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sábado, 31 de diciembre de 2016

La ilustradora Emma Ríos regresa al mundo del cómic


El oso, el nuevo cómic de Emma Ríos, que supone el retorno de la ilustradora gallega al mundo del cómic y que en esta ocasión comparte la autoría del guion con la texana Kelly Sue DeConnick. Esta nueva entrega de la serie Bella Muerte, Emma Ríos continúa con la narración de esta especie de retorcido cuento de hadas, ambientado en su primera parte en el Oeste americano, y en esta segunda entrega traslada el escenario narrativo a los primeros años del siglo XX, al período de la Primera Guerra Mundial. El cómic mantiene el tono onírico y fantástico de la primera historia, con los personajes recorriendo un escenario devastado por la batalla, luchando contra la adversidad para encontrar sus destinos. Emma Ríos (Vilagarcía, 1976), una de las autoras de cómics más reconocidas internacionalmente, con un lenguaje narrativo propio, está abriendo caminos narrativos en el género, que la están consolidando como una de las autoras de referencia.

Tras licenciarse en Arquitectura en A Coruña en 1998, Emma Ríos ha mantenido una trayectoria como dibujante de banda deseñada. En el 2013 publicó, junto con Kelly Sue DeConnick colaborando en el guion, la obra Pretty deadly para el sello Image. La publicación logró sorprender a los aficionados del cómic en el mercado de los Estados Unidos, al vender nada menos que 57.000 ejemplares de la primera edición de esta serie.

viernes, 30 de diciembre de 2016

“Love Is love”: el cómic homenaje a las víctimas de Orlando que incluye a personajes de Harry Potter


Este miércoles día 28 salía a la venta Love Is Love, una obra promovida por Marc Andreyko, guionista de cómics estadounidense abiertamente gay, en homenaje a las víctimas de la masacre homófoba de Orlando. Incluye trabajos originales de Andreyko y de otros personajes famosos como Matt Bomer, Taran Killam o Morgan Spurlock. Incluye, además, una viñeta con los personajes principales de la saga Harry Potter por deseo expreso de su autora, J.K. Rowling.

Ante la tragedia ocurrida el 12 de junio de 2016 en Orlando (Florida), Marc Andreyko quiso aportar su grano de arena y homenajear a las víctimas a través de lo que mejor sabe hacer: los cómics. Por esta razón, Andreyko pidió a través de las redes sociales la colaboración de otros creadores para lanzar una obra cuyos beneficios sirviesen para ayudar a las víctimas. La propuesta solidaria tuvo una gran acogida y a ella se acabaron uniendo de hecho rostros reconocidos no solo del mundo del cómic, también de la televisión, el cine y la literatura.

Tras estos meses de trabajo, este 28 de diciembre ha salido a la venta el libro en formato digital y papel, editado por dos grandes de la industria del cómic: DC e IDW. Los beneficios recaudados por la venta de la obra serán donados a Equality Florida Action, una asociación local con un importante papel en la defensa de los derechos LGTB en Florida.

El libro ha tenido especial repercusión por las aportaciones de grandes rostros de la televisión, el cine y los cómics. Personajes como Brian Michael Bendis, Patton Oswalt o Kieron Dwyer, además de los ya mencionados arriba, han hecho contribuciones a la obra para mostrar así su rechazo a la homofobia. Pero, sin lugar a dudas, lo más comentado ha sido la imagen protagonizada por los personajes de Harry Potter. J.K. Rowling, que ya ha mostrado en otras ocasiones su solidaridad con la lucha LGTB, ha autorizado expresamente que se utilice la imagen de su obra más conocida como contribución a este proyecto.

La ilustración ha sido dibujada por Jim Lee y en ella se puede ver a Harry, Hermione y Ron acompañados de Albus Dumbledore alzando sus varitas al cielo, donde flota un espectro de colores que conforma la bandera arcoiris, junto a una frase de este último en Harry Potter y el cáliz de fuego: “Las diferencias de hábito y lenguaje no son nada si nuestras metas son las mismas y nuestros corazones están abiertos”. Recordemos que la escritora ya reveló en su día la homosexualidad del que también ha declarado que es su personaje más querido, el director de Hogwarts y mentor del pequeño mago…

jueves, 29 de diciembre de 2016

Dos westerns de dos grandes del cómic español


Aleta ediciones rescata dos grandes westerns de dos de los mejores dibujantes españoles de la historia: Viento mágico, del añorado José Ortíz y Tex, el hombre de Atlanta, de Jordi Bernet (este último coeditado con Panini). Dos trabajos que ambos hicieron para la editorial italiana Sergio Bonelli Editore, especializada en cómics de género.

'Viento mágico', el oeste del gran José Ortíz

José Ortíz (1932-2013) es uno de los grandes del cómic mundial que triunfó tanto en Estados Unidos como en toda Europa con trabajos inolvidables como sus historias de terror para las revistas Warren, su versión de Tarzán o su obra más recordada, Hombre, junto al guionista Antonio Segura (1947-2012). Ese último título era un western apocalíptico crepuscular que demostró la maestría de ambos en el género, y que les serviría para que Sergio Bonelli les encargara ocuparse del gran mito del cómic italiano: Tex.

Y en sus últimos años, Ortíz siguió trabajando para la editorial italiana en otros títulos entre los que destacamos Viento mágico, que ahora recupera Aleta ediciones, un western protagonizado por un soldado del ejercito norteamericano que, tras perder la memoria en la explosión de un tren militar lleno de armamento, se recuperará junto a los sioux, que lo concerán con ese nombre, "Viento mágico", pues el viento lo guió hasta ellos. Una historia escrita por el guionista italiano Gianfranco Manfredi.

Según vaya recuperando retazos de memoria, el soldado irá recordando el suceso, que resultará no ser un accidente, y desarrollará el poder de la visión, lo que da un toque mágico y sobrenatural a la historia. Al final, emprenderá una sangrienta venganza contra los responsables de que casi perdiese la vida.

Un tomo con tres historias de esta serie, dos de ellas dibujadas por Ortíz y la tercera por Giuseppe Barbati y Bruno Ramella que realizan un estupendo trabajo, sin intentar copiar a Ortíz, cosa harto complicada porque en estas páginas vuelve a demostrarnos por qué era un maestro del blanco y negro y uno de los dibujantes que mejor ha plasmado el oeste polvoriento, casi real, en los cómics.

Entre los personajes secundarios destacamos a un chamán sioux, Caballo Cojo, y al periodista Willy Richards, al que llaman Poe porque físicamente es igualito que el famoso escritor de terror. 

Un tomo imprescindible que forma parte del plan de la editorial para recuperar todo el material inédito de Ortíz. Y es que cualquiera de sus páginas es absolutamente maravillosa.

'Tex, el hombre de Atlanta', la maestría de Jordi Bernet

El personaje estrella del cómic italiano es Tex, el famoso marshall del oeste creado por Gian Luigi Bonelli, en 1948, que está a punto de cumplir su 70 aniversario. Un personaje cuya serie sigue siendo una de las más vendidas en el país alpino y que, además, protagoniza regularmente aventuras de gran extensión y formato que se conocen como "Texones" (por el tamaño), y que siempre está dibujados por algunos de los mejores artístas europeos, como el mencionado Ortíz.

Aleta y Panini publican una de estas joyas que está dibujada por uno de los grandes del cómic español, Jordi Bernet (Torpedo 1936, Clara de noche). Se titula Tex, el hombre de Atlanta y narra cómo Tex acude al rescate de un antiguo conocido, Johnny Butler, un oficial sudista durante la guerra de secesión que debe llevar a cabo una peligrosa misión: sacar de prisión a un sanguinario criminal de guerra, el coronel Shelby, para que pueda ser juzgado y condenado. Un delicado asunto para el que contará con la ayuda de su inseparable compañero, Kit Carson, y la compañía de una misteriosa mujer cuyos motivos no están demasiado claros.

Aunque Bernet sea uno de los mejores dibujantes del mundo, siempre ha destacado por sus personajes femeninos, lo que explica que el guionista italiano Claudio Nizzi otorgue gran importancia a dicha mujer.

El propio Bernet  confiesa en el prólogo del libro es un desafío para cualquier dibujante encargarse de uno de estos Texones que sobrepasan las 200 páginas, pero realiza uno de sus mejores trabajos de los últimos años, demostrando su pericia como narrador y su capacidad para recrear la belleza del oeste con apenas unos trazos. Una historia a todo color pero que luciría igual de bien gracias a las tintas del dibujante.

El propio Bernet confiesa en una entrevista que "Aunque suelo tender a dibujar al estilo caricatura, en El hombre de Atlanta me ha frenado el respeto que siento por el personaje y por el hecho de que no se trata de una creación propia".

Una aventura trepidante, con toques de erotismo casi inéditos en la serie de Tex, tesoros escondidos y sorprendentes giros argumentales. Un cómic que es casi un western en technicolor, y que se lee con la agilidad y el interés que sólo pueden lograr los grandes maestros.

Dos westerns en los que, por encima de todo, brilla la personalidad de sus dibujantes.

Por cierto que, en febrero de 2017, Panini y Aleta publicarán otro título imprescindible de Tex: Los asesinos, dibujado por otro mito del cómic español: Alfonso Font.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

Esto no es un cómic de Magritte


Renne Magritte, en cuyos cuadros las cosas pasan al revés y llueven señores con bombín, generó un millar de lienzos con trampantojos líricos que, además de consagrarle como un maestro de la pintura surrealista, funcionan razonablemente bien como remedio contra la mundanal rutina.

Pero su muerte, de la que en 2017 se cumplen cincuenta años, dejó sin resolver el misterio de una doble vida que cultivó con esmero: la de artista nostálgico que pinta manzanas o huevos para burlarse del orden establecido y la de hombre anodino de clase media que viste de traje y corbata, sale poco y dedica su tiempo a trabajar.

"Magritte era paradójico. Un joven anarquista e inconformista que en su madurez sigue siendo rebelde en sus ideas, pero no en su vida" y "se fabrica un personaje", explica a Efe Vincent Zabus.

Habla el guionista de un cómic que acaba de publicar en Bélgica la editorial Le Lombard, con una tirada de 15.000 ejemplares y un título que invita a dejarse atrapar por las contradicciones: "Magritte. Esto no es una biografía".

Hace referencia a uno de sus lienzos más conocidos, en el que plasmó una fidedigna reproducción de una pipa de tabaco junto a la leyenda "Esto no es una pipa" (Ceci n'est pas une pipe).

Y efectivamente, la historieta de Zabus, que ilustra Thomas Campi, no es una biografía. Al menos en sentido estricto, porque no traza un relato lineal desde su nacimiento en Lessines 1898 hasta su muerte en Bruselas en 1967, sino que invita al lector a sumergirse en el enigma de Magritte a través de 64 páginas de viñetas con final abierto.

"No era coherente acabar con una conclusión porque la respuesta está en la pintura", argumenta el guionista de un cómic que aparece mientras el Centro Pompidou de París dedica una inmensa exposición monográfica titulada "La traición de las imágenes".

Magritte era la contradicción, la metáfora, la metonimia y el oxímoron visual. Era el anarquista de traje gris que pintaba el cielo en cristales rotos y el beso de dos amantes que no se tocan; el vecino anónimo al que no le gustaba viajar y que odiaba los coches: tuvo uno, un Lancia rojo, y lo vendió a los cinco días. Prefería el tranvía.

"Los cuadros siguen siendo modernos. Todavía hoy son eficaces y ha influido mucho en los grafistas contemporáneos", abunda Zabus.

El lector acompaña en una inesperada aventura a un belga que compra un bombín y al ponérselo queda atrapado en el universo de Magritte hasta que logre resolver su misterio. Charles, así se llama el protagonista, tendrá que descubrir los aspectos íntimos de un artista que cuidaba con celo su privacidad.

"Era interesante disponer de un personaje cándido (...) que no sabe en lo que se embarca" para "intentar descubrir la obra y la vida" de Magritte, a quienes les resulten ajenas, y para que "puedan explorar aspectos que no conocían" quienes estén familiarizados con su carrera.

Por ejemplo, que la madre de Magritte se arrojó desde un puente al río Sambre cuando este tenía 14 años. Cuando encontraron el cuerpo días después, el camisón le cubría el rostro. Magritte hablaba poco de su pasado, pero muchos creen que ese trágico episodio tuvo una importancia crucial el su obra.

"No se sabe si lo vio o se lo contaron, pero lo sabía. Cuando pierdes a tu mamá a los 14 años, sobre todo con un suicidio, deja huella. Magritte casi siempre esconde el rostro de sus personajes, sea con una rosa, una manzana, un espejo o un velo", comenta Zabus.

El cómic revive su desdichada infancia, sus inicios académicos, su fase bohemia o su breve etapa parisina en la que mantuvo relación con los surrealistas que lideraba André Breton.

La obra también indaga sobre sus años como publicista o su éxito tardío pero rotundo, preludio de un reconocimiento que hoy se traduce en muestras en los mejores museos del mundo y ventas millonarias.

Se han adjudicado cuadros suyos por 11,5 millones de dólares, 8 millones de libras o 5 millones de euros, según se celebrase en Nueva York, Londres o París la subasta de un artista que defendía que "lo familiar puede ofrecer la oportunidad de descubrir una poesía que no es familiar".

lunes, 26 de diciembre de 2016

Muere a los 85 años la dibujante y periodista barcelonesa Núria Pompeia


El mundo de la cultura y del cómic ha lamentado la muerte de la dibujante Núria Pompeia, fallecida ayer a en su ciudad natal, Barcelona, a los 85 años, según ha informado hoy Ficómic, entidad que organiza en Barcelona los salones del cómic y del manga.

La dibujante y periodista, que se llamaba en realidad Núria Vilaplana Buixons, cursó estudios de arte en la Escola Massana de Barcelona y publicó sus primeras viñetas en la revista juvenil Oriflama en 1969.

Sus dibujos expresaban una clara intención crítica con la propia clase social, la burguesía, además de una crítica hacia el machismo imperante, recuerda Ficómic en su página web.

La viñetista realizó colaboraciones en diferentes diarios y revistas, tanto nacionales como extranjeras, como Clij, Cuadernos de pedagogía, Diari de Barcelona, Triunfo, Cuadernos para el Diálogo, Sábado Gráfico, Por Favor, Vindicación Feminista, Dúnia, El Món, L'Hora, Emakunde, Linus, Charlie Hebdo o Brigitte.

También fue redactora jefe en las revistas Por Favor y Saber. Como periodista publicó crónicas culturales en La Vanguardia, escribió guiones para TVE y dirigió el programa Quart Creixent del circuito catalán de Televisión Española.

En 2000 recibió la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona al mérito artístico; en 2003, la Rosa del Desert, premio a la trayectoria profesional otorgado por la Asociación de Mujeres Periodistas de Cataluña; en 2007, la Creu de Sant Jordi, y en 2013, el Premio AAC de la Asociación de Autoras de Cómic.

En 2015 la XIV edición del Salón del Cómic de Zaragoza le dedicó la exposición 'Núria Pompeia. Sola ante la viñeta'.

El futuro del cómic visto desde dentro


Ser optimistas es algo que nos encanta. Estamos en un mundo donde nunca hemos tenido tantos artistas, obras y formas de expresarse. Tampoco ha habido nunca antes tantas maneras de transmitir y mostrar el arte. El cómic no se queda atrás y vemos que el papel vive. Pero que también los soportes digitales están aquí para evolucionar aún más.

Por si te preguntabas cómo ve el futuro del cómic un autor consagrado, nosotros le hemos preguntado a uno de nuestros favoritos, Paco Roca. Él tiene una visión positiva, toca los nuevos formatos y, aun así, mantiene una relación muy estrecha con lo tradicional.

El futuro del cómic hoy

Según Roca, el cómic vive un gran momento. En el futuro, veremos que cambian los soportes, pero que el papel tardará años en dar paso al 100% digital. Los soportes permitirán contar historias cada vez mejores, llegarán a cada vez más gente conforme pasen los años.

Estamos totalmente de acuerdo. Sobre todo, al ver la explosión de creatividad que permite Internet. También lo que son capaces de hacer algunos soportes, como libros electrónicos y tablets de alta calidad. Aunque aún nos resistamos a ser totalmente digitales en esto. Porque el olor del papel, descubrir cada página o sentir cómo se ha pensado algo para ser visto en papel nos encanta.

El futuro del cómic parece garantizado, porque es un soporte increíble para expresar ideas o sentimientos. La mezcla de palabras con imágenes y el desparpajo que ofrece nos tiene enganchados. Da igual si son clásicos o lo último que ha salido. Siempre encontramos una historia o un detalle que nos hace volver. ¿También te pasa lo mismo?

Fuente:http://buhomag.elmundo.es/entretenimiento/futuro-del-comic/7cb394c2-0004-5813-2134-112358132134

sábado, 24 de diciembre de 2016

El primer cómic de Harry Potter se dedicará a defender los derechos LGTBI


Hasta ahora, el universo de J.K.Rowling se había visto en viñetas sólo en fanfics y nunca de manera oficial. La primera adaptación al noveno arte de la saga potteriana llegará en diciembre y su objetivo será defender los derechos de la comunidad LGTBI.

El pasado doce de junio un hombre asesinó a 50 personas y hospitalizó a otras 53 con un fusil de asalto en un club gay de Orlando. Una masacre homófoba que horrorizó a Marc Andreyko, guionista de cómics para DC. El creador no pudo quedarse al margen y sintió que tenía que hacer -lo que estuviera en su mano- para ayudar a las víctimas.

Así nacía el cómic Love Is Love, según cuenta The New York Times, una colección de trabajos originales que cuenta con colaboraciones de todo tipo. El libro, que saldrá a la venta el 28 de diciembre, incluye páginas escritas por el documentalista Morgan Spurlock, el actor Matt Bomer, los comediantes Patton Oswalt y Taran Killam, entre otros nombres.

Serán 144 páginas que costarán aproximadamente 10€, y que se destinarán a Equality Florida, una asociación que trabaja para asegurar la igualdad y justicia de la comunidad lesbiana, gay, bisexual y transexual del Estado norteamericano.

La saga del joven mago sigue ampliando su imaginario, cada vez más concienciado con el mundo que le rodea. Tras romper una lanza en favor de la representación de la comunidad LGTBI desvelando que el personaje de Dumbledore era gay, mostró su apoyo a la diversidad cuando se anunció que Hermione sería negra en la obra de teatro El legado Maldito. A lo que se sumó un estudio de la Universidad de Pensilvania que relacionaba los valores aprendidos en la saga de Rowling con las preferencias políticas. Los lectores de la saga mágica eran más tendentes a rechazar la retórica intolerante y agresiva de Donald Trump.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Un cómic reunirá a las Cazafantasmas


Más noticias sobre cómics. Hoy mismo hablamos de la llegada de John Wick al mundo de los cómics, y ahora le toca el turno a Las (y los) Cazafantasmas, y es que iDW Publishing ha anunciado un nuevo cómic basado en la saga que aunará al equipo original de 1984 y al de la película de este 2016.

Según informan en ComicBook, la serie estará titulada Cazafantasmas 101 y se lanzará el próximo mes de marzo. Erik Burnham, Dan Schoening y Luis Antonio Delgado están creando esta serie, en la que Venkman, Zeddemore, Stantz y Spengler se unirán por primera vez con Holtzmann, Tolan, Yates y Gilbert.

La descripción oficial del argumento de Cazafantasmas 101 es la siguiente:

Poco después de que los Cazafantasmas clásicos deciden volver a sus raíces y enseñar a la próxima generación de cazadores, un incidente interdimensional une sus universo con el de el nuevo grupo de "policía paranormal". Ahora, con el destino de dos dimensiones en juego (¿tal vez más?), ¿podrán unirse ambos grupos para superar el mayor desafío sobrenatural que jamás han encarado? Tendrán que encontrar la manera si quieren sobrevivir. Preparaos para la histeria colectiva de los perros y los gatos en el mismo bando, porque esta vez... los llamaremos a ambos.
"Siempre he querido unir los dos mundos", dice Ivan Reitman, co-fundador de Ghost Corps y director de los Cazafantasmas originales. "Sería muy divertido verlos a todos juntos por primera vez y creo que es importante para el futuro, si queremos aunarlos en el mismo universo."

Sony Pictures tiene grandes planes para la franquicia de Los Cazafantasmas, habiendo formado un colectivo llamado Ghost Corps, para supervisar la expansión de la saga hasta dos nuevas películas, a la televisión y en merchandising. El pasado junio, la compañía anunció planes para lanzar una nueva serie de animación "a principios de 2018", llamada Ghostbusters: Ecto Force.

jueves, 22 de diciembre de 2016

El País:Secretario de Estado de Donald Trump y villano de Marvel


Cuando Donald Trump eligió la semana pasada a Rex Tillerson como su secretario de Estado, los fanáticos de los cómics de superhéroes reconocieron algo que les sonaba. Tillerson era el director ejecutivo del gigante petrolero Exxon, empresa cuyo logo con doble XX, no tan conocido en Europa, lleva haciendo el mal en el universo Marvel casi desde tiempos inmemoriables. En el mundo de los cómics, y para evitar devastadores litigios, eso sí, Exxon siempre ha sido conocida como Roxxon, organización cuyo capitalismo extremo ha puesto contra las cuerdas en numerosas ocasiones a héroes como Iron Man o Los Vengadores. "Recordad, Exxon es una empresa tan famosamente horrible que ha sido referencia para un grupo malvado en Marvel durante 40 años", leía un tuit el día del anuncio del presidente electo de EE UU.

Buscar análogos del mundo real para narrar una situación muy por encima de la realidad ha sido una de las marcas de la casa de la historia de Marvel desde su nacimiento. A través de alegorías, ha narrado historias sobre drogas, la lucha racial y los derechos civiles, la guerra fría o incluso las manipulaciones del Gobierno de Richard Nixon, quien en las viñetas acabó con una bala en la cabeza en pleno despacho oval. Incluso Magneto y Charles Xavier eran vistos como una suerte de Malcolm X y Martin Luther King en la confrontación de sus ideales. "Nunca pensé en Magneto como villano", explicaba Stan Lee sobre el mutante.

Roxxon, en concreto, fue presentado en una de las etapas más politizadas del Capitán América, la de Steve Englehart, quien, además de narrar la historia del Watergate a lo Marvel, introdujo este gigante energético en su número 180, justo después de que Steve Rogers se desprendiera de su patriótico manto al no verse reflejado en los ideales contemporáneos de su país. El principal objetivo de la marca estaba claro desde su primera aparición: querían hacer dinero sin importarle ningún principio moral ni el medioambiente. La empresa estaba por encima de gobiernos y leyes. Igual que Hydra se identificaba rápidamente con los Nazis, la doble X era suficiente para que el lector avezado se percatara de la crítica a la multinacional real que tantas veces ponía en jaque el medioambiente con sus prácticas. Si bien en las viñetas todo sería narrado de manera exagerada, con coronas de serpiente que manipulaban la mente, nazis y viajes interdimensionales por medio. Los lectores más jóvenes, mientras tanto, podrían seguir leyendo una aventura de malos muy malos sin importar su contenido político.

El año en el que Roxxon se coló en las páginas de Marvel tampoco es casual. Era 1974, y el mundo pasaba por la gran crisis del petróleo. Por primera vez los ciudadanos cuestionaban, asimismo, la posición de los grandes consorcios de petróleo y cómo sus acciones afectaban a los humanos. Tras años de supertipos luchando contra comunistas como la Dinamo Carmesí o el asiático Hombre Radiactivo, un aliado capitalista e interno volvía a ser el enemigo más terrorífico. Un concepto que, echando la vista atrás a, por ejemplo, Qué bello es vivir y sus prestamistas y banqueros, tampoco era nuevo en la literatura. Hoy, sin embargo, es un concepto muy criticado por los conservadores. Cuando la nueva Los Muppets se estrenó con un petrolero como principal (y caricaturesco) villano, Fox News no tardó en montar una campaña para boicotear la cinta. Una crítica apuntaba que películas como estas, Happy Feet o Bambi eran "caballos de Troya de la propaganda antiamericana hechos para controlar a nuestros hijos". Casi nada.

Y es que empresas como Roxxon son en las viñetas la gran personificación del mal. Roxxon se dibuja como con poder ilimitado, influencia en los Gobiernos de turno y un escuadrón de secuaces de poca monta dispuestos a morir por protegerla. Se convertía así en un enemigo no solo en el campo de batalla, sino también en la sala de juntas, donde era principal competidor de Industrias Stark, empresa del hombre de hierro. Al final, el lector acabó descubriendo que la malvada había sido responsable incluso de matar a los padres de Tony.

Roxxon, que también ha llegado a Marte, ha tenido, además, su propia adaptación al cine y televisión, dejándose ver en el universo Marvel como villanos en la sombra de la serie Agente Carter y Iron Man 3, donde son acusados de un derrame de petróleo en el mar. Si hay alguna organización mundial a la que echarle la culpa, siempre es un objetivo fácil.

Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, Marvel no debería dejar pasar esta oportunidad para recuperar a Roxxon en primera plana. Cuando hablan del mundo real, los cómics de superhéroes funcionan mejor. Una última recomendación al respecto: la etapa de Ann Nocenti en Daredevil, que, además de presentar una villana carismática como María Tifoidea y adentrarse en un Matt Murdock roto, se atrevió a mandar un mensaje contra la polución de las grandes fábricas y sus efectos tanto en las personas como en las ciudades.

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Articulo de Daniel Heredia sobre Hergé y el Arte. El arte infinito del creador de Tintín


Quiero empezar esta reseña destacando el decisivo papel jugado por la historieta franco-belga y su jefe de filas, Georges Remi, alias Hergé (1907-1983), en la historia del arte contemporáneo. Sobre todo por la creación de un estilo conocido como línea clara, que consiste esencialmente en depurar el dibujo, empleando un trazo lineal continuado para potenciar los ángulos y rechazar toda sombra o volumen susceptibles de alterar la legibilidad del conjunto. El término se acuñó para Hergé, y ha tenido una larga familia de seguidores como Jacques Tardi, Yves Chaland o Vittorio Giardino, si bien Hergé trabajó siempre junto a un grupo de fieles dibujantes entre los que destacaron por méritos propios Edgard P. Jacobs, Bob de Moor y Jacques Martin.

Lo que hace a Hergé un artista de primer orden es una suma de cualidades artísticas: lo logrado de sus personajes, no sólo de los principales, sino también del magnífico elenco de secundarios; lo cuidado de sus localizaciones, el realismo de la ambientación y la documentación minuciosa; el acierto, coherencia y ritmo de las aventuras que se narran; y la sabia combinación de suspense, referencias históricas y humor. Todas juntas levantaron una obra monumental como Las aventuras de Tintín, uno de los iconos culturales más perdurables del siglo XX cuya fama ha sobrepasado ampliamente los límites de las viñetas del cómic para incorporarse al imaginario colectivo. Pocos personajes como este periodista con cabeza redonda, dos puntos como ojos, un característico mechón de pelo rubio y esos desfasados pantalones bombachos han sido capaces de alcanzar tal repercusión. Más de doscientos treinta millones de álbumes se han vendido, traduciéndose en más de cien lenguas y dialectos. Hasta se fabrican carísimos muñecos con su efigie. Son aspectos a tener en cuenta a la hora de analizar el volumen que acaba de editar Zephyrum sobre el papá de Tintín.

Hergé y el Arte, traducido del francés por Francisco J. Ramos Mena, es un libro profusamente ilustrado y estructurado en siete capítulos: George Remi, llamado Hérge: una biografía; el arte del relato en 24 aventuras; galería de personajes; el arte del dibujo, la línea clara; la música y el color frente a la belleza silenciosa del blanco y negro; grandeza del arte menor en Hergé y Hergé y los pintores de ayer y hoy. El volumen coincide con la monumental exposición dedicada en el Grand Palais de París al autor de Tintín en su faceta más artística, abierta hasta el próximo 15 de enero.

Su autor, Pierre Sterckx, de apellido impronunciable, fue su amigo y su consejero en materia de arte contemporáneo. Por esta razón, lo más sugestivo de este libro tan visual sea el apartado de la pintura, quizás uno de los aspectos menos conocido de su biografía, donde se desvela sus gustos artísticos, la evolución de su colección personal y su admiración por Hans Holbein el Joven, Ingres y Joan Miró, entre otros muchos creadores. Una reproducción de un dibujo de Holbein, el retrato de sir James Butler, decoró durante décadas una de las paredes del estudio donde trabajaba. También por algunos de sus contemporáneos, Fontana, Poliakoff, Warhol o Lichtenstein, cuyas obras coleccionó con pasión.

Sterckx aborda también la fase en la que un Hergé ya consagrado en el cómic, a principios de los años sesenta, decidió iniciar una carrera como pintor, para lo que contrató como profesor al pintor abstracto belga Louis Van Lin. De esta etapa, desconocida hasta ahora, pues Hergé optó por olvidarla, surgieron “una treintena de cuadros, todos de buena factura, pero que no aportan nada nuevo a la pintura contemporánea”, por lo que “con gran lucidez, decidió renunciar”, según el autor del libro.

Pero si Hergé y el Arte resulta sumamente interesante por dentro, con interesante información y numerosas ilustraciones, por fuera, como objeto, es una delicia para los amantes de los buenos libros. Merece, y mucho, el esfuerzo económico del aficionado (45 euros), pues cuesta infinitamente menos de lo que vale.

Hergé murió el 3 de marzo de 1983, hace 33 años. Murió el hombre, pero nació el mito. Y dejó un legado impresionante, por lo que proliferan desde entonces las biografías, los análisis y estudios, las tesis doctorales, los programas de televisión, los números especiales de revistas y los libros sobre su persona —les recomiendo también Hergé por él mismo, de Dominique Maricq— y su obra, como sucede con este imprescindible volumen que hará las delicias de todos los amantes del arte, del universo tintinesco y del cómic en general.

Dice Montaigne que solo le importan los libros que le enseñan a vivir y los que le enseñan a morir. Hergé y el Arte es de los primeros. Descúbranlo.


martes, 20 de diciembre de 2016

El País:El ‘via crucis’ del preso número 155, el anarquista Simón Radowitzky


Cúanto puede resistir un hombre por un ideal se antoja una pregunta en desuso, casi anacrónica: no cabe ya interrogarse sobre lo primero –cuál es el grosor de la costra del héroe o del mártir- cuando ya no queda de lo segundo: héroes o mártires. Y si quedan son anónimos y remotos, imposible pues, en el día a día, chequear su condición. Pero como el presente no es el pasado y la memoria le importa, lanza Agustín Comotto (Buenos Aires, 1968) la pregunta de marras. Lo hace en la contraportada de 155 (Nórdica Cómic), desolador retrato en viñetas de la vida del revolucionario anarquista Simón Radowitzky, a quien podría llamarse -vulgarizando la cuestión- un militante revolucionario de fondo de pista: esos caimanes discretos pero indestructibles dispuestos a no dar una bola por perdida, o incluso un brazo a torcer, por seguir con las frases hechas…


Simón Radowitzky (Stepanice, 1891-México DF, 1956) lo fue: indestructible y discreto. Un mito empeñado en no querer serlo, en un país como Argentina especialista en parirlos (Evita, El Che, Gardel, Maradona, próximamente Messi..). Nació en la actual Ucrania pero marchó a la Argentina de principios del siglo XX huyendo del distinguido placer que los cosacos del zar experimentaban cortando la cabeza de los judíos de la Galitzia, en un capítulo más del gran pogromo de la historia. Se pasó 21 años metido en la peor cárcel de Sudamérica y probablemente del mundo, el penal de Ushuaia, por haber asesinado con una bomba casera, el 14 de noviembre de 1909, a Lorenzo Falcón, jefe de la policía de Buenos Aires y brazo represor de obreros y huelguistas en la llamada Semana Roja de la capital argentina en aquel año.

Allí, a bajo cero en la heladera de castigo, Radowitzky fue sistemáticamente violado por sus guardianes, los perros del carcelero Palacios, lanzado desnudo a la nieve, mutilado, y vejado durante dos décadas. Afuera, mientras tanto, el tamaño del mito iba creciendo cada día. Las campañas pidiendo su liberación solo fueron superadas en eco popular por las que años después en EE UU tuvieron como objeto a sus compañeros de armas libertarias Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti.

Agustín Comotto firma en 155 un relato estremecedor de 270 páginas en aguadas de blanco y negro –perdón, blanco, negro y rojo- sobre la figura de Radowitzky, alguien a quien conoció por los relatos de su padre. El padre del autor, dirigente marxista, no compartió con el anarquista puro que fue Radowitzky las enseñanzas de Kropótkin… Pero sí la huida y el acoso, el nomadismo obligado de –al menos en el caso de Radowitzky- el judío errante. En los 70 el padre de Agustín Comotto tuvo que escapar de los militares argentinos y se exilió en España, instalándose con su familia en Madrid.

“Está muy pensado dónde y en qué momentos ponía el rojo. El rojo es simbólicamente el color de la anarquía junto con el negro. En segundo lugar implica violencia y sangre, y figura en tales circunstancias. Pero también el rojo es para mí una manera de marcar al judío errante, el concepto migratorio: yo soy emigrante, mi padre fue emigrante, y mi abuelo y mi bisabuelo… y también Simón Radowitzky, cuya memoria está en Argentina, en España, en Holanda, en México…”, explica el autor de 155.

Los paralelismos no pueden y no deben obviarse. Comotto sabe, como Radowitzky supo aun salvando los lógicos años luz de distancia, lo que es tener que irse. Ser víctima de la manía persecutoria e histórica de los alguien que no quieren que vengan otros alguien. Y eso entronca con la tragedia de la región de la Galitzia (zonas de Polonia, Ucrania, Bielorrusia, Chequia…) como una metáfora, según Agustín Comotto, de la Europa que no pudo ser: “Galitzia es la Europa que no fue, producto de una corrección quirúrgica que hizo el nazismo. Probablemente Europa, después de la segunda guerra mundial, perdió la mayor parte de un tejido cultural increíble que, afortunadamente, los emigrantes que estábamos en el otro lado sí recibimos. Es decir, de alguna manera el tejido cultural que conforma mi ser nacional –si es que puedo hablar de eso- tiene que ver con lo que Europa descartó, básicamente por hambre o por ideología”.

lunes, 19 de diciembre de 2016

Articulo de Jesús Cabaleiro sobre Cómic y ajedrez



El ajedrez aparece en numerosos cómics, historietas y tiras diarias de humor. Son numerosos los personajes ficticios que aparecen jugando al ajedrez o relacionados con el juego de forma directa o indirecta y pueden provocar una situación hilarante. Hacer un recorrido por la coincidencia entre ambas artes siempre contará con omisiones y olvidos no deseados y, sin ningún ánimo de cerrar el tema sino abrirlo, sí se puede hacer un recorrido, no extremadamente exhaustivo, en España y fuera de ella.

Dos personajes históricos de la historieta española cuentan con un capítulo en que aparece específicamente el ajedrez. Se trata de la serie más exitosa del cómic español (llegó a alcanzar los 350.000 ejemplares semanales). El Capitán Trueno, creado en 1956 por el guionista Víctor Mora (1931-2016) y el dibujante Ambrós (1913-1992), que en el número 122 de octubre de 1971 con la aventura ‘Un ajedrez siniestro’ donde las piezas cobran vida y de hecho, en la portada el Capitán se enfrenta a una reina de metal.

Del mismo modo, en el transcurso de sus múltiples aventuras aparece el Capitán Trueno jugando una partida nada menos que con Ricardo Corazón de León mientras que en otra viñeta también se observa un tablero en el que juegan Crispín con Goliath.

Otro conocido cómic español, Roberto Alcazar y Pedrín, la serie más longeva del comic español ya que se prolongó de 1941 a 1976, en uno de sus últimos años, en 1975, contempla el capítulo, ‘El juego de ajedrez’.

Nuestro cómic más querido, Mortadelo y Filemón, nacido de la mano de Francisco Ibáñez, y que en 2018 cumplirá las seis décadas desde su creación, ha tenido más de 200 aventuras largas aunque ninguna específica referida al ajedrez. Sí se pueden citar dos portadas que hacen alusión al juego, -aunque no hay continuación en el interior, tan solo la referencia de portada-, una del Mortadelo Extra 37 cuando se ve al personaje disfrazado de peón y otra, en la colección SuperHumor 31 de 2001, donde se observa a Mortadelo ‘terminando’ una partida con el superintendente



Pero sin duda, uno de los personajes de historieta más relacionado con el ajedrez es la conocida Mafalda, obra del hispanoargentino, Quino, premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014 y catedrático honorífico de humor de la Universidad de Alcalá en el 2000, entre otros muchos reconocimientos que posee.

Hay varias tiras relacionadas, incluso cronológicas y muy recomendables, con una alusión incluso al gran maestro Miguel Najdorf (1910-1997). Desde la inicial cuando Felipe le enseña el movimiento de las piezas a Mafalda, con el guiño de la niña que acusa de socialista el juego al estar los peones delante del Rey, hasta el mal jugar y perder de Susanita.

Hay que aclarar algo obvio, no hablamos de caricaturistas que realizan su tira gráfica diaria en prensa, ya que son incontables los que han hecho referencia al tablero de los 64 escaques, muchos jugando con la metáfora de la guerra y un tablero. En este sentido, cito a uno de los más destacados, Forges, donde en una viñeta, aparecen dos ajedrecistas y uno de ellos dice solamente “¡Gol!” lo que evoca a una tira de Mafalda con la misma reacción de Manolito en el juego.

También numerosos guionistas y dibujantes son grandes aficionados al juego, en este sentido, podemos citar un ejemplo, el creador de ‘Torpedo 1936’ y colaborador de El Jueves y Makoki, el guionista Enrique Sánchez Abulí, gran premio del Salón de Comic de Barcelona 2015, gran aficionado.

Otro conocido personaje que aparece en viñetas frente al tablero es Superlopez de Jan –autor también del excelente y recuperado Don Talarico-, quien aparece ante Karpov, haciendo un guiño, en 1987, debido a la celebración en Sevilla del campeonato del mundo entre los dos entonces soviéticos, el citado Karpov y Kasparov. También mencionar al entrañable personaje de Sir Tim O’ Theo, creado por Raf (1928-1997).

Un cómic poco conocido en que se aborda de forma indirecta el ajedrez que evoca a la película ‘El séptimo sello’ de Ingmar Bergman, al jugar el personaje con la muerte, es ‘El fin del mundo’ según Mortimer –Juan A. Martinez Sarrión- realizado en 2012. Actualmente colabora con El Jueves.

Fuera del ámbito hispano, jugando al más que milenario juego se encuentran dos personajes nacidos inicialmente de la imaginación del francés René Goscinny (1926-1977), -el mismo que Astérix-. El primero es el conocido vaquero Lucky Luke dibujado por Morris (1923-2011) en el álbum ‘Jesse James’ donde juega contra su caballo Jully Jumper y como no podía ser de otra manera le come el caballo –página 37- y ‘La ciudad fantasma’ donde juega contra una persona, el viejo Powell –páginas 39 y 40-.

El otro personaje es Iznogoud, que quería ser califa en lugar de califa, con dibujo de Jean Tabary (1930-2011) quien luego siguió también con los guiones. En la historieta corta ‘La isla de los gigantes’ el personaje termina como un trebejo sobre un tablero.

domingo, 18 de diciembre de 2016

'Náufragos', ¿otro cómic sobre la nostalgia?


Náufragos empezó a despertar curiosidad en enero de este año cuando  Salamandra hizo públicos los nombres de los premiados de la IX edición del Premio Internacional de Novela Gráfica que la editorial otorga conjuntamente con FNAC. Y decimos 'los premiados' porque esta vez la obra ganadora no ha salido de la cabeza de un artista sino de dos.

Ella es Laura Pérez, ilustradora formada entre Francia, Canadá y España, y curtida en cabeceras como National Geographic, Vanity Fair o The Wall Street Journal. Igual que su partenaire en esta obra, se ha hecho con premios como el Valencia Crea del año pasado. Él es Pablo Monforte, artista dividido entre la ilustración y la rehabilitación arquitectónica de espacios a la que se dedica profesionalmente. También ganó el Valencia Crea y ha publicado libros de poesía y trabajado de ilustrador, fotógrafo y diseñador.

El premio se ha ido reivindicando edición tras edición como una de las apuestas editoriales más interesantes de nuestro país en cuanto a novela gráfica se refiere. En los últimos años artistas como Mireia Pérez con La muchacha salvaje, Sento Llobel con   Un médico novato, Antonio Hitos con Inercia o Ana Sainz en la anterior edición con Chucrut. Todas obras interesantes y casi siempre arriesgadas a su manera. Náufragos es la última prueba.

A vueltas con la nostalgia

Cada generación considera propias e inéditas las reivindicaciones de objetos culturales de su pasado, cuando el presente no está a la altura de su recuerdo. En los últimos años, la constante utilización de la palabra 'nostalgia' ha terminado por convertirse en un lugar común para explicar infinidad de fenómenos culturales que recuerdan a otros, disimulando el déjà vu.

Con Náufragos, la generación de artistas que escribe e ilustra la historia asume la nostalgia pero elude la reivindicación. Para Laura Pérez y Pablo Monforte, no todo pasado fue mejor, y aceptarlo es parte de un aprendizaje que cuesta más de lo que parece.

El cómic narra la relación de Alejandra y Julio, dos jóvenes que se conocen en Madrid en 1981 y se reencuentran en Barcelona en 1991. Una historia que fluye entre dos espacios urbanos con distintas inquietudes culturales y vitales cuyo reflejo son sus habitantes. Un conseguido relato de encuentros fortuitos que reflexiona, viñeta tras viñeta, sobre el paso del tiempo y la imposibilidad de enmendar lo pretérito.

No es una premisa especialmente original si se quiere. De hecho, hace poco veíamos en cines una película cuyas concomitancias con este cómic vienen a confirmar el sentir generacional: La Reconquista de Jonás Trueba se alimentaba de la misma premisa con resultados semejantes.

También, como en el caso de Trueba, su narrativa lidia constantemente con una intensidad de prosa que supera la ligereza de las imágenes que la completan. En ocasiones, el tono derrotista de los textos de Náufragos cargan la historia de un dramatismo extenuante. Son pasajes algo más oscuros que, como la vida de los protagonistas, hacen de su lectura una experiencia con altibajos.

"Lo recuerdo todo, soy así de nostálgica. Guardo una enorme colección de detalles inútiles en los que a veces me recreo. Como tu mochila azul marino, ya muy raída, sobre la que habías escrito la letra de The Passenger con rotulador negro", dice Alejandra en los bocadillos del relato. Náufragos coge fuerza y personalidad justo por eso: por la cantidad de detalles aparentemente inútiles que definen más de lo esperado. Contrastes que hacen muy difícil no atender a sus indudables aciertos.

Monocromo de múltiples tonalidades

"Ahí estábamos, en dique seco y sin aparentes visos de hacernos a la mar a corto plazo", contaba el coautor de esta historia, Pablo Monforte. "Yo me había mudado a Barcelona. Laura seguía en Valencia... pero parafraseando a Cortázar, nuestro trabajo 'andaba sin buscarse', pero sabiendo que tarde o temprano se iba a encontrar", explicaba sobre la gestación de la novela gráfica. "Ahora sí podemos decir que Náufragos se ha echado a la mar, y que tenemos un puerto de destino. Ya se sabe que no existen vientos favorables para aquellos que no lo tienen".

El puerto al que ambos autores han llegado es de una ambivalencia desacomplejada. Mientras en lo superficial, la historia romántica no termina de cuajar, bajo la epidermis de este cómic se encuentran aciertos encantadores como su utilización del color, o la capacidad de recreación de ambientes. 

Para plasmar la melancolía en su justa medida, Laura Pérez decide utilizar una paleta de colores muy reducida: el sepia para los años ochenta y el azul para los noventa. Ella misma lo había utilizado antes en su obra Empatíay había visto que le funcionaban. "La idea de crear dos épocas y reflejarlas mediante el coloreado no es una idea nueva ni especialmente original. Pero estamos muy contentos con el resultado, con las connotaciones que crea en la historia; las sensaciones, el humor de sus personajes.", decía Pérez en el blog que los autores escribieron juntos para FNAC.

"La paleta, aparentemente reducida, se nutre, tanto en los tonos fríos como en los cálidos, de las diez variaciones de tono, lo cual añade profundidad al dibujo", explicaba la ilustradora. "Obviamente estamos hablando de temas relacionados con el aspecto formal del cómic, pero los afrontamos como si tuvieran que funcionar bien por sí mismos. Es la manera que tenemos para averiguar su papel en la historia, el modo de comprobar que efectivamente servirán para enriquecer Náufragos: Una novela gráfica urbana y monocroma"

Madrid y Barcelona son los personajes secundarios más importantes de Náufragos. La recreación de la atmósfera de cada época cumple un reto nada desdeñable: capta el ambiente cultural y también sus contradicciones. Según Pablo Monforte, en la construcción de la novela había un "profundo deseo de dejar caer a los intérpretes de esta historia en un espacio vivo y real", no un escenario de fondo sin más. Se trata de conseguir "un espacio que haga de perfecto contenedor de las emociones que se suceden a lo largo de las páginas", cuenta el ilustrador y poeta.

En detalles como estos, Náufragos se entiende como algo más que una obra que encaja bien en tiempos del marketing de la nostalgia. Se trata de una novela gráfica que no esconde su romanticismo melancólico, pero tampoco su discurso sobre los peligros de quedarse prendado del mismo. Evolucionar significa aceptar el pasado común que compartimos con la gente que nos rodea.

sábado, 17 de diciembre de 2016

El País:Cómo Mark Buckingham llegó a ser estrella del cómic


Mark Buckingham (Clevelond, Reino Unido, 1966) es una estrella del cómic estadounidense. Y lo ha conseguido sin dibujar a los superhéroes insignia de manera regular. Solo uno en su camino: Spiderman, y muchas colaboraciones puntuales. Sus decisiones no parecen casuales. Además, le han granado una posición ideal en la industria. Mantiene su espíritu y al mismo tiempo triunfa en series veneradas como Fábulas, Miracleman (en cuyo regreso trabaja) o Sandman, al lado de nombres como Paul Jenkins, Bill Willingham y su inseparable Neil Gaiman. "Elijo proyectos según las relaciones humanas que me aportan. Las batallas épicas y los grandes eventos no son mi fuerte, sino las historias personales y la interacción entre personajes, su realidad y sentimientos. Es lo más satisfactorio. Te acabas dando cuenta de que también es con lo que conecta el público".

"Si haces un crossover para Marvel o DC es algo frívolo y grande, es muy excitante en el momento, pero cuando aparece una nueva película, lo que se recopila es nuestra etapa de Peter Parker: Spiderman, historias pequeñas con el corazón y la quintaesencia del personaje". Para él dibujar sigue siendo "una experiencia íntima y personal" y así lo refleja en su amistad con la excelsa colección de autores con los que ha colaborado: "Lo fundamental en mi trabajo y en mi vida son las relaciones personales. Lo más importante son los personajes y lo que hacen. El cómic para mí es sobre amistad y familia. Una parte más de mi existencia".

Buckingham era una de las cabezas de cartel de la pasada Expocomic madrileña. No paraba de dibujar, firmar y hacer entrevistas, pero, quizás por esa familiaridad del mundo del cómic, no se separaba casi ni un minuto de su esposa española y del carrito de su hija, con los que vive en Londres tras pasar unos años en Gijón: "Trabajar en el mundo del cómic no es una carrera. Es una elección de vida. Necesita atención y horas, así que las mujeres de muchos artistas acaban siendo viudas del cómic. Aceptan que desaparecemos en nuestro mundo. Incluso cuando salimos de fiesta, hay historias e inspiración pasando por nuestra cabeza".

Su vida, sin embargo, ha cambiado en los últimos tiempos: "Acabo de ser padre. Cuando me siento a trabajar, solo pienso en la fecha de entrega para hacer todo lo demás que tengo que hacer. Tengo mi estudio en casa, así que desaparezco en mi burbuja, mientras mi familia está arriba". Esa madurez se nota también en su trabajo. Ahora Buckingham, que siempre va acompañado de un cuaderno y un iPad para recoger sus ideas, quiere centrarse en la escritura.

Reencuentro con Miracleman

Regresar a Londres le ha servido, asimismo, para recuperar su relación, laboral y personal, con Neil Gaiman, autor con quien hace más de 20 años sustituyó a Alan Moore y Gary Leach para contar su propia historia de la utopía superheroica de Miracleman, cuyos derechos comparten. Tenían 18 números ideados, pero, tras la bancarrota de la editorial, solo pudieron desarrollar ocho. Del último tenían hasta las páginas diseñadas. Juntos, hoy como coguionistas, ya trabajan en su regreso a aquella edad dorada.

"Este Miracleman no será como que el que hubiéramos hecho entonces. Hemos visto más oscuridad y felicidad en el mundo. Queremos reflejar cómo ha cambiado. Guardamos todo lo que imaginamos entonces, pero no tenemos la misma voz. Estamos profundizando en nuestros sujetos y la historia se está alargando. Cuando lancemos a los personajes serán fuertes, parte de un relato más profundo". Entonces eran solo novatos. Su carrera acababa de empezar. El cierre de Miracleman fue un duro golpe para ambos. Gaiman no paró de litigar hasta que los derechos volvieron a sus manos. "Estábamos desesperados por volver. Después de aquello, estuve un tiempo tratando de encontrar mi camino sin saber a dónde ir". Ese tiempo en el que tomó un segundo plano, como entintador y colorista para otros dibujantes

Esta continuación será diferente de lo que hubieran hecho en 1993: "El mayor error sería contarlo todo línea a línea. No significaría nada. Tiene que ser relevante para el nuevo lector, que es más consciente de los defectos de la humanidad. El cómic tiene que mostrar, por ejemplo, cómo muchas historias como el abuso de menores institucionalizado era cubierto por un mundo aparentemente feliz durante esos años". Su estilo también ha cambiado: "Tras Spiderman y Fábulas, soy un artista más completo".

Uno de los que más ha aprendido es de Gaiman, con quien también compartió alguna aventura en Sandman. "Estamos grabando las reuniones y, cuando las escucho, oigo a cada uno de los personajes a través de su voz. Ese es mi mayor objetivo, tratar de captar los diálogos". El método del responsable de Coraline o Stardust es su favorito para trabajar: "Con él, lo principal es el diálogo. Primero lo que dicen los personajes y luego definimos la estructura. Quiere entenderlos y a todas sus relaciones. Al mismo tiempo, vas descubriendo nuestra relación".

También se deshace en elogios para Bill Willingham, con quien compartió 13 años en Fábulas y que le dio las primeras oportunidades como guionista: "En los últimos años él estaba mal de salud, así que me daba un pequeño esbozo por teléfono y yo diseñaba el resto para explicarlo al equipo. Me dio por fin la confianza necesaria para guionizar mis propios cómics".

Fábulas, alrededor de personajes como Blancanieves, el Lobo Feroz o Cenicienta exiliados en nuestro mundo, fue otro de esos pequeños cómics que acabaron convirtiéndose en referencia. Allí desarrolló un estilo muy particular, que otorgaba a las historias una personalidad única, y en sus viñetas hizo de todo: desde las más íntimas conversaciones a grandes batallas interdimensionales llenas de magia. "Mi cómic estrella llegó cuando lo necesitaba, cuando tenía cierta madurez. Y poco a poco fue creciendo. Estoy muy orgulloso de que Fábulas fuera, además, un cómic que leyeron lectores ajenos al cómic y muchas mujeres. Expandir la industria debe ser el objetivo. Y gracias a esa mayor diversidad y material, todo es mucho más interesante. Hoy por suerte podemos escribir de todo: amores adolescentes, ser padre, una enfermedad... Y hay público".

viernes, 16 de diciembre de 2016

Catalina Homar: un cómic de mujer a contracorriente


Catalina Homar fue mucho más que la amante del Arxiduc Lluís Salvador. Quien fuera la mayorala de s´Estaca en tiempos del aristócrata supo sacar partido de su posición privilegiada con el mecenas de Austria para explotar sus virtudes laborales, intelectuales y su arrojo personal. Fue una líder y mujer de mando. Y ahora cuenta con su propio cómic. "El dibujo más simbólico que la representa es el de ella conduciendo sola el llaüt de la possessió, con la trenza al viento y sin el rebossillo", opina la dibujante Flavia Gargiulo, autora junto al guionista Pere Pau Sancho del álbum de viñetas que ayer se presentó en la biblioteca de Valldemossa.

El cómic propone un retrato de Homar a partir de un conjunto de hechos y anécdotas históricas que beben de distintas fuentes, como el tomo que el Arxiduc le dedicó a su amante tras su fallecimiento. Asimismo, ambos autores abordan a la payesa vital y pizpireta desde la perspectiva de género, "que es lo que nos pidieron desde la conselleria insular de Igualdad", apunta Gargiulo. "Estas páginas forman parte de un proyecto mayor del Consell para recuperar mujeres ilustres titulado Mallorca té nom de dona", detalla.

El álbum parte de un conjunto de líneas que fueron trazadas por la directora insular Nina Parrón y la historiadora Bel Peñarrubia, autora de una biografía sobre Catalina Homar. "Contamos su historia desde la infancia, pasando por la primera juventud, cuando conoció al Arxiduc, su etapa como mayorala de s´Estaca, hasta el final de sus días", relata la dibujante. "Gracias a la relación con el aristócrata, aprendió a leer, se cultivó y viajó en el Nixe llegando a otros lugares del mundo para aprender de las explotaciones vinícolas y aplicar lo adquirido en la possessió de Valldemossa [que actualmente Michael Douglas intenta vender]. Tanto es así, que los vinos de malvasía de la finca ganaron premios internacionales. Catalina no era una pastorcilla bucólica", sostiene Gargiulo. "Ella ya debía poseer ese carácter aguerrido y el Arxiduc la motivó. Dirigió su propia vida y pudo haber elegido lo que habitualmente estaba reservado a las mujeres: casa, marido, hijos. Pero se arriesgó", prosigue la ilustradora. "Y la opinión pública la marcó por ello. La gente sabía que el Arxiduc vivía con plenitud su libertad sexual y si te veían con él te ponían la lengua encima. Por eso, hemos insinuado en el cómic que la familia la repudió, un episodio que seguramente sucedió", comenta. "Estar con el Arxiduc tenía sus consecuencias y éstas acabaron por manifestarse en la vida de Catalina: murió sola de sífilis, seguramente contagiada por él", agrega.

Entre los episodios recreados en el cómic cabe destacar el primer encuentro en sa Foradada con el Arxiduc; cuando recibió una carta de Chicago donde se le informaba del premio al vino de malvasía; cuando ella conducía sola con el llaüt hasta el Port de Sóller para comprar herramientas; cuando se embarcó en el Nixe y el Arxiduc se la encontró flirteando con el capitán Singala y a partir de entonces la despreció para siempre, o el encuentro con Sissi emperatriz. "Hemos ficcionado una conversación entre ellas. Hablan de literatura, citan un poema en francés. Es muy posible que Catalina tuviera nociones de este idioma por el aristócrata y los viajes en su embarcación. El Arxiduc llegó a describirlas como dos almas gemelas encontrándose".

Otro de los logros de Homar reflejados en el cómic es cuando ella consiguió mejorar las condiciones laborales de los jornaleros de la finca. "Si el tiempo no acompañaba y no se podía trabajar, no cobraban. Ella modificó ese sistema pagándoles siempre, independientemente de la meteorología", apunta Gargiulo.

En cuanto al dibujo, la ilustradora se sacudió la presión de copiar las fotos ya existentes de ambos personajes. "Me puse a dibujar sin pensar demasiado y después fui añadiendo detalles para que se parecieran a esas instantáneas, sobre todo el Arxiduc. Catalina no se parece a Catalina, creo. Porque necesitaba expresividad para ella y hay muy pocas imágenes y en cada una de ellas parece una mujer distinta", considera Gargiulo, contenta de que el trabajo sobre esta mujer sea su primer cómic. Las ilustraciones de Die Balearen también le han servido de guía.

jueves, 15 de diciembre de 2016

El País:El Festival de Angulema se feminiza


Angulema entona el mea culpa. El principal festival europeo consagrado al cómic acaba de anunciar el programa de su próxima edición, que se celebrará en esta localidad del oeste francés del 26 al 29 de enero de 2017. La principal novedad es el destacado lugar destinado a las mujeres, tras las acusaciones de machismo que el certamen vivió en su última edición, en enero pasado. Entre los 30 aspirantes al Gran Premio de Angulema, que recompensa el trabajo de una personalidad central en el mundo del cómic, no figuraba ninguna autora. La tormenta pública que desencadenó esa omisión erosionó notablemente el prestigio del festival, que ha tomado cartas en el asunto para invalidar las críticas.

Para empezar, el jurado que concede el Fauve d’Or, galardón al mejor cómic del año anterior al certamen, estará presidido por la británica Posy Simmonds, autora de Tamara Drewe o Gemma Bovery. En las 43 ediciones precedentes del festival, solo dos mujeres han ocupado ese cargo: Florence Cestac presidió el jurado en 2000 y Claire Brétécher lo codirigió en 1983. Además, su composición será, por primera vez, paritaria, una reclamación de los colectivos de autoras, decidida tras una mediación conducida en los últimos meses por el Ministerio de Cultura francés. En la edición de 2016, entre los siete miembros de ese jurado solo figuraba una mujer. En 2011, no había ninguna. En enero, en cambio, serán incluso mayoría: tres mujeres y tres hombres acompañarán a Simmonds.

En la sección oficial figuran una decena de autoras, sobre el total de 43 títulos que aspiran al premio. Entre ellas, Alison Bechdel (por su antología de Unas bollos de cuidado), Catherine Meurisse (La légéreté), Sophie Guerrive (Tulipe), Valentine de Landro y Kelly Sue Deconnick (Bitch Planet), Brigitte Findakly (Coquelicots d’Irak, firmada junto a Lewis Trondheim), Dominique Grange (Le dernier assaut, junto a Tardi), Ancco (Mauvaises filles), Anne Caroline Pandolfo (Perceval) y Fiona Staples (Saga). Competirán con autores como Riad Sattouf (El árabe del futuro 3), Daniel Clowes (Paciencia) y Taiyou Matsumoto (Sunny). Además, dos mujeres protagonizarán sendas exposiciones sobre un total de 12 programadas: Sophie Guerrive y Loo Hui Phang. Todavía lejos de la paridad, pero más que en otras ediciones. Otras muestras estarán dedicadas al maestro estadounidense Will Eisner, a la serie Valérian (coincidiendo con el estreno de la adaptación cinematográfica que ultima Luc Besson) y al dibujante belga Hermann, ganador del Gran Premio de 2016.

El sistema de concesión de ese Gran Premio también quedará alterado. El festival dejará de proponer una lista de una treintena de finalistas, como fue el caso hasta la edición pasada (finalmente, el listado fue retirado tras la polémica y el boicot de autores preseleccionados como Chris Ware, Joann Sfar, Charles Burns o Milo Manara, que exigieron ser retirados de la lista). Cuando llegue el momento de votar en enero, cada elector podrá apostar libremente por el aspirante que desee, sin indicaciones previas.

El colectivo de autoras ha saludado el gesto del festival. “La dinámica es positiva, aunque seguiremos estando alerta ante posibles derivas. No queremos que se nos subcategorice. Que una mujer presida el jurado es una especie de reparación, pero también un acto de pura justicia, tratándose de una gran autora como Posy Simmonds”, afirmaba este martes Marie Gloris, la portavoz del Colectivo de Creadoras de Cómic contra el Sexismo, constituido por unas 200 dibujantes y guionistas. A finales de noviembre, la asociación se anticipó al anuncio del programa con un comunicado que atribuía los cambios por venir a su lucha de los últimos meses. “Creer que la sociedad avanza sola hacia una mejora progresiva o natural es una ilusión sólidamente anclada y orquestada”, expresaba el texto. “En realidad, no hay progreso sin luchas. Toda mejora de la condición de las mujeres sucede porque grupos minoritarios se han batido por ella”.

martes, 13 de diciembre de 2016

Serny, el Toulouse-Lautrec español, deslumbra en el Museo ABC


El Museo ABC prosigue su labor de recuperación de los grandes ilustradores españoles buceando en su impresionante archivo. Ahora le toca el turno a Ricardo Summers e Isern (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1908-Madrid, 1995), conocido como Serny, pseudónimo con el que firma sus obras, formado por la transposición de su apellido materno. Es uno de los artistas de la llamada Edad de Plata. Hijo de juez, iba para abogado (cursó Derecho, carrera que él mismo se financió), pero desde niño tuvo muy clara su vocación artística. Autodidacta, publicó su primer dibujo en 1922, con tan solo 14 años. Fue en la revista «Buen humor», que dirigía Sileno.

La historiadora y pintora Begoña Summers, nieta de Serny, ha querido que la memoria de su abuelo no se olvide. A él dedicó su tesis doctoral y ahora, días antes de inaugurar una exposición propia en el Ateneo de Madrid, comisaría una muestra con el trabajo de Serny en el Museo ABC, que reúne un centenar de dibujos, acuarelas y gouaches, seleccionados entre las 1.141 obras que hizo para Blanco y Negro, ABC y Gente Menuda. La mitad de las piezas corresponden a ilustraciones de los cuentos de Elena Fortún sobre Celia y Cuchifritín, los hermanos Gálvez de Montalbán, que ya forman parte de la historia cultural y sentimental de este país.

o fue Serny el primero que retrató a Celia, pero sí el que popularizó a la niña rubia más traviesa y célebre de la España de los años 30. En 1932 Serny se hace cargo de las ilustraciones para los cuentos que Elena Fortún publica en Gente Menuda, suplemento infantil de Blanco y Negro. Las aventuras de Celia, Cuchifritín, Matonkiki, las gemelas, don Tomás, Paquito... aparecieron en sus páginas semanalmente durante más de cinco años. En 1935 la editorial Aguilar encargó al dibujante ilustrar los cuentos de Cuchifritín, personaje que muchos identificaban con su hijo Carlos. Pero no era posible, pues el hijo de Serny nació años después que su creación del personaje de Fortún. La Celia de Serny fue recuperada por Borau en 1993 para una serie de TV. Elena Fortún y Serny eran amigos. Según Begoña Summers, su abuelo le contaba a la escritora anécdotas de su infancia (eran seis hermanos) que después incorporaba a los cuentos.

Colaboración de seis décadas con ABC
Tenía 18 años recién cumplidos cuando publicó su primera portada para Blanco y Negro: el 20 de junio de 1926. La última que hizo para ABC fue la conmemorativa del número 25.000 del periódico: el 12 de noviembre de 1985. Justo diez años después, Serny moría a los 87 años.

En esos casi 60 años de colaboración entre Serny y ABC, coincidió con dibujantes de la talla de Rafael de Penagos, Xaudaró, Sancha, Sáenz de Tejada, Sileno, Tauler, Mingote e incluso su sobrino Manuel Summers, a quien adoraba y que murió antes que él. A finales de los 50 Prensa Española le encargó a Serny una gran pintura mural de más de cien metros cuadrados para decorar el vestíbulo de su sede en la calle Serrano de Madrid. Durante un tiempo se conservaron algunos fragmentos en el centro comercial que ocupa actualmente el edificio, pero hoy no queda ni rastro del mural. Serny colaboró con otras publicaciones como «Cosmópolis», «La Estafeta Literaria», «La Codorniz» y «Mundo Hispánico».

Búsqueda de la belleza
Serny anduvo constantemente en busca de la belleza. Hay temas recurrentes que se repiten, casi obsesivamente, en su producción: las mujeres, los niños, el carnaval, el circo, los cafés... Para Serny, «la mujer es lo más bello y más gracioso». Las mujeres de Serny, explica su nieta, «son finas y espirituales, delicadas, contemplativas; nunca se ríen». Las idealiza en su pintura: «Las mujeres de Serny no existen. No son modelos que posan para él en su estudio. Nacen de su imaginación». Su esposa, María del Milagro Dal-Ré, fue su principal musa.

La fructífera carrera de este artista todoterreno, que siempre se sintió pintor por encima de todo, le llevó no solo a ilustrar revistas y periódicos, sino también libros de autores como Shakespeare, Pemán, Bécquer, Rubén Darío, Concha Espina, Galdós, Fray Luis de León, Ortega y Gasset, Cela, Flaubert, Zola, Oscar Wilde... Hasta se atrevió con el Quijote. Diseñó carteles: taurinos, carnavalescos, publicitarios, de cine... Cinéfilo empedernido, de 1929 a 1936 creó alrededor de una treintena de carteles para películas como «El testamento del Dr. Mabuse», de Fritz Lang. También diseñó muebles, decorados, figurines; hizo pinturas murales... Colaboró con la Dirección General de Turismo, fue director de la Agencia de Publicidad de Madrid, formó parte de asociaciones artísticas, participó en tertulias como la del Café Lyon d’Or...

Seguidor de Picasso y de Goya, destaca la comisaria la habilidad y rapidez asombrosas de Serny para dibujar y pintar. «Verle trabajar era increíble», dice su nieta, quien destaca su sensibilidad y su estilo propio, en el que priman la estilización de la línea (menos es más) y el uso del color. Le gustaba trabajar oyendo música de Chopin, Mozart, Debussy... «A mí me enseñaba a dibujar con rotulador, para que no rectificara, y en Navidad siempre me regalaba pinturas», recuerda Begoña Summers.

Miedo a ser fusilado
Durante la Guerra Civil Serny tuvo miedo a ser detenido y fusilado. Le habían amenazado por haber hecho carteles para Acción Popular. Pidió asilo político en la embajada de Francia en el 37 y un año después se marchó a Francia, pero regresaría a España. Padre de seis hijos y con más de 20 nietos, pese a que vivió muy poco tiempo en Cádiz, mantuvo el acento andaluz. Antes de morir pudo ver emocionado cómo su pueblo natal, El Puerto de Santa María, le rendía un sentido homenaje.

Gozó de numerosos e ilustres admiradores. Han dicho de Serny: «Es un excelente pintor que ha sabido hacer de su larga y fecunda existencia un ejemplo de sinceridad creadora y de elegancia personal» (Mario Antolín). «Alumno y profesor de la belleza. Es un pintor tan mayor que prefiere disfrazarse de pintor menor. Hay como un Toulouse-Lautrec detrás del cual no pierde comba un Goya» (César González-Ruano). «¡Ojalá el mundo fuese así, como lo ve Serny! Un mundo de belleza, de elegancia, de nostalgia. Pero no es así. Se lo inventa para vivir en él felicísimo» (José Hierro). «Es el Toulouse-Lautrec de nuestra época» (José Francés).

Viñetas llenas de misterio y acción en Los Ocultos


Llueve. Un hombre observa cómo la penumbra inunda las calles antes de mandar un mensaje por el teléfono móvil. Después, se quita la vida. Así empieza la novela gráfica Los Ocultos, de la Editorial Nowevolution, con guión de David Braña e ilustrado por el jiennense Juanma Cañada. Amigos, familiares y seguidores acudieron a la presentación en la Biblioteca Pública Provincial de Jaén. Cañada estuvo como representante del equipo y habló de su obra. A continuación dedicó, con un dibujo, cada ejemplar, que se pudo adquirir en el mismo lugar. Juan Carlos Quesada, diseñador gráfico, ilustrador y miembro de la Asociación de Dibujantes de Cómic Viñeta 6 fue el encargado de presentar al artista a los asistentes.

Los Ocultos es el primer cómic completo que el jiennense publica. Hasta ahora, sus trabajos habían sido en revistas de novelas gráficas, de colorista en otras obras cortas o portadista de algunas pequeñas editoriales. Sin embargo, esta vez se “lanzó a la piscina” y asegura estar muy contento con el resultado. “Ha sido duro”, confiesa, y explica: “Sobre todo cuando tenía que crear las viñetas más estáticas, pues hay que darle movimiento a una conversación que, en apariencia, carece de ella”.

La novela gráfica se publicó en noviembre y ya ha recibido críticas positivas. Los expertos alaban el estilo de Cañada y lo definen como “americano”, por su “gran” expresividad en las escenas de acción y por lograr que sus viñetas sean más visuales y de lenguaje cinematográfico. Su dibujo, oscuro y profundo, se combina con la narración de Braña, que cuenta un “thriller” con algunos toques de ciencia ficción y muchas sorpresas. Los autores estuvieron, recientemente, en el Salón del Cómic de Madrid y asistirán al de Zaragoza el 16, 17 y 18 de diciembre. También irán al Salón del Cómic de Barcelona en primavera.

SINOPSIS. Daniel Sheyás es un director de cine que acaba de estrenar su primer largometraje con escaso éxito. La relación que mantiene con su novia, Sandra, no pasa por sus mejores momentos y, por si fuera poco, su gran amigo, Raúl, es encontrado muerto, ahorcado, en su vivienda. Poco antes de que su compañero se suicide, envía un mensaje al móvil de Daniel.