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lunes, 31 de julio de 2017

Primeras imágenes del cómic ‘Astérix en Italia’, de Conrad y Ferri


El fallecimiento de René Goscinny en 1977 no frenó que pudiésemos disfrutar de posteriores entregas del célebre cómic que creo junto a su compañero Albert Uderzo. Hablamos de las aventuras protagonizadas por Astérix y Obélix, que, hasta la retirada de Uderzo hace unos años, contaba con 34 entregas y más de 350 millones de ejemplares vendidos. Ese tampoco fue el fin de las aventuras de los famosos galos, ya que Didier Conrad y Jean-Yves Ferri recogieron el testigo, realizando, hasta ahora, dos entregas: ‘Astérix y los pictos‘ y ‘El papiro del César‘.

El pasado abril, tuvimos la noticia de que se estaba preparando una nueva entrega titulada ‘Astérix en Italia‘ y que, como su propio nombre indica, se desarrollaría en Italia, concretamente en el año 50 a.C., cuando Julio César se encuentra inmerso en la misión de reunificar la península.

Hoy os traemos las primeras imágenes del esperado cómic que, como decíamos, llevará a la pareja protagonista a Italia, donde descubrirán que no todo es Roma ni Julio César, y que, verdaderamente, hay muchísimos pueblos como el suyo que luchan por conservar su autonomía. Como declararon los autores en el momento del anuncio del cómic, “Italia no se resume en Julio César, Roma y el Coliseo. Pensamos que ya era hora de que Astérix y Obélix se hicieran una idea más precisa de lo que era verdaderamente Italia en ese momento. Algo que no disgustará a Albert Uderzo, cuya familia es originaria del norte de Italia”.

Por último, cabe recordar que ‘Astérix en Italia‘ tiene prevista su publicación el 19 de octubre en España de manos de la editorial Salvat.



domingo, 30 de julio de 2017

Paco Roca: «Cuando me dibujo, me pongo más alto y más guapo»


– De niños leíamos en verano los cómics de ‘Tintín’, ‘Astérix’, ‘Mortadelo y Filemón’... ¿Qué ha sustituido a aquello?

– Sigue haciéndose cómic infantil y en España siguen siendo Ibáñez y ‘Mortadelo y Filemón’ prácticamente los que ocupan todo en el cómic infantil. A nivel mundial aún se vende Astérix, pero se ha ido renovando todo.

– Cuando uno se dibuja a sí mismo, como hace en ‘Memorias de un hombre en pijama’, ¿no cae en la tentación de hacerse más fuerte, más alto o más guapo?

– Por supuesto. Me pongo más alto y más guapo. Y mis amigos me lo dicen que me he quedado estancado en hace diez años. Pero al final se convierte en un personaje con identidad propia que tiene muchas de tus neuras pero también muchas exageraciones. Lo curioso es que la gente empieza a tratarte como si fueras ese personaje.

– ¿Qué cuelga de las paredes de la casa de un dibujante?

– De todo menos mis dibujos. Me cuesta verlos porque no te relajas nunca: siempre estás viendo lo que has hecho mal. Tengo algunos dibujos de mi chica o de mis hijas. También cuadros o ilustraciones que me han regalado amigos. Uno de mis grandes tesoros es del hombre que hacía las portadas de las ‘Joyas literarias juveniles’, que editaba Bruguera cogiendo clásicos y convirtiéndolos en cómic. Muchas son icónicas y cuando lo conocí nos intercambiamos unos dibujos y tengo la portada de una novela de Julio Verne en un lugar privilegiado.

– El morbo de los trofeos. ¿Qué hizo con el Goya?

– Menos en mi casa anda siempre por algún sitio. Nada más me lo dieron se lo dejé a un amigo que tenía un restaurante, no le iba muy bien y me lo pidió para ver si le daba suerte y la gente quería hacerse fotos con él. Después de eso ha ido de una exposición a otra hasta ahora. Ningún premio ocupa un lugar destacado. No ya por vanidad sino porque la mayoría de los premios son muy feos y mi chica no me deja ponerlos. Los más especiales, como el primero del Salón del Cómic de Barcelona, o uno que dieron en Roma a mi trayectoria, los tengo casi ocultos por los libros.

– ¿Qué lee ahora?

– Me gusta leer libros dedicados a lo que es el oficio de contar y ahora estoy con ‘De qué hablo cuando hablo de escribir’, de Murakami.

– Una novela gráfica.

– ‘La grieta’. No está dibujado sino que es el trabajo de un fotógrafo y un redactor que estuvieron viajando por todos los países europeos que hacen frontera. Desde Ceuta y Melilla hasta Turquía, Finlandia... Viendo el sentimiento europeo y lo que hay en esas fronteras. Está hecho con fotografías.

– ¿Y una película animada?

– ‘La tortuga roja’.

– ¿Ve la vida con ojos de dibujante? ¿Traduce situaciones cotidianas a su lenguaje?

– Hay una mezcla. Lo primero es que te obligas a estar más atento que otra persona a todo lo que te rodea. Necesitas una acumulación de anécdotas o experiencias y estás obligado a estar atento. Y a veces, como pasatiempo, acabas de vivir una situación y piensas cómo lo contarías en una viñeta, en un cómic...

– ¿Cuál ha sido su último gran despiste?

– Hace poco perdí la cartera en el tren durante un viaje. Un amigo me dejó 50 euros y cogí un taxi. Le dije al taxista que llevaba 50 euros y empezó a pegarme la bronca. «Desde luego, ya eres el segundo de hoy...». Entonces hice lo de la mentira-bola: «Es que he ido al cajero y me ha dado un billete de 50». A lo que replicó: «No pasa nada, puedes pagar con tarjeta». Claro, entonces no sabía cómo decirle que era mentira, tuve que contarle toda la historia desde el principio, bajar a cambiar...

– ¿De verdad dejó de conducir porque se perdía?

– Me estresa porque me pierdo con facilidad. Lo que más me agobia es la sensación de no poder volver a aparcar nunca. Se me da fatal. Cada vez que cojo el coche me imagino, veinte años después, dando vueltas buscando un sitio.

– ¿Qué llegará tras el verano?

– Estoy terminando una recopilación de ‘Un hombre en pijama’, que saldrá en septiembre. Y para noviembre voy a sacar un libro-disco con José Manuel Casañ, el cantante de Seguridad Social. Es algo que no se suele hacer en un cómic: una conversación. Durante años nos reuníamos para hablar del proyecto y en esas conversaciones hablábamos de mil cosas. Y llegado a un punto pensé que lo verdaderamente interesante no era el proyecto sino las conversaciones que habíamos tenido durante dos o tres años.

sábado, 29 de julio de 2017

El País:El siglo de oro del cómic español


La hija del librero mallorquín Leonardo Sainz coleccionaba tintines. Cuando el librero editó una revista, Nosotros somos los muertos, su hija Ana sucumbió ante una estética que no entendía: el underground. Luego llegaron de la mano la adolescencia y el manga; y más tarde Bellas Artes y descubrimientos gráficos como Felipe Almendros. Meses después de la muerte del librero mallorquín, su hija Ana se refugió en Alemania para aprender técnicas de grabado. A la vuelta escribió y dibujó una historia, parcialmente autobiográfica, que arrancaba en el mismo punto en el que había perdido a su padre. La tituló Chucrut. Con un rotulador naranja y bolis de tinta negra, trenzó un relato que exorcizaba el duelo y aprovechaba un tren (el premio internacional de novela gráfica Fnac-Salamandra Graphic, que ganó en 2015).


Ana Sainz, que firma Anapurna (Palma, 1990), ha logrado que su primera obra se haya traducido al francés. Un hecho que habría resultado exótico en los días en que leía a Tintín. Y de eso, francamente, no hace tanto.

Sin embargo, parece otra era. Como cada boom tiene su burbuja, en aquellos noventa se enterraba el fenómeno del cómix de adultos. Antes, con el franquismo racionando el entretenimiento, había arrasado el tebeo infantil, que acabaría desplazado por la tele. Así que, como afirma el guionista y crítico Santiago García en Spanish Fever (versión en inglés de Panorama, su antología sobre novela gráfica española, que aspiró a un Eisner), “si me hubieran preguntado en 1997, habría dicho que los cómics españoles estaban muertos y nunca regresarían”.

Más que regresar, se han transformado. Otro boom que tendrá acaso su burbuja dentro (entretanto disfruten de la música). Una fiesta creativa e intergeneracional, empujada por pequeñas editoriales sin pasado, nuevas tecnologías y estímulos internacionales como Persépolis, Blankets o Fun home. “Nunca antes, ni siquiera en los ochenta o noventa, ha habido tanto talento de autor, y no me refiero a mano de obra trabajando para la industria extranjera”, opina Jaume Bo­fill, director de Reservoir Books, el sello de gráfica que ha relanzado a Carlos Giménez, el visionario que se adelantó décadas a hacer memoria y crítica armado de viñetas (Paracuellos), y que pertenece a Penguin Random House, la primera editorial literaria que olfateó las nuevas posibilidades del tebeo y a la que secundarían, entre otras, Salamandra, Roca o Nórdica. “Aparecen escuelas de cómic, está Internet, viajar es fácil, y de tanto autor con afición, salen algunos muy buenos”, reflexiona Rafael Martínez, que fundó Norma hace tres décadas.

Otro cómic era posible. El que se parece a cualquier otra novela, pero no es solo una novela. El que se parece a un libro ilustrado, pero no es solo un libro ilustrado. El que puede contarlo todo (desde la bulimia de Yo, gorda a la crónica periodística de Los vagabundos de la chatarra). El que lo mismo revive la revolución y represión asturiana en 1934 (La balada del norte) que indaga en la rabia de la generación que intuye que el futuro tal vez sea un mito (El mundo a tus pies). En definitiva, el que penetra en cualquier universo: adolescencias de navaja afilada, fantasías futuristas, ensayos sobre el aquí y el ahora, gestas mitológicas, urgencias sociales, ficciones noir, memorias de perdedores, crisis de identidad… El que, además de reír, puede hacer llorar. El que da al lector un arsenal de sensaciones similar al de una serie o una novela.

Y si alguna duda persistía sobre el exceso de optimismo, desde fuera del mundillo ayudan a despejarla. Se traducen más obras españolas que nunca. Se organizan exposiciones en museos (el IVAM le ha abierto las puertas de par en par). Las librerías generalistas venden cómics y la prensa (no solo especializada) habla de ellos. Se adaptan al cine. Quienes gestionan el legado de Hugo Pratt han elegido a Rubén Pellejero y Juan Díaz Canales (artífice a su vez, junto a Juanjo Guarnido, del fenómeno internacional Blacksad, una producción francesa) para revivir a Corto Maltés. Aunque para contener el entusiasmo, conviene aclarar que, salvo excepciones, las ventas son modestas. “Ahora hay más oportunidades para publicar, pero para vivir del cómic te tienes que ir fuera”, puntualiza Susanna Martín, dibujante de Alicia en el mundo real (Norma). Kiko da Silva, autor de El infierno del dibujante (Dibbuks) y fundador de la escuela de cómic O Garaxe Hermético, tiene otra visión: “Aquí tampoco nadie vive sólo de la literatura. Uno hace cómics porque necesita contar historias”.

Hay un año referencial: 2007. Ocurren algunas cosas. El Ministerio de Cultura crea el Premio Nacional de Cómic, que se estrena distinguiendo a un viejo rockero, Max, por las historietas de Bardín, el Superrealista (La Cúpula). Miguel Gallardo publica María y yo, donde cuenta unas vacaciones con su hija autista, con un trazo minimalista que atenúa la crudeza. Paco Roca relata la vida de un enfermo de alzhéimer en Arrugas. Aunque ambos ya habían publicado novelas gráficas — Gallardo, leyenda del underground por Makoki, fue un precursor de la memoria histórica con Un largo silencio en 1997—, estas se convierten en fenómenos comerciales, con versión cinematográfica incluida.

Detrás de ellos está Astiberri, una editorial creada en 2001 en Bilbao por Fernando Tarancón y Jesús Serrano, a partir de la librería Joker. “Teníamos el pequeño problema de los bilbaínos. Empezamos a pensar que aquí no se hacían las cosas tan bien como en Francia. Hasta 2000 apenas había editoriales independientes, aunque el fenómeno surge gracias a la tecnología, que te permite editar desde casa”, recuerda Tarancón. Al principio se conforman con traducir y, poco a poco, abren su catálogo a proyectos originales como la tetralogía Los viajes de Juan Sin Tierra, a partir de las experiencias del dibujante Javier de Isusi en América. “Lo que había sido el modus operandi de los noventa, el formato grapa, no nos interesaba nada. Era perecedero, sin durabilidad. Nos gustaba el formato libro de L’Association [editores de David B., Marjane Satrapi, Joann Sfar o Riad Sattouf]. Queríamos llegar a un público generalista y creíamos que había que hacerlo con un producto digno”.

Porque los lectores también habían cambiado. Antes los adultos leían tebeos por “nostalgia”, ahora “porque la lectura les resulta tan apetecible como la última novela de Paul Auster”, compara Santiago García en Supercómic (Errata Naturae). Pese a ello, el mercado español es débil. Y hay quien explica la efervescencia creativa por esta fragilidad. Como se vende y se paga poco, se constriñe menos. Pero Jaime Martín (Barcelona, 1966), que publica con la francesa Dupuis desde 2004 y que acaba de ganar el Premio a la Mejor Obra de Autor Español en el Salón de Barcelona por Jamás tendré 20 años (Norma), discrepa: “Yo siempre he hecho lo que he querido hacer”. Con tres décadas de historial, incide en un paradoja: “Para el lector es una etapa fabulosa porque hay más editoriales, se edita con más calidad y los temas son muy variados, pero los autores siguen estando mal”. Los franceses pueden multiplicar por 10 el anticipo de una novela gráfica en España. “Y no es porque los editores aquí sean tacaños, es porque el mercado es el que es”, aclara Martín, que contrasta las tiradas iniciales de sus libros en Francia (11.000) con las de España (2.500). Digamos que hay una edad de oro para el lector y una edad de hielo para el autor.

La opinión de Pablo Auladell (Alicante, 1972), último premio Nacional de Cómic por El paraíso perdido (Sexto Piso), es aún más cruda: “Las editoriales ofrecen una grandísima variedad de títulos, pero eso significa también que no apuestan por ninguno ni arriesgan. Muchos autores noveles no publicarán más que su debut”.

Conxita Herrero (Barcelona, 1993) ya lo ha hecho con Gran bola de helado (Apa Apa). Nació casi cuando se desvanecía el anterior fenómeno gráfico: “Tanto el talento de la gente como la calidad de las historias son altísimas, pero si la precariedad en que vivimos no mejora, terminará por deshin­charse”. Y este boom tendrá también su burbuja.

viernes, 28 de julio de 2017

Nuevo cómic de DC revela que Batman tenía súper poderes y cambia 78 años de historia


La noticia de que Batman ahora tendrá súper poderes está dando la vuelta en internet y generando varias dudas entre los miles de fans del héroe de ciudad Gótica. 

Resulta que en el comic Suicide Squad #22  Amanda Waller incluye a Bruce Wayne en su lista de metahumanos, lo que sorprendió a todos, porque una de las características de Batman es que no posee súperpoderes. El escritor Max Machado publicó en www.vix.com  que Rebirth borra la aptitud que lo transformó en leyenda. 

Además explicó  que en la historieta se remontaban a la trama de Dark Days: The Casting, último issue introductorio a Dark Nights: Metal y primer trabajo en conjunto de la dupla Snyder/Capullo desde el New 52.

Previo al inicio de Dark Nights: Metal —cómic en el que el Caballero de la Noche deberá enfrentarse a 7 versiones malvadas de sí mismo provenientes de realidades alternas—, cuenta que Green Lantern y Duke Thomas descubren a Joker encerrado en la Batcave. El Príncipe Payaso del Crimen no pierde tiempo y engaña a los héroes para poder escapar; pero, increíblemente, dice la verdad al momento de revelar el verdadero plan de Batman: descubrir el secreto del Dionesium, el metal que le salvó la vida.

En ese mismo capítulo del Cómic se da a conocer que issue #12 acompaña a Batman mientras se infiltra en la guarida de Bane y usa cada viñeta de forma excepcional el autor genera movimiento y acción, junto a sensaciones de adrenalina que nos hacen pensar, "definitivamente, esto es algo que Batman haría".

jueves, 27 de julio de 2017

El País:Carta a Hellboy, de un enamorado


Las grandes historias se niegan a morir. Hace poco más de un año, allá por junio de 2016, parecía que una de esas grandes historias en viñetas, la de Anung Un Rama, más conocido como Hellboy, llegaba a su fin. Su creador, Mike Mignola, tipo con talento donde los haya, decía basta. The Guardian, en una entrevista de Sam Thielman para enmarcar, se sacaba este titular de la manga: “¿Por qué termino Hellboy? Para ponerme a pintar acuarelas”. Maravilloso.

Llegando más allá de ese cartel de neón con el que nos peleamos cada día los periodistas, la cosa se ponía interesante. Mignola no sabía que su historia iba a terminar; siempre había dicho que se veía escribiéndola toda la vida. Fue la propia trama y su antihéroe, el maravilloso hijo de Satán y una hechicera de estirpe ilustre, los que le indicaron que llegaba el momento de decir adiós. “En principio, pensaba seguir para siempre [escribiendo sobre un Hellboy en el averno] y luego iban a ser cuatro libros, más tarde los condensé en tres… Creo que fue en el número ocho cuando me di cuenta: "Oh, esto es el final de la saga". Solo le queda una gran cosa por hacer. "A lo mejor dos”, indicaba el creador del personaje en dicha entrevista.

Hellboy en el infierno fue, desde luego, el mejor de los epitafios. Diez números cocinados a fuego lento durante tres años que Mignola volvía a asumir no solo como guionista, sino también como artista. Una maravilla capaz de conjugar el encanto pulp de este demonio detective con la profunda desazón que conjura Casa desolada, de Dickens. Mignola dijo que se quería dedicar a pintar acuarelas y que quien quisiera verlas que se pasara por su casa. Daba carpetazo y asumía, seguramente con sinceridad, que aquello era el último capítulo de Hellboy.

Pero las grandes historias se niegan a morir.

Into the silent sea. En la mar silente. En la mar callada. Qué bonito título. Mejor aún la dedicatoria de la reentré de Mignola, solo un año después de aquel supuesto retiro, en su personaje favorito: “Para John Houston, Ray Bradbury, Gregory Peck y Herman Melville, porque no podrían haberlo hecho sin él. Y, por supuesto, para William Hope Hodgson”. Después de tal arranque, es imposible que lo que sigue no sea maravilloso. En la mar silente, escrito a cuatro manos entre Mignola y Gary Gianni, este segundo también lo ilustra, cumple con semejante título y dedicatoria. Es maravilloso y me ha hecho escribir este artículo en el que intento transmitir tanto al ajeno como al conocedor —en uno busco el descubrimiento y en el otro la sonrisa cómplice teñida de cierta nostalgia— por qué este tebeo es uno de los imprescindibles.

Creo que hay que empezar por la primera viñeta. La primerísima. Una amplia panorámica de navíos descalabrados que se pierden en el horizonte. Y en una cartela, las siguientes palabras: “La gentil brisa sopló, la espuma blanca voló; el surco la siguió, libre; éramos los primeros en irrumpir, en aquella mar silente”. Debajo de ellas se nos informa de su autor, Samuel Coleridge, la quinta estrofa de la segunda parte de su Balada del viejo marinero.

En esta viñeta se sintetiza mucho de lo grande que tiene Hellboy. El hechizo de Mignola, su genialidad, no es tan epatante y evidente como la de un Alan Moore, un Warren Ellis o un Neil Gaiman. Cualesquiera de esos autores subrayan el enorme talento que poseen en cada esquirla de sus obras. Quieren que se los vea. Mignola pretende permanecer invisible y que la narración permee al lector con él como aparente mero intermediario. Es humilde hasta el punto de que muchas veces, los momentos más potentes de sus tebeos se nutren de la cita erudita, como por ejemplo esa inolvidable elipsis, tan fácil de pasar desapercibida si se lee con desaliño, del puñal pulcro y el puñal ensangrentado durante Hellboy en el infierno acompañada por las palabras de Lord y Lady Macbeth.

Pero lo suyo es mucho más que citar. Lo que hace Mignola es elegir con cuidado extremo una cita que ilustra e interpreta dentro de su tapiz narrativo con tremenda profundidad y poder fascinador. Aquí, con una imagen que epata, la de esos barcos hundidos, sin una sola figura animada sobre sus cubiertas ajadas, repitiéndose en la lontananza, transmitiendo como solo puede hacer el cómic, en una imagen, el peso de los siglos. Da la sensación de que el lector pueda quedarse embobado en esa estampa hasta tener un aspecto decrépito semejante al de los barcos.

Mignola se mueve pues en el arte de lo omitido, de la elipsis, de lo invisible. Muchas veces, a lo largo de Hellboy, él u otros personajes refieren hechos desconocidos que darían para relatos completos o quien sabe si incluso series inagotables. En la mar silente nace de uno de esos momentos. En Hellboy. La tormenta había una recapitulación de las cosas que le sucedieron al diablo humano en su periplo por el mar que encerraba uno de esos hilos narrativos de los que solo vemos la primera hebra. En ella se advertía a un Hellboy remando de espaldas en un esquife miserable mientras al fondo se veía a un gran navío, de aspecto espectral, que venía recto hacia él. El bocadillo de Hellboy en ese breve flashback de una viñeta contenía una sola palabra: “Mierda”.

De ese “Mierda” nace toda esta narración que arranca con el poema de Coleridge y que enfrenta a Hellboy a muchas cosas que no entiende y que le traen sin cuidado. Es lo que este héroe bastante expeditivo, de enorme corazón y partido en dos por su destino, destruir el mundo, se ha pasado haciendo toda la vida: deambular pegándole a cosas y sin entender ni la mitad de las veces por qué lo hace. Una situación de desconcierto análoga a la del lector ante las fuerzas mitológicas que rigen los destinos del mundo en que transcurre este tebeo. Un ancla en común que genera una enorme simpatía por el personaje cada vez que la trama le pone la zancadilla con otro misterio más, acompañado de un bicho bestial con ganas de cruzarle la cara por haberle ofendido por romper vaya usted a saber qué protocolo esotérico.

Las peripecias de estas cincuenta y pico páginas son constantes. Que si el secuestro por parte de una tripulación enloquecida, que si el rescate nocturno de un grumete, que si la obsesión de una racionalista por descubrir una deidad primigenia que habita en el inicio del mundo, que si una horda de seres imposibles que brotan del mar en manadas… Pero la peripecia en Hellboy es lo que subyace, el telón de fondo a ese nihilismo socarrón que tiene no poco que ver con el espíritu de nuestro Quijote. Hellboy pasa por tantas y tantas cosas y sin embargo sigue igual, no con una bacía de cobre por sombrero pero sí con ese par de cuernos que se lima para negar lo evidente: que es el hijo de Satán y que tiene que destruir el mundo.

El final de Por quién dobla la campana, el último número de Hellboy en el infierno, sabía a final. Pero el propio Mignola dijo que al personaje le quedaban un par de cosas por hacer. Este retorno del exilio para contar una aventurilla que se ha quedado en el tintero cuesta creérselo como una mera zambullida sin mayores consecuencias. Cierto que la idea partió de Gianni y no de Mignola, pero se ve en las palabras de cada cartela, en cada concepción visual de la historia, que el americano sigue enamorado de su criatura.

Ojalá la haga caminar, ya bajo el peso de su cornamenta, para resolver ese par de asuntillos pendientes. Porque este largo Gólgota, lleno de humor, al que somete a su antihéroe es de lo mejor que jamás ha dado el cómic en su ya no tan breve historia. Es ese Quijote sobrenatural que, al contrario que el caballero de la triste figura, ha sobrevivido a su propia muerte y a algo peor: a ser consciente de su locura. ¿No sería interesante fabular con un Quijote que sigue viviendo plenamente consciente de su locura? ¿Elegiría seguir desfaciendo entuertos o viviría aceptando el mundo que lo rodea? Mignola aún puede contestarnos allí donde Cervantes lo tiene difícil. Esperemos que le apetezca.

Y si es que no, pues hay nueva película en marcha. Reboot, que los llaman. Algo es algo.

miércoles, 26 de julio de 2017

Un cómic recupera la historia silenciada de las recoveras en Málaga durante la posguerra


Hace ocho años, en un taller de género que organizaba la asociación ASPA, una de las componentes de la ONG, Ana Mora, contó entre los asistentes la historia de su abuela, Gertrudis. Cuando terminó de narrarla, todos se quedaron en silencio, sobrecogidos. Luis Pernía, presidente de ASPA y de la Plataforma de Ayuda a los Inmigrantes, recuerda aquel momento perfectamente. Y supo que aquello no podía quedar solo en una charla dentro de la entidad. Su relato era la historia silenciada de muchas mujeres durante la posguerra. Madres de familia, viudas o esposas de represaliados de la guerra civil, que vivieron la ‘desbandá’ y que tuvieron que sobrevivir como pudieron, haciendo la recova, es decir, bajando productos desde la sierra hasta la frontera con Gibraltar, al abrigo de la noche para huir de los controles de la Guardia Civil, para poder venderlos o cambiarlos por tabaco, chocolate, queso u otros productos que escaseaban en los años más duros del franquismo.

Una caminata de 50 kilómetros en la oscuridad y con el miedo como compañero de viaje desde Casares que ahora revive Luis Pernía en el libro de cómic ‘Gertrudis, la recovera’, que se presenta esta tarde y que forma parte de las actividades con las que la asociación decana de Andalucía ASPA celebra sus 30 años. «Nos hemos desviado un poco de nuestro trabajo diario de cooperación al desarrollo y de lucha para dignificar la situación de los inmigrantes, pero creíamos que era importante también detenernos en este punto para hacer nuestra aportación a la Memoria Histórica», señala Pernía quien, además de su faceta en el mundo de la solidaridad, también es un aficionado al dibujo.

Ocho años ha tardado Pernía, con la colaboración de Ana Mora, en dibujar cada uno de los pasajes de ‘Gertrudis, la recovera’, una historia real de la esposa de un carabinero republicano. El libro cuenta cómo fue su infancia y adolescencia, ayudando a su madre viuda a principios del siglo XX, y cómo vivió el final de la República, el levantamiento fascista, la huida de Málaga, el fusilamiento de su esposo y la soledad tras la guerra, cuando además le arrebataron su única herramienta que tenía para poder buscar un futuro para sus tres hijos, su preciada máquina de coser. «Hubo muchas historias como la suya, el cómic trata de dar visibilidad al sufrimiento de las mujeres y de mostrar que la represión fue especialmente dura en clave de género», indica Pernía, quien no duda en calificar a estas mujeres como verdaderas heroínas de lo cotidiano.

Una ruta de 50 kilómetros
Además, el cómic trata de poner en valor la Ruta de las Recoveras, un proyecto de senderismo que va desde Casares a La Línea (Cádiz) de 50 kilómetros, pasando por distintos pueblos de la Serranía de Ronda. Un camino que realizaron estas mujeres hasta aproximadamente 1969, «cuando se cerró la verja», un día de ida y un día de vuelta y que guarda rincones espectaculares y que aún hoy día puede transitarse. Se trata de una senda que bordea el río Genal por la Cañada de Las Mentiras, hasta llegar a El Secadero, en el límite con el municipio gaditano de San Roque, según explican desde la asociación. Un recorrido que, según añaden desde ASPA, ya están realizando grupos de excursionistas y medioambientalistas y que, además de su valor paisajístico, tiene también un componente educativo para que el no se olvide a estas mujeres que fueron «exiliadas de sus vidas» y que fueron perseguidas por ganarse la vida con este oficio que se consideraba de estraperlo.

martes, 25 de julio de 2017

El ‘Diario de Ana Frank’ se convertirá en cómic y en película


El ‘Diario de Ana Frank’ se convertirá en novela gráfica gracias a una adaptación del cineasta Ari Folman y el ilustrador David Polonsky que se lanzará el mes de octubre y se llevará después a los cines con la versión "más fidedigna" de uno de los documentos más "estremecedores" de la literatura.

Penguin Random House adelanta este lunes que lanzará en octubre la novela gráfica del libro de Ana Frank, uno de los documentos "más fascinantes y estremecedores de la literatura" que ofrece "un punto de vista único a la barbarie más atroz de la historia de la humanidad".

l proyecto, orquestado de manera oficial por la Fundación Anne Frank, ofrecerá "la versión más fidedigna de la historia original" con un cómic y una película en la que han trabajado en conjunto el cineasta y guionista israelí Ari Folman y el del ilustrador David Polonsky.

Ambos autores, que trabajaron juntos en el filme de animación documental Vals con Bashir (2008) -merecedor de un Globo de Oro y un premio César y nominado a los Óscar en ese mismo año-, intentarán aportar una nueva dimensión a los diarios personales escritos por Ana Frank durante los dos años en los que permaneció escondida de los nazis.

La novela gráfica recogerá "bella y delicadamente" el "estremecedor" relato y lo convertirá en "una nueva oportunidad de acercarse" a la historia de aquella niña de trece años que narró sus sentimientos y experiencias relacionadas con el "horror y la barbarie nazi".

Además, subraya la editorial, el cómic permitirá al público "menos habituado a la lectura, o con especial devoción por la novela gráfica" aproximarse a un documento "imprescindible del siglo XX" y a "una lección moral que no debe ser eludida".

lunes, 24 de julio de 2017

El dibujante español Gabriel H. Walta gana un Oscar del cómic por ‘La visión’


El universo Marvel vuelve a tener tinta española. Gabriel H. Walta, uno de los últimos dibujantes españoles en dar el salto a la editorial estadounidense, ya cuenta con su premio Eisner —conocido popularmente como "los Oscar del cómic"— gracias a su trabajo en La Visión, colección escrita por Tom King que ha logrado este año el galardón a mejor serie limitada. Los reconocimientos más importantes de la industria del cómic se entregaron el viernes en San Diego dentro de la Comic-Con, macroevento de cultura popular que se celebra en esta ciudad californiana hasta el domingo.

La Visión, aplaudida obra de 12 números de King y Walta que ya se había llevado este año el premio a la mejor obra extranjera en el Salón del Cómic de Barcelona, aborda la historia más íntima de Visión, uno de los personajes más famosos del grupo de superhéroes Los Vengadores, creado en 1968 por Roy Thomas y que en el cine ha sido popularizado por el actor Paul Bettany.

En la singular aproximación de King y Walta al androide, tras años salvando el mundo y de ajetreados romances con La Bruja Escarlata, trata de comportarse como un ser humano más. Todo comienza con el héroe decidido a construirse su propia familia (con perro incluido) y mudarse a un barrio residencial. Una aventura que se aleja del habitual tebeo de superhéroes para convertirse en una trama de ciencia-ficción más cercana a La dimensión desconocida.

"Desde un principio, supimos que iba a ser especial para nosotros, aunque no estábamos nada seguros de que fuera a llegar a todos los lectores”, reconocía a EL PAÍS Walta tras conocer su nominación. Era la única serie de superhéroes en la categoría: "Nos alegra especialmente que le guste a lectores que no suelen acercarse a este tipo de tebeos".

Nacido en 1973 en la ciudad española de Melilla, la obra de Walta incluye, entre otros títulos, El Velo y El Bosque de los Suicidas, así como diversos trabajos para el gigante Marvel, que acaba de anunciarlo como el nuevo dibujante de Dr. Extraño. El premio a mejor serie limitada para Walta fue la única buena noticia para los artistas hispanos en la 29ª edición de los Eisner, ya que fue el único de los nominados iberoamericanos que se alzó con el triunfo.

El español Paco Roca no ganó con Arrugas el premio a la mejor edición estadounidense de un cómic internacional, mientras que sus compatriotas Emma Ríos (Island Magazine) y Santiago García (responsable de la recopilación que reúne a autores de nuevo cuño con caras reconocibles del tebeo patrio, Panorama - La novela gráfica española hoy) tampoco lograron el reconocimiento a la mejor antología. Otro español, Albert Monteys, conocido por su trabajo en El Jueves, era candidato al Eisner al mejor cómic digital por la epopeya de ciencia-ficción ¡Universo!, publicado por Panel Syndicate, mientras que el dibujante Pere Pérez optaba al galardón a la mejor nueva serie por la superheroína Faith y Florentino Flórez estaba nominado al mejor libro relacionado con los cómics por Ditko Unleashed: An American Hero, alrededor de la exposición dedicada al creador de Spiderman.

Al otro lado del Atlántico, la mexicana Eva Cabrera no pudo llevarse el premio a la mejor serie limitada con Kim and Kim, mientras que su compatriota Mauricio Caballero tampoco triunfó en el apartado de mejor cómic digital por Helm. Finalmente, el argentino Eduardo Risso no se llevó el premio al mejor cómic basado en la realidad por Dark Night: A True Batman Story como tampoco lo hizo el brasileño Rafael Albuquerque por Batgirl en la categoría de mejor publicación para adolescentes.

viernes, 21 de julio de 2017

Juanjo Guarnido, maestro del cómic, participará en la tercera edición de Granada Noir


El dibujante granadino Juanjo Guarnido participará en la tercera edición de Granada Noir, el festival multidisciplinar dedicado al género y que, patrocinado por Cervezas Alhambra, se celebrará entre el 29 de septiembre y el 20 de octubre.

Será el domingo 1 de octubre cuando Juanjo Guarnido protagonice un encuentro abierto con el público, para dialogar sobre el proceso de creación de uno de los personajes más singulares, atractivos y exitosos del cómic Noir contemporáneo: Blacksad.

Para Susana Vargas, responsable de Relaciones Institucionales de Cervezas Alhambra, patrocinadora principal del Festival: “Es un orgullo tener en Granada Noir a un dibujante granadino de la talla de Juanjo Guarnido que, además del excepcional trabajo realizado en la serie Blacksad, fue uno de los grandes talentos de Disney”.

Efectivamente, corría el año 2000 cuando Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales publicaban en Norma Editorial el primer álbum de una serie llamada a revolucionar el mundo de la historieta de género negro, elevándola hasta sus más altas cotas.

Con “Blacksad: Un lugar entre las sombras” nacía el personaje del gato detective que encabezaba un sublime reparto antropomórfico, retratando la Norteamérica de los años 50 a través de un documentadísimo y exquisito trabajo de ambientación que, desde el primer momento, enamoró a los aficionados al cómic y a los amantes del género Noir.

A Gustavo Gómez y Jesús Lens, directores de Granada Noir, la presencia de Juanjo Guarnido en el Festival “nos hace inmensamente felices”. De hecho, tal y como confiesan, “tener a Juanjo Guarnido en Granada Noir era uno de nuestros más anhelados sueños y, gracias a una afortunada concatenación de acontecimientos, va a ser posible disfrutar de su presencia en GRN3, compartiendo conversación y experiencias -y brindando con una Alhambra Especial bien fría- el próximo domingo 1 de octubre”.

Efectivamente, Juanjo Guarnido ha sido recientemente galardonado con la Medalla a las Bellas Artes de la Real Academia de Bellas Artes de nuestra Señora de las Angustias y estará en Granada, en otoño, para recibirla, lo que permitirá que el dibujante, afincado en París desde hace años, participe en una tercera edición de Granada Noir.

Tal y como señala el propio Juanjo Guarnido, “Me enorgullece mucho recibir este galardón, y aún más que la nominación fuera iniciativa del que considero uno de los más grandes pintores actuales de Granada, Jesús Conde, de quien tanto he aprendido pese a no poder contarlo entre mis profesores en la Facultad de Bellas Artes. El honor es por supuesto personal, pero en estas ocasiones en que el reconocimiento rebasa el estricto ámbito del cómic, tengo la agradable sensación de que nuestro querido género, que lleva tanto tiempo abriéndose paso, a menudo casi a codazos, hacia el espacio que simplemente merece en el espectro cultural de nuestro país, recibe el homenaje en su conjunto”.

En ese sentido, el festival Granada Noir, fiel a su espíritu multidisciplinar, también contará con un maestro de la literatura negra internacional como Petros Márkaris, con un cineasta tan importante como Agustín Díaz Yanes, III Premio Granada Noir a una trayectoria vinculada al género negro y con el proyecto Hnegra impulsado por Fernando Marías, entre otros muchos autores, dibujantes y diversas actividades.

BLACKSAD

“Blacksad me parece uno de los grandes personajes de la historia del género negro, a la altura del mismísimo Philip Marlowe”, señala Jesús Lens, quién afirma haber leído varias veces los cinco álbumes de la serie de Canales y Guarnido. “Que Juanjo Guarnido vaya a estar en Granada Noir me sirve como la mejor excusa para volver a entregarme a la serie completa, que “Blacksad” no se agota nunca y, con cada lectura, le encuentro nuevos matices y detalles tanto al minucioso y exquisito trabajo artístico de Juanjo Guarnido como al complejo arco argumental de los guiones de un Juan Díaz Canales, que consigue evitar el maniqueísmo en asuntos tan complejos como el racismo”.

¿Cómo se podría resumir en unas pocas palabras qué es “Blacksad”? Para el director de Granada Noir, “se trata de un cómic de género negro cuya acción transcurre en los Estados Unidos posteriores a la II Guerra Mundial, en escenarios tan reconocibles como Nueva York, Nueva Orleans o las míticas carreteras que tanto popularizaron los integrantes de la Beat Generation.

El protagonista es John Blacksad, un detective de corte clásico, basado en los personajes del hard boiled tradicional norteamericano. Pero con una particularidad: es un gato. O, siendo más precisos: Blacksad es una figura zoomorfa con cuerpo de persona y cabeza de gato. Y su antigua novia, Natalia, igual. Una Natalia que aparece asesinada al comienzo del primer álbum de la serie. John, empeñado en descubrir al asesino de Natalia, no dudará en enfrentarse a su buen amigo, el comisario Smirnov, un policía serio y honesto al que Guarnido dibuja con los rasgos de un señorial perro pastor alemán”.

Y es que todos los personajes que conforman el rico y abigarrado universo de “Blacksad” son igualmente zoomorfos. Y ahí radica la clave que hace de estos cómics una imprescindible obra de arte: cómo Juanjo Guarnido y Díaz Canales dotan de humanidad a animales como gatos, perros, comadrejas, buitres, búhos, gorilas, tortugas, caimanes, osos, búfalos, caballos, tigres y un larguísimo etcétera. Y, a la vez, en cómo las características físicas y conductuales asociadas a dichos animales se incorporan a los personajes y a la narración. Así, el gorila será un poderoso boxeador, la comadreja sirve para dar vida a Weekly, un sagaz periodista de sucesos con problemas de higiene y sudoración; el zorro será un taimado villano y la grácil gacela, una preciosa señorita. Los reptiles serán fríos asesinos y un níveo oso polar representará el racismo subyacente en la sociedad norteamericana que Canales y Guarnido denuncian en “Artic Nation”, tal y como señala Lens.

jueves, 20 de julio de 2017

Un cómic recrea la epopeya de Pedro de Valdivia en la conquista


El Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica, Cexeci, presentó ayer en Villanueva de la Serena el cómic La Araucana. Alonso de Ercilla sobre Pedro de Valdivia, de la ilustradora cacereña María Ramos. Se trata del sexto volumen de la colección Extremeños en Iberoamérica-Historieta.

En el acto de presentación, celebrado precisamente en la tierra natal del conquistador Pedro de Valdivia, a pocos metros de su estatua, participaron el director académico del Cexeci, César Chaparro; el alcalde de Villanueva de la Serena, Miguel Ángel Gallardo, y la autora del cómic.

El Cexeci quiere dar a conocer con estas publicaciones la historia y la intrahistoria de muchos extremeños que llegaron a América. En este sentido Chaparro dijo que «nos fijamos en los aspectos conquistadores, pero la labor de los extremeños en América fue también una labor cultural y evangelizadora excelente y eso hay que ponerlo en valor».

Por su parte, el alcalde de Villanueva destacó la importancia de aprender, cinco siglos después, del encuentro entre dos mundos, ya que «es inagotable la fuente de saber y el conocimiento por lo acontecido».

Gallardo afirmó que este cómic «nos aporta una página dramática y sangrienta de la batalla en la que murió Pedro de Valdivia y nos ayuda a comprender parte de nuestra historia».

La autora del cómic señaló que le interesaba mostrar el choque y contraste cultural y para ello se inspiró en los tres primeros cantos de La Araucana dedicados a Pedro de Valdivia. Para evocar ese poemario ha querido «añadir un contraste a lo que Ercilla podía escribir» y ella como ilustradora da un poco de contenido utilizando un dibujo de línea negra a un solo color, «intentando que sea algo muy evocador».

María Ramos ha escogido pasajes del poema épico-caballeresco La Araucana, obra de 1569 de Alonso de Ercilla, en la que se describe el mundo araucano-mapuche, sus paisajes y pueblos, según los cánones y los valores del Renacimiento europeo, por lo que su visión del Nuevo Mundo chileno aparece bajo la óptica europeizadora; aun así, los pueblos araucanos son realzados por su valor, independencia, fidelidad a sus leyes y dignidad en la lucha provocada por los españoles. Ercilla ya muestra cierto aspecto humanista y de proximidad hacia el pueblo indígena.

La Araucana, Alonso de Ercilla sobre Pedro de Valdivia adapta con ritmo febril y poético las palabras de Alonso de Ercilla en imágenes de gran belleza y elegancia. Entre los pasajes que ilustra está la Batalla de Tucapel, acontecida en Chile en diciembre de 1553, entre las fuerzas españolas dirigidas por Pedro de Valdivia y los mapuches liderados por Lautaro. Culminó con la derrota de los españoles y la muerte de Valdivia.

María Ramos estudió Bellas Artes en Salamanca y se especializó en ilustración en Madrid. Su trabajo se centra principalmente en la realización de comics y libros para niños. Ha trabajado para MTM, Mamut Comics, Sally Books, Fosfatina Ediciones y Walk With Me, entre otros. Actualmente también es docente del curso de ilustración en el Instituto de Diseño de Madrid.

miércoles, 19 de julio de 2017

Las Torres de Bois-Mauri Integral


Los aficionados al vivimos un momento inmejorable en cuanto a novedades comiqueras se refiere. El catálogo de las editoriales crece sin parar mes tras mes, poco importa si hablamos de cómic americano, ya sea Marvel, DC o independiente, manga o europeo. Es en este último grupo en el que habría que hacer especial hincapié, una “etiqueta” que históricamente ha dado algo de miedo el acercarse a estos productos. Por temática, duración, precio o complejidad de argumentos, la razón no importaba mucho y pocos eran los que pasaban por caja para hacerse con sus compras mensuales facturadas en el viejo continente.
Estos “prejuicios” están desapareciendo poco a poco gracias al buen hacer de algunas editoriales que han perdido ese mencionado miedo a la hora de programar sus planes de novedades y echan mano de relatos nuevos o antiguos, sin importarle el número de tomos publicados o por publicar. Yermo, Norma, Panini o Planeta, todas, en mayor o menor medida, han decidido incluir referencias de BD en sus catálogos, algo que las enriquece sobremanera de cara a un potencial comprador. Es precisamente la última la que se ha lanzado con una serie clásica, un título que siempre ha estado ahí y que ahora es recuperado en forma de atractivos integrales.

Las Torres de Bois-Mauri Integral #1 de Hermann Huppen supone unos de los máximos exponentes del eurocómic y ahora podemos disfrutarla en la inmejorable edición que ha publicado recientemente Planeta Cómic. El historietista belga está considerado como uno de los autores más prestigiosos que ha dado la BD, vivió las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial directamente en sus carnes, hecho que le llevó a trabajar junto al guionista Greg en su estudio. Una historia real como la vida misma, llena de calamidades que no hace más que engrandecer su figura.

En este primer volumen vamos a poder encontrar los tres álbumes con los que se abren la serie, una historia que tiene lugar durante los siglos X y XI, un retrato bastante realista de lo que es la Edad Media, tanto que por momentos parece que estemos ante un libro de historia. Aunque el peso de la acción recae sobre Armand de Bois-Mauri no podemos obviar a otros personajes como Sir Aymar, un noble errante que intenta reclamar su hogar, o Germán, un escultor que es sometido a juicio de Dios, la campesina Babette que aparece en las primeras páginas… una trama coral que desarrolla un argumento que crece en intensidad e interés a cada página que pasamos.

Se nota que Hermann realiza un trabajo de investigación bastante concienzudo, su narración nos muestra aquellos días tal y como eran, con toda su crudeza y violencia: campesinos, villanos, señores feudales, supersticiones, oscuros movimientos de poder… Para todo aquel que no ha podido disfrutar aún de esta obra, entre los que me encuentro, por el motivo que sea, está de enhorabuena. El tiempo ha tratado de maravilla a Las Torres de Bois-Mauri y esta ocasión se antoja inmejorable para poder leer uno de los pilares fundamentales del comic europeo. Lo dicho, son publicaciones como esta las que certifican el buen momento que vive el cómic en nuestro país. Que dure mucho.

martes, 18 de julio de 2017

EL País:Un cómic que se lee sin mirar


Apoyas las dos manos sobre el papel. Las yemas de los dedos palpan una superficie en relieve. Tocan líneas rectas y otras curvas y se siente algo que parecen dibujos abstractos difíciles de identificar. En la parte superior de cada página, hay un pequeño comentario escrito en braille: Un viaje en barca, dice. El resto es ilustración, una sola viñeta que guarda figuras que buscar contar una historia, pero que no son del todo inteligibles al mirar. Solo con el tacto. El lector está sintiendo el primer cómic narrativo para personas invidentes o con baja visión, un experimento primigenio que hace el arte en viñetas a la accesible.

"En el proceso tuve que descartar uno a uno recursos propios del cómic. Los tenía casi todos vetados. Eran como las obras que hacían los autores de Oulipo. Trabajar con todas las restricciones posibles fue difícil, pero apasionante", cuenta el dibujante, guionista y colaborador de este periódico Francesc Capdevilla, conocido como Max (Barcelona, 1956), que se lanzó a esta frontera inhóspita sin paracaídas. Pese a la alegría final, el autor no esconde que hubo ocasiones en las que estuvo a punto de tirar la toalla: "Es un primer peldaño". Solo cuenta la simple historia de un viaje en barco en los canales de Venecia, "pero su forma demuestra que el cómic, como arte joven, está muy lejos de encontrar sus límites", ratifica. De hecho, esta primera prueba ni siquiera está a la venta, sino que es parte de la presentación del Instituto Ramon Llull en la Bienal de Venecia, en el marco del proyecto Catalonia in Venice 2017. Allí, en la ciudad italiana que sirve también de protagonista, estará presente hasta noviembre.

"El tebeo exige un esfuerzo de los ciegos. No se entiende de manera automática y necesita concentración, pero parece que este paso funciona", respira tranquilo Max, que tuvo que diseñar varias pruebas para que su trabajo llegara a buen puerto. Para hacer la experiencia más inteligible, por ejemplo, tuvieron que introducir en la primera página un glosario de términos que explican cada dibujo en relieve y cada onomatopeyas, elemento clásico del cómic que sí pudo usar, aunque con pictogramas, sin letras. Así, si aparece un recuadro con puntos significa luz; si hay líneas onduladas tocas el agua, y si las líneas son rectas es un muro. Pero también se representan figuras sin forma como sonido, los motores, olores o el eco.

El proceso no fue simple. Max y Mery Cuesta, comisaria de Catalonia in Venice 2017, enviaron durante meses las pruebas a lectores invidentes que probaban si las partes cuadraban. Expertos como Anna Morancho, gerente de la Fundación de discapacidad visual Cataluña, respondían con correcciones tras probarlo: "Al principio todas las muestras eran blancas. Las personas con poca visión no lo distinguíamos. Por eso se creó el contraste entre negro y blanco."

Había que crear casi desde cero una técnica sin probar. Describir, por ejemplo, un puente para una persona que nunca ha visto la forma de uno. "Para los videntes, lo que da vida al cómic es la sutileza de gestos y movimientos. Eso no lo captan. Yo trabajo mucho con personajes y sus respuestas y eso no lo pude explotar", recuerda Max, que, acostumbrado a contar historias y chistes en solo tres pequeñas viñetas, tuvo que reducir a una gran viñeta por folio su historia. Con la ayuda de las yemas de los dedos, los invidentes no captaban un tamaño menor. "Probé con personajes muy simples, pero los lectores no llegaban a la sutileza. Así que me desanimé, y me pasé a la abstración". Pese a las injerencias, el dibujante reconoce que resultó una experiencia provechosa que le obligó a "ejercitar la mecánica cerebral, emocional y a quitar tics habituales". Pero ¿es un trabajo de Max?: "La personalidad no se pierde y, aunque no se parezca en nada al resto, me dicen que se nota que es mío".

Para Morancho, escudriñarlo es como un puzzle: "Cada uno lee de una manera. Lo bueno es que no tiene muchos elementos que confundan. Algunos lo hacen con una mano, otros con dos; algunos desde el centro, y otros primero leen el braille y, con esas pistas, sabes lo que buscar. Pasas de lo grande a lo concreto. Poco a poco revelas el dibujo inteligible".

El resultado es un primer acercamiento todavía extraño, como aquel tren que llegaba a la estación en una de las primeras películas de los Lumière. Hoy el canal sustituye a las vías. "Estoy esperando la respuesta de los lectores sin visión para ver si es útil y aprovechable por ese público", apunta Max, consciente de que un proceso así no pueda llegar todavía al mercado: "La tecnología actual no da para imprimir a precio razonable en relieve. La esperanza son las impresoras 3D". Morancho lo tiene claro: "La cultura accesible, es inclusión social".

lunes, 17 de julio de 2017

‘Batman: The Dark Prince Charming’ es el próximo cómic de Enrico Marini


El pasado mes de junio os informábamos que Francia iba a tener su propia novela gráfica protagonizada por Batman con Enrico Marini al frente del proyecto como dibujante y guionista. Una de las incógnitas que nos dejaba la noticia, aparte de desconocer su título e historia, era que no había una confirmación por parte de Dargaud, la editora en Francia, y DC Cómics de que el cómic pudiese publicarse en más países. Ahora sabemos que ‘Batman: The Dark Prince Charming‘, título con el que se conocerá la obra, será traducida al inglés en un lanzamiento previsto para el 1 de noviembre.

Compuesta de dos volúmenes, podemos ir haciéndonos una idea de lo que encontraremos en el primer número, ya que también tenemos una sinopsis oficial:

¿Qué conexión secreta comparten Batman y el Joker con una misteriosa y extraña joven? Después de haber sido secuestrada por el Joker, Batman deberá sumergirse en el submundo de Gotham y embarcarse en una carrera contrarreloj para averiguar donde está siendo retenida. ¡Las apuestas son altas, y para Batman, es algo personal!

Parece que el nuevo enfrentamiento entre la clásica pareja va a tomar un cariz más cercano, viendo que esa misteriosa joven puede tener algún tipo de pasado compartido con el Caballero Oscuro. Lo que sí sabemos es que esta nueva aventura del superhéroe no será una historia más de las que estamos acostumbrados a ver en el género, y es que el autor de ‘Le Scorpion’, ‘Eagles of Rome’ y ‘Gipsy’ es reconocido por dejar en sus obras una gran impronta personal influenciada por el estilo de cómic europeo.

El segundo volumen tiene previsto su salida en primavera de 2018. 

domingo, 16 de julio de 2017

El País:La maqueta del ‘Unicornio’ de Tintín, subastada por 39.000 euros


La maqueta del Unicornio, el barco de un antepasado del capitán Haddock cuya reproducción ocultaba un pergamino que acabó llevando a Tintín hasta el tesoro de Rackham el Rojo, es real. El creador del intrépido periodista, Hergé, mandó construir en 1942 un modelo de la goleta para inspirarse en los dibujos de uno de sus álbumes más emblemáticos, El secreto del Unicornio (1943). La maqueta ha sido subastada este lunes en Bruselas por 39.000 euros, en una venta de más de 200 objetos de coleccionista vinculados al universo del reportero del tupé.

Se trata de la pieza estrella de la subasta anual dedicada al mundo del cómic en la Galerie Moderne de Bruselas, en la que durante más de tres horas se han vendido un total de 527 objetos con pujas en línea, por teléfono o en la sala, donde finalmente se ha adjudicado el reconocible buque de El secreto del Unicornio. Con un precio de salida de 12.000 euros, la maqueta era ya conocida por los expertos, aunque estuvo desaparecida durante décadas y ha visto la luz de manos de los nietos del veterinario de Hergé, que cuidaba de sus gatos siameses y a quien se la cedió en 1960. El modelo, de unos 55 centímetros, con tres mástiles, cincuenta cañones y velas de lino, había permanecido hasta entonces en el despacho de Georges Rémi, el verdadero nombre de Hergé (acrónimo formado por sus iniciales escritas al revés —R.G.— y pronunciadas en francés).


Al avanzar en las páginas del álbum, que fue publicado originalmente por series en el diario Le Soir entre 1942 y 1943, el meticuloso autor decidió encargar al maquetista Gérard Liger-Bélair una reproducción del misterioso buque del caballero de Hadoque, antepasado del capitán Haddock, ya que quería más precisión para las viñetas de la batalla naval en la que el barco aparecía con detalle. El encargo, sin embargo, llegó tarde, y ante la presión del editor del periódico, el dibujante no pudo finalmente utilizar la maqueta acabada para retocar las más de 90 viñetas protagonizadas por el buque, aunque sí los planos del maquetista, ha explicado el biógrafo de Hergé, Philippe Goddin, durante la subasta.

"Hergé fue modificando poco a poco los dibujos que iban apareciendo en el periódico. El Unicornio evoluciona y cada vez está más perfeccionado, hasta convertirse en el que hoy conocemos en el libro, con dos filas de cañones, en lugar de una, o más detalles en la decoración", añadió. Para el experto, el hecho de que la maqueta "solo fuera empleada por el autor como referencia en el último momento es una prueba de su autenticidad", lo que la convierte en una pieza de museo.

"Es un barco mítico, forma parte de nuestra infancia", expresó el comprador, un belga ajeno al coleccionismo que prefirió mantenerse en el anonimato; "simplemente un enamorado del mar, inseparable de Haddock y de Tintín". El nuevo dueño del Unicornio, que bromeó con "romper el mástil" para encontrar el tesoro escondido en el pergamino —como ocurre en el cómic—, se mostró dispuesto a prestar la pieza a museos y exposiciones y "orgulloso" de que este icono de Tintín, que ha recibido ofertas de Canadá o Estados Unidos, entre otros países, se quede en el país de su creador.

El secreto del Unicornio también estuvo presente en la subasta con la venta por 2.200 euros de uno de sus primeros ejemplares, dedicado por el autor con un dibujo de Tintín y Milú y fecha de 1952. La segunda pieza más cotizada después de la maqueta del barco fue uno de los cien ejemplares únicos de Las joyas de la Castafiore (vendido por 21.350 euros), que Hergé regaló solo a amigos y conocidos, todos dedicados, en 1963. Otras pujas señaladas fueron las del ejemplar de Vuelo 714 para Sidney (1968), vendido por 7.900 euros, o tarjetas de felicitación navideñas firmadas por Hergé, una de ellas por 2.200 euros.

Muchos de los objetos vendidos pertenecen a coleccionistas, pero también a familias que los han encontrado por casualidad en el desván y han decidido separarse de ellos, explicó el experto de la Galerie Moderne, Johnny Kindt. Entre ellos destacan también figurines, alfombras, papeles de regalo, miniaturas de coche, vitolas de puro y sellos subastados entre los 100 y los 800 euros, así como una serie de placas esmaltadas vendidas alrededor de los 1.000 euros. Tintín, Haddock, Tornasol y otros compañeros de las aventuras de Hergé estuvieron acompañados durante la subasta por otros héroes de la historieta belga como los Pitufos, de Peyo, o Spirou, de Rob-Vel.

sábado, 15 de julio de 2017

Jessica Jones, una superheroína que triunfa en el cómic y la televisión


Tras el éxito de la serie de televisión Jessica Jones, basada en el personaje  de Marvel y protagonizada por Krysten Ritter, y el inminente estreno de Los Defensores (que unirá a los personajes de las series televisivas), el personaje vuelve a protagonizar su propio cómic con el mismo espíritu del original: argumentos de serie negra en los que lo más importante son los personajes y las relaciones entre ellos, aunque siempre con superhéroes rondando por ahí. El primer tomo Jessica Jones: ¡Desatada!, acaba de ser publicado en España por Panini.

Y Jessica lo va a pasar bastante mal, como ya le sucedió en su primera colección. De hecho, al comienzo de la historia la joven se ha visto obligada a dejar Los Vengadores (en una situación deshonrosa) e incluso ha roto su matrimonio con Luke Cage, con el que tiene una niña pequeña. Su única salida ha sido reabrir Investigaciones Alias, su antigua agencia de detectives. Pero detrás de todas estas desgracias hay motivos ocultos.

Una excelente serie con la que uno de los personajes femeninos más interesantes del cómic de superhéroes recupera el protagonismo que merece.
Un personaje rompedor

En 2001 la editorial Marvel quiso lanzar una línea de cómics enfocados a un lector más adulto, que compitiese con la exitosa línea Vértigo de su principal competidora (DC) y la serie elegida para abrir fuego fue Alias, del guionista Brian Michael Bendis y el dibujante Michael Gaydos, con David Mack ocupándose de unas impactantes portadas pintadas, que dieron a la serie un aspecto diferente, más realista. Alias era un cómic de serie negra, ambientada en el Universo Marvel tradicional, sobre una superheroína retirada, Jessica Jones, que montaba una agencia de detectives (Alias) para ocuparse de casos que se salían de lo normal.

Desde el primer momento la serie recibió excelentes críticas y acabó convirtiéndose en la punta de lanza de esa nueva línea editorial, aunque el éxito hizo que Marvel reclamase a Bendis para ocuparse de sus series más famosas (como Los Vengadores o Secret Wars), gracias a las que acabó convirtiéndose en uno de los guionistas estrella de lla editorial. Por cierto que Bendis no renunció a Jessica Jones y se la llevó a Los Vengadores donde la casó con Luke Cage y los hizo padres de una niña.

Del cielo al infierno
La serie original de Alias partía de una premisa muy interesante. Tomando como ejemplo la carrera cinematográfica de la actriz Sean Young, que de un día para otro pasó de ser una estrella (Blade Runner) a ser completamente olvidada,  a Brian Michael Bendis se le ocurrió la idea de que eso mismo le pasara a una superheroína. Y pensó en Spider-Woman (Jessica Drew). pero al final no pudo usar el personaje y creó a otra joven, que también se llamaba Jessica pero que se apellidaba Jones, y que tiempo atrás había sido una superheroína conocida como Joya.

Jessica dejó la carrera de superheroína después de su encuentro con el Hombre Púrpura, un villano de segunda de Daredevil que en manos de Bendis se convirtió en un tipo terrorífico. El Hombre Púrpura tenía el poder de controlar a los demás, por lo que convirtió a Jessica en su esclava y amante, estableciendo una relación enfermiza con ella de la que Jessica nunca se recuperaría. Un argumento que también fue el tema de la primera temproada de la serie de televisión, en la que El Hombre Púrpura fue magistralmente interpretado por el estupendo actor británico David Tennat (Doctor Who).

Durante 28 números Jessica resolvería casos sórdidos, en su mayoría relacionados con superhéroes, al tiempo que nos desvelaba su pasado sombrío y volvía a enfrentarse con el Hombre Púrpura. Después, como comentábamos, la serie se canceló y Jessica se incorporó a los Vengadores donde se casaría con Luke Cage y tendrían a una niña. Pero esos 28 números fueron un  hito en la historia de Marvel. Por cierto que Panini los ha recopilado en cuatro tomos de Marvel Saga. Jessica Jones.

El futuro
Tras este interesante primer tomo que recupera el escenario, el ambiente, los grandes personajes y los estupendos diálogos que hicieron famosa a la serie, auguramos nuevos éxitos para Jessica Jones. Aunque también nos tememos que el personaje lo va a pasar francamente mal. Pero estamos convencidos de que el día que Jessica se recupere volverá a la grandeza, porque hay pocos personajes de Marvel tan interesantes como Jessica, que tiene una inquebrantable fuerza de Voluntad.

Y no olvidemos que, además de todos los problemas que se avecinan, Jessica tiene que cumplir con sus principales obligaciones: las de cualquier madre con una niña pequeña.  Una serie de esas que marcan época.

Coincidiendo con el lanzamiento de Jessica Jones y la inminente serie de Los Defensores, que comentábamos antes, Panini también recupera (en un grueso tomo de su colección Marvel Gold de más de 700 páginas), la mítica serie Power Man y Puño de Hierro, que en los 70 unió a dos de los personajes más singulares de la editorial.

Juntos formaron Héroes de alquiler, una agencia mediante la que se ofrecían a resolver problemas a cambio de dinero, aunque siempre por causas que les pareciesen justas (Cage ya había sido el primer superhéroe en alquilar su sus servicios).  La unión del primer superhéroe afroamericano en tener su propia colección y el experto en artes marciales surgido a raíz del boom de los 70 (Bruce Le, Kung-Fu), fue un éxito artístico, con grandes historias que hoy en día ya son clásicos. 

Destacar la larga etapa con guiones de Mary Jo Duffy, que indagó en los orígenes de los protagonistas, aparte de potenciar a los personajes secundarios, sobre todo a la detective afroamericana Misty Knight y a la experta en artes marciales Collen Wing, que se convirtieron en co-protagonistas de la serie. 

Lo curioso es que en el cómic el nombre de Los Defensores pertenecía a otro grupo formado, originalmente, por Estela Plateada, el Doctor Extraño, Namor y Hulk. Y no como en la serie de televisión en la que sus integrantes sean Luke Cage, Puño de Hierro, Jessica Jones y Daredevil.

Un gran cómic imprescindible para comprender de dónde sale el universo televisivo de Marvel.

viernes, 14 de julio de 2017

Benoit Peeters: "Las grandes ciudades corren el peligro de convertirse en museos para ricos"


Hay autores de cómics que recrean a la perfección el mundo en que vivimos, pero hay otros visionarios que consiguen crear una nueva realidad, como Benoit Peeters y François Shuiten, que llevan 35 años dando vida a un mundo paralelo al nuestro al que llaman Las ciudades oscuras (Norma Editorial), una de las sagas más premiadas del cómic europeo. Benoit (Bélgica, 1956) ha estado en Madrid, para dar una conferencia en el Instituto Francés, y hemos hablado con él sobre ese universo y sobre la última obra del dúo: Volver a París (Norma Editorial), un relato futurista donde esa ciudad se ha convertido en un museo para ricos.

“Las ciudades oscuras -nos cuenta Benoit- es un desplazamiento en el espacio, como si hubiese una falla que nos lanzase a un universo diferente. Mientras que Volver a París, escribe un ciclo nuevo, al que podíamos llamar Las ciudades futuras, ya que la acción transcurre en nuestro mundo, en París, pero en el año 2156. Por lo tanto, reconocemos la ciudad de París, aunque es poco probable que en un futuro sea como la imaginamos. Pero como nuestros lectores no estarán allí para comprobarlo, no hay problema”.

“La protagonista de la historia –asegura Benoit- es una joven heroína que ha vivido toda su vida en una colonia espacial muy lejana de la tierra. Pero está fascinada por la ciudad de París, por razones que se irán descubriendo poco a poco. Durante toda su vida recopila imágenes sobre ella y reconstruye en su mente una imagen de París que mezcla realidad, sueños, imágenes de Julio Verne… Y cuando por fin viaja a París se pregunta si lo que descubrirá se parecerá a lo que ha imaginado. Al principio sufrirá un shock, porque llegará a un páramo. Y tendrá que merecerse París, irla descubriendo poco a poco. Y adaptar su imaginación a la realidad”.

París convertido en un museo
En ese futuro utópico la ciudad de París se ha convertido en un museo gigantesco. Y es que, según Benoit, las grandes ciudades se están convirtiendo en eso: “No solo París, sino también Barcelona, Amsterdam y otras ciudades europeas están saturadas por los turistas, hasta el punto de que es dificil llevar una vida cotidiana normal. Por ejemplo, los pequeños puentes de Amsterdam, que no están preparados para el continuo flujo de turistas”.

“Llevando eso al límite -continúa- imaginamos que en varias ciudades europeas la economía se ha vuelto únicamente turística, y que los turistas cada vez exigen más: Quieren que haga buen tiempo, que la luz sea perfecta… que los parisinos vistan como uno se imagina que tienen que vestir, que el agua del Sena sea pura y te puedas bañar… y por tanto esas ciudades acaban convirtiéndose en sitios donde no se puede vivir y los residentes desaparecen”.

“Por eso –continúa- el centro de esas grandes ciudades turísticas y la periferia son tan diferentes: vivir en París es imposible para una familia con ingresos normales, y es en el extrarradio donde se forman los barrios de la gente con menos recursos. Eso pasa en todas las grandes capitales. La gente normal no puede vivir en el centro y tiene que residir muy lejos, con los consiguientes problemas de transporte, atascos…”.

“Por eso pienso que este cómic –añade- no es una historia de ciencia ficción sino de anticipación. Jugamos con el tiempo y el espacio para hablar de los problemas de hoy y a donde nos pueden llevar si no los solucionamos. Y es que ese París vitrificado del cómic, por muy bonito que parezca, es una crítica y una pesadilla que parte de la situación actual”.

La ciudad futura ideal
Peeters y Schuiten llevan desde 1982 construyendo ese mundo paralelo de Las ciudades oscuras, en una quincena de álbumes de cómic, objetos, discos e incluso falsos documentales. Tras ese largo estudio… ¿Cómo sería para el la ciudad ideal?

“Lo primero –asegura Benoit- sería deconstruir ese concepto de la ciudad ideal, que a menudo corresponde a una planificación. La Utiopia de Tomás Moro es una planificación. Creo que la ciudad ideal realista debería acoger la complejidad, la diversidad, la contradicción… y esa mezcla extraordinaria de pasado, presente y futuro que construye una ciudad. En la que convivan sus memorias estratificadas y la proyección futura”.

“Creo que lo fundamental –añade Benoit- es que nos replanteemos la escala ideal de las ciudades. Las actuales ciudades gigantescas son una locura. Habría que plantear microciudades relacionadas entre ellas. Y que tuvieran una mezcla de lo rural y lo urbano. Porque nos gustan esos dos polos. De vez en cuando necesitamos un poco de aire puro”.

“Cuando pienso en ciudades gigantescas –continúa- , como Pekín, Seoul, Sao Paulo, creo que esas ciudades se han convertido en gigantescas maquinarias contra sí mismas. Las razones que esa poblaciones tienen para estar juntas se ven anuladas por el grado de gigantismo de las urbes”.

“La ciudad ideal para mí, que no tengo responsabilidades políticas, sino solo ensoñaciones, tendría una escala que correspondería a la del cuerpo humano –comenta el autor-. Una ciudad media, con una parte peatonal importante, y que se pueda atravesar a pie o en bicicleta sin dificultad. Pero al mismo tiempo –asegura- la imagino en constante movimiento, con interacciones entre habitantes que desplacen los centros urbanísticos y los lugares tan compartimentados que tenemos ahora”.

Ciudades vivas
Las historias y los protagonistas de cada historia de Las Ciudades Oscuras son diferentes y pueden leerse en cualquier orden. Pero todos comparten la idea de ciudades inabarcables, casi como si estuvieran vivas y creciesen. Y en las que se mezclan presente, pasado y futuro; y todo tipo de estilos arquitectónicos.

“Nuestras historias son fábulas, metáforas –asegura Benoit- Cada una de nuestras ciudades lleva una idea hasta el límite… como las ciudades obsesionadas con el trabajo y el crecimiento continuo, las ciudades que reniegan de su memoria… Son ideas que dibujadas quedan muy bien, pero si se cumpliesen serían auténticas pesadillas”.

“La ventaja que tenemos frente a los arquitectos urbanistas es que nuestras ciudades son imaginarias, nadie tiene que vivir en ellas. Por eso podemos llevar al extremo los elementos positivos y los negativos, como pasaba en Metropolis, de Fritz Lang, o Brazil, de Terry Gillian. Son ejemplos perfectos que han contribuido mucho a la reflexión sobre las ciudades pero, precisamente, porque son contramodelos”.

Además, los libros de Peeters y Shuiten “Nos permiten viajar a bajo coste –asegura Benoit- y descubrir nuevos conceptos de ciudades, cuyas arquitecturas las hacen muy seductoras. Es una ambigüedad, porque al ver nuestros cómics pensamos que serían ciudades muy bonitas y agradables. Pero cuando leemos las historias, la cosa cambia”.

“Recuerdo una anécdota de un viaje a China –asegura el autor- cuando presentamos nuestros álbumes y, al salir, se nos acercó un hombre que nos dijo: “Esa arquitectura es formidable. Hay que construirla en China". Era un promotor inmobiliario que quería construir nuestros edificios. Y para nosotros era una idea horrorosa. Porque quería coger nuestras imágenes monumentales, desmesuradas, y construir esos edificios tan locos para que las personas viviesen dentro. Ese contrasentido nos hizo reflexionar mucho porque, que algo se pueda construir no significa que deba hacerse. Era un homenaje envenenado, en cierta manera”.

Un dibujante excepcional
Guionista y dibujante son amigos desde los 12 años y siempre soñaron con trabajar juntos. François Schuiten (Bruselas, 1956) pertenece a una de las familias de arquitectos más famosa de Bélgica y, aunque no estudió arquitectura, como su padre y sus hermanos, diseñó el Pavillion de l´Utopie para la Expo 2002 de Hannover y se ha encargado de la decoración de sendas estaciones de metro en París y en Bruselas.

“Schuiten –asegura Peeters- es un dibujante excepcional. Dedica una semana a cada página de Las ciudades oscuras y dos o tres años a cada álbum. Y le gusta experimentar en cada trabajo, por eso algunos álbumes son en color y otros en blanco y negro. Es una forma de experimentar y transformarse que impide que se canse del trabajo y conserve intacta su energía. También cambiamos de personajes, de ciudades y por lo tanto adapta su estilo en cada trabajo”.

“Los originales de Schuiten –comenta Peeters- Son espectaculares. Hay que destacar que todo lo hace él, frente a otros dibujantes que usan ayudantes, desde el dibujo al entintado, y que no trabaja con el ordenador, sino con herramientas tradicionales.

“Por ejemplo –continua- cuando añade el color, reinventa el dibujo. A veces no sabe cuáles van a ser los resultados finales por lo que experimenta. Además, se preocupa de todos los detalles, desde los bordes de las viñetas hasta el diseño final de los libros. Eso ralentiza muchísimo su ritmo de trabajo pero, afortunadamente, es algo que podemos permitirnos, porque nuestros álbumes funcionan muy bien. En cierta forma somos vestigios del pasado”.

Uno de los mayores expertos en Hergé
Además de guionista de cómics, Benoit Peetes ha escrito ensayo, biografía, historia ilustrada, fotonovela, cine, televisión y teatro radiofónico. Y es uno de los mayores expertos en la obra de Hergé (Tintin), sobre el que ha hablado en el Instituto Francés de Madrid.

“Es una cuestión generacional –asegura-. Cuando yo era un niño Hergé era el gigante del cómic y me fascinaba. Luego tuve la suerte de conocer a Hergé y entrevistarle. Y sin darme cuenta me convertí en un experto en su obra; y siguen pidiéndome libros (lleva escritos tres) y conferencias sobre él”.

“Lo que más me influyó de Hergé –confiesa Benoit- es que demostró que el cómic podía hablar de todo, desde la guerra hasta los sentimientos; además de conquistar la luna, viajar a países lejanos, mezclar la aventura y el humor (algo que hizo mejor que nadie). Además, hizo crecer el lenguaje del cómic en una época en la que no había especialistas, ni críticos. Y contribuyó a la idea del cómic como arte y como negocio, porque su éxito disparó el sector. Hergé es una inspiración para cualquier dibujante o aficionado al cómic”.

Benoit reconoce también su deuda con Julio Verne, al que ha homenajeado en su obra en varias ocasiones: “Verne es un hombre de grandes mitos, como De la tierra a la luna, La vuelta al mundo en ochenta días, 20.000 leguas de viaje submarino… Por eso, aunque no se lea tanto como antes, construyó arquetipos que permanecen en la memoria colectiva. En cierta forma novelaba el saber de su época. Otra cosa fascinante de Verne –asegura- es esa mezcla de texto y grabados de sus libros, que casi son inseparables, y que convierten a esas ediciones en auténticas joyas".
Sus proyectos

Sobre sus proyectos Peeters nos comenta que: “Schuiten está realizando un álbum por su lado, que será una variación personal de los personajes de Blake y Mortimer. Y yo trabajo con una joven artista, en un cómic de comedia en torno a los experimentos de mi juventud como cocinero a domicilio, para pagarme los estudios.

En cuanto a proyectos comunes con Schuiten, preparamos una exposición sobre Winsor McCay, el creador de Little Nemo, que se verá en Normandia durante todo el verano.

Y sobre el próximo álbum de Las ciudades oscuras: “Con tanto trabajo no podremos planteárnoslo hasta dentro de dos o tres años” –asegura Peeters-.