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sábado, 30 de junio de 2018

ABC:¿Quiénes fueron «Los 12 apóstoles de México»? Un cómic te lo cuenta


La Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste ha presentado en Guadalupe (Cáceres) el cómic «Descalzos. Los doce apóstoles de México», de la ilustradora extremeña Mayte Alvarado, séptimo volumen de la colección «Extremeños en Iberoamérica y Europa-Historieta».

La obra cuenta la historia de un grupo de frailes franciscanos, procedentes del Convento de San Francisco de Belvís de Monroy (Cáceres) que, en enero de 1524, partieron del puerto de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) con la misión, encomendada por la Corona española y la Iglesia católica, de evangelizar el Nuevo Mundo.

Los frailes arribaron a Veracruz, en México, casi cuatro meses después y su aventura no estuvo exenta de peligros y vicisitudes pero, sobre todas ellas, triunfó su entrega y su convencimiento de que los indios también eran hijos de Dios, ha explicado la Fundación Yuste en una nota. Con estos doce frailes franciscanos dio comienzo la evangelización regulada del nuevo continente y son conocidos como los «Doce Apóstoles de México».

En el acto de presentación del cómic han participado el director académico de la Fundación Yuste, César Chaparro; el alcalde de Guadalupe, Felipe Sánchez, y la autora del cómic. César Chaparro ha señalado que esta publicación se incardina en la línea editorial de la Fundación que engloba a distintas colecciones ya consolidadas como «Pensamiento Iberoamericano», «Extremeños en Iberoamérica» o esta de «Historieta».

Todas tienen el fin de dar visibilidad a esos personajes extremeños vinculados con Iberoamérica y cuya acción ha sido trascendente pero que son menos conocidos que los grandes nombres como Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Vasco Núñez de Balboa, que han pasado a la historia.

Chaparro ha señalado que con esta publicación se quería poner el acento en esos misioneros y religiosos «que no solo sembraron la religión, sino que sembraron también la cultura, que se fusionaron con los indígenas y defendieron sus derechos, enseñándoles a leer, a escribir, retórica para que tuviesen acceso a obras que les iban a dar libertad de pensamiento».

El director académico de la Fundación Yuste ha subrayado la «grandísima importancia» de los doce frailes que salieron de Belvís de Monroy en «el desarrollo de la religión y de las primeras letras en México», como lo demuestra que su presencia en esas tierras está «recogida de una manera muy positiva por cronistas e investigadores».

Por su parte, la autora del cómic ha pormenorizado cómo articuló el cómic en torno a temas como la lengua o la fundación de escuelas y, sobre estos argumentos, estructuró la publicación en siete capítulos que van precedidos por un texto documental, desarrollando gráficamente cada capítulo de una manera más poética.

Mayte Alvarado, que con esta publicación se estrena en el cómic histórico, ha señalado que ha buscado un acercamiento a la labor que hicieron los franciscanos.

viernes, 29 de junio de 2018

Cómo crear relatos lésbicos en el cómic y la ilustración sin apenas referentes


Lobezno era uno de los referentes habituales que encontraba Carla Berrocal (Madrid, 1983) cuando soñaba con ser ilustradora y dibujante de cómic. Nada que ver con ella. "Me adaptaba. Quizá por eso fue tan tardío mi despertar en la reivindicación lésbica y feminista", admite a Verne. Ahora, se encarga de visibilizar las realidades lésbicas, en plural, en la mayoría de sus trabajos.

Antes de nada... Así es Carla Berrocal, dibujada por sí misma para responder al reto de la ilustradora Flavita Banana. Invitó a principios de 2018 a publicar un autorretrato recalcando aspectos banales o avergonzantes de uno para tratar de normalizarlos.

Desde Verne le hemos preguntado a Berrocal, que es presidenta de la Asociación Profesional de Ilustradores de Madrid (APIM) y una de las impulsoras del Colectivo del Autoras del Cómic, que nos cuente cómo crear historias lésbicas y sin apenas referentes.

La ilustradora lamenta que no hayan cambiado mucho las cosas en el mundo del cómic desde los tiempos del Lobezno de los años 90: "Los ilustradores LGTB+ optamos a menudo por contar relatos más universales, así que seguimos sin tener referentes. Somos nosotros, en especial las mujeres del colectivo, los que deberíamos recuperar la cultura y la historia de las mujeres homosexuales, sin necesidad de encasillarnos. Lo están haciendo hasta hilos de Twitter sobre mujeres que empotraban a mujeres", dice

Esa reivindicación de la cultura e historia lésbicas de la que habla Berrocal aparece en uno de sus libros. Las ilustraciones de Epigrafías se inspiran en los poemas y la figura de Natalie Clifford Barney. Estadounidense expatriada en París, se atrevió a declararse feminista y abiertamente lesbiana a finales del sigo XIX y principios del XX. "Ella vivió en libertad, con la valentía de decirle al mundo 'me importa todo un bledo'. Aunque lo hiciera desde una situación de privilegio económico, su actitud ayudó mucho".

La ilustradora mira  aJapón como ejemplo de lo que la industria española debería hacer. "Es curioso que en una sociedad tan machista como la japonesa exista un subgénero llamado yuri con protagonistas que son abiertamente lésbicos. Además, no refleja las relaciones amorosas entre mujeres desde el punto de vista masculino", dice Berrocal.

Uno de los más conocidos es Shōjo Kakumei Utena, manga y anime que se lanzó entre 1996 y 1997. Habla de una joven huérfana que, tras ser salvada por un príncipe, decide que de mayor ella será uno también. Cuando crece, mantiene con naturalidad relaciones con otras mujeres.

Han existido algunos intentos en Europa de mostrar historias lésbicas en formato ilustrado, pero en opinión de Berrocal, no han llegado a ser exitosos. Esta novela gráfica de Julie Maroh editada en 2010 dio lugar tres años después a la película La vida de Adèle. "El libro fue un triunfo para el colectivo, aunque no considere que sea buena desde un punto de vista artístico. Es ñoña y se queda en la superficie en aspectos que son importantes. La película sí que profundiza algo más, aunque solo atrajera la atención de la gente por las escenas de sexo. Aun así, se valora la visibilidad que han aportado ambas"

Como apenas hay relatos lésbicos en el cómic y la ilustración, Berrocal aconseja exportarlos de otras ramas de la cultura. Esta es una de sus creaciones, que reproduce una escena de Carol (2015), filme de Todd Haynes. "Es una de las pocas películas de temática lesbia que aúnan calidad artística y buen gusto a la hora de retratar el amor entre mujeres. ¡Y no es bollodrama! Por fin hay un final feliz en un relato y el amor lésbico no es sinónimo de amor maldito. La promoción en España jugó en su contra, porque la vendió como su fuera un drama, que es el tópico al que tienen que enfrentarse siempre los personajes lésbicos en la cultura pop".

"Me irrita que, cuando se trata de lesbianas, todo se centra en sus vidas personales y en asuntos trágicos, como si fueran asuntos femeninos, en un sentido peyorativo. Los personajes gays son más diversos, no están tan encasillados. No hay apenas lesbianas en el cine de género. ¿Cuántas aparecen en las películas de Star Wars? Estaría bien que ellas fueran también superhéroes o que aparecieran en historias cómicas. Y que su sexualidad fuera solo un aspecto más de su vida, no lo más importante".

jueves, 28 de junio de 2018

El elogiado cómic Blacksad será un videojuego


Blacksad, la elogiada serie de cómics noir de Juanjo Guarnido, situada en un mundo de animales antropomórficos, dará el salto a los videojuegos.

Según consta en Vida Extra, la historia del gato detective John Blacksad, quien investiga desapariciones misteriosas y crueles asesinatos en un entorno inspirado en los Estados Unidos de la década de los 50, será adaptada por Pendulo Studios.

Todo esto se hará bajo el título de Blacksad: Under the Skin, en un videojuego que contempla un lanzamiento en PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y PC/Mac.

miércoles, 27 de junio de 2018

El cómic pos-apocalíptico que deben leer tus hijos si quieres que aprecien los libros


Aparecido en Italia en 2016, lanzado a Estados Unidos por Fantagraphics este año y misma fecha en que ha llegado a España de la mano de Salamandra Graphic, La tierra de los hijos es la última novela gráfica de Gipi, seudónimo del dibujante italiano Gian Alfonso Pacinotti. Un cómic que recibió el Gran Premio de la Asociación francesa de Críticos 2017.

Ha habido un apocalipsis, no se especifica cómo, solo se sabe que el planeta está lleno de venenos. La idea, en palabras de su autor, proviene de la necesidad de especular cómo sería la vida en la Tierra si los supervivientes a un cataclismo pasasen mucho tiempo en un búnker.

Ante ese panorama, Gipi imagina que muchos padres ahogarían a sus hijos al nacer para evitarles el sufrimiento. Y los pocos que quedasen, serían analfabetos. Así son los dos protagonistas, un par de hermanos. Su padre cuida de ellos con mano dura. Es estricto, borde, intenta llevarlos con disciplina.

Su actitud es deliberada, la única manera de que sobrevivan en ese entorno es endureciéndose. Un ejemplo lo tenemos en las primeras páginas. Los chicos cazan un perro, pero se olvidan de desollarlo y sacarle las tripas. Su padre les tiene dicho que lo hagan inmediatamente, en cuanto lo maten. Al pasar el tiempo, solo pueden aprovechar su piel.

Hasta ahí, los clichés del género. Es interesante tan solo que se rompa el vínculo familiar para presentar la historia. La tribu no es cálida, como en otras fantasías con el mismo formato. Pero lo verdaderamente novedoso son los ecos de las redes sociales. Los bárbaros del lugar se expresan con términos aparecidos en Internet. Adoran al dios "Wapo", o a su sacerdote, y raptan mujeres para él con la esperanza de que les dé muchos "likes" a cambio. Para ver el futuro, su oráculo observa cachorros de gato. No tienen más cultura. También son analfabetos.

El dibujo abocetado y en blanco y negro de Gipi durante 288 páginas es una auténtica maravilla. Una narración absorbente para la que se aportan pocos detalles, prácticamente ninguno, que contextualice lo que sucede, pero es que no es necesario para el objetivo de la historia.

El poder del negro sobre blanco

Gipi pretende dar valor a la figura del libro. El poder que tiene la palabra escrita para ayudar a pensar, a razonar y ayudar a alguien a corregir su conducta. Esa es la luz de una historia extremadamente oscura, negativa y pesimista, una trama naturalista con dosis de escatología.

Los dos protagonistas vagan por este escenario pos-apocalíptico lleno de peligros, de torturas y de caníbales con un cuaderno que escribió su padre en la mano. Su objetivo es que alguien pueda leérselo, quieren saber qué pone, qué puso. Así, a un mundo de instintos salvajes, primitivos, de conversaciones monosilábicas, donde la naturaleza humana se muestra en su peor versión y nadie puede confiar en nadie, se contrapone el libro. El arma que derrota a los enemigos por el procedimiento de convertirlos en amigos si aún conservan humanidad.

Esta es la primera novela gráfica en la que Gipi se expresa a través de este género. Si hay un antecedente en su obra es S (Sins Entido, 2008), donde contaba unos niños se quedaban solos en una isla por casualidad y tenían que sobrevivir esa noche, mientras, por medio de flashbacks, se contaban aspectos del bombardeo de Pisa de 1943. Los aliados atacaron la ciudad matando a más de dos mil personas -para el autor eran 5.000- no se sabe muy bien por qué, puesto que Italia ya estaba prácticamente rindiéndose y cambiándose de chaqueta en la contienda.

Sin embargo, esta es la primera obra en la que elimina el texto del narrador y se lanza a la ficción. Generalmente, su trabajo anterior era autobiográfico. Recuerdos y vivencias. En La Tierra de los hijos ha abandonado un género que admite que ha terminado cansándole. Lo que pone de manifiesto que lo autobiográfico puede ser brillante, pero tiene un recorrido limitado para quien aspire a trabajar en la viñeta con cierta proyección.

Hace años, en una entrevista y conversación junto a David B. en El País explicó sus intenciones a la hora de utilizar esa forma de narración: "Empleamos nuestras vivencias para contar historias universales. Explicamos el mundo mirando nuestro ombligo"

En la actualidad, pasados los años, en su caso, tal y como explicó en una entrevista en Auracan llegó a avergonzarse de sí mismo al repasar sus primeros trabajos al entender que lo único que le ofrecía al público era una forma de narcisismo.

Es muy interesante la portada del álbum, que evoca el momento en el que los protagonistas de la historia se esconden en el interior de un pozo. Según ha revelado, no le fue nada fácil convencer al editor de poner un dibujo tan enigmático, solo acompañado del título del libro, en la tapa.

 Además del cómic y del cine, la gran vocación de Gipi es el dibujo satírico. La burla política. Así comenzó a familiarizarse con los lápices cuando en 1994 ganó las elecciones Berlusconi. En ocasiones, ha dicho que su país no tiene futuro. No mientras haya políticos que se jacten de expulsar inmigrantes, dijo. Y se refería a Gianni Alemanno, ni siquiera a lo que hay ahora.

martes, 26 de junio de 2018

RTVE:'The Black Holes', un cómic sobre sensaciones


Hace dos años, Borja González (Badajoz, 1982) publicó su primera novela gráfica, La reina orquídea (El verano del cohete) un cómic diferente que, tras su apariencia de cuento de hadas era una aguda reflexión sobre la creatividad. Ahora confirma su desbordante talento con The Black Holes (Reservoir Books), una sugerente historia sobre un grupo de jóvenes que quieren montar un grupo de punk.

Borja nos confiesa que: “La idea de The Black Holes sale directamente de mi anterior libro, La reina orquídea, que para mí fue un punto de inflexión, un cambio gráfico y narrativo. Y, sobre todo, la obra que me permitió encontrar un hilo conductor. Aunque ese cómic también fue una forma de experimentar muchas cosas que, enseguida, me di cuenta de que se habían quedado atrás”.

“Este libro –continúa el autor- nace de todas esas pequeñas cosas que me dejé en el tintero y que surgen de un estado de ánimo que tenía sobre 2015-2016. Un cierto desarraigo de la realidad que vivíamos en ese momento. Cierta desconexión. Y de ahí surgieron tanto La reina orquídea como The Black Holes que es, yo creo, donde he conseguido plasmar parte de esa sensación de desarraigo y ansiedad”.

Una sensación que todavía no ha desaparecido, como nos comenta Borja: “No, para nada. Hace poco me preguntaban sobre eso y decía que a mí me gustaría tomarme cada libro como un pequeño capítulo de una obra mayor. Creo que esa ansiedad no desaparece pero aprendes a manejarla, a transformarla y, sobre todo, a adaptarte a ella”.

Un libro autobiográfico

El libro narra la historia de tres jóvenes (Gloria, Laura y Cristina) que, en 2016, quieren montar una banda de punk llamada The Black Holes. Pero la reminiscencia de algo que ocurrió hace 160 años (1856), perseguirá a una de ellas.

A pesar de que el libro sea un cuento fantástico protagonizado por mujeres de distintas épocas, Borja confiesa que: “Es totalmente autobiográfico. No hay ningún personaje con el que me identifique pero sí que me deshago en todos ellos. Tengo una parte que siempre es más optimista. Y ese optimismo lo llevo a un personaje concreto. Hay otros momentos que es todo lo contrario y lo vuelco en otro personaje. Pero todos tienen algo de mí y de lo que me rodea”.

“No me gusta pensar en mis libros como una trama -añade- No me interesa tanto un argumento, desarrollo y desenlace, sino lograr un cierto clima, un ambiente, unas sensaciones. Creo que eso permanece más en el lector y es más interesante. Por eso intento desarrollar un punto de partida. Y en este desde el principio estuvo la idea de un grupo de punk adolescente en 2016. Me parecía algo ciertamente anacrónico, que un grupo de adolescentes de hoy monten un grupo de punk con reminiscencias de los 70. De grupos que desaparecieron antes de que ellas naciesen siquiera”.

“Creo que eso define mucho a los personajes, porque está claro que no viven en el momento adecuado. O al menos eso es lo que creen” -afirma el autor-.

El pasado mira al futuro y viceversa


Pero el cómic en realidad son dos historias, porque las inquietudes de ese grupo punk se mezclan con las de Teresa, una joven de 1856 que parece sacada de una novela de Jane Austen. “No sé qué parte vino antes y cual después –asegura Borja-. Pero quería reflejar esa especie de ruptura temporal, cierto traspase de ideas. Por eso ubico una de las historias en 1856”.

“Esto –continúa- también tiene mucho que ver con el concepto de futuro en estas dos épocas. Los personajes de 2016 miran al pasado mientras que la protagonista de 1856 mira al futuro. Unas sufren de cierta ansiedad y la otra todo lo contrario. Es optimista por naturaleza y solo quiere descubrir cosas nuevas; mientras que las chicas de 2016 solo son capaces de construir con los retazos del pasado"

Dos cosas tan aparentemente antagónicas como el punk y el romanticismo. “Para mí no eran tan diferentes –afirma el autor-. El libro no habla de punk ni de romanticismo, sino de una conexión, de cómo se relacionan los personajes con cada uno de esos movimientos. No me interesa tanto un movimiento en sí, sino la manera que tienen los personajes de encontrarse en ellos. Laura, por ejemplo, la protagonista de la trama de 2016 le encantaría haber vivido ese momento de eclosión musical. Pero vive en 2016”.

“La manera de relacionar ambas historias –asegura Borja- varió mucho porque al principio era un libro más anclado en la ciencia ficción. Pero luego me di cuenta de que eso no funcionaba. Me apetecía que esos lazos entre ambas historias solo se intuyeran, casi como un sueño. Quería que el lector no tuviera claro si lo que estaba leyendo es real”.

En cuanto al título, The Black Holes (Los agujeros negros) Borja nos comenta que: “Laura es fan de Stephen Hawking, pero eso era solo un guiño. Buscaba un nombre, una idea estética para el grupo de punk que tuviera cierta relación con lo que estoy contando. Pero no hay nada científico en la historia”.

La creatividad del autor y los lectores

Otros de los temas que aparecen en el cómic es la creatividad. “Era el tema central de mi anterior libro, La reina orquídea –confiesa Borja-. Y creo que aquí sigue estando presente cierta ansiedad, no exactamente por crear algo sino por perdurar, por gritar al mundo que existes”.

“Pero creo –continúa- que eso también es un signo de esta época. Esa ansiedad, no por destacar o brillar de una manera especial, sino por pensar que lo que estás haciendo vale para algo, que va a trascender. Como autor tengo ese miedo, esa inseguridad de que las cosa que hago van a ser válidas apenas unas semanas, con un poco de suerte meses. Y esa ansiedad yo creo que la tiene cualquiera que se dedique actualmente a la creación artística. Y quería reflejar esa ansiedad en los personajes”.

Borja también asegura que también busca la participación del lector en sus historias: “Trato de dejar hilos abiertos. Esto tiene mucho que ver con mi forma de trabajar. No trabajo con un guion cerrado sino que me gusta improvisar, dejarme llevar por la historia. Por eso escribo al mismo tiempo que dibujo y muchas veces dejo abiertos hilos de manera intencionada”.

“En algún momento -añade- posiblemente pensara que los iba a cerrar más tarde. Pero llega un punto en el que pienso que queda más bonito insinuar la historia que cerrarla completamente. Porque creo que eso incentiva la implicación del lector en la obra. Me gustaría verlo más en el cómic. Siempre digo que me gustaría que el tiempo de lectura de mis cómics fuese similar a lo que dura una canción. Porque pienso que, al final, las canciones permanecen mucho tiempo en la mente de quien las escucha y me gustaría intentar llegar a conseguir eso con el cómic”.

Su intención es que sus libros estén relacionados como una única obra. “Puede ser –afirma-. Es algo que está por ver. Estos dos cómics si están muy relacionados y mentiría si dijese que no trabajo en algo relacionado. Pero esos vasos comunicantes todavía están por definir. Aunque es más que probable que al final todo esté relacionado”.

Intentamos evadirnos de la realidad


The Black Holes también es una historia sobre cómo intentamos evitar la realidad. “Eso tiene mucho que ver conmigo -confiesa- porque paso mucho tiempo consumiendo ficción. Consumo más ficción que el tiempo que paso relacionándome con los demás. Y eso tiene mucho que ver a la hora de definir a mis personajes”.

“No siempre es una evasión consciente –añade Borja-. A veces nuestro entorno nos empuja a ello. Creo que hay poca gente que actualmente no consuma demasiada ficción. En ninguna época anterior hemos tenido tanto acceso a la ficción ni tanto consumo de la misma. Creo que eso tiene que afectar a tu manera de entender el entorno”.

Hablando del entorno, la naturaleza vuelve a ser mucho más que el escenario de la historia. “Es un personaje más –afirma Borja- Me interesa mucho porque la naturaleza no cambia. Antes de hacer cómics, cuando me dedicaba a la ilustración, la naturaleza ya era un personaje más. En mis historias hay protagonistas con cierta ansiedad por el momento que les ha tocado vivir, pero la naturaleza siempre está expectante, mira todo eso y le da igual, porque siempre va a estar ahí. Es un elemento que ancla la historia y que no va a cambiar, mientras que todo lo demás sí”.

En busca de la síntesis

Mientras que las expresiones faciales son una de las principales herramientas de los dibujantes de cómic, Borja ha renunciado a ellas por completo. “Fue un proceso largo –confiesa-. Empecé haciendo fanzines pero rápidamente me pasé a la ilustración. Y fui buscando una síntesis general de las imágenes. Antes también usaba tienta china y muchas tramas pero lo fui sustituyendo por una imagen más sintética, más contrastada”.

“Y también eliminé casi todos los planos –añade-. Me gusta usar planos generales, fijos, que le dan un aire teatral. En ese proceso de síntesis las caras sobraban completamente. Además, me gusta contar más del personaje a través de su entorno que de sus expresiones. Entiendo que mucha gente lo vea como un alarde. Pero para mí era algo que sobraba. Se fue y no volverá. No me hacen falta esos detalles”.

“Hay algo que me interesa mucho de los videojuegos -continúa Borja-, sobre todo de los antiguos, en los que había una cierta bidimensionalidad, en la que los personajes solo podían avanzar de izquierda a derecha. Si piensas en Super Mario Bros, por ejemplo, solo podías avanzar y saltar. A mí eso me genera cierta angustia. Pero me es muy útil para definir el entorno de los personajes en mis libros. Sólo pueden moverse en unas coordenadas. Y espero que eso genere cierta opresión en mis personajes”.

El color también es muy importante en sus historias. “Todavía estoy aprendiendo a usar el color -confiesa- Mi compañera, Maite Alvarado, siempre trabaja en color y tiene mucha capacidad para contar a través del color y he aprendido mucho de ella. Cuando haces un trabajo de síntesis gráfico también tienes que aplicarlo al color”.

“En The BlackHholes –añade-, terminé teniendo una paleta más amplia de lo que tenía pensado. Al principio solo quería una paleta para separar las dos historias y luego fue creciendo pero realmente no elijo los colores al azar. Pero me gustaría alcanzar una paleta gráfica concreta y no salir de ella. Ese sería mi objetivo. También tiene mucho que ver con que soy muy vago y si tuviera una paleta gráfica fija, pues otra cosa menos de la que preocuparme”.

Sus influencias y sus proyectos


En cuanto a sus influencias artísticas, Borja González destaca que: “A nivel gráfico me influyen Mike Mignola (Hellboy), al que por cierto hace mucho que no leo; y sobre todo Moebius. Aprendí mucho de la línea clara a través de él y yo creo que eso se mantiene en todos mis proyectos. Luego necesité cierto contraste y estudie a Mignola a Richard Corben… Pero creo que, a día de hoy, mi mayor influencia narrativa es Sammy Arkham. Y últimamente me ha encantado Tillie Walden, estoy fascinado con Piruetas (La Cúpula). Pero creo que estoy en un momento en el que ya no me fijo tanto en los demás, e intento corregir mi trabajo desde mi propio estilo, sin mirar a nadie”.

“Aunque confieso -concluye- que mis mayores influencias no son del cómic sino del cine, la literatura, incluso los videojuegos”

En cuanto a sus proyectos, Borja nos comenta que: “Tengo dos ideas y estoy picoteando de las dos. Y es más que probable que una termine devorando a la otra; lo que me suele pasar. The black Hole eran tres cómics y uno terminó devorando a los otros dos. Vamos a ver quién se come a quién y quién sobrevive. Tengo muchas ganas de ponerme a dibujar y hasta que no lo haga, no sabré cúal de las dos ideas se impondrá”

lunes, 25 de junio de 2018

'El Ministerio del Tiempo' sigue en marcha, ahora con un nuevo cómic centrado en Lola Mendieta


El nuevo cómic de la ficción El Ministerio del Tiempo, ganadora del Premio Platino 2018 y de dos Premios Ondas llegará a las librerías el próximo 28 de junio y se centrará en el personaje de Lola Mendieta con el título Mi tiempo se agota. Javier Olivares, co-creador de la serie, firma el guión de este segundo cómic junto con Pablo Lara, su co-productor transmedia. Un nuevo volumen que llega tras Tiempo al tiempo y que amplía el universo narrativo creado por Javier y su hermano Pablo Olivares.

Esta segunda entrega de El Ministerio del Tiempo en formato de novela gráfica, cuyos dibujos y color corren a cargo de Jaime Martínez y Santiago Ramos respectivamente, nace con la intención de continuar dando vida a las historias y sus personajes en un formato visual, mientras el futuro de la serie en televisión se mantiene en vilo. Mi tiempo se agota es un cómic sobre los héroes perdedores de la historia, a través del controvertido personaje de Lola Mendieta, pero también a través de dos figuras históricas como son Emilio Herrera, creador del primer traje de astronauta y sin el que sería imposible concebir los viajes a la Luna, y Blas de Lezo, el 'mediohombre' que derrotó a los ingleses en Cartagena de Indias de forma heroica. El volumen incluye, además, contenido extra como un 'cómo se hizo' del proceso de creación con diseños y bocetos, un prólogo de Javier Olivares, y textos escritos por el co-guionista Pablo Lara y por el dibujante Jaime Martínez. Sinopsis Dicen que cuando estás a punto de morir tu vida pasa por delante como si de una película se tratara... Lola Mendieta juega su última partida. El cáncer, provocado por los continuos saltos a través del vórtice de Darrow, la está devorando por dentro. Acompañada en el hospital por Lucía, los recuerdos asaltan su cabeza haciéndola viajar una vez más por el tiempo. Por su propio tiempo. La infancia, la familia, el dolor de perderlo todo, la llegada al Ministerio, sus primeras misiones... Y dos nombres propios: Blas de Lezo y Emilio Herrera. Este segundo cómic se añade al amplio universo transmedia de El Ministerio del tiempo que se ha desarrollado a lo largo de las 3 temporadas de la serie. Desde la ficción sonora de Julián o de Pacino, hasta dos episodios de Realidad Virtual, pasando por una webserie, un grupo exclusivo de Whatsapp, un Instagram secreto... El Ministerio del Tiempo ha tenido sus historias en multitud de soportes y formas narrativas.

domingo, 24 de junio de 2018

Las mujeres autoras de cómic, protagonistas en la Semana Negra de este año


El evento cultural apostará así este año, según ha informado la organización por dar voz a las autoras en el campo del cómic. Se les proporcionará así un altavoz a las autoras, facilitando la difusión de su discurso mediante una serie de presentaciones, un encuentro con el público de algunas de las más relevantes creadoras de historieta, una exposición de 40 originales de sus obras y la publicación de un libro-catálogo que, además de reproducir la exposición en su totalidad, contará con un ensayo realizado por la historietista, divulgadora y estudiosa del medio Marika Vila. El listado de autoras presentes en dicho encuentro lo conforman la recientemente galardonada con el Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona, Laura Perez-Vernetti, junto a la ganadora del Premio al Autor/a revelación de ese mismo certamen, Ana Penyas, la mencionada Marika Vila, la ilustradora e historietista Antonia Santolaya, la asturiana Raquel Lagartos y la historietista y divulgadora del medio argentina Laura Fernández.

En la mencionada exposición se podrán contemplar originales de la autora española Emma Ríos. Las mesas redondas y presentaciones tendrán lugar los días 7 y 8 de julio y se regalará a los asistentes el libro catálogo el sábado 7 a las 20.30 horas en la Carpa del Encuentro. Para esta actividad la Semana Negra ha contado con la colaboración del Instituto Asturiano de la Mujer.

sábado, 23 de junio de 2018

La primera promoción del Ciclo de Grado Superior de Cómic pide paso


Cuenca está a un paso de contar con sus primeros especialistas en Cómic, una creativa y original profesión para la que, a lo largo de dos cursos, los estudiantes, cerca de una quincena de entre 19 y 40 años de edad, han perfeccionado su técnica de dibujo y adquirido importantes conocimientos para trabajar para editoriales que busquen ilustradores o poder crear su propio tebeo.

Esto ha sido posible gracias al Ciclo de Grado Superior de Cómic que desde el curso 2017/2018 imparte la Escuela de Arte José María Cruz Novillo de la capital, y que convierte a esta escuela en uno de los cuatro centros públicos nacionales que imparten esta especialización.

Una de sus profesoras, Julia Beamud Montero, sostiene que la puesta en marcha de este Ciclo de Grado ha supuesto “un gran cambio” para la Escuela Cruz Novillo, ya que brinda “una oportunidad de formarse a todos los que quieran estudiar algo relacionado con el dibujo y la ilustración”.

El perfil de alumno, cuenta, es gente “a la que le gusta dibujar, todo el tema del cómic y de la ilustración, además de contar historias, pero que hasta ahora no había tenido la oportunidad de estudiar algo referente al dibujo”, y ello a pesar de que entre los matriculados se encuentran licenciados en Bellas Artes.

Los alumnos aprenden con estas clases todo sobre las técnicas de guion y el desarrollo de una historia, la creación de personajes, el uso de tinta, acuarelas o acrílicos y el dibujo digital a través de soportes cotidianos como la tablet, este último un gran avance que pocos conocen antes de entrar en la escuela y que permite a los dibujantes trabajar de un modo mucho más rápido e inmediato que en papel siendo sin embargo el resultado “prácticamente el mismo”. Porque, asegura Beamud Montero, “la manera de trabajar no cambia, lo que cambia es la herramienta, y ahí se trata de que conozcan los distintos soportes y elijan aquel que más les guste”.

HABLAN LOS ALUMNOS

Entre los alumnos se encuentra Miguel Ángel García ‘Pitx’, graduado en Bellas Artes y con varios trabajos como ilustrador, que asegura que en estas clases vio “una oportunidad de meter en el currículum un título más específico de comic” y cursarlo entiende que ha sido “un acierto. Te permite meterte en la dinámica de cómo funcionan las editoriales”.

También de Bellas Artes procede Ana Jiménez, para quien todos han terminado el ciclo “muy bien, haciendo piña y aprendiendo muchas cosas”. Por ejemplo, destaca que en el grado cursado en la UCLM ya aprendió a dibujar e ilustrar, pero ahora ha adquirido conocimientos sobre “cómo poder formar bien una historia, hacer buenos guiones y buenos storyboard, además de dibujar bien los planos”.

Otro de los alumnos es Diego López ‘Satheo’, al que siempre le ha gustado dibujar y en cuanto se enteró de que había un ciclo especializado “me lancé a él sin saber lo que me esperaba”. Y ahora que está a punto de concluirlo considera que ha ido “bastante bien.

La más joven del grupo es Silvia Navarro, que destaca lo mucho que sus compañeros le han ayudado a aprender todo lo relacionado con el dibujo “y a cómo maquetar las páginas para que queden bien”. Ahora, se ve con ganas de cursar otro ciclo en ilustración para “extenderme más. Lo que no me convence es Bellas Artes”.

SALIDA LABORAL

Aunque, una vez culminados los estudios, encontrar trabajo siempre es complicado, Julia Beamud Montero considera que para los dibujantes existen varias posibilidades de insertarse en el mercado laboral, como realizar el storyboard de películas (algo no obstante más implantado en otros países europeos como Inglaterra o Francia que en España), trabajar como ilustrador en una editorial, en periódicos o revistas, o realizar su propio boceto de cómic y buscar el respaldo de alguna editorial o sistemas de financiación como el crowdfunding.

De la escuela al menos salen sabiendo perfectamente cómo crear y desarrollar un personaje y, además, siempre es posible “seguir formándose”, especialmente en estudios de animación, donde el desarrollo del dibujo es indispensable. “Los campos digitales están abriendo muchos campos”, sostiene Beamud Montero.

viernes, 22 de junio de 2018

‘Invencible’, el cómic de superhéroes de Robert Kirkman, se convertirá en serie

Amazon Studios ha anunciado hoy que ha dado luz verde a un nuevo proyecto del guionista de cómics y creador de The Walking Dead Robert Kirkman. Este nuevo proyecto adaptará, en forma de serie animada para adultos, su cómic de superhéroes Invencible, una obra que empezó a editarse en 2003 y que ha sido la segunda serie de cómics más larga de Kirkman después de The Walking Dead, concluyendo en febrero de 2018 tras un largo recorrido de 15 años.

La serie, que llevará el mismo título que la obra de cómics, tendrá por ahora una temporada formada por ocho episodios de una hora de duración. Amazon la estrenará globalmente en Amazon Prime Video en más de 200 países, aunque por el momento se desconoce esa fecha de estreno prevista por parte del servicio de streaming.

    “No podría estar más orgulloso de la serie que Cory Walker, Ryan Ottley y yo hicimos juntos durante más de 15 años. Saber que nuestros personajes vivirán en múltiples interacciones en otros medios ¡es casi demasiado emocionante como para soportarlo! Lo que Amazon nos permite hacer de forma animada es cuanto menos innovador, y no puedo esperar a que nuestros fervientes fans lo experimenten”.

    — Robert Kirkman, creador del cómic ‘Invencible’

La historia que adaptará la serie animada gira entorno a Mark Grayson, un chico normal y corriente de instituto, salvo una pequeña diferencia, su padre es Omni-Man, uno de los superhéroes más poderosos de la Tierra. Al cumplir 17 años, empezará a desarrollar sus propios poderes y a trabajar como superhéroe bajo la tutela de su padre.

La serie estará producida por Skybound, con Simon Racioppa (Teen Titans) como showrunner. Robert Kirkman estará en la producción ejecutiva junto a Racioppa, David Alpert (The Walking Dead, Fear the Walking Dead) y Catherine Winder (Star Wars: The Clone Wars).

jueves, 21 de junio de 2018

La 5ª edición del ciclo 'Cómic Laude' cierra sus conferencias con el guionista de Blacksad


La Escuela de Arte ESDIP clausura este jueves con el guionista de Blacksad, Juan Díaz Canales, la 5º edición 'Cómic Laude', un ciclo de conferencias coorganizado con el podcast Campamento Krypton en los que se quiere acercar la industria del cómic y de sus autores, en primera persona.

Según ha informado la escuela, Díaz Canales es uno de los guionistas de mayor éxito nacional, conocido por la serie de Blacksad -junto con Juanjo Guarnido- que le llevó a conseguir el premio Eisner en la Cómic Con de San Diego. Otros de sus trabajos han sido la serie de Corto Maltés, Los Patricis o Fraternity.

Durante esta 5ª edición, las conferencias Comic Laude han contado con David López, un "gran exponente" del cómic americano, que ha trabajado con DC Comics ( Fallen Angels y Catwoman) o Marvel con cómics de X-Men, New Mutants, Prince of Persia, New Avengers y Batman, entre otros.

También ha participado Manuel Bartual, de la revista El Jueves y Orgullo y Satisfacción, que tras su éxito con misteriosas historias en redes sociales, ha publicado su nuevo libro 'El Otro Manuel'.

Esta última conferencia a cargo de Juan Díaz Canales, tendrá lugar este jueves, 21 de junio, a las 18 h en ESDIP (Calle Santa Engracia 122, Madrid). La entrada será libre hasta completar aforo.

miércoles, 20 de junio de 2018

Refugiados en el cómic


«Los autores de cómic deberíamos hacer algo». Esa frase del dibujante de Marvel Jorge Fornés en Facebook sirvió de detonante. Aviso a navegantes y mensaje recibido. Y lo que mejor hacen es dibujar y contar historias. Así surgió, micromecenazgo por medio, Refugiados, viñetas solidarias, un libro en el que 62 dibujantes e historietistas españoles han dado su visión sobre este tema que, lamentablemente, siempre está de actualidad.

Entre ellos, los alicantinos Juaco Vizuete y Vicente Navarro, que al alimón firman La ira inhumana de Susano-0 como parte de este volumen de 192 páginas, que ayer se presentó en la Sede Ciudad de la UA en Alicante, dentro de las actividades organizadas con motivo del Día Mundial del Refugiado por el Aula de Cómic de la Universidad de Alicante, y que saldrá a la venta a principios de julio.

Almoradí, que reconoce en esta aventura el papel de Facebook, «la red social favorita de la industria el cómic». Ahí surgió y ahí creció este proyecto. «En principio se habló de hacer historias de ciencia ficción como metáfora del tema de los refugiados, pero se descartó porque había gente que no le apetecía hacer eso, así que al final cada uno hizo lo que le apetecía».

Por eso, hay historietas realistas, de fantasía, ciencia ficción, terror, denuncia social o sátira. «Juaco y yo optamos por la fantasía basada en la mitología japonesa, no quería que fuera manga pero sí que tuviera un toque del manga tradicional, y Juaco ha hecho unos dibujos increíbles», afirma el guionista que habitualmente colabora con el dibujante alicantino en la revista Cthulhu.

Después de tener los trabajos faltaba buscar editorial, «pero a ninguna le interesó», así que pensaron en el micromecenazgo y llegaron a la plataforma Spacemanproject «que decidió arroparlo» y se superaron las expectativas. Había que elegir la ONG a la que destinar los beneficios. Pero no fue fácil. «Nos dimos cuenta de que era un mundo un poco extraño y algunos pensaban que al ser un cómic pues no era serio. Pero Save the Children enseguida se interesó». Y fue la elegida.

Para Juaco Vizuete, «el cómic también sirve para sensibilizar sobre temas importantes». De hecho, afirma, «hay una línea de historietistas y dibujantes que hacen periodismo en cómic y hay muchos lectores a los que les interesa». Aunque «no es un trabajo para decidir quién es bueno o quién es malo, sino para ponerse al lado de las personas».

En los vídeos promocionales del libro participan artistas como Pepe Viyuela o el actor Pedro Casablanc.

El acto de ayer contó también con la proyección del documental Astral, realizado por Jordi Évole para Salvados, y la exposición Humor social:Refugiados.

martes, 19 de junio de 2018

La Vanguardia:El cómic "El jugador de ajedrez" llena de belleza el duro relato de Zweig


Pese a considerar que no se trataba de una historia "muy visual", el historietista francés David Sala ha hecho de "Novela de ajedrez" de Stefan Zweig una adaptación al cómic que, bajo el nombre "El jugador de ajedrez", consigue que la belleza estética dulcifique la dureza de la narración.

"Es un libro que he mantenido siempre en un rincón de mi cabeza a pesar de no tratarse de una historia muy visual. Me parecía que era un hermoso desafío gráfico y narrativo", cuenta a Efe Sala (Décines, Francia, 1973) el origen de esta obra publicada en España por Astiberri.

Un cómic que narra la historia escrita por Zweig poco antes de su suicidio en 1942 y que detrás de una partida de ajedrez entre un campeón de este deporte, Czentovic, y el misterioso señor B, hace una crítica contra el nazismo, el exilio forzado o la incomunicación.

Una historia que, pese a haber sido llevada al cine en varias ocasiones, llegó a la vida de Sala en su época de estudiante y así se quedó en su mente, porque huyó de "mirar" ninguna de las adaptaciones cinematográficas que se han hecho sobre ella. Por lo que, según advierte, el lector no encontrará en estas páginas ninguna referencia creada por el mundo del celuloide.

Según sus palabras, adaptar esta obra fue "un deber" que tenía que afrontar dada "la resonancia" y cercanía que tiene con la actualidad; así como por "el lazo" que existe entre el relato y la propia vida de Zweig.

"Se trata de un texto que resuena en el contexto político actual por el tema del triunfo de la barbarie y de la brutalidad frente a la cultura, el humanismo y la imaginación", destaca al tiempo que afirma que "aun estando lejos de lo que ocurría en 1930, vemos resurgir una atmósfera particular que desgraciadamente recuerda las ideas inquietantes y nauseabundas de aquel periodo", cuenta.

Y contra la barbarie de las palabras de este libro publicado un año después del suicidio del autor, el francés ha usado la belleza como única herramienta. Porque, como demuestra, el arte en mayúsculas se ha convertido en el arma más poderosa contra la fealdad del mundo que describió el escritor austríaco.

A través de dibujos llenos de expresividad, detalles y ambientes recién sacados de un cuadro de Degás o Toulouse Lautrec las viñetas mudas, sin texto, van dando forma a esta intensa trama. Porque a veces, como es el caso, cuando habla el pincel se calla la pluma.

"Mi intención siempre fue hacer una historieta y no un libro ilustrado, así que me parecía indispensable contar a través de la imagen", asevera.

"El desafío más importante en este libro -continúa- no era realmente el dibujo sino la puesta en escena. No soy realmente guionista, no tengo método, trabajo por instinto. Re escribir este libro de manera visual me ha permitido ir a buscar soluciones para contar lo que las palabras de Zweig hacen especialmente bien".

Por eso, algunas viñetas huyen de la narrativa clásica de la viñeta y se instalan en un lenguaje concreto y puntillista que lleva al detalle del momento que describe.

En este sentido, según agrega, buscó el "contraste" entre el mundo del "lujo, belleza y refinamiento" del relato de Czentovic y el "dramatismo" que ofrece el Señor B, el representante de "ese mundo de ayer al borde del abismo".

lunes, 18 de junio de 2018

Cataluña contará, por fin, con un museo del cómic


Una de las asignaturas pendientes desde un punto de vista cultural sigue siendo la puesta en marcha en Cataluña de un museo dedicado al noveno arte, es decir, al cómic. Durante años Barcelona ha acariciado esta posibilidad, pero nunca ha llegado a materializarse. Ha sido finalmente Sant Cugat del Vallès, población que ha tomado el relevo de esta iniciativa, aunque ahora liderada desde el sector privado.

Desde hace varias semanas se trabaja en la adecuación de un histórico edificio situado en la plaza Pep Ventura de Sant Cugat del Vallès, donde anteriormente estuvo situado el antiguo Ateneu. Será a principios del próximo año cuando abra sus puertas el Museu del Còmic para oferecer un recorrido que nos lleva desde finales del siglo XIX hasta algo más allá de los años 80. «Son cien años de cómic a parir de miles originales que contamos en nuestras colecciones». Estas palabras son de Paco Baena, uno de los promotores del nuevo centro.

En declaraciones a este diario, ¨Baena, quien lleva años dedicándose al estudio de los tebeos de nuestro país, definió el proyecto como «una aventura dificilísima, loca y cara. Nuestra intención es la de crear un gran museo con una colección permanente y exposiciones temporales, ya sean sobre cómo de tipo bélico, medieval o de humor».

El público que acuda a este centro, impulsado por Paco Baena, José Luis Villanueva y José María Delhom, comenzará la andadura por 1895 con la revista «De monigoti» del polifacético Apel·les Mestres que es «donde empieza a asomar el tebeo». Con este punto de partida se quiere dibujar una historia que ocupará unos 500 metros cuadrados, con la exposición de algunas cabeceras importantes, además de sus respectivos originales. «Estarán también los grandes nombres del cómic como Francisco Ibáñez, Emilio Freixas o Jesús Blasco, entre otros. Los más importantes del cómic español estarán en el museo», subraya Baena.

El fondo reunido está formado por unas 30.000 piezas recogidas «por una serie de estudiosos que llevamos mucho tiempo dedicados a este medio. Nuestra intención ha sido rescatar estas piezas con un espíritu nostálgico, pero también de estudioso», explica Baena quien apunta que los fondos estarán a disposición de todos aquellos que se acerquen hasta Sant Cugat del Vallès, aunque no se descarta ampliar la consulta a la que será la página web del museo.

Los promotores del futuro espacio creen que ahora se podrá pagar la deuda que se ha tenido con el cómic en los museos. «En España todo aquello que tiene que ver con la cultura popular es complejo. Sí es verdad que Badalona ha estado a punto de tener un museo, pero al final no hubo voluntad porque no se quiso creer en ese museo. El cómic es una de las expresiones artísticas más importantes y en Cataluña es donde han estado la mayoría de editoriales por lo que se puede imaginar la riqueza de fondos que existen», dice uno de los impulsadores del museo de Sant Cugat en el que se contará con la colaboración de dibujantes. «Queremos que vengan a hacer talleres yque la gente participe de nuestras actividades», concluye.

sábado, 16 de junio de 2018

El País:Taller de cómic en una de las peores cárceles del mundo


En la mesa de una tranquila terraza de un bar irlandés situado en un pueblo del interior de Valencia, el dibujante ecuatoguineano Ramón Esono saborea una pinta de cerveza negra. “Estoy muy bien de ánimo, pero me estoy haciendo un chequeo. Allí dentro estuve dos semanas enfermo y no recibí ningún tipo de atención médica, así que mejor prevenir”, asegura. Cuando dice “allí dentro” se refiere a la cárcel de Black Beach, una de las peores prisiones del mundo en la que estuvo encerrado más de cinco meses por su labor crítica hacia el dictador Teodoro Obiang, a quien se atrevió a caricaturizar en un cómic. Tras una intensa campaña internacional, Esono disfruta al fin de su libertad en España. “Ahora a seguir”, añade. El castigo no le ha doblegado.

Tampoco ha perdido la sonrisa ni su peculiar sentido del humor. “Yo me fui de Guinea Ecuatorial a Paraguay en 2011 detrás de unas faldas y no volví hasta el año pasado. Tenía que hacerme un nuevo pasaporte para continuar detrás de esas faldas”, explica. Su mujer, de nacionalidad española, había sido destinada a El Salvador y Esono decidió regresar a Malabo para tramitar un nuevo pasaporte. “Sabía que podían detenerme. Mi familia me pidió que no volviera a Guinea pero no me quedaba otra opción”, apunta.

Fue detenido el 16 de septiembre pasado cuando cenaba en un restaurante de la capital ecuatoguineana con dos amigos españoles. “Nos ponen a todos las esposas y nos llevan a la Comisaría Central. Cuando comprueban que uno de ellos tiene pasaporte diplomático se dan cuenta de que no podían llegar al extremo conmigo”. Esono asegura que en ningún momento fue golpeado, que el trato fue correcto. Al día siguiente, la noticia ya estaba circulando por los medios de comunicación españoles y comenzaba a gestarse una campaña coordinada por la asociación EGJustice y en la que participaron grandes ONG como Amnistía Internacional y dibujantes de todo el mundo.


Sin embargo, eso no impidió que pasara casi seis meses en Black Beach, en Malabo, capital del país, bajo la falsa acusación de blanqueo y falsificación de dinero. “Aquello impresiona. Menos mal que he leído mucho cómic y mucho manga, pero esa cárcel supera todo. El primer día puse cara de malo, pero quien me salvó fue un sobrino que me reconoció y me llevó a zona segura. En ese lugar no se puede reinsertar a nadie, hay gente inocente mezclada con criminales, un montón de personas en celdas pequeñísimas que han perdido casi toda la esperanza de salir de allí”, recuerda.

La comida de presidio, a la que llaman naano, es tan mala que prácticamente todos tienen su propio infiernillo con el que cocinan a diario los productos que sus familias consiguen hacerles llegar. “Hay cucarachas y ratas por todas partes y las condiciones sanitarias son pésimas. El año pasado murió un chico y hubo un motín”, cuenta Esono, quien compartió celda primero con su sobrino y luego con dos de los narcotraficantes más importantes de la prisión. “Hay militares acusados de intento de golpe de Estado y militantes de la oposición: su única opción es que el régimen caiga, de lo contrario morirán allí dentro”.

Para matar el tiempo, Ramón dibujaba. “No es fácil conseguir un bolígrafo pero al tercer día ya tenía uno”, explica. Como tampoco les permiten tener papel, pintaba sobre cartones de las cajas de comida. De repente, se convirtió en el improvisado profesor de artes plásticas de una veintena de chavales. “Yo ponía los dibujos sobre mi cama, como si fuera una exposición, y ellos venían a verla. Traían bolis y más cartones y se sentaban a dibujar conmigo, me pedían que les enseñara. Creo que soy el único que ha impartido un taller de dibujo en Black Beach. Algunos llevan hoy tatuajes que les hice allí mismo. Eso me ayudó a sobrevivir mentalmente”.

Según pudo comprobar, hay torturas y palizas todos los días. “Escuchas los gritos y luego los ves sangrando o con algo roto. Al fin y al cabo la cárcel es como la propia Guinea, el régimen necesita dejar claro quién manda”, asegura. Sabe que de no ser por el apoyo de su familia (su padre fue ministro de Obiang) y por la gran movilización internacional, las cosas podían haber sido muy diferentes para él. “Sin esas dos cosas, olvídense de mí”, remata, “ya estaría muerto o pudriéndome allí dentro”. Tras su liberación a comienzos de marzo por falta de pruebas y dos meses y medio de bloqueo en Guinea Ecuatorial hasta que las autoridades le expidieron un nuevo pasaporte, Esono pudo al fin aterrizar en España donde impartirá varias conferencias a la espera de reencontrarse con su mujer y su hija en las próximas semanas.

“Ahora estoy metido de lleno en mi nuevo proyecto”, 218 Empire, un cómic futurista en el que lleva tres años trabajando. Pero no piensa renunciar a su activismo político. “Soy dibujante, esa es la base de todo. Pero sé que tengo una responsabilidad con mi país. El régimen no ha cambiado, sigue ahí, acaban de anunciar otro diálogo nacional, pero mientras Obiang siga al frente, nada cambiará”, añade Esono, quien está ilusionado con la posibilidad de participar en un movimiento ciudadano que, siguiendo el ejemplo de otros países africanos como Senegal, Burkina Faso o la RDC, trate de poner freno a los abusos del poder. “No me he movido un milímetro de mis posiciones”, apunta.

jueves, 14 de junio de 2018

Los monstruos del cómic del año


A Emil Ferris (Chicago, 1962) le picó en el 2001 un mosquito y contrajo el virus del Nilo Occidental. El resultado fue parálisis de cintura para abajo y de la mano derecha. Era madre soltera y sabía que para salir adelante debía volver a dibujar, pues se ganaba la vida como ilustradora médica y técnica y diseñadora de juguetes (como los que regalan en Mac Donald’s). Y, a pesar del agorero pronóstico de algún médico que le dijo que no volvería a andar, acudió en silla de ruedas a matricularse en el prestigioso Art Institute de Chicago. Allí, el dibujo fue su «terapia» y durante una década, armada con lápices y bolígrafos de colores, alumbró tenazmente su primera novela gráfica, Lo que más me gusta son los monstruos (Reservoir Books).

El libro, que admite, vía correo electrónico, que la sanó y «continúa sanando», hace hoy honor indiscutible a la etiqueta de cómic del año, favorito a cinco premios Eisner y ganador de dos Ignatz, con más de 70.000 ejemplares vendidos en EEUU, ovacionado por la crítica, mejor tebeo del 2017 en más de 100 listas anglosajonas y con Sam Mendes (American beauty) tras la futura versión cinematográfica.

Un banquete visual

La historia de su autora y todo lo que ha rodeado su publicación (una odisea que se detalla más adelante) es tan sorprendente como el propio cómic: 400 páginas de desbordante banquete visual (que imita un diario escrito en cuadernos pautados de espiral) y un festival temático, resuelto con múltiples soluciones gráficas, para degustar al detalle. La protagonista es Karen Reyes, una pequeña de 10 años en el uptown multirracial del Chicago de 1968 –donde se crió Ferris–, que se ve a sí misma como una niña lobo detective que investiga el asesinato de una bella vecina judía, superviviente del Holocausto. Le gustan las niñas y vive con su madre enferma de cáncer y su idolatrado y mujeriego hermano (con un pie en Vietnam), obsesionada con los monstruos de las revistas pulp y el cine de terror de serie B.

A través de los ojos infantiles de Karen, Ferris despliega un caleidoscópico relato, vestido de thriller (y con pinceladas de su biografía), que denuncia el bullying, la esclavitud sexual, el racismo y el acoso al diferente, reivindica el lesbianismo y el arte y recuerda la prostitución y el abuso infantil en la República de Weimar.

Recuerda Ferris cómo fue sufrir de niña escoliosis. «Tenía una discapacidad y experimenté algo de bullying pero, sorprendentemente, había niños que me defendían y protegían. Tuve suerte... a veces. Los niños pueden ser lo peor. Pero me encanta ver últimamente a muchos niños que se han levantado contra la violencia y el acoso. En este tiempo de oscuridad, hay también luz».

De adulta tampoco se libró de maltratos, pero por otros motivos. «Mi primera relación y la más larga fue con una mujer. De mayor, mi preferencia por las mujeres estaba muy mal vista y experimenté agresiones verbales y físicas cuando estaba en compañía de las mujeres a las que amaba». De ahí que en su historia y la de Karen los monstruos buenos sean en realidad los surgidos de la cultura popular, como Drácula, Frankenstein o el Hombre Lobo, pero también «seres cuya naturaleza es diferente y deben luchar en un mundo que acusa y condena la diferencia». «Ellos me han ayudado siempre a escapar del mundo real. Nos muestran el rostro de una lucha extrema y eso es doloroso, útil y conmovedor».

Para Ferris, el libro es una advertencia contra los otros monstruos del mundo real, que esgrimen racismo y odio hacia quienes creen inferiores y distintos, pero también contra los poderes que dominan el mundo. «Esos monstruos malos generan órdenes y desean dividirnos para mantener el poder sobre los ciudadanos, que hacen su voluntad sin darse cuenta y son víctimas del miedo y la vergüenza».

«Los peores monstruos son los seres más débiles y tal vez los más solitarios –continúa la autora–. Confían en el dinero y el poder que les permite mantenerse a salvo de lo que hace vulnerable al ser humano. Buscan ejercer control sobre el pueblo para mantenerse por encima de él. Y en ese trato oscuro surgen cosas aterradoras, como la renuncia a la imaginación, la empatía, la vulnerabilidad y el amor».

Conoció Ferris a supervivientes del Holocausto y de la Alemania de los años 20. «Es instructivo ver la austeridad económica impuesta que precedió a los extremos que sufriría el país con el nazismo. Es una lección temible y cada vez me pregunto más si lo que pasó puede volver a pasar».

La publicación de Lo que me gusta son los monstruos fue tan accidentada como su gestación. Presentó el proyecto a 50 editoriales y 48 lo rechazaron. Fue la pequeña pero prestigiosa The Other Press la que aceptó llevarlo adelante pero tras un lustro renunció ante el volumen que adquiría el trabajo (400 páginas más otras 400 en un segundo libro que ya tiene a punto). Lo rescató la no menos reconocida Fantagraphics, que encargó 10.000 ejemplares a una impresora en China. Cuando estos viajaban en barco hacia Estados Unidos, la naviera quebró y la nave quedó embargada en el canal de Panamá. Finalmente, los monstruos llegaron al lector. Ferris nunca se rindió. Gracias a sus padres artistas, nunca ha olvidado que creció «creyendo en el poder del arte como una religión».

martes, 12 de junio de 2018

"Blas de Lezo", el cómic más importante del micromecenazgo español





Con la seguridad que les da haber triplicado la cifra inicial de 19.000 euros para sacar adelante mediante el micromecenazgo la obra "Blas de Lezo, el cómic", ahora sus autores celebran que la obra puede alcanzar una tirada de 5.000 ejemplares.

"Ha sido una respuesta increíble, tanto de los aficionados al cómic como a la historia, por eso ya hemos establecido, al tener una financiación mejor, ciertas mejoras para todos, como añadir unas diez páginas finales con el proceso de documentación o con imágenes reales", cuenta a Efe el guionista de la obra, Ángel Miranda, sobre este cómic que cerrará el domingo la campaña de micromecenazgo, que cuenta ya con más de 56.000 euros recaudados.
Con un total de 100 páginas, "Blas de Lezo, el cómic" -que tendrá dos partes y verá la luz dentro de un año- abordará la batalla de Cartagena de Indias (1741) a través del drama que vivieron sus protagonistas, encabezados por Lezo.

Uno de los marinos más relevantes de la historia naval española que suplió "con coraje" la falta de una pierna, un ojo y la movilidad de un brazo, y derrotó al general Vernon, impidiendo que los ingleses se hicieran con los territorios americanos españoles.

"En el cómic por una parte está la increíble batalla y como transcurrió, que es una película en sí misma; y el otro punto fuerte es la complejidad de los protagonistas que estaban allí, eran personas con una personalidad con mucha profundidad y gran carga dramática", cuenta.

Pero aparte de lo "increíble" de la historia, según describe Miranda, autor también del cómic colaborativo "Espadas del fin del mundo", otro de los éxitos de esta obra es la terna de autores que lo están llevando a cabo: el dibujante Guillermo Mogorrón (Marvel), el documentalista Ramón Vega (Fundación Museo Naval) el mismo al frente del guión.

"Es una mezcla muy original -describe- el juntar ese estilo narrativo cargado de acción de Mogorrón con el rigor de la documentación de Vega. Es una mezcla buena de rigor y espectacularidad".

Con 2.000 mecenas, lo que les asegura una tirada de 2.000 ejemplares, Miranda calcula que finalmente pueden alcanzar la cifra de 5.000 cómics a entregar, algo que les convierta "ya" en el "cómic más importante del micromecenazgo" (a través de la plataforma Verkami).

Por eso, asegura, están "abiertos a propuestas" de editoriales españolas que quieran editarlo, aunque lo que más les "interesa" es contactar con editoriales extranjeras, sobre todo francesas.

El cómic será entregado a sus mecenas y resto de interesados en un "formato de lujo" con pasta dura y "gramaje de buena calidad", concluye.

lunes, 11 de junio de 2018

El Torres, «perplejo» tras su nominación a los premios 'Oscar' del cómic


Se imaginaba escribiendo una historia sobre 'Spiderman' que revolucionaria al personaje y que acababa logrando una candidatura al premio Eisner, los 'Oscar' del cómic norteamericano. Como guion suena de película, aunque Juan Antonio Torres se queda con el argumento que le ha escrito la realidad que, una vez más, supera a la ficción. «Al final ha sido por donde menos me lo esperaba y estoy perplejo», confiesa El Torres sobre su nominación a los galardones mas importantes de la industria estadounidense del cómic con la novela gráfica 'Los fantasmas de Gaudí', que con su arriesgado retrato del arquitecto catalán desde el género del misterio y el 'thriller' ha sido seleccionada en la categoría de mejor edición estadounidense de un tebeo extranjero.

El próximo 20 de julio se conocerá si el guionista malagueño y el dibujante Jesús Alonso Iglesias obtienen este galardón durante la celebración de la Comic-Con de San Diego (California), después de que esta obra ya obtuviera el premio del Salón del Cómic de Barcelona 2016. Mientras, El Torres no para de seguir inventado. Anda con su cómic sobre Galdós; está a punto de publicar en EE UU 'Fantasmagorías', que se ambienta en la época victoriana; en Italia van a lanzar un 'Conan' guionizado por el malagueño, y ultima el 'remake' de 'Nancy in Hell', la historia de la animadora de la motosierra, que además ha captado el interés de una productora norteamericana para llevarla al cine. «A ver si esta adaptación me saca de pobre, porque la de los tebeos es una industria paupérrima», comenta con humor.

domingo, 10 de junio de 2018

El País:El cómic, al asalto de la historia


Todos los miedos y esperanzas que John Lewis acumuló mientras peleaba porque personas como él pudieran sentarse en un bar para comer una hamburguesa o acceder al cine para ver Los diez mandamientos se palpan en March (Norma), una novela gráfica de 560 páginas que recorre la lucha por los derechos civiles de los negros en EE UU de la mano de Lewis, congresista y último superviviente de los oradores que hablaron junto a Martin Luther King en la Marcha de Washington de agosto de 1963.

Junto a su asesor Andrew Aydin, Lewis ha escrito el guion de su épica biografía, con final feliz —la elección de Barack Obama para la presidencia del país en 2009— después de visitar mucha cárcel, sufrir muchos golpes y practicar mucha desobediencia civil. Un trozo de historia contemporánea plasmado en viñetas en blanco y negro por Nate Powell, que cuenta el origen de la obra en un correo electrónico: “Andrew tenía claro que un cómic sobre el papel del joven John Lewis, tan cercano al corazón del movimiento de los derechos civiles, podría ayudar a reintroducir y revitalizar esa historia en la conciencia pública”. Powell reivindica la potencia del cómic: “No solo son accesibles y atractivos, sino que nos permiten empatizar y vernos a nosotros mismos dentro de las páginas de la historia”.

March, traducida ahora al español y premiada en 2016 con un Eisner como la mejor obra basada en hechos reales, pertenece al aluvión de cómics que miran atrás, bien para hacer el retrato sociológico de un país (el Japón posterior a la Segunda Guerra Mundial de El club del divorcio), de una generación (los artistas latinos que perdieron las batallas del arte y de la democracia en Pinturas de guerra) o de un personaje como el catalán Francisco Boix, que extrajo de forma clandestina imágenes que acreditarían en Núremberg el exterminio nazi (El fotógrafo de Mauthausen). Dada su galería de horrores, el siglo XX —con un especial apartado para la Guerra Civil— concentra buena parte de las miradas. Hay también obras sobre anteayer: Los puentes de Moscú (Astiberri), donde Alfonso Zapico reconstruye la entrevista que el socialista Eduardo Madina realizó al músico Fermin Muguruza para la revista Jot Down. El ayer de ETA, visto por una víctima y un defensor.


Contraponer facilita el juego gráfico. En ¡Maldito Allende! (ECC), Olivier Bras y Jorge González husmean en las encrucijadas en las que se encontraron el presidente chileno y el militar que lo traicionaría, Augusto Pinochet. “Lo que está pasando es que el cómic, aunque es un medio más joven que el cine o la literatura, está alcanzando una madurez que le permite abordar cualquier temática artística, incluida la memoria y la historia”, señala David Fernández de Arriba, editor de ECC, quien descubrió pronto la buena relación entre memoria y viñetas. A los 12 años leyó Paracuellos, donde el dibujante Carlos Giménez volcó tras la muerte de Franco su experiencia en internados de la dictadura. Giménez no necesitó leer Maus para saber que la historia puede ser un artefacto demoledor en una historieta, pero es a partir de la publicación desde 1980 de las entregas de Maus, el relato sobre el Holocausto obra de Art Spiegelman, cuando los tebeos dejaron de verse como un mero entretenimiento y pasaron a la categoría de cosas serias (o novelas gráficas). Tanto que Maus recibió el Pulitzer en 1992.

“A mí me impactó mucho, pero el que me abrió los ojos fue El arte de volar”, matiza Fernández de Arriba, profesor y autor de Memoria y viñetas, una guía para facilitar el empleo pedagógico de tebeos en el aula, publicada por el Memorial Democràtic de la Generalitat catalana. “Para los estudiantes de secundaria es mucho más agradecido el lenguaje del cómic, con imágenes y textos, que un ensayo. El cómic permite además una gran versatilidad como material didáctico”, sostiene.


Lo nuevo de Kim Aubert, premio Nacional de Cómic por El arte de volar, dispara artillería pedagógica. Nieve en los bolsillos (Norma) retrata la tristeza y la tenacidad de la emigración española que se buscó la vida en Alemania en los sesenta. En sus viñetas hay escenas que ahora pueden verse en Tarifa: inmigrantes escondidos en maleteros. “Era una historia que tenía casi olvidada. Como era un recuerdo duro, ni siquiera se lo había contado a mis amigos, hasta que un día en Angulema lo hablé con un dibujante alemán. Apenas hay nada escrito sobre esa emigración y me di cuenta de que era importante contar a toda esa gente que conocí allí”, explica.

Y casi nada se había dibujado sobre las mujeres de la posguerra hasta que Ana Penyas, autora revelación del último Salón del Cómic de Barcelona por Estamos todas bien (Salamandra Graphic), decidió, con una original puesta en escena, convertir la cotidianeidad de sus dos abuelas en una lucha universal por la supervivencia tras una guerra.

Dos nuevos dibujos de Tintín fueron subastados en Texas





Las piezas pertenecientes al álbum Stock de Coque fueron vendidas por un total de $422.000 dólares. El comprador de nacionalidad Belga pidió no ser identificado.

Dos dibujos de Tintín fueron vendidos en una subasta a un coleccionista en Bruselas que decidió no ser identificado. Se trata de dos piezas pertenecientes al álbum The Red Sea Sharks, en español, Stock de coque. La venta se realizó por un total de $422.000 dólares, el pasado sábado dos de junio en Dallas, Texas.

El hombre de burselas compró un dibujo en lápiz y una copia en tinta china, dibujados por el belga Hergé, creador de Las Aventuras de Tintín. Sin embargo, el precio estimado desde un principio no fue alcanzado en la subasta, originalmente se calculaba la venta entre $720.000 y $960.000 dólares. Los dos dibujos pertenecen a la página 58 de las aventuras Tintín y componen el álbum 19 de Hergé, publicado en 1958.


La subasta se realizó en Texas y fue transmitida en vivo a varios lugares del mundo. Expertos coleccionistas aseguran que los dibujos originales de Hergé no son fáciles de conseguir en el mercado pues, al parecer, el artista nunca vendió sus dibujos, sino que los regaló a sus amigos más cercanos. Hergé regaló en 1970 las piezas llamadas "amigo escandinavo" que años después se vendió a un comprador en Europa. El récord del trabajo más vendido de Hergé se lo llevó en 2014 una subasta en la que se vendió una página original de sus dibujos en unos dos millones de euros.

sábado, 9 de junio de 2018

"El cómic me ha dado razones para ser más inquieto y curioso"


-la exposición Historietas del Tebeo en la sala de muestra de CajaGranada en Puerta Real rinde homenaje, sobre todo, a la revista TBO. ¿Por qué se leyó durante tanto tiempo y acaparó la atención de toda la familia? 

-TBO se mantuvo desde 1917 hasta 1939, que es cuando desaparece por la Guerra Civil. Luego vuelve de 1943 a 1983. Es una revista para toda la familia, que sabe irse actualizando a medida que pasa el tiempo. Se sirve de un humor relativamente blanco y para todos los gustos, nada violento. No ofende a nadie. Inserta muchos elementos literarios, surrealistas, en algunas de sus secciones. Lo que fideliza a los lectores de TBO son algunos de sus personajes clásicos. La familia Ulises es una de las series más importantes de la historieta española de humor.

-¿Si uno se estudia la historia de España debería echar mano a los tebeos?

-Creo que sí. En otras revistas de humor de la época, sobre todo de la editorial Bruguera, hay otro tipo de humor. Ese sí que era un humor más agresivo, más crítico con el sistema, incluso durante el franquismo. Si juntas todos esos tebeos de humor puedes hacer un retrato sociológico de la España de aquel momento. Está clarísimo.

-¿Cree que alguna de las escenas que aparecían en TBO podrían ser censuradas hoy día?


-Sí, seguro. Eso es evidente. Eso es una contradicción, claro, porque durante el franquismo había una censura previa que no dejaba pasar ciertas cosas. Sin embargo, si ahora se publicaran algunas historietas serían consideradas políticamente incorrectas y tendrían problemas. Es así de lamentable. Piensa que la censura previa consistía en que unos señores leyeran todo lo que se iba a publicar y, si algo no les parecía bien, lo tachaban de rojo y no veía la luz. Con los años, el estado franquista generó una legislación que especificaba lo que se podía o no publicar en libros. Pero eso no quiere decir que se fijaran en todos.

-¿No lo considera un aliciente para los dibujantes? Me refiero al hecho de que no lo tuvieran tan fácil.

-Influía mucho. El dibujante sabía hasta donde podía llegar.

-¿Hasta qué punto afecta esa situación a la creatividad y al humor del artista?

-No lo sé. Es posible que sea un motor que sirva para avivar esa agudeza, ese ingenio. Es posible que sirva para eso. De hecho, les sirvió.

-¿Qué puede descubrir el público joven al visitar la exposición?

-Van a ver parte de su propia historia, aquello que sus padres y abuelos leían. La exposición de alguna manera también les ayuda a formarse como personas.

-¿La aceptación del cómic por parte público es mayor hoy día?

-Si lo comparamos con los años 40 y 50, sí. Ahora hay mayor aceptación. Pero en comparación con los años 80 no. Ahora se habla mucho de la novela gráfica, una manera de hacer cómics para adultos, pero sí sales a la calle y haces una encuesta, más allá de Mortadelo y Filemón, nadie te sabrá decir otro título. La historieta no está valorada lo suficiente.

-El término novela gráfica la intenta meter en el saco de la literatura. ¿Por qué no se entiende la historieta como un arte más?

-Tenemos un complejo de inferioridad. Queremos darle esa pátina de respeto y de intelectualidad, pero en realidad la historieta ya nació con esa pátina. Las primeras historietas del año 1833 nacen como historietas para adultos, con una fuerte carga irónica, poética, literaria y visual. En este país, sobre por culpa del franquismo, la historieta ha sido valorada dentro de lo que son las publicaciones infantiles y juveniles. Eso es difícil de cambiar.

-¿Es difícil de cambiar sobre todo cuando la industria del cómic en España no se sostiene?

-La industria del tebeo el siglo pasado era muy potente. Estamos hablando de unas facturaciones brutales y de un equipo de profesionales trabajando en ello. El cómic ha dejado de ser un producto popular, y precisamente una de las cosas que corre en su contra es llevarlo al estante de la literatura. El problema que tenemos con los cómics no lo tenemos con el cine.

-¿Quién o quiénes son los culpables de esa percepción?

-Todo empieza en la educación. Las administraciones públicas deberían coger las riendas y meter el cómic, al igual que el cine, en los planes de estudio. Los niños de ahora no leen cómics, y esos serán los lectores del futuro.

-Usted es un especialista en cómic. ¿Qué le ha da el tebeo?


-Me ha dado razones para investigar, descubrir, para ser más inquieto, más curioso, para querer saber más de otras forma de cultura.

viernes, 8 de junio de 2018

La exposición 'Asterix en Italia' recoge el proceso creativo del último capítulo de la serie


Los amantes de una de las series de comic más famosas, Asterix y Obelix, podrán disfrutar durante la presente Feria del Libro de Jerez de una exposición planteada por la Editorial Salvat (Grupo Anaya).

Bajo el título 'Astérix en Italia', como se denomina este último episodio, recoge, a través de una serie de imágenes, el proceso creativo del album número 37 de la colección, un album que curiosamente tiene como protagonista a Obelix.

El número 37, presentado hace escasamente unos meses, es la continuación de la la labor de los dibujantes Jean-Yves Ferri e Didier Conrad, que tomaron el relevo de René Goscinny y Albert Uderzo. La publicación de este cómic, realizada a finales del pasado año, coincidía con el año en que se cumplió el 90 aniversario del guionista original, Uderzo, y los 40 años de la muerte del ilustrador, Goscinny.

La exposición aborda todo el proceso de creación, es decir, con una selección de láminas con 'tomas falsas' del álbum, imágenes del making off y borradores que incluyen desde los primeros trazos a lápiz hasta el resultado final. Las aventuras de Astérix el galo han vendido 370 millones de ejemplares en 110 idiomas y dialectos desde 1959.

jueves, 7 de junio de 2018

RTVE:'El Método Gemini', un sorprendente cómic sobre la mafia basado en hechos reales


El Método Gemini (Autsaider Cómics), es la segunda novela gráfica de Magius (Diego Corbalán, Murcia, 1981), tras Murcia (2015). Una sorprendente historia de gángsters ambientada en el Nueva York de los años 70 y 80, que se basa en la historia real del famoso mafioso Roy DeMeo, que fue sospechoso de asesinar a más casi 200 personas entre 1973 y 1983. Aunque Magius cambia el nombre del protagonista, suponemos que para evitar alguna “vendetta”

“Es una historia de mafiosos –asegura Magius- , y más en concreto sobre un gángster de Brooklyn muy ambicioso que forma una banda de delincuentes muy listos y muy duros, con el objetivo de impresionar a los mafiosos de alto rango e ingresar en la Cosa Nostra local como "soldado" al servicio de un Padrino. Lo que lo diferencia de otras historias semejantes es que el gangster protagonista, que se llama Mickey Dio, después de una carrera como empresario y banquero de éxito, no duda en hacer desaparecer a decenas de personas para siempre. Lo hace utilizando un sistema muy expeditivo: "el Método Gemini".

“Me he dejado influenciar -continúa el autor- por películas de Scorsese como Uno de los Nuestros o Malas Calles, y también por Los Soprano. Aunque en el cine está muy visto el tema de la mafia, yo creo que en cómic no se ha hecho nada parecido, y era interesante hacer una novela gráfica así”.

El Método Gemini (Autsaider Cómics), es la segunda novela gráfica de Magius (Diego Corbalán, Murcia, 1981), tras Murcia (2015). Una sorprendente historia de gángsters ambientada en el Nueva York de los años 70 y 80, que se basa en la historia real del famoso mafioso Roy DeMeo, que fue sospechoso de asesinar a más casi 200 personas entre 1973 y 1983. Aunque Magius cambia el nombre del protagonista, suponemos que para evitar alguna “vendetta”

“Es una historia de mafiosos –asegura Magius- , y más en concreto sobre un gángster de Brooklyn muy ambicioso que forma una banda de delincuentes muy listos y muy duros, con el objetivo de impresionar a los mafiosos de alto rango e ingresar en la Cosa Nostra local como "soldado" al servicio de un Padrino. Lo que lo diferencia de otras historias semejantes es que el gangster protagonista, que se llama Mickey Dio, después de una carrera como empresario y banquero de éxito, no duda en hacer desaparecer a decenas de personas para siempre. Lo hace utilizando un sistema muy expeditivo: "el Método Gemini".

“Me he dejado influenciar -continúa el autor- por películas de Scorsese como Uno de los Nuestros o Malas Calles, y también por Los Soprano. Aunque en el cine está muy visto el tema de la mafia, yo creo que en cómic no se ha hecho nada parecido, y era interesante hacer una novela gráfica así”.

En el cómic somos testigos de la evolución del personaje, desde que es un chaval hasta que se convierte en un peligroso mafioso: “El personaje es como un empresario que no duda en hacer lo que sea para ganar siempre dinero –asegura Magius-. No duda en robar si hay que hacerlo, o en matar si es preciso. Es todo un profesional, nunca lo hace por placer, sólo por negocios. No hay mucha diferencia entre cualquier empresario local y él”.

“De hecho, su primer trabajo, en la adolescencia, puede ser el de cualquier empresario espabilado: ayudante de carnicero; y a partir de ahí, empieza a dejar dinero a un amigo suyo que es un adicto al juego, al que atemoriza para que le devuelva cuantiosos intereses. El personaje va poco a poco superando límites legales y morales que le llevan al triunfo, pero también a la perdición” -concluye Magius-.

El despiadado “Método Gemini”

Cualquiera que haya visto una película de crímenes sabrá que lo más complicado es deshacerse de los cadáveres, pero este gángster encontró el método perfecto para eliminar a casi 200 personas en una década.

“El "método Gemini" –nos explica Magius- era una forma muy efectiva de hacer desaparecer por completo a la gente. El personaje real, al igual que el protagonista de la novela, tenía un bar llamado Gemini Lounge, donde se reunía con los miembros de su banda y dirigía sus negocios ilegítimos. Cuando quería asesinar a alguien lo engañaba atrayéndolo al bar e invitándole a bebida. Allí él y sus compinches mataban al pobre desgraciado de un disparo en la cabeza, y a continuación colgaban su cadáver bocabajo sobre la bañera de la trastienda, para así desangrar el cadáver”.

“Después -continúa el dibujante- hacían el llamado "desmontaje", que consistía en descuartizar el cadáver utilizando técnicas de carnicero, que conocían perfectamente. Después cada trozo, envuelto en bolsas de basura, lo tiraban a diferentes contenedores, los cuales eran vaciados en camiones de basura que arrojaban los restos en el mayor vertedero de toda Nueva York, sin que nadie sospechase nada. Se cree que Roy DeMeo hizo desaparecer para siempre a casi doscientas personas”.

“La historia de Roy DeMeo la descubrí gracias a una serie de documentales sobre la mafia neoyorquina durante todo el siglo XX. Lo que me llamó la atención de esta historia es que Roy DeMeo fue un banquero de éxito y también uno de los asesinos más infames de la mafia. Era tanta su brutal fama dentro del mundo del hampa, que hasta dicen que el todopoderoso John Gotti lo temía” -concluye Magius-.

“Mis influencias vienen de Scorsese”

Aparte de Torpedo 1936 que es muy distinto, no hay relatos parecidos a este en el cómic Español. “Esa fue una de las cosas que me llevó a realizar este tebeo -asegura Magius- no hay historias de mafiosos en el cómic ni en España ni en ningún lado, al menos reflejando una historia verídica y tratándola de forma seria. A veces pienso que el cómic está más limitado en sus temáticas que el cine. Yo quería hacer algo como las películas de Scorsese, más que como El Padrino, algo que fuese callejero pero que también tuviese toda la mística de los rituales de iniciación en la mafia”.

Una historia para la que Magius se ha basado en grandes películas: “Como digo, mis influencias vienen sobretodo de Scorsese, quien ha sido el que mejor ha retratado el mundo real de los mafiosos. Las películas de referencia son Uno de los Nuestros, Malas calles y, también Taxi Driver. Otra película que me ha influenciado bastante es El Profesor de Giuseppe Tornatore, que aunque la trama sucede en Italia y trata sobre la Camorra, es una película de culto dentro del género mafioso, y en la cual el protagonista inicia mediante rituales sangrientos a los miembros de su banda”.

De Nueva York a Donald Trump

Como en todas las historias sobre Gángsters, la ciudad es una de las protagonistas, en este caso Nueva York, aunque no sea exactamente el que conocemos. “Nueva York en este cómic –afirma Magius- es como una ciudad de Lego, hecha de bloques que asemejan rascacielos. Es una Nueva York un poco fantástica, muy inventada, pero que no va a despistar al lector, pues ésta es una historia puramente neoyorquina, con sus barrios marginales, puentes y personajes del inframundo que cualquiera ha podido ver en las películas”.

“No he estado nunca en Nueva York –confiesa-, por eso digo que está un poco inventada; aunque sí que me he documentado bastante sobre la arquitectura, los distritos como Brooklyn o Queens, los puentes, o la misma historia de la ciudad. Además, no se me ha dado nunca bien dibujar coches, pero en este cómic he tenido que dibujar muchos para dar esa sensación de sueño americano y lujo que tienen los Cadillacs o los Lincolns. Y sí que he disfrutado bastante dibujándolos, porque estéticamente son preciosos, con esos alerones de los sesenta y setenta, nada ver con los coches de ahora”.

A priori podría parecer que su dibujo naif, casi infantil, y los colores que utiliza (azul, rojo y amarillo), contrastan con una historia negra que solemos imaginar en blanco y negro. “Utilicé sólo tres colores –asegura- porque resultan muy expresivos. Son los colores primarios y le dan un toque antiguo, como de tebeo antiguo. También pueden llegar a producir un efecto extraño, como de desasosiego o de delirio, que es perfecto para narrar una historia violenta y desquiciante como ésta”.

Una de las cosas más curiosas del cómic es que uno de los personajes tiene los rasgos de Donald Trump. “Fue porque Donald Trump era por aquella época un ambicioso constructor de rascacielos, un yupie muy típicamente neoyorquino. Cuando me documentaba sobre la ropa de aquella época encontré muchas fotos de Trump en los setenta, vestido con elegantes trajes a rayas, y utilicé su fisionomía para darle aspecto al director del banco donde el gángster Mickey Dio opera como importante ejecutivo”.

miércoles, 6 de junio de 2018

Fútbol para contar guerras: cómo aprender Historia a través de un cómic


Decía Juan Villoro que el juego se vive dos veces, una en la cancha y otra en la mente del espectador. No contó el escritor con un tercer tiempo innegable, el que se produce cuando sale del terreno de juego y trasciende a lo social. Desde que naciera en Inglaterra a finales del siglo XIX, el fútbol ha estado presente en la vida de millones de personas y, en consecuencia, ha sido testigo de grandes conflictos internacionales. Unas veces viendo la historia con distancia, como cuando uno de los 'Niños de la Guerra', Lezama, se convirtió en leyenda de este deporte. Otras tantas con el balón de por medio, como el lavado de cara de la dictadura de Videla a través del Mundial o la conocida 'Guera del fútbol', entre Honduras y El Salvador.

De esta idea nace 'Victorias y Derrotas', un cómic que narra los grandes eventos de la Historia contemporánea a través de un deporte que ya pone de su parte con el lenguaje bélico: batalla, estandartes, colores, gritos de guerra, hinchada, disparo, cañonero, cañonazo, contragolpe... Hasta Orwell dijo que el fútbol era una guerra sin disparos.
Historia de lo cotidiano

Explicar dos guerras mundiales, dictaduras latinoamericanas o la Guerra Civil española en un instituto es tarea ardua cuando el público objetivo carece de interés. Para despertar esta curiosidad, Víctor puso en marcha un proyecto pionero en la clase de 1º de Bachillerato del Colegio La Merced y San Francisco Javier de Burgos.

¿Qué es lo que puede atraer al alumnado y cómo puede entender mejor la historia? A través de lo que conoce como cercano y cotidiano: el fútbol. Cuatro años después, sus clases se han transformado en un libro que recoge los grandes acontecimientos del Siglo XX de forma interactiva. "La Argentina de Videla es un claro ejemplo", explica a EL PERIÓDICO. "Vemos cómo una dictadura hace un lavado de cara a través del Mundial. El discurso inaugural del torneo no es deportivo, es político".

La tregua de Navidad, el batallón del fútbol en la I Guerra Mundial, el partido de la muerte en la II Guerra Mundial, la dictadura de Videla y el 'Bloody Sunday' de 1920 en Irlanda son algunos de los eventos destacados en este libro. Pero, según explican sus creadores, todo evento político o social tiene un tinte futbolístico.

La Guerra Civil española, por ejemplo, se narra a través del lehendakari Aguirre, que reclutó a los mejores jugadores vascos para hacer giras por Europa en las que conseguir dinero para la República. "Llegaron a jugar en la Plaza Roja de Moscú contra el Spartak o en México. Vemos cartas de los propios jugadores explicando cómo se han enterado del bombardeo de Guernica". O la historia de Lezama, un 'Niño de la Guerra' que mandaron en barco a Inglaterra, jugó en el Southampton, y volvió a España siendo uno de los mejores porteros de la historia.

En una de las imágenes icónicas del fútbol, Sócrates sitúa su mano en el corazón. En la cabeza, un mensaje: "El pueblo necesita justicia". La leyenda brasileña es protagonista del capítulo de la Democracia Corinthiana. "Es uno de los temas más bonitos dentro de las dictaduras sudamericanas", afirma Víctor. "Tiene componentes políticos, de liberación. Aquí es donde se ve el poder de este deporte, viendo cómo tres jugadores podían organizar una página de la historia de su país. Casagrande, Vladimir y el propio Sócrates ponían mensajes en sus camisetas pidiendo democracia con letras de Coca Cola, con sangre expresando explotación, dando ideas al pueblo para conseguir la libertad en su país".

Recuerda así mítines, conciertos o sesiones con filósofos para hablar de un país bajo la dictadura militar. "Sócrates incluso amenazó con irse del país si el pueblo no podía elegir presidente. Y lo hizo. Cumplió su promesa y se marchó a Italia".

El papel del alumnado ha sido esencial en el inicio del proyecto, por su participación activa y su complejidad. Primero, vemos el alumnado motivado que además disfruta del fútbol: "Les gusta la investigación y ver cosas que se salgan fuera de lo que está escrito". En segundo lugar, quien vive ajeno a este deporte, y aquí entra la sorpresa. "Por ejemplo llega alguien con la camiseta del Real Madrid y yo le digo 'anda, eres republicano'. Te mira un poco mal, con extrañeza. Y le dices 'hombre, llevas la franja de la República en el escudo'. Y se quedan alucinados". Y por último, el grupo más difícil, el que no desea saber nada de historia. "Ahí tienes que hacer introducir conceptos que tienen asumidos por escucharlos día a día, generarles una curiosidad".