios ocasiones que dibujó décadas de material para esta serie basándose en su propio servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial: "Cuatro años de investigación gratis", lo llamó.

La tira de Beetle Bailey se publicó originalmente en 12 periódicos y demostró ser inmensamente popular por su burla de la burocracia y por sus figuras de autoridad pomposas. En España en algunas ediciones se tradujo como Beto el recluta. La obra de Walker llegó a aparecer en 1.800 diarios de 50 países, lo que lo convirtió en uno de los caricaturistas más leídos de la historia.

domingo, 28 de enero de 2018

El Mundo:Jérémie Moreau gana el premio al mejor cómic de 2017 en el Festival de Angulema


A sus 30 años, el parisino Jérémie Moreau ha sido el ganador del Fauve d'Or, al mejor cómic publicado en Francia en 2017, durante la 45ª edición del Festival del Cómic de Angulema. Su obra "La Saga de Grimr", que narra las aventuras de un joven huérfano en la Islandia del siglo XVIII, ha convencido al jurado que, junto a sus colaboradores, ha entregado otros nueves "Fauves" (o "fieras"), el nombre que reciben las estatuillas de este evento, celebrado anualmente en el centro de Francia.

-Fauve BD alternativo: "Bien Monsieur Nº 8", por Juliette Mancini y Elsa Abderhamani.

-Fauve Juventud: "La guèrre de Catherine" de Julia Billet y Claire Fauvel.

-Premio del Público Cultura: "Dans la combi de Thomas Pesquet", de Marion Montaigne.

-Fauve Polar SNCF: "Jean Doux et le Mystère de la Disquette Molle", de Philippe Valette.

-Fauve Serie: "Megg, Mogg & Owl: Happy Fucking Birthday", de Simon Hanselmann.

-Fauve Patrimonio: "Je suis Shingo Vol. I", de Kazuo Umezu.

-Fauve Revelación: "Beverly", de Nick Drnaso.

-Fauve Premio Especial del Jurado: "Les Amours Suspendues", de Marion Fayolle.

-Premio René-Goscinny, "Opération Copperhead", de Jean Harambat.

En la categoría Patrimonio, se encontraba también nominado el español Nazario, autor de la serie "Anarcoma", legendaria saga de una detective travesti en la Barcelona de los años 80, reeditado nuevamente en 2017.

Moreau, es un reconocido dibujante en el medio: con 16 años ganó el concurso de este mismo festival para escolares y, años más tarde, se llevaría el de Jóvenes Talentos. Tan solo su libro "El mono de Hartlepool", de 2012, ha sido editado en España.Además, el miércoles, el Gran Premio del jurado, que reconoce el valor de la obra de un artista a lo largo de su vida, fue entregado al estadounidense Richard Corben, de 77 años, que se inició en el cómic "underground" y más tarde se hizo célebre con obras como "Den", "Creepy" o "1984". Corben, maestro de la ciencia ficción y las historietas de terror, será presidente del jurado de la próxima edición, como estipulan las reglas del "Grand Prix".

El mayor encuentro de cómics en Europa

Lo que empezó como un humilde salón del cómic se ha convertido en el mayor encuentro europeo del género, y no sólo entre francófonos. De hecho, el Festival de Angulema presume de ser el único que da cabida a historietas sin entender de fronteras, al contrario que estadounidenses y japoneses, que favorecen las publicaciones internas. "El espacio francófono es efectivamente el único de los tres grandes focos históricos que se ha interesado por las creaciones extranjeras, por importarlas y traducirlas", reivindica Stéphane Beaujean, director artístico del Festival, en su página web.El mercado ha sufrido un 'boom' en los últimos quince años, con frecuentes adaptaciones cinematográficas así como el estilo de las publicaciones que recogen cada vez más Historia, vivencias personales e incluso la odisea en el espacio del astronauta francés Thomas Pesquet, convertido en el nuevo superhéroe infantil gracias a Marion Montaigne. De ahí, que el encuentro se haya convertido en una insignia nacional, en un intento por erigirse como "la vitrina de creación contemporánea más completa posible", en la que este año hay representados 23 países distintos.Aún así, Japón, de donde sale la mayor producción de tebeos del mundo, siguió siendo el centro del Festival, que homenajeó en esta 45ª edición a tres creadores japoneses en tres grandes retrospectivas de sus obras: Osamu Tezuka, "el Hergé japonés", Naoki Urasawa, referente del género moderno, e Hiro Mashima, considerado una de las mayores estrellas en el género juvenil. Junto a ellos, el suizo Cosey, premiado en 2017, y la francesa Marion Montaigne, también se exponen en el Festival, al que acuden cada año 2.000 autores, cientos de periodistas internacionales y otro tanto de casas editoriales, según las cifras de la organización, seguida por unas 40.000 personas en redes sociales.La organización del Festival ha preferido trabajar este año a favor de la paridad, después de que muchos autores denunciaran en 2017 una selección sexista, ya que ninguna mujer figuraba entre las aspirantes al premio principal. El 53% de los lectores de cómics son mujeres, según un estudio del instituto GfK publicado en 2017. La equidad se ha respetado también en la composición del jurado, presidido por el francés Guillaume Bouzard (ganador del Grand Prix 2017), junto a otros dos hombres y tres mujeres, relacionados con el mundillo. Entre diez candidatos finales al Fauve d'Or, cuatro eran mujeres este año. Entre los diez galardones repartidos, cuatro han recaído en autoras.

sábado, 27 de enero de 2018

Comienza el 45 Festival Internacional del Cómic de Angulema


La fiesta del cómic comenzó temprano el 25 de enero con el anuncio del Gran Premio 2018 para el norteamericano Richard Corben, honor que le concede presidir el jurado del festival el año entrante. Este galardón a la vida y obra de un autor es otorgado cada año por los dibujantes a uno de sus pares.

Corben, nacido en Missouri hace 78 años, es conocido por ser uno de los maestros del cómic de terror y de ciencia ficción. En los últimos años ha trabajado para Marvel y DC Comics aunque comenzó en su juventud trabajando para revistas ‘underground’. Su calidad gráfica se distingue por sus personajes llenos de sensualidad y de formas desproporcionadas y por el uso de aerógrafo que da una calidad particular al coloreado.

Una nutrida e igualitaria selección oficial para evitar polémicas
Los trazos de Corben en nada se asimilan a los álbumes que están en la competición oficial. El jurado de esta edición conformado por tres hombres y tres mujeres (un actor, un cantante, una periodista, una librera y dos autores de novela gráfica) es presidido por el dibujante francés Guillaume Bouzard. Ellos tendrán como tarea escoger a los ganadores de los cuatro premios oficiales) entre las diez obras de una selección de 45 inicialmente.

En esta edición la organización del festival se ha cuidado de generar polémica como sucedió el año pasado. En ese momento varios autores denunciaron una selección sexista, pues ninguna mujer figuraba entre las opcionadas al Gran premio del festival. Incluso varios pidieron que sus nombres fueran retirados de la lista de nominados.

Para curarse en salud, es evidente el equilibrio entre la composición del jurado así como los álbumes que quedaron en la selección oficial de esta edición. De los diez finalistas, cuatro fueron realizados por mujeres. Asimismo, el festival tiene en cuenta la cuota de lectoras de cómics. Tan solo en Francia 53% de quienes compran cómics son de sexo femenino según un estudio publicado por el instituto GfK en 2017.

Naoki Urasawa, heredero del ‘dios del manga japonés’

Como parte de la programación, además de las diferentes casas de edición que vienen a presentar sus obras, de exposiciones, conferencias con las estrellas del cómic, entre otros, el festival ha organizado una retrospectiva dedicada a tres grandes nombres del manga japonés. Uno de ellos es Naoki Urasawa, quien le devolvió al manga su prestigio internacional. A sus 58 años, este japonés amante el rock que llegó a Angulema con su guitarra al hombro, es considerado el heredero absoluto del dios del manga, Osamu Tezuka, creador del personaje “Astro Boy”, una serie de aventuras sobre un androide, publicada entre 1952 y 1968.

400 ilustraciones originales de varias de sus obras están expuestas. Aunque ha ganado dos premios en versiones anteriores del festival,- el de Mejor Serie en 2004 por “20th Century Boys” y el premio Intergeneraciones en 2011 por “Pluto”-, su obra más conocida es “Monster” (2001). Se trata de un exquisito thriller psicológico, en 18 tomos, cuya historia se desarrolla en Alemania antes y después de la caída del muro de Berlín. En esta serie que  vendió más de un millón de ejemplares, Urasawa cuenta una persecución a través de los años entre un psicópata de rostro angelical llamado Johann Lieber, y Kenzô Tenma, un cirujano japonés que le salvó la vida cuando era un niño.

Los fans de Naoki Urasawa tendrán la oportunidad de hablar con él este sábado 27 de enero durante un encuentro organizado con el autor.

Un concierto de dibujos entre Rokia Traoré y Rubén Pellejero

El festival de Angulema también es la ocasión para experimentar y combinar disciplinas artísticas que no suelen ir juntas. Para eso, desde el año pasado, Angulema invita un autor para que diseñe el afiche del festival de Jazz de Viena (Francia) que se lleva a cabo en el verano. El diseño de la próxima edición será el resultado del encuentro inédito entre dos artistas: la cantante maliense Rokia Traoré y el dibujante español Rubén Pellejero. Ambos subirán al escenario del Teatro de Angulema en la noche de este viernes para hacer una  fusión entre música y dibujo.

Los ganadores de los cuatro premios que otorgará el jurado: Fauve d’Or (fiera de oro) – Mejor Álbum, Premio Especial del jurado, Premio a la mejor Serie y Premio Revelación serán anunciados el próximo 28 de enero.

viernes, 26 de enero de 2018

RTVE:'Corto Maltés. Equatoria', mejor cómic nacional de 2017 para los libreros


El cómic Corto Maltés. Equatoria, de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero, es el mejor publicado en 2017, según la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), que le ha otorgado el Premio Zona Cómic en su sexta edición.

Los dibujantes han retomado en sus viñetas del Corto Maltés las aventuras del marinero homónimo creadas por Hugo Pratt en 1967, editadas por Norma Editorial, informó en una nota la Cegal.

Entre los finalistas de esta edición figuran Carvalho. Tatuaje, de Hernán Migoya y Bartolomé Seguí (Norma Editorial), y La Balada del Norte. Tomo 2, de Alfonso Zapico (Astiberri Ediciones).

Corto Maltés. Equatoria se suma, así, a la lista de ganadores de otras ediciones como Ardalén de Miguelanxo Prado; Los surcos del azar y La Casa, de Paco Roca, y Yo, asesino y El ala rota, de Antonio Altarriba y Keko.

El premio, que consiste en un trofeo realizado por el escultor Marco Navas, será entregado el próximo 15 de febrero en un acto en la librería MilCómics de Zaragoza.

No os perdáis la entrevista que nos concedieron, en su momento, Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero.

miércoles, 24 de enero de 2018

El maestro del cómic de terror Richard Corben, Gran Premio de Angulema


El festival de cómic de Angulema, el mayor en su género en Europa que se celebra en esa ciudad francesa desde este jueves hasta el 28 de enero, ha reconocido con el Gran Premio 2018 a toda una carrera al estadounidense Richard Corben, maestro del terror, la ciencia ficción y la fantasía. 

El certamen dedicará en su 45ª edición un espacio destacado a creadores japoneses como Osamu Tezuka, Naoki Urasawa e Hiro Mashima, a quienes se les rendirá tributo con tres grandes exposiciones. "Un año más, el acontecimiento apuesta por ampliar su espacio a la creación nipona, la más prolija del planeta", ha comentado el director artístico, Stéphane Beaujean. Las muestras abordarán los trabajos de Tezuka, considerado el Hergé japonés, Urasawa, un maestro del género moderno, y Mashima, una de las mayores estrellas del cómic destinado a los jóvenes.

El Gran Prix de Angulema reconoce la figura histórica y multipremiada de Richard Corben, de 77 años, un autor de culto desde finales de los 70, forjado en el cómic 'underground'. Su obra se popularizó en España desde aquell década en revistas como 'Creepy' 'Totem' o '1984', de Toutain Editor. La serie que lo consagró en 1975 (dos años después de su creación) fue 'Den', protagonizada por un enclenque ingeniero de Kansas que se convertía en un héroe musculoso, con un miembro viril enorme (aunque el autor nunca quiso caer en la pornografía) en un mundo fantástico. 

2.000 autores de 23 países
Según Beaujean, el festival de Angulema, donde hay 23 países representados y acuden unos 2.000 autores, es "el único lugar del mundo en el que el conjunto de la producción internacional, del pasado y del presente, y de alguna manera la futura, se mezclan".

El director artístico también ha destacado las exposiciones consagradas al autor suizo Cosey, galardonado en Angulema en el 2017, y de la francesa Marion Montaigne.

'Anarcoma', entre los nominados
Entre los nominados a los premios a los mejores cómics publicados en Francia durante el 2017 que concederá el festival de Angulema figura, en la categoría de Patrimonio (que premia una obra de relevancia mundial), 'Anarcoma', la legendaria serie creada por el autor español Nazario, protagonizada por una detective travesti en la Barcelona de los 70 y 80, y que La Cúpula recuperaba el pasado año en un integral.  

martes, 23 de enero de 2018

‘Andaluchinas por el mundo’, el peculiar cómic que une la cultura china y española


Quan Zhou Wu (Algeciras, 1989) pertenece a esa generación de hijos de inmigrantes nacidos en España. Se crió en un pueblo de la Andalucía de los 90 junto a sus dos hermanas en torno al restaurante chino que regentaban sus padres.

Todas aquellas vivencias las plasmó al debutar en el mundo de la novela gráfica con Gazpacho agridulce (Astiberri, 2015), un cómic dispuesto a romper a base de humor todos los tópicos sobre la población china afincada en la piel de toro.

Ahora, regresa con Andaluchinas por el mundo, una segunda parte donde las hermanas Zhou se disgregan por el planeta: Quan se va a Madrid, donde estudiaría para graduarse después en Inglaterra; Fu, la mayor, cruza el charco para perseguir sus sueños por Estados Unidos; y Qing, la pequeña, se instala primero en Málaga para terminar en Francia.

La autora se dispone a responder a nuestro cuestionario con el mismo buen hacer que destila en sus viñetas.

- Gazpacho agridulce nació como un webcómic, ¿en qué momento se convirtió en tu primera novela gráfica?

Era un viernes por la mañana, literal. Tenía ya en mente hacer la novela gráfica, cómo la iba a estructurar (los capítulos en forma de platos de menú), lo que iba a narrar y el final de la primera parte. Así que me lancé, escribí a los chicos de Astiberri y esa misma tarde ya me dijeron que les había encantado la idea y quedamos en una reunión para cerrar detalles.

- El éxito no se hizo esperar: firmas de ejemplares por toda España, colaboraciones en Radio 3, charlas en universidades... ¿Esperabas tan buena acogida por parte del público y la prensa?

¡Qué va! Si todo ha venido por sorpresa. Yo hacía años y años que no dibujaba y, de buenas a primeras, un proyecto que iba a ser tan pequeñito, personal y familiar, se hizo gigante. Ya te digo que era mi sueño de la infancia ser dibujante de cómic, nunca pensé que se haría realidad.

- Aunque no todo fueron palmaditas en la espalda. Apareciste en un reportaje de El País sobre hijos de inmigrantes nacidos en España que se sienten españoles y que desató todo tipo de comentarios en la Red, muchos de ellos negativos. ¿Cuál fue tu primera reacción al leerlos?

Enfado, obviamente. Quería prenderles fuego. Pero bueno, como eso no es posible, me calmé y aún a veces cometo el error de leer ese tipo de comentarios que no aportan nada a nadie. Y a veces te dejan echo polvo al ver cuánto garrulo hay suelto a día de hoy, en España a 2018. Hay mucho 'políticamente correcto' que no mira más allá de sus narices suelto por ahí. Los que más me llaman racista, justamente, son españoles.

- Fue una de las razones para que Andaluchinas por el mundo, la continuación de Gazpacho agridulce, tenga un enfoque más intimista y personal. ¿Es así?

Correcto, si eres buena persona (que es un matiz muy, muy importante) y si rascas un poco, ves que no somos tan distintos, porque lo esencial y bueno está ahí. Es algo que digo siempre. Lloramos por lo mismo, y nos alegramos por lo mismo.

- Gazpacho agridulce recogía la historia de tu vida desde tu infancia hasta que dejas tu pueblo andaluz. ¿Qué momento recoge Andaluchinas por el mundo?

Desde que llegué a la puerta del que sería mi primer piso en Madrid hasta casi la actualidad. Pero como comentaba antes, no solo es mi historia, sino también la de mis hermanas contada en primera persona. Cada una tiene un recorrido y, lo que se comprime en unas 137 páginas, son aproximadamente diez años de nuestras vidas.

- ¿Te ayuda tu familia a la hora de escribir o pensar las historias?

Mi familia me recuerda anécdotas cuando nos juntamos y luego a veces se hacen historias. A veces encajan, a veces no.

- Y cuando las leen, ¿se lo toman con humor?

Por supuesto. En la primera parte de Gazpacho agridulce ocurre algo con mi hermana pequeña, que mató accidentalmente a un hámster. Cuando lo leyó por primera vez me dijo: "Quan, no sabía si reír o llorar de la vergüenza".

- En algunas viñetas de tu blog hablas de viajar a casas de amigos que viven fuera de España, una práctica bastante habitual en nuestra generación. ¿Qué ventajas e inconvenientes le ves a esta forma de viajar?

Inconvenientes... el único que le veo es la falta de intimidad quizás. Ventajas, todas las demás: tienes amigos que te hacen sentir en casa, que te llevan a sitios que no son trampas de turistas, que también tienen más amigos que te acogen. Sientes que no estás de pasada en una ciudad, sino en un sitio al que volver, no sé si me explico.

- De los países que has visitado, ¿a cuál te apetece más volver?

Uff... no sabría decirte, fíjate, acabo de volver de China hace aproximadamente un mes, y me fui de allí queriendo volver.

- Y de los que no conoces aún, ¿a cuál querrías viajar?

A Sri Lanka, las Islas Cook, Nueva Zelanda... Todo muy cerca. Es que viajar me encanta muchísimo.

-¿Habrá vida después de Andaluchinas? ¿Tendremos tercera parte de tus aventuras?

De aquí a medio plazo no tengo nada previsto en la saga de Gazpacho agridulce, pero quién sabe. No obstante en marzo publico El gran libro de los niños extraordinarios, junto con Nuria Labari. Es un libro de ilustración interactivo para niños. Nada que ver con Gazpacho agridulce, pero que espero con muchísima ilusión.

El País:África se dibuja en el Festival de cómic de Angulema


Si preguntáramos por el título de un cómic africano, casi con seguridad, la mayoría respondería con el de Aya de Yopugon. La serie, que consta ya de seis títulos publicados por Norma Editorial y que ha sido llevada al cine, permitió a su escritora, la costamarfileña Marguerite Abouet, dejar su trabajo y dedicarse a la escritura. Premiado como “Mejor primer álbum” en el Festival Internacional de Angulema en 2006 parece, entre nosotros, una isla que se basta por si misma. Aunque por derecho propio se ha convertido en una serie de referencia queda, sin embargo, un universo cómic africano por descubrir y toda una andadura, llena de múltiples obstáculos de todo tipo, que vale la pena conocer y reconocer.

Considerado durante mucho tiempo el hermano menor a la hora de contar historias, el cómic (tebeo o novela gráfica) ha ido ganando adeptos y presencia hasta consolidarse como uno de los medios más dinámicos y atractivos para transmitir vivencias, conocimientos e incluso plasmar momentos históricos. A lo anterior no ha sido ajeno el mundo africano, y una muestra de ello se podrá ver del 25 al 28 de este mes en el  45 º Festival Internacional de Cómic de Angulema, que se une al empuje de premios y festivales que se celebran fuera del continente y que han ayudado a dar a conocer y activar la carrera de muchos dibujantes africanos. Algunos de estos festivales africanos internacionales son BD Boom Gabon, Coco Bulles en Costa de Marfil y, sobre todo, el que está considerado el más importante de todos: el FIBDA que se celebra en Argel y que el año pasado cumplía 10 años.

Los inicios de la historia del cómic en el continente africano son difíciles de precisar. Si bien la que está considerada la primera revista de este estilo, Karonga Kronikal, apareció en Malawi en 1915, no es hasta los años 50 cuando esta expresión artística comienza a tener más relevancia. En la actualidad, el formato cómic tiene, cada vez más, nuevos espacios para difundirse, exhibirse y publicarse. Si bien la presencia de autores africanos en el mercado occidental es limitada, varios hitos han logrado que el camino comience a ensancharse. Desde el ámbito francófono, la decisión de la editorial L´Harmattan de abrir una colección para publicar a artistas del continente supuso una importante pista de lanzamiento para dichos trabajos, los cuales carecían de la visibilidad y del reconocimiento necesario.

Alvaro Pons, autor de la weblog La cárcel de papel y comisario de la exposición española presentada en el festival en 2012, comenta que la presencia del cómic africano en Angulema "es permanente”. Destaca la importancia del cómic de expresión francesa producido sobre todo por africanos que han salido del continente y han publicado en diversas editoriales francesas. En este sentido los nombres más conocidos son francófonos: el gabonés Patrick Essono, el congoleño Pat Masioni o el centroafricano Didier Kassaï que dibujó la guerra en Bangui. “El cómic que se realiza hoy en el continente africano no es histórico. Se basa en las vivencias del día a día, un ejemplo sería la mencionada Aya de Yopugon pero no es el único”, añade.

Fuera del circuito de expresión francesa, Pons resalta el cómic nigeriano que ha surgido con la presentación desde Comic Republic de un universo de superhéores negros como Eru o Ireti que emergen de la cultura Yoruba. Y el universo sudafricano en el que, en el pasado, había historias con personajes negros dirigidos a sudafricanos negros, como Supermask, y en donde reina en la actualidad Kwezi. Creado por el artista Loyiso Mkize, es un joven obsesionado con las redes sociales y cuyo nombre en Xhosa y Zulu significa “estrella”. Tanto los superhéroes de Comic Republic como Kwezi han logrado superar los límites a los que se enfrentan las ediciones en papel en África al ser publicados y estar disponibles para su lectura en Internet.

Además, destaca la importancia de los personajes africanos en muchos cómics producidos en Estados Unidos. “Hubo incluso un sello de DC Comics (Milestone) que contenía historias con protagonistas afroamericanos y escritas y dibujadas por afroamericanos”, nos comenta. En un interesante repaso en este sentido, el periodista Sebastián Ruiz nos habla de los diversos héroes afrodescendientes que multinacionales como la Marvel o DC Comicsdibujaron para el general disfrute. Sin olvidar al más reciente de todos, el primer superhéroe negro que presentó Marvel, Black Panther, que promete ser un bombazo cinematográfico este mismo año cuando se estrene en la gran pantalla.

Pons coincide con nosotros al señalar que la presencia aquí de estos trabajos no ha acabado por encontrar su lugar. Poco, muy poco, se publica y apenas se pueden mencionar algunos títulos. En el completo blog especializado de David Fernández de Arriba aparecen tan solo ocho títulos traducidos al castellano. Entre los más recientes destacan Alpha (Norma editorial, 2017) y Los esclavos olvidados de Tromelín (Ponent Mon, 2017). Títulos interesantes y que abordan cuestiones relacionadas con el continente, pero que no han sido escritos ni dibujados por africanos (excepto Aya de Yopugon). Queda aún la larga labor de mostrar el trabajo de estos artistas. Esa precisamente ha sido la tarea de algunos colectivos, entre los que se encuentran la asociación Africa e Mediterraneo y la cooperativa social Lai-momo, que aprovecharán el Festival de Angulema, como en otras ocasiones, para presentar diversas actividades e iniciativas en torno al cómic africano.

Una de las más atractivas es fruto del trabajo conjunto de estos dos colectivos desde 1999. En Angulema mostrarán la base de datos Africacomics. Un catálogo que, en la actualidad, consta de más de 2.500 dibujos provenientes de casi todos los países africanos subsaharianos y que representa una de las colecciones más ricas de cómics africanos del mundo. Detrás hay un largo trabajo de investigación y archivo disponible en línea y de acceso gratuito para consulta. La colección física se almacena en su Centro de estudios en Sasso Marconi (Italia) y está abierta a académicos, estudiantes y expertos que deseen ver los dibujos originales con fines de estudio e investigación.

Además, este año celebrarán dos mesas redondas el día 26. La primera examinará el trabajo pasado y presente de muchos artistas africanos. Junto a los veteranos Barly Baruti (quien presentará su tercera novela gráfica Le Singe Jaune publicada por Glénat) y Al’ Mata, se sentarán representantes de la joven generación. Al lado del congoleño Fati Kabuika (La vie d'Andolo) y el chadiano Adjim Danngar, estará la joven camerunesa Elyon’s. Ella es un caso único en el continente africano por el gran éxito alcanzado por un público geográficamente diverso con su serie La vie d'Ebène Duta. Máxime si se tiene en cuenta que Elyon’s lo logró a partir de la autoedición ya que puso en marcha en Douala una campaña de crowdfundig con el objetivo de ver publicada su historia.

La segunda mesa redonda estará compuesta por editores y asociaciones que están trabajando en la actualidad con los cómics de autores africanos. Se hablará sobre el mundo de la edición, producción y distribución, junto con temas como los derechos de autor o la censura-autocensura. En ella estarán Simon Mbumbo (creador de la editorial juvenil Toom Comics); Christophe Edimo (presidente de la histórica Asociación L'Afrique dessinée); Paulin Assem (de la editorial togolesa Ago Média); Raphaël Thierry (experto del libro africano y fundador y editor de Editafrica) y Dalila Nadjem (de la editorial argelina Dalimen).

Finalmente, van a recoger firmas en su stand en Angulema para solicitar la liberación del dibujante Ramón Esono encarcelado en Malabo desde el pasado 16 de septiembre. El guineoecuatoriano, muy crítico con el actual presidente Teodoro Obiang, es uno de los tres autores de la obra La pesadilla de Obi (disponible en la actualidad gracias a la autoedición) y su trabajo ha sido reconocido en múltiples ocasiones. Reflejo de esa andadura no exenta de obstáculos que muchos artistas han tenido que soportar, la situación de Esono sigue prolongándose en el tiempo por lo que pretenden, de esta manera, relanzar la movilización y que no caiga en el olvido. Para ello solicitarán a los asistentes al Festival de Angulema que firmen la petición activada por EG Justice en la plataforma Change y se hagan selfies con el reclamo de la campaña #FreeNseRamon.

lunes, 22 de enero de 2018

"Asylum", cómic de experiencias de refugiados, del éxodo de republicanos españoles al africano


5.000 republicanos españoles, en su mayoría valencianos y catalanes, fueron internados en el campo de Judes, en Septfonds. Un libro del historiador José Antonio Vidal Castaño cuenta su experiencia, Exiliados republicanos en Septfonds (Catarata, 2013) Fue un campo de concentración con alambradas, zonas de castigo y torres de vigilancia. En él, murieron 84 refugiados españoles. En el cementerio local hay una zona de españoles con un placa que recuerda a todos los republicanos que fallecieron.

Actualmente, hay un proyecto industrial para instalar una explotación ganadera está planificado sobre el lugar. El CIIMER (Centre d’Investigation et d’Interprétation de la Mémoire de l’Espagne Républicaine) ha presentado una protesta. Considera que el olor a excrementos de cerdo no es el más apropiado para un lugar que debe servir la memoria y el recuerdo de todas las personas que perdieron la vida en esas circunstancias tan trágicas e injustas. De hecho, la cosa es grave, porque también denuncian que los vecinos que se están movilizando contra la futura explotación ganadera están sufriendo amenazas por luchar contra el olvido.

El año pasado, un cómic recordó la experiencia de los republicanos que fueron confinados en el sur de Francia. Su título, Asylum, de Javier de Isusi. Y lo hizo de una forma interesante y original en su enfoque. Planteaba paralelismos entre la experiencia de una refugiada española que acabó exiliada en Venezuela y el de los refugiados actuales. Los que vienen de África y tratan de atravesar la conocida frontera Sur. Muchos, para acabar en centros de internamiento en cuanto ponen un pie en la UE.

Es un planteamiento recurrente que no es la primera vez que se escucha. Antes, normalmente, hacía referencia a la emigración. Los españoles fuimos inmigrantes en países más desarrollados donde llegamos como mano de obra barata. Algo que no todo el mundo tiene presente a la hora de juzgar a la inmigración que recibimos actualmente.

Con los acontecimientos que han ido produciéndose en los últimos años con la guerra de Siria y en el mar Mediterráneo, también ha sido preciso recordar que en 1939 casi medio millón de españoles abandonaron su país a pie para ser internados en campos. Este cómic los sitúa en su verdadero contexto, con las historias de los refugiados del siglo XXI.

Proyecto benéfico

Todos los beneficios del cómic, de Astiberri, son para la Comisión de Ayuda al Refugiado de Euskadi. Aunque en su conjunto la historia recurre de forma demasiado acusada a los estereotipos, hay un diálogo que sobresale en sus cien páginas. El de dos responsables de la Delegación del gobierno vasco en Venezuela que discuten si deben exigir a todo el que acuda al centro vasco a afiliarse que reconozca la nación vasca. Como necesitan pertenecer a alguna asociación para hacer cualquier trámite, cuenta uno de ellos, "se lo tendrán que tragar". En aquel momento, relata el cómic, Venezuela solo acogió vascos hasta que un cambio de gobierno permitió la entrada de todos los exiliados españoles independientemente de su origen. La fama revolucionaria era la responsable, en contraposición a la de buenos católicos de los nacionalistas vascos.

Postconflicto en el País Vasco

Las historias cruzadas, entrelazadas y que revelan paradojas son la especialidad de este autor, cuya obra más reconocida fue He visto ballenas, sobre una víctima de ETA, un etarra y un miembro del GAL. El valor de este tebeo es que estaba basado en un hecho real. El caso de un terrorista vasco que conoció a un mercenario del GAL en prisión, un hombre atormentado que llegó a suicidarse.

Un cura, un militante y un mercenario son tres personas completamente distintas, pero en estas viñetas aparecían unidas por las dolorosas secuelas del conflicto. La profundización en la faceta humana de estas personas, al margen de la dialéctica política, era magistral. Básicamente, por un aspecto que como nuestro pasado refugiado o emigrante sigue bastante inédito en el debate público: las consecuencias de la privación de libertad. Es un tabú calibrar el daño que sufre quien cumple una pena por haber causado un daño, pero es real. Y la que se avecina con la prisión perpetua revisable, una contradicción en términos, lo pondrá de manifiesto.

Por otro lado, es preciso mencionar que fuera de cualquier terreno relacionado con la política, su cómic Ometepe junto a Luciano Saracino es su obra más fascinante. Sobre todo por el propio tema, la isla de Ometepe, en Nicaragua, que parece dos pechos femeninos por sus dos volcanes clónicos. Los autores estuvieron por allí, al igual que Mark Twain, y reunieron una serie de historias que les contaron y escucharon por el lugar. Como la de Rebeca "la sin pechos", una turista que murió repentinamente en sus aguas y, creían los lugareños, que trajo una maldición con su correspondiente sequía.

Ex arquitecto

Javier de Isusi es un desertor de la Arquitectura. Sus primeros trabajos, Juan sin tierra, una odisea que comprende cuatro tomos realizados durante siente años, es más deudora de la influencia de dibujantes como Hugo Pratt. Pero, tal y como él explicó en una entrevista en Guía del cómic sus estudios determinaron su forma de crear tebeos gracias al rigor, todo un clinic: "Para mí es muy importante que todas las escenas y todos los elementos tengan su sentido dentro del conjunto, y que respondan de la misma manera a la idea inicial. Recuerdo mucho una frase que me dijo una vez un profesor: no puede haber errores. Luego, por supuesto que los hay, pero por eso mismo no puedes ser condescendiente contigo mismo cuando los detectas. De todos modos, donde más aplico mi cabeza deformada arquitectónicamente hablando es en la propia estructuración del trabajo. Abordo las historias de la misma manera en que abordaba los proyectos de arquitectura. Trabajo igual, empezando por las escalas más pequeñas y pasando gradualmente a las más grandes y preguntándome sistemáticamente a cada rato si lo que hago responde a la idea general de la obra o no". Como debe ser.

domingo, 21 de enero de 2018

EL País:El cómic con el que dejarás de preguntarte si has tomado la decisión correcta


Alfonso Casas (Zaragoza, 1981) también se pregunta a veces si ha tomado las decisiones acertadas. Pero en lugar de recrearse en las dudas y el pasado, ha decidido concentrar sus esfuerzos en su última novela gráfica y calmar los recuerdos de su infancia. El final de todos los agostos es un viaje con pátina nostálgica a aquellos veranos en la playa, las fiestas en la plaza y las personas a las que prometiste amistad eterna. ¿Qué habrá sido de todos ellos?


Las dudas y la curiosidad llevan a Dani, el protagonista de la historia que está a punto de casarse, a coger un autobús y volver a ese pueblo de costa en el que no solo había pasado sus vacaciones. La excusa es realizar un proyecto fotográfico, recreando de nuevo las imágenes que sacó por primera vez, hace ya veinte años. La realidad es comprobar si ha tomado la decisión correcta, dejar de preguntarse cómo hubiese sido su vida si aquel agosto del 97 no hubiese sido el último. ¿El resultado? La mejor novela de Casas hasta la fecha, una historia tierna y universal que se devora demasiado rápido; un atracón melancólico en donde hay un trozo del autor, pero también de nosotros.

¿Qué imagen desencadenó este último cómic?

Hace unos años dibujé una ilustración que decía algo así como “De todos los caminos que no recorrí, el tuyo es por el que más me pregunto”. Ese fue el origen de El final de todos los agostos, que además funciona muy bien como resumen de la historia.

Cuando publicaste Sentimental ya avanzabas que estabas trabajando en él. ¿Cómo fue el proceso de creación?

Estuve más de un año y medio trabajando en este proyecto casi en exclusiva, lo cual me exigió mucho a nivel personal y laboral. Hacía ya cuatro años desde Amores Minúsculos y quería que el resultado supusiera una mejora respecto a este, por lo que me esforcé mucho en el apartado gráfico y a la hora de construir la historia para que así fuera.

El punto de partida de El final de todos los agostos son esos caminos que no hemos recorrido. ¿Hasta qué punto te atormenta?

Intento no perderme demasiado en los caminos que no recorrí, porque si finalmente te decides por uno es para vivirlo, no para preguntarte por los que no escogiste. Todo el mundo tiene dudas, oportunidades perdidas, cosas que dijimos y sobre todo cosas que callamos, y de ahí nace esta historia. Más que preguntarme por lo que estaría haciendo si no me hubiera dedicado a esto, estoy seguro de que si hubiera decidido cualquier otra cosa, a menudo me preguntaría por qué no lo intenté en el mundo de la ilustración.

Últimamente vemos muchos proyectos fotográficos como el que desarrolla tu personaje, esa vuelta al pasado para observar cómo hemos cambiado -por no hablar de que hemos recuperado las camisetas de Curro y Cobi-. ¿A qué se debe este empacho de nostalgia y hasta qué punto -teniendo en cuenta que Dani recibe un ultimátum de su novio si no vuelve a casa a tiempo- es peligroso?

A veces pensamos que cualquier tiempo pasado fue mejor porque teñimos nuestros recuerdos con una pátina de nostalgia que los hacen más cálidos. Por eso en El final de todos los agostos el pasado está representado en color y el presente es más frío. Muchas veces no es tan importante lo vivido sino como lo recordamos, y nuestra memoria nos ayuda a pensar que antes éramos más felices, pero no necesariamente fue así. Y aunque así fuera, pensar demasiado en el pasado (o en el futuro) te alejan de lo único que existe, el presente, que en este cómic está representado por la pareja del protagonista.

¿Cuánto hay de tus veranos en El final de todos los agostos y, en especial, cómo recuerdas el del 97?

No tengo un recuerdo especial del verano del 97, excepto que fue el año en el que murió Lady Di, porque recuerdo estar en la playa y verlo en las noticias. Tengo recuerdos de mi infancia de veranos inconexos, sin saber muy bien cuales van antes o después. Realmente la historia que ocurre en El final de todos los agostos no me pasó a mi (para empezar, nunca aprendí a ir en bicicleta), pero sí está construida a partir de pequeños retales de experiencias reales. Es una historia de amor, de amistad, y sobre todo de ese espacio (a veces doloroso) que queda en medio. En este sentido creo que cualquier lector que se acerque a esta historia puede sentirse identificado, aunque no le haya ocurrido lo mismo que a los protagonistas.

Da la sensación de que tus personajes son un poco inadaptados y, al mismo tiempo, de que se sienten cómodos en esa soledad.

Soy una persona que no tiene miedo a la soledad, y en este momento de mi vida aquello de adaptarse para encajar es una cosa que me pilla muy lejos. Pero de alguna manera, El final de todos los agostos es una conversación (que a veces tenemos pendiente) con nuestro adolescente interior, una forma de decirle que aunque a veces se sintiera inadaptado o incomprendido, al final todo sale bien. Hacer las paces con tu “yo” del pasado te permite vivir el presente con mucho menos peso en la mochila.

Me gusta cuando va a buscar el árbol de su infancia y se encuentra algo totalmente distinto. Personalmente, ¿cómo afrontas los cambios?

Creo que en los cambios grandes me desenvuelvo bien porque entiendo que cuanto antes me ponga a remar a favor, mejor. Es en los pequeños cambios (cuando me retrasan un plan, cuando un trabajo que daba por hecho al final no sale) donde noto que me cuesta un poco más adaptarme que a la gente de mi entorno. Igual cojo algún berrinche, pero se me pasa pronto.

Creo que mi personaje favorito es el señor de las conchas. ¿Cómo lo desarrollaste o en qué te inspiraste?

En una historia principalmente dominada por los sentimientos, me gustaba la idea de crear un personaje que presentara la razón frente a la emoción del protagonista. El viejo de las conchas representa el pasado real, ese que no está teñido por la nostalgia que a veces acaba transformándolo en “ficción”, y de alguna manera enfrenta al protagonista a pensamientos que quizá no quiere oír, pero que existen y a los que tiene que enfrentarse en algún momento.

No sólo tienes una gran presencia en redes sociales, nuestra relación con la tecnología es un tema bastante recurrente en tus viñetas. ¿Cuánto tiene este cómic de desconexión digital?

Las redes son una realidad de nuestro tiempo y no son buenas ni malas, depende del uso que las personas que estamos detrás decidamos hacer con ellas. Personalmente creo que tuvieron un punto de apogeo máximo pero me da la sensación de que poco a poco estamos volviendo al offline. “El final de todos los agostos” habla precisamente de materializar tus dudas, de no dejarlas en una nube y resolverlas, tocarlas, hacerlas reales, que es un poco la misma idea.

Siempre retratas el amor de forma mordaz y un tanto irónica. ¿Eso explica también el final abierto?

El cómic habla de como las dudas del pasado afectan a nuestro presente, y en la vida real hay muchas conversaciones inacabadas, muchos momentos en los que te hubiera gustado actuar diferente, pero son así y a veces hay que asumirlo y dejarlo ir. Por eso cerrar la historia de otra manera me hubiera parecido traicionar esta idea.

Me parece interesante que el lector, a través de su propio viaje al leer el cómic, de alguna manera decida sobre el final de la historia, haciéndola un poco suya. La idea es que de alguna manera el cómic lo empezara yo pero sea el lector quien lo acabe.

Amores minúsculos acabó representándose en el teatro. ¿Te gustaría que El final de todos los agostos cobrara vida también?

La verdad es que me encantaría, no sólo por el hecho de verlo en pantalla, sino por ver la historia a través de la mirada de otra persona.

¿Cómo ves la escena actual? ¿Qué artistas estás siguiendo?

Creo que una parte importante de este trabajo es permanecer en constante aprendizaje y observación. Sigo el trabajo de muchos artistas e ilustradores, pero los que más me interesan, por encima de virguerías gráficas, son aquellos que tienen un estilo propio y algo que contar.

¿En qué estás trabajando ahora?

De momento me gustaría que El final de todos los agostos llegara a la mayor cantidad de gente posible y que de alguna manera esto me permitiera seguir publicando comics, que es mi pasión. Mientras tanto, estoy preparando un pequeño fanzine que me gustaría autoeditar este año, y estoy empezando a trabajar en un nuevo libro, esta vez más cerca de mi trabajo en redes, que si todo va bien podría publicarse en Septiembre.

sábado, 20 de enero de 2018

ABC:Ibáñez esquiva la jubilación soplando velas por Mortadelo y Filemón


Meter en una misma habitación a dos zoquetes de manual como Mortadelo y Filemón al lado de un pastel sólo puede acabar de una manera -spoiler: fatal-, pero los astros se acabaron conjurando ayer para que los desmañados detectives de la T.I.A y su creador, el infatigable Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936), pudiesen resolver la «operación tarta» sin un solo lamparón.

Una nueva hazaña para engrosar (y también dignificar) ese larguísimo historial de trompazos, pifias y misiones a cual más delirante, y que enmarca, esta vez sí, el 60 aniversario del nacimiento de Mortadelo y Filemón. «¡Yo con 60 años era un crío!», bromea un Ibáñez que, decidido como está a echar el resto en el especial del 100 aniversario, sigue esquivando la jubilación (la suya y, faltaría más, las de sus criaturas) y espanta entre aplausos cualquier tentación de enviar a los dos personajes más célebres del tebeo español a dar de comer a las palomas.

Así que si el pasado mes de noviembre ya empezó a conmemorarse el año grande de Mortadelo y Filemón con la edición de «El 60 aniversario» (Ediciones B), nueva misión bufonesca con trasuntos de Trump y Kim Jon Un como comparsas, ayer tocaba soplar velas e hincarle el diente a un pastel generoso de viñetas chocolateadas y referencias mortadelescas. Una celebración redonda para una fecha especialmente señalada. Y es que tal día como hoy hace justo 60 años aparecía publicaba en el número 1394 de la revista «Pulgarcito» la primera historieta protagonizada por dos calamitosos aprendices de espía que con el tiempo pasarían de la Agencia de Información a sembrar el caos en la T.I.A.

Nacían así Mortadelo y Filemón, dos personajes mitad parodia de Sherlock Holmes y el Dr. Watson, mitad reflejo de las películas de Charles Chaplin y Harold Lloyd, que antes incluso de conquistar a los lectores ya habían logrado un hito nada menor: que los padres del propio Ibáñez empezasen a digerir su decisión de dejar su puesto en el Banco Español de Crédito para dedicarse por completo a los tebeos y a las historieta. «Al principio fue como si hubiese dicho: “Papá, que me meto a cupletista”. Pero cuando empecé a ganar algunas pesetas ya pusieron buena cara», recuerda el dibujante.

A su lado, el actor y mortadelista de pro Carlos Areces no puede más que aplaudirle y señalar lo que se hubiese perdido si el dibujante barcelonés no se hubiese sacado de la chistera esos dos detectives alopécicos y patosos. «Es imperdonable que no se estudie a nuestros autores de cómic cuando seguramente el impacto de Mortadelo en nuestra sociedad es mayor que el del “Guernica”», asegura.

Una afirmación que puede sonar exagerada pero que resume a la perfección la condición de Ibáñez como (involuntario) cronista social, maestro de la risa e icono de la cultura popular. Unas virtudes que no ha hecho más que perfeccionar en estas seis décadas y que bien podrían resumirse en una proverbial capacidad de trabajo y en una sucesión de personajes memorables que, como Rompetechos, El botones Sacarino, Pepe Gotera y Otilio o los inquilinos de 13 Rue del Percebe, acabaron aparcados por los cada vez más absorbentes Mortadelo y Filemón. «Yo hubiese seguido con todos, pero era imposible. Hacía 20 páginas a la semana, y en esa época hacer 15 ya era una burrada», apunta.

Ni siquiera ahora, al borde de la jubilación, los ya sexagenarios detectives aflojan el ritmo y planean hasta cuatro visitas a las librerías con otras tantas novedades: el ya clásico volumen dedicado al Mundial de Fútbol y otros tres títulos en las que se las verán con secuestradores, con la organización rival de la T.I.A, el H.I.G.O, y con otro peculiar invento del Profesor Bacterio. «El único problema es que la gente debe pensar que si estos ya tienen 60, a saber los que debe tener el autor», suelta Ibáñez entre carcajadas.

viernes, 19 de enero de 2018

El Mundo:Paco Roca celebra la "gran evolución" del cómic, que se ha generalizado y ha llegado al público femenino


El dibujante Paco Roca celebra la "gran evolución" y la "normalización" del mundo del cómic, que ha logrado "generalizarse" y alcanzar un público que "nunca había leído cómic". Además, ha explicado que la novela gráfica ha contribuido a atraer a un público femenino, que "no existía" porque "se hacían cómics para hombres".

 Así lo ha manifestado el historietista este jueves en la presentación de la exposición 'La Encrucijada' en la sala Pepita Lumier de València. Esta muestra constituye parte de un proyecto conjunto de más de cuatro años de trabajo con el cantante y fundador de Seguridad Social, José Manuel Casañ, en la que abordan la "encrucijada" que se encuentra en el centro de los procesos de creación cultural, en la que se concentran los "demonios", los miedos y la motivación de los que surge la inspiración para crear. 

En la presentación de esta exposición el historietista y el líder de esta mítica banda de rock valenciana han repasado los elementos de los que se compone este proyecto, que cuenta con un cómic-disco con relatos contados a través de las viñetas y once canciones que repasan la historia de la música y de sus diferentes géneros hasta mediados de los años setenta y, directamente, el "cruce de caminos" que se produce en el proceso creativo de ambos artistas. 

'La encrucijada', nombre del proyecto y de la exposición presentada este martes y que se podrá visitar hasta el 17 de febrero, muestra las libretas -e incluso una servilleta de bar- en la que nacen las letras de Seguridad Social, púas y la guitarra empleada por Casañ para componer, y dibujos y bocetos de Roca -que ha admitido cierto "pudor" por mostrarlos, ya que al no ser los definitivos "no están hechos para enseñar", ha bromeado-. 

El documental que acompaña al cómic-disco y la exposición, 'Crossroads: Paco Roca y Seguridad Social en La Encrucijada', está centrado en la amistad entre ambos creadores y se enseña cómo el dibujante acompaña al cantante en sus conciertos y pruebas de sonido, las conversaciones que ambos mantuvieron junto al Mar, en Moraira, en este tiempo, además de entrevistas a periodistas o miembros de la industria musical.

 Roca ha señalado que se muestran "las dudas y los miedos que están detrás de cada proyecto creativo", mientras que Casañ ha asegurado que en una canción encauza todos sus "demonios". 

El dibujante valenciano ha asegurado que Seguridad Social es uno de los grupos que componen "la banda sonora de su vida". Asimismo, ha comentado que "existe una melodía en el dibujo que te dice cuándo subir y cuándo bajar", mientras que el fundador de Seguridad Social ha admitido tener "la sensación" de que ha estado toda su vida preparándose para "hacer algo así", un proyecto en el que analizan los cauces por los que discurren sus procesos de creación. 

También han indicado que los dibujos presentes en el cómic-libro se relacionan con los géneros musicales que recorre Casañ, como la música africana, el country, el blues o el reggae, mientras que la fuente de creación de este proyecto se ha basado en "momentos clave de la historia de la música" o en curiosidades, como "cuando Santana salió ciego de LSD en Woodstock" o la "mezcla entre lo español y Elvis" de Peret, ha comentado Casañ. El cómic, "muy encorsetado" por la indistria Durante la presentación de 'La Encrucijada', ambos artistas han abordado una reflexión sobre el estado actual de sus respectivos campos artísticos. Paco Roca ha asegurado que el cómic "estaba muy encorsetado por la industria" y "hace 15 o 20 años se ha producido una explosión de la que se ha abierto un infinito". 

Fruto de este proceso, ha continuado, se ha producido una "normalización" que ha supuesto que el cómic haya llegado a un público más generalista e incluso al femenino, en un ámbito cultural ocupado y destinado a los hombres, ha apuntado Roca, que ha añadido que a esto ha ayudado el auge de la novela gráfica.

 Como ejemplo de esta "normalización", ha puesto de relieve que los dibujantes de cómic aparecen ahora en la prensa con un igual trato al de otros ámbitos artísticos y que esta disciplina ha llegado también a los museos. "En València lo podemos ver en el IVAM y en el MuVIM", ha resaltado. "La industria musical está muerta" Por su parte, José Manuel Casañ ha afirmado, sobre la industria musical, que está "muerta", dado que atraviesa un "proceso de transición" por la caída de ventas y porque "la creatividad está parada". "Ha habido un declive tremendo y la industria no sabe cómo expresarse y cómo vender", ha lamentado. Asimismo, ha asegurado que "culturalmente estamos en un proceso de deterioro muy importante", dado que "desde el hip hop no ha habido una revolución", ha concluido.

jueves, 18 de enero de 2018

El País:Música, sexo y muerte: así es el cómic sobre la vida de Nick Cave


Todos los capítulos de Mercy on me, el cómic sobre Nick Cave que ahora publica en España ECC Cómics, toman su título de alguna canción del inmenso catálogo del músico y escritor australiano. En el primero, The Hammer Song aparece un chico que quiere abandonar su hogar, que le parece un desierto en todos los sentidos, para recorrer el mundo. Es un personaje de ficción surgido de la imaginación de Cave pero en el que se encuentra perfectamente reflejada la adolescencia del artista, en la pequeña localidad de Warracknabeal, bajo una educación marcada por el carácter religioso de sus padres.


En aquellos años, el joven Nick Cave se miraba en el espejo y soñaba primero con ser el capitán de un barco pirata y luego con ser una estrella del rock. Ambas cosas las ha conseguido. En sus mejores tiempos, su banda, The Bad Seeds, parecía un escuadron de bucaneros (por su look y por su manera de comportarse sobre el escenario) que enfrentaban de una manera salvaje la performance musical en directo. Y él es ahora mismo una de la grandes (y últimas) estrellas del rock. Un frontman capaz de soportar el peso de un show solo sentado a su piano o contoneándose frente a grandes audiencias con sus músicos atronando a sus espaldas.

En Mercy on me la vida y la obra de Nick Cave se van entretejiendo de forma libre y sin previo aviso. Además de The Hammer Song, los capítulos hacen referencia a Red Right Hands, espectacular despliegue de imaginación creativa por parte del escritor del libro sobre la letra de Cave; The Mercy Seat, uno de los temas más íntimos del compositor, una reflexión sobre la muerte, la culpa y la redención; o Where the Wild Roses Grow, una historia sobre la tragedia de Elisa Day, una balada sobre un asesinato (incluída en el disco Murder Ballads) que escenificaron a dúo Kilye Minogue y Nick Cave que entonces, a finales de los noventa, eran pareja sentimental.

El cómic también cuenta otras historias de amor que marcaron profundamente la vida y la obra del músico. La primera con la cantante Anita Lane, australiana como él, que le acompañó en sus primeros viajes a Europa y que le llevó de la mano a pisar por primera vez las clínicas de desintoxicación. Porque Nick Cave había empezado a consumir heroína prácticamente desde que se instaló en Melbourne y formó su primera banda. Y también aparece PJ Harvey, con la que cantó a dúo Henry Lee en el mismo disco que aparecía Minogue, a la que el guionista del cómic presenta como "una artista capaz de romperle el corazón a alguien como tú". Hay heridas que no cura ni el paso del tiempo.

El libro también retrata, aunque de manera algo desenfocada, sin restar ni un ápice de protagonismo a un Nick Cave al que precisamente no le falta ego, a los compañeros de viaje de Nick Cave durante estos últimos cuarenta años. Desde la fundación de su primera banda en 1977, The Boys Next Door, donde ya estaban Mick Harvey, que luego sería una mala semilla, o Rowland S. Howard, un músico esencial en los comienzos de su carrera con el que acabó enfrentado. Demasiado talento junto, demasiada tensión y muchas drogas.

La siguiente reencarnación musical de Cave fue The Birthday Party, banda con la que dio el salto a Londres, en pleno fervor de la cultura punk; y, posteriormente a Berlín, donde Cave y Harvey entraron en contacto con la escena underground de una ciudad divivida en dos y con la escena más arty de toda Europa. Allí conocieron a Blixa Bargeld, líder de Einstürzende Neubauten, una banda que fascinó al australiano por su forma de llevar hasta el extremo su visión de la música en directo. Con esa fijación de no estancarse y de ser cada vez más radical fundó The Bad Seeds, grupo al que Blixa Bargeld se unió pronto como guitarrista. Un músico al que el cómic sí que presta algo más de atención. No había más remedio, dada la influencia del alemán en el paso hacia la vanguardia siempre fue la fijación de Cave.

A partir de ese retrato de los inicios, Reinhard Kleist despliega un relato poblado de fantasmas que derivan de una obsesión por la muerte y de musas esquivas con el creador, que se recluye durante semanas y semanas en su casa y, casi al borde del delirio y la paranoia, consigue terminar su novela Y el asno vio al ángel. Quedan fuera del relato las experiencias de Cave como guionista cinematográfico, aunque su vida parece contada como una película, y también la tragedia familiar sufrida hace unos años. Pero, a cambio, aparece Robert Johnson. El músico que le vendió el alma al diablo no podía faltar en la vida de un personaje obsesionado por la tensión entre el mal y el bien.