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viernes, 27 de marzo de 2020

ABC:Destruir el mundo y hacerlo de nuevo a través del cómic


Cuando Giambattista Vico formuló su teoría de los ciclos históricos, jamás habría imaginado que los cómics de Márvel utilizarían los «corsi» y «ricorsi» para crear unas memorables sagas donde los superhéroes quedan atrapados en líneas temporales que se repiten en bucle. Así ocurre en Thor vol. 2 # 80-85, donde el dios del trueno tuvo que desafiar a los dioses Norms y romper el hilado de Asgard para evitar que el Ragnarök obligara a los asgardianos a repetir una y otra vez una historia abocada a la destrucción cíclica.

En realidad, los saltos temporales son materia corriente en los cómics de Márvel, entre otras cosas porque sus guionistas siempre han estado atentos a las novedades de la divulgación científica, lo que a fines de la década de los 50 del siglo pasado supuso incorporar temas como la carrera espacial, la Teoría de la Relatividad, la radiación atómica y la aparición de las computadoras, entre otras cosas.

Así, además de superhéroes Reed Richards, Bruce Banner, Tony Stark y el propio Dr. Muerte son prestigiosos científicos cuyas invenciones y genialidades los hacen más poderosos que la mayoría de metahumanos. Einstein propuso la existencia de agujeros negros en 1905 y la primera imagen que certificó su existencia no fue tomada hasta 2019, pero en los cómics Márvel aparecieron en 1966 cuando Reed Richards creó un portal para entrar en la Zona Negativa en Fantastic Four # 51 (1966).


Por otro lado, la saga de Onslaughtes más que un «crossover», porque es un «crossover» de «crossovers» que comenzó en X-Men, penetró en Vengadores y terminó en 4 Fantásticos, con fugaces ramificaciones por Hulk y Spiderman. ¿Quién era Onslaught? Un poderoso mutante nacido de la conexión del lado oscuro de Charles Xavier con la mente de Magneto, que necesitaba absorber a Nate Gray (mutante de la línea temporal alternativa de la Era de Apocalipsis) y a Franklin Richards para alcanzar un poder absoluto. Los Vengadores, Fantásticos, Dr. Muerte, Namor y Bruce Banner cayeron luchando contra Onslaught en Central Park; pero en realidad no habían muerto porque Franklin Richards había creado a última hora un universo de bolsillo donde los guionistas de Marvel propusieron otros cuatro «crossovers» de doce números cada uno dedicados a 4 Fantásticos, Vengadores, Iron Man y Capitán Américay que tenían el mismo final: la destrucción de la Tierra por Galactus.

Gracias a su máquina del tiempo el Dr. Muerte escapa de cada destrucción sucesiva con valiosa información que comparte en el desenlace del siguiente «crossover», hasta que los héroes derrotan a Galactus en el final de Capitán América. Sin embargo, tras superar a Galactus los héroes descubren que viven en un universo de bolsillo que está a punto de ser destruido y huyen de aquel Armagedón para caer de nuevo en otro mundo post-apocalíptico gobernado por el Dr. Muerte y sus aliados skrulls y daemonitas. Por supuesto, la victoria de los héroes es pírrica porque también supuso la destrucción de aquella realidad alternativa.

No obstante, lo bueno de los cómics es que si el mundo se destruye se puede reconstruir en un santiamén, como lo demostró Weiss cuando Golden Freezer destruyó la Tierra en Dragon Ball Súper.