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sábado, 30 de marzo de 2019

Se reedita el cómic de Tirante el Blanco elaborado por Mª Aurèlia Capmany, Andreu Martín y J. Marzal

En 1982 la editorial Bruguera hizo un intento por difundir el gran clásico de caballerías catalán, el Tirante el Blanco pasándolo a cómic. Se encargó de la adaptación del texto y del prólogo Maria Aurèlia Capmany, Andreu Martín preparó el guion y Jaume Marzal se encargó de las ilustraciones. Ahora Random House Mondadori, en su sello Bruguera, recupera esta vieja edición, en catalán y en castellano.

Los editores creen que el Tirante es una obra muy especial porque combina una trama trepitante de aventuras con un cierto humor, unos personajes muy bien perfilados e incluso con un toque de erotismo. La historia de Joanot Martorell y Martí Joan de Galba se mostraría como un texto de una tremenda actualidad. En realidad, la adaptación al cómic de 1982 estuvo seguida de otras adaptaciones, a cargo de varios dibujantes, con estilos muy diversos: Jordi Bulbena, Sento Llobell, Jesús Huguet...

En esta aventura literaria se implicaron tres personajes emblemáticos. Maria Aurèlia Capmany, hija del folclorista Aureli Capmany, fue una escritora muy popular, con novelas como Felizmente yo soy una mujer o Quim / Quima. Cultivó numerosos géneros: el teatro, el ensayo, el guion, las memorias, la traducción... Además fue una destacada militante antifranquista, que participó en la Capuchinada, y una decidida feminista, con libros como El feminismo en Catalunya. Murió en 1991. Andreu Martín es tan polifacético y prolífico como Maria Aurèlia Capmany. Es autor de decenas de obras para adultos, niños y jóvenes, pero también ha cultivado el teatro, las memorias, el cómic... Jaume Marzal es un valenciano que en los últimos años es más conocido por sus pinturas, de tono orientalista, que por su vertiente de dibujante de cómic.

viernes, 29 de marzo de 2019

Blacksad: Under the Skin, la aventura gráfica basada en el popular cómic español, fija su lanzamiento para septiembre


Además de dejarnos con la estupenda noticia de que el remake de Toki acabará llegando próximamente a otras plataformas, Microïds y Meridiem Games han revelado también la fecha de lanzamiento aproximada en la que saldrá a la venta Blacksad: Under the Skin, otro de sus grandes títulos que planea publicar este año.

La aventura gráfica a cargo de los españoles Péndulo Studios e YS Interactive estará disponible para PS4, Xbox One, Nintendo Switch, PC y Mac en septiembre, pudiendo adquirirlo también en formato físico.

El título está basado en el cómic del mismo nombre y que está ambientado en una Nueva York de los años 50. Sus personajes son todos animales antropomórficos, como nuestro protagonista, el detective John Blacksad, quien tendrá el encargo de investigar la desaparición de Robert Yale, toda una gran promesa del boxeo.

La aventura de point & click será una adaptación de estos cómics escritos y dibujados por Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, respectivamente, aunque la historia de este juego en cuestión será totalmente nueva, con toda clase de puzles y eventos de QTE.

jueves, 28 de marzo de 2019

Stan Lee renace a todo ritmo en un Comic Barcelona corregido y aumentado


Se ha dejado parte del nombre por el camino y donde antes lucía un introductorio y referencial Salón sólo se aprecia ahora un Comic de letras escorzadas y apiñamiento como de dentadura británica de entreguerras, pero la esencia, el espíritu, sigue siendo el mismo. A saber: autores de peso, fidelidad a los clásicos, aniversarios y homenajes a paletadas y exposiciones que desbordan su propio marco referencial para contaminar otras disciplinas artísticas. O, lo que es lo mismo, un salón del Cómic como el de toda la vida pero con los flancos reforzados, un mayor número de expositores y de editoriales, y toda la actividad concentrada en tres días y no en los cuatro habituales hasta ahora.

«Abrimos una nueva etapa muy ilusionante e integradora. Queremos llegar a todos los público y ser punto de encuentro para que el cómic crezca y llegue a más aficionados», señaló ayer Meritxell Puig, directora de un certamen que, entre el 5 y el 7 de abril, pondrá más de 52.000 metros cuadrados de la Fira de Barcelona al servicio del noveno arte y de creadores de la talla de Daniel Clowes, Milo Manara o del recientemente desaparecido Stan Lee.

ste último, fallecido el pasado mes de noviembre, será el protagonista de una gran exposición que, a partir del legado del creador del universo Marvel, recorrerá la historia del comic-book en Estados Unidos desde 1961 hasta la actualidad y dará voz a los dibujantes españoles que han acabado colaborando con editoriales norteamericanas. No faltarán en la muestra apartados, todos con originales y reproducciones, dedicados a la obra de Lee como guionista ni a su impresionante capacidad para crear héroes y villanos como Hulk, Thor, Los 4 Fantásticos, Spiderman, Iron Man, Los Vengadores, Galactus o Dr. Muerte, entre otros.

En el capítulo de invitados, Milo Manara volverá a reivindicar su maestría de la mano de su biografía ilustrada de Caravaggio, Olivier Schrauwen presentará «Guy, retrato de un bebedor», y el holandés Typex desmenuzará la vida de Warhol tal y como ha hecho en su despendolada biografía ilustrada. Daniel Clowes, uno de los autores e historietistas más reverenciados de los últimos años, no sólo visitará Barcelona para presentar «Paciencia», sino que también será protagonista de otra de las grandes exposiciones del Comic Barcelona. Esto es: la que ahondará en las muy musicales y no siempre amistosas relaciones entre cómic y rock and roll a partir de carátulas de discos diseñadas por Robert Crumb, Gilbert Shelton, Ceesepe, Max, Gallardo, Charles Burns y, claro, el propio Clowes.

Con aún mayor protagonismo para ComicKids, espacio familiar que se estrenó el año pasado pensando en los lectores del futuro, y la incorporación de Alter Comic Barcelona, plataforma de lanzamiento de editoriales independientes y pequeños sellos, Comic Barcelona refuerza incrementa el número de talleres, exposiciones y actividades para potenciar la sensación de interactividad.

«Queríamos darle una entidad más festiva, que la gente venga y participe más», apuntó Puig. De ahí que, en su 37 edición, el salón abrace desde el karaoke a los concursos de cosplay y brinde el mismo protagonismo al concierto que ofrecerá Aviador Dro que a la reinterpretación de «La diligencia», álbum clásico de la serie Lucky Luke de Morris y Goscinny, que harán una veintena de estudiantes de la Escuela Joso.

Los noventa años de Popeye, los ochenta de Batman y los sesenta de Asterix también estarán muy presentes en un certamen que, más allá del recinto de la Fira en Montjuic y de otras exposiciones como la de dedicada a Spirou en el 70 aniversario de la Declaración de Derechos Humanos, viaja también al Mnac para recorrer el proceso creativo de las nuevas aventuras de Corto Maltés con los dos álbumes que firmaron Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero en 2015 y 2017.

miércoles, 27 de marzo de 2019

El País:El retorno de los eternos Zipi y Zape


Estaban ligeramente basados en los revoltosos hermanos de historieta alemana Max y Moritz, nacidos allá por 1865, de la mano entintada de Wilhelm Busch, uno de los padres de la tira cómica europea. Querían hacer el bien, pero a veces, casi siempre, acababan haciendo algo tan mal, que su padre, don Pantuflo Zapatilla, no tenía más remedio que castigarles de tan terribles e ingeniosas maneras como fuera posible. Siempre fingían haber sacado “sendos dieces” cuando en realidad tenían “sendos ceros” en lo que fuese porque el fin justificaba los medios y lo único que querían era que les comprasen, de una vez, su par de ansiadas bicicletas.

Zipi y Zape, los gemelos más famosos de la historieta española, los que hicieron de Josep Escobar el maestro de tantos dibujantes —incluido el propio Ibáñez, que creció dibujando continuaciones a las historietas de los traviesos hermanos que leía de pequeño—, han vuelto, y lo han hecho renovados. La editorial Bruguera, desde 2017 en manos del gigante Penguin Random House, ha ajustado el color y ha introducido pequeños cambios lingüísticos para atraer a los niños de hoy con la intención de convertirse, como Ásterix y Óbelix, en su propia marca.

El relanzamiento coincide con el 25 aniversario de la muerte de Escobar, “todo un pionero”, en palabras del escritor Javier Pérez Andújar, “un maestro, en el sentido más profundo del concepto, pues fue el que enseñó y abrió camino, fue sensible antes que los demás a cómo había que hacer las cosas”. “Fíjense, a los 12 años pintó un mural de seis metros en una pared de una calle de su ciudad, Granollers, que daba a la carretera de Barcelona, convencido de que alguien lo vería y descubriría su talento y lo ficharía para convertirse en lo que siempre quiso ser y acabó siendo: dibujante”, recordó ayer Pérez Andújar. “A la semana se dio cuenta de que había cometido el error de no firmarlo, y, claro, ¡así cómo iban a llamarlo!”, apostilló su hija Montse, que le recuerda siempre dibujando. “Leíamos sus historietas antes de que se publicaran y cuando detectábamos que había usado algo nuestro, ¡le cobrábamos por derechos de autor!”, bromeó. Tanto su hermano Carles como ella aborrecían su icónica pipa, que estos días puede verse en la pequeña exposición que acoge Fnac Triangle, en Barcelona. “¡Era imposible no toser a su lado!”, recuerdan.

Su nieto, Sergi Escobar, ahora al frente de su legado, gafas de cristales tan gruesos como las de su abuelo, dice que esto es solo el principio. Este año van a recuperarse tres de las 16 “aventuras largas” que Escobar ideó para Zipi y Zape. Llegó a escribir 10.000 páginas solo de los gemelos, como recordaba Ibáñez durante la presentación del par de primeros volúmenes, La vuelta al mundo y El tonel del tiempo, “¡podría empapelarse la muralla china con nuestros originales!”, afirmaba. “Y al menos se recuperarán tres cada año, pero la intención es encontrar a un dibujante de trazo similar que pueda continuar con las aventuras”, apuntó su nieto. Se admiten apuestas.

Respecto a los originales, todo lo que Escobar firmó antes de 1987 —y pensemos que la primera historieta de Zipi y Zape data de 1948—, sigue “en paradero desconocido”, porque primero la desaparecida vieja Bruguera y luego Grupo Zeta se negaron a devolvérselos a sus legítimos dueños. “Era terrorífico, los destruían sin más para que no los tuviéramos”, se lamentaba Ibáñez, que no hacía más que recordar que para él, Escobar, “era Dios” y que daría cualquier cosa por volver a verle. "Si pudiera verle aparecer, envuelto en el humo de su pipa, ahora mismo, sería la persona más feliz del mundo", apostilló el dibujante.

Escobar, dijo Ibáñez, “fue un hombre sencillo, un verdadero amigo”. Les separaban 28 años pero “parecía que hubiéramos estado toda la vida juntos”. Recordaba el creador de Mortadelo la de veces que se cruzaron en las oficinas de Bruguera, y cómo, uno y otro, se volvieron esclavos de sus personajes de éxito – él, de Mortadelo; Escobar, de los gemelos –, condenando a la desaparición al resto. “Éramos ninotaires – humoristas gráficos – y estábamos en una fábrica. La producción no paraba nunca. A veces ni siquiera te dejaban acabar tus historietas. Simplemente las dibujabas, y venía alguien a ponerles el color y a rotularlas. Con la obsesión de producir nos estaban matando, estaban matando nuestro trabajo”, sentenciaba el dibujante.

¿Y sintonizarán los niños de hoy con la pareja de hermanos? “Zipi y Zape son eternos”, respondía Montse Escobar, porque, añadía, “eran niños traviesos pero con un buen fondo”. “Sus valores son atemporales y sus historias, tan divertidas como entonces”, aseguraba el nieto, Sergi, que recuerda a su abuelo dibujando incluso en la casa de campo en la que la familia se reunía los domingos. “Era una fiera, era el mejor”, añadió Ibáñez. Y ha vuelto para quedarse, para dejar, en realidad, que sean sus personajes los que se queden.

martes, 26 de marzo de 2019

Víctor Solana debuta en el cómic con una distopía


 Ciudad Gas vive sumida en el sueño del krank, una potente droga que anestesia a la población y le hace olvidar bajo el régimen en el que viven donde sus pensamientos son escudriñados. No es el futuro... aunque podría serlo. Es el arranque de El subsuelo (GP Ediciones en su colección Thermozero), el primer cómic en formato largo de Víctor Solana que dibuja una distopía por momentos aterradora: «Cuando haces una distopía, detrás de esa capa de ficción, intentas reflejar aspectos negativos de una sociedad actual a modo de advertencia o de señalar que hay un problema. La distopía se pone en el peor lugar pero refleja los problemas que pueden pasar aunque probablemente elevados al cuadrado», señala el autor que viene avalado por David Rubín, quien firma el prólogo del tebeo.

«Este cómic sale a raíz de una primera historia que publiqué para la revista Thermozero que ya tenía algo que ver con toda esta temática de El subsuelo y alguno de los personajes que aparecen en esa historia han sido reciclados. A partir de ahí, realicé un fancine de autoedición ampliando un poco más este mundo y fue entonces cuando ya decidí que merecía la pena intentar hacer una historia más larga. Thermozero volvió a confiar en mí y poco a poco el proyecto fue fraguando hasta el día de hoy», indica el autor del cómic, que ya había abordado esta temática en su obra como artista plástico: «Con la pintura sí que he realizado toda esta serie de personajes de subsuelo y lo que quería era que la historieta no fuera independiente de mi trabajo pictórico. A todo ese imaginario de ese mundo que empecé en el año 2014, intenté darle una historia donde pudiera meter a todos estos personajes».

DOBLE COLOR, ROJO Y AZUL

El cómic, de asi 200 páginas, destaca por el uso del color que está, en todo momento al servicio de la historia: «Trabajé con dos colores, el rojo y el azul, quise limitar bastante la paleta para poder sacar más partido de ello porque cuando te pones unos límites puedes aprovechar todas sus vertientes –arranca la explicación Víctor Solana–. Ha sido un trabajo que, desde el lápiz, se ha pensado en el color. Además de que son dos colores de estética ciberpunk, me venían muy bien para según qué momentos de la trama, el rojo para historias de acción, de violencia y de alteración y el azul para momentos más de reposo, conversación y momentos fríos porque la historia sucede en una parte subterránea».

Víctor Solana proviene del arte (de hecho expondrá en septiembre en Madrid) y a la hora de construir el cómic, lo que más quebraderos de cabeza le ha dado es el guion: «Es la parte a la que más vueltas he dado porque partía de no tener idea. He estudiado por mi cuenta lo que he podido sobre guion y he trabajado mucho esa parte porque más vale tener bien atada la historia ya que si te metes en faena y ves que la historia falla... Es mucho trabajo y muchas horas que puedes tirar a la basura así que me centré mucho en el guion».

lunes, 25 de marzo de 2019

El cómic de Luis Buñuel en las Hurdes

Había en Extremadura, entre Cáceres y Salamanca, una región montañosa desolada, en la que no había más que piedras, brezo y cabras: Las Hurdes. Tierras altas antaño pobladas por bandidos y judíos que huían de la Inquisición".

Así describía Luis Buñuel el paraje en sus memorias, 'Mi último suspiro' (1982), 50 años después de que rodara durante un mes el documental 'Las Hurdes: tierra sin pan'.

"-Mira, si me toca el gordo de la lotería, te pago esa película".

Fue lo que le prometió su amigo Ramón Acín meses antes de iniciar aquella aventura por una zona abandonada, de moscas y penuria. Tocó la lotería y con 20.000 pesetas de entonces, una cámara prestada y un viejo Fiat que costó 4.000, un pequeño grupo de valientes se instaló en un antiguo convento de Las Batuecas y se levantó a diario antes del alba para enseñar al mundo que había otros mundos en éste.

Todo esto, y más, aparece en 'Buñuel en el laberinto de las tortugas' (Reservoir Books), novela gráfica de Fermín Solís, publicada inicialmente hace 11 años y que ahora resurge con el añadido del color, extras y bocetos desechados en la primera edición.

Durante año y medio Fermín Solís buscó documentación sobre el rodaje de Buñuel y los huecos los cubrió con su imaginación. Se decidió por Las Hurdes porque allí "la figura de Luis Buñuel aún estaba muy presente, como un monstruo maligno con el que aterrorizar a los niños. Pensé que ahí estaba mi historia, cómo Buñuel había hecho un documental en un momento en el que estaba perdido en el culo del mundo", dice Fermín Solís a EL MUNDO.

-En el libro, el protagonismo de Ramón Acín está muy destacado, ¿fue así o le ha querido dar mayor relieve?

-La verdad es que en este libro nada fue así, o casi nada, ja, ja. Tuve que echar mano de la imaginación para recrear el rodaje. Buñuel apenas dejó unas líneas en sus memorias y cuando me entrevisté con gente de Las Hurdes daban testimonios muy contradictorios. Ramón Acín es el Pepito Grillo de Buñuel, el que le frena cuando se pone en 'plan Buñuel' y le pone los pies en el suelo. Cuando me documenté sobre él hace 12 años no encontré demasiada información, pero parece ser que era una persona fuera de serie, encantador, generoso, con unas ideas muy avanzadas.

-¿Por qué eligió la figura de Buñuel?

-Mi editor me pidió que hiciese una novela gráfica en la época de 'Persépolis', 'La ascensión del gran mal', 'La Perdida'... Yo hasta entonces sólo había escrito y dibujado cómics autobiográficos, costumbristas o infantiles, visité Las Hurdes y...

-¿Realmente cree que Buñuel quería 'transformar' esa realidad?

-La idea inicial de Luis Buñuel era hacer un anti viaje, como él mismo lo llamaba. Desandar el camino que recorrió 10 años antes el rey Alfonso XIII prometiendo escuelas, carreteras y hospitales para demostrar que no había hecho nada de eso. El otro punto de partida fue el tratado sobre Las Hurdes que escribió Maurice Legendre y que llegó hasta sus manos. Ese tratado lo leí como parte del proceso de documentación y es muy irrespetuoso con la gente de Las Hurdes, mucho más que la película. Lo que más se le critica es la manipulación de imágenes y preparar las escenas pero ¿qué documental no lo hace? Su ida fue hacer una crítica de la situación de esa región ante el Gobierno y continuar haciendo ese tipo de documental por otras partes de España, incluso del mundo. Pero la guerra le hizo exilarse a México, donde aparcó durante un tiempo su carrera cinematográfica.

-En el cómic se intenta reproducir el habla local.

-Estuve por allí varias veces, pero tampoco me costó mucho porque vivo cerca y lo conozco.

-¿Qué le parece la versión cinematográfica?

-Me gusta mucho. El trabajo de arte de José Luis Ágreda es alucinante. Todo el equipo que ha trabajado en la película se ha dejado la piel y lo sé porque he visitado los estudios varias veces.

-¿En que anda metido ahora?

-Sigo haciendo lo que más me gusta, que es escribir e ilustrar libros para los más pequeños. De hecho cuando veo el estilo de 'Buñuel en el laberinto de las tortugas'

recuerdo lo mucho que me costó dibujarlo, siendo un cómic para adultos con un dibujo que intenté hacer más realista pero que se quedó a medias entre eso y el 'cartoon'. También he vuelto a dibujar cómic y estoy en una nueva novela gráfica.

viernes, 22 de marzo de 2019

El cómic "militante" de Cristina Durán lleva a Pepita Lumier la memoria de las víctimas del metro


La muestra, que podrá visitarse hasta el 4 de mayo, recoge piezas originales a lápiz y tinta del libro 'El día 3', además de viñetas que, por primera vez, han sido coloreadas para la ocasión. Completan la exhibición una recopilación de trabajos para prensa y publicidad de la autora y un extracto de 'Vicente Blasco Ibàñez: Una vida apassionant', otro de los cómics de Durán.

'El día 3', obra ganadora del Premi Ciutat de Palma del Còmic, es un trabajo conjunto con el guionista Miguel Ángel Giner Bou y la periodista Laura Ballester, ambos implicados en el seguimiento de las reivindicaciones de los familiares de las víctimas del accidente del metro en el que fallecieron 43 personas y otras 47 resultaron heridas. Durán explica que "como mucha parte de la sociedad valenciana", se sentía "en deuda con la asociación de víctimas porque no les apoyamos todo lo que debíamos".

De este modo, su autora cree que "hacer el cómic era una forma de resarcirse y de prestarles apoyo, aunque fuera a posteriori", aunque admite que "es un tema que no está cerrado, así que también está bien darles más altavoces".

Las imágenes expuestas reconstruyen los momentos más importantes desde que tuvo lugar el accidente de metro. Así pues, quedan reflejados aspectos como "la atención a las víctimas, los problemas con los políticos que intentaban esconder cosas" o "la ocultación que hizo Canal 9 y la manipulación", pero también escenas de lucha como "la primera concentración de la asociación, el primer aniversario o todo el trabajo que hizo (la productora) Barret acompañando a las víctimas y filmándolo todo".

Durán también ha explicado que la elaboración del cómic fue complicada, porque "cuando trabajas sobre tu propia historia sabes qué contar y qué no, pero hablar sobre lo que les ha pasado a otras personas es lo más difícil" y destaca que "intentar ponerse en su lugar ha sido lo más complicado".

Aunque la base sobre la que trabajó fue el libro de Laura Ballester 'Lluitant contra l'oblit', Durán ha comentado que el epílogo de la novela gráfica añade todo lo que ocurrió de 2014 a 2016, y que han trabajado mucho con la asociación de víctimas y han investigado en busca de "una visión general de todo lo que ocurrió". "Te acabas obsesionando", ha confesado.

La segunda parte de la exposición la conforman encargos para prensa o publicidad. "Siempre intento llevarlos a mi terreno y disfrutarlos", destaca su autora, que cuenta como intenta representar "temas de diferentes razas y gente con diversidad funcional", debido a la parálisis cerebral que sufre su hija. "Lo tengo en plan militancia", ha comentado.

LOS QUE NUNCA SALEN EN LOS CUENTOS

A este respecto, Durán ha señalado que muchos de los niños con diversidad funcional se quejan de que "nunca salen" en los cuentos, por lo que ella intenta que "siempre estén presentes en imágenes donde sale mucha gente, es una especie de complicidad con ellos".

Finalmente, la última zona de la exposición está dedicada a Blasco Ibàñez con viñetas del cómic 'Vicente Blasco Ibàñez: Una vida apassionant', un encargo realizado para el Ayuntamiento de València con motivo del 150 aniversario del nacimiento del escritor. "Este hombre vivió tantas cosas que lo difícil fue resumir en 52 páginas su vida", ha señalado Durán.

Los extractos presentados muestran momentos del recorrido vital de Blasco Ibàñez, empezando por el momento en que su féretro fue retornado a València. "Sobre todo queríamos reflejar lo polifacético que era y lo rica que fue su vida en todos los sentidos. Decían que era un orador increíble", destaca Durán.

"Muchas de las cosas por las que luchaba en ese momento son las mismas por las que luchamos ahora, quería una València mas moderna y era un hombre bastante avanzado a su tiempo", ha añadido.

Responsables de Tintín en España editarán el álbum 'Las joyas de la Castafiore' en castúo


Zephyrum Ediciones, responsables de los derechos de Tintín en España, editará en abril el álbum 'Las joyas de la Castafiore' en seis lenguas y modalidades lingüísticas. Entre ellas estarán el aragonés o el castúo, pero no el asturiano. Con todo, se prevé incluir este idioma en próximas reediciones de la colección.

'Les Bijoux de la Castafiore' es el vigésimo primer álbum de la serie Las aventuras de Tintín, escrita y dibujada por Hergé. Publicado en la revista 'Tintín' entre el 4 de julio de 1961 y el 4 de septiembre de 1962, apareció como álbum independiente en 1963.

Ahora, en 2019, Zephyrum Ediciones, empresa dueña de los derechos del famoso personaje de cómic en el Estado español, comenzará a reeditar la colección de Tintín comenzando por este álbum y lo hará al mismo tiempo en gallego, euskera, valenciano, aragonés, aranés y castúo --modalidad lingüística hablada en Extremadura--.

Según ha explicado a Europa Press el gerente de Zephyrum, Javier Reyes, la selección de lenguas no responde a criterios de número de hablantes, sino mostrar la riqueza lingüística española, y por ello han incluido una modalidad como el castúo o lenguas con menos de 3.000 hablantes como el aranés, a las que esperan sumar en próximas reediciones más idiomas, entre ellos el asturiano --500.000 hablantes--.

"Hay mucha gente que nos ha llamado indignados desde Asturias por haber quedado fuera, pero no se puede hacer esa lectura", ha indicado Reyes, que ha apuntado que hay "entre un 90 y un 95 por ciento de posibilidades" de que en los próximos títulos esté presente el asturiano.

Además, desde la editorial han afirmado ser conocedores del éxito que han tenido las traducciones de 'Astérix y Obélix' al asturiano --con varias reediciones por título al agotarse el número de ejemplares-- y apuntan a que de repetirse algo semejante "se podría editar toda la colección" de Tintín hasta llegar a los 24 álbumes. En ese sentido, Javier Reyes ha explicado que ya existen traductores y correctores interesados y que también podría contarse con un "posible" apoyo institucional para ello.

De cumplirse la intención de Zephyrum no sería la primera vez que el famoso personaje belga hablaría en asturiano. Así, en 1998 se editaron 'Stock de Cok' y 'La isla prieta', con traducción del actual presidente de la Academia de la Llingua Asturiana, Xosé Antón González Riaño.

jueves, 21 de marzo de 2019

El Festival de Cómic Europeo convoca su primer concurso de cómic “Úbeda BD”


La organización del Festival de Cómic Europeo de Úbeda ha informado esta mañana de la nueva iniciativa que se ha puesto en marcha en el marco del evento: el concurso de cómic “Úbeda BD” con esta primera convocatoria. Ya se han publicado las bases.

El objetivo principal de este concurso es,primero,impulsar a jóvenes autores a crear una obra completa,así como el integrar una ciudad histórica como Úbeda a las nuevas artes y a la cultura más actual.


El cómic ganador del concurso será publicado, conjuntamente,  por el Ayuntamiento de Úbeda y la organización del Festival de Cómic Europeo. La obra, con una extensión de 24 páginas, debe ser auto conclusivo y la acción transcurrir en Úbeda o en su entorno más próximo.


Los aspirantes al premio deberán presentar en un principio entre una y tres páginas terminadas,junto al guión completo correspondiente a las 24 páginas, por escrito.Cada aspirante podrá presentar tantos trabajos como desee.


El plazo de presentación de solicitudes comenzará el día 23 de marzo y finalizará el 9 de mayo de 2019.La obra elegida se anunciará el viernes 17 de mayo,el día previoal comienzo de la VII edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda (18 y 19 de mayo).


El premio para el autor o autores de la obra,será la publicación completa del cómic.Además, contará con un premio económico de 500€,por su labor creativa.En caso de que el trabajo premiado haya sido obra de más de un autor (guionista y dibujante por ejemplo),los autores  dispondrán del premio a su criterio.


Las bases y mucha más información, así como los requisitos necesarios para su participación, se pueden consultar en la web del Festival www.comicubedabaeza.blogspot.com


De esta manera el Festival de Cómic Europeo y el Ayuntamiento de Úbeda buscan seguir consolidando Úbeda como capital jiennense del noveno arte.

miércoles, 20 de marzo de 2019

El País:El cómic que explica la megaciudad africana de Lagos


Londres, Tokio, Los Ángeles y París son algunas de las megaciudades más conocidas del mundo. Para 2030, se le unirán otras muchas, entre las que se encuentra la ciudad nigeriana de Lagos, la urbe más grande de Nigeria, que en solo dos generaciones ha crecido 100 veces, pasando de menos de 200.000 personas a casi 20 millones. En un intento de explicar de forma creativa la historia de la ciudad y el día a día de sus residentes, un artista gráfico ha creado una tira cómica que está dando la vuelta al mundo y que sirve como herramienta educativa para comprender la génesis y funcionamiento de esta megaciudad africana. 

Se trata del galardonado e ingenioso caricaturista nigeriano Tayo Fatunla, que concibe la ciudad de Lagos como una urbe "resiliente, ingeniosa, con atascos, música vibrante de Afro-Beat, mercados concurridos, pasión por el deporte y una gran variedad de idiomas y una rica historia cultural". Tayo es un dibujante de cómics internacional que comenzó a dibujar caricaturas en Lagos, Nigeria, donde cursó su educación infantil, primaria y secundaria. Su formación artística la cursó en la prestigiosa escuela Kubert de Nueva Jersey, en Estados Unidos, y ha vivido en varias ciudades alrededor del mundo. Sin embargo, tal como cuenta a Seres Urbanos "Lagos me inspira a un nivel diferente". Sus dibujos, narración escrita y esquema de colores representan la vitalidad de una era en que Lagos se erige como ciudad cosmopolita y global, tal como muestra en esta tira de cómics, titulada Enduring Lagos, Resilient City que ha querido compartir con nosotros y que nos sumerge en una urbe marcada tanto por el colonialismo, la guerra de Biafra o el Afrobeat de Fela Kuti como por la vida cultural de la ciudad, el tráfico y el transporte público o la importancia del deporte a nivel social. 

martes, 19 de marzo de 2019

Enki Bilal, la ejemplaridad del paso de la viñeta de cómic al marco del Louvre


En Barcelona la basura es generosa. No porque haya mucha, sino porque existe la buena costumbre de dejar a disposición de los demás lo que te sobra. Aunque exista wallapop, mucha gente prefiere que recoja lo que le sobra el primero que pase. Una vez me encontré un marco de metro y pico de largo con su cristal. Lo cogí y me dije: ya tengo con qué hacerme un Enki Bilal. Tras un escaneado y una impresión en la papelería me hice un cuadro que, de ser original, costaría miles de euros. Porque Bilal es un ejemplo del reconocimiento que merecen los dibujantes de comics. Sin ningún género de dudas, son artistas al mismo nivel que toda la retahíla de pintores que pueda usted citar de la Historia del Arte.

Hay múltiples teorías sobre la naturaleza del cómic, las viñetas, el arte secuencial, lo que se quiera. Lógicamente, yo no me las plantee cuando empecé a leerlos. Me vino por el Mortadelo que me traía mi padre todas las semanas. Para él era hacerme un regalo, pero luego mientras crecía seguí el rastro a través de las viñetas y tipos como Ivá, Shelton, Ja, Bagge, Rabo, Crumb, Mauro o König determinaron mi vida. Yo no sería quien soy sin ellos. No me avergüenza reconocerlo, a la literatura llegué después de todos ellos.

Si tuviera que elegir una de esas teorías que sitúan al cómic en el siglo pasado, a mí la que me gusta es la que se refiere a la no muerte del cine mudo. Tal vez sea una entelequia, pero no es difícil imaginarse la línea que une el final del cine mudo con el desarrollo del cómic y la devaluación de la pintura tras la aparición de la fotografía. La expresividad de ese cine, la fuerza de la pintura y la profundidad literaria transmitida de una manera más instantánea, esas tres características, están presentes en un tebeo y no pueden estarlo en nada más.

Replicar personajes en cientos de viñetas para concebir una narración exige un verdadero esfuerzo al dibujante. Conseguir que esos dibujos sean únicos, inequívocos de un autor, es el verdadero arte a estudiar de nuestro tiempo. No veo por qué ninguno de los nombres que he dado antes no son historia de la pintura. Álvarez Rabo, considerado la chapuza y la procacidad máxima en su día, era único e inigualable. Es lo mismo cuando uno analiza el dibujo que ha depurado la valenciana Cristina Durán para sus novelas gráficas. Eso solo se puede entender si  no es como un Juan Gris 2.0.

Enki Bilal es uno de los dibujantes de cómic que más ha visto reconocida su valía en este aspecto. En su día, el Louvre le abrió sus puertas para que expusiera 22 lienzos que jugasen con las obras del museo. La idea se llamó Los fantasmas del Louvre. No tiene la menor importancia lo que hiciera. Lo relevante es que el premio de Angoulême de 1987, a partir de sus cómics de ciencia ficción personales e intransferibles, acabó siendo director de cine y vendedor de cuadros. Los suyos.

Lo más gracioso de todo esto es que Bilal no es el mejor autor de cómics que pueda uno recomendar. No al menos en esta columna. La Trilogía de Nikopol la publicó el año pasado Norma en una edición integral, es posiblemente una de las obras más atractivas que uno pueda encontrar buceando en los 80. Mundos futuristas, protagonistas femeninas, colores tristes, tecnología abundante pero decadente... Esa magia hipnótica de algunas escenas de Blade Runner acompañadas de la música de Vangelis, esas emociones se podían leer en esta trilogía. La pena es que fuesen, vamos a no andarnos con rodeos, un ladrillo.

Le pasó mucho a Bilal lo que a Moebius y Juan Giménez con Jodorowsky . El dibujo estaba por encima de unas historias demasiado crípticas, en la que cualquier desenlace era esperable, puesto que parecía que valía todo.

Pero la melancolía tan atractiva de Bilal tiene un gran poso biográfico. Creció en el Belgrado de la posguerra. Una ciudad en construcción, oscura entonces, y dominada por el totalitarismo. Su padre había luchado heroicamente en la II Guerra Mundial junto a los partisanos, pero no solo no quiso afiliarse al partido, sino que decidió salir del país a las primeras de cambio. En la biografía del dibujante que publicó Sins Entido de Alberto Torío, se decía que cuando toda su familia se reencontró en París y Enki empezó a hacer allí su vida, notó rápidamente que la vida era un remanso de paz en comparación con la ajetreada Belgrado llena de edificios destruidos por las bombas. Impulsado por ese contraste, sintió la necesidad de contar historias.

Tuvo grandes ideas. Por ejemplo, de Las falanges del orden negro, con ancianos veteranos de la II Guerra Mundial que tienen que volver a las andadas, unos a asesinar, otros a la lucha antifascista. De su premisa se podría haber hecho una película espectacular,pero primó más en su estilo lo artie, lo evocador, lo mismo que en su cine, que era, de nuevo no nos andaremos con rodeos, una gran decepción.

Sin embargo, lo relevante a tener en cuenta es que ha sido un dibujante que en Francia sus cómics han llegado a vender medio millón de ejemplares cada uno. Se dice pronto. Y a raíz de semejante éxito, trascendió el formato y el género para pasar en un principio a colaborar en el mundo del celuloide.

Como cineasta, tiene tres películas con una fotografía excepcional pero fallidas todas y cada una de ellas. Al principio hizo dirección artística, diseñó personajes, y luego dirigió sus propios filmes. En todas ellos estaba presente lo vivido en el Este, esos regímenes que invadían todas las facetas de la vida y a la vez impulsaban las vanguardias del siglo XX en el arte y la arquitectura. Ese contraste claramente marcó su obra.

De algún modo esa sensibilidad conectó con el público más allá del lector de tebeos. Futurismo, pero gris; modernidad, pero sin libertades; belleza y tristeza... Las emociones encontrada de sus cómics tenían un profundo calado generacional. En 2012, vendió quince obras en la casa de subastas Artcurial por un millón y medio de euros. El dinero nunca podrá medir el valor de una obra ni mucho menos, pero por una vez sirvió para explicar la vigencia y profundidad del noble arte de la viñeta.

lunes, 18 de marzo de 2019

Así viven las autoras de cómic en España


El mundo de la cultura, como todos los demás, está lleno de estereotipos. Uno de ellos es el que tradicionalmente ha entendido que el mundo del cómic está hecho por y para hombres. A ello han contribuido algunas viejas rémoras: el 70% de los personajes de DC y el 75 de Marvel, las dos principales factorías del mundo de los superhéroes, son hombres.

Pero el cómic es, afortunadamente, mucho más que superhéroes. La temática es tan infinita como las sensibilidades de quienes los crean y leen. Y ya son varias las generaciones, tanto de hombres como de mujeres, que han crecido devorando viñetas… y haciéndolas. También en España, donde se refleja en el crecimiento exponencial de colectivos como la asociación Autoras de Cómic.

“Me encantan los cómics desde siempre”, cuenta la riojana residente en Barcelona Bea Tormo (Logroño, 1985), conocida como Triz, que ha publicado en revistas como El Jueves u Orgullo y Satisfacción, además de ilustrar para editoriales como Anaya o SM. “Al principio me presentaba a concursos para darme a conocer y conseguir algún dinero hasta que tuve la suerte de conocer a gente de la profesión que me dio una oportunidad”, recuerda. Pese a haberlas tenido, hoy vive de la ilustración, pero no de las viñetas. “El mercado del cómic nacional aún no es tan fuerte como para tener unos ingresos dignos”, lamenta.

Yeyei Gómez (Madrid, 1993) también se ha posicionado como una de las dibujantes e ilustradoras más reputadas de la actualidad. Al igual que Triz, empezó a dibujar y a participar en exposiciones desde niña. “Después fui buscando trabajos y haciendo cosas poco a poco hasta que me empezaron a llegar trabajos sin tener que buscarlos”, recuerda.

“Sí: vivo del cómic, de ilustrar y derivados”, cuenta Yeyei. “Sobre si me gano la vida bien o mal… no pienso que lo que me condicione sean tanto las tarifas de la ilustración y el cómic en España, aunque sean muy bajas en comparación con otros países, sino el precio de la vida: el alquiler en Madrid, la tributación... es difícil vivir de lo cultural”, reconoce.

“Esta es una profesión muy precaria”, lamenta Carla Berrocal (Madrid, 1983), otro nombre imprescindible para entender el buen momento que vive el cómic español facturado por mujeres. “A cambio tienes la libertad de horarios, puedes disponer de tu tiempo y es una profesión muy enriquecedora. Pero es difícil. Sobre todo, porque en este país a veces parece que si te dedicas a lo que te gusta es hasta ofensivo cobrar por ello”, ironiza.

“El cómic es una industria de la que viven libreros, editores y distribuidores, pero el autor sigue siendo el último mono”, denuncia Carla. “Por el trabajo de un año o año y medio puedes cobrar entre 1.500 y 4.000 euros, así que no compensa en absoluto: en España, si te dedicas a dibujar cómics es porque te gusta, no por que le saques partido”.

Más allá de la precariedad, surge de manera inevitable una pregunta: ¿Lo tiene más difícil una mujer en este sector? “En mi caso, nunca”, sostiene Tormo con contundencia. “El mundo del cómic es complicado, pero el género no ha sido un facto determinante”. En ese sentido, y aunque “aún que sigue habiendo mayor proporción de hombres, actualmente hay muchísimas mujeres. Las cosas están cambiando”, apostilla.

En opinión de Carla, “no es una cosa explícita. No te mira un editor y te dice que no te va a publicar por ser mujer, pero sí es verdad que existe una falta de visibilidad: es evidente que se promocionan más los cómics hechos por y para hombres”.

“La industria del cómic en España ha sido principalmente un mundo masculino”, recuerda Yeyei. “También ocurre que la invisibilidad que la historiografia da a las mujeres hace que recordemos a muchas menos de las que fueron”.

“La mujer siempre había sido excluida de las tramas, y no ocupó nunca los personajes principales”, recuerda Carla. “Durante décadas, lo que había era cómic asociado al género, con historias románticas o supuestamente pensadas para gustar a las chicas. Las cosas empezaron a cambiar cuando, en los años 90, el manga entró con fuerza en España y atrajo a un gran flujo de lectoras, de las cuales algunas se convirtieron después en autoras. Ahora, muchas se han convertido en referentes”.

En opinión de Carla, la explosión reciente del feminismo está ayudando mucho. “Está siendo maravilloso, pero aún sigue habiendo mucho trabajo por hacer para que haya más mujeres en el mundo del cómic: siendo muy optimista, diría que las mujeres seguimos siendo autoras de menos del 10% de lo que se publica este país”.

sábado, 16 de marzo de 2019

Tintín, una fascinación infinita


«Le aseguro que no comprenderé nunca el éxito de Tintín. Pienso que debe haber, en principio, un malentendido...». Hergé, el creador del mito del cómic europeo, no acertaba a descifrar en una entrevista en 1971 el porqué del fenómeno que había gestado. El autor del reportero del flequillo rebelde vivía por entonces instalado en la cima de la fama, cuando se concedió dilatados paréntesis entre cada nueva aventura, ya con el canon fundamental de su obra publicado hacía años en Bélgica y expandiendo su repercusión a lo largo del mundo con amplias tiradas de álbumes en multitud de idiomas.

El último episodio data de 1976, pero la fama de la serie no ha declinado. Hergé, sorprendido de la vitalidad de su personaje, se hubiese sumido aún más en el estupor de haber podido ver, casi 36 años después de su muerte, a dos incondicionales en la edad madura, como Josep Manuel Silva y Enric Reverté, recreándose este sábado en sus hallazgos tintinescos, en pleno corazón de Barcelona. Como dos críos ávidos por contarse la última historieta cazada en el kiosko.

«Somos un grupo de freaks. En parte, estamos locos», espeta Silva, sarcástico. Profesor de Periodismo, Silva se contaba entre los 11 ponentes de la jornada que la Universitat Ramon Llull ha consagrado este fin de semana a Las Aventuras de Tintín. Cuatro horas en ocasión del 90 aniversario de la primera aparición del héroe en la prensa bruselense.

Ha sido una lección grata para los devotos; también acelerada sobre las mil interpretaciones y relecturas que merece un cómic con una inagotable capacidad de seducción. La clase escogida para las conferencias, algo estrecha, se llenó pronto; a media mañana, se hizo obligado mudar al público a un aula más holgada. Prueba de una afición viva, que no decae aunque Hergé dejara dicho que, tras él, nadie haría revivir a Tintín.

Silva muestra con deleite la talla del capitán Haddock que adquirió a un comerciante africano. Tuvo que agudizar el ingenio para traérsela por un precio que fuera capaz de pagar con el dinero que le quedaba en el bolsillo. No obstante, lo que le arrebata son los libros dedicados a Hergé y Tintín. Acumula más de 200, no todos leídos. «Si no tengo tiempo de leerlos antes de morir, espero hacerlo en la otra vida», confía Silva, que define la tintinolatría «como un virus, una patología crónica, que aparece de tanto en tanto, pero que no se cura ni desaparece».

«A veces miro los estantes de mi colección y pienso: cuánta felicidad me da», revela Reverté. La crisis se llevó por delante la imprenta que regentaba y se reinventó encomendándose a la adoración a Tintín. Abrió Can Tonet, una tienda-galería en Barcelona sobre el reportero, donde exhibe originales de los Petit Vingtième -en los que Hergé dibujó sus primeras tiras semanales-, ediciones antiguas y artículos del extenso (y algo exclusivo) merchandising con el que se nutre el fetichismo hacia el que la tintinofilia suele evolucionar una vez superada la infancia.

«Tengo la tienda por enfermedad. Mi mujer está tan enferma como yo», reconoce Reverté. Le basta abrir el móvil para demostrar que los síntomas son agudos: enseña la foto de su fox terrier; se llama Milú, claro (aunque, en su caso, es hembra).
Piezas codiciadas

«Mi tienda es el resultado de una frustración. Con 28 años, iba a la tienda de Tintín en la calle del Pi [desaparecida hace años] con mi pequeño, pero no podía comprar ni un llavero. Luego mi vida dio un vuelco y estuve coleccionando durante 25 años», relata. Ahora se desplaza a Bélgica cada dos o tres meses a cargarse de género y husmea a la búsqueda de oportunidades. Por encargo de un cliente, viaja al Congo a comprar en el amplio surtido de figuras de Tintín que ha puesto en venta el dueño de la finca que fuera de Mobutu Sese Seko, el estrafalario dictador del Zaire, quien bien podría haber surgido de los lápices de Hergé.

Reverté atesora piezas codiciadas. Uno de sus clientes se gastó más de 30.000 euros el año pasado para decorarse la casa. En efecto, es una pasión que no resulta barata. «Pero el auténtico coleccionismo está en la cabeza, en el recuerdo de cada imagen y viñeta», resalta Reverté, que se detiene en hablar del niño de «tres años y medio» que lo dejó atónito en una reciente visita a su galería, avezado en citar un buen puñado de nombres evocadores para diversas generaciones: «No solo conocía a Tintín y Haddock, ¡es que reconocía al caballero Francisco de Hadoque, a Rascar Capac y el fetiche arumbaya!».

Que un niño se deleite hoy con Tintín (y a tan corta edad) parece cada vez menos frecuente. La mayoría de los presentes en las charlas de la Ramon Llull pintaba canas. «El número de lectores irá a la baja, pero Tintín permanecerá en el panteón de las obras clásicas y la ficción occidental», augura el catedrático de Comunicación Josep Rom, uno de los promotores de la jornada.


En constante relectura

Pero, ¿por qué la fascinación persiste? Para Rom, Tintín articula un «sublime equilibrio de elementos» estéticos y narrativos, capitales en el desarrollo del lenguaje del cómic, y además contiene «diversas capas de interpretación» que siguen desgajándose con la madurez: «Cuando eres niño, la lectura es la aventura; más tarde, vemos cómo Tintín se identifica con nuestra vida, y después se le buscan aún más significados».

«Leyéndolo de mayor he visto cosas que no vi de pequeño», coincide el profesor Antoni Castells, «Tintín es totalmente atemporal y un personaje humano, pero me parece un misterio por qué perdura». «Es creíble, es interideológico, tiene contexto histórico y una capacidad de suministrar detalles que no se acaba, aparte de relacionarse con el diseño, unos valores, la Historia...», enumera el periodista Albert Balanzà.

«Sus valores no tienen caducidad: la amistad, la protección a los desvalidos... En los tiempos que corren, Tintín debería estar más vigente que nunca», defiende Reverté, para quien los libros y los objetos del personaje adentran a sus fieles «en un clima de verdadera emoción». «Es un homenaje constante a la nostalgia de la adolescencia», postula. De ahí la idolatría, cuyo estadio sublime es, para Silva, vivir convencido de que, en realidad, Tintín existe.

viernes, 15 de marzo de 2019

El cómic ya es alta literatura


Cuando 'Sabrina' fue nominado al Man Booker del año pasado, mucha gente se enfadó. Otros aplaudieron: por primera vez, un cómic estaba entre los finalistas del prestigioso premio literario. Pero su autor, Nick Drnaso (Illinois, 1989), prefiere quedarse con la actitud de los ofendidos. Dice que les entiende. "Absolutamente. Porque creo que la literatura y los cómics son medios lo suficientemente distintos como para estar separados. Al menos para evitar esta percepción de los cómics como un género que tiene una única forma, en lugar de un medio con formas diferentes", sostiene el artista estadounidense. "La mayoría de los dibujantes que conozco leen más literatura que tebeos. Sí, se parecen en un montón de cosas, pero también son lo suficientemente diferentes como para mantenerlos cada uno por su lado".

'Sabrina' fue la consagración de Drnaso, que un par de años antes había irrumpido con 'Beverly'. Como en aquella primera novela gráfica, 'Sabrina' (publicada en España por Salamandra) cuenta la historia de una chica. O no exactamente: su desaparición provoca una espiral de dolor, vacío y desesperación que evoluciona en una pesadilla de teorías conspiratorias y noticias falsas. Igual que sucedió con Art Spiegelman, Joe Sacco o Chris Ware, el trabajo de Drnaso ha vuelto a situar al cómic en un pedestal. Lo mismo sucede con Michael Kupperman (Chicago, 1966), conocido sobre todo por sus historietas de humor, que en 'Niño prodigio' (Blackie Books) se lanza a investigar la historia de su padre antes de que la memoria de éste se apague. Y no es una historia cualquiera: Joel J. Kupperman fue la mayor estrella infantil de los concursos de preguntas y respuestas que florecieron en la radio estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.

El trabajo de Kupperman es, como el 'Maus' de Spiegelman, una historia personal que amplía el marco hasta capturar una panorámica de las miserias humanas. El punto de partida es el resentimiento del dibujante hacia su padre. "Siento que estoy muy mal preparado para ser adulto", sentencia. "Mis padres apenas nos enseñaron a mí y a mi hermano las habilidades para la vida que necesitaríamos en este mundo tan confuso. Ahora soy padre, y estoy tratando de hacerlo mejor con mi hijo para que pueda ser un adulto con cierta confianza". Pero, tras conseguir que su progenitor hablase de lo que había callado durante años, llegó a comprender su actitud: "Le aterraba el mundo, solo quería esconderse de él. Así que no podía enseñarme o decirme cómo vivir". De ahí su deseo de ajustar cuentas mediante una herramienta tan poderosa como la historieta. "Creo que los cómics y los dibujos animados pueden explicar mucho a los niños", considera Kupperman. "La forma en que se organizan las imágenes, el proceso de pensamiento que precisa puede dar más pistas de lo que se considera 'normal' y 'anormal' que mil libros llenos de palabras".

El caso de Drnaso es diferente. "Cuando era crío, los cómics me parecían la forma más fácil de entrar en el arte, ya que requería correr menos riesgos de 'actuar' y tampoco suponía ser sociable. Tan sólo sentarme en mi habitación y tratar de apañármelas por mí mismo", recuerda el autor de 'Sabrina'. "Pensaba en hacer una exposición en una galería o algo más colaborativo y me parecía que nunca sería capaz. Así que lo escogí porque me resultaba la forma más cómoda de trabajar".

Se puede percibir, eso sí, un sentimiento común a ambos: el del artesano que antepone la comunicación con el lector-espectador a cualquier otra consideración artística. "Los cómics y el cine se desarrollaron al mismo tiempo, y a mediados del siglo pasado ambos ocuparon un lugar poderoso en la imaginación del público", enuncia Kupperman. "Las películas han llegado a dominar completamente nuestro paisaje cultural, pero los cómics no lo han hecho tan bien. En cuanto entretenimiento popular, se consideran baratos. Pero si se les sitúa como una de las bellas artes, caen en el preciosismo y quedan privados de lo que los hace realmente especiales. Pero los cómics continúan, siendo su relación esencial la que existe entre el creador y el lector". Aún así, dice, "debe surgir una nueva clase de personas que hagan posible la creación de cómics. No creadores, sino editores, promotores, editores, críticos. Porque existen muy pocos buenos ahora".

Drnaso dice sentirse extrañado cuando le preguntan por tebeos de superhéroes "como si estuviesen en el mismo género o, incluso en la misma clasificación. Es como si le preguntan a alguien que trabaja en un cierto género musical por otro completamente diferente". Pero, incide, no le provoca ningún tipo de resentimiento "el lugar que ocupan las historietas en la cultura. Me da igual si están en un espacio más central o más marginal".

El autor de 'Sabrina' hace esfuerzos constantes por superar su timidez "e intentar no parecer estúpido en las entrevistas". También se enfrenta a la frustración que le provoca el resultado final de su obra. "No tengo respuestas claras: estoy confuso y preocupado, y cuestionando constantemente mi punto de vista, si es riguroso o no". Por eso es reacio a revisar su obra como una radiografía de la sociedad en la que vive. Y, menos aún, desde una perspectiva política. "Lo que intentan expresar los personajes es una profunda amargura, pero también una paranoia intensa, sensación de pérdida y de traición", explica. "Por eso intentan agarrarse a estas teorías conspiratorias, como un deseo de reordenar el mundo. Creo que es algo universal que no pertenece a ningún lado del espectro político, ni tampoco a ningún grupo o nación concreta".

Kupperman es más claro respecto a la visión crítica de la realidad que aporta el creador de cómics. "Creo que hay una tendencia en la cultura estadounidense a ver las partes malas de nuestra sociedad como defectos que no reflejan el ideal optimista. En mi libro necesitaba contrastar las cosas tristes y desafortunadas que le habían sucedido a mi padre con el entusiasmo forzado y la positividad que eran fundamentales para EEUU durante y después de la Segunda Guerra Mundial", reflexiona. "Los estadounidenses también tienen una tendencia a creer lo que quieren creer. No pienso que fuera tan difícil decir que los 'quiz-shows' de los 50 estaban amañados. La gente realmente no quería saberlo hasta que explotó en sus caras. Entonces, ya podrían estar debidamente en shock. EEUU sigue perdiendo su inocencia. Pero, de alguna manera, la encuentra de nuevo, sólo para perderla la próxima vez".

"La gente siempre siente que llega un momento en que llega a un punto de crisis existencial y de sentimiento de desconexión", dice a este respecto su colega. De ahí el conflicto que plantean los medios de comunicación actuales, denuncia Drnaso. "No hay nada malo en querer leer algo que te conforte y que confirme lo que ya sabes, que te tranquilice en aquellos asuntos más incómodos, como el cambio climático. La gente tiene este impulso, el deseo de creer. Por eso los titulares negacionistas sobre el calentamiento globar son tan fuertes, porque ¿quién quiere pensar que estamos destruyendo el planeta? Es un asunto realmente deprimente".

Igualmente conflictiva resulta, desde una perspectiva diferente, la relación con la inteligencia que plantea 'Niño prodigio'. "Nos encantan las personas inteligentes siempre y cuando no contradigan demasiado nuestras creencias o nos hagan sentir mal con nosotros", apunta Kupperman. "Mi padre, desafortunadamente, hizo que muchos otros niños se sintieran mal con ellos mismos, y fue castigado por ello. Las reacciones que provocaba en el apogeo de su fama son fascinantes. La gente estaba deslumbrada, pero también se sentía horrorizada y despreciada. Era como un animal extraño para ellos".

Cuestiones elevadas que confirman que el cómic no es ni más ni menos que otras formas de expresión humana y debe ser tratado como tal. Así lo proclama Kupperman: "El arte es una forma de escapar de la realidad y de enfrentarse a ella. Es una forma de razonamiento y representación de la realidad que va más allá de lo que el lenguaje puede lograr. Representa un área de nuestro cerebro y también cómo reaccionamos ante el mundo. Implica sensibilidades y áreas de inteligencia que ahora están infravaloradas. Es una de las actividades más básicas que un niño puede realizar y es también magia sofisticada. Es peligroso e inofensivo. ¡Es importante!".

jueves, 14 de marzo de 2019

Picasso vuelve al cómic para evitar que roben el Guernica


Picasso vuelve a las viñetas. En esta ocasión, lo hace bajo el amparo de la editorial Panini con una historia ambientada en la Guerra civil española. «La pieza» es el título del cómic que se ha presentado hoy en Freakcon. Rafael Inglada, de la Fundación Pablo Ruiz Picasso, y Rafael Vargas, dibujante de la obra eran los invitados a la mesa redonda.

«Es una invención, dentro de un contexto histórico, que juega con tramas de espionaje. Pero es muy interesante, sobre todo porque Picasso también estuvo ligado a los cómics, como recogió la exposición 'Viñetas en el frente'», explica Inglada. Vargas apunta que hace dos años conoció al 'Picasso republicano', y a partir de ahí surgió la idea de que si el Guernica era una herramienta propagandística, el bando contrario querría hacerse con ella. Habló con el guionista, Fernando Llor, y Panini aceptó de inmediato la propuesta.

«No sé lo que hubiera hecho Picasso en la situación que se plasma en el cómic, pero él era muy político y dejo constancia de estar a favor de causas republicanas, ya no solo en la guerra civil, sino también durante los siguientes años», anota Inglada.

Para el dibujante, no es ni un cómic bélico, ni un cómic de acción, sino que es un cómic accesible para todos los públicos. Es fidedigno a la época, pero han intentado que sea ligero, por lo que la narración prima sobre el rigor. En cuanto al color, a diferencia del Guernica, Vargas añade que «un colorista es capaz de destrozar un cómic o de sacarlo de la mediocridad, y en este caso, Jose Expósito ha hecho un gran trabajo».

El Guernica, según subraya Inglada, es un cuadro que ha ganado popularidad con los años. De hecho, tardó en regresar al país porque Picasso «no quería que su cuadro estuviera en la España de Franco». Aun así, pese a que sea un elemento esencial del cómic, no sale en tantas viñetas, debido a que si querían ilustrarlo de forma exacta tenían que pagar derechos de autor por cada imagen, quedando exentos solo si se «redibujaba», ya que pasaba a considerarse una interpretación.

¿Por qué Queipo de Llano? El dibujante responde que fue una decisión del guionista, porque era el general que se tiene en el imaginario como capaz de llevar a cabo una acción «terrorista», como hubiera sido la de robar y destruir el Guernica.

miércoles, 13 de marzo de 2019

La VII edición del Festival de Cómic Europeo crece y tendrá lugar los días 18 y 19 de mayo


Esta mañana se ha presentado la VII edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda, con la participación del Concejal de Juventud Fran Lozano,el director del Festival Pablo Lozano y su coodinadora, Claudia Lozano.

En la misma seha realizado un avance de lo que será la nueva edición que se celebrarádurante el fin de semana del 18 y 19 de mayo.Se ubicará, como el año pasado, en la Plaza de Andalucía dónde se concentrarán la mayoría de las actividades.Se explicaron los diferentes bloques:


Programación
Estará dividida en dos partes.La primera, a destino del público en general, se compondrá de todas las actividades,presentaciones,sesiones de firmas y zona comercialque estará presente a lo largo del todo el fin de semana.


Por otro lado y por primera, se establece una programación solamente dirigida a profesionales del ramo,con charlas especializadas sobre variados aspectos profesionales del cómic así como un workshop con editoriales nacionales, el sábado por la tarde, donde autores andaluces podrán mostrar sus trabajos.


Autores invitados

 
La organización ya cuenta con autores nacionales invitados al evento y, probablemente, por primera vez haya algún autor internacional entre el elenco de invitados.Los autores invitados se irán anunciando paulatinamenteen los próximos días.

Callejón del Artista y zona comercial

 
Como en todas sus ediciones se habilitará una zona comercial, que este año crecerá en contenido y en número de tiendas. Desde hace un mes ya están abiertas las inscripciones y reservas tanto para las tiendas que quieran ofrecer sus productos como para los autores e ilustradores que deseen participar en el “Callejón del Artista”.


Se recordó que para solicitar espacio o participar en estas actividades es necesario escribir a ubedabaezacomic@gmail.com.

Tintín cumple 90 años
El 10 de enero de 1929 aparecieron las primeras aventuras de Tintín y de su inseparable perrito Milú, personajes nacidos de la imaginación y de la mano del autor belga George Rémi, más conocido como Hergé. La saga se publicó inicialmente por entregas en Le PetitVingtième, un suplemento del diario católico belga Le VingtièmeSiècle, entre 1929 y 1939. Luego fueron recopiladas en 24 álbumes emblemáticos que desde entonces han sido traducidos a más de 70 idiomas.

Aún hoy, “Las aventuras de Tintín” es una de las historietas más conocidas y leídas, e incluso han sido llevadas al cine y adaptadas en dibujos animados. Por ello el Festival de Cómic europeo 2019 tendrá un contenido especial dedicado al famoso personaje.

martes, 12 de marzo de 2019

Carlos Pacheco, el biólogo que da vida a los superhéroes de Marvel


Carlos Pacheco (San Roque, 1962) apenas tenía seis años cuando nació Carol Danvers. Entonces, los superhéroes no habían llegado a España y las películas de Marvel no se proyectaban ni en los mejores y más ilusos sueños. Pero ahora todo es diferente. Los cines esperan llenar sus salas con « Capitana Marvel» y Pacheco ejerce de embajador de este personaje que ha tenido la oportunidad de dibujar. «Desde sus inicios encarnó las reivindicaciones del movimiento feminista», cuenta el artista en una de las salas del Cinesa Proyecciones de Madrid, mientras las mujeres españolas reivindican su causa en las calles.

Pacheco es un tipo curioso con una biografía más curiosa aún. Estudió Biología por ser uno de esos «hijos» de Félix Rodríguez de la Fuente que se enamoraron de la naturaleza gracias a sus documentales. Pero al final se dedicó a su otra pasión: los tebeos. Los devoró desde muy pequeño, y ahí descubrió un mundo fascinante. «Pertenezco a la generación que leyó los primeros cómics de Marvel que se publicaron en España», recuerda. Con ese bagaje, y muchos dibujos a las espaldas, un día se plantó en la sede de la compañía en Nueva York para pedir trabajo. «Con mucha cara, y llevando un portafolio de las cositas que yo hacía cuando colaboraba con Planeta en España, me fui allí, un uno de mayo muy lluvioso», recuerda.

Pasaron más de dos años hasta que recibió la llamada. Desde entonces, sus jornadas laborales duran doce horas de media. A veces más, a veces menos. Depende de lo que le exija la página: «No es lo mismo una lucha épica que una conversación entre dos». «Las colecciones son mensuales y tienen veinte páginas. Entonces, tienes que hacer una página al día, que es el ritmo que te permite entregar el tebeo. Esta no es una profesión bohemia. La idea no es salir a buscar inspiración dando una vuelta por el Retiro. No. Aquí tienes que estar sentado», reconoce entre risas. Es la única manera de terminar dando forma a iconos de la cultura popular como el Capitán América, Hulk o Lobezno.

Cultura popular


Son muchas horas, y eso sin contar las que le echa al asunto como lector. Al final se ha convertido en una forma de vida, porque se ha criado mamando viñetas desde pequeño y ahora no deja de alumbrarlas. «El cómic es un lenguaje. Lo que me interesa es que combinando imagen y palabra puedes contar cualquier cosa. Solo con lápiz y papel. Este medio me construye como persona. No entendería mi mundo sin la historieta, en absoluto. Para nada. La historieta, el cine de barrio, la televisión… Eso es lo que ha construido a las masas populares durante muchísimos años», asevera.

Apenas queda ya nada de aquella realidad, de esa España de los años 70 en la que los niños alucinaban con los superpoderes y las superciudades de Estados Unidos que descubrían en las historietas. Pero los superhéroes, que por lo visto no envejecen nunca jamás, reinan ahora en la gran pantalla. «El siglo XXI ha supuesto el trasvase definitivo de los superhéroes de los cómics al cine. Es verdad que el cine siempre había coqueteado con esto. Pero nunca se había tenido este despliegue técnico capaz de conseguir la épica que ofrecía la viñeta», comenta.

Sin embargo, todavía hay diferencias entre los formatos: en el papel prima más la épica, cierta seriedad, mientras que en el cine la aventura y las batallas se salpican de humor, para crear un entretenimiento más ligero. «Eso comenzó con “Iron Man”, que no solo es la primera película producida por Marvel, sino que marca la pauta por donde tirar, el tono, que incluso están imitando desde DC», explica.

Pacheco no sabe cuánto durará su profesión, pero espera que mucho. «¿Que por qué dibujar superhéroes? Porque probablemente sea el último reducto, con el porno, del escorzo humano, tanto masculino como femenino. No son gente con pijama, como se ha querido satirizar, son gente desnuda pintada», remata.

lunes, 11 de marzo de 2019

Netflix podría estar preparando la serie en acción real del manga “One Piece”



Uno de los mangas más famosos de los últimos 20 años ( y una serie anime con casi 1000 episodios es ‘One Piece” creado por Eiichirō Oda, y que actualmente sigue en emisión, además de publicando nuevos tomos de su colección de manga. La historia de Luffy y cómo se convierte en pirada ha hecho las delicias de sus fans durante años, y al fin parece que añadirá una hoja más a su larga vida: una adaptación a acción real.

Pese a que esta noticia ya salió hace un año, por ahora no habíamos tenido novedades al respecto pero un fallo en Netflix nos ha confirmado que no solo sigue hacia delante el proyecto sino que además podría desembarcar en el gigante de streaming, que ya se había hecho con los derechos de emisión de la serie 

Ahora, gracias a un pantallazo que algún fan ha sido rápido en hacer, podemos ver que Netflix reservó ya un alojamiento para 'One Piece TV Show' por lo que el mundo se ha vuelto loco, viendo esto como una confirmación real de que el proyecto sigue hacia delante. Ahora el problema es el casting de 'One Piece'. Pese a que en las series de anime, normalmente el diseño de personajes es muy occidental, todos ellos son asiáticos, por lo que Netflix debería apostar por un reparto mayoritariamente asiático  sino quiere caer en 'whitewashing', como suele pasar en estas adaptaciones 

viernes, 8 de marzo de 2019

Cita con el cómic de autor en Cataluña


Un gran mural de pizarra negra con el logo del Graf dibujado con tiza, al cual acompañan cada vez más trazos disparatados, hasta crear un abigarrado mosaico de yeso multicolor. Esa gran pared dibujada que preside el sanctasanctórum del Graf es ya por sí sola una buena manera de retratar el espíritu de estas jornadas comiqueras. Desde el 2013, este encuentro centrado en el cómic de autor y la edición independiente, donde se reúnen pequeñas y medianas editoriales, colectivos de autoedición, artistas gráficos y fanzines, se ha convertido en un despliegue fascinante de creatividad y comunión entre viñetas.

Este sábado, 9, y domingo, 10, la Fabra i Coats se convertirá en un hervidero de gente, con artistas firmando ejemplares o arqueándose sobre un papel para dar forma a algún monigote de fantasía, en un sinfín de estands expositores bien cargaditos de cómics y 'merchandising'.

En Graf puedes hacerte con verdaderas maravillas del noveno arte, pero también asistir a charlas a micro abierto, entrevistas dibujadas, talleres de toda clase, e incluso darlo todo en los conciertos de su fiestaca del sábado por la noche, donde además se celebra la ya acostumbrada y cachondísima ceremonia de entrega de los Golden Globos Awards. También hay sitio para los más peques, porque el miniGRAF es un no parar de talleres creativos. En la presente edición, el espléndido programa del Graf se ha modificado, suspendiendo todas las actividades del 8 de marzo para respetar la huelga feminista.

adie mejor que Silvia Aymí, una de los siete miembros de Graf (junto a Borja Crespo, Iñaki Sanz, Mireia Pérez, Juan Luis Castro, Pedro Toro y Gerardo Vilches), para explicarnos las motivaciones de esta asociación sin ánimo de lucro dedicada a la difusión y promoción del cómic de autor y la edición independiente. "Creemos que Graf es una oportunidad excelente para conocer de primera mano todo lo que se está haciendo en el mundo de los fanzines. Se trata de un sector muy vivo, lleno de artistas jóvenes con mucho talento y ganas de hacer cosas nuevas. La presencia de editoriales independientes como Astiberri, La Cúpula y Fulgencio Pimentel, que apoyan el evento trayendo a sus autores, permite entrar en contacto con artistas consolidados. Todo sucede en un ambiente muy lúdico y distendido".


'Podcasts' de género fantástico

Desde su nacimiento, Graf se ha ganado el respeto de todo el mundillo, con sus ediciones en Barcelona y en Madrid. "Desde su primera edición, Graf ha ido creciendo poco a poco, de forma sostenible. En Barcelona, ha sido fundamental encontrar un espacio como Fabra i Coats, en el barrio de Sant Andreu", afirma Aymí. Un poco de 'spoiler': queremos saber qué novedades presenta Graf 2019. "Este año –añade–, vamos a ofrecer dos podcasts en directo, en la sobremesa del sábado, donde se hablará sobre cómic y genéro fantástico".

Entre los artistas invitados, encontramos grandes nombres nacionales e internacionales, desde Miguel Noguera y Pablo Ríos al belga Brecht Evens, la argentina María Luque, la francesa Anne Simon o ese genio, también belga, llamado Olivier Schrauwen. "Para Graf, siempre ha sido muy importante tender puentes con la escena independiente de otros países, es habitual que nos visiten editoriales extranjeras. De este modo, logramos que se convierta en un espacio de intercambio y colaboración aún más rico". Pues ya sabes: se puede hacer un encuentro en torno al cómic donde se tome en serio las viñetas, y a la vez se haga un poco el indio, y sin necesidad de que nadie vaya disfrazado de Pokémon o de Spiderman.

Los micromachismos llegan al cómic



El machismo utiliza múltiples expresiones todavía en nuestra sociedad. Una de las más sutiles, pero que más cuesta de extirpar, son los micromachismos. Esas pequeñas situaciones o comentarios que revelan nuestra educación patriarcal. Para enfrentarse a ellos en clave de humor y aprender sobre feminismo, Rocío Vidal ha escrito el libro Machistadas: situaciones reales, micromachismos y vergüenza ajena.

En Machistadas encontramos infinidad de situaciones cotidianas, con los amigos o con la familia, en las que se tienen comportamientos machistas. Desde algo tan simple como quién dice la sociedad que debe pedir la primera cita, hasta temas graves como la violencia de género o los abusos sexuales.

La autora asegura que el libro nació como prácticamente de como una anécdota. Decidió que cada vez que se encontrase con un micromachismo lo plasmaría. Y así, uno tras otro, le ha salido un libro entero.

No es el primer proyecto en el que se embarcaba, aunque sí su primera obra larga en solitario. Rocío Vidal es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, colabora habitualmente con la revista El Jueves y forma parte del consejo de redacción de la antología de cómic erótico e inclusivo Sextories. Además, dirige las jornadas KBOOM! de cómic y autoedición de Barcelona.

En este cómic ilustrado, Vidal recopila vivencias tanto propias como de otras mujeres, pero todas reales. Aunque no todas las protagonistas son ellas. El libro recoge también situaciones machistas a las que los hombres tienen que enfrentarse. En la portada, de hecho, puede verse a varios personajes con etiquetas que la sociedad le ha impuesto y el único hombre de la imagen lleva pegado un cartel de calzonazos en la frente para mostrar también esa parte del machismo que les afecta a ellos. 
Humor y crítica: la clave del éxito

Algo distintivo de Machistadas es que el personaje que es machista todo el tiempo en el libro es una persona agénero. No se identifica en sí como un hombre porque machista puede ser cualquiera, asegura la autora. Se trata, explica, de una crítica a nosotros como sociedad “porque bebemos de un contexto machista que nos hace naturalizar situaciones que en realidad son pequeñas violencias que perpetúan ideas retrógradas”.

Las tiras cómicas reflejan situaciones que todavía existen en el mundo y muestran un sistema desigual. El cómic pretende hacer ver las cosas desde otra óptica para tratar de romper con la estructura de género y hacernos pensar en cómo somos para poder reconstruirnos. “No vamos a ser perfectos, pero hay que empezar a ser conscientes”, expone la ilustradora.

Con mucho humor, y también información sumamente útil, Rocío Vidal, a través del dibujo, llama a las cosas por su nombre. Cada capítulo lo dedica a un ámbito distinto: familia, vida social, infancia y adolescencia, sexo, trabajo, relaciones, otros ambientes… Y acompaña los chistes con datos reales sobre violencia de género o abusos para dar ese punto de ‘una de cal y una de arena’ en el que podemos reírnos de las situaciones cotidianas que vivimos y aprender a la vez sobre feminismo siendo conscientes de una problemática social que todavía tiene un gran peso en nuestro país.

jueves, 7 de marzo de 2019

Paco Roca trasciende el cómic con 'El dibuixat'


Cuando a Paco Roca le encargaron una exposición desde el IVAM, es posible que nadie esperara la demostración de fuerza que ha acabado suponiendo su propuesta, El dibuixat, que se inaugura hoy en el museo y ocupará la galería 6 hasta el 30 de junio. Durante los últimos días, se habían filtrado algunas imágenes del montaje en redes sociales y prensa escrita, así que en la rueda de prensa había cierta expectación por conocer la historia que armaría el Premio Nacional de Cómic. El resultado ha sido de satisfacción y asombro general (la frase "Qué chulo" se escuchó en varias ocasiones). ¿La clave? Entrar en el museo con el cómic patas arriba para que se contagie del caos. Con sencillez y alegría, las marcas de la casa de Roca.

Antes de entrar en la sala, el director del IVAM, José Miguel Cortés, hablaba de "un antes y un después" en la historia del museo, poniendo el acento en que la entrada del formato que lleva sucediéndose desde hace un par de años ha resultado ser una novedad a nivel nacional. "Sin el cómic no seríamos tan ricos artística y culturamente", ha dicho. También advertía, aún en la puerta y sin haber entrado en la sala: "la obra que ha realizado Paco Roca supera completamente al cómic y lo engrandece". Y al entrar, los asistentes pudieron ratificarlo.

Entrar en la galería 6 supone meterse de lleno en el nuevo cómic de Paco Roca, que ha trasladado el papel a la pared. El asistente está ahora dentro de él, entre página y página. El dibuixat se divide en dos espacios diferenciados: en un primer lugar, la primera planta, se cuenta una historia de ficción sobre un dibujante y sus creaciones, que interactúan de manera poética. Roca rompe con la linealidad del cómic y presenta varias líneas de trabajo que se entrecruzan, aparecen y reaparecen, jugando con los puntos de vista, los paralelismos y las dimensiones de la ficción. Las viñetas, a pesar de contar una especie de tragedia cotidiana, no puede evitar despertar la sonrisa de quién la sigue al entender su intríngulis. Además, en el marco visual, es especialmente estimulante para los amantes del cómic, que podrán descrifrar la cantidad de referencias a su historia que ha introducido Rosa en esta historia: "Cada elemento está puesto a propósito y cuenta las influencias de Roca a la hora construir esta historia", advertía el comisario Álvaro Pons.

El dibuixat demuestra claramente que el poder discursivo no se limita a las "artes mayores", planteando un debate sobre la relación entre el creador y la creación, en cómo sobreviven la una a la otra y cómo el arte tiene la capacidad de diferenciarse y tener una vida propia más a allá del artista, incluso evocando al "Dios ha muerto" que Nietzche proclamó en La ciencia jovial. Los personajes que crea Paco Roca cobran vida y se ponen a la misma altura que el propio dibujante. El dibujado ahora es el que coge los mandos de su propio relato, ante la imposibilidad del creador de seguirlo, aunque continúe incompleto. También pone a la misma altura al espectador, que tiene que formar parte activa en el relato plasmado en la pared, y tiene el control para asumir como quiera el orden narrativo que plantea Roca. Es una verdadera revolución en el mundo del cómic.

Con la historia en mente, el atrezzo de las escaleras que llaman a la parte de arriba llaman al visitante a adentrarse a una viñeta que reza: "Y mientras tanto, en la mente del creador...", y que cambia completamente el ámbito del aparato expositivo. Si abajo se contaba una historia, la parte de arriba es un exquisito ejercicio de vouyerismo artístico que desnuda el proceso de creación de la historia. Se exponen los esquemas con los que se pasó del "Tienes total libertad" que le trasladó Cortés en su día a la idea final, la trascendencia explicada. También se exponen bocetos y los dibujos finales que compondrán la muestra final, además de otros dos visuales que muestran las preocupaciones personales que le plantea el hecho artístico y la evolución de la historia del cómic, respectivamente.

Esta planta se completa, como no podría ser, con un contundente alegato a favor del formato cómic a través de su propia Historia. Álvaro Pons vuelve a sacar a relucir su extensa colección y pone en conversación la evolución de las historias gráficas, desde lo más comercial a las diferentes vanguardias. En última instancia, se muestra como el sentido final del cómic, a pesar de ser una industria que absorbe en su ámbito más mediático los cánones marcados, siempre ha buscado explorar sus propios limites de fondo y forma. Hay cómics en papiro, en vertical, en chapas... Y esto también explica otra de las motivaciones de Roca con esta exposición: "quería salir de mi trabajo actual y hacer ver que, fuera de la industria, el cómic también tiene mucho que contar". Y en efecto, a esas alturas, el visitante lo ha naturalizado todo, y de repente se le ha olvidado que en esta galería no hay obras colgadas, sino que está metido en un cómic.

Con todo esto, se hacía necesario dejar un espacio en la galería con unos bancos y una estantería con la obra de Paco Roca. Una manera de reposar la manera en la que el autor ha elevado y superado el formato del cómic, que llega en un momento de su carrera en el que, entre obra y obra, se le hace necesario "cambiar y probar cosas nuevas" para seguir estimulando su creatividad", según ha contado en la rueda de prensa. Pero sería injusto no decir que también ha conseguido, a través de esta historia aparentemente sencilla, elevar el concepto de museo como espacio artístico plural. Bendito antes y después el que dibujaba (en este caso, de manera figurada) José Miguel Cortés a las puertas de la exposición, si el después mantiene este nivel de potencia visual y discursiva.

miércoles, 6 de marzo de 2019

RTVE:Un cómic relata el secuestro de Antonio Pampliega por Al Qaeda


En 2015 el periodista Antonio Pampliega (Madrid, 1982) viajó a Siria para relatar la situación que vivía el país. No podía sospechar que iba a ser secuestrado y torturado por Al Qaeda durante diez meses (junto a otros dos periodistas españoles a los que prácticamente no vería durante su cautiverio). Una durísima experiencia que relató en el libro En la oscuridad (Planeta, 2017), y que ahora la joven Sara Soler (Barbastro, 1992) recrea en una impresionante novela gráfica con el mismo título: En la oscuridad (Planeta Cómic).

“La historia de Antonio me interesó porque es muy humana; y aunque sea terrible tiene un final feliz y moraleja positiva -confiesa Sara-. Antonio se retrata a si mismo tal y como es, sin florituras, es la cruda realidad y no intenta hacerse pasar por alguien que no es. Como el mismo dice en su libro "no es Rambo" y no intenta hacerse el héroe en ninguna escena. Actúa como cualquiera de nosotros lo hubiera hecho y eso te hace empatizar con la historia y su protagonista”.

Una historia compleja y emocionante que demuestra el valor y la habilidad de Sara. “La responsabilidad de adaptar la historia de Antonio me daba muchísimo miedo -confiesa-. Es una historia totalmente fuera de mi zona de confort, y además es narrar una vivencia muy íntima de otra persona, por lo tanto entró en juego la duda: "¿le gustará a Antonio? ¿Lo estaré contando bien?"... pero creo que ha valido la pena aceptar el reto”.

“No quería que se perdiera la voz de Antonio”
Sara confiesa que la adaptación de la novela no fue fácil: “Fue un proceso de lectura y relectura del libro de Antonio. Lo he leído unas cuatro o cinco veces. Primero para hacerme una idea de la historia en general, luego otra para marcar y diseñar a todos los personajes, luego para desglosar las páginas que iba a tener la novela gráfica y finalmente para escribir los diálogos y demás textos”.

“Yo lo iba marcando todo con post-its de diferentes colores, subrayando y rodeando pasajes e incluso abocetaba páginas en los márgenes del libro según avanzaba en la lectura. Creo que es una adaptación fiel, al fin y al cabo estoy interpretando la voz de Antonio y no quería que se perdiera eso”.

“Antonio me ha dejado absoluta libertad”
El propio Antonio ha colaborado con ella: “Antonio colaboró un poco en las primeras fases de preparación del proyecto -confiesa Sara-. Tuvimos una entrevista para conocernos, ya que iba a ser el protagonista de la historia que yo iba a dibujar. Me dio feedback sobre los personajes que yo había diseñado y hablamos de su experiencia, lo cual fue realmente útil”.

“Una vez acabada la fase de diseño -continúa la ilustradora- me dejó total libertad creativa, confió plenamente en mí para hacer el trabajo. Creo que está muy satisfecho con el trabajo y con cómo me ha quedado la adaptación (o eso me ha dicho) Cuando la editorial le pasó el PDF con mi comic acabado me envió un correo felicitando me por el trabajo que me hizo muchísima ilusión. ¡Es muy satisfactorio cuando al protagonista de tu cómic le gusta lo que has hecho con él!” (ríe)

“Además –continúa-, Antonio me pasó muchas fotos y me dio mil y un detalles durante la entrevista que tuvimos en persona en la fase de diseño, lo cual le agradezco infinitamente. El resto de documentación ha sido a través de internet, buscar imágenes y sobre todo noticias y artículos sobre el conflicto sitio y la guerra que está teniendo lugar allí. No recuerdo ningún reportaje o artículo en concreto, sólo que leí muchos en las primeras fases de creación del cómic”.

“Una historia de superación personal”
La mayor parte del cómic transcurre en la habitación en la que Antonio estuvo encerrado durante diez meses, todo un desafío para un dibujante. “Ciertamente -confiesa Sara-, una historia que transcurre en un espacio cerrado tan pequeño como una habitación, puede fácilmente llegar a volverse aburrido o tedioso. Para que eso no pasara he intentado jugar mucho con los cambios de plano entre viñetas y con la narrativa para que todo fuera lo más fluido posible”.

Además, Sara tenía que reflejar los cambios psicológicos y físicos que Antonio sufre durante estos 10 meses: “Los físicos son a través del dibujo. A Antonio le crece la barba y el pelo, adelgaza... los psicológicos los represento a través de la narrativa de las viñetas. Viñetas ordenadas simbolizan una mente estable, viñetas desordenadas, inclinadas y con formas extrañas representan una mente inestable o a punto de quebrarse. Efectivamente son fundamentales para el relato, ya que no deja de ser una historia de superación personal”.
En cuanto al estilo de dibujo, destacar el blanco y negro de Sara, en el que también hay lugar para grises. “El estilo vino inicialmente marcado por la editorial –nos comenta-. Hicimos varias pruebas y vimos que el blanco y negro contrastando quedaba muy bien con el tipo de historia cargada de drama que teníamos entre manos”.

“La iluminación aparte de aportar dramatismo, muchas veces juega un papel compositivo, intento que ayude al lector a encontrar el foco de la acción y a que su mirada fluya por la página entre escena y escena” -concluye-.

“Este cómic me ha mostrado que puedo trabajar fuera de mi zona de confort”
Dibujar este cómic es una de esas experiencias que cambian la vida de un artista como Sara: “A nivel personal, dibujar este cómic me ha hecho darme cuenta de que puedo trabajar fuera de mi zona de confort y salir airosa, que es algo que a veces cuesta muchísimo”.

“No he tenido que dejarlo en ningún momento per se -añade-, aunque sí que he tenido que compaginarlo con muchos otros proyectos. De hecho uno de los momentos más duros fue cuando me coincidieron tres fechas de entrega y tuve que hacer malabarismos para entregarlo todo a tiempo. Por suerte también conseguí salir de ese "fregao". Gracias a esto también te vuelves consciente de tu capacidad de trabajo real”.

En cuanto a sus influencias en este cómic y en su trabajo habitual, Sara asegura que: “En este cómic me pidieron un estilo algo más "realista" de lo que yo suelo hacer. En general me gusta el dibujo más "cartoon" más estilizado, por lo que admiro mucho a dibujantes como Bruce Tim, Shane Glines, Babs Tarr o Rebecca Sugar”.


“En realidad -añade- mis influencias son tantas que si me pongo a enumerarlas no acabo. En particular para este cómic he tenido muy presentes a Antonio Altarriba y Keko por el estilo de comics que hacen y a Paco Roca y Toni Fejzula al pensar en la narrativa de las viñetas y composición de las páginas”.

Una joven artista con un gran futuro
Hace menos de 2 años Sara fue la ganadora de la segunda edición de la Beca Carnet Jove, de Catalunya, Connecta’t al Còmic 2017, con la obra Red & Blue (Panini). Es impresionante la evolución que ha experimentado en estos meses en los que el mismísimo Joss Whedon (Los Vengadores, Buffy Cazavampiros) la llamó para adaptar al cómic de otra de sus creaciones más conocidas: Dr. Horrible, junto a un clásico del cómic español, José María Beroy.

Por eso le auguramos una carrera imparable y le pedimos que nos adelante sus próximos trabajos: “No puedo hablar aún de mis nuevos proyectos internacionales aunque la cosa pinta bien. A nivel nacional decir que de momento estoy colaborando con la gente maravillosa de la revista Sextories y con Israel Escudero y Robert García en un proyecto para la ONG "Dibujos por sonrisas".