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lunes, 30 de abril de 2018

RTVE:Siete españoles nominados a los Premios Eisner, los más importantes del mundo del cómic


Ya estamos acostumbrados a que todos los años haya varios autores españoles a los Premios Eisner, los más importantes del mundo del cómic. Y este año son, nada más y nada menos, que siete autores: David Rubín, El Torres, Jesús Alonso Iglesias, Santiago García, Javier Olivares, Ricard Fernandez (EFA) y Marcos Martin.  Además, Carlos Ezquerra (cocreador del Juez Dredd) está propuesto para el Hall of Fame a toda su carrera (No es la primera vez que está propuesto a este premio)

Lo novedoso es que esas candidaturas casi siempre son por su trabajo para el mercado norteamericano. Pero este este año hay tres tebeos producidos en España que optan a estos premios: El fantasma de Gaudí (Dib>buks), de El Torres y Jesús Alonso Iglesias (Mejor edición USA de material internacional), Beowulf  (Astiberri), de David Rubín (Mejor adaptación de otros medios y Mejor dibujante entintador y colorista) y Las meninas (Astiberri) de Santiago García y Javier Olivares (Mejor edición USA de material internacional).

Destacar a David Rubín, que aspira a cuatro premios y, además, por distintos trabajos, lo que lo consagra como uno de los mejores dibujantes del mundo.  El gallego ha sido seleccionado entre las mejores adaptaciones de otros medios con Beowulf (Astiberri), mejor dibujante y entintador con Black Hammer, Ether, Sherlock Frankestein y Beowulf (Astiberri), mejor colorista con Black Hammer, Ether, Sherlock Frankestein y Beowulf (Astiberri) y mejor serie continúa por su trabajo a los lápices en Black Hammer (Astiberri).

Santiago García, por su parte, opta a dos premios por Beowulf y Las Meninas (ambos nominados a Mejor edición USA de material internacional)

Ricard Fernández (EFA) está nominado a Mejor PIntor/Artista Multimedia por su trabajo en Monet, Nómada de la luz (Norma)

Completa la lista un veterano de estos premios, Marcos Martin, que ya consiguió varios por sus trabajos en Daredevil y el cómic digital The private eye. Por cierto que, el tebeo por el que vuelve a estar nominado a Mejor Cómic digital cuenta, de nuevo, con el guion de Brian K. Vaughan (The private eye).

Destacar que el zaragozano Carlos Ezquerra (cocreador del Juez Dredd) está propuesto para el Hall of Fame a toda su carrera (Por cierto que no es la primera vez, así que esperamos que esta vez lo consiga)

Todos se merecen el premio, pero hay que reconocer que la competencia es muy dura. Aunque nos atrevemos a avanzar que, por lo menos David Rubin no se volverá de vacío, después de estas nominaciones históricas.

Los Eisner se fallarán durante la próxima Comic-Con de San Diego, que se celebrará del 19 al 22 de julio.

domingo, 29 de abril de 2018

El miercoles anunciamos los dos primeros invitados del Festival de Cómic Europeo de Úbeda


A partir del miercoles  anunciaremos los invitados de este año para el Festival de Cómic Europeo de Úbeda.

Serán cinco autores en total que seguro que os van a gustar.

Muy atentos a nuestras redes sociales.

viernes, 27 de abril de 2018

Se presenta la VI edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda


Esta mañana ha tenido lugar la presentación de la sexta edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda.En ella han participado Fran Lozano y Elena Rodríguez,respectivamente Concejal de Juventud y Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Úbeda,Jose Carlos Moral coordinador de la Feria del Libro  y Pablo Lozano en calidad de director del Festival.

En la misma se ha anunciado que el Festival se desarrollará los días 19 y 20 de mayo en la Plaza de Andalucía, coincidiendo con la Feria del Libro de la ciudad. El Festival se situará en un centro neurálgico de la ciudad,muy de cara al público con la intención de favorecerque el mayor número de personas se acerquen a conocer el noveno arte.


La zona comercial,charlas,talleres  y exposiciones preparadas para la ocasión se llevarán a cabo en dicha plaza y en coordinación con la Feria del libro de Úbeda,unidos en un tándem para una mayor difusión y variedad de contenido del evento.


Esto se hará posible mediante la habilitación de carpas y módulos especiales que darán cabida a las diferentes actividades en el mismo espacio.


La organización ha advertido de que este año el apartado de “ArtistAlley” esta contando con una gran aceptación y que serán numerosos los artistas que participen sin olvidar la presencia de un apartado de invitados nacionales de primer nivel.Los invitados se irán anunciando a partir de la semana que viene, así como sus horarios de firmas y charlas.


El Festival también contará este año con dos exposiciones.Una dedicada al dibujante Azpiri, fallecido el año pasado y que pasó por el Festival ubetense en su tercera edición, dónde se podrán contemplar ilustraciones y dibujos suyos. Además, coincidiendo con el 80 aniversario del famoso personaje Spirou, se expondrán diferentes ilustraciones sobre el mismo. 


En unos días se dará a conocer la programación completa.

El alma del cómic traspasa el papel


La exposición itinerante "El Arte en el Cómic" recaló ayer de la mano de Afundación en Vigo, donde permanecerá hasta el próximo 30 de junio. La muestra, que acoge más de 200 ejemplares de lienzos y obras donde los cómics son protagonistas indiscutibles, estudia el modo en que la historieta se ha aproximado al mundo de la pintura e incide especialmente en la actual corriente museográfica que aboga por un acercamiento al noveno arte como una disciplina que debe estar presente en la programación de los museos y grandes centros de arte.

Comisionada por el historiador Asier Mensuro y producida por Fundación Telefónica, además de la originalidad de sus obras, guarda un (gran) as en la manga. Y es que será una cómic a tamaño gigante el encargado de recibir a los visitantes que se acerque hasta la sala de Afundación.

Los vigueses Begoña García-Alén y Andrés Magán son los artistas que dieron vida a la singular pieza. "Al ser la exposición itinerante, en cada ciudad de Galicia hay una pieza especial y para Vigo pensaron en nosotros. Nos dieron un espacio concreto y decidimos aprovecharlo bien. Jugamos con él como si las paredes fueran hojas gigantes y nos decantamos por el pintor belga René Magritte para plasmar una reinterpretación de su obra pero adaptándola al lenguaje del cómic", sostiene el dibujante Magán.

Reconoce que si algo tiene esta muestra es que "va un paso más allá" de lo que se conoce popularmente como un cómic. "Muchas veces se confunde como si fuera un estilo pero en realidad el cómic es un lenguaje que no tiene porqué tener forma de libro. Es una expresión que tiene parte de literatura, parte de narración secuencial... No es ni un dibujo ni una imagen, es un mezcla de todas. Se le relaciona con un libro pero es un lenguaje propio que va añadiendo nuevas aplicaciones", sostiene el vigués Andrés Magán.

Las obras podrán visitarse de lunes a viernes en horario de tarde y los sábados durante toda la jornada. En la exposición se pueden contemplar obras de la colección del Louvre, como "La coronación de Napoleón", en versión en viñeta de Christian Durieux, "La balsa de la Medusa" de Eric Liberge o "La Gioconda" de Marc-Antoine Mathieu. También se incluyen cómics de la colección del Museo de Orsay, como "Moderne Olimpia", de Catherine Meurisse o "Les variations d'Orsay" de Manuele Fior. Además se suma a la exposición el último trabajo de esta colección, el cómic "Les disparues d'Orsay", de Stéphane Levallois.

jueves, 26 de abril de 2018

Un cómic histórico de Alfonso Font


Alfonso Font (Barcelona, 1946), lleva más de 50 años siendo uno de los grandes del cómic nacional. Desde una vocación muy temprana, estudió Bellas Artes, dibujo y pintura compaginándolo con sus primeros trabajos editoriales. La editorial Bruguera fue la primera que tuvo la suerte de albergar como aprendiz en 1962 a este gran dibujante. En Bruguera apenas publicó otra cosa que pequeñas ilustraciones en blanco y negro para novelas de bolsillo, especialidad de la editorial, siendo estos los primeros pasos de una exitosa y dilatada carrera en  la ilustración española.

Tras sufrir en primera persona la censura en la España franquista, decidió irse a vivir y trabajar en París, donde colaboró con importantes editoriales. Tras la muerte del dictador regresó a España, y ya como autor completo creó muchos de sus mejores trabajos como: Clarke y Kubrick, El prisionero de las estrellas, Taxi, John Rohner, marino ó sus originales y geniales Historias Negras.

Planeta Cómic acaba de reeditar una de sus obras, el álbum La flor del nuevo mundo, una historia que realizó junto al guionista Enrique Sánchez Abulí, que se realizó en el marco de los actos conmemorativos del Quinto Centenario del Descubrimiento de América (hace ya unos añitos).

Eso no quita que volvamos a disfrutar y redescubrir una historia gráfica breve, que utiliza el marco histórico de la colonización de las américas, a la que los autores nos trasladan, concretamente en el año 1541, a través del personaje de Isabel de Maluenda y su marido Juan que viajan al Nuevo Mundo siguiendo la expedición de Pedro de Valdivia a Nueva Extremadura. Valdivia viajó a América, formando parte de las huestes de Francisco Pizarro, gobernador del Perú. Con el título de teniente gobernador otorgado por Pizarro, Valdivia lideró la Conquista de Chile a partir de 1540. En dicho rol, fue el fundador de las ciudades más antiguas del país, incluyendo la capital Santiago en 1541, La Serena (1544), Concepción (1550), Valdivia (1552) y La Imperial (1552). Además, dispuso la fundación de las ciudades de Villarrica y Los Confines (Angol).

Volviendo a la trama del cómic, después de que atacase a la expedición -en la que estaba Isabel- una tribu Mapuche, secuestrada a la dama por la que el jefe Huagale la corteja y quiere convertirla en su nueva esposa. Después de un intento fallido de huida en la peligrosa jungla, a Isabel la salva un soldado español y la lleva a la “próspera” Villarica. Sin embargo, su nueva vida se ve amenazada por el regreso de Huagale.

Un cómic que sirvió y sirve de base histórica breve, de parte de una época de la conquista de Sudamérica, en la que podemos conocer bajo el punto de vista de Font la tierra de Nueva Extremadura o bien Nuevo Extremo (Primigenio nombre de Chile) el nombre español dado a aquella región más allá del lago Titicaca y de la gobernación de Nueva Toledo.

Un cómic en el que la brevedad y la sencillez de la trama no resta entidad a la obra. Aunque se echa un poco de menos que la historia se desarrolle por más páginas, perfila a los personajes y avanza en el desarrollo con el menor ruido y con los dibujos y palabras precisas, economizando de forma inteligente la compleja tarea de implicar al lector en el relato. Sin distracciones, vacíos ni pasos en falso.

Se trata, pues, de una historia pequeña, concisa y lineal, sin grandes hechos desconocidos, ya que trata por igual la incursión española devastadora en las tribus así como éstas se defendieron del considerado hostil, dejando a su suerte a muchas expediciones españolas que años más tarde levantaron poblados que se convertirían en ciudades.

En La flor del nuevo mundo salta a la vista el dominio que tiene Font de la anatomía sugerente, los paisajes, la perspectiva, la puesta en escena, la narrativa, el volumen, la iluminación, las texturas. Sus escenografías en página siempre son muy originales y nunca distraen la atención vertebrando así un compromiso con la ambientación que es incuestionable, y además lo combina con una composición que nunca parece repetirse junto con una riqueza monumental de los colores que someten a los dibujos un hilo directo del pensamiento al gesto en tinta sobre el papel blanco.

miércoles, 25 de abril de 2018

El País:Rao Pingru, el dibujante que narró en cómic un siglo de vida en China


Ahora que lo pueden tener todo no quieren perder la memoria”. Rao Pingru (Nanchang, 1922) interpreta así el éxito de su autobiografía: La historia de Pingru y Meitang (Salamandra). Jamás soñó con el reconocimiento internacional porque ni siquiera se imaginó publicándola: “Cuando mi mujer murió, quise contar nuestra vida a mis hijos y nietos. Nada más”.

Pingru y Meitang, su esposa, llegaron a Shanghái a finales de 195o. Primero se instalaron en una habitación alquilada y en verano de 1952 se mudaron al piso de 36 metros cuadrados y dos habitaciones donde el matrimonio y sus cinco hijos vivirían durante 51 años. En aquel momento, en la ciudad solo había un rascacielos, el Park Hotel. Hoy convive con cientos. Con cerca de 24 millones de habitantes, Shanghái es la urbe más poblada de China. Por eso cuesta hacerse una idea de cómo era cuando se mudaron para que él trabajara como contable y corrector en la editorial de su tío. “Fue la época más feliz de mi vida: ganaba dinero y no pasaba escasez”, recuerda tomando un té en el piso de su hijo pequeño, Shunzeng.

Aquella felicidad duró poco. En 1956, siete años después de que se proclamara la República Popular, la editorial fue nacionalizada y, en 1958, él enviado a un campo de reeducación, denominación utilizada durante la Revolución Cultural para aludir a los campos de concentración concebidos por Mao Zedong para sus purgas políticas. En la guerra civil que enfrentó a los partidos nacionalista y comunista, Pingru había luchado en el bando perdedor, así que fue enviado, sin juicio previo, a la provincia de Anhui. La primera década la pasó en la brigada de excavaciones, después trabajaría en una fábrica de piezas de transmisión para coches. Durante los 22 años que duró la separación, Pingru y Meitang tan solo se veían dos semanas al año, cuando él volvía a Shanghái para celebrar con su mujer y sus hijos el Año Nuevo. En 1979, meses antes de que naciera su primer nieto, regresó a casa para quedarse. La familia lo festejó en el estudio de un fotógrafo. Un dibujo del libro recrea ese momento. Los dos ya tenían el pelo cano.

A sus 96 años, Rao Pingru muestra una agilidad, mental y física, sobresaliente. Cocina, toca el piano, dibuja y ha escrito otro libro. “Pero mis hijos ya no me dejan ir en bicicleta”, se lamenta. Su hijo pequeño explica que se lo prohibieron cuando pedaleó 20 kilómetros para comprar pastelitos de arroz rellenos de carne. “Perdió la llave del candado y apareció cargando la bicicleta sobre los hombros”. Shunzeng tiene 64 años y es psiquiatra. También fue enviado al campo para su reeducación cuando tenía 15. El Partido Comunista exigía que los estudiantes trabajaran la tierra. La mayoría de sus pacientes son jóvenes: “O están deprimidos porque no les gusta lo que ven, o sufren ansiedad porque no llegan donde quisieran”.

Pingru asegura que nunca se deprimió. “Cambiamos nuestra identidad”. Y aclara que aprendió inglés en aquella época. “Cada día memorizaba una frase. Cuando recordé 408, fui capaz de hablar”. La dureza de los trabajos forzados variaba según la provincia: “En Anhui no abusaban de ti. Te dejaban decidir si podías cargar 30, 40 o 50 kilos. Cuando descubrieron que sabía escribir me pusieron a redactar artículos”.

—¿Y qué escribía?

—Historias de gente que trabajaba mucho.

—¿Propaganda? [risas].

—Sí, sí, propaganda.

Su carácter fue su salvación. “En el campo muchos se suicidaron. No soportaban la perspectiva. No se nos permitía estudiar, pero yo tenía un libro en inglés. Estoy más cerca del lado luminoso que del oscuro. Siempre creo que todo mejorará”.

¿Cómo lograba ser tan optimista? “Cuando me alisté con 18 años pensé que estaba salvando a mi país de los invasores japoneses; luego, de los comunistas insurrectos de Mao Zedong. No sabía diferenciar entre los nacionalistas del Kuomintang y los comunistas. No supimos que estábamos en uno de los bandos hasta que se enfrentaron. Quise luchar por China, no contra los chinos. No me sacrifiqué por mantener mis privilegios, creía que luchaba por mi país. Saqué fuerza de saber que no había hecho mal a nadie. No poseo una gran casa ni coches, pero he tenido una mujer que me comprendió. Y puedo escribir y dibujar. No soy un inútil. Sabía que, si lograba sobrevivir, vería la luz. La única libertad que necesito es la mental”.

Hace un año, Rao Pingru salió por primera vez de China. Viajó a Francia para presentar su libro en el festival de Angulema, el salón del cómic más importante del mundo. Fue el invitado de honor. “La comida y las costumbres son distintas, pero el sentido común es el mismo: nos gusta la paz y la amistad”. De repente, se le iluminan los ojos y pregunta:

—¿Franco fue bueno o malo?

—Fue un dictador.

—¿Qué quiere decir?

—Dio un golpe de Estado. No fue elegido.

—La democracia es una ilusión, algo relativo.

—¿Ha tenido problemas por publicar el libro?

—No. Es la verdad. El antiguo Gobierno comunista hizo cosas duras, pero también cosas buenas. Mi hijo se perdió cuando tenía cinco años y la policía lo encontró.

—¿Todo está bien entonces?

—No todo. Tenemos ladrones. Incluso asesinos. Pero no aquí, en el campo. En Shanghái no porque es una ciudad internacional. Progresamos.

—El Gobierno comunista quiso convencer a su mujer de que se divorciara de usted.

—Pero ella dijo que yo no era ni ladrón, ni asesino, ni traidor, ni mal marido. Cuando la conocí era rica y luego trabajó hasta que el cuerpo le aguantó. Creíamos el uno en el otro. Eso nos salvó. Mi madre era budista y nos enseñó que debíamos ayudar a la gente pobre. Eso también nos salvó. Siempre supimos convivir.

Estos días Rao Pingru convive con su hijo y su nuera en un piso de unos 100 metros cuadrados. También viven allí su nieta y su marido. Lo conoció gracias al abuelo: “Es cámara de televisión y vino a filmarme. Mi nieta de 32 años, que nunca había tenido novio, se enamoró”. Los tiempos han cambiado, a Pingru le buscó esposa su padre. “Meitang era la hija de su íntimo amigo”.

De niño, Rao Pingru vivía en Nanchang, capital de la provincia de Jiangxi, en una casa con seis patios y una habitación para el culto budista. Tenía criados, un salón para recepciones, un despacho para su padre, abogado, y un jardín del que su abuela cogía flores para freírlas. En el libro revela su recuerdo más antiguo: la ceremonia del despertar. Los sirvientes lo hacían a las tres de la madrugada. Sus padres y su preceptor aguardaban ante un retrato de Confucio. Sobre la mesa: un pincel, papel, una barra de tinta y una piedra de entintar. El preceptor guio su mano para trazar unos caracteres sencillos. Cuenta también que, a pesar de que tenían criados, desde los ocho años era él quien servía el arroz a sus padres. ¿Se han perdido esas tradiciones? “Sí. Éramos ricos, pero la riqueza no puede atontarte. Ahora los padres sirven a sus hijos eternamente”. ¿Sucede porque solo tienen un hijo? “Ahora se puede tener dos, pero están mimados. De pequeños aprendíamos de Confucio y Mencio que la tolerancia es la principal virtud. También que la felicidad está en el interior. El comunismo trataba igual a hombres y mujeres. Su ideario es la igualdad. Pero ha habido también miseria generalizada”.

—¿Cuándo cambió todo eso?

—Cuando China se abrió al mundo, en 1978. Den Xiaoping trajo la libertad.

—¿Qué pasó entonces en la plaza de Tiananmen 10 años después?

—No recuerdo ese incidente.

—Fue portada en los periódicos.

—No sé de qué me habla. Nuestra vida mejoró. No solo la mía. Se revisaron casos de miles de personas. Los viejos oficiales del Partido Comunista fueron sustituidos.

Así es Pingru. Cuando se le pregunta si es libre responde: “Soy feliz”. Y añade: “La tradición china hace que cuando uno muere se escriba un epitafio en dos columnas. Tengo el mío preparado”. Lo canta y luego lo traduce: “Cuando nuestra nación estaba en peligro abandoné la academia. Fui a la escuela militar de ­Huangpu y me convertí en soldado. Fui a la batalla y luché contra los japoneses. No temí dar la vida por mi país”. Luego hace una pausa y canta la segunda columna: “Ahora soy viejo y feliz. La nación china está en una época próspera con un Gobierno cercano a la gente. Por eso sonreiré cuando abandone este mundo”.

“Soy bastante libre”, insiste. “Podemos hablar con los extranjeros como usted. Hasta los ochenta no pudimos. Aquí puedes decir lo que piensas mientras sigas los principios del Partido Comunista”. Pingru observa con desconcierto la nueva sociedadad china. “Los jóvenes han tenido demasiada suerte. No conocen la guerra. Solo quieren divertirse. Antes no teníamos información. Si sabes lo que tienen los demás, quieres tenerlo. Eso genera frustración y ansiedad. Cuando éramos jóvenes, éramos todos iguales. Por eso creíamos en el comunismo. Ahora hemos perdido ideales. Nuestra vida física es mejor. Pero la mente es más débil, y la vida espiritual, más pobre. Confucio dijo que todo el mundo quiere ser rico y poderoso, pero que, si ese objetivo se alcanza de manera deshonesta, arruina a las personas”.

Según Pingru, cada generación pierde y gana algo. “Nosotros nos movíamos en bicicleta o en autobús. Hoy mis hijos y nietos conducen”. Al escuchar que en Europa estamos dejando el coche y regresando a la bici, asiente: “Vamos 20 años por detrás. Esta es una etapa de transición y la gente quiere conseguir cambios inmediatos. Pero los cambios reales no son así. Aunque llegan novedades como el teléfono inteligente”. Él no tiene. “Por miedo a que me genere adicción. La gente no lo suelta”.

Cuando me despido y me calzo junto a la puerta, pregunto si es habitual que cuando uno entra en una casa china se quite los zapatos, como en Japón. “¿Sabe por qué Japón es un país tan fuerte?”, pregunta retóricamente, “porque ­primero aprendieron de nosotros, y luego, del mundo occidental. Y prosperaron. Así es la vida”.

—Antes de que la dibujara, ¿sus nietos sabían cómo había sido la suya?

—En absoluto. Por eso hice el libro. Empecé siendo rico. Luego me llegó una vida dura. Ahora soy una persona corriente con una existencia plena. El secreto no ha sido la resignación, sino la curiosidad. No he dejado de aprender. Uno educa con lo que hace, no con lo que dice. Pero hoy todo el mundo tiene prisa y todo parece tener la misma importancia, pero lo más importante es la memoria. Si pierdes dinero, puedes volver a conseguirlo. La memoria es otra cosa. Si se pierde, desapareces como persona.

martes, 24 de abril de 2018

RTVE:La vida de José Antonio Labordeta en cómic


Cantautor, escritor, político, profesor, periodista, presentador de televisión… José Antonio Labordeta Subías (Zaragoza, 1935-2010) fue un hombre casi renacentista. Pero más allá de todos sus talentos fue, sobre todo, un personaje que supo llegar a nuestros corazones. Ahora su vida llega al cómic en Tebeo Labordeta (GP Ediciones), de Daniel Viñuales, Carlos Azagra y Encarna Revuelta.

“Para muchos aragoneses y aragonesas –asegura Viñuales- Labordeta es todo un símbolo. También es un referente, tanto cultural como político. Él, junto a Emilio Gastón y Eloy Fernández Clemente, fueron los que trabajaron para forjar nuestra identidad como pueblo y los que intentaron poner en valor tanto nuestro paisaje como nuestra cultura. Aragón tiene muchas cosas buenas, pero una de las malas es que nos queremos muy poco. Ellos lucharon para cambiar esto”.


“El cómic –continúa Viñuales- es idea de Juana de Grandes, viuda de Labordeta, y su hija Paula. Ellas trabajan desde la Fundación José Antonio Labordeta para mantener el legado de José Antonio y, desde el primer momento, querían hacer un cómic para dar a conocer su vida a un público más amplio. Hace un año, en la Feria del Libro y del Cómic de Teruel se pusieron en contacto con nosotros y este es el resultado”.

El dibujante, Carlos Azagra, conoció personalmente a Labordeta e incluso realiza un cameo en el cómic: “Lo tuve de profe de historia y tutor de COU en el primer instituto mixto de Zaragoza 1973-74 -el mixto nº 1 Ramón Pignatelli-. Fue durante ese curso cuando lo empecé a apreciar. Una vez en clase, a un compañero -José María Clemente- lo detuvieron y lo tenían en la Jefatura de policía que teníamos cerca del insti. Las ventanas de los calabozos las veíamos desde arriba, nos asomábamos por la ventana a ver si le veíamos... Esa imagen de los alumnos asomados a la ventana le impresionó tanto que hizo con ella una canción: Hoy no ha venido a clase Ramón Carranza... Era una persona formidable”.
Cómo llegó a ser tan querido

Como destacábamos al principio, Labordeta fue multifacético, pero eso no es lo que los autores querían contar en este cómic. “Si, la verdad es que era un hombre que hacía de todo –asegura Viñuales-. Poeta, músico, escritor, actor, presentador, político. Difícil elegir. En el cómic nos hemos centrado en, sobre todo, mostrar cómo llegó a ser un personaje tan querido en Aragón y en el resto de España”.

“Partimos –añade Viñuales- del momento histórico, porque no se puede decir de otra manera, en el que 20.000 personas, una vez que se cerró la capilla ardiente –por la que pasaron más de 50.000 personas- en el Palacio de la Aljafería, se pusieron a cantar, de manera espontánea, las canciones de José Antonio y que estuvieron allí hasta bien entrada la noche”.

“Como alumno de Labordeta, creo que su mayor logro -asegura Azagra- fue darnos a conocer la historia de manera diferente. Nos recomendaba leer más revistas de la época… Triunfo, Cambio 16... nos enseñó a humanizar la relación con el mundo, con la política... nos hizo interesarnos por los cambios sociales… y todo lo hizo con mucho humor. Aparte fue el que me introdujo en Andalán, periódico maño donde empecé a hacer mis primeros pinitos como dibujante”


“Haberme puesto más guapo”

En cuanto a la documentación para el personaje, Viñuales nos confiesa que: “Pese a haber militado en el mismo partido político no conocía mucho a José Antonio, tan solo algún saludo. Para realizar el guion del cómic hablé con Juana (su viuda), con Eloy Fernández Clemente, con el recientemente fallecido Emilio Gastón, que fue el primer Justicia de Aragón, y, sobre todo, con Antonio Pérez Lasheras, catedrático de la Universidad de Zaragoza y gran especialista en la obra de José Antonio Labordeta”.

Sobre su retrato de Labordeta, Azagra nos comenta que: “Ya lo tenía interiorizado, por lo que no me ha resultado difícil. Además, es el que yo tengo en la memoria. Ya cuando se puso enfermo vivía yo en Barcelona y no era ese Labordeta el que quería reflejar en el libro. Siempre fue un tío cachondo y divertido. Si se estuviera viendo seguro que le gustaría, o a lo mejor me diría: “¡Jodido, haberme puesto más guapo!”

Azagra nos confiesa que se ha documentado “Sobre la marcha, mirando Google o imaginándome situaciones. No soy buen caricaturista y cualquier parecido con las personas retratadas es pura coincidencia, añade a eso retratarlas más jóvenes... Por ejemplo, cuando retrataba a Labordeta en Teruel descubrí que en esa época tenía barba y se la tuve que poner en las viñetas que ya había dibujado”.


“Destacar -continúa Azagra- el trabajo de Encarna Revuelta. Sus colores han ayudado mucho; por ejemplo los años 40… con esos colores sepia... o los grises... de color gris, claro! También el guionista, Daniel Viñuales me ha ayudado mucho y me lo ha puesto todo muy masticadico. Me mandó fotos y enlaces pero, a la vez, me dejó mucha libertad”.

“Pero –añade- cuando haces un retrato de cosas del pasado tienes una visión subjetiva. Al final, lo que intentas es que se parezca algo. Por ejemplo, cuando al padre de Labordeta lo detienen los falangistas para llevarlo a fusilar. Más o menos te imaginas la acción. No sabes si en ese momento van con camisa azul o de paisano, o con casco… en fin... haces lo que puedes buscando, sobre todo que se entienda lo mejor posible”.
Descubriendo a Labordeta

El cómic es ideal para los jóvenes que no pudieron conocer a Labordeta. Pero también para los mayores, ya que vamos a descubrir muchas cosas. “Hay muchas anécdotas y curiosidades de su vida –asegura Viñuales-, pero lo que vamos a descubrir, sobre todo, es a un Labordeta comprometido, toda su vida, con la defensa de las libertades, más allá del famoso “¡A la mierda!” en el Congreso de los Diputados y de su paso por Un país en la mochila”.

“Siempre he pensado –añade Azagra- que eran unas viñetas para la gente joven que no le conocía de nada, o que sólo le conocía por lo de "A la mierda". Labordeta era mucho más que esa frase. Cuando lo lea la gente entenderá muchas cosas. También destacamos su vertiente humana y familiar”.


“Seguro –continúa Azagra- que se han quedado en el tintero muchas cosas, mucha gente que no sale, mis recuerdos de el en el instituto, los conciertos para los emigrantes en Barcelona, toda esa gente que luego dirá: “¡hey, que yo no salgo!” Pero entonces hubiera sido un tocho. Ya está bien como está. Además relatado por ese San Lamberto, decapitado por las tropas imperiales, que iba con la cabeza en la mano...”

Y es que San Lamberto es el narrador del cómic. “Juana de Grandes y Paula Labordeta querían un cómic desenfadado, que fuera ameno y que invitara a leer –nos comenta Viñuales-. A mí siempre me ha gustado la canción del milagro de Lamberto, de niño la cantábamos en los campamentos, y me pareció que meterlo de alter ego de José Antonio para contar la historia quedaría bien. José Antonio paseando con un tipo que lleva su cabeza debajo del brazo, mirándonos desde lo alto de una nube tiene ese punto surrealista que tenemos los aragoneses”.
El legado de Labordeta

Han pasado ya casi ocho años de la muerte de Labordeta. Preguntamos a Viñuales cuál cree que ha sido su legado. “Creo que José Antonio nos ha dejado muchos legados, desde su muerte los aragoneses nos sentimos un poco huérfanos, pero si hay que destacar alguno yo me quedo con su honestidad, su franqueza, el apego y el cariño a su tierra. No desde una posición cerrada, si no de descubrir tu paisaje, y paisanaje, para sentirte ciudadano del mundo”.

En cuanto a si tienen otros proyectos sobre personajes aragoneses, Carlos Azagra nos comenta que: “El próximo proyecto que tengo con otro guionista aragonés, Juan Pérez Fernández, es sobre la vida de Durruti, que si bien era de León estuvo mucho tiempo en el frente de Aragón... Además es también universal, como Labordeta. Pero quien sabe. Hay muchos personajes aragoneses que me atraen… Goya, Luis Buñuel, Javier Tomeo, Joaquín Ascaso y toda la historia desconocida del Consejo de Defensa de Aragón.... El único órgano de gobierno que tuvieron los anarquistas en el mundo lo tuvieron en el Caspe republicano. El cómic puede servir todavía como arma didáctica”.

lunes, 23 de abril de 2018

El Mundo:El 'Persépolis' latinoamericano, al cine


Cuando Power Paola llegó a Cali a principios de los 90 se chocó de golpe con la violencia del narcotráfico: balaceras en las discotecas, tipos armados custodiando las casas de los traquetos (mafiosos)... «Escuchabas las bombas a menudo. Ahora lo recuerdo como vivir en el Lejano Oeste. Allá perdí la inocencia, había que crecer para sobrevivir», recuerda esta dibujante que nació en Quito en el 77.Ese cambio vital, el paso de la infancia a la adolescencia pero también de un entorno seguro y familiar en Ecuador al caos de una Colombia en guerra, Paola Gaviria (su nombre real) lo ha plasmado en la novela gráfica Virus tropical (Random House Mondadori, 2013). Las viñetas se han convertido ahora en una película de animación dirigida por el colombiano Santiago Caicedo que se estrenó en la Berlinale en febrero y que acaba de ganar el premio del público en el festival South by Southwest de Austin (Texas). La comparación con Persépolis, publicado entre 2000 y 2003, es inevitable. En este cómic de culto (que en 2007 saltó al cine), la iraní Marjane Satrapi registró el periodo posterior a la revolución islámica que expulsó al sha de su país en 1979. Lo hacía desde los ojos de una niña, al igual que Power Paola. «No puedo negar esa influencia, cuando la leí me animó a escribir mi historia, pero ella encara la realidad política, a mí me interesa más hablar sobre mi familia», dice.

Así es como el lector (ahora, también el espectador) conoce a su mamá, que se quedó embarazada de Paola pese a que se había ligado las trompas para no tener más hijos. Los médicos en Quito la decían que aquello no era posible, que debía ser una hinchazón de barriga por un virus tropical. Su papá fue sacerdote, su madre lee el futuro en las fichas del dominó, ella ganó un concurso de niña para conocer al Papa Juan Pablo II... «Parece surrealista, pero es 100% autobiográfico», asegura la artista.Para transportar ese universo mágico y colorido a la pantalla, Power Paola realizó más de 5.000 dibujos durante un lustro. Llenó una veintena de libretas que ahora conserva en dos cajas en su casa de Buenos Aires, a donde se mudó hace seis años tras vivir en Quito, Cali, Medellín, Bogotá, Sídney, París y San Salvador. «La distancia me ha enseñado a valorar mi origen, a sentirme parte de algo. Me interesa mucho la mezcla de culturas, yo desayuno con mate argentino y arepas colombianas», bromea.En las imágenes en movimiento cobran vida el Quito multicultural y conservador de finales de los 70 y 80 y ese Cali verde, frenético y salvaje de los años duros del narco que imitaba la estética más artificial y hortera de Miami. El acento de la protagonista provoca burlas y al principio ella no entiende la jerga caleña a base de pelados, manes, viejas, bacanísimo... La música consigue captar el espíritu de Power Paola, entre lo naif, la crudeza y el realismo cotidiano salpicado de eventos mágicos. La banda sonora es obra de Adriana García Galán y suenan canciones de Las Malas Amistades, un grupo de culto en Bogotá.«Si me animé a hacer la película fue porque en ella participan mis amigos, con los que comparto una estética, unos gustos musicales y el mismo sentido del humor, requisitos para mí indispensables a la hora de grabar una historia sobre mi vida. Antes recibí una propuesta de hacerlo con seres humanos como actores y me horrorizó, me salió un no rotundo desde el alma».Power Paola es una de las principales representantes de la explosión del cómic en Latinoamérica. «Es un virus que se expande, internet ha ayudado mucho», asegura, y cita a autores como Fabio Zimbres, Inechi, Delius, Muriel Bellini, María Luque, Amadeo Gonzales y Rodrigo La Hoz. Algunos de ellos aparecen en la antología El Volcán, que contará con una exposición en el festival Entreviñetas (del 3 al 6 de mayo en Medellín), donde la autora de Virus tropical ofrecerá una clase magistral junto al director de la película.«Cada vez hay más talento en países con una larga tradición de historietas como Argentina, Chile y Brasil, pero también en otros como Colombia, Perú y Ecuador. Hay muchas chicas haciendo cosas increíbles en la región», dice Power Paola, que fundó en 2008 el grupo Chicks on Comics como punto de encuentro para el diálogo entre mujeres que dibujan, sin importar su procedencia.En sus tiras mensuales en la revista cultural colombiana Arcadia, en sus novelas gráficas (tiene previsto terminar la nueva a finales de año) y en sus múltiples facetas (además de historietista, es artista plástica e ilustradora), Power Paola mantiene hoy esa mirada deudora de la obra de la canadiense Julie Doucet que la hizo famosa con Virus tropical,la de aquella niña que llegó a una Colombia dura y hostil para perder la inocencia y conquistar la independencia.

viernes, 20 de abril de 2018

"Las mujeres tenemos que recuperar el cómic como autoras y como lectoras"


Marika Vila (María del Carmen Vila, Barcelona, 1949) es una historietista barcelonesa de largo recorrido que hace un año realizó su tesis de la carrera de Humanidades observando el cómic español desde una perspectiva de género. A las siete de esta tarde pronuncia la conferencia "Des-okupar el cuerpo: las mujeres en el cómic español", organizada por Tribuna Ciudadana, en el salón de actos de la Biblioteca de Asturias, en el Fontán. La presenta la dibujante asturiana Raquel Lagartos, autora de "Mary Shelley: la muerte del monstruo" y de "La hierba del estío".

Vila reflexionará sobre "los estereotipos en el cómic y cómo se produce la usurpación del cuerpo de las mujeres por el artefacto 'Mujer', construido por la voz masculina del discurso dominante en el medio, que ha venido silenciando a las autoras históricamente o las ha reducido al pequeño espacio del estilo femenino construido desde el discurso patriarcal".

"Subjetiva, no imparcial", Marika Vila "somete ese discurso a la disciplina académica para hablar desde dentro y poder contrastarlo con una pluralidad de visiones".

- Empezó en el cómic femenino y comercial...

-Y del discurso hegemónico a los 17 años con Selecciones Ilustradas, una agencia que trabajaba para Europa y América, y entré en contacto con una generación de dibujantes, la mayoría mayores que yo y otros más cercanos.

- Su generación es la de la Transición.


-La que se llama del Compromiso. Retomamos el medio y, como los jóvenes de entonces, sentimos en la piel los movimientos sociales e intentamos recuperar el medio y responsabilizarnos del mensaje y tratar el cómic como un arte más. Fue el inicio del "boom" del cómic.

Trabajó en la revista "Trocha / Troya" y en "Butifarra", dos publicaciones de izquierdas, y perteneció al Colectivo de la Historieta, veintidós autores de los que tres eran mujeres.

-Éramos las chicas del cómic porque no había otras: Montse Clavé, Mariel Soria y yo.

- Y las profesionales que venían de los cuadernos para chicas y otras publicaciones, ¿por qué no se incorporaron?

-El medio las invisibilizó y marginó mucho y, en ese momento, se dejó de hacer ese cómic. Trabajaban en casa, firmaban Juli o Pepi y no tuvieron contacto con otros movimientos. Unas cuantas eran importantísimas y tenían gran profesionalidad. Ya en la República estaban Lola Anglada, Rosa Galcerán, Piti Bartolozzi y Josefina Tanganelli. En el franquismo salieron María Pascual, Carmen Barbará y Purita Campos, que resiste hasta los años 90, todas encarriladas en un estilo en el que son excelsas profesionales que mantuvieron una cuota de lectoras. Nuria Pompeia hacía cómic en el humor gráfico. Y nosotras rompimos el techo.

- En Francia salió "Ah! Nana", que duro poco, y aquí el "Totem especial mujeres", un especial.


-Donde el editor Roca decía que éramos tan buenas que no iba a hacer más números. A la fuerza, la realidad te podía. No teníamos conciencia de que había otras mujeres en Francia haciendo cosas. Encontrábamos los problemas de machismo no en la derecha, que ahí ya los esperabas, sino en la izquierda, en compañeros que no se daban cuenta de sus comportamientos y se sorprendían. No me quejo de eso, quiero mucho a mis importantísimos compañeros, pero es un análisis: era así y no teníamos casi espacio para publicar, aunque estábamos trabajando igual en abrir espacio y brecha. Era el marco general y la comercialidad, que en España se restringió a los fieles y que venía de una tradición masculina y de una segregación radical que se implantó en la dictadura. Los niños tenían el espacio sideral y el mundo para conquistar, y las niñas, la casa, el hogar y educación en el rol. El niño es héroe y le dejan desfogarse y a ella la enseñan a ser controlada, controladora del consumo y enemiga de las otras mujeres.

- En los ochenta llegaron más autoras.


-Ana Miralles y Laura Pérez Vernetti, que este año consiguió el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, donde por primera vez se han implicado con las autoras después de una paulatina sensibilización.

- ¿Y las lectoras?


-El cómic las expulsó. Las que siguieron fieles lo hicieron travistiéndose, asumiendo que estaban en el plural neutro que no nos contempla.

- El cómic japonés las recupera.

-Tenemos que recuperar el espacio como autoras y como lectoras. Aunque tenemos que huir de la segregación que representan y del discurso homogeneizador, el manga y los tebeos románticos que han permanecido son reivindicables por la profesionalidad de los autores y porque han mantenido o vuelto a traer lectoras. Si podemos ofrecer otros productos, los lectores se engancharán y pasarán al cómic adulto.

- En la novela gráfica, que es cómic, aparecen autoras tan sólidas como Marjane Satrapi, Possy Simmonds y Rutu Modan que hacen narrativa adulta y no sólo para mujeres.

-Sí, para personas. En 2008 el cómic entró en la crisis y empezó a preocuparse porque no había mujeres. Se rescató a Purita Campos por "Esther y su mundo" y aparecieron otras como Satrapi en Francia, donde se trata mejor a las autoras.

- ¿Hay características de mujer en la imagen de las mujeres que hay en los cómics?

-En mi tesis comparo las obras de Milo Manara y Ana Miralles. Manara y Hugo Pratt son una referencia para Ana, que trabaja en el "mainstream". He comparado imágenes parecidas y se observa que la iconografía que crea ella es de una mujer, una persona que planta cara al espectador, y la de Manara es una muñeca hinchable. Ana no rompe el discurso tradicional pero deja un rastro de que hay otra persona haciendo ese discurso. Su discurso es masculino, porque el guionista lo es. Ella lo ha controlado en lo que puede, cambia, debate, pero sigue el erotismo romántico masculino. Ahora Luci Gutiérrez se dibuja a sí misma con su cuerpo recuperado. La subjetividad femenina que emerge en la nueva iconografía muestra que no existe un artefacto "Mujer", sino infinidad de modelos y de diversidad y que el discurso sexo-género heteropatriarcal puede tener un espacio pero no la hegemonización de los lenguajes.

Vila empezó estudios de Sociología que dejó, se formó en la Escola Massana de Arte y en 2004 empezó la carrera de Humanidades. Inició su investigación para la tesis en 2009 y ha hecho dos másteres sobre la representación de las identidades culturales de género. El dibujo le ha permitido "vivir y dar estudios a mi hija" pero no sólo haciendo cómics románticos para Italia, Reino Unido y Suecia o creando series como "Luna y Duna" para la revista "Barbie", sino ilustrando, trabajando como animadora en "Muffi, el último koala" y en la parte técnica de publicaciones de editorial Planeta, lo que la sitúa en la introducción del manga en España con "Dragon Ball" y de la revista "Shonen Magazine" y muchos más.

- ¿Qué intentó hacer en "Luna y Duna"?

-Era para niñas e intentaba ser todo lo diferente que se podía dentro de "Barbie".

Superman celebra sus 80 velitas con la edición 1,000 de su cómic



Pocos personajes de la cultura pop tienen más aguante que Superman, el mero, mero de los superhéroes, quien cumple 80 años este mes y cuyo cumpleaños se celebró esta semana con el lanzamiento del cómic, Action Comics No. 1,000.

Creado por Jerry Siegel y Joe Shuster, Superman llegó al mundo en abril de 1938 de la mano de la editorial DC Comics con Action Comics N° 1. Tan icónico es ese primer cómic en donde conocemos al kryptoniano Kal-El (cuyo terrícola es Clark Kent), que uno de los ejemplares se vendió por US$3.2 millones en eBay en 2014. 


Ahora, ocho décadas después, continúa la trama entre el bien y el mal en Action Comics No. 1,000, en donde por primera vez se presenta la pluma de Brian Michael Bendis. Si te suena ese nombre es porque Bendis dejó Marvel Comics en favor de DC Comics en fechas recientes. Bendis estuvo 17 años en Marvel y contribuyó a la reciente popularidad de Spider-Man y los Avengers.

Ahora con Bendis en su esquina, DC Comics volverá a enfocarse en uno de nuestros superhéroes favoritos. En Action Comics No. 1,000 -- donde aparece el primer cartón escrito por Bendis sobre el Hombre de Acero -- vemos a Superman y Supergirl intentar salvar, otra vez, a Metropolis de una nueva amenaza. Bendis continuará la historia de Superman en la serie de cómics Man of Steel que se lanzará el 30 de mayo.

jueves, 19 de abril de 2018

Viaje al corazón del cómic con Hugo Pratt


La obra del maestro del cómic Hugo Pratt es la nueva exposición del Museo de Confluencias de Lyon.

El héroe mítico Corto Maltese, marinero entre dos mundos es el punto de partida de un viaje entre real e imaginario que combina las historietas con objetos etnográficos con los que adentrarnos en el universo cosmopolita de Hugo Pratt.

"Él es al mismo tiempo un auténtico novelista, dibujante y director de cine, y cuando se logra combinar las tres cosas se consigue el auténtico genio del cómic que fue. Toda la obra de Pratt está aquí como un guía, pero no un guía turístico o geográfico sino un guía en cuanto a actitud y apertura a otros mundos", asegura Michel Pierre, comisario invitado de la exposición.

Veneciano, etíope, argentino, ciudadano del mundo de orígenes diversos, Hugo Pratt, nos invita a un viaje por diferentes islas del tesoro. Perfila un mundo un poco más libre de esquemas y fronteras, donde vale la pena vivir y hacer los sueños realidad.

miércoles, 18 de abril de 2018

El País:Ángel de la Calle: “El cómic sigue en el furgón de la infancia”


Hace 15 años se publicó la monumental Modotti, donde Ángel de la Calle (Molinillo de la Sierra, 1958) exhibía el poderío del cómic para biografiar el siglo XX. Ha vuelto a las andadas con Pinturas de guerra (Reino de Cordelia), retrato de una generación que perdió la revolución y el arte durante las dictaduras latinoamericanas. El libro acaba de recibir el premio a la mejor obra de autor español en el 36º Salón del Cómic de Barcelona. Dolmen, además, reedita estos días su biografía sobre Hugo Pratt.

Además de san Hugo Pratt, ¿tiene otros dioses? Buff...! Crepax, Miller, Toppi, Caniff, Spiegelman, Prado...

¿Cuál fue la primera historieta que cayó en su mano en el pueblo donde nació? Unos cuadernillos de El Cosaco Verde. Un chico los compraba y los escondía de sus padres, el mío los encontró y me los dio.

¿Mejor un buen guion o un buen dibujo? Para mirar el dibujo, para leer el guión. Los mejores son en los que te pierdes y no te haces esa pregunta.

¿Qué lee cuando no lee cómics? De todo. Ahora mismo los Diarios de Ricardo Piglia. Y el libro de entrevistas a Tardi de Numa Saul.

Escribe sobre Pratt, Modotti, pintores perseguidos… ¿La ficción pura no le interesa? Me interesa la vida como ficción. Y la ficción como parte de la vida. Y mezclar las dos cosas.

Cite la creación cultural que más le ha influido. El séptimo sello de Bergman, que vi a los 15 años. Me dije, pues oye esto de contar historias puede tener más cosas detrás.

¿Faltan lectores y sobran editoriales? Faltan las dos cosas. Y es culpa nuestra. De los autores.

Si tuviera todo el presupuesto del mundo, ¿a quién pondría a debatir en la Semana Negra? A John Le Carre, Paco I. Taibo II, Paul Auster y Fred Vargas.

¿El cómic empieza a estar socialmente sobrevalorado? Más bien, a la que nos descuidamos, seguimos en el furgón de cola de la infancia.

¿Qué encargo no aceptaría jamás? Cualquier hagiografía.

¿A quién le daría el próximo Premio Cervantes? Si toca español a Luis García Montero y si toca latinoamericano a Leonardo Padura. Y de paso le daba el Carvalho a Taibo, que no sé a qué esperan.

martes, 17 de abril de 2018

RTVE:Laura Pérez Vernetti, Gran Premio del 36 Salón del Cómic de Barcelona


La dibujante e ilustradora Laura Pérez Vernetti ha sido distinguida hoy con el Gran Premio del 36 Salón del Cómic de Barcelona por "una carrera en la que ha apostado siempre por cómics rompedores que buscan nuevas formas estéticas y narrativas", ha destacado Josep Maria Martin Saurí, ganador de la pasada edición.

Por otro lado, el premio a la mejor obra de autor español ha sido para "Pinturas de guerra", de Ángel de la Calle, el premio a mejor autor revelación español se lo ha llevado Ana Penyas, por "Estamos todas bien", y el premio a mejor obra extranjera ha recaído en "El arte de Charlie Chan Hock Chye", de Sonny Liew.

En cuanto a la categoría por votación popular, la de Mejor Cómic Publicado en España en 2017 decidida mediante una votación a través de la web del 36 Salón Internacional del Cómic de Barcelona, ha tenido como ganadora la obra de Gonzalo Torné de la Guardia, Sergio Sandoval y Mado Peña, Alma Cubrae 1 (Evolution/Panini Cómics).

De la Calle ha asegurado que "Pinturas de guerra" (Reino de Cordelia) es "un grito contra el olvido de una generación que quería llevarse al mundo por delante", y ha aprovechado el discurso para agradecer a sus "héroes", Esteban Maroto, Marika Vila y demás autores de "una generación que nos enseñaron el orgullo de ser autor de cómic".

"El cómic para adultos ha sido lo que ha permitido que yo esté aquí hoy. Eran unos autores que en cada pagina, en cada viñeta y en cada esquina pedían libertad de expresión y aullaban contra la censura que tenían. Y el viento sopla, pero parece que los tiempos no cambian", ha resaltado Ángel de la Calle.

Además, el salón ha entregado también los premios de honor a la trayectoria de los autores internacionales invitados, Vittorio Giardino, Ralf König, Stan Sakai, Dann Thomas y Roy Thomas.

El premio al mejor fanzine español de 2017 se lo ha llevado la revista Los Diletantes, que, como han señalado sus creadores, es un proyecto muy modesto, que distribuyen por las librerías los propios autores, por lo que el reconocimiento "es un gran aliciente para seguir adelante".

Laura Pérez Vernetti: Un mito del cómic español
Nacida en Barcelona en 1958, Pérez Vernetti empezó su carrera en la revista para adultos "El Víbora", donde colaboró entre 1981 y 1991, y ha conseguido gran reconocimiento por sus obras dedicadas a poetas como el portugués Fernando Pessoa o el alemán Rainer Maria Rilke.

Al recibir el galardón, Laura Pérez Vernetti ha recordado "a las mujeres que empezaron a hacer cómic en España, que eran poquitas", y ha señalado que el cómic "es un arte tan apasionante al que vale la pena dedicarle toda una vida", pese a que "en España y en Cataluña es duro" hacer carrera como dibujante.

En declaraciones a RTVE.es, Laura ha asegurado que: "Es un reconocimiento muy importante para mí, no solo por las dificultades que tiene la mujer en el mundo editorial del cómic, desde los años ochenta hasta la actualidad, sino también porque supone un reconocimiento a haber apostado por la investigación en el cómic y acercarlo a la poesía", ha destacado Pérez Vernetti.

Laura es la tercera ganadora del Premio de las 30 ediciones en que se ha entregado. Las anteriores fueron Purita Campos y Ana Miralles. "Me he emocionado mucho porque no me lo esperaba, ya que mi obra ha presentado diferentes estilos, ha mezclado poesía y cómic... sabía que iba a ser un camino muy complicado y que no iba a tener muchos premios. Por eso me ha sorprendido mucho y estoy contentísima"

El jurado ha valorado, precisamente, el que Laura haya investigado nuevos caminos para el cómic. "Si, pero cada vez pesa más el mercado y las ventas y en muchos salones se dan los premios a grandes vendedorres de tebeos, más que ha gente que investiga nuevos caminos. Pero este premio me da muchas esperanzas para seguir porque veo que se valoran caminos diferentes".

Laura fue una de las pioneras ya que publicó en la revista El Víbora en los años 80. "En aquella época éramos dos o tres autoras y publicábamos cada "muerte de obispo" Ahora hay muchísimas autoras, de todas las edades y con mucho talento. Las cosas todavía tienen que mejorar mucho, como el premcio por página pero la diferencia con los años 80 es abismal".

Laura lleva ya diez años estudiando la relación entre la poesía y el cómic, e incluso ha creado un nuevo género literario denominado "Poémic". También ha narrado las vidas y adaptado las obras de poetas como Pessoa (Pessoa & Cia), Maiakowski (El caso Maiakovski) o  Rilke en Yo, Rilke (todos publicados por Luces de Gálibo).

"La poesía gráfica tiene ya diez años y lo novedoso es que el guion no es prosa sino un poema, lo que conlleva un esfuerzo adicional, porque la poe´sia es difícil de dibujar. Pero es algo totalmente novedoso"

Un nuevo género, la poesía gráfica que también ha exportado a otros países. "La revista Linus, que es una de las más improtantes de Italila, está empezando a publicar mi trabajo. A ver si funciona bien".

En cuanto a sus proyectos, Laura asegura que espera publicarlo "para 2019"

lunes, 16 de abril de 2018

El Salón del Cómic revalida su éxito


El Salón del Cómic de Barcelona, que ayer clausuró con notable éxito una nueva edición, que suma ya la número 36, ha coincidido con el repunte de la publicación de cómics en España. Ello ha contribuido a crear un clima de optimismo sobre el futuro de este sector editorial tras varios años de estancamiento del mercado.

La publicación de cómics se incrementó en quinientos títulos en el 2017 y alcanzó las 3.507 novedades. El 84% de todo lo publicado son traducciones de obras editadas en el extranjero, fundamentalmente en Estados Unidos y en Japón, cuyos mangas hacen furor en el mercado español. Como dato negativo destaca el hecho de que ha descendido la edición nacional de cómics, que suponen sólo el 11% de la producción total.

Ante este escenario del sector del cómic resulta muy pertinente el llamamiento hecho por la ganadora del Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona de este año, Laura Pérez Vernetti, para que los editores de cómic apuesten más por los autores españoles si quieren convertirse en una industria fuerte, ya que, como dice, “es la cultura de tu país la que te diferencia de los demás”.

El futuro del cómic español, pese a todo, como reconoce también la autora galardonada, es prometedor ya que han surgido nuevas editoriales que apuestan por este género, que tiene todavía infinidad de posibilidades para encontrar nuevos caminos.

El Salón del Cómic de Barcelona de este año ha intentado, como es tradicional, poner en valor el trabajo de todos los autores, aunque los organizadores han hecho un esfuerzo especial para acercar los autores españoles a su público y, de esta manera, darles la misma oportunidad que se da a los numerosos autores internacionales presentes en el certamen. Uno de los artistas locales que han despertado mayor interés ha sido Jan, el creador del mítico Superlópez, un personaje que empezó siendo una parodia de los superhéroes de las historietas pero que llegó a convertirse en uno de los personajes referentes del cómic español.

Han sido más de 118.000 los aficionados al cómic que este año han pasado por el salón, que ha ocupado más de 50.000 metros cuadrados de exposición en el recinto ferial de Montjuïc, y que han revalidado el éxito de ediciones anteriores. Ello demuestra, una vez más, el dinamismo de esta expresión cultural que, al margen de su propia riqueza creativa, ejerce también una importante función como puerta a la lectura, como herramienta pedagógica y como una forma de fomentar el espíritu crítico, ya que plasma gráficamente, de una u otra forma, todo lo que sucede en nuestro entorno.

domingo, 15 de abril de 2018

El País:El mundo después de Brian Michael Bendis


Quedan exactamente cuatro días para que Brian Michael Bendis aterrice (capa mediante, por fin, esta vez) en DC. Aquellos no iniciados en el mundo de los superhéroes deberían saber que Brian Michael Bendis es el tipo que —hasta ahora— lo hacía todo en Marvel, y que Marvel y DC son, válgamonos del símil superheroico, archienemigas. Una suerte de Madrid-Barça de la viñeta, de tamaño astronómico, evidentemente. Brian Michael Bendis, nacido en Cleveland y con una pasión desmesurada por el noir —ama, con locura, a Jim Thompson y a Dashiell Hammett, y se nota en cada superhéroe que toca, y en cómo lo toca—, es, también, el creador de Jessica Jones, la superhéroe aburrida de su equipo de superhéroes que un día decidió montar un despacho de detectives y empezar a beber más de la cuenta. Alias, la serie que dio pie (16 años después) a la Jessica Jones de Netflix, nació, como la primera obsesión de Bendis, la muy recomendable Powers,del cruce de sus dos pasiones: el superhéroe entendido como alguien con más aristas que otra cosa, y el asunto criminal como telón de fondo.

El éxito de hasta la más delirante de sus propuestas —hizo que se hablara más, y se vendieran también más ejemplares, de su Utimate Spiderman (el hispano adolescente Miles Morales) que del Spiderman clásico, todo un hito en un mundo en el que todo debe cambiar para que nada cambie, y en el que, invariablemente, este tipo de cosas no pasan—, no tardó en convertirle en el epicentro del Universo Marvel. Se le puso al frente de las series de más impacto —incluida Los Vengadores— y, hoy por hoy, era el Chico Para Todo de La Casa de las Ideas.


Bendis anunció en noviembre que había llegado a un acuerdo —suponemos que millonario— con DC para sumarse a sus filas, y desde entonces se ha estado especulando con, al menos, dos cosas: 1) ¿Cómo piensa cubrir Marvel el millón de huecos que deja Bendis?, y 2) ¿Con qué iba a estrenarse Bendis en su nueva casa?

La respuesta a la segunda pregunta llega en cuatro días a librerías, y es nada menos que el número 1.000 de Action Comics, la cabecera en la que nació (en 1938) Superman, así que se estrena nada menos que con su, según ha dicho, superhéroe favorito. La respuesta a la primera es una buena noticia. Porque, en buena parte, Bendis es responsable del viraje girlpowerístico de Marvel, y su marcha, posibilitará la llegada a grandes cabeceras de nombres como los de G. Willow Wilson (la responsable de la muy potente Ms. Marvel o qué pasa cuando eres una adolescente musulmana de Nueva Jersey con poderes), Jody Houser, Kelly Thompson, Saladin Ahmed, o Matt Fraction, y siga dando cancha (o alzando al podio de una vez) al sin duda más brillante guionista que milita en Marvel estos días: el exindie Jeff Lemire. Lo dicho, una (muy) buena noticia.

sábado, 14 de abril de 2018

ABC:Bruguera renace en la librería y apadrina un premio de cómic y novela gráfica


Bruguera, el emblemático sello que enmarcó la edad de oro del tebeo español y auspició también ese invierno del dibujante del que dio buena cuenta Paco Roca, vuelve a la vida y a la librería para reivindicar los grandes clásicos de la editorial y, al mismo tiempo, dar visibilidad a las nuevas generaciones de historietistas.

La operación , consecuencia directa de la compra de Ediciones B por parte de Penguin Random House, implica que a partir del próximo mes de septiembre el legendario hogar de autores como Ibáñez, Víctor Mora, Jan y Vázquez, entre muchos otros, renacerá con 45 títulos anuales. En este nueva etapa, Bruguera apostará «por esos grandes clásicos con los que alcanzó el éxito y reeditará muchas de esas obras que no han vuelto a ver la luz desde que fueron publicadas por primera vez», según un comunicado hecho público por Penguin Random House.

En este sentido, algunos de los primeros títulos que se pondrán en el mercado serán antologías dedicadas a Vázquez, el sir Tim O’Theo de Raf y las aventuras cortas de Mortadelo y Filemón publicadas entre 1958 y 1972; una edición conmemorativa del 60 aniversario de El Jabato de Víctor Mora y Francisco Darnís; el gran libro de Superlópez; y una edición especial de Zipi y Zape. 


«La vuelta de un sello como Bruguera, con todo su fondo, supone todo un acontecimiento editorial. Bruguera formó parte de la educación sentimental de varias generaciones y contribuyó a forjar la identidad social y cultural de todo un país. Tenemos la oportunidad de volver a poner a disposición de los lectores todos estos contenidos», destaca Juan Díaz, director editorial de Ediciones B, Debolsillo, Penguin Clásicos y de la División Infantil, Juvenil & Cómic.

Esta operación rescate llega acompañada además de la convocatoria, a partir de 2019, del Premio Bruguera de Cómic y Novela Gráfica, un galardón dotado con 12.000 euros con el que la editorial quiere dar visibilidad a las nuevas generaciones de historietistas.

De hecho, uno de los objetivos del sello es dar voz a nuevos autores que sintonicen con el espíritu «innovador» que definió al sello barcelonés. «La nueva Bruguera albergará también nuevas voces del cómic del panorama nacional e internacional, y sus editores seremos sensibles a todo tipo de talento con el fin de llegar, como hicieron quienes nos precedieron, a un público amplísimo y diverso», destaca la directora editorial del sello, Gemma Xiol.

Fundada en 1910 como El Gato Negro y reconvertida en Bruguera en 1940, Bruguera marcó el rumbo del tebeo y la historieta española desde la década de los cincuenta gracias a semanarios como «Pulgarcito» y al oficio de autores que, como Ibáñez y Vázquez, convirtieron la editorial barcelones en la gran factoría del humor.

viernes, 13 de abril de 2018

La Razón:Cuando el cómic hizo «¡boom!»


finales de los 70, España era algo así como un espacio sucio, embarrado y brutal, con una nueva libertad sobre la mesa ansiosa de tomar forma. La muerte de Franco posibilitó que en 1977 se iniciase el proceso para acabar con la censura previa y eso abrió la puerta para que los bárbaros, los salvajes, los imaginativos, los artistas y los poetas volviesen a salir a la calle. «¡A la carga!», cantaban. Los dibujantes de cómic empezaron a pintar aquella sociedad sucia y brutal y en las calles aparecieron los primeros colores. Algo había hecho «boom» y todos quisieron participar en la fiesta.

El Salón del Cómic abre hoy sus puertas y lo hace con una exposición que rememora aquellos mágicos años, en los que el cómic para adultos invadieron los quioscos y una nueva generación encontró por fin los colores con los que veía el mundo. «En tiempos de Franco, los cómics estaban catalogados como historietas infantiles y juveniles, con lo que era muy difícil que dejasen pasar contenido más adulto. Así que cuando se acabó la censura previa, aquello fue una gran explosión de talento contenido durante años», asegura Antoni Guiral, director de contenidos del Salón.

Mark Twain tiene una frase genial que define la estupidez de la prohibición de ciertos contenidos culturales. «La censura es decir a un hombre que no puede comer filete porque un bebé no puede masticarlo». Los lectores estaban hartos que se les tratase como a un bebe y la irrupción de los cómics de contenidos más subidos de tono encontraron pronto su público potencial. En 1977 ya aparecieron revistas como «Trocha» o «Totem», que introdujeron a los grandes maestros del cómic internacional del momento como Moebius, Milo Manara o Jacques Tardi.

Pronto se le añadirían piblicaciones como «Blue Jeans» o «El Jueves», para abrir paso a partir de 1979 a títulos míticos como «El Víbora» o «1984». «Aquella explosión de creatividad puso los fundamentos de lo que es el cómic hoy día y posibilitó los primeros pasos de grandes editoriales del sector como Norma o La Cúpula. Aquellos dibujantes abrieron la imaginación de toda una generación», comenta Guiral.

El «boom» fue tal que en los 80 se abrieron hasta 60 revistas, cada una con su propio recorrido, pero muchas cuya trayectoria llegó al cambio de siglo. Las primeras introdujeron temáticas como el terror o la ciencia ficción y la fantasía. Después se apostó por contenidos eróticos y de gran carga social, hasta conseguir una perfección total entre el contenido estético y el narrativo. «Aquella época posibilitó una explosión de libertad que hoy no existe. vivimos unos tiempos en que la correción política hace que los editores y los propios autores frenen sus impulsos. Está claro que mucho de lo que se publicó en 1980 no se podría publicar hoy día», afirma Guiral.

Tanto es así, que la exposición está prohibida para menores de 18 años, aunque la mayoría de viñetas siguen teniendo un aire ingenuo y naïf dentro de su provocación. En total, se puede ver el trabajo de 53 dibujantes de aquella vibrante era. Cada uno ha elegido dos originales para ejemplificar la efervescencia y ambición de aquella época. Además, gentileza de la Biblioteca Tecla Sala, hay una mesa con numerosos ejemplares de revistas de la época que el público podrá ojear.

De Nazario a Jordi Benet

La exposición nos muestra el trabajo de grandes autores como Jordi Bernet con su «Torpedo» o Pep Brocal y su serie «¡Hola Terrícola!» para la revista «Zona 84», auspiciada por uno de los editores claves del «boom», Josep Toutain. «Fue una época muy rica en diferentes líneas y propuestas estéticas. “El Víbora no tenía nada que ver con “Zona 84”, con la que se complementaban unas con otras. Hemos querido poner un ejemplo de todas», añade Guiral.

Los jóvenes que visiten la exposición se harán una idea de la época heroica del cómic, cuando era tan importante como la canción protesta para la generación anterior. Para quienes vivieron aquella época, revivirán aquellos años mágicos en el que todo parecía posible, con nombres como Nazario, Amador García, Marta Guerrero o Carlos Jiménez.

Super López y Jack Kirby, las grandes exposiciones Ópera Actual
Las otras dos grandes exposiciones del salón son una dedicada a Jan y su Super López, con cerca de 60 originales de un personaje que a final de año verá el estreno de su versión cinematográfica. En cuanto a Jack Kirby, se presentan 31 originales de todas sus épocas, toda una maravilla.

jueves, 12 de abril de 2018

El País:El Salón del Cómic abre sus puertas


El Salón Internacional del Cómic llega a su 36 edición con una programación en la que busca poner en valor el trabajo de los 33 autores invitados, que visitarán hasta el 15 de abril Fira Montjuïc, en la que será la edición con mayor presencia de ilustradores y guionistas invitados. El comisario de exposiciones del salón, Antoni Guiral, explicó que a los invitados oficiales se sumarán los artistas que firmarán en los expositores de las editoriales, que este año también se han ampliado, por lo que habrá incluso más autores de los que se han anunciado hasta ahora.


Entre los invitados que acudirán a la cita se encuentran Vittorio Giardino, Dann Thomas, Roy Thomas y Tillie Walden; David Lloyd, Dave McKean y Jamie Delano; Ralf König y el creador de Los Pitufos, Miguel Díaz, entre otros.

La directora general de Ficomic, Meritxell Puig, señaló que en esta edición querían “que los fans disfrutasen también de autores relevantes de la escena nacional”, como Carlos Pacheco, David Rubin, Elisa McCausland, Esteban Maroto, Juan Díaz Canales, Kiko da Silva y Paco Roca.

Este año el salón estrena un espacio de creación libre en la plaza Univers, donde cualquier asistente al certamen podrá dar rienda suelta a su creatividad. El salón contará, además, con sus características exposiciones, que este año van especialmente dedicadas al legendario autor norteamericano, Jack Kirby, la historieta Superlópez del español Jan, y la muestra sobre las revistas del boom del cómic en España, como Creepy, Rambla, Madriz y muchas más.

martes, 10 de abril de 2018

RTVE:El maestro del cómic y la ilustración Paco Roca, en '¡Atención Obras!'


Esta semana, María José García, conductora habitual de 'La aventura del saber', se pondrá al frente de '¡Atención Obras!' y charlará con Paco Roca sobre su última novela gráfica. Además, estará en el programa la banda 'Izal' y habrá tiempo para el teatro y para dos exposiciones de pintura y fotografía.

La última novela gráfica del ilustrador Paco Roca se titula 'La Encrucijada' y es un libro-disco que ha elaborado mano a mano con el líder del grupo Seguridad Social, José Manuel Casañ. Roca, ganador del Premio Nacional de Cómic en 2008, repasará también los trabajos más emblemáticos de su carrera y descubrirá curiosidades de su día a día.

Además de las viñetas de Paco Roca, estarán en el programa los chicos de 'Izal', una de las bandas más exitosas de la escena independiente nacional. Después de tomarse un año sabático, están presentado su nuevo disco 'Autoterapia' y han permitido a '¡Atención Obras!' colarse en su local de ensayo.

El programa presentará a una singular pareja de artistas. Se llaman Muntean & Rosenblum y a través de la pintura, la instalación y la performance expresan su fascinación por la comunicación y las redes sociales. Estos días exhiben sus últimos trabajos en La Coruña, en la exposición 'This is not an exit', con una puesta en escena espectacular.

Otra exposición recomendable es la que acoge estos días la Fundación Mapfre de Barcelona sobre la obra del fotógrafo húngaro Brassaï. Su trabajo, desarrollado entre las dos guerras mundiales, ayudó a redefinir la fotografía y enriquecer su potencial artístico. Henry Miller decía de él que era 'El ojo de París'. Hacía 25 años que no se presentaba una retrospectiva del artista en España

De la agenda teatral, ¡Atención Obras! destaca 'Consentimiento', el último montaje dirigido por Magüi Mira. La obra, escrita por la británica Nina Raine, cuestiona los juicios y argumentos que surgen en torno a una violación (en los tribunales, pero también en la sociedad) y está protagonizada por Candela Peña, Clara Sanchís y Pere Ponce.

El programa se cerrará con la participación Xosé Castro quien acercará sus propuestas sobre el mundo de la animación y el arte digital.

'Pinturas de Guerra', un cómic sobre el exilio, el arte y la política en los 70


La novela gráfica del dibujante español Ángel de la Calle es tan densa que reúne tres libros en uno: un cómic, un libro de historia contemporánea y una ficción apasionante.

Calificado por el escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II de "uno de los más brillantes relatos gráficos" actuales, Pinturas de Guerra se desarrolla en el París de los 70. Un joven español viaja a la capital francesa para intentar levantar el misterio que rodea la muerte de la actriz estadounidense Jean Seberg... Y llega por error a vivir en un edificio lleno de artistas latinoamericanos refugiados políticos que huyeron de la represión militar del Cono Sur y de México.

Con la efervescencia política del París de los años 70 como telón de fondo, Ángel de la Calle construyó una galería de personajes apasionantes, desde pintores deprimidos, pasando por contrabandistas, críticos de arte, policías de extrema derecha, y también figuras conocidas como las de Guy Debord y Jean Paul Sartre.

Los personajes de los exiliados aparecen en todo su esplendor, con sus dudas y sus virtudes, algunos sobreviven con métodos pocos legales. A través de ellos el autor muestra toda la dureza de lo que es el exilio.

La novela gráfica de Ángel de la Calle alterna intrigas políticas, reflexiones sobre el papel del arte en el activismo político, y dibujos deslumbrantes de las calles de París. Pinturas de Guerra fue traducida al francés* y al italiano. Y está disponible en México, Cuba, España** y Argentina.

lunes, 9 de abril de 2018

La cara oculta de Sarkozy, el cómic que vio venir al presidente francés acusado de corrupción



Los tres últimos presidentes franceses han sido verdaderas proezas del marketing. Sarkozy era la nueva derecha, Hollande la nueva izquierda y Macron es lo nuevo ni se sabe qué, pero sea lo que sea no es Marine Lepen. Todas estas estrellitas, a excepción del último inquilino del Palacio del Elíseo, han salido escaldados de la presidencia francesa. El caso de Sarkozy es más duro, porque el suyo no es un caso de defraudar las expectativas y protagonizar escándalos sexuales, que más o menos también, sino que ha sido acusado gravemente de corrupción. En los cargos que se le imputan, está el de haberse financiado con dinero de Gadafi, al que permitió acampar en su palacio con todos los honores, y al que curiosamente derrocó encabezando una coalición internacional que bombardeó Libia. Este artículo de Enric González deja entrever que se trata de una intriga que muy bien podría haberse desarrollado en un best seller de moda. 

Al lector de cómics, la naturaleza de Sarkozy no se le habrá escapado nunca si leyó en 2007 La cara oculta de Sarkozy, de Philippe Cohen, Richard Malka y Riss. Editado por Glenat, el tebeo analizaba y contrastaba todas las informaciones biográficas vertidas esos días de estrellato de la joven promesa de la derecha francesa. 


Lo primero que puso de manifiesto el cómic fue que la historia que contaba Sarkozy de sí mismo había que ponerla un poco en perspectiva. Hablaba de que era hijo de emigrantes y que sufrió numerosas "humillaciones" en su niñez. Lo que pudieron investigar los autores era que su familia era aristócrata y no llegó a Francia con sus pertenencias asidas con una cuerda. Alternó su domicilio en un apartamento de Neuilly Sur Seine, barrio residencial del oeste de París, y una casa de campo en Orgerus, en el departamento de Yvelines, más al oeste de la capital francesa, mientras recibía educación en un colegio privado de élite. 

Alternó a partir de sexto curso la enseñanza privada con la pública, repitió un año y tardó luego ocho en sacarse la carrera de Derecho. En el cómic le pintan como alguien que aguanta todos estos baches con la esperanza de vengarse el día de mañana de todas las personas que le rodean a las que les va bien. 

En cuanto a su vocación política, en las viñetas se cuenta primero la leyenda, que todo comenzó cuando su abuelo lo llevaba a los desfiles del 14 de julio en los tiempos del general De Gaulle. La opción alternativa que barajan los autores es que en realidad no valía ni para las ciencias, ni para el deporte, ni para los estudios ni para el arte, por lo que no le quedó más remedio que escoger la única carrera que le quedaba libre: el poder. 

El ejemplo que tomó fue el de Chirac, que llegó a primer ministro a los 41 años tras haber eliminado de su camino a las viejas glorias del partido con ese movimiento político tan habitual en las disputas internas de los partidos: la traición. Así fue elegido para reconstituir las juventudes del partido, que habían desertado en los 70 en favor de Mitterrand. 

"Ser gaullista es ser revolucionario" fue su lema, pronunciando en un encendido discurso, en el que anunciaba una serie de movilizaciones contra las huelgas estudiantiles. Solo tenía 22 años y su estrella brillaba. Es decir, trincó carguitos y las viejas glorias y dinosaurios del partido gustaban de llevarle de la mano. La reflexión que propone en este punto el cómic no es ajena a toda la fanfarria que se ha soltado últimamente a cuento de la posverdad y el populismo. Eslóganes efectistas para viejas ideas reaccionarias. No había más. 

Tampoco en su mentor. Chirac, documental el cómic, se cargó a su rival Chaban adoptando posiciones atlantistas y, posteriormente, se cargó a Giscard, tomando la postura política inversa, un retorno al gaullismo. Sarkozy apostó por él, por el veleta. 

Siguiendo su ejemplo se quitó de en medio a Pasqua, el candidato a alcalde de Neuilly que le había elegido para asistente. Tenía solo 28 años, era alcalde y había humillado públicamente a un peso pesado del partido. Ahí colocan en su boca los autores una frase magistral que para ellos encarna "el espíritu de la refundación de la derecha francesa". Dice así: "Los voy a joder a todos".

Sus políticas en el consistorio fueron de calado. Enviaba cartas a los vecinos que habían sufrido un accidente, costumbre que se amplió a los nacimientos de niños, bodas, fallecimientos, navidades... Cenaba incluso con quien quisiera sentar a un alcalde a su mesa. Según confesiones de su hermano, llegó a cenar tres veces por noche cada una en un hogar burgués necesitado de lustre. Su programa estaba claro: "no hacer innovaciones, no cambiar nada, no perturbar a los habitantes". No obstante, no se le puede negar el mérito de haber logrado la reelección con un 75% de los votos en 1989. 

Teoría del tronco torcido

En este punto, la investigación advierte de que quien ha traicionado, traicionará. Porque el tronco torcido nunca se endereza. Como diputado en la Asamblea Nacional, durante cinco años solo hizo dos preguntas, una de ellas sobre Lituania. Así fueron sus pasos hasta la victoria final, por todos conocida, no exenta de cierto pacto con el diablo en forma de dineros para una campaña espectacular,que hoy se está cobrando. 

"Creo en el destino de Francia. Francia lo tiene todo para triunfar en el futuro. Hay que afirmar el orgullo de ser francés", exclamó en un discurso en mayo de 2006. Parecerían declaraciones ante una cita mundialista de la selección, pero era la política "antes de los populismos" La clave estuvo en cómo logró seducir a los votantes de centro-izquierda cuando aumentaba la estrella de Segolene Royal. Sarko suavizó sus maneras anti-inmigración, se proclamó amigo del Islam y abogado de los musulmanes, amigo de los judíos de paso y de los corsos y de los chinos, también. Puso en marcha lo que este cómic define como "un ejército mediático" a su servicio, que era al servicio de la nada, porque él, carente de ideas, solo era un empresario de sí mismo. Pero lo más llamativo no es eso, tras la lectura de este excelente aviso a navegantes de 2007, solo se ve que su modelo para alcanzar el poder es, actualmente, la norma y no la excepción.