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viernes, 31 de mayo de 2019

El País:Viñetas del mundo de ayer


En algún momento de su juventud, el hombre con corbata, traje, sobretodo, guantes, sombrero y bastón que desde ayer deambula por Madrid pensó que la emoción era algo que uno podía sentir en una banda de rock. Creía en el progreso con la fe de los 20 años. Hacía cómics. Ahora que ha cumplido los 56 busca la soledad como terapia y lamenta que el progreso haya desbaratado tanto su idea de la belleza como de la formalidad. Seth, alias de Gregory Gallant (Clinton, Canadá), es una de las pocas personas que se desprende de un guante en el mes de mayo para estrechar una mano para saludar. Y esta estética elegida y trabajada, casi al modo de un proyecto artístico de sí mismo, hace que a veces el personaje arrincone al autor de algunos de los cómics más celebrados en décadas recientes como La vida es buena si no te rindes. Porque Seth es también uno de los mejores dibujantes que ha dado Canadá (que ha dado unos cuantos: Julie Doucet, Chester Brown…) y que, a sus 56 años, sigue fiel a los tebeos.

Ayer aterrizó en Madrid, en su primera visita española, para presentar Ventiladores Clyde (Salamandra Graphic), otra mirada al pasado de 488 páginas en azul y negro que algunos medios, como The Guardian, han saludado como una obra maestra. “No tenía la sensación de estar haciendo una obra de arte mientras trabajaba, pero sí de estar haciendo algo que era un hito. Me avergonzaba retrasarme tanto y defraudar a los lectores, pero al final dejé de pensar en lo que podía significar”, explica durante una entrevista en un hotel madrileño.

Tardó 20 años en acabar la historia de los hermanos Abe y Simon Matchcard, dueños del decadente negocio familiar de ventiladores en un mundo que abraza el aire acondicionado y atrapados en la maraña de relaciones familiares donde la crueldad y el amor se enredan a menudo. En ese tiempo hizo paréntesis para otros proyectos, sin que la idea original que alentó Ventiladores Clyde variase demasiado, aunque sí evolucionase el dibujo (decidió no rehacer las viñetas de los primeros años por más que ahora le desasosieguen). “Conforme avanzaba en el proceso, me di cuenta de que eran personajes que en parte estaban basados en mi personalidad y en la de mis padres”, cuenta el dibujante, uno de los que ha explorado la autobiografía como material creativo.

Los padres de Seth se conocieron en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Su progenitor descendía de los hugonotes expulsados de Francia que se asentaron en Canadá y de indios nativos. Su madre era tan inglesa como el Big Ben. Una mezcla corriente en el multirracial Canadá. Su infancia con ellos sigue condicionando buena parte de sus inclinaciones estéticas y sus costumbres. Aunque esto no lo convierta en un renegado del progreso. “Existe cierto estereotipo hacía mí por la imagen. Si la gente viera como vivo, pensaría que vivo a mediados del siglo XX. Lo que echo de menos es la cultura, la educación, las reglas de vestimenta o de interacciones sociales. No me opongo al progreso ni al presente, pero no me motiva ese cambio de la cultura formal a la informal”, reflexiona.

En Toronto ya no existe la tienda de ventiladores Clyde. Sin embargo, tiene una nueva vida gracias a la ficción creada por Seth, que un día de finales del siglo XX apoyó la nariz en el cristal de un escaparate antiguo, en la esquina de King con Sherboune, y descubrió dos retratos masculinos en medio del abandono. “En aquel momento podría haber dicho que elegí ese escaparate porque me interesaba el pasado, o quizá porque me hizo pensar en el progreso y en el fracaso. Al mirar atrás ahora, para mí es evidente que se trató de algo más sencillo: me sedujo el mundo cerrado de aquel negocio ya desaparecido”, escribe al final del libro.

Esta historia superpuesta —de una familia, de una industria, de una ciudad y de un cierto capitalismo optimista, todos ellos en extinción— invita a pensar que Seth idealiza el pasado: “No fue una edad de oro para la gente, había cosas que fueron mejores y cosas que no. Antes veía que el mundo era más sencillo que ahora. Los años cincuenta en América resultaron una buena época si eras un hombre blanco, y no tanto si eras mujer o pertenecías a otro grupo. Cualquier generación tiene la misma sensación y cualquier niño pensará que los años de su infancia son los más sencillos”.

Para un autor que se define como “alguien que retrocede en lugar de avanzar”, la rutina y la lentitud que refleja en Ventiladores Clyde resulta más atractiva que la vorágine del presente. Seth puede salir airoso aunque dedique las cien primeras páginas al soliloquio de un hombre envejecido cuyas acciones más extremas consisten en ponerse la dentadura postiza o escalfar un huevo.


“La vida es en buena parte rutina. Mi rutina es la del estudio, me genera una sensación agradable y cómoda. Hace 20 años no habría pensado esto, pero a los 50 me he dado cuenta de que necesito estar solo, casi como una terapia”, confiesa.

Trabaja alrededor de 12 horas al día, no hace deporte y considera que el objeto más feo del siglo XXI son las zapatillas de running. No tiene móvil. No entra en redes sociales. No le gusta la tecnología. “Por mí, no tendría ordenador. Pero cuando me casé hace 17 años, mi esposa compró uno y sé que es imposible dedicarse a lo que yo me dedico sin ordenador y sin correo electrónico, aunque sigo dibujando sin ordenador. Me gusta sentirme libre de la tecnología, a mi alrededor veo demasiada gente adicta a los móviles”. El mundo de hoy, más desde que los populismos se abren paso, le gusta menos que el de ayer. Por eso le sigue dedicando sus obras.

jueves, 30 de mayo de 2019

Memoria y Viñetas acerca el uso del comic a los profesores de Historia


Durante los últimos años ha habido algunas iniciativas para acercar los cómics al ámbito académico. Porque, aunque no lo parezca a simple vista estos ejercicios tienen una serie de características que pueden ser de gran ayuda. Por ejemplo, un cómic adaptado a ciertas edades puede servir para enseñar a un niño a seguir una historia o la noción de continuidad entre viñetas. Si juntamos está función pedagógica del cómic con la historia tenemos un gran medio para llevar a los jóvenes la memoria histórica de manera atractiva. Y esto es precisamente lo que aporta Memoria y Viñetas: La Memoria Histórica en el aula a través del cómic.

Gracias al trabajo de Gerardo Vilches, Pepe Gálvez, Elena Masarah Revuelta y David Fernández de Arriba llega a la plataforma de micromecenazgo Verkami esta obra que encarta 12 propuestas didácticas basadas en cómics que tratan hechos de la historia contemporánea de España desde 1931 a 1982. Obras de grandes autores de este país como El Arte de Volar y El ala rota de Antonio Altarriba, ganador del gran premio del 37 Comic Barcelona, Jamás tendré 20 años de Jaime Martín o Los Surcos del azar de Paco Roca. Todo esto completado con actividades complementarias para cada cómic, orientaciones metodológicas y un increíble anexo tanto de cómics como de bibliografía especializada sobre esta relación entre cómic e historia.

Para complementar este ya interesante proyecto de Memoria y Viñetas, esta iniciativa de microfinanciación también dispone de diversas recompensas si se invierte para que este proyecto llegue a buen puerto, tales como láminas de artistas como Sento, Ana Penyas y Kim además de cómics dedicados por los artistas que participan en el proyecto. En los tiempos que corren y tal y como afirman los creadores del proyecto es necesario más que nunca dar a conocer el pasado a las nuevas generaciones, y esta iniciativa además de poco común es de las mejores maneras para llevar este tema a la juventud.


Enlace:  http://www.lacasadeel.net/2019/05/memoria-y-vinetas-acerca-el-uso-del-comic-a-los-profesores-de-historia.html

miércoles, 29 de mayo de 2019

La historia del castellano llega a las aulas a través del cómic


A lo largo de la historia hemos podido ver cómo hechos históricos que han pasado a la gran pantalla son recordados más por el hecho de convertirse en un producto visualmente atractivo que por su propia historia, ya sea en el cine, videojuegos, etc. Aprovechando esta corriente, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (ILCYL), junto con las fundaciones de CajaCírculo e Ibercaja, han presentado el Cómic 'Valpuesta, Los Orígenes del español' con el que quieren acercar los orígenes del castellano a los escolares burgaleses. Esta publicación se engloba dentro del proyecto 'Valpuesta en los colegios', en el que alrededor de 800 alumnos de seis colegios burgaleses han colaborado en su diseño, junto con el estudio burgalés Unrated Comics.

Para Gonzalo Santonja, director del ILCYL, este cómic al principio le generaba «desconfianza», por la dificultad de mostrar en un medio tan ajeno a la historia el origen del castellano, pero tras ver la reacción que tuvieron los primeros jóvenes que lo leyeron, reconoce que «se trata de una obra extraordinaria y muy bien diseñada». Sobre todo ha querido destacar la mezcla de «rigurosidad y entretenimiento, dos conceptos que se han sabido entrelazar muy bien en el cómic».

La primera tirada del cómic será 2000 ejemplares. En su realización, el estudio burgalés de Unrated Cómics ha llevado la voz cantante. Un equipo «acostumbrado a divulgar aspectos históricos de la ciudad de Burgos», según su editor Iván Sarnago. A él se han unido Lorenzo González y Gerard Tauste, dibujante e historiador y dibujante respectivamente, en la realización de un cómic en el que cuatro estudiantes universitarios se desplazan hasta Valpuesta para realizar un trabajo. Para la caracterización de los personajes se han basado en la popular serie 'Scooby Doo', de manera que los escolares que lo lean «puedan identificarse con los personajes y conectar con la historia».

Un acto como colofón al proyecto

El 8 de junio se celebrará en el Palacio de la Isla un acto que servirá para entregar los galardones de los diversos concursos que realiza el Instituto. A él estarán invitados todos los escolares que participaron en la elaboración del cómic, los cuales recibirán un ejemplar totalmente gratuito. Los galardones serán diversos, cheques regalo que se podrán intercambiar por material escolar y literario.

Las expectativas del Instituto son muy altas, puesto que espera «poder seguir con este proyecto en el resto de provincias de la comunidad», destacando que el castellano «pertenece a todos los españoles», según su director.

martes, 28 de mayo de 2019

RTVE:La vida de Mies van der Rohe en cómic


Es muy raro encontrarnos con un cómic protagonizado por un arquitecto; pero la cosa cambia cuando hablamos del alemán Ludwig Mies van del Rohe (1886-1969), uno de los más importantes de la historia y de los que sentó las bases de la arquitectura actual. Agustín Ferrer Casas (Pamplona, 1971), un experto en mezclar la historia y la ficción (Arde Cuba), ha recreado la fascinante biografía de este arquitecto que también fue el último director de la Bauhaus, la famosa escuela de arte y arquitectura que clausuraron los nazis. Hemos hablado con él sobre este nuevo y fascinante cómic: Mies (Grafito editorial).

1. Es raro ver un cómic sobre un arquitecto. ¿Por qué te interesa tanto Mies van de Rohe?¿Qué crees que buscaba con la arquitectura?

Tan raro como encontrarlos en una de estas series que proliferan tanto actualmente: policías, bomberos, médicos, periodistas, abogados, políticos… Pero, ¡¿arquitectos?! Resulta cuando menos chocante porque siempre se considera que la vida de los arquitectos es insípida y no está a la altura de por lo que se los recuerda: sus obras. ¡Falso! Con Mies tenemos un buen ejemplo y podría señalar un buen puñado de arquitectos famosos con vidas personales tan apasionantes como un episodio de House of Cards.

La biografía de Mies es realmente emocionante por estar muy relacionada con los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. Va ligada a momentos determinantes como fueron los horrores de la Gran Guerra de principios del siglo pasado, la crisis económica de la República de Weimar derivada del Tratado de Versalles y el consiguiente ascenso del nazismo; la posterior Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Mies participa de estos hechos y de sus consecuencias: abraza las vanguardias surgidas después de la Primera Guerra Mundial y rompe con todo lo anterior, incluido su matrimonio; se reinventa y convierte en abanderado del Movimiento Moderno en Alemania; y no duda en abandonar Europa, pero sólo en el último momento, después de haber hecho todo lo posible por congraciarse con un gobierno nazi que lo sitúa dentro del arte degenerado anti-alemán.

Y todas las decisiones que tomó, sus ansias de libertad creativa y personal, tuvieron un fin, un propósito claro: el llegar a construir sus proyectos. ¿Qué pretendía con su arquitectura? ¿Dejar una huella? ¿Marcar un camino? Recordemos que una de sus últimas obras a comienzos de la década de los sesenta, la Nueva Galería Nacional de Berlín, fue lo más cercano a la catedral que nunca llegó a construir, el mayor hito de la carrera que un artesano de la arquitectura puede llegar a soñar ver erigido.

2. ¿Cuál crees que ha sido su influencia posterior?

Absoluta. Junto con las otras dos figuras más relevantes de la arquitectura del siglo XX, Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, Mies sienta las bases de lo que sería el diseño de edificios, convirtiéndose en un auténtico clásico moderno. Muchos de los rascacielos que pueblan nuestras ciudades están influidos por sus proyectos. Y su casa más famosa –no sólo por la historia personal que arrastra con su dueña, la señora Farnsworth, sino por su forma, etérea y transparente- ha sido copiada hasta la saciedad por ser considerada un canon de la arquitectura moderna.

Y ahora, con la publicación de este “Mies”, me estoy dando cuenta de lo relevante que sigue siendo su figura en el mundo de la arquitectura.

3. Resúmeme el argumento, ¿Hasta qué punto mezclas realidad con ficción?

El relato se basa en una más que probable conversación entre un Mies van der Rohe anciano con su nieto Dirk Lohan, también arquitecto, en el transcurso del viaje en avión desde Chicago al Berlín Occidental de 1965 para asistir a la ceremonia de colocación de la primera piedra de la Nueva Galería Nacional.

Durante la conversación Mies hace balance de su obra en sucesivas evocaciones, relacionándola con los episodios que marcaron su vida. Muchos son recuerdos más o menos claros o difusos, pero otros, representados en formato flashback con viñetas, están grabados a fuego en la memoria del arquitecto y se los guarda para sí.

Es en estos últimos recuerdos donde yo uso más el recurso de la ficción. Por eso digo siempre que es una biografía ficcionada. Hay mucho, muchísimo escrito sobre Mies. Incluso se han recogido versiones diferentes de un mismo suceso, unas por documentos de archivo, otras por testigos e incluso otras por boca del propio Mies. Por ejemplo, Mies, como tercer director de la mítica escuela de diseño Bauhaus (de la que se cumplen este 2019 los 100 años de su creación) dijo que, tras la clausura por los nazis de la sede berlinesa, recibió una carta de la Gestapo permitiendo su reapertura. Pero que, en consenso con el resto del profesorado, decidió cerrarla definitivamente. Mies no llega a mencionar que las directrices marcadas en esa carta de la Gestapo hacían prácticamente imposible reabrir la Bauhaus. Era un auténtico mangoneo político en su plan de estudios y en el claustro de profesores que incluía la expulsión de muchos de ellos.

Con estas premisas y otros hechos recogidos en los diferentes escritos y biografías de Mies, me resultó muy fácil crear la historia y dotar de elementos ficticios –incluso poéticos- al relato; con el fin de dramatizarlo y hacerlo todavía más atractivo e interesante al lector. A fin de cuentas, este libro hace hincapié en la vida del arquitecto, no sólo en su obra, que aquí sirve como telón de fondo para contar su historia. No es un compendio de sus edificios más famosos al modo de un catálogo. Pero sí que tiene vocación docente en cuanto a mostrar el proceso seguido por el arquitecto para lograr sus metas, sorteando toda clase de problemas –clientes incluidos.

4. No lo dulcificas para nada y a veces lo presentas como un personaje contradictorio ¿Fue así realmente?

Puede que en algún momento parezca que se me ha ido la mano con este mi Mies, pero siempre lo he tratado con el máximo respeto. Como bien dices, puede considerárselo contradictorio, pero tengamos en cuenta los hechos históricos que rodearon su vida.

Pasó por una guerra mundial, aunque él no llegó a entrar en combate. Su única cicatriz por herida de guerra fue por una operación de apendicitis. Pero sí que tuvo que haber vivido situaciones traumáticas fruto de esta contienda. Nadie quedó indemne. Y eso le hizo cambiar. Transformarse.

Supongo que, después de estar casado y tener tres hijas, tuvo un ramalazo de independencia, de búsqueda de libertad. Y por eso abandonó a su familia.

Y como esto, el resto de su vida. Una vida consagrada a un fin: construir, llevar a término sus proyectos. Independientemente de quien se los encargase, sin vincularse a ideas políticas concretas, aunque finalmente llegase a apoyar con su firma al régimen de Hitler como último recurso para continuar trabajando en la Alemania nazi.

Habría que ponerse en la piel de Mies para saber si todos conservaríamos el temple suficiente para vivir en un estado totalitario, yendo a contracorriente o a favor de obra. Es difícil saberlo. Tal ver Mies pudo haberlo hecho mejor, optado como otros compañeros suyos que emigraron de Alemania mucho antes que él.

5. Supongo que también te interesaría por el momento histórico que vivió. ¿Qué destacarías sobre eso?

Ya he comentado en alguna otra ocasión que me apasiona el contexto histórico del siglo pasado. Mis últimos cómics se han desarrollado a comienzos de los años sesenta, como el último tramo de Mies.

En el caso de la primera mitad del siglo XX, donde se desenvuelve la práctica totalidad del cómic, se dieron los acontecimientos más traumáticos de la historia reciente. Y eso marcó la vida de personajes como Mies.

Antes mencioné que durante la Gran Guerra no entró en combate y fue asignado al cuerpo de ingenieros para custodiar unas vías muertas de ferrocarril en Transilvania. Poco más. Pero si sufrió los desastres económicos de la paz con la firma del Tratado de Versalles. Y, como el resto de alemanes, la gripe española que asoló el continente.
Pasó por una república de Weimar con gobiernos socialdemócratas acosados por levantamientos de izquierdas y derechas, por la hiperinflación y la crisis del 29, y por el ascenso del nazismo. Toda una sucesión de movimientos efervescentes que modificaron la forma de vida de los alemanes y, por ende, al resto de europeos.

Quizá el hecho más trascendente en la vida de Mies fue su salida de Alemania hacia Estados Unidos en 1938 por ese callejón sin salida que finalmente supuso el ser despreciado por los nazis. Comenzaba así una etapa norteamericana llena de oportunidades, como la que años antes eligieron otros compañeros suyos.

Así que tenemos dos momentos diferentes en la vida de este arquitecto –olvidando la etapa inicial previa a la Primera Guerra Mundial: la que coincide con el nacimiento de las vanguardias y los proyectos que considero más innovadores de Mies; y la etapa en Chicago que se traduce en un buen número de obras que definen a Mies como uno de los padres del Movimiento Moderno.

6. ¿Qué importancia das a la faceta como profesor de Mies? ¿Y, sobre todo, a la Bauhaus?

Sin duda, la huella dejada en el Instituto Tecnológico de Illinois (IIT) –donde tuvo las manos libres para crear la escuela de arquitectura, desde el temario hasta el profesorado, en el que incluyó a amigos suyos venidos como él desde Alemania- hacen que esta institución de Chicago no pueda disociarse del nombre de Mies. Además el campus lleva su trazado y muchos de sus emblemáticos edificios son suyos.

En cuanto a su paso años antes por la Bauhaus, no sé si tuvo mucha repercusión académica por el poco tiempo que ocupó el cargo. Fue el tercer director de la escuela y mantuvo parte de la dinámica docente de su antecesor, Hannes Meyer, más centrada en el aspecto arquitectónico del diseño. Sí que movió y removió las bases de la escuela fundada por Walter Gropius para despolitizarla de cara a no tener problemas con el derechista ayuntamiento de Dessau, donde se ubicaba en su segunda época. Impuso unos estatutos muy rígidos y expulsó a los alumnos rebeldes que comulgaban con los movimientos más izquierdistas. Pese a ello, no logró sus propósitos y tuvo que trasladar la institución a Berlín, como escuela totalmente privada con el final que todos conocemos: su cierre en 1933.

Pero centrándonos en su labor docente, ya sea en la Bauhaus o en el IIT, Mies se caracterizaba por un método que iba de menos a más, enseñando a dibujar con precisión; usando y combinando los diferentes materiales constructivos y estructurales; diseñando los edificios según sus funciones y proporciones; y por último pasando a una escala global y urbana. Y todo ello acompañado por una máxima recurrente, “vuelva usted a empezar”, con lo que se perseguía la perfección a través de un largo proceso de búsqueda entre las posibles variantes del proyecto y su programa.

7. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

En este caso, sobre todo a través del acopio “compulsivo” de numerosa bibliografía que incluían recopilaciones de sus obras y datos sobre su biografía. En este sentido me vino de maravilla una biografía crítica sobre su persona, muy completa, de Franz Schulze y Edward Windhorst publicada por Editorial Reverté. Todos los textos que he consultado vienen recogidos al final de mi Mies.

Y, por supuesto, muchas, muchísimas imágenes extraídas desde internet.

Pese a esto, a toda la documentación textual y gráfica, sé que he metido la pata porque ya me han comentado una cosa que se me coló. Al menos tengo la escusa de que ese error no se refiere a la obra de Mies. Es lo malo de tener lectores con mucha cultura arquitectónica.

8. Al documentarte, ¿cómo crees que ha influido Mies en tu cómic? ¿Tanto visualmente como espiritualmente? ¿Es imaginación mía o has cambiado la forma de maquetar las páginas cuando representas sus obras?

Se hace referencia en el cómic al gusto que tenía Mies por la filosofía y se define como estoico en su forma de afrontar los vaivenes de la vida. No puedo decir que comparta su afición por la filosofía, pero sí muchos de los aspectos de su forma de ser y ver las cosas. Yo creo que también soy bastante estoico y amante de la libertad personal asociada a la libertad creativa, aún a costa de que puede acarrear soledad personal (y es el precio a pagar por ser un poco arisco).

En cuanto a la forma de gestionar la maquetación y el estilo, tenía que dar en las dobles páginas –que hay muchas- esa sensación de recuerdo más o menos difuso. Por eso prescindo de las viñetas propiamente dichas para optar por escenas muy abiertas, en las que los bocadillos de los diálogos o las formas de los edificios que sirven de fondo delimitan la sucesión de escenas. Y, como otras veces, insisto en la práctica de solapar y sacar del plano de cuadro las figuras de los personajes o los objetos con el fin de dar más sensación de dinamismo y profundidad espacial.

9. ¿Qué proyectos tienes? ¿Seguirás con personajes históricos?

Ahora mismo, con Grafito Editorial, estamos barajando diferentes posibilidades para un próximo título. Sin duda volverá a ser un cómic con personajes ficticios que compartirán protagonismo con otros históricos.

Pero que nadie piense que voy a volver al tema “arquitectos” por ahora. Si lo hiciese me encasillaría. En un futuro puede que sí, pero desde otra perspectiva.

lunes, 27 de mayo de 2019

De las viñetas a las clases, primer año de estudios de Cómic


Bang! ¡Clap! ¡Zas! Estos y muchos otros sonidos han estado saliendo de las aulas de la Escuela de Arte de Zaragoza a lo largo de este año escolar. Con la peculiaridad de que estas onomatopeyas saltan del propio papel. La capital aragonesa cuenta con un Ciclo Formativo de Grado Superior de Cómic desde hace un año, y ha llegado la hora de echar un vistazo a lo que sucede entre viñetas con Carlos Velázquez y Ernesto Navarro, profesores de Proyectos de Cómic y Medios Informáticos, respectivamente.

Con bastante interés y una pequeña biblioteca ya a sus espaldas, catorce alumnos forman parte del primer año de este Grado Superior de Cómic –cuya duración es de dos años-. Y con el plazo de admisión abierto ya a partir de este mes de mayo, es más que probable que otros jóvenes entren y busquen seguir los pasos de autores como Paco Roca, Alan Moore y Hergé.

Según el profesor Carlos Velázquez, “echábamos en falta una enseñanza de cómic específica, una que la ilustración no podía abarcar. El grado de Cómic es una demanda sobre todo de los alumnos que, ya tiempo atrás, tenían una inclinación por el mismo”. Y señala que “llevo muchos años dando la asignatura de Proyectos de Ilustración y cuando incluíamos un trabajo de cómic me daba cuenta de que hacía falta mucha formación: controlar un lenguaje que es narrativo, contar historias con imágenes en secuencia, y eso es lo que nos motivo para enseñar este tipo de narrativa gráfica. Un ilustrador tiene ciertas competencias, pero no necesariamente la habilidad de contar historias”.

Su compañero de profesión, el profesor Ernesto Navarro hace hincapié en que “en los proyectos de Ilustración teníamos un 10% que eran cómics y a mucha gente se le quedaba corto abordarlo todo en dos o tres meses, necesitaban más tiempo para realizar obras de más calidad y adquirir una formación más profunda”.

Otra de las razones de que este grado haya visto la luz es que la demanda de este servicio está creciendo debido al aumento del número de lectores. Según la página Stadista, en 2018 se publicaron aproximadamente 4.000 cómics cuyas historias fueron creadas por autores de la industria española, siguiendo una línea generalmente positiva desde los aproximadamente 2.700 que se publicaron en el año 2012.

Además del aumento del número de lectores, Carlos Velázquez señala que se eligió incluir este grado en la Escuela porque “aquí en Aragón hay gente que está trabajando bastante bien, tanto a nivel nacional como internacional. El Salón del Cómic ha ayudado mucho y su crecimiento ha contribuido para que haya más interés”.

Aunque en Zaragoza existe mucha actividad comiquera, especialmente cuando varios autores se reúnen para editar y publicar, el camino del autor no es sencillo. “Vivir del arte es complicado, se complementa con ilustración publicitaria, de prensa, animación, etc. Por ejemplo, Paco Roca estuvo involucrado en la adaptación de Arrugas, su propio cómic, como guionista. También hay autores que tienen mucho que ver con el cine y hacen storyboards”, apunta Ernesto.

Precisamente debido a esta realidad, el Grado Superior de Cómic ofrece, según Velázquez, “una formación multidisciplinar. El perfil de una persona que sepa dibujar, que tenga capacidades para ser ilustrador, que tenga los conocimientos del lenguaje del cómic, tiene una formación bastante completa y todavía más si la gente hace un segundo grado, que es muy común”.

En el segundo año hay 50 horas de trabajo obligatorias en empresas. La Escuela tiene previsto ponerse en contacto con editoriales aragonesas o proponer trabajos desde el mismo centro. Aquí, en Aragón, están disponibles Malavida, GP Ediciones y la Asociación aragonesa de autores de cómics, sin contar otras tantas digitales, donde los alumnos podrán aprender a gestionar su trabajo y aprender a vender su producto.

La industria del cómic

En opinión del profesor Velázquez, “la industria del cómic ha tenido muchos altibajos a lo largo de su historia”. Menciona que en los años 80 y 90 “hubo bastantes publicaciones, ediciones que se dedicaban exclusivamente al cómic, como 1984 y el Víbora, además de bastante demanda”. Luego hubo una recesión, se perdieron lectores y cerraron muchas de ellas, “pero en los últimos años ha habido cierto repunte”.

“Ahora hay obras más experimentales, un tipo de cómic más cultural y adulto en contraposición con el más convencional, que son los dirigidos a los más jóvenes. Y han aparecido obras de novela gráfica que tienen un gran valor literario”, apunta Velázquez.

Entre las causas para el aumento del número de los lectores está la “irrupción, con mucha fuerza, del manga -o cómic japonés-, que creció muchísimo a principios del año 2000”, explica el profesor Ernesto Navarro,  quien añade que “hay fenómenos, como la incorporación de públicos más adultos y la incorporación de más mujeres en la producción de cómic con temas femeninos y reivindicativos”.

Todo esto sin olvidar que también hay un público que nació y creció con los cómics de Bruguera, Asterix o Tintin, entre otros. Velázquez afirma que “este tipo de público ha vuelto porque hay otra oferta de cómic, este tipo de lectores lo dejaron en una época y ahora han vuelto. Hay un tipo de cómic que no está tan encasillado, sino que gana premios”, como el Premio Nacional del Cómic que lleva celebrándose desde el año 2007.

También cabe mencionar la influencia de la industria cinematográfica en el cómic. “Grandes productoras de cine han apostado por realizar proyectos que tienen que ver con el arte secuencial, sobre todo `para los Estados Unidos, y el público adolescente de aquí, a través de las historietas de superhéroes de toda la vida, dando origen a sagas como Los Vengadores”,  señala Velázquez. Sin embargo, añade que también hay cine que bebe de otro tipo de cómic, como “Rosalie Blum, El gato del rabino, Arrugas, Persépolis, se están buscando guiones que poder trasladar al cine y no solo en películas de superhéroes, sino en películas más alternativas con otro tipo de público”.

Pero existe un problema de fondo, y es que a pesar del desarrollo de nuevos géneros, públicos y formatos, “hay muy pocas editoriales y todavía un público bastante permeable”, comenta Velázquez.  Además,  Navarro continúa diciendo que “en España en general se publica mucho, quizá hacen falta más lectores y mayores tiradas. El cómic pasa por un momento floreciente, pero todavía son pocos los que pueden vivir exclusivamente de ello”.

sábado, 25 de mayo de 2019

Blacksad 6 cuenta con un boceto mostrado por uno de sus creadores


Los aficionados del cómic Blacksad están de suerte. Recientemente se anunció la inminente llegada de un videojuego basado en el cómic para finales de septiembre. Ahora parece que siguen las buenas noticias en torno a esta gran serie. Se habría mostrado a través de redes sociales un vistazo a unos bocetos del siguiente tomo de la serie.

Para los que no lo sepan, Blacksad nos muestra una versión de Estados Unidos entre guerras con un gran toque noir. Inspirado en en el cine de ese estilo pero con animales antropomórficos, tratan de contarnos dramas de la época a través de los ojos de un gato detective. Después de cinco años sin ningún tipo de material sobre la serie, en un mismo año ya tenemos dos proyectos interesantes. Uno sería el videojuego que nos tienen que traer en septiembre y ahora los primeros bocetos del sexto tomo. No existe aún ninguna fecha de salida pero a la espera estaremos. Os dejamos por aquí el boceto mostrado de Juan Díaz Canales.

Sin duda alguna no se puede intuir nada sobre ello, pero al menos sabemos que se está trabajando en ello. Desde aquí esperamos con ganas este trabajo porque siempre ha tenido unos acabados impresionantes. Para los que aún no lo habéis leído ya sabéis cuál es vuestra tarea pendiente.

viernes, 24 de mayo de 2019

RTVE:'Comicmanía', una revista de y para los amantes del cómic


A los lectores de la revista de ciencia ficción SFX, les sonará la cabecera Comicmanía, una separata sobre cómic que se incluía en la misma, y que ahora se convierte en una ambiciosa revista sobre el noveno arte, que informará sobre todo tipo de cómics y que tendrá periodicidad bimestral.

José Luis Córdoba, Director de publicaciones de Panini y editor de la revista, la define de esta manera: ““Comicmanía ha nacido con la intención de ser una herramienta al servicio del sector, una plataforma que respete proporcionalmente todas las voces del mundo del cómic. Nuestro eslogan es el de “La revista de todos y para todos”, imagináos si somos ambiciosos”.

“Por lo tanto –continúa José Luis- se dirige a todos quienes leen tebeos, pero también a los que alucinan con las películas y series inspiradas en personajes de cómic, al sector pedagógico que puede encontrar la fórmula perfecta para mejorar la comprensión lectora de sus jóvenes alumnos. No sé, a todos los que tienen cierta curiosidad cultural”.

Una revista para todo tipo de lectores

Pero… ¿Qué tiene que ver la revista con esa separata que aparecía con la revista SFX? “Un origen –afirma José Luis-. Desde Panini somos conscientes de que nuestro liderazgo en el sector nos obliga a comprometernos de un modo especial. Cuando editamos la revista SFX pensé que sería bueno incorporar unas páginas de cómic, y así lo hicimos”.

“Sin embargo –continúa-, quedaba demasiado publicitario porque esas páginas tenían mucho que ver con los éxitos cinematográficos y, por lo tanto con Marvel, que es nuestro buque insignia. Si pretendía con ello ayudar al sector, no lo conseguía, pues indirectamente reforzaba nuestra posición”.

“Creo que en esta nueva Comicmanía sí que conseguimos una revista más abierta donde curiosamente debemos penalizar a los superhéroes, porque de respetar la proporcionalidad de su peso en el mercado un 50 por ciento del contenido deberían ocuparlos ellos” –concluye José Luis-.

Una mesa de debate

La principal intención de Comicmanía –según su editor- es “Convertirse en una mesa de debate. Por eso hay tantos artículos de opinión. Queremos que lo que publicamos no sea aquello que ya está en las redes sociales, sino que sea el motor de la controversia generada en torno a las ideas que publiquemos”.

“Como veis –añade-, estoy entusiasmado con el proyecto y las expectativas son muy grandes. El tiempo dirá si hemos conseguido nuestro objetivo”.

En cuanto a las secciones habrá unas fijas que: “Serán las páginas de opinión donde, si observas, hemos abierto juego a los críticos tradicionales, a los dibujantes, a los editores, los libreros, los guionistas y también a los lectores, a través de un personaje friqui que tendrá sección fija. Se trata de Dani, un joven que trabaja en el almacén de Panini y es un grandísimo lector, en realidad un súper experto en cómic a quien me gusta consultarle para aprender algo de todo lo que él sabe”.
Un primer número muy femenino

En cuanto a los contenidos de este primer número, destacan entrevistas con grandes autores internacionales, como Daniel Clowes y George Pratt, y un artículo sobre la revolución de las mujeres en el cómic español actual. Aunque José Luis Córdoba confiesa que queda mucho camino para lograr la igualdad: “No nos engañemos, el cómic es como cualquier otro componente de la vida social y laboral de este país. Aún estamos muy lejos de la igualdad y más de la mitad de los lectores de cómic son hombres”.

“Con el Manga –continúa- fueron muchas las chicas que descubrieron la narración a través de viñetas y ahí nació una escuela. En la actualidad hay muchísimo talento femenino en el cómic español. Por un lado con obras muy personales como es el caso de las mujeres que aparecen en el primer número de Comicmanía, pero también las que están triunfando en Estados Unidos dibujando superhéroes”.

“Tampoco creo que sea casualidad –añade- que tanto DC como Marvel den el máximo protagonismo a personajes femeninos. Aún queda para llegar a la igualdad, pero por lo menos ya estamos en el camino”.

Otros contenidos destacados de la revista


La protagonista del cómic Smart Girl, de Fernando Dagnino, acapara la portada. “Me encanta el cómic que ha realizado Fernando Dagnino y le pedí que se explayara para buscar las claves secretas de su obra, el paralelismo con las obras maestras de la Ciencia ficción” –asegura José Luis-.

“Otras cosas que también quería destacar en la revista es el encuentro entre pasado, presente y futuro -continúa el editor-. Eso es lo que debe ser el Cara a cara, una sección que tendrá continuidad. El enfrentamiento entre Carlos Giménez y Carlos Pacheco, dos estilos diferentes, dos percepciones del dibujo pero una genialidad común. En el próximo número el Cara a cara será entre Jordi Bernet y Salva Espín”.

“También destacaría el artículo sobre Capitana Marvel –continúa- por registrar las diferentes voces, que demuestran cómo un personaje estrella del firmamento cinematográfico tiene acento claramente español”

“Y el artículo sobre esas comidas mensuales donde se encuentran puntualmente grandes glorias de nuestro cómic, porque creo que quien olvida y no respeta su pasado está condenado al olvido y el fracaso” –concluye José Luis-.

El presente y el futuro del cómic

Una de las cosas que más nos gusta de la revista es que potencia a talentos emergentes pero tampoco olvida a los clásicos. “Si queremos confirmar nuestro eslogan de “la revista de todos y para todos” debemos dar cabida a los nuevos autores y también a los clásicos. Pero no olvidemos que la revista sale cada dos meses y tiene las páginas que tiene”.

“Esto no es un negocio, sino todo lo contrario –añade-. Si en Panini podemos editar esta revista es porque editamos Marvel y nos podemos permitir el lujo de editar un producto deficitario. Con ello quiero decirte que todos tendrán cabida en la revista, aunque tal vez no en todos los números encuentren su espacio. Creo que en este primer número está toda la industria del cómic español, e intentaremos seguir en esa línea”.

“En España hay tanto talento comiquero –continúa José Luis- que podríamos editar cada dos meses una enciclopedia con nuestros dibujantes y guionistas, pero no olvidemos que hoy por hoy la masa de lectores de cómic en España es muy reducida en comparación a países como Francia o Italia y todos esos jóvenes y talentosos autores lo van a tener muy difícil para poder vivir de esto. En Comicmanía les vamos a apoyar, pero sintiéndolo mucho no vamos a poder potenciarlos a todos”.

Destacar también la maquetación de la revista: “Intentamos que sea un producto con un ritmo muy visual, a pesar de poseer una carga muy fuerte de contenido editorial. Creo que en este sentido tenemos que mejorar y en ello estamos. Será un trabajo difícil, pero con la ayuda de todos lo conseguiremos" -asegura José Luis-.

Grandes firmas

Más importante aún que los contenidos de una revista suelen ser las firmas que podemos encontrar en su interior. Y en eso también destaca Comicmanía. “Los colaboradores irán rotando –asegura José Luis-. Por ejemplo, como muestra de la filosofía de la revista, en cada número cedemos la Editorial a un personaje significativo de la industria. En el primer número tenemos a Álvaro Pons porque, además de ser un respetable crítico y erudito del mundo del cómic, es el primer catedrático en la materia”.

“En el segundo número –añade- cedemos la tribuna a Meritxel Puig, directora de Ficómic, porque sacaremos un extenso artículo sobre los diferentes salones y festivales de cómic que se realizan en España y nadie duda de que el certamen barcelonés es el más importante de cuántos se realizan en nuestro país”.

“Y destacaría la intención de que estén representados todos los sectores de la industria, del lector al librero y del dibujante al impresor y todo ello con la libertad con la que deseamos se expresen, porque solo de esa manera podremos conseguir el objetivo de hacer la revista de todos y para todos”.

Por eso Comicmanía también dedica una sección a las librerías especializadas. “No nos engañemos –asegura José Luis-, sin esas librerías especializadas no existiría una industria del cómic español. Creo que se lo debemos, es de justicia que en cada número un librero nos muestre su casa y exprese sus inquietudes e incluso nos recomiende un libro que por uno u otro motivo es especialmente importante para él”.

“Para estas librerías el cómic o la novela gráfica o el tebeo, llamémosle como queramos, es su razón de ser –añade-. Ellos mañana no quitarán el último título de Paco Roca o de DC para poner en su lugar un electrodoméstico o la última novedad electrónica. Solo en las librerías especializadas tenemos la garantía de que mañana un cómic ocupará el espacio de otro cómic”.

El futuro de 'Comicmanía'


Ya sabemos lo complicado que es el mercado del cómic español, sobre todo para revistas tan arriesgadas como Comicmanía. Pero confiamos en su éxito. José Luis Córdoba nos ha avanzado algunos de los contenidos de su segundo número: “Ya os he hablado del editorial y del artículo sobre los salones del cómic. También del valor diferencial que quiero tengan los artículos explayados en las páginas de Comicmanía”.

“Por ejemplo –añade-, tendremos la figura de Paco Roca vista desde la óptica de su editor, porque creemos que esa visión poliédrica es fundamental para entender la explosión de la novela gráfica y de un autor de grandísimo talento, un narrador extraordinario”.

“O veremos Tintín desde el punto de vista del recuerdo infantil de quien hoy en día es uno de los críticos más respetados de este país –continúa-, porque queremos ese otro punto de vista, artículos escritos desde el corazón, porque el cómic para muchos es puro sentimiento y eso a veces está reñido con la erudición”.

“Me gustan las autocríticas de cómics –afirma José Luis-, porque permiten que los autores nos digan aquello que han querido expresar y tal vez no han conseguido o de lo que están más satisfechos y el crítico no ha apreciado”.

“Y algunos artículos de opinión que no quiero desvelar, pero que seguro abrirán una polémica que me gustaría los lectores continúen en las redes sociales de la publicación” –concluye el editor de Comicmanía-.

jueves, 23 de mayo de 2019

National Geographic:Hergé, el dibujante de Tintín y padre del cómic europeo


El 22 de mayo de 1907 nacía en la localidad belga de Etterbeeck Georges Remi, más conocido como Hergé, considerado el "padre del cómic europeo" y creador de Tintín, el emblemático reportero que ya forma parte de la cultura universal.

Georges Remi estudió en el colegio católico Saint-Boniface School y a los siete años empezó a dibujar sus primeras historietas. En 1921 entró a formar parte de los Boy Scout, y con esta agrupación viajó por España, Austria, Suiza e Italia. Colaboró asimismo en la publicación Le Boy-Scout Belge, donde publicó su primera serie de historietas protagonizadas por un altruista personaje de origen escultista llamado Totor. En 1925, Georges empezó a trabajar para el periódico belga Le Vingtième Siècle, publicación en la cual, el 10 de enero de 1929, aparecieron por primera vez Tintín y su inseparable perro fox terrier Milú –el nombre del fiel compañero de aventuras de Tintín fue un homenaje de Hergé a su primera novia, Marie-Louise Van Cutsem, llamada cariñosamente Milou–. La primera aventura de Tintín lo llevaría a enfrentarse con los bolcheviques en su viaje a la Unión Soviética.

Primeras aventuras de Tintín

Tras la buena acogida de esta primera publicación en 1930, Le Vingtième Siècle simuló la llegada de Tintín y Milú a la estación de tren de Bruselas, donde fueron recibidos con entusiasmo por multitud de lectores. El éxito fue tal, que Hergé publicó dos álbumes más: Tintín en el Congo y Tintín en América.

Una de las intenciones de Hergé era llevar las aventuras de Tintín a Asia, y sería en El Loto Azul, la segunda parte de Los cigarros del Faraón, cuando Hergé haga correr a Tintín una trepidante aventura en China. Para este álbum creó el personaje de Tchang Tchong Yen (que se convertiría en un muy querido amigo de Tintín), basado en Zhang Chongren, un artista y escultor chino que Hergé había conocido en Bruselas y con quien llegó a unirle una amistad que duraría toda la vida.

A pesar de que durante la ocupación nazi muchos profesionales abandonaron su oficio, Hergé siguió publicando hasta que su periódico fue cerrado y tuvo que dejar inacabado Tintín en el país del oro negro. Paradójicamente, sería al ser contratado por un medio abiertamente filonazi, Le Soir, cuando Hergé más dibujó y dio a conocer a su personaje. La primera de la seis historias publicadas en esta época fue El cangrejo de las pinzas de oro donde aparece por primera vez el que a partir de entonces será su inseparable compañero de aventuras y gran amigo, el capitán Haddock.


Las aventuras de un joven reportero

Debido al cierre de los medios de comunicación a causa de la guerra, Hergé pasó los siguientes dos años adaptando a color varias de las primeras aventuras de Tintín. El exilio del joven reportero finalizó el 6 de septiembre de 1946, cuando el editor y combatiente Raymond LeBlanc proporcionó a Hergé las credenciales antinazis y el apoyo financiero necesarios para lanzar la revista Tintín.

Durante el transcurso de la contienda, y para evitar controversias en los temas de actualidad, Hergé publicó cinco historias con un marcado acento aventurero: La estrella Misteriosa, en la que Tintín se embarca en una expedición en busca de un meteorito; El Secreto del Unicornio y El tesoro del Rackham el Rojo, en las que se lanza a la búsqueda de un tesoro escondido y donde aparece por primera vez el Profesor Tornasol, y Las siete bolas de cristal y El templo del Sol, en las que se enfrenta a una maldición inca.

Crisis personal de Hergé

Debido a la creciente carga de trabajo, y mientras Hergé estaba acabando una nueva versión de Tintín en el país del oro negro, Estudios Hergé, compañía que Georges Remi fundó en 1950, contrató a varios asistentes para colaborar en las aventuras de Tintín. En esta época se publicaron títulos tan famosos como Objetivo: La Luna, Aterrizaje en la Luna, El asunto Tornasol y Stock de Coque. Las cuatro últimas aventuras de Tintín (Tintín en el Tíbet, Las joyas de la Castafiore, Vuelo 714 para Sidney y Tintín y los Picaros) surgieron en un período de profunda crisis personal para Hergé: tras 25 años, su matrimonio con su esposa Germaine estaba a punto de romperse, puesto que el ya maduro dibujante se había enamorado de Fanny Vlaminck, una joven artista que acababa de unirse a su compañía.

Tras la muerte de Hergé el 3 de marzo de 1983, Tintín acabó convirtiéndose en un mito moderno. El carácter bondadoso del famoso reportero, unido a su sempiterna juventud, lo transformarían en un personaje de ficción muy admirado y querido. Aun hoy en día, Tintín está considerado un símbolo de honestidad. Un personaje que se rebela contra las injusticias y que muestra una gran valentía y audacia para enfrentarse a la tiranía y desafiar las situaciones más difíciles.

miércoles, 22 de mayo de 2019

Ya tenemos fechas para la VIII edición del Festival


Ya conocemos las fechas para la VIII edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda.

Empezamos a trabajar en la edición del año 2020 y ya podéis tomar nota en vuestras agendas.

martes, 21 de mayo de 2019

El cómic 'Guy, retrato de un bebedor': desmitificar al pirata a base de cogorzas


Desde que el ser humano construyese su primera balsa con maderos de algún árbol cercano al mar, existe la piratería. En la mismísima Odisea, Ulises se las veía con todo tipo de monstruos en alta mar antes de regresar a su ansiada Ítaca, pero también acudía a tierra firme para cometer saqueos dignos de la mejor tripulación. Baste recordar la inteligente huida (con saqueo de ovejas incluido) que urdió contra Polifemo, el más famoso de los cíclopes.

Aunque es probable que la imagen del pirata más asentada en nuestro imaginario no terminase de perfilarse hasta el siglo XIX, cuando Robert Louis Stevenson crease al mítico Long John Silver de La isla del tesoro. De su pluma derivaría una romantización de la piratería que llegaría hasta nuestros días con personajes como el Jack Sparrow de Johnny Depp o el Luffy Sombrero de Paja de la serie One Piece -tal vez el relato más popular de filibusteros contemporáneo-.

En Guy, retrato de un bebedor, el dibujante belga Olivier Schrauwen y los guionistas franceses Florent Ruppert y Jérôme Mulot, proponen un cómic rupturista y original que pretende ofrecer una vuelta de tuerca a la tradición romántica de las historias de piratas. Y construyen juntos un relato desolador con un protagonista genuinamente malvado.
Ron, ron, ron, la botella de ron

Ruppert y Mulot se conocieron en 1999 en la escuela de arte de Dijon. Llevan ya más de quince obras publicadas y cuentan con un Premio Revelación en el Salón Internacional del Cómic de Angulema. En España, además de Guy, retrato de un bebedor, han publicado a seis manos con Bastien VivèsLa gran odalisca y Olympia, y en solitario La técnica del perineo, todos ellos editados por Diábolo.

Olivier Schrauwen, por su parte, estudió animación en Ghent y lenguaje de cómic en Bruselas. Su carrera en la viñeta europea no ha pisado el freno desde que publicase Mi pequeño, la obra con la que se dio a conocer en 2006. Desde entonces, no ha dejado de trabajar y sorprender con su estilo propio del mejor pastiche posmoderno. En España podemos encontrar también El hombre que se dejó crecer la barba, Mowgli en el espejo y los tres volúmenes de Arséne Schrauwen, su obra más personal hasta la fecha, basada en las vivencias de su abuelo en los últimos días del Imperio colonial belga.

"Conocí a Ruppert y Mulot en un bar en Helsinki, estábamos borrachos cuando decidimos hacer esta obra", confiesa el dibujante Olivier Schrauwen a eldiario.es. "Eso fue hace siete años. Y desde entonces trabajamos en Guy  esporádicamente. Fue algo caótico hasta el año pasado, que ya nos pusimos en serio. El resultado es una mezcla de mis inquietudes y las suyas y puede que por eso sea especial".

Y lo es: Guy, retrato de un bebedor es una obra nacida de una melopea, y resulta que la ebriedad se filtra en cada una de sus páginas. No porque estén dibujadas con pulso vacilante, sino por su precisa traducción del estado de embriaguez, convertido aquí en escenas y viñetas que se confunden mediante tiempos que pasan como un suspiro.
"Ese sentir del borracho protagonista tenía que ser convincente. Otros libros míos tienen una historia más clara, más ordenada, pero este tenía que ser caótico como su protagonista", explica el dibujante belga."Es una historia que puede ocurrir en una semana, pero su desarrollo es incesante porque su protagonista no diferencia un día de otro, ni una resaca de la anterior. Como una juerga que se te va de las manos".

De hecho, la particular visión de la realidad en estado de intoxicación etílica se transfiere también en un sentido estético. En el manejo del color, entre la mancha acrílica y ese tinte que recuerda a las restauraciones a color de películas en blanco y negro. También en las formas, que escamotean los rostros y la definición clara de las figuras de la ilustración. 

"Usé una paleta que jugaba con la idea de que quedase como una película en Technicolor, como Motín a bordo. Esos rosas, azules y violetas", nos cuenta. Pero al mismo tiempo "no podía quedar nostálgico o infantil, así que lo que hice fue apagarlos un poco para darles un aspecto como enfermizo". Schrauwen opta conscientemente por crear escenas cuya disposición parece confusa, caótica, porque su protagonista "es un desastre y su vida es asquerosa. Había que reflejar eso a todos los niveles visuales y narrativos".
Sin banderas ni jerarquías, pero con crímenes

La obra de Schrauwen, Ruppert y Mulot narra las peripecias de un hombre sin oficio ni beneficio que se hace llamar Guy. Cuando le conocemos, despierta de una cogorza en plena calle y empieza a vagabundear hasta caer la noche. Entonces busca el abrigo de una taberna, pero una trifulca le obliga a huir de las calles en las que dormía y enrolarse en una embarcación. Con todo, que su desgracia no nos lleve a engaño: Guy es alguien mezquino y cruel.

"No queríamos transmitir la típica imagen del pirata que tenemos asimilada en la cultura pop", explica el artista, que asegura que su trabajo estaba lejos de romantizar al delincuente como moderno gañán. "Ni íbamos a hacer a alguien como Johnny Depp o Keith Richards. Aunque si te soy sincero creo que no era tanto dar una visión realista del pirata como una que fuera fiel a los personajes, que son crueles".

Cuenta Schrauwen que se documentó durante mucho tiempo para afrontar Guy, retrato de un bebedor. Los piratas, según él, "muchas veces tenían una jerarquía y un código de conducta. Profesaban lealtad hacia su capitán, siempre y cuando les tratase bien. Pero era, en el fondo, el mismo crimen organizado que hoy condenamos". En este contexto, Guy "se ve metido de lleno en la jerarquía, pero solo piensa en beber e intentar sobrevivir. Es un pirata accidental. No le importa nada". 

En este sentido, se puede leer un discurso subyacente que trasciende la ambientación del siglo XVII para hacerse contemporáneo: la piratería podría ser una muestra de egoísmo propio de épocas de crisis. Y la nuestra podría ser una. "Muchos de los personajes de Guy no serían diferentes hoy en día, porque son atemporales. Puede que hoy abunden los egoístas, pero no sé si es algo de nuestro tiempo. Lo que sí sé es que hay sentimientos que no envejecen", reflexiona.

viernes, 17 de mayo de 2019

El cómic “El protector” de Ramón Pérez se convierte en el ganador de Premio Úbeda BD.


Ayer, la organización del Festival de Cómic Europeo de Úbeda se reunió para decidir quién merecía ser el ganador de la primera edición del concurso de cómic “Úbeda BD”.Tras una intensa deliberación examinando las diferentes obras presentadas se decidió que “El protector” de Ramón Pérez se alzara con el premio.

La calidad del dibujo,así como los hechos que se cuentan en ella, en los que la ciudad de Úbeda tiene un gran protagonismo han sido determinantes para el jurado.


La obra ganadora narra los últimos momentos de los acontecimientos ocurridos en el año 1212,durante la famosa la batalla de Ubbadat. Ridouan, guardaespaldas del gobernador de la ciudad, debe ayudar a su señor a huir dela ciudad y protegerlo, aunque ello signifique quedarse atrás y luchar hasta el final.
El autor, Ramón Pérez, nació en 1991 y se formó en la escuela de artes gráficas y cómic EscolaJOSO (Barcelona).Trabaja de forma continuada como ilustrador freelance,storyboard artist y dibujante de cómics.Entre sus últimos trabajos  destaca “Cipango”, manga histórico finalista en el concurso de Norma Editorial 2018.


El cómic, con una extensión de 24 páginas, será publicado conjuntamente por la organización del festival y el Área de Juventud del Ayuntamiento de Úbeda en el  último trimestre de este año.Además el ganador recibirá un premio económico de 500€.


Desde la organización también han querido destacar y hacer una mención especial a la obra “Las dos caras de la realidad” de Adrián M. Astorga  y Falling,que ha quedado como finalista del premio.

miércoles, 15 de mayo de 2019

Más de 100 investigadores se reúnen para estudiar el cómic


Más de cien ponentes procedentes de diferentes universidades nacionales e internacionales se dan cita en Zaragoza para estudiar la historieta en el II Congreso Internacional de Estudios Interdisciplinares del Cómic, que se celebra desde hoy hasta el viernes, 17 de mayo. Con esta segunda edición, el congreso aspira a constituirse en el mayor encuentro a nivel europeo de estudios teóricos sobre este medio.

Los organizadores recuerdan que los estudios sobre el cómic han comenzado a integrarse plenamente en las universidades, «en un proceso gradual que va desde eventos pioneros como fueron las Jornadas Culturales del Cómic que el grupo Bustrófedon organizaba en Zaragoza en los años 80, hasta actos como el Congreso Cómic y Compromiso Social, organizado en 2015 por la Universidad de Valencia». En 2017 se celebró en Zaragoza el primer congreso, que surgió del interés por abrir un nuevo espacio de intercambio y debate en la investigación académica desde una perspectiva interdisciplinar. Así, en esta segunda edición se busca continuar con la introducción del cómic en el mundo universitario, incidiendo para ello en la importancia del concepto de narración dentro del medio.
El encuentro, enmarcado bajo el lema Dibujando historias, más allá de la imagen, se inicia hoy a las 9.00 horas en el Aula Magna de la Facultad de Derecho, con la presentación de Nuevas visiones sobre el cómic. Un enfoque interdisciplinar y la inauguración de las exposiciones AraCómicos, personajes históricos de Aragón vistos con el humor de Dani García-Nieto y Los años 80. La década del cómic, en la Facultad de Derecho y la Biblioteca María Moliner respectivamente. Después, a partir de las 11 comenzarán las mesas de comunicaciones, con ponencias como Lo no dicho. Cómo el medio del cómic suscita empatía (Teresa Ferreiro), o La arbitrariedad del tirano en el cómic. Distopías entre la tragedia y el humor (Santiago Martín).

Además de las mesas de comunicaciones, el congreso cuenta con varias conferencias de destacados especialistas en el medio, como Enrique Bordes (Universidad Politécnica de Madrid), Sergio García (Universidad de Granada o Marika Vila (autora y teórica del cómic); diversas presentaciones, actividades de la Asoación Aragonesa de Autores de Cómic, una entrevista a Antonio Martín (Universidad Complutense), quien ha dedicado su vida al estudio del cómic, a cargo de Antonio Altarriba, encuentos de editoriales, etc.

El congreso está coordinado por la Universidad de Zaragoza y en el comité organizador participan otras universidades públicas españolas como la Unviersidad de Alcalá de Henares, Universidad Autónoma de Madrid, Universidad Complutense de Madrid, Universidad de La Laguna, Universidad del País Vasco y Universidad de La Rioja.

martes, 14 de mayo de 2019

‘Alta tensión’ nace para dar voz al cómic underground actual


Dicen que no hay que fijarse de las apariencias, pero a veces resulta que el único elemento de evaluación que tenemos a mano es justo eso, nuestra percepción de la realidad, distorsionada por la belleza. València nunca será Madrid o Barcelona, porque el estado al que pertenece subsiste gracias a las tendencias dicotómicas, nunca a la pluralidad, ni a los nodos interconectados por una densa red industrial, económica y cultural. Lo que sí parece es que finalmente, una de las particularidades del carácter valenciano, su endémico menfotisme (de se me’n fot = me importa un pimiento) sirve para algo positivo. I es que a València (y, por extensión, a todo el País Valenciano), cada vez le importa más un pimiento ser Barcelona o Madrid. Puede que no en todos los ámbitos, puede que no en todas las iniciativas económicoempresariales o culturales, pero sí que cada vez rompe más lazos de dependencia.

Uno de ellos es el establecido por el mundo editorial de las publicaciones periódicas, que sólo considera “nacionales” o globales, a las cabeceras editadas desde una de esas dos capitales, siendo cualquier título publicado desde Bilbao, Zaragoza, Sevilla, Vigo o València, una mera publicación local. En este sentido, València está desmarcándose de esta tendencia, produciendo contenidos propios con proyección global, desde revistas que pretenden visibilizar sus cabeceras en todos los kioscos, desde Mallorca a Cádiz, A Coruña o San Sebastián. La última de las publicaciones con estas espectativas recupera un género que se abandonó por estos lares tras la crisis de finales de los años 80 del siglo pasado: las revistas de cómic.

Sabido es que el mercado español del cómic no es el francés, el japonés o el norteamericano, pero también que las características propias del género hacen que sea una de los pocas industrias creativas que todavía generan, distribuyen y monetizan su producto en un formato físico, lo que hace que sus dinámicas sean distintas a las del resto de la industria editorial. El prestigio de la novela gráfica como género por excelencia de la narrrativa secuencial en esta segunda década del siglo XXI no ha sido, como muchos agoreros han predicho, el fin del resto de subgéneros del tebeo, sino que ha permitido que, a rebufo de su creciente presencia en la mayoría de los catálogos editoriales, los ilustradores y los guionistas salgan de las catacumbas y puedan ampliar la gama de sus colaboraciones.

Así es que, si los lectores de cómic compran y consumen novelas gráficas, álbumes, mangas y comic-books, por qué no habrían de hacer lo propio con una publicación periódica que aglutine lo mejor y más granado del mundo underground de la historieta, y no solo la autóctona, sino con fuerte presencia internacional. Eso es lo que ha llevado a Pablo Herranz, director de la editorial Desfiladero, responsable de la publicación de cómic infantitl Xiulit, a ocupar el espacio dejado por las publicaciones históricas del cómic hispano: Totem, Cimoc, Cairo, Metal Hurlant, Creepy, El Víbora o fanzines de culto como El Wendigo

El underground tiene un amplio abanico de formas de expresión, formales y de fondo, en el que se pueden combinar temas y tratamientos narrativos fuera de los canales habituales con estéticas más o menos ortodoxas, grafismos extremos para narrar historias anodinas, o la combinación más radical, la que conjuga temática y grafismo radical. En Alta tensión, la nueva publicación de Desfiladero, bajo la dirección de Herranz, se encuentran, principalmente, ejemplos de esta última combinación. 68 páginas en formato 21 por 27’5 centímetros, encuadernada en lomo con papel estucado de buen gramaje, alto gramaje que se mantiene en las páginas interiores, que soportan estupendamente desde los blancos y negros saturados, como el bicolor, los colores pastel y las planchas de fuertes colores planos.
Primer número, datado en mayo de 2019, con la leyenda SOLO PARA ADULTOS y portada del murciano Diego Corbalán Magius, uno de los nombres en pleno ascenso desde el underground al alternativo mayoritario. Magius, junto al madrileño Ertito Montana, Luna Pan y a dupla formada por el ilustrador Adrián Bago y el guionista Boris Caramull, serán las firmas fijas de esta primera etapa que, entre el segundo semestre de 2019 y 2020, pretende consolidar su presencia trimestral en los kioscos y las tiendas especializadas.

Junto a las firmas citadas, en este primer número podremos encontrar hasta 13 diferentes historias, algunas autoconclusivas, otras seriadas, bajo las rúbricas de la sueca Sofia Olsson, el argentino Pedro Mancini, la mexicana Iurhi Peña, el croata Igor Hofbauer, o el brasileño Pedro D‘Apremont, firma que se prodigará en la publicación. Amelia Navarro, recién premiada por su fanzine Saxifono en el Cómic Barcelona 2019, antiguo Saló del Cómic, Rut Pedreño, Gerardo Sanz y Villarejo completan la alineación de esta primera entrega.

Desde una perspectiva de experimentación estética, a destacar las páginas centrales dedicadas al cartelista croata Igor Hofbauer, todo un puñetazo visual a tres colores (más el blanco y el negro) que juega con el subconsciente combinando elementos icónicos de la publicidad con el onirismo de las pesadillas psicóticas.

El sábado 18 de mayo, a las 18:00, Pablo Herranz, director de la publicación, junto a los autores Adrián Bago y Magius, estarán presentando Alta tensión en el foro de la tienda de cómics alicantina Ateneo, en la calle Serrano.

lunes, 13 de mayo de 2019

Reparten más de 70.000 cómics en el Día del Cómic Gratis


Más de 100 tiendas especializadas en cómics repartidas en más de 34 provincias de todo el país han regalado este sábado más de 70.000 tebeos con motivo del Día del Cómic Gratis, una iniciativa que este 2019 cumple diez años.

Con el objetivo de promocionar a las librerías especializadas en el noveno arte entre el público general y fomentar la lectura de este género, esta jornada festiva volverá a llenar de colas de aficionados a todos los comercios que participan, y que ven cómo este año sigue creciendo ya que se repartirán más de 15.000 ejemplares que en 2018.

Así, de siete tiendas, seis editoriales y 2.000 cómics regalados en 2010 -fecha en la que en España se copió esta idea nacida en Estados Unidos en 2002- esta iniciativa sigue sumando adeptos no solo entre el público sino entre las editoriales y negocios de venta.

En concreto en este Día del Cómic gratis participan 21 editoriales entre las que están Aleta Ediciones, Anillo de Sirio, Dibbuks, Dolmen, Edicione de Ponent, Grafito Editorial, Medusa Cómics, Panini, Penguin Random House, Planeta Cómic o Unrated Cómics, entre otras.

Editoriales que proporcionarán de manera gratuita ejemplares de 'Pestilence' (Planeta), 'Smart girl' (Panini) o 'Maestros' (Norma), 'Royal City' (Astiberri). Además, como cómics exclusivos, este día contará con uno para todos los públicos y otro para adultos editados exclusivamente para este día.

jueves, 9 de mayo de 2019

Una conversación con Ana Penyas: "La ficción estará más presente en mi nuevo cómic"


Cuatro años han bastado para que Ana Penyas (València, 1987) haya pasado de firmar sus primeros dibujos de la mano de movimientos sociales a ganar el Premio Nacional de Cómic. Sin embargo, no se equivoquen, ni una cosa es el punto de partida ni la otra el final. La trayectoria de la valenciana nada entre sus inquietudes políticas y su historia de vida, unos caminos que se cruzan, se separan y entrelazan. Entretanto, ya saben, un buen puñado de premios. Ahora hace un punto y seguido en la galería Pepita Lumier con una exposición que recopila una selección de dibujos originales de sus novelas gráficas Estamos todas bien y En Transición así como la ilustración que inspiró el mural que realizó para el IVAM o demás colaboraciones. La muestra sirve, además, como punto de inflexión entre lo conquistado en estos pocos pero intensos años y, casi, como inicio de una nueva etapa que tiene en el horizonte su nuevo cómic, en el que reflexionará sobre el turismo. Por supuesto, esta división sigue siendo líquida. Fue en febrero de 2017 cuando, tras ganar el premio Novela Gráfica Fnac·Salamandra Graphic, este diario titulaba la primera entrevista con la autora así: El año de Ana Penyas. Y los que luego vinieron. Con todo esto en cuenta, no hay otra pregunta con la que podamos iniciar esta conversación:

-¿Cómo estás?
-Pues estoy bien [Ríe] Me siento muy afortunada. Es verdad que me he atragantado un poco, han pasado las cosas muy rápido y yo también he hecho cambios en mi vida, me he mudado a Madrid. Ahora estoy mucho más tranquila, mi vida no gira en torno a esto, intento estar un poco lejos del mundillo.

-Recuperas muchas de las piezas que forman En Transición o Estamos todas bien en la exposición Exposición individual, que vaya nombre...
-[Ríe] Es el resumen de mi carrera como ilustradora hasta el momento. En 2015 empecé y, de ahí, hasta que me profesionalicé. No es solo Estamos todas bien, aunque tiene mucho protagonismo porque es el proyecto que ha abarcado casi todos estos años, también ilustraciones en torno a la ciudad, sobre feminismo...

-Ana Penyas 2015-2019
-¡Exacto!

-Tu carrera comienza vinculada a movimientos sociales como el 15M, que ilustraban carteles con tus dibujos, ¿en qué punto se conecta con tu labor actual?
-Creo que se conectan en las temáticas. De hecho, no he dejado de hacer cosas por amor al arte o por militancia. Ahora, en Madrid, estoy en el colectivo Carabancheleando, en el que hago talleres, donde a través del collage se habla del barrio. Para mí es muy importante seguir ahí. Mi mundo sigue siendo el mismo, aunque no mi tiempo.

-¿Qué fue primero el activismo o la ilustración?

-Viene a la vez. Cuando empecé en Bellas Artes es también cuando empecé a militar. Iba muy junto. La imagen tiene importancia y yo me ofrecía a hacer una camiseta, un cartel, una chapa... Por otro lado, desde Bellas Artes, siempre he reflexionado sobre cuestiones sociales y políticas, de ahí surgen también mis referentes. Para mí no hay un cambio, hay un aprendizaje.

-En este abanico temporal nos enfrentamos a dos momentos muy distintos: el de 2015 del que hablamos y el de un 2019 marcado por las conquistas del movimiento feminista y por el auge de la extrema derecha. ¿Esto te ha llevado a hacer alguna relectura de tu propia obra?
-Cuando empecé Estamos todas bien no creía que iba a ir a ningún lado, pensaba que era un tema muy marginal. Se publicó en el momento justo, en el que la sociedad estaba en ese punto. No habría sido igual de haberse publicado antes. Al final es un sentir colectivo que, aunque no salga a la palestra, está en las conversaciones. Llega un momento en el que ese discurso minoritario y marginado sale al espacio público. A veces me sorprende la aceptación, porque creo que en otro momento no habría sido así. Hubo un momento donde el arte politizado no tenía ninguna cabida en este país o era una cosa muy marginal. Ahora no, ahora se habla de la memoria histórica con la boca más abierta.

Con respecto al movimiento feminista, aunque en 2016 ya estaba bullendo, ahora ha subido el nivel de decibelios. Ahí noto muchísimos cambios. Desde el Premio Nacional [es la primera mujer en recibirlo] hasta todos los mails que he recibido de cara al 8M para participar en mil movidas [ríe] Todas las instituciones y ayuntamientos querían incluir a mujeres en su programación. También te preguntas, ¿hasta que punto es un lavado de cara? Depende de donde venga la propuesta.

-¿Qué análisis haces de este movimiento en el sector de la ilustración?
-Creo que el cambio está calando, lo notas en las conversaciones, incluso en las familiares. Se está convirtiendo en algo cotidiano, entre gente que no tiene por qué leer a Simone de Beauvoir. Desde el punto de vista cultural, ha calado, pero también hay un boom. Cuando baje veremos cuál es el poso. Necesita que las cosas se calmen un poco, ha habido una inflación de este tema, en el sentido de que no es realista con lo que realmente son las instituciones. En muchos casos intentan aparentar cosas que no son. Hay que cambiar en la estructura, no solo en lo que se proyecta. La gestión cultural sigue siendo muy machista. Si eso no cambia, ya pueden hacer 20.000 exposiciones sobre el feminismo.

-Cambiando de tercio, de tus proyectos fuera del mundo del cómic, ¿qué nueva vía de trabajo te está resultando más estimulante?
-Creo que el teatro. Yo suelo ser más documentalista y me ha permitido jugar con el surrealismo, jugar más con la metáfora. Hice la cartelería de la obra Classe, de Guillermo Calderón, y he descubierto que me gusta mucho, tanto de teatro como de cine. Me encantaría explorar este campo.

-En estos pocos años de carrera ahora, además, has entrado en espacios como el IVAM, ¿qué supone para ti?
-El IVAM me dio libertad total. Es un orgullo poder entrar en una institución como esta, hay una legitimidad en esto, te da una visibilidad mayor. No vi ningún pero a su propuesta.

-En la exposición recuperas obras que para ti son muy personales, que cobran una nueva vida con el lector, ¿qué te han devuelto estos cómics una vez publicados?
-Siempre que tengo una firma o una charla hay alguien que me dice que lloró al leerlo, que le recordó a su abuela, a su madre... la parte emotiva está siempre presente con Estamos todas bien. Recuerdo que hice una presentación a niños y adolescentes en el Salón del Cómic de Barcelona y vi cómo estaban dando vueltas a las historias de sus abuelos y abuelas, cómo los empezaban a ver de manera diferente y querían preguntarles cosas que no les habían preguntado antes. Disparar eso me parece brutal.

-En tu obra siempre viajas a la periferia de las ciudades, ¿qué te inspira de estos barrios?
-No se suele hablar de ellos y, cuando se hace, es con un cierto estigma. En los barrios de periferia, igual que en el centro, hay muchas experiencias diferentes. En estos espacios las redes vecinales son muy importantes, se ve la precariedad con más fuerza, es lo que se quiere esconder. Todas las ciudades quieren 'limpiar' el centro y esas bolsas de pobreza se van a la periferia.

-Se trata por una parte de poner el foco, pero también de darles dignidad.
-Exacto. Sin paternalismo ni condescendencia. Hay muchos más relatos de la clase urbana media del centro y no otros retratos. Es como la tele, parece que todos vivimos en una vivienda unifamiliar.

-¿Qué temática te interesa ahora?
-Ahora estoy indagando mucho en la época de los 90 y los 2000. Me interesa mucho cómo voy a retratar en mi nuevo cómic una época de la que yo tengo recuerdos, mirándola desde la distancia. Ese es mi reto. Exploraré gráficamente el boom urbanístico, ese perfil de chaval que se fue a trabajar a la obra... El eje de esta nueva obra es el turismo, con el territorio como protagonista.

-En esa entrevista de 2017 a la que nos remitíamos al inicio de la charla ya decías que querías un tiempo sin encargos para no perder la “espontaneidad”, ¿lo has logrado?
-Todavía no me he bloqueado dibujando, sigo disfrutando. Ahora voy a intentar salir más de mí. Aquí [En Estamos todas bien] hay mucho de mí, mis abuelas... de algo micro pasaré a algo macro. La ficción estará más presente en mi nuevo cómic. Los retos futuros tienen más que ver con los temas y con la manera de contar que con lo plástico, donde me siento más segura. Aunque estoy explorando nuevas cosas, es un terreno que no me asusta.