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lunes, 17 de junio de 2019

El cómic dibuja el Argel soñado por Albert Camus


La carretera privó a la humanidad de más Albert Camus. Un accidente en las cercanías de Sens (Francia)en 1960 sesgó la vida del autor antes de que cumpliera los 47 años y todo su potencial legado posterior. Sin embargo, en aquella recta en que se estrelló el automóvil de Michel Gallimard contra un árbol se descubrió un último tesoro para sus lectores porque en el equipaje se encontró un manuscrito inacabado del premio Nobel de Literatura (1957) que tardaría en salir a la luz pero que hoy en día ayuda a conocer mejor al genio.

Su viuda, Francine Camus, y su hija, Catherine Camus (adolescente cuando ocurrió la tragedia), se relevaron para recuperar recuerdos ocultos en la enrevesada caligrafía de su padre y logró que se publicaran en 1994 con el título de 'El tercer hombre'. Por el camino se quedaron las reticencias de los editores con una autobiografía camuflada como ficción y el temor a dañar la reputación del escritor muerto.

Satisfecha con el éxito editorial y crítico de las últimas décadas, Catherine ha querido extender el legado de su padre apoyando la publicación de la versión en novela gráfica de 'El tercer hombre' (Alianza), por parte de Jacques Ferrandez, quien ya trasladó al cómic varios escritos del autor de 'La peste'.
Vidas paralelas

Basarse en el manuscrito póstumo ha sido para Ferrandez un regalo. También emigrante a Argel con su familia, el dibujante vivió en el mismo barrio de niño, asistió al mismo colegio y sintió las mismas estrecheces de la pobreza. Así, recrear las vivencias del manuscrito ha sido una suerte de relato paralelo de percepciones. Y un compromiso con la fidelidad y que permite acercarse a las experiencias del escritor. Combina la línea clara del cómic europeo con colores claros y cálidos, con los que Ferrandez puede dibujar ese Argel soñado. Camus, quien nació en la colonia francesa en 1913, corretea por las páginas en el cruce de caminos que es el mercado, conoce la cultura árabe con amigos surgidos en el barrio colindante y destroza sus botas en partidos de fútbol callejeros antes de recibir la severa reprimenda de su abuela por atravesar la puerta tarde y con las suelas destrozadas.

Más allá de las postales de juventud, en la novela gráfica hay un retrato familiar que explicará gran parte de las debilidades y condicionantes del escritor. En una casa pobre gobernada por un abuela estricta, que consiguiera prolongar sus estudios más allá de la escuela se debió al interés de los profesores hasta lograr convencer a la austera cabeza de familia para que el pequeño acudiera becado al liceo. Sostiene la investigadora Alice Kaplan que esta narración sirve para recordar uno de los lemas de Camus: «El tiempo perdido solo lo recuperan los ricos». Las dificultades en un hogar de silencio y reprimenda no se limitaron al aspecto económico. Huérfano de padre por la Primera Guerra Mundial, compartía residencia con un tío sordomudo y con su madre, analfabeta y sorda, incapaz de poder disfrutar las palabras que aplaudirían en el resto del planeta. Esas condiciones le empujaron a convertirse en el primer hombre de la casa.

Ferrandez aprovecha también su versión para hacer guiños al lector que quiere entender las obras de Camus. Se suceden momentos que pudieron inspirar a Camus para el calor de su playa en 'El extranjero' o los diálogos sobre la justicia que anticiparon 'La caída'. 'La peste' se adivina en su deseo de una vida solitaria y su rechazo de las injusticias. Incluso se imagina una reunión ficticia con Jean-Paul Sartre, André Malraux y Gaston Gallimard.

Pero también aparece un Camus más luminoso, un hombre mediterráneo que mira al mar y a su infancia con la felicidad de los recuerdos. En la versión en viñetas, el escritor del absurdo regresa a África en la piel de Jacques Cormery. Es una excusa para resucitar un Argel de los mejores recuerdos. Hay menos hambre, hay veranos de playa y travesuras entre callejuelas. Y una progenitora siempre sonriente que acoge desde su debilidad pero que con la visión del adulto se convierte en sostén y motivo para la felicidad. A su maestro de primaria le había dedicado el premio Nobel, pero a su madre le iba a dedicar 'El primer hombre', ese manuscrito con la infancia que recordaba su felicidad.La carretera privó a la humanidad de más Albert Camus. Un accidente en las cercanías de Sens (Francia)en 1960 sesgó la vida del autor antes de que cumpliera los 47 años y todo su potencial legado posterior. Sin embargo, en aquella recta en que se estrelló el automóvil de Michel Gallimard contra un árbol se descubrió un último tesoro para sus lectores porque en el equipaje se encontró un manuscrito inacabado del premio Nobel de Literatura (1957) que tardaría en salir a la luz pero que hoy en día ayuda a conocer mejor al genio.

Su viuda, Francine Camus, y su hija, Catherine Camus (adolescente cuando ocurrió la tragedia), se relevaron para recuperar recuerdos ocultos en la enrevesada caligrafía de su padre y logró que se publicaran en 1994 con el título de 'El tercer hombre'. Por el camino se quedaron las reticencias de los editores con una autobiografía camuflada como ficción y el temor a dañar la reputación del escritor muerto.

Satisfecha con el éxito editorial y crítico de las últimas décadas, Catherine ha querido extender el legado de su padre apoyando la publicación de la versión en novela gráfica de 'El tercer hombre' (Alianza), por parte de Jacques Ferrandez, quien ya trasladó al cómic varios escritos del autor de 'La peste'.
Vidas paralelas

Basarse en el manuscrito póstumo ha sido para Ferrandez un regalo. También emigrante a Argel con su familia, el dibujante vivió en el mismo barrio de niño, asistió al mismo colegio y sintió las mismas estrecheces de la pobreza. Así, recrear las vivencias del manuscrito ha sido una suerte de relato paralelo de percepciones. Y un compromiso con la fidelidad y que permite acercarse a las experiencias del escritor. Combina la línea clara del cómic europeo con colores claros y cálidos, con los que Ferrandez puede dibujar ese Argel soñado. Camus, quien nació en la colonia francesa en 1913, corretea por las páginas en el cruce de caminos que es el mercado, conoce la cultura árabe con amigos surgidos en el barrio colindante y destroza sus botas en partidos de fútbol callejeros antes de recibir la severa reprimenda de su abuela por atravesar la puerta tarde y con las suelas destrozadas.


sábado, 15 de junio de 2019

'Una niña, un perro y mil gatos', un cómic infantil que potencia la tolerancia animal


El Servicio de Recursos Culturales del Ayuntamiento de València ha publicado el cómic infantil dedicado al bienestar animal Una niña, un perro y mil gatos, creado por Cristina Durán y Miguel Ángel Giner, con el que pretenden "mostrar la importancia de la tolerancia y respeto a todos los niveles", según ha declarado este último.

La presentación ha tenido lugar este viernes en el Salón de Cristal del consistorio, en el que la concejala de Patrimonio y Recursos Culturales en funciones, Gloria Tello, ha señalado que "es un libro singular por su género, temática y autores, y porque es una obra muy bonita y necesaria".

"El cómic está dirigido al público infantil, porque solo educando y fomentando la concienciación por el respeto a los animales en los más pequeños se puede avanzar", ha explicado, a lo que ha añadido que "además, ha conseguido visualizar la València plural y moderna que somos y queremos, algo que es básico para poder avanzar en una sociedad que pretende ser cada vez más respetuosa con sus animales".

Por su parte, Giner -responsable de la historia- ha apuntado que siempre han querido "hacer un cómic infantil y coral con muchos personajes simultáneos", algo que señala como "divertido y, al mismo tiempo, que pretende mostrar la importancia de la tolerancia y respeto a todos los niveles y sirve como homenaje a otras historias infantiles".

Asimismo, la ilustradora del libro, Cristina Durán, ha afirmado que "el cómic es un medio estupendo para llegar a todos los públicos" y que "es de agradecer que el Ayuntamiento apoye estas iniciativas culturales" con las que aprender de "bienestar animal"

Los autores han incidido en que al final del libro aparece una guía didáctica con diferentes indicaciones sobre bienestar animal, como por ejemplo "que los animales que dejemos sueltos por la calle, y que sean de nuestra responsabilidad, deberán estar debidamente controlados" o que "si una persona se va de viaje existen a la disposición de la ciudadanía residencias para gatos domésticos".

La historia del libro -publicado en valenciano y castellano- trata de Fikarta, "una niña valenciana de padres etíopes que reside en una finca del barrio del Cabanyal, en la que vive con diferentes animales". Los autores han expresado que "había vecinos que no se podían ni ver, hasta que pasó aquella historia con el gato que perseguía un pájaro y que se metió donde no debía, así como aquello del perro de la yaya Gúmer".

viernes, 14 de junio de 2019

El “Ibáñez jiennense” presenta su nuevo cómic


No hay edad para disfrutar de las “historietas” en viñetas. José Santiago Aguilar Sutil (“Aguilar Sutil” en redes) lo sabe bien, pues sus obras son tanto para pequeños como para grandes. Su dibujo humorístico recuerda mucho a la Escuela Brugera (Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape) y esa entrañable nostalgia se puede palpar en cada uno de los recuadros de este jiennense que acaba de sacar la segunda tanda de las aventuras de un científico muy peculiar. El Dr. Litus y el cetro del faraón, de la editorial Chocoplanet, es, según su autor, una parodia de Nikola Tesla investigando casos paranormales a comienzos del siglo XX. Mezcla de ciencia, fantasía y mucho humor, el doctor Litus se adentra en sótanos oscuros, templos malditos e iglesias abandonadas, al más puro estilo de H. P. Lovecraft.

Aguilar Sutil empezó a dibujar “en serio” con 16 años y, desde entonces, no ha podido parar. Colaborador en el pasado de Diario JAÉN, ahora también dibuja para varias revistas, sobre todo francesas e italianas, donde la cultura del cómic está más “interiorizada”. “Es el paraíso del dibujante”, asegura. El Dr. Litus y el enigma del ermitaño (Premio Mejor Fanzine del Salón del Cómic de Madrid) fue la historia con la que este personaje se dio a conocer. Las páginas centrales fueron hechas por el entintador de Ibáñez de los últimos 30 años, Juan Muñoz. En esta nueva obra, las páginas centrales están firmadas por Toni Fernández, un profesional de la compañía Disney. Actualmente, Sutil está embarcado en un proyecto con el reputado guionista de cine y cómic Hernán Migoya. “Lo estamos moviendo a ver si encontramos alguien que lo publique”.

jueves, 13 de junio de 2019

RTVE:El cómic que ha conseguido que los chavales se interesen por la historia del arte


Aunque sea de forma más lenta de lo que nos gustaría, poco a poco el cómic se abre paso en los colegios e institutos como una indispensable herramienta pedagógica. Y normalmente siempre es gracias a francotiradores como Pedro Cifuentes, un profesor de secundaria al que se le ocurrió llevar la historia del arte al cómic. Un proyecto que nadie quiso publicarle pero que, gracias a su tesón, ha terminado convirtiéndose en un éxito.

Historia del arte en cómic: El mundo clásico (Desperta Ferro Ediciones) es el primer tomo de esta futura colección. Pedro nos ha comentado cómo nació: “Soy lector de cómics desde que tengo uso de razón y me dedico a la enseñanza desde hace 10 años. Ya en mis primeras clases comprendí que la narrativa gráfica encierra un potencial educativo brutal, así que decidí explorarlo”.

“De la misma forma –añade-, creo que en los currículum educativos de ESO existe una laguna muy importante con respecto a la educación artística, cosa que se refleja en el escaso conocimiento de los alumnos al respecto. Mediante el uso del cómic como herramienta didáctica intento hacer nuestro patrimonio más cercano y despertar en los chavales ese “sentido de la maravilla” que los lectores de cómics conocíamos tan bien”.

“Finalmente -concluye-, he de añadir que existe un boom importante en cuanto apuestas por la didáctica desde las editoriales comiqueras, etc… Hace unos cuantos años me sentía como un profeta en el desierto (y por eso este proyecto surgió de un crowfunding que funcionó muy bien, me sobrepasó y llamó la atención de Desperta Ferro), pero cada vez son más las aventuras que orbitan esta onda. Ojalá todo esto acabe en un renacer del cómic juvenil”.

Este sábado 14 de junio, de 15:00 a 18:00, Pedro Cifuentes firmará en la caseta 96 de la Feria del Libro.

La futura colección

Este libro es la culminación de un proyecto personal para introducir el cómic en las aulas que ya le ha valido a Pedro Cifuentes reconocimientos como el Premio Nacional de Educación Para el Desarrollo. Le preguntamos en qué consiste exactamente: “Bueno, cada ejemplar de la obra (seis en total) desarrolla una etapa del arte. Su estructura es muy similar a la de mis clases, la de mi trabajo dentro del aula. Si allí me baso en la pizarra y los rollos de papel para congresos con los que dibujo mis explicaciones, aquí he trasladado todo en montones de páginas donde el humor es un componente esencial”.

Pedro nos comenta de qué va El mundo clásico: “En el primer tomo nos trasladamos a tradición grecolatina, recorriendo la Hélade, la antigua Roma y algunos de los vestigios más importantes de la antigüedad en la Península Ibérica. Hay también algo de espacio para hablar de mitología clásica, de los principales elementos del arte clásico y para que se paseen por ahí personajes tan curiosos como la poetisa Safo, Herodoro, Homero... incluso Leonardo Da Vinci”.

En cuanto a los otros cinco tomos de la colección, Pedro nos avanza que: “Ahora mismo estoy enfrascado en el segundo volumen, dedicado a la Edad Media. Si todo va bien y los de Desperta Ferro no se aburren de mí, los lectores van respondiendo y mi esposa y mi hijo me siguen poniendo las cosas fáciles, intentaremos sacar también un volumen del Renacimiento, otro del Barroco, el arte del siglo XIX, las vanguardias históricas y algo de arte contemporáneo”.

El cómic en el aula

Además de este volumen, el cómic es una herramienta imprescindible en las clases de Pedro Cifuentes. “Lo primero que he de decir -confiesa- es que los alumnos leen muy pocos cómics en general, o por lo menos, no se plantean que las viñetas puedan encerrar un valor educativo tan potente, así que su sorpresa es mayúscula cuando se descubren a sí mismos sintetizando temas complejas en tiras cómicas dibujadas por ellos que luego han de defender de forma oral”.

También les sirve para reflexionar: “En un mundo donde la sobre intoxicación de elementos visuales es masiva –asegura Pedro- con la lectura y creación de los cómics consigo que los alumnos frenen un poco, se sienten ante el folio, recapaciten acerca de formatos y estructuras compositivas que repercuten en un entorno de aprendizaje muy personalizado, universal y creativo”.

“Y mediante el uso de rutinas ‘Visual Thinking’, etc., consigo que desarrollen la creatividad y la imaginación, de tal forma que una asignatura tan árida como la mía se torna en algo divertido y motivador” -concluye Pedro-.

Los protagonistas del cómic

En el cómic, un profesor y sus alumnos recorren las ruinas, al tiempo que nos van enseñando la historia del arte de esos lugares universales. “El profesor –nos cuenta Pedro- es una especie de trasunto de mi propia persona, muy en la tradición de Sergio Aragonés (quien siempre se dibuja más guapo de lo que es). Junto a él, cinco alumnos recorren diferentes etapas de la historia utilizando la Magia del espacio entre viñetas para desplazarse por el tiempo y recorrer lugares muy lejanos”.

Por cierto que, al igual que Pedro usa una espada láser como puntero en sus clases, su trasunto en el cómic también se vale de ese instrumento para sus explicaciones.

“Cada uno de los alumnos tiene algún rasgo que lo hace cercano e identificable –añade-. A todos ellos les aburre sobremanera el arte y sienten vergüenza ajena de la ilusión con que su profe explica las cosas”.

“Al grupo también lo acompaña mi mascota, un perro con personalidad propia llamado Lómper, que “Esparce felicidad por las columnas y esculturas” –concluye Pedro-.

“El arte nos hace humanos”

Desde que dio sus primeros pasos, el hombre empezó a interesarse por el arte. Preguntamos a Pedro por qué tenemos ese impulso artístico: “Porque precisamente es el arte una de las principales cosas que nos hace humanos. El arte, la imaginación, la capacidad de fabular, componer y buscar sentido a lo que nos rodea por medio de la belleza y la creatividad”.

“Tal como le digo a los chavales, frente la tiranía de los apuntes en bolígrafos negros y azules, con los cómics se reivindica el color, la rotulación creativa, el lado bonito de las cosas” –añade-.

Dibujando el arte

Sorprenden los dibujos de Pedro Cifuentes, que combina la estupenda recreación de las obras de arte con la expresividad de sus protagonistas. ”La principal herramienta de aprendizaje que puedo concretar se encuentra en mi propio trabajo como docente –nos comenta-. Piensa que los dibujos y los esquemas que hago por medio de viñetas, dentro del aula, han de ser rápidos y sencillos para que todos puedan entenderlos bien en los 55 minutos que dura cada sesión”.

“Escuché a Miguel Gallardo (María y yo) hablar de cómo su experiencia con su hija María le sirvió para evolucionar como autor –añade-. Pues bien, salvando mucho las distancias, a mí me sucede algo similar: necesito comunicarme con mis alumnos y convencerles de que se pueden contar cosas con cómics, de que incluso ellos pueden crearlos desde su mirada con 11 o 16 años, así que me interesa mucho más una buena narrativa que un dibujo elaborado y estático”.

“Pienso que todo esto se refleja en el libro, donde la recreación de obras clásicas me ha llevado mucho tiempo y rodaje, pero tampoco resulta tan determinante como divertir al lector” –afirma-.

Sobre sus influencias, Pedro asegura que: “Nunca me he planteado cuáles son mis principales influencias, pero creo que la querencia por la tira cómica está por ahí: soy un fanático de Calvin y Hobbes, Cul de sac, Pogo o The Wizard of Id. Si sumas a esto un poco de Rumiko Takahashi (Ranma 1/2) y de escuela franco belga en la tradición de Franquin (Spirou) y compañía... pues igual te sale una bestia dibujística, pero me sonrojaría al pensar que puedo ser yo”.

Para terminar le preguntamos si le gustaría que otros profesores usen sus cómics para enseñar arte en los colegios: “Por supuesto. Me gusta pensar que Historia del arte en cómic se enriquece con el trabajo de mis compañeros, los cuales personalizarán mi propuesta dentro de su aula y la harán crecer de formas que no alcanzo a imaginar”.

miércoles, 12 de junio de 2019

Valencia, capital española del cómic



Si hay una ciudad que se cree el cómic como arte mayor es Valencia. Una exposición inaugurada hace ahora tres años en el IVAM, 'Valencia, línea clara', fue el punto de inflexión y marcó el camino que luego han seguido varios de los museos de la ciudad…y de España.

Aquella muestra recogía 200  originales y otra obra de la generación de autores valencianos que en los 80 se convirtió en la vanguardia española y continental. Allí estaban Sento Llobell, Mariscal, Micharmut, Daniel Torres, Manel Gimeno o Mique Beltrán, todos discípulos de una u otra manera de Miguel Calatayud.

«Esa exposición y la actitud a partir de ese momento del IVAM ha cambiado la mirada de muchísimos museos, tanto en València, con la incorporación al MUVIM de Comic ON, como fuera», explica Álvaro Pons, comisario de aquella celebrada muestra y miembro ahora del consejo asesor de este Instituto Valenciano de Arte Moderno.

«Muchos museos vieron lo que se estaban perdiendo», explica Pons a EL PERIÓDICO. Poco después, cuenta, el Reina Sofía abrió sus puertas a Krazy Kat, del estadounidense George Herriman; en el Macba empezaron a prodigarse las jornadas sobre la incorporación del cómic; y el también barcelonés MNAC, que en cuestión de días inaugurará una exposición de El Víbora y el cómic contracultural, hizo un monográfico de Corto Maltés.
Beneficio mutuo

Para Pons «el museo al cómic le aporta normalización como un arte más, por eso es clave la apuesta del IVAM, el hecho de que, además de las exposición específicas, en las transversales aparezca como lenguaje, como la pintura o la escultura». «Es un arte mas y se acabó la discusión. Está al mismo nivel que el resto de las otras artes mayores y ha venido para quedarse», explica.

Pero el beneficio es mutuo, remarca, porque el cómic «le abre a los museos a un discurso de la cultura popular del que muchos están apartados y seguro que además le da muchos visitantes, como está pasando con la de Paco Roca en el IVAM, los dos ganan».

Pons hace referencia a la exposición 'El dibujado', en la que el ganador del Premio Nacional de Cómic del 2008 reflexiona sobre el autor, la creación y su obra, un tema clásico que aborda de manera rompedora y con un estilo propio que es un imán para el público. Ese que explica en parte que cada vez haya más viñetas en las paredes donde antes solo había cuadros.

«Paco es una joya que nos hemos encontrado. No hay otro autor en España que pueda aglomerar tantos lectores que no son lectores habituales de cómic. Tiene una enorme capacidad para tratar temas cercanos, trasversales. 'Arrugas' es un gran ejemplo. Si estamos en el momento creativo que estamos y si se ha dejado de mirar el cómic como un arte menor es gracias a Paco Roca. Marca un antes y un después», reflexiona Pons, que adivina que «habría sido un genio en lo que hubiera hecho, en el cine o en la literatura».

Roca es una de las razones por las que València ha abierto este camino pero no es la única. «En la Comunitat se junta la mejor vanguardia, los autores actuales y veteranos más potentes, clásicos que están volviendo. Es primera potencia, sin duda», reflexiona Pons. «Además están Paco y Ana Penyas, que son los dos autores más conocidos del momento», apunta, en referencia a la última Premio Nacional.
Festival Tenderete

De ahí las iniciativas del IVAM y del MUVIM, en cuyas salas esta temporada se ha reflexionado sobre, por ejemplo, las mujeres en los tebeos del franqusimo o sobre el auge del tebeo norteamericano y su influencia en la península.


Pero también Tenderete, el festival de autoedición gráfica y sonora ha celebrado sus dos últimas ediciones en el Centre del Carme de Cultura Contemporània (CCCC).

«Es el mejor de España, el veterano, el pionero y también el más potente. Para otros tener 2.000 espectadores es un éxito increíble y ellos tienen 7.000», cuenta Pons. «Acude un crisol de nuevos autores que se expresan pero que también investigan sobre ese lenguaje y que demuestran que el cómic no es sólo entretenimiento sino arte con todas sus cualidades», desarrolla.

«Nos parece fundamental darle apoyo porque es una iniciativa que parte de la propia base», apunta José Luis Pérez Pont, director del CCCC. «Los lenguajes más populares, que son los que pueden manejar el cómic y la ilustración, forman parte del tejido de la construcción del relato de un lugar y de un tiempo y nos parece fundamental darles cobertura», remarca.

Pero habrá más. Pérez Pont adelanta que a partir del año que viene una sala del museo se dedicará en exclusiva a la fotografía, el diseño la ilustración y el cómic. Ni las disciplinas ni el nombre de la sala son casuales pues se trata de la 'Carlos Pérez'. Nacido y fallecido en Valencia, este conservador del IVAM y del Reina Sofía, cuenta Pons, es el precursor de la actual explosión con tres exposiciones en el MUVIM, una de MAX (Francesc Capdevila), otra de Miguel Calatayud y otra de Roca.

«Fue un pionero en ese campo y en tantos otros como la pedagogía y en la inclusión social a través del arte», señala Pérez Pont. Suyo es el prólogo de la novela gráfica que vive y protagoniza València.

martes, 11 de junio de 2019

Dos enfermeros de Sevilla protagonizan el primer cómic educativo sobre ostomía


Dos enfermeros sevillanos, entre otros profesionales de España, han elaborado el primer cómic que, desde un punto de vista educativo, intenta dar respuesta a las dudas y miedos más frecuentes de los pacientes ostomizados sobre la ostomía. Ana Gómez Vázquez, del Hospital San Juan de Dios del Aljarafe, y Sebastián Rivera García, del Hospital Universitario Virgen del Rocío, son los enfermeros de Sevilla que han colaborado con esta causa.

¿Es normal estar triste después de una ostomía? ¿Seré capaz de salir de casa? ¿Cómo cambia el rol en el hogar de una persona después de la cirugía? ¿Por qué me siento desmotivada si soy enfermera? Hay muchas dudas y miedos por los que pasan los más de 2.900 pacientes ostomizados de Sevilla, sus cuidadores y las enfermeras expertas en estomaterapia que se encargan de su atención sanitaria.

Con la finalidad de mostrar algunas de las situaciones más frecuentes a las que se enfrentan, pacientes, cuidadores y enfermeras y aprender a resolverlas, el Grupo Gesto -formado por los enfermeros expertos en estomaterapia de España- en colaboración con el Proyecto HU-CI y el apoyo de Hollister -compañía que desarrolla, fabrica y comercializa productos y servicios para el cuidado de la salud- han creado el primer cómic de ostomía.

La ostomía es una exteriorización del intestino en la pared del abdomen realizada con el objetivo de poder evacuar las heces debido a un problema médico que impida eliminarnas plor el ano.


Más de 2.900 pacientes ostomizados de Sevilla y un cómic


A través de 6 tiras de cómic protagonizadas por dos profesionales de Sevilla, diez de Andalucía y un total de medio centenar de enfermeros expertos en estomaterapia, se representan situaciones y conflictos habituales relacionados con la ostomía y opciones de resolverlas con éxito, que ha sido desarrolladas por el equipo docente del Proyecto HU-CI (Macarena Gálvez, doctora en Psicología; Mamen Segovia, enfermera y máster en counselling; y Tayra Velasco, doctora en enfermería y profesora de Bioética).

"Con este proyecto queremos abordar la importancia en la gestión de las emociones (tanto del paciente, la familia como de los propios profesionales), el cambio en el tipo de relación clínica, evitando la paternalista y ensalzando la atención centrada en la persona, trabajando la aceptación del proceso de enfermedad, y lo que implica retomar la vida tras la ostomía, mediante el manejo de situaciones complejas y el arte de comunicar malas noticias, de una forma cercana y novedosa gracias al formato del cómic", indica Tayra Velasco.

"En este cómic no sólo reflejamos nuestras vivencias como profesionales, también nos pusimos en el lugar de los pacientes y sus familiares para explicar las emociones a las que se enfrentan las personas ostomizadas y su entorno", explica Sebastián Rivera García, del Hospital Universitario Virgen del Rocío.

En Sevilla hay aproximadamente 2.900 personas ostomizadas, cifra que aumenta cada año, y 14.250 en Andalucía. En total, en España hay más de 100.000 pacientes ostomizados.

"Nuestra intención es que este cómic sirva como material didáctico para que los enfermeros estomaterapeutas puedan mostrar a los pacientes y cuidadores en sus consultas de ostomía que hay muchas situaciones que están atravesando que son habituales y puedan ver opciones de resolverlas, que nacen del conocimiento y la experiencia en humanización de cuidados del equipo de HU-CI, que es el líder en España e Iberoamérica en humanización de cuidados", explica Lucía Becerra, directora de Marketing de Hollister.

Proyecto HumanizAcción

Este documento se enmarca dentro del proyecto HumanizAcción, impulsado por Gesto y Hollister con la colaboración del proyecto HU-CI para humanizar la atención sanitaria en el ámbito de la ostomía.

HumanizACCIÓN es un proyecto pionero que recoge la corriente de humanización de cuidados y la aplica por primera vez en el ámbito de la ostomía con la finalidad de mejorar la calidad de vida de las personas ostomizadas, sus cuidadores y los enfermeros estomaterapeutas como profesionales referentes en sus cuidados”, comenta Lucía Becerra.

lunes, 10 de junio de 2019

La Biblioteca Valenciana conserva 30.000 dibujos de cómic originales



Para que el cómic se consolide como arte mayor no solo basta con espacio en los museos. Hay otras dos patas, íntimamente ligadas, que no pueden faltar: la universidad y los fondos bibliográficos. También ambas han surgido en Valencia, aunque con desigual fuerza.

El Monasterio de San Miguel de los Reyes antes, durante y después de la guerra civil fue una cárcel y ahora es la sede de la Biblioteca Valenciana, que tiene entre sus fondos más de 30.000 dibujos originales. La mayoría procede de la compra hace ya más de una década de los fondos de la editorial Maga (1951-1986), responsable desde ValEncia de tebeos históricos como 'Pequeño Pantera Negra' o 'El pequeño héroe'. 

Esa compra atrajo donaciones como las de las hermanas Añón y a la llegada de números de 'Los chicos', 'El Guerrero del Antifaz' o 'El Capitán Trueno'. De ahí salió la exposición 'El tebeo valenciano' que se inauguró en la 25ª edición del Salón del  Cómic de Barcelona del 2007.

Falta catalogarlos
Pero Álvaro Pons remarca que en el apartado de los fondos, «falta casi todo por hacer, no es sólo tenerlos, hay que trabajarlos, catalogarlos y estudiarlos». «Son un patrimonio cultural importantísimo a partir del cual se pueden sacar muchas conclusiones de su época. Los autores del cómic nunca han sido de la elite y han representado lo que pasaba en la calle de manera directa», subraya.

Ahí entra la recién constituida Cátedra de Estudios del Cómic Fundación SM de la Universitat de València (UV), enmarcada en el paraguas del Aula del Cómic de este centro que engloba otras iniciativas.
«Es fundamental la labor de la universidad, es otra de las patas de la normalización del cómic que, como cultura popular y lenguaje, necesita investigación académica. Es poliédrico y puede ser estudiado desde muchas vertientes, como el lenguaje o la sociología», apunta Pons, que está también al frente de un proyecto que ha puesto en marcha jornadas del cómic como herramienta de aprendizaje que el próximo curso de convertirán en máster.

Eclosión de todo
Además, históricamente la UV ha impulsado exposiciones que (aún) no entran en los museos. Pasó hace tres años con 'La Traca. La trasgresión como norma', que repasaba la vida y muerte del semanario que desde Valencia y en la segunda república vendió más de medio millón de ejemplares de algunos de sus números. Su militancia antifascista y contra la Iglesia y sus caricaturas de Franco supuso la ejecución al acabar la guerra civil de su editor y del dibujante Carlos Gómez 'Bluff'.

«Todo forma parte de un gran ecosistema», cuenta Daniel Tomás, director de contenidos del exitoso Salón del Cómic de Valencia, que en su última edición tuvo 23.000 visitantes, con apuestas transmedia como las películas de Marvel o los videojuegos, para completar la de los autores locales.

«Es un momento de eclosión de todo», apunta Tomás, que destaca especialmente un factor: las autoras. «Están Ana Penyas y Laura Pérez, claro, pero también se ven muchas autoras en Tenderete», desliza.

sábado, 8 de junio de 2019

El "cómic" más antiguo del mundo está en Angulema

Normandía tiene el magnífico tapiz de Bayeux, la gran tela bordada del siglo XI de casi 70 metros de longitud que narra con imágenes e inscripciones en latín, como si fueran las viñetas de un tebeo, los preparativos de la batalla de Hastings, que marcó el comienzo de la conquista normanda de Inglaterra. Muchos consideran al tapiz de Bayeux, conservado en el Museo de la Tapicería de esta localidad normanda, como el primer cómic de la Edad Media.

Angulema, la capital internacional del cómic, presume ahora de tener unos grabados en arenisca de animales que datan de 12.000 años antes de nuestra era. Esta obra figurativa de finales del paleolítico fue encontrada cerca de la estación de tren de Angulema, en un lugar donde un grupo de arqueólogos franceses lleva meses realizando excavaciones. Y se expondrá al público del 14 al 16 de junio, coincidieron con las Jornadas Nacionales de Arqueología que se celebran en Francia.

Un equipo de arqueólogos del Instituto Nacional de Investigaciones Arqueológicas Preventivas (INRAP) han descubierto en esta localidad francesa unos grabados de animales que algunos medios franceses ya llaman "el cómic más antiguo de Angulema". Esta ciudad de 100.000 habitantes, situada en el sudoeste de Francia, es famosa en todo el mundo por acoger el Festival Internacional del Cómic.

"Los cazadores-recolectores de finales del paleolítico ya dibujaban en Angulema", explican los expertos del INRAP tras descubrir una placa de arenisca con grabados de un caballo y otros cuatro herbívoros, acompañados de decoraciones geométricas.

 "Un descubrimiento de este tipo en la capital del cómic ha sido un momento muy fuerte y nos ha hecho sentir bien, en un momento en el que algunos hablan de que quieren deslocalizar el festival en la región parisina... En realidad, Angulema es la capital del cómic desde hace 12.000 años", señaló Jean-François Dauré, presidente de la Comunidad Urbana de Gran Angulema, en declaraciones a la revista Sciences et Avenir, una revista mensual francesa de divulgación científica.

Esta obra artística, que combina motivos geométricos y figurativos, tiene 25 centímetros de largo, 18 centímetros de ancho y 3 centímetros de grosor. Está decorada por ambos lados.

En esta historieta prehistórica hay grabados figuras de caballos, un ciervo y probablemente un uro salvaje, un antepasado de los bovinos europeos que está extinguido. La figura más visible en una de las caras de esta pieza es la de un caballo sin cabeza. Pequeñas incisiones sugieren el pelaje del animal. Las patas y las pezuñas del animal son "muy realistas", según los expertos de INRAP. El autor o autores de los grabados de Angulema eran "homo sapiens" nómadas, que vivían de la caza y la recolección. Lo que no sabemos es que querían contarnos en esta historieta.

Los arqueólogos franceses consideran que estos motivos 'naturalistas" descubiertos en estos grabados de Angulema son "excepcionales" en el contexto de la producción artística aziliense, que se caracteriza por sus formas geométricas abstractas. Este descubrimiento demuestra que el estilo figurativo paleolítico duró más tiempo de lo que se pensaba, explican los expertos. A menudo se considera que el arte aziliense - llamado así por el yacimiento de la cueva de Mas d'Azil en los Pirineos franceses - marcó una ruptura: el abandono del arte figurativo a favor de la abstracción.

viernes, 7 de junio de 2019

Cómic con sabor a ron y mar: Long John Silver


Long John Silver sigue vivo. El pirata por excelencia dentro del imaginario colectivo, con largas patillas y pata de palo, vio la luz por primera vez en 1883 bajo el manto de un clásico: 'La isla del tesoro'. Ahora, casi 140 años después, el guionista Xavier Dorison y el dibujante Mathieu Lauffray, ambos franceses, rinden homenaje a R.L. Stevenson con una secuela en forma de integral que de haber seguido vivo el padre de la obra original, hubiera alabado.

¿Qué fue de John Silver el Largo? La pregunta recibe respuesta al poco de comenzar el cómic. El pirata vive en 1785 retirado de su vida en alta mar, rodeado de bellacos, en la ciudad de Bristol. Una mujer, Lady Vivian Hastings, debe rodearse de un grupo de duros hombres que sean capaces de llevarla hasta las Américas para toparse con su marido, al que hace meses que no ve porque puso rumbo a los confines del Amazonas. ¿La promesa para conseguirlo? Encontrar el tesoro de Guyanacapac, el mayor que ha visto el ojo humano. Una oferta que ningún pirata, por muy retirado que esté, podría rechazar.

Esta premisa es la que Dorison utiliza para traer de vuelta a un hombre del que nadie debería fiarse. Una persona capaz de arrancar cualquier vida a cambio de unas monedas. Pero en el fondo, hay honor entre ladrones y existe un código que ni el mismísimo Silver sería capaz de traicionar: un pacto de sangre.

Poco más se puede contar de la trama sin revelar nada importante al lector. Pero no hace falta hacerlo para confirmar que estamos ante una de las mejores historias de piratas dentro del noveno arte. Dorison es un maestro en la pluma y ya había coqueteado con otras obras donde el mar era su telón de fondo, como la muy recomendada 'Asgard', pero en 'Long John Silver' consigue enganchar al lector desde la primera viñeta hasta la majestuosidad de la última. Un relato de piratas, cargado de ingredientes clásicos y giros de guion que va in crescendo hasta el desenlace final de la obra.

Por suerte, el dibujo también acompaña a la narrativa, desarrollando unas viñetas que en ocasiones harán que nos detengamos varios minutos a observar cada detalle. Los rostros de los protagonistas, las escenas de acción… todo está cuidado de forma minuciosa con el trazo típico del estilo franco-belga.

Norma Editorial ha decidido, diez años después de que comenzara a publicarse en España la obra, que merecía una versión integral. Y es este tomo de gran formato el que acaba de llegar a las librerías, incluyendo, además de las cuatro historias que componen la trama completa, un compendio de ilustraciones y bocetos a modo de extras en su parte final.

jueves, 6 de junio de 2019

RTVE:'Alta tensión', una revista que quiere dar voz al cómic underground actual


En 2019 celebramos el 40 aniversario de la revista El Víbora, y todos lamentamos que no tenga sucesora, que actualmente no haya una revista que aglutine el excelente cómic “underground” que se sigue produciendo en España y que podemos encontrar en fanzines maravillosos. Por eso festejamos la publicación de Alta Tensión (Desfiladero ediciones), una revista que recupera ese espíritu reaccionario y contracultural.

Su director Pablo Herranz, asegura que: “Alta Tensión nace casi como una necesidad, dada la calidad alcanzada por la producción actual, digamos, más alternativa, de poner una publicación a su servicio, que le asegure mayor difusión. Otro de los objetivos consiste en atraer para el medio lectores más allá de los convencidos, en base a un precio popular, seis euros, y la citada distribución. Dicho así parece una quimera, pero desde algunas librerías nos han informado que sí, que ha atraído a gente nueva”.

Destacar el nombre de la revista que ya nos orienta sobre lo que va a ofrecernos: “Nos gusta Alta Tensión porque lleva implícito un significado; en el sentido de que tensión puede referirse a la electricidad pero también al suspense. En cualquier caso, emociones fuertes. ¡¡Peligro de muerte!! ¡¡Alta Tensión!!”

Cómics de todo el mundo, en pequeñas dosis

En cuanto al contenido de este primer número, Pablo asegura que nos vamos a encontrar: “Cómic de todo el mundo, pero una corriente distinta a la mainstream, que por lo general no llega por otros cauces”.

“También –añade- hay una reivindicación del relato corto. Ahora todo tiende a hipertrofiarse, todo cómic debe tener un planteamiento de más de 100 páginas, cuando en realidad algunas historias requieren mucho menos. Ha ocurrido un poco como la literatura, que las novelas adquieren una extensión larguísima para justificar un precio más elevado, una mayor rentabilidad”.

Grandes autores nacionales e internacionales

Al final, el éxito de una publicación viene dado, en gran parte, por los autores. Y Alta tensión parece partir con ventaja: “Queríamos abrir con una portada de Magius (El método géminis), ya que ha sido el autor revelación del año, y más dentro del underground” –asegura Pablo-.

“En cuanto a autores nacionales –continúa-, tenemos a Ertito Montana, Amelia Navarro, Luna Pan, Rut Pedreño, Pedro Villarejo, Gerardo Sanz y la dupla formada por Boris Caramull y Adrián Bago”.

“Sin olvidar a los extranjeros: Igor Hofbauer, Sofia Olsson, la mexicana Iurhi Peña, Pedro Mancini y Pedro D’Apremont.

“La idea -continúa Pablo- es mantener un núcleo fijo de colaboradores mientras que otros van rotando. Como serie estamos publicando Ira Dinamita, de Ertito Montana, pero no es el clásico continuará sino episodios autoconclusivos con el personaje central como nexo de unión”.

“Aparte nos gustaba incluir una entrevista pues es una manera de poner en valor a los autores, de que no sea una mera recopilación, que permita adentrarse en la cabeza del autor y así llegar a comprender su obra” –concluye Pablo-.

“El underground actual está harto de lo políticamente correcto”

El underground nació hace seis décadas, en los años 60 del Siglo XX. Por eso queremos preguntar a Pablo qué tiene que ver el estilo de Alta Tensión con esos autores míticos: “Han pasado muchas décadas así que lógicamente el underground actual difiere bastante del primigenio. Desde el punto estrictamente estético se abrazan los presupuestos formales de la Nouvelle BD y corrientes similares por las cuales el virtuosismo se sacrifica en aras de la expresividad. Al tratarse, encima, de la corriente menos comercial esta estética se exacerba, lo cual impregna desde el modo en que se aplican las sombras, la reivindicación de la rotulación manual y un trazo muy suelto, más o menos fiero, pero siempre rabioso, muy vivo”.

“A nivel temático –añade- en el primer underground había una voluntad de subvertir el orden establecido a través de la propia iconografía del cómic, de ahí que se recurriese a los funny animals y algunas vacas sagradas del cómic, como el Pato Donald, para comunicar un mensaje inesperado, contracultural y callejero. También la épica de la vertiente más marginal de la vida alternativa se ha perdido, básicamente porque no es que carezca de glamour una bajada a los infiernos, es que no tiene maldita la gracia cuando la heroína se ha llevado por delante un allegado de cualquier extrarradio que deseemos citar”.

“Ahora el planteamiento es muy distinto –continúa Pablo-, hay un hartazgo de lo políticamente correcto, que lo está invadiendo todo, y para el cual ya está articulándose una contestación, y por otra parte toma forma una reivindicación de una nueva sensibilidad social a partir de la propia experiencia o el relato íntimo; esta visión además está capitaneada por la creciente incorporación de la mujer, de las autoras, al cómic, sin duda uno de los cambios más importantes respecto de épocas pretéritas. Hay un factor que mantiene, y que es primordial, la sensación de inmediatez, de algo vivo, urgente”.

“Vamos a adelantar el segundo número”

La idea era sacar el segundo número de Alta Tensión en diciembre y luego pasarlo a periodicidad trimestral; pero debido a la repercusión mediática, las cosas se van a acelerar: “Bueno, la verdad es que nos habéis insistido tanto que vamos a adelantar la fecha de salida, entre septiembre y octubre, si los hados acompañan” –asegura Pablo-.

El director también nos comenta dónde podemos adquirir la revista: “En tiendas especializadas, en librerías generalistas o cadenas con buena sección de cómics. En última instancia se puede solicitar en cualquier librería”.

En cualquier caso, Alta Tensión es una buena noticia para todos los amantes del mejor cómic underground. Una publicación a la que seguiremos muy de cerca.

miércoles, 5 de junio de 2019

Nuevo albúm de Spirou en este mes de junio


En este tomo 55, Spirou y Fantasio descubren una foto donde aparecen cargando una jaula con un marsupilami dentro. ¡Pero ellos no recuerdan nada! Pronto verán que Zantafio, primo malvado de Fantasio, está metido en el ajo.

Ya está disponible para todos los que estáis interesados.

martes, 4 de junio de 2019

El cómic, sin museo y sin fondos


La historia del cómic barcelonés ha empezado a marchar hacia el Cantábrico. Por lo menos, la parte más underground, la surgida de la gran explosión contracultural tras la dictadura. Los archivos de Nazario, Miguel Farriol, Montesol, Pepichek y Roger e Isa, o de revistas como Star y El Rrollo Enmascarado , forman ya parte del Archivo Lafuente de Santander. Junto a la primera etapa de la revista contracultural Ajoblanco. El sistema público de museos, bibliotecas y archivos catalanes no los ha estimado o no ha sido capaz de hacerse con ellos, y los ha perdido.

Para muchos agentes del sector cultural, es sólo el síntoma de un problema más global de marcha de patrimonio artístico y bibliográfico en los últimos años en Catalunya. Pero en todo caso la marcha de fondos del underground barcelonés es ilustrativa. Por un lado, porque el proyecto de Museu del Còmic, que podría haberlos considerado, lleva más de una década sobre la mesa con un edificio en Badalona que fue rehabilitado para acoger un ambicioso centro que la Generalitat ahora ve de forma muy diferente. Si hace una década, señala la directora general de Patrimoni Cultural, Elsa Ibar, se proyectó “casi un museo nacional, con 15 personas para su funcionamiento y más de dos millones de euros de presupuesto de funcionamiento”, esa idea, dice, se abandonó ya en el 2012 pensando en montar en Badalona sólo un centro de difusión del cómic y que la Biblioteca de Catalunya se encargara de las colecciones. La moción de censura en Badalona y el 155 en la Generalitat, dice, han paralizado su materialización. Sin embargo, Badalona aprobó ahora hace un mes una moción que exigía a la Generalitat el cumplimiento del convenio que firmaron en enero del 2010 para poner en marcha el Centre de les Arts del Còmic i la Il·lustració.

Y más allá de que haya un edificio, los diferentes agentes que podrían hacerse cargo de la compra de obras o de un archivo en su mayoría no tienen ningún dinero para comprar, ni cómic, ni arte en general. O ni siquiera tienen claro a quién le corresponde el underground barcelonés. Ferran Barenblit, director del Macba, señala que “hay que hacer una reflexión sobre qué le toca a cada agente, hacer política patrimonial más detallada y pensar qué se tiene que conservar, cómo y con qué recursos. La entrada de un archivo al Macba tendría un coste descomunal de conservación y digitalización”. Al anterior director del centro, recuerda, le ofrecieron el archivo Ajoblanco, “pero realmente no sé a quién le toca ”, admite.

epe Serra, director del Museu Nacional d’Art y muy interesado por el mundo del cómic –en breve abren una muestra de la revista El Víbora–, apunta otra cuestión de fondo. “Hace mucho tiempo que muchas direcciones de museos avisan de que hay una función primordial, la de adquisición, de incremento de las colecciones, que está en partidas de cero. Es un problema para el mundo del cómic o para el arte catalán de los años treinta. Y es un tema de país. Para la Generalitat y el Ayuntamiento. Porque el cómic es esencialmente barcelonés. El país ha de comprar más”.

El Ayuntamiento de Barcelona echa pelotas fuera y dice que la competencia en adquisición, catalogación y conservación es de la Biblioteca de Catalunya y del Arxiu Nacional. Y desde la Generalitat, Ibar apunta que “dinero, tenemos poco, si tuviéramos más, apostaríamos más”. Entre compras y obras obtenidas por dación desde el 2015 hasta hoy suma 4,5 millones de euros. En todo caso, dice que no quieren entrar en subastas por fondos porque el Estado tendrá siempre más. Y afirma que si la crisis ha sido dura, ha llevado a administrar mejor el dinero en compras y a redimensionar proyectos como el del Museu del Còmic, que sin la crisis quizá existiría, dice, pero no sería sostenible. Por ahora el único museo del cómic que abrirá es el próximo día 13 en Sant Cugat, una iniciativa privada que recorre la historia del cómic desde 1865. La Generalitat espera que tenga sinergias con el futuro centro de Badalona.

lunes, 3 de junio de 2019

Iznogud, el visir que quería ser califa en un cómic clásico del humor absurdo


Hacerse viejo se le funden a uno los recuerdos con la infancia o los líderes políticos actuales tienen mucho de Iznogud. El personaje que crearon Rene Goscinny y Jean Tabary tenía solo un objetivo en esta vida, "ser califa en lugar del califa", y daba vueltas en círculo desesperado, tramando y volviendo a desear solo una cosa "ser califa en lugar del califa". En muchas de las apariciones de políticos en esta acumulación de elecciones que hemos superado este año, las viñetas de Iznogud se me intercambiaban con las imágenes televisivas, aunque esto no tiene nada de original, porque el personaje pegó tan fuerte que forma parte de la cultura popular y se ha utilizado hasta la saciedad en columnas y artículos políticos. Está, de hecho, insertado en el lenguaje.

Actualmente, no es extraño encontrar a lectores que experimenten sentimientos encontrados con esta historieta ambientada en Oriente Próximo. Entre esos niños lectores de Bruguera, donde apareció en sus publicaciones como la revista Mortadelo, o de los que eran fieles a El Pequeño País, no era muy popular. Era la historieta que todo el mundo conocía, pero que a prácticamente nadie le gustaba. Aburría y no se llegaba a comprender.

Sin embargo, con esa generación un poco más mayor, al crecer solo un poco, la cosa cambió cuando caían en sus manos los tomos que sacó Grijalbo. Se convertía en un relato apasionante, un cómic con un humor amable de tintes surrealistas que no se parecía absolutamente a nada. No había cambiado, pero con un pelín de madurez más del joven lector, entraba que daba gusto cuando unos años antes resultaba insoportable.

Ambientadas en el Bagdad de Las mil y una noches, estas viñetas vieron la luz en 1962 cuando la editorial Dargaud lanzó la revista Record Goscinny y Tabary aportaron esta nueva creación. Tres personajes, el califa Harun El Pussah, el visir Iznogud y su esbirro Dilá Lará repetían constantemente un relato basado exactamente en lo mismo, pero que cada vez era diferente en todo. Una fórmula inspirada en la aludida recopilación de cuentos orientales.

Goscinny fue uno de los grandes nombres de la historia del cómic, suyos fueron Asterix o Lucky Luke. También marcó un hito en la literatura infantil con libros como los de El pequeño Nicolás. De hecho, de un fragmento de un número de este último, Las vacaciones del pequeño Nicolás, la frase "Érase una vez, en Bagdad la magnífica, un Califa muy bueno, pero que tenía un visir malísimo....", que se pronunciaba como el inicio de un cuento, surgió la inspiración para el concepto de este tebeo en la primera reunión que celebraron guionista y dibujante.

El primer número de Grijalbo comenzaba con una historia difícil de explicar. Al califa le aconsejan que si le da una zanahoria a Iznogud, este se volverá bueno. Todas las buenas personas lo son porque comen zanahorias, decía un sabio. Por ese motivo, el califa se adentra en el desierto en busca de zanahorias. En su odisea, termina vendido como esclavo. Cuando su amo cocina con zanahorias, monta un número y le implora que le dé una. Se confiesa, le dice que él en realidad es califa y la necesita, lleva mucho tiempo en busca de una. Por supuesto, el amo se la da con la libertad incluida porque, respira aliviado, no quiere "chiflados" en su casa. El enredo era una tontería, pero conforme iba avanzando y complicándose absurdamente alcanzaba una hilaridad desternillante.

Otro ejemplo culinario aparecía en el tomo Inozgud y las mujeres. El visir no quería que el califa le invitase a comer en una recepción oficial porque no le gustaban "las porquerías venidas de Occidente", como "ancas de rana cocidas con hierbas y raíces, tripas de cerdo rellenas de sangre cuajada..." en lugar de los platos locales como "saltamontes asados en boñiga de camella, serpiente pitón cocida en la panza de un carnero viejo". Luego iba y, efectivamente, le ponían un plato francés, "tripas a la moda de Caen". Primero, Iznogud veía que las tripas no "caían", por lo que consulta un diccionario y encuentran que el Cancán francés es un baile de moda, algo que no tiene relación con las "tripas a la moda" advierte Iznozgud, pero concluye que si el Cancán está de moda, hará falta comer tripas para bailarlo. El equívoco semántico era el clásico de la historieta infantil en aquella época, y llegaba a ser reiterativo como pocos recursos, pero aquí alcanzaba la categoría de arte.

En los propios nombres de los personajes estaba ya presente ese tipo de humor. En el libro La oralidad fingida, Guilhem Naro, de la Univesitat Pompeu Fabra, lo analizó. Iznogud, en francés Iznogoud, era la transcripción de la expresión inglesa "is no good". El califa, Poussah en francés, Pussah en castellano, es una palabra que hace referencia a las estatuas de divinidades orientales que se representan sentadas, como un Buda. De hecho, tiene un doble sentido coloquial para designar que alguien está gordo y también es el nombre de los tentetiesos, los juguetes que siempre vuelven a su posición original. Ocurre lo mismo con el sirviente, Dilat Larath en francés, que en español se tradujo por Dilá Lará, como se pronunciaría allí, que es donde está el chiste que también es válido en nuestra lengua.

La pena es que estas historietas estaban repletos de esos juegos de palabras que no siempre se podían traducir al castellano. En muchas fases de la traducción, como cita el estudio de Naro, se perdieron múltiples guiños y gracias. Sobre todo en el caso de los dobles sentidos y las expresiones hechas francesas, pues muchas veces, como en el nombre del sirviente, se recurría al calambur intraducible derivado de la pronunciación.

Sin embargo, el idioma no era una barrera para gozar de la mayor parte de su particular humor. Por ejemplo, en la historieta El camino que no lleva a ninguna parte aparecía un romano haciendo autoestop en dos direcciones, porque todos los caminos llevan a Roma. Era este un sendero en el que se estaba construyendo una camellopista, donde todos los que circulaban estaban enloquecidos porque llevaban toda la eternidad yendo a ninguna parte, con situaciones como la del que cobra peajes para financiar la garita para cobrar peajes. Eran genialidades cuya estructura surrealista inspiraron a numerosos personajes de tebeos infantiles de aquella época por todos conocidos.

Por otro lado, Iznogud era, por su obstinación, un estereotipo totalmente negativo. Falso y ambicioso, un tramposo al que, como el Coyote del Correcaminos, todo le salía mal. Era una forma elegante de enseñar a los pequeños lectores que ser un trepa constituye un mal en sí mismo. La paradoja es que la premisa se cumplía en esta divertidísima historieta surrealista, pero luego en la realidad, en lo realista, todos hemos podido comprobar después que trepar en muchos campos de la vida tiene recompensa. Sobre todo en uno: la política. Un motivo más para querer vivir dentro de las viñetas.

viernes, 31 de mayo de 2019

El País:Viñetas del mundo de ayer


En algún momento de su juventud, el hombre con corbata, traje, sobretodo, guantes, sombrero y bastón que desde ayer deambula por Madrid pensó que la emoción era algo que uno podía sentir en una banda de rock. Creía en el progreso con la fe de los 20 años. Hacía cómics. Ahora que ha cumplido los 56 busca la soledad como terapia y lamenta que el progreso haya desbaratado tanto su idea de la belleza como de la formalidad. Seth, alias de Gregory Gallant (Clinton, Canadá), es una de las pocas personas que se desprende de un guante en el mes de mayo para estrechar una mano para saludar. Y esta estética elegida y trabajada, casi al modo de un proyecto artístico de sí mismo, hace que a veces el personaje arrincone al autor de algunos de los cómics más celebrados en décadas recientes como La vida es buena si no te rindes. Porque Seth es también uno de los mejores dibujantes que ha dado Canadá (que ha dado unos cuantos: Julie Doucet, Chester Brown…) y que, a sus 56 años, sigue fiel a los tebeos.

Ayer aterrizó en Madrid, en su primera visita española, para presentar Ventiladores Clyde (Salamandra Graphic), otra mirada al pasado de 488 páginas en azul y negro que algunos medios, como The Guardian, han saludado como una obra maestra. “No tenía la sensación de estar haciendo una obra de arte mientras trabajaba, pero sí de estar haciendo algo que era un hito. Me avergonzaba retrasarme tanto y defraudar a los lectores, pero al final dejé de pensar en lo que podía significar”, explica durante una entrevista en un hotel madrileño.

Tardó 20 años en acabar la historia de los hermanos Abe y Simon Matchcard, dueños del decadente negocio familiar de ventiladores en un mundo que abraza el aire acondicionado y atrapados en la maraña de relaciones familiares donde la crueldad y el amor se enredan a menudo. En ese tiempo hizo paréntesis para otros proyectos, sin que la idea original que alentó Ventiladores Clyde variase demasiado, aunque sí evolucionase el dibujo (decidió no rehacer las viñetas de los primeros años por más que ahora le desasosieguen). “Conforme avanzaba en el proceso, me di cuenta de que eran personajes que en parte estaban basados en mi personalidad y en la de mis padres”, cuenta el dibujante, uno de los que ha explorado la autobiografía como material creativo.

Los padres de Seth se conocieron en Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Su progenitor descendía de los hugonotes expulsados de Francia que se asentaron en Canadá y de indios nativos. Su madre era tan inglesa como el Big Ben. Una mezcla corriente en el multirracial Canadá. Su infancia con ellos sigue condicionando buena parte de sus inclinaciones estéticas y sus costumbres. Aunque esto no lo convierta en un renegado del progreso. “Existe cierto estereotipo hacía mí por la imagen. Si la gente viera como vivo, pensaría que vivo a mediados del siglo XX. Lo que echo de menos es la cultura, la educación, las reglas de vestimenta o de interacciones sociales. No me opongo al progreso ni al presente, pero no me motiva ese cambio de la cultura formal a la informal”, reflexiona.

En Toronto ya no existe la tienda de ventiladores Clyde. Sin embargo, tiene una nueva vida gracias a la ficción creada por Seth, que un día de finales del siglo XX apoyó la nariz en el cristal de un escaparate antiguo, en la esquina de King con Sherboune, y descubrió dos retratos masculinos en medio del abandono. “En aquel momento podría haber dicho que elegí ese escaparate porque me interesaba el pasado, o quizá porque me hizo pensar en el progreso y en el fracaso. Al mirar atrás ahora, para mí es evidente que se trató de algo más sencillo: me sedujo el mundo cerrado de aquel negocio ya desaparecido”, escribe al final del libro.

Esta historia superpuesta —de una familia, de una industria, de una ciudad y de un cierto capitalismo optimista, todos ellos en extinción— invita a pensar que Seth idealiza el pasado: “No fue una edad de oro para la gente, había cosas que fueron mejores y cosas que no. Antes veía que el mundo era más sencillo que ahora. Los años cincuenta en América resultaron una buena época si eras un hombre blanco, y no tanto si eras mujer o pertenecías a otro grupo. Cualquier generación tiene la misma sensación y cualquier niño pensará que los años de su infancia son los más sencillos”.

Para un autor que se define como “alguien que retrocede en lugar de avanzar”, la rutina y la lentitud que refleja en Ventiladores Clyde resulta más atractiva que la vorágine del presente. Seth puede salir airoso aunque dedique las cien primeras páginas al soliloquio de un hombre envejecido cuyas acciones más extremas consisten en ponerse la dentadura postiza o escalfar un huevo.


“La vida es en buena parte rutina. Mi rutina es la del estudio, me genera una sensación agradable y cómoda. Hace 20 años no habría pensado esto, pero a los 50 me he dado cuenta de que necesito estar solo, casi como una terapia”, confiesa.

Trabaja alrededor de 12 horas al día, no hace deporte y considera que el objeto más feo del siglo XXI son las zapatillas de running. No tiene móvil. No entra en redes sociales. No le gusta la tecnología. “Por mí, no tendría ordenador. Pero cuando me casé hace 17 años, mi esposa compró uno y sé que es imposible dedicarse a lo que yo me dedico sin ordenador y sin correo electrónico, aunque sigo dibujando sin ordenador. Me gusta sentirme libre de la tecnología, a mi alrededor veo demasiada gente adicta a los móviles”. El mundo de hoy, más desde que los populismos se abren paso, le gusta menos que el de ayer. Por eso le sigue dedicando sus obras.

jueves, 30 de mayo de 2019

Memoria y Viñetas acerca el uso del comic a los profesores de Historia


Durante los últimos años ha habido algunas iniciativas para acercar los cómics al ámbito académico. Porque, aunque no lo parezca a simple vista estos ejercicios tienen una serie de características que pueden ser de gran ayuda. Por ejemplo, un cómic adaptado a ciertas edades puede servir para enseñar a un niño a seguir una historia o la noción de continuidad entre viñetas. Si juntamos está función pedagógica del cómic con la historia tenemos un gran medio para llevar a los jóvenes la memoria histórica de manera atractiva. Y esto es precisamente lo que aporta Memoria y Viñetas: La Memoria Histórica en el aula a través del cómic.

Gracias al trabajo de Gerardo Vilches, Pepe Gálvez, Elena Masarah Revuelta y David Fernández de Arriba llega a la plataforma de micromecenazgo Verkami esta obra que encarta 12 propuestas didácticas basadas en cómics que tratan hechos de la historia contemporánea de España desde 1931 a 1982. Obras de grandes autores de este país como El Arte de Volar y El ala rota de Antonio Altarriba, ganador del gran premio del 37 Comic Barcelona, Jamás tendré 20 años de Jaime Martín o Los Surcos del azar de Paco Roca. Todo esto completado con actividades complementarias para cada cómic, orientaciones metodológicas y un increíble anexo tanto de cómics como de bibliografía especializada sobre esta relación entre cómic e historia.

Para complementar este ya interesante proyecto de Memoria y Viñetas, esta iniciativa de microfinanciación también dispone de diversas recompensas si se invierte para que este proyecto llegue a buen puerto, tales como láminas de artistas como Sento, Ana Penyas y Kim además de cómics dedicados por los artistas que participan en el proyecto. En los tiempos que corren y tal y como afirman los creadores del proyecto es necesario más que nunca dar a conocer el pasado a las nuevas generaciones, y esta iniciativa además de poco común es de las mejores maneras para llevar este tema a la juventud.


Enlace:  http://www.lacasadeel.net/2019/05/memoria-y-vinetas-acerca-el-uso-del-comic-a-los-profesores-de-historia.html

miércoles, 29 de mayo de 2019

La historia del castellano llega a las aulas a través del cómic


A lo largo de la historia hemos podido ver cómo hechos históricos que han pasado a la gran pantalla son recordados más por el hecho de convertirse en un producto visualmente atractivo que por su propia historia, ya sea en el cine, videojuegos, etc. Aprovechando esta corriente, el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua (ILCYL), junto con las fundaciones de CajaCírculo e Ibercaja, han presentado el Cómic 'Valpuesta, Los Orígenes del español' con el que quieren acercar los orígenes del castellano a los escolares burgaleses. Esta publicación se engloba dentro del proyecto 'Valpuesta en los colegios', en el que alrededor de 800 alumnos de seis colegios burgaleses han colaborado en su diseño, junto con el estudio burgalés Unrated Comics.

Para Gonzalo Santonja, director del ILCYL, este cómic al principio le generaba «desconfianza», por la dificultad de mostrar en un medio tan ajeno a la historia el origen del castellano, pero tras ver la reacción que tuvieron los primeros jóvenes que lo leyeron, reconoce que «se trata de una obra extraordinaria y muy bien diseñada». Sobre todo ha querido destacar la mezcla de «rigurosidad y entretenimiento, dos conceptos que se han sabido entrelazar muy bien en el cómic».

La primera tirada del cómic será 2000 ejemplares. En su realización, el estudio burgalés de Unrated Cómics ha llevado la voz cantante. Un equipo «acostumbrado a divulgar aspectos históricos de la ciudad de Burgos», según su editor Iván Sarnago. A él se han unido Lorenzo González y Gerard Tauste, dibujante e historiador y dibujante respectivamente, en la realización de un cómic en el que cuatro estudiantes universitarios se desplazan hasta Valpuesta para realizar un trabajo. Para la caracterización de los personajes se han basado en la popular serie 'Scooby Doo', de manera que los escolares que lo lean «puedan identificarse con los personajes y conectar con la historia».

Un acto como colofón al proyecto

El 8 de junio se celebrará en el Palacio de la Isla un acto que servirá para entregar los galardones de los diversos concursos que realiza el Instituto. A él estarán invitados todos los escolares que participaron en la elaboración del cómic, los cuales recibirán un ejemplar totalmente gratuito. Los galardones serán diversos, cheques regalo que se podrán intercambiar por material escolar y literario.

Las expectativas del Instituto son muy altas, puesto que espera «poder seguir con este proyecto en el resto de provincias de la comunidad», destacando que el castellano «pertenece a todos los españoles», según su director.

martes, 28 de mayo de 2019

RTVE:La vida de Mies van der Rohe en cómic


Es muy raro encontrarnos con un cómic protagonizado por un arquitecto; pero la cosa cambia cuando hablamos del alemán Ludwig Mies van del Rohe (1886-1969), uno de los más importantes de la historia y de los que sentó las bases de la arquitectura actual. Agustín Ferrer Casas (Pamplona, 1971), un experto en mezclar la historia y la ficción (Arde Cuba), ha recreado la fascinante biografía de este arquitecto que también fue el último director de la Bauhaus, la famosa escuela de arte y arquitectura que clausuraron los nazis. Hemos hablado con él sobre este nuevo y fascinante cómic: Mies (Grafito editorial).

1. Es raro ver un cómic sobre un arquitecto. ¿Por qué te interesa tanto Mies van de Rohe?¿Qué crees que buscaba con la arquitectura?

Tan raro como encontrarlos en una de estas series que proliferan tanto actualmente: policías, bomberos, médicos, periodistas, abogados, políticos… Pero, ¡¿arquitectos?! Resulta cuando menos chocante porque siempre se considera que la vida de los arquitectos es insípida y no está a la altura de por lo que se los recuerda: sus obras. ¡Falso! Con Mies tenemos un buen ejemplo y podría señalar un buen puñado de arquitectos famosos con vidas personales tan apasionantes como un episodio de House of Cards.

La biografía de Mies es realmente emocionante por estar muy relacionada con los acontecimientos de la primera mitad del siglo XX. Va ligada a momentos determinantes como fueron los horrores de la Gran Guerra de principios del siglo pasado, la crisis económica de la República de Weimar derivada del Tratado de Versalles y el consiguiente ascenso del nazismo; la posterior Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Mies participa de estos hechos y de sus consecuencias: abraza las vanguardias surgidas después de la Primera Guerra Mundial y rompe con todo lo anterior, incluido su matrimonio; se reinventa y convierte en abanderado del Movimiento Moderno en Alemania; y no duda en abandonar Europa, pero sólo en el último momento, después de haber hecho todo lo posible por congraciarse con un gobierno nazi que lo sitúa dentro del arte degenerado anti-alemán.

Y todas las decisiones que tomó, sus ansias de libertad creativa y personal, tuvieron un fin, un propósito claro: el llegar a construir sus proyectos. ¿Qué pretendía con su arquitectura? ¿Dejar una huella? ¿Marcar un camino? Recordemos que una de sus últimas obras a comienzos de la década de los sesenta, la Nueva Galería Nacional de Berlín, fue lo más cercano a la catedral que nunca llegó a construir, el mayor hito de la carrera que un artesano de la arquitectura puede llegar a soñar ver erigido.

2. ¿Cuál crees que ha sido su influencia posterior?

Absoluta. Junto con las otras dos figuras más relevantes de la arquitectura del siglo XX, Frank Lloyd Wright y Le Corbusier, Mies sienta las bases de lo que sería el diseño de edificios, convirtiéndose en un auténtico clásico moderno. Muchos de los rascacielos que pueblan nuestras ciudades están influidos por sus proyectos. Y su casa más famosa –no sólo por la historia personal que arrastra con su dueña, la señora Farnsworth, sino por su forma, etérea y transparente- ha sido copiada hasta la saciedad por ser considerada un canon de la arquitectura moderna.

Y ahora, con la publicación de este “Mies”, me estoy dando cuenta de lo relevante que sigue siendo su figura en el mundo de la arquitectura.

3. Resúmeme el argumento, ¿Hasta qué punto mezclas realidad con ficción?

El relato se basa en una más que probable conversación entre un Mies van der Rohe anciano con su nieto Dirk Lohan, también arquitecto, en el transcurso del viaje en avión desde Chicago al Berlín Occidental de 1965 para asistir a la ceremonia de colocación de la primera piedra de la Nueva Galería Nacional.

Durante la conversación Mies hace balance de su obra en sucesivas evocaciones, relacionándola con los episodios que marcaron su vida. Muchos son recuerdos más o menos claros o difusos, pero otros, representados en formato flashback con viñetas, están grabados a fuego en la memoria del arquitecto y se los guarda para sí.

Es en estos últimos recuerdos donde yo uso más el recurso de la ficción. Por eso digo siempre que es una biografía ficcionada. Hay mucho, muchísimo escrito sobre Mies. Incluso se han recogido versiones diferentes de un mismo suceso, unas por documentos de archivo, otras por testigos e incluso otras por boca del propio Mies. Por ejemplo, Mies, como tercer director de la mítica escuela de diseño Bauhaus (de la que se cumplen este 2019 los 100 años de su creación) dijo que, tras la clausura por los nazis de la sede berlinesa, recibió una carta de la Gestapo permitiendo su reapertura. Pero que, en consenso con el resto del profesorado, decidió cerrarla definitivamente. Mies no llega a mencionar que las directrices marcadas en esa carta de la Gestapo hacían prácticamente imposible reabrir la Bauhaus. Era un auténtico mangoneo político en su plan de estudios y en el claustro de profesores que incluía la expulsión de muchos de ellos.

Con estas premisas y otros hechos recogidos en los diferentes escritos y biografías de Mies, me resultó muy fácil crear la historia y dotar de elementos ficticios –incluso poéticos- al relato; con el fin de dramatizarlo y hacerlo todavía más atractivo e interesante al lector. A fin de cuentas, este libro hace hincapié en la vida del arquitecto, no sólo en su obra, que aquí sirve como telón de fondo para contar su historia. No es un compendio de sus edificios más famosos al modo de un catálogo. Pero sí que tiene vocación docente en cuanto a mostrar el proceso seguido por el arquitecto para lograr sus metas, sorteando toda clase de problemas –clientes incluidos.

4. No lo dulcificas para nada y a veces lo presentas como un personaje contradictorio ¿Fue así realmente?

Puede que en algún momento parezca que se me ha ido la mano con este mi Mies, pero siempre lo he tratado con el máximo respeto. Como bien dices, puede considerárselo contradictorio, pero tengamos en cuenta los hechos históricos que rodearon su vida.

Pasó por una guerra mundial, aunque él no llegó a entrar en combate. Su única cicatriz por herida de guerra fue por una operación de apendicitis. Pero sí que tuvo que haber vivido situaciones traumáticas fruto de esta contienda. Nadie quedó indemne. Y eso le hizo cambiar. Transformarse.

Supongo que, después de estar casado y tener tres hijas, tuvo un ramalazo de independencia, de búsqueda de libertad. Y por eso abandonó a su familia.

Y como esto, el resto de su vida. Una vida consagrada a un fin: construir, llevar a término sus proyectos. Independientemente de quien se los encargase, sin vincularse a ideas políticas concretas, aunque finalmente llegase a apoyar con su firma al régimen de Hitler como último recurso para continuar trabajando en la Alemania nazi.

Habría que ponerse en la piel de Mies para saber si todos conservaríamos el temple suficiente para vivir en un estado totalitario, yendo a contracorriente o a favor de obra. Es difícil saberlo. Tal ver Mies pudo haberlo hecho mejor, optado como otros compañeros suyos que emigraron de Alemania mucho antes que él.

5. Supongo que también te interesaría por el momento histórico que vivió. ¿Qué destacarías sobre eso?

Ya he comentado en alguna otra ocasión que me apasiona el contexto histórico del siglo pasado. Mis últimos cómics se han desarrollado a comienzos de los años sesenta, como el último tramo de Mies.

En el caso de la primera mitad del siglo XX, donde se desenvuelve la práctica totalidad del cómic, se dieron los acontecimientos más traumáticos de la historia reciente. Y eso marcó la vida de personajes como Mies.

Antes mencioné que durante la Gran Guerra no entró en combate y fue asignado al cuerpo de ingenieros para custodiar unas vías muertas de ferrocarril en Transilvania. Poco más. Pero si sufrió los desastres económicos de la paz con la firma del Tratado de Versalles. Y, como el resto de alemanes, la gripe española que asoló el continente.
Pasó por una república de Weimar con gobiernos socialdemócratas acosados por levantamientos de izquierdas y derechas, por la hiperinflación y la crisis del 29, y por el ascenso del nazismo. Toda una sucesión de movimientos efervescentes que modificaron la forma de vida de los alemanes y, por ende, al resto de europeos.

Quizá el hecho más trascendente en la vida de Mies fue su salida de Alemania hacia Estados Unidos en 1938 por ese callejón sin salida que finalmente supuso el ser despreciado por los nazis. Comenzaba así una etapa norteamericana llena de oportunidades, como la que años antes eligieron otros compañeros suyos.

Así que tenemos dos momentos diferentes en la vida de este arquitecto –olvidando la etapa inicial previa a la Primera Guerra Mundial: la que coincide con el nacimiento de las vanguardias y los proyectos que considero más innovadores de Mies; y la etapa en Chicago que se traduce en un buen número de obras que definen a Mies como uno de los padres del Movimiento Moderno.

6. ¿Qué importancia das a la faceta como profesor de Mies? ¿Y, sobre todo, a la Bauhaus?

Sin duda, la huella dejada en el Instituto Tecnológico de Illinois (IIT) –donde tuvo las manos libres para crear la escuela de arquitectura, desde el temario hasta el profesorado, en el que incluyó a amigos suyos venidos como él desde Alemania- hacen que esta institución de Chicago no pueda disociarse del nombre de Mies. Además el campus lleva su trazado y muchos de sus emblemáticos edificios son suyos.

En cuanto a su paso años antes por la Bauhaus, no sé si tuvo mucha repercusión académica por el poco tiempo que ocupó el cargo. Fue el tercer director de la escuela y mantuvo parte de la dinámica docente de su antecesor, Hannes Meyer, más centrada en el aspecto arquitectónico del diseño. Sí que movió y removió las bases de la escuela fundada por Walter Gropius para despolitizarla de cara a no tener problemas con el derechista ayuntamiento de Dessau, donde se ubicaba en su segunda época. Impuso unos estatutos muy rígidos y expulsó a los alumnos rebeldes que comulgaban con los movimientos más izquierdistas. Pese a ello, no logró sus propósitos y tuvo que trasladar la institución a Berlín, como escuela totalmente privada con el final que todos conocemos: su cierre en 1933.

Pero centrándonos en su labor docente, ya sea en la Bauhaus o en el IIT, Mies se caracterizaba por un método que iba de menos a más, enseñando a dibujar con precisión; usando y combinando los diferentes materiales constructivos y estructurales; diseñando los edificios según sus funciones y proporciones; y por último pasando a una escala global y urbana. Y todo ello acompañado por una máxima recurrente, “vuelva usted a empezar”, con lo que se perseguía la perfección a través de un largo proceso de búsqueda entre las posibles variantes del proyecto y su programa.

7. ¿Cómo ha sido el proceso de documentación?

En este caso, sobre todo a través del acopio “compulsivo” de numerosa bibliografía que incluían recopilaciones de sus obras y datos sobre su biografía. En este sentido me vino de maravilla una biografía crítica sobre su persona, muy completa, de Franz Schulze y Edward Windhorst publicada por Editorial Reverté. Todos los textos que he consultado vienen recogidos al final de mi Mies.

Y, por supuesto, muchas, muchísimas imágenes extraídas desde internet.

Pese a esto, a toda la documentación textual y gráfica, sé que he metido la pata porque ya me han comentado una cosa que se me coló. Al menos tengo la escusa de que ese error no se refiere a la obra de Mies. Es lo malo de tener lectores con mucha cultura arquitectónica.

8. Al documentarte, ¿cómo crees que ha influido Mies en tu cómic? ¿Tanto visualmente como espiritualmente? ¿Es imaginación mía o has cambiado la forma de maquetar las páginas cuando representas sus obras?

Se hace referencia en el cómic al gusto que tenía Mies por la filosofía y se define como estoico en su forma de afrontar los vaivenes de la vida. No puedo decir que comparta su afición por la filosofía, pero sí muchos de los aspectos de su forma de ser y ver las cosas. Yo creo que también soy bastante estoico y amante de la libertad personal asociada a la libertad creativa, aún a costa de que puede acarrear soledad personal (y es el precio a pagar por ser un poco arisco).

En cuanto a la forma de gestionar la maquetación y el estilo, tenía que dar en las dobles páginas –que hay muchas- esa sensación de recuerdo más o menos difuso. Por eso prescindo de las viñetas propiamente dichas para optar por escenas muy abiertas, en las que los bocadillos de los diálogos o las formas de los edificios que sirven de fondo delimitan la sucesión de escenas. Y, como otras veces, insisto en la práctica de solapar y sacar del plano de cuadro las figuras de los personajes o los objetos con el fin de dar más sensación de dinamismo y profundidad espacial.

9. ¿Qué proyectos tienes? ¿Seguirás con personajes históricos?

Ahora mismo, con Grafito Editorial, estamos barajando diferentes posibilidades para un próximo título. Sin duda volverá a ser un cómic con personajes ficticios que compartirán protagonismo con otros históricos.

Pero que nadie piense que voy a volver al tema “arquitectos” por ahora. Si lo hiciese me encasillaría. En un futuro puede que sí, pero desde otra perspectiva.

lunes, 27 de mayo de 2019

De las viñetas a las clases, primer año de estudios de Cómic


Bang! ¡Clap! ¡Zas! Estos y muchos otros sonidos han estado saliendo de las aulas de la Escuela de Arte de Zaragoza a lo largo de este año escolar. Con la peculiaridad de que estas onomatopeyas saltan del propio papel. La capital aragonesa cuenta con un Ciclo Formativo de Grado Superior de Cómic desde hace un año, y ha llegado la hora de echar un vistazo a lo que sucede entre viñetas con Carlos Velázquez y Ernesto Navarro, profesores de Proyectos de Cómic y Medios Informáticos, respectivamente.

Con bastante interés y una pequeña biblioteca ya a sus espaldas, catorce alumnos forman parte del primer año de este Grado Superior de Cómic –cuya duración es de dos años-. Y con el plazo de admisión abierto ya a partir de este mes de mayo, es más que probable que otros jóvenes entren y busquen seguir los pasos de autores como Paco Roca, Alan Moore y Hergé.

Según el profesor Carlos Velázquez, “echábamos en falta una enseñanza de cómic específica, una que la ilustración no podía abarcar. El grado de Cómic es una demanda sobre todo de los alumnos que, ya tiempo atrás, tenían una inclinación por el mismo”. Y señala que “llevo muchos años dando la asignatura de Proyectos de Ilustración y cuando incluíamos un trabajo de cómic me daba cuenta de que hacía falta mucha formación: controlar un lenguaje que es narrativo, contar historias con imágenes en secuencia, y eso es lo que nos motivo para enseñar este tipo de narrativa gráfica. Un ilustrador tiene ciertas competencias, pero no necesariamente la habilidad de contar historias”.

Su compañero de profesión, el profesor Ernesto Navarro hace hincapié en que “en los proyectos de Ilustración teníamos un 10% que eran cómics y a mucha gente se le quedaba corto abordarlo todo en dos o tres meses, necesitaban más tiempo para realizar obras de más calidad y adquirir una formación más profunda”.

Otra de las razones de que este grado haya visto la luz es que la demanda de este servicio está creciendo debido al aumento del número de lectores. Según la página Stadista, en 2018 se publicaron aproximadamente 4.000 cómics cuyas historias fueron creadas por autores de la industria española, siguiendo una línea generalmente positiva desde los aproximadamente 2.700 que se publicaron en el año 2012.

Además del aumento del número de lectores, Carlos Velázquez señala que se eligió incluir este grado en la Escuela porque “aquí en Aragón hay gente que está trabajando bastante bien, tanto a nivel nacional como internacional. El Salón del Cómic ha ayudado mucho y su crecimiento ha contribuido para que haya más interés”.

Aunque en Zaragoza existe mucha actividad comiquera, especialmente cuando varios autores se reúnen para editar y publicar, el camino del autor no es sencillo. “Vivir del arte es complicado, se complementa con ilustración publicitaria, de prensa, animación, etc. Por ejemplo, Paco Roca estuvo involucrado en la adaptación de Arrugas, su propio cómic, como guionista. También hay autores que tienen mucho que ver con el cine y hacen storyboards”, apunta Ernesto.

Precisamente debido a esta realidad, el Grado Superior de Cómic ofrece, según Velázquez, “una formación multidisciplinar. El perfil de una persona que sepa dibujar, que tenga capacidades para ser ilustrador, que tenga los conocimientos del lenguaje del cómic, tiene una formación bastante completa y todavía más si la gente hace un segundo grado, que es muy común”.

En el segundo año hay 50 horas de trabajo obligatorias en empresas. La Escuela tiene previsto ponerse en contacto con editoriales aragonesas o proponer trabajos desde el mismo centro. Aquí, en Aragón, están disponibles Malavida, GP Ediciones y la Asociación aragonesa de autores de cómics, sin contar otras tantas digitales, donde los alumnos podrán aprender a gestionar su trabajo y aprender a vender su producto.

La industria del cómic

En opinión del profesor Velázquez, “la industria del cómic ha tenido muchos altibajos a lo largo de su historia”. Menciona que en los años 80 y 90 “hubo bastantes publicaciones, ediciones que se dedicaban exclusivamente al cómic, como 1984 y el Víbora, además de bastante demanda”. Luego hubo una recesión, se perdieron lectores y cerraron muchas de ellas, “pero en los últimos años ha habido cierto repunte”.

“Ahora hay obras más experimentales, un tipo de cómic más cultural y adulto en contraposición con el más convencional, que son los dirigidos a los más jóvenes. Y han aparecido obras de novela gráfica que tienen un gran valor literario”, apunta Velázquez.

Entre las causas para el aumento del número de los lectores está la “irrupción, con mucha fuerza, del manga -o cómic japonés-, que creció muchísimo a principios del año 2000”, explica el profesor Ernesto Navarro,  quien añade que “hay fenómenos, como la incorporación de públicos más adultos y la incorporación de más mujeres en la producción de cómic con temas femeninos y reivindicativos”.

Todo esto sin olvidar que también hay un público que nació y creció con los cómics de Bruguera, Asterix o Tintin, entre otros. Velázquez afirma que “este tipo de público ha vuelto porque hay otra oferta de cómic, este tipo de lectores lo dejaron en una época y ahora han vuelto. Hay un tipo de cómic que no está tan encasillado, sino que gana premios”, como el Premio Nacional del Cómic que lleva celebrándose desde el año 2007.

También cabe mencionar la influencia de la industria cinematográfica en el cómic. “Grandes productoras de cine han apostado por realizar proyectos que tienen que ver con el arte secuencial, sobre todo `para los Estados Unidos, y el público adolescente de aquí, a través de las historietas de superhéroes de toda la vida, dando origen a sagas como Los Vengadores”,  señala Velázquez. Sin embargo, añade que también hay cine que bebe de otro tipo de cómic, como “Rosalie Blum, El gato del rabino, Arrugas, Persépolis, se están buscando guiones que poder trasladar al cine y no solo en películas de superhéroes, sino en películas más alternativas con otro tipo de público”.

Pero existe un problema de fondo, y es que a pesar del desarrollo de nuevos géneros, públicos y formatos, “hay muy pocas editoriales y todavía un público bastante permeable”, comenta Velázquez.  Además,  Navarro continúa diciendo que “en España en general se publica mucho, quizá hacen falta más lectores y mayores tiradas. El cómic pasa por un momento floreciente, pero todavía son pocos los que pueden vivir exclusivamente de ello”.