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domingo, 1 de julio de 2018

Tintín, en Calatorao


Se puede vivir un fin de semana de película, pasar unas vacaciones de cuento pero lo que muchos no saben es que a pocos kilómetros de la capital aragonesa se pueden disfrutar de unos días de cómic.

En la localidad zaragozana de Calatorao se encuentra un pequeño alojamiento pensado para los amantes de la tranquilidad donde, además, se esconde una sorpresa que ni pintada: sus dependencias están decoradas con diversos objetos y figuras relacionadas con tebeos franceses, belgas e italianos. Astérix y Obélix, Lucky Luke, Tintín o Corto Maltés son algunos de los personajes salidos de las viñetas que conviven con los huéspedes del hotel 26 Labrador.

a finca donde se ubica este espacio, a 26 millas de Zaragoza (42 kilómetros), cuenta con 26 acres de terreno y una casona que data del año 1826. En su interior, se pueden admirar 26 vitrinas con material relacionado, principalmente, con el mundo del cómic franco-belga -conocido como ‘bande dessinée’ o BD-.

Esa cifra recurrente, que figura también en el nombre del establecimiento, alude al número 26 de la calle Labrador, donde vive Tintín -26 rue du Labrador-, el celebre personaje creado por Hergé. “El hotel se llama así porque además la palabra labrador, que es de origen portugués, se pronuncia igual en distintos idiomas”, explica Juan Sanz, propietario del negocio.

Sanz dibujó la primera página de esta aventura empresarial en 2007. “Soy de Zaragoza pero al descubrir esta finca, con sus árboles centenarios, sus alamedas… decidí iniciar este proyecto aquí. Es un lugar muy agradable para pasear, respirar aire puro y huir de las preocupaciones”, afirma.

Sus diez habitaciones están dedicadas a personajes, autores e historietas de cómics como Tintín (‘El templo del Sol’, Corto Maltés, Moebius o ‘La marca amarilla’, entre otros motivos. En las 26 vitrinas distribuidas por el hotel se agrupan varias figuras, relojes, objetos y dibujos que forman parte de la exhibición permanente.

La decoración de todo el hotel es obra del propio Sanz aunque confiesa que “resultó muy fácil porque al final este tipo de elementos relacionados con el cómic gustan a todo el mundo”.

El origen de la colección de Juan Sanz es bastante anterior a la inauguración del hotel. “Empecé hace unos 30 años y poco a poco ha ido creciendo hasta convertirse en una muestra de cierta importancia -comenta-. Ahora, con las nuevas tecnologías, todo es más fácil pero antes viajaba a Francia cuatro veces al año para adquirir nuevas piezas.

Entre las más curiosas, Sanz destaca la que compró por internet “hace unos tres o cuatro años. Era una figura plana de Tintín, como un soldado de plomo, con dos caras, anverso y revés. Esa ha sido la más difícil de conseguir hasta la fecha”, recuerda.

Existen importantes compilaciones en torno a este tipo de cómics, sobre todo en museos de Bruselas, aunque “quizás no conservan tantas figuras y objetos como aquí, aunque sin duda tendrán más carteles, documentación y dibujos originales, según me han comentado quienes los han visitado. Yo todavía tengo pendiente ir a Bélgica para comprobarlo”, añade.

El alojamiento de Sanz, a escasos minutos en coche de la autovía A-2, no dispone de televisión ni de teléfono. “Los huéspedes acuden precisamente para desconectar, no vienen por la temática del cómic. Así que es un aliciente añadido que descubren al llegar. Les sorprende y también lo disfrutan”, subraya.